Alcanzada

IV

Eterna Solitaria


-¡POR FIN, MALDITA VIEJA!- Gritaba eufórica Sharon mientras que las chicas miraban a otro lado bajando cada una de sus cosas.- ¡DEVUELVENOS LA FIANZA Y BUSCATE OTRAS CUATRO PRINGADAS PORQUE NOS VAMOS! ¡POR FIN NOS VAMOS!

Las chicas se reían de la casera mientras bajaban las cosas al camión de mudanza. No les quedaba mucho, pero ya llevaban media mañana con la tontería. Natasha no dudo en coger a la gata callejera y llevarla con ella, diciendo a todas que Liho (su nombre definitivo) iba con ellas si o si. No sabían como, Sharon había encontrado un piso para cuatro en un edificio que cogía bastante bien a cada puesto de trabajo y mágicamente podía llevar a una mascota máximo que seria la gata negra. Ella aseguraba que encontró el piso en una agencia cercano a su trabajo, pero dudaban mucho de aquello. Aún así, le debían una comida en el Fury's por cumplir con su palabra. La señora estaba realmente enfadada, pero estaba disimulando por los curiosos vecinos, que se asomaban por los gritos de la americana.

-¡LIBERTAD!- Gritaba Sharon asomándose por la ventana del coche que compartían las cuatro, sacando hasta los brazos. Las chicas empezaron a pensar que sus reacciones cada vez eran más impulsivos y excesivos, aunque la comprendían.

Nada más llegar al bloque, vieron que las personas del camión de la mudanza empezaban a sacar los pocos muebles y muchos paquetes hacia la casa. Ellas simplemente agradecieron que pudieran apartar justo en frente de la casa y ya estuviera el nuevo casero. Era un señor de mediana edad que podía inspirar confianza a cualquiera. Sharon le dio la fianza y el primer mes a cambio de los cuatro pares de llaves. Con ello, el señor simplemente se marcho, avisando de que cualquier instrucción y teléfono estaba en un taco en la mesa del salón. Cada una de ellas fue corriendo a ver como era el piso que había encontrado Carter, asombrándose por completo: habitaciones simples pero para lo que ellas tenían, era perfecto, una cocina mejor que la que tenían en la antigua casa y el salón un poco más actual donde podrían ver cualquier película sin ningún problema. Sin contar con un pequeño balcón al que le darían su toque personal para volverlo un lugar un poco más ocioso.

-Sharon, admito que por una vez, un americano me sorprende para bien- le dijo Tesla saltando sobre una cama- lo único que echaré de menos serán tus discusiones con la señora.

- Espero que éste no de problemas- suspiro ella. Miro el reloj y se asombro por la hora que era- me piro chicas, el deber me llama

- Espera, voy contigo en coche- dijo Tania dejando la caja en el pasillo y cogiendo su abrigo rojo- tengo que ir al hospital cuanto antes

A lo tonto, Natasha y Tesla se quedaron solas ocupándose de su trozo de mudanza. No fue mucho, por lo que terminaron bastante rápido. Natasha alerto a su compañera que se iría al estudio a por su material para ensayar por su cuenta y, de paso, a por algunas grandes hamburguesas. le pregunto si la suya quería algo en especial. Con el grito de "sin pepinillos pero con Bacon", salió de la casa.

No dejó de pensar que tan loca había sido aquella semana antes de la gran actuación. Recordaba el extraño comportamiento de Sharon después de que Steve la siguiera hasta el antiguo portal. Sharon no era de las chicas que llegaban tarde o se quedaban de copas, por lo que cada excusa le parecía peor que la anterior. Pero aquello solo era una pequeña parte. Lo más fuerte, sin duda, fue el regreso de su ex novio. Steven insistió en ir a tomar un café hasta que se vio obligada a acceder. Ella quedo un tanto asombrada por todo lo que estaba contando y más cuando le insistía que después de su ensayo, tenía que acompañarlo a una exposición donde se exhibían dos de sus cuadros. Le preguntó por Bucky, a lo que le fue sincera: no eran nada, solo dos personas con una gran tensión sentimental y casi sexual que se carteaban tanto como podían. Incluso admitió que apenas tenía secretos con él. Y también fue sincera con él: no se planteaba nada con Steve desde que entro en la universidad. Simplemente todavía pensaba en que alguien que engañaba, realmente no amaba. Lo suyo fue demasiado apresurado, tanto que no llego a pensar realmente en si lo quería. Algo también un tanto repetitivo, ya que fue un argumento que no dejaba de usar. Él hizo una pregunta realmente lógica y coherente con todo el derecho del mundo: ¿Cuándo era el momento? Ella no sabía que responder. Quizás ya lo era y ni lo sabía.

-Natasha Romanoff, eres un pato mareado- era la frase que siempre usaba Sharon. Ella, obviamente, no estaba interesada ni por Steve. Estaba interesada en su vida laboral al máximo, por lo que, cuando escuchaba lo que ella llegaba a contar sobre Steve y su reencuentro. Ella decía que era una experta en dar largas a algo que en verdad, era más obvio, aunque con siguiera hablando con Bucky- dale ya un "si". Es fácil decir si. Si lo dice un crio de parvulario, tu, que tienes carrera universitaria, tienes que saber decirlo. Tania, ¿Cómo era en ruso?

-Да- dijo ella aguantando la risa

Tambien recordaba un cuadro en especial de los dos que estaban colgados: uno de ellos simplemente le recordó al puente roto donde dejó que la caja con las fotos de Belova se fueran de su vida y el otro era un cuadro de fondo negro con una dama roja. Le daba la sensación de verse a si misma en la fiesta de la preparatoria, pero igualmente no, ya que aquella mujer tenía una actitud semejante a la que tenía nada más llegar y un vestido que llegaba a semejarse a un traje que uso en una obra de teatro. aunque tuviera dudas, no se las comento en voz alta.

Las otras veces, solo logró escaparse de él 2, el resto de la semana pudo atraparla sin ningún problema, algo que para ella, era insultante. Seguía siendo un chico cabezota que no se rendía contra aquello a lo que le tenia fe. No le molestaba en absoluto, justo aquello fue lo que la enamoró de él.

- Natasha, tardaste demasiado para unas hamburguesas tan...- a Tesla se le caía con facilidad y como a un niño pequeño la baba ante hamburguesas o cualquier comida americana.- Dime por favor que te han dado el juguete

- No se porque te fascinan los minions

Ella no se rio como burla, si no por como defendía aquellos bichos amarillos. A ella le gustaba mas Stitch o las cosas "kawai" en un margen que si la gente lo supiera, no se escandalizara.

- ¿nerviosa por...?- pregunto de pronto mientras picaba algunas patatas de Tania y Sharon

- No robes muchas que se enteran- advirtió como si fuera una madre- porque mañana ya es el estreno. Soy protagonista y a mis compañeras no les gusto mucho.

- Lo harás bien. Tendría delito que una rusa como tu no lograra nada ahí. Nat...que aproveche

Sabia que quería decir algo, pero ese algo debía ser muy incomodo como par cambiarlo a su amor por la comida. Le resto importancia para poder comer. Intentaba que la ansia no acabara por hacerla comer todo un tanque, relajarse y olvidar todo. Tampoco pintaría pájaros en el aire, pensando que alguien se podría fijar en ella y ayudarla a saltar a una fama mayor, o que por fin Bucky la vería bailar como hacia en el jardín de su antigua casa. También deseaba volver a abrazar a su padre en vez de mandar videos absurdos con un beso al aire. No. No se acostumbro a aquella vida absurda de solo ver a la familia en esas fiestas clave.

La vida adulta era mas cruda y sucia de lo que alguna vez llego a pensar.

El día del estreno fue algo que no podía explicar con palabras. Por fin servían para algo los gritos de la señora Antonovna y los chivatazos de su ayudante Iryna. Todo había salido en la perfección mas absoluta. Con todo aquello, no faltaba absolutamente nada para que todo saliera a las mas grande perfección. Los aplausos no tardaron en inundar toda la sala, había recibido un ramo (del que seguro que era de Steve, porque pudo verlo en las primeras filas) y sin comentar que ya algunos le habían dado tarjeta para presentarse al elenco de sus obras. Era tan perfecto que si la pellizcaban, quizás no dolía y todo resultaría ser un sueño. Pero no er así. El dolor de sus pies era real, como su vestido, la obra y el publico. No era un sueño del que se despertara por un coma por un intento de suicidio.

Esa realidad le gustaba mucho.

-¡NAT!- Llamo gritando Sharon- Estuviste fabulosa, aunque... mira que obra más emo has cogido. ¿no había algo más alegre? Hasta el título hace llorar. NO ME GUSTA LLORAR Y MENOS EN EL TEATRO CON TODOS ESOS...

-Mide palabras Sharona- la paró Tesla- Muy bien hecho, Nat, ahora solo tienes que repetir tu excelencia durante unos... 5 días con dos sesiones. Es más, dentro de dos horas es la siguiente.

-Podremos pasar el rato jugando a las cartas- Tania saco de su bolso una baraja perfecta

El tiempo fue volando y supo que llegaría tarde a la casa, así que dejo que se fueran a la casa. Ya eran las dos cuando se vio obliga a ir andando sola a casa. O eso creía cuando vio en la entrada, sentado, jugando con el móvil al Parchís (al muy tonto se le ocurrió no bajar el volumen del móvil) con una cara de sufrimiento que merecía ser fotografiada.

- Nat, te estaba esperando- dijo cuando la vio delante de ella. Cerró la partida y se levanto con una sonrisa- ¿Te apetece ir a beber algo?

-No tenías que haberme esperado- respondió intentando aparentar seriedad

-¿Y dejar que una chica ande por estas horas sola? Y un jamón serrano. Te acompaño a donde tu vayas

Aquel comentario la dejo bastante tocada. Al final dio su brazo a torcer y se marcho con él. Evitaba darle l mano o alguna conversación que pudiera terminar en un derroche de palabras de amor. No. Ella tenía claro que le gustaba mensajearse con Bucky y recordar que él, en algún lugar del mundo, estaba pensando en ella. Tampoco podía decir que lo suyo era algo especial, ya que a veces llegaba a ser extremadamente sosa y él se cortaba mucho al escribir. No todo estaba tan bien como él pintaba, y ella lo sabía de sobra. Y se lo dijo a Steve. Le admitió en su cara que todavía pensaba en Bucky. Ella lo estuvo esquivando durante años, no creía en esas parejas formadas y llevadas adelante con mentiras. ¿Si le mintió con las cartas, como no iba a pensar que haya mentido en otras cosas?

No era resentimiento, era mayormente decepción.

-¿Tu casa no era otra?- preguntó Steve al llegar al nuevo portal

-Nos mudamos hace una semana- le admitió mientras buscaba las llaves en su desastre de bolsa.

Vio como Steve sacaba sus llaves y le abría la puerta. Aquello la dejó tan sorprendida que no pudo evitar sacar un "¿Qué?" bastante cómico. ÉL solo sabía sonreir como un idiota feliz.

-Yo vivo en este bloque- de decía como si fuera la cosa más normal

Entraron y al ver que pulsaba el mismo botón que él de su piso, supo que debía hablar con Sharon de inmediato. Se despidieron con un adiós bastante decepcionante y nada más entrar en la casa, vio que su compañera estaba en el sofá comiendo palomitas. Apagó la televisión y esta la miro bastante indignada.

-¡Estaba en la mejor parte!

-Sharon...¿Donde conseguiste este alquiler?

-Ya os lo dije

-Pues pienso que nos mentiste para vivir más cerca de Steve. ¡Es nuestro maldito vecino!

-Casualidades del destino... quizás quiere que vuelvas con él

-Sharon, la verdad, ahora

-La verdad es la que mantengo. La verdad: ni sabía que estaba aquí. ¿Por qué te molesta?

-¿Es nuestro vecino? ¡Hasta de piso! ¡No quiero verlo!

-Pues aguanta un año, que es lo que dura nuestro contrato. Además: no es tan malo. Si una semana nos llevamos sin ver, será buena señal

Indignada, se encerró en su cuarto. Ni siquiera sabía bien porque le molestaba, pero le parecía demasiada casualidad. Aunque, si había tardado una semana en descubrir aquello, podría esquivarlo más veces.

De mientras, en el salón Sharon buscaba otra película mientras se aguantaba la risa. ¡Por dios, claro que no había sido una casualidad! Era parte de los tratos que había hecho con Steve. Él le había dado el dato de la casa, y a cambio, ella le decía algunos datos que le podían interesar para estar más cerca de ella. Quería ser su celestina y acabar con todo aquello, no como en la obra, pero intentando ser felices.

Total, solo podrían perder las ganas de vivir.


Buenos quesos, a todos...¡POR FIN VACACIONES! No tengo planeados muchos viajes, pero alguno si que haré, como a la Expotaku de Zaragoza. Tres días en ese lugar...ah...

Ya solo quedan literalmente nueve capitulos para que este fanfic llegue a terminarse.

Espero que no haya sido un chapazo~