Alcanzada
VI
Reunió Absurda
No sabían ni como demonios acababan de llegar a esa situación. Realmente era absurdo solo pensar que estaban compartiendo mesas con comida solas, entre Hydra y Avengers. La única idea que tenían en mente era de salir corriendo a su casa y esconderse con helado Milka con Oreo mientras emitían un nuevo capitulo de su serie favorita. ¡Estaban perdiendo peleas épicas con esa aburrida escena!
Todo empezaba con una mañana en la que recibían dos cartas certificadas. No entendían como alguien acababa de descubrir su nueva casa, y mucho menos esta tontería. Nada más verlo, Tania y Tesla rieron. Ellas podían decir que no tranquilamente pero con la famosa frase "No hay huevos" y apostando el plato favorito de cada una, claramente aceptaron.
- No es buena idea- dijo una Natasha realmente asqueada
Algo de lo que no podía olvidarse era de aquellos días de último curso, donde ella decidió creer en Carter (nadie menos ella golpeo la puerta de su entrada para hablar de la pelea) y como después de todo, de ser la persona que ayudo en aquella absurda pelea entre dos bandas de instituto no acabara con su (por aquel entonces) Steve y los demás chicos acabaran con alguna falta o peor, afectando un buen futuro. Nunca pensó que las mismas chicas de Avengers era tan crueles entre ellas y no con los chicos. Habían tantas cosas que la decepcionaron desde aquel momento que solo se le ocurría estar con sus tres mejores amigas apartada, viendo series o directamente lo más importante: pasarlo bien. Carter a su vez, era consciente que las cosas no habían pegado tal cambio en poco tiempo como para volver a aceptarla. Ella admitía sus errores, no estaba avergonzada de ellos, pues eran paso de la vida y algo que debía pasar tarde o temprano, pero no se arrepentía, dado que eran parte del aprendizaje. ¿No era experiencia aprender de los errores?
Se dieron cuenta, nada más pisar aquel colegio decorado hasta las trancas con frases como "Bienvenidos viejos alumnos". Las bebidas eran sin alcohol, las canciones realmente viejas, fallaba la iluminación y a esas alturas de la vida no pensaban en comer cheetos. Si por lo menos hubiera vodka, otro gallo cantaría, seguro. La habitación parecía dividida por un muro mágico, donde Hydra estaba por su lado al igual que Avengers.
- ¿Nat?
Vio que quien llegaba a su lado era Pepper. La veía muy diferente. A diferencia de la chica que conoció en aquel loco año. Tenía aquella sonrisa tan característica, a la par que un traje de mujer (americana y falda, no más) que la hacía pensar que era una buena trabajadora. No iba lejos al ver que cerca estaba Stark. En su dedo relucía un anillo de compromiso. Algo que no había cambiado era el trato que le dio a su amiga.
- ¿Eso es...? ¿te casas?
- Con el chófer de Stark- dijo con un gran sonrojo en la cara. Algo que la sorprendió en gran cantidad, ya que siempre había imaginado que ella y Stark tenían su propia historia. - Soy su secretaria después de haber pasado por otros lugares. La verdad es que hubiera preferido quedarme en otra empresa, pero con Stark aprendo más de empresariales y me vuelvo más multifuncional
- Siempre pensé que estarías con... - Sharon fue callada y a Natasha no le estaba gustando en absoluto lo que estaba viendo
- Bueno, en teoria ibamos a salir, pero nunca aparecio, y me enamore de...
- ¡Si es la pelirroja y la traidora! Admirar quien acaba de llegar- Con el anunció de Tony, Sharon se sintió aun más incomoda y Pepper se marcho, dejando una escena un tanto fría. Ellos dos solos... nunca le gusto la idea. - Te vi actuando, Nat, así que me imagino que te va todo bien. ¿Que tal el amor americano?
- NO estoy saliendo con nadie
- Pero me ha dicho Steve que sois vecinos... venga, dad el salto al amor
- Lo digo de nuevo, a mi no me jodas, no salgo con mentirosos- aquello lo recalco para que Steve la pudiera escuchar. Tony arqueo una ceja, nada se escapaba de su comprensión
- Venga, Nattie, me voy a saludar a Scott y sus hormigas
Ella solo pudo reír, ya que aun se acordaba del asunto de las hormigas con Scott Lang. Fue a buscar a Hope, que la vio hablando con otras compañeras como Sif. Perdió la vista de Sharon pero cuando se quería dar cuenta y buscarla, delante tenía solo a Steve, bastante sorprendido. Ella no sabía si hacerle el vació o simplemente decirle que dejara de pensar en ella.
- Natasha, yo...
- Dejame en paz, Steve. He perdido a Sharon porque se siente sola con tantos... tantos... dejemos lo. Me ha encantado verte
Aquellas últimas cuatro palabras eran de pura cortesía, cualquiera lo sabía bien, pero ninguna de ellas mentía. Tampoco querían sumarle importancia, ya que después de eso, simplemente desaparecerían todos de su vida una vez más, dejando que las ocasiones de reencuentro fueran un simple "Hola/Adios". Ella robo un plato de comida basura, una tableta de chocolate, una botella de coca cola y se marcho con su vestido para no volver y tener de nuevo en su móvil nuevo. Simplemente sabía donde debía encontrarla.
- Sabía que estarías aquí- dijo con una sonrisa burlona.
Estaba con Clint en su escondite, de cuando no quería pasar los patios con ellos y se quedaban los dos en calma. Él se estaba disculpando con ese secretismo solo con ella porque no quería sumar una escena abajo, a lo que ella comprendió, agradeció y se marchó antes de enseñar una foto de sus hijos. Si nacía otro, quería que Nat fuera la madrina a lo que sonriendo le dio su numero, confiando una vez más en aquel chico que siempre había tenido sincera y total amistad con ella. Ambas se sentaron en el frío suelo y gozaron de una noche poco iluminada. El barullo todavía se podía escuchar (si es que se podía llamar ruido) y finalmente todo acabaría en un "adiós". Rieron de algunos, comentaron de otros, sin perder la sonrisa en ningún momento. Había algo obvio en todo lo que estaba ocurriendo y era que entre todos, ellas dos habían conseguido el pin de la neutralidad, algo que brindaron con la botella de cola.
- Nat, luego no le contemos esto a Tania y Tesla, ¿vale?
- Tu has ido mejor que cualquiera de Hydra o Avengers...no te tendrías que sentir mal...
- No es sentirme mal. Es decepción. O quizás que llegué a imaginar demasiado cuando hice aquella traición
- Tranquila, no te pierdes nada. La mayoría de aquí han sido muy fríos conmigo. A más de uno le he dicho que vivimos con nuestras dos rusas...
Al ver que la comida se terminaba y que iban a dar unas horas un tanto extrañas, decidieron bajar, topándose con la mayor sorpresa. Natasha y Sharon abrieron los ojos como platos. Bucky Barnes estaba presente con el uniforme militar. No tardó en ir a darle un abrazo, sin dejar ningún hueco. Sintió que su corazón iba a explotar de la alegría. Sharon le dijo que se iba a casa y que le daba privacidad a su amiga, por lo que ambos cogieron el camino largo a casa de la pelirroja.
- Me quedaré a dormir con Steve porque esta más cerca de la estación. Me ha dicho que sois vecinos...
- Por mala suerte. Tu ya lo sabes.
- ¿El señor Petrovich?
- En Rusia, trabajando. Nos hablamos por Skype, alguna carta a la antigua...pero nada más. Todos los días lo hecho de menos
- Era un buen señor, a pesar de querer volar nuestra tapa
Ambos rieron un buen rato. Contar las cosas de frente era más fluido que por las cartas y mensajes. Realmente querían aquello. Estar más tiempo de frente. Pero en cierto modo se sentía culpable. Más que nada, una parte de ella seguía pensando en Steve como algo más que amigos y no quería volver aquello una guerra de posibles amores.
No sabían si para despedirse merecía la pena recobrar el sabor de un buen beso, por lo que solo se dieron un tierno abrazo antes de despedirse.
De aquello, Natasha solo gano más dudas.
Solo por una nota en el bolsillo, dejada por él, le decía que todavía se sentía como un niño a la hora de hablar de besos, pero que no se lo daba en ese momento solo porque estaba de permiso para ese día.
Algunas lagrimas, por la confusión, no pudieron evitar caer.
