Alcanzada
V
Tarasova Project
Una vez más, los días pasaban sin una novedad y aquello aburría tanto que Sharon notaba que necesitaba mover algunos hilos. No le gustaba la vida quieta, era para idiotas. ¡Necesitaba acción! Quizás debía seguir intentando que Steve y Natasha acabara juntos, o buscar el abogado de su corazón o meter a alguien en la cárcel, algo que la sacara de esas cuatro paredes de su casa y le diera marcha...en el buen sentido.
-Tesla...Te veo nerviosa
-Como para no...estoy cerca, Carter, estoy cerca
No dejaba de decir esa frase desde que Natasha le apagó la televisión por haber descubierto a su nuevo vecino. Pero se le daba bien mentir, así que ella seguiría con la duda mientras el idiota rubio intentaba ligarla otra vez y no revelara su pacto. Los rubios no eran idiotas, ella era rubia y no lo era, pero al parecer Steve era más de lo que pensaba. ¡Demonios, ni le había propuesto una cita! ¿Hablar? ¡Exagerado! Debía lanzarse cual kamikaze y a tomar por culo el temor de ser rechazado. Si es que no podía confiar en los hombres...
-Tengo que prepararme para presentarme en nuevos castings... no creo que pueda encontrar nada- decía Natasha llegando de la última función en esa obra, bastante pesimista
-¡ESO MISMO DIJISTE LA ÚLTIMA VEZ Y NO DURAS EN PARO NI UN MES!
Tania llevaba un gráfico en forma circular de quien llevaba más el paro y, sin duda alguna, el record lo ostentaba Sharon, seguida por Tania, y luego ella. Tesla era la que menos había cruzado las puertas del INEM por pura suerte, o más bien por esa ayuda de la gente interesada por el proyecto de su padre. El señor Tarasova nunca bió terminado su idea de puentes y electricidad, pero Tesla, en honor a él, decidió terminar aquello como se lo merecía. Solo entonces, tanto Sharon como Natasha se sorprendieron del nerviosismo de la rusa: por fin estaba terminado ese ansiado proyecto. Seguramente, estaba pensando en no querer boicotearse a si misma, bajar el trabajo por la emoción y finalmente fallar una vez más.
-Nat...sigues enfadada, ¿Verdad?
-Si- fue lo único que llegó a decir antes de entrar en la cocina a servirse un poco más de café
-¡Nat, en serio, no sabía que iba a ser nuestro vecino! tu enfado es injustificado. Además, piensa en lo positivo
-Tener a mi ex novio a una puerta de distancia mientras me mensajeo con otro ex novio no es ver el lado bueno de nada
- ...Me callo
Después de aquella corta pero algo intensa conversación, Natasha quedó un tanto pensativa. ¿Cuando podría ver a Bucky? ¿Podría estar bien con Steve? Eran preguntas realmente absurdas, ya que ella tenía una forma bastante seria respecto al amor: aquel que ama no engaña. Ella sintió que si había engañado a Bucky, por lo que no merecía que este la tratara como lo estaba haciendo en las cartas, pero el haber estado con Steve, mirarlo con otros ojos, sus besos y abrazos...no era algo que Bucky le pudiera dar tan bien como lo hizo el rubio. No era porque fuera alguien realmente malo en asuntos amorosos, solo que Bucky no correspondía a ese sentimiento que le había levantado Steve con suma facilidad. Solo por ellos, guiándose por solo sus recuerdos (ya que en los años de universidad se la había pasado esquivándolo), podría decir que ambos estaban en igualdad de condiciones para poder decidirse. Y si seguía pesando, era porque no podía tomarlo como una selección, ellos no eran dos objetos, por lo que no podía decir tan a la ligera, como hacía Sharon, el escoger a uno. Los dos tenían sentimientos, más fuertes o difíciles de expulsar, pero los tenían, y ella no se sentía con el derecho de romperlos como papel. Ya podía decir, con suma facilidad, que el amor no era una cosa simple con la que tratar.
A la mañana siguiente, estaba decidida a buscar un nuevo trabajo cuando se topo con Steve. Deseo que la puerta del ascensor se cerrara rápido, pero el destino o el juego oxidado de poleas no la ayudo y no se cerraron: esperaron al rubio entrar con dos maletines.
-Gracias...¿Nat? Buf, que buena suerte
- Solo estamos en un ascensor- bufó ella, deseando llegar ya a la planta 0
- Di aunque sea para no dejarme mal que te alegras de verme
- Demasiado tiempo con Stark- soltó ella. Sin duda, recordaba aquella vez que intentó imitar la seguridad y fuerza con la que intentó llamar su atención- ¿a donde vas?
- Voy al estudio...tengo nuevos materiales...¿Te interesaría ser de nuevo mi modelo?
-NO
Cuando por fin llegaron a la planta baja, ni siquiera se despidió de él, ya que este no tardó en estar a su altura, acompañando un trozo. NO sabía porque, le vino a la mente la idea de un perro guardián. Viendo la escena, muy lejos no estaba.
Encontrar trabajo en aquel mundo era realmente difícil, más con la competencia que uno se podía encontrar, por lo que estaba barajando la idea de ser una modelo (y eso que solo llevaba un día fuera. Antes de entrar en otro centro, recibió una llamada bastante importante de Tania.
-¡Tesla dice que lo ha conseguido!
Solo con escuchar esas palabras, ella salió corriendo hacia la casa. Realmente no se lo podía creer. Por una parte, se sentía orgullosa, ya que, por fin una de ellas había cumplido el deseo de su vida, como si fuera un deseo de los Sims. Era un momento en el que, por fuerza, debían estar las cuatro juntas. Solo ellas sabían que si se ponía a llorar, era la cosa más normal.
Cuando llegó, lo que sus ojos vieron fue algo realmente asombroso. Ella no tenía idea alguna de esa rama de ciencias, pero por lo estetico, podía decir que era una maravilla. Tesla sonreía cual idiota, e incluso parecía que en cualquier momento iba a llorar, pero no, estaba firme, junto sus compañeros americanos, celebrando con alegría el último experimento del señor Tarasova. Tesla era consciente de que debía terminarlo y hacer el suyo propio para heredarlo a su hijo/hija, pero en esos momentos daba igual, lo importante era celebrarlo con Champin (el champán sin alcohol, ya que todavía no habían terminado con el papeleo).
- Enhorabuena, Tes- la abrazó con sumo cariño Tania- ¡Lo has logrado, por fin!
- Mi padre tiene que estar feliz...
-¿Y como no? después de dar el coñazo tanto en Rusia como aqui...- dijo algo burlona Natasha- ¿ahora que harás?
- Papeleo y luego pensar en mi propio proyecto...
-Hay algo que no entiendo...¿porque puentes?
-Mi padre siempre creyó que los recuerdos eran como puentes hacia el pasado, es decir, recordar es volver a vivir ese momento en especial. Si uno destruye ese recuerdo, se rompe un puente. Y quiso llevarlo a la practica, creando el Tarasova, algo que el la practica eléctrica sería acelerar la llegada de un pequeño o gran voltaje a otro lugar. Pero todo esto, en cierto modo, solo hace que pensemos en una forma filosófica. ¿Porque nos empeñamos en destruir en vez de crear puentes?Todo esto se pudo hacer antes, pero por X razón, mayormente por dinero, no se hizo hasta ahora. Por lo que pienso en serio que todo ser humano debaría de dejar el odio y andar por esos pientes hacia recuerdos agradables. No pensar en el rencor o el asco a algo para conseguir recordar algo realmente precioso y soltarlo solo para afrontar el presente. Echo de menos a mi padre, como todas, pero siempre me acuerdo y revivo el momento gracias a ese puente que él me dejo. Yo construiré un puente para mi descendiente en caso de morir precipitadamente, y chicas, os recomiendo, con todo mi corazón, que dejéis de pensar en dolor, en malos momentos y pensais en cada uno de esos momentos felices, para hacer un buen puente hacia el futuro.
Después del discurso emotivo de Tesla, cada una de ellas se fue a hacer sus quehaceres. Bueno, Natasha realmente las mintió, ya que solo deseaba estar sola. Pensaba en esos puentes de los que tanto reclamaba, y tenía un montón de recuerdos preciosos con Iván Petrovich, su padrastro, quien le había dado de todo por realmente muy poco. Quería demostrarle que tanto le quería, pero no sabía como. Pero por otra parte, estaba el mayor problema: su "triangulo" amoroso. Siempre recordaba preciosos y dulces momentos con James. Aquellos días antes de su inesperada partida fueron realmente únicos. Nunca podría olvidar los besos o los mimos, siempre avergonzados de mostrarlo al mundo pero siempre dispuestos para ellos. Pero con Steve todo era realmente diferente: demostraban su amor en público, sus besos no eran solo dulces, cada demostración, cada momento, no solo eran peculiares y únicos, también especiales en todos los aspectos. En ese momento, podía pensar incluso que se esforzaba en hacerla olvidar sobre la partida de Barnes y alegrarla. No podía decir que todo fue malo, a pesar de haberla mentido desde el primer momento.
¿Debía realmente quedarse con uno de ellos dos? ¿No había una tercera opción que no fuera Alexei Shostakov?
-¡Nat!- cuando escuchó aquella llamada, supo inmediatamente que era de Steve. Algo realmente asombroso, ya que se lo imaginaba pintando en su estudio. -¿Que haces aquí?
- Buscaba trabajo, hice pausa por el proyecto de Tesla y ahora miro patos
- La verdad
- Tengo ganas de ver a mi padrastro, tengo ganas de terminar con mi cacao mental... Tengo ganas de mirar hacia el futuro sin que este lastre me persiga a todas partes. Debí decidirme hace tiempo.
Aquella extraña confesión a Steve, en ese momento, le pareció realmente extraño, pero algo bueno, ya que por fin, sentía que se había quitado un gran peso de encima. Reconocerle algo había sido mejor de lo que pensaba.
- Para empezar, si te fuerzas a escoger algo de inmediato, sabrá que algo va realmente mal. No puedes obligarte a pensar "he de ir con uno, he de pasar tiempo con otro". ¡Te morirás del estrés o aburrimiento! Por otra parte, lo que tenga que pasar, pasará, no se pueden forzar las cosas.
- ¿Sabes que acabas de repetir dos ideas casi idénticas? - rió un poco- Olvídalo. Gracias por tu ayuda, Steve
- ¿Volvemos juntos al edificio?
Ella accedió a cambio de no contarle nada a la deseosa de Sharon. Algo que le había sorprendido era que le recordase sobre una reunión de ex alumnos de la preparatoria, y le dijo que sencillamente, no tenía ganas de ver a una mitad que realmente odiaba y otra con la que no se hablaba desde hacía tiempo. Steve le dijo que no era tan malo y que debía ver a antiguos compañeros antes de olvidarles para siempre.
- Vale, voy a esa estupida reunion con Sharon si accedes a pintarme y pagarme bien por ello.
Ante aquella propuesta, Steve solo supo acceder de inmediato, bastante esperanzado.
Iepale~ ¡Cuanto tiempo!
En mi defensa, dire que he estado algo liada como para subir cualquier actualización...¡Pero aquí estoy! Un capitulo nuevo y a pocos de terminar ya esta secuela. Antes tenía seguro cual iba a ser la siguiente historia, pero ya no. ¡Me siento motivada! ¡más siendo vacaciones!
hasta la proxima!
