Un capitulo que nos lleva al pasado para intentar comprender un poco más de la naturaleza de los Perfectos. Sakura sera capaz de mostrarnos el inicio de aquella historia epica. Aún queda mucho por revelar y en realidad sera muy complicado por que el concepto de Perfecto va más alla de un ser semidivino, espero despejarlo mejor con el tiempo. Por favor, disfruten la lectura.


-6-

Cuando no es como debería ser.


Hinata miró en silencio la bandeja de alimento que acababan de traer a su habitación. En todo momento se mantuvo silenciosa en cuanto a la presencia de Sakura. La misteriosa joven, que de hecho no era nada joven tan sólo en apariencia, se las arregló para desaparecer en los momentos que los sirvientes y Hiashi entraban a visitar a la princesa. Hyuuga no comentó con nadie este misterioso encuentro y tampoco volvió a decir una palabra respecto al incidente del salón antiguo.

—¿Te comerás eso? – Sakura se acercó sigilosamente a la bandeja de plata y estiró la mano con cautela, Hinata le permitió tomar la manzana dorada que estaba adornando el plato.

—¿Sientes hambre? – ella se acomodó en el cómodo colchón de su cama y le acercó la bandeja, Sakura, quien estaba de pie a su lado se sentó al lado de sus pies y estiró la mano para devorarse educadamente el desayuno de Hinata.

—Por supuesto, estoy tan viva como tú. – al final, también se bebió su leche de cabra fresca. —Esto está delicioso, siento que ha pasado mucho desde la última vez que comí.

—Sakura-sama, ¿Cuántos años llevabas en esa funda? Avalón es muy antigua, pero no puedo imaginar que seas tan longeva.

—Bueno, primero que nada, llámame sólo Sakura, lo demás es aburrido. Es decir, puedes llamarme por mis otros nombres, pero Sakura está bien.

—Está bien. – asintió apenada. —Sakura. – probó en decirlo y la joven de ojos verdes sonrió.

—El relato que te conté es en sí muy antiguo, Hinata. ¿Alguna vez escuchaste hablar de un país llamado Francia? ¿O de un acontecimiento llamado Revolución Industrial? ¿Revolución Francesa?

—¿La… Revolución Industrial y Francesa es el mismo suceso?

—No. – Sakura sonrió. La chica era totalmente sincera y eso le agradaba.

—Entonces no, lo siento.

—Es porque se trata de algo sumamente antiguo, más de mil años atrás, lamentablemente con todas las guerras que han pasado no me sorprende que cosas como el nombre de ciertos países y hechos históricos hubiesen desaparecido de la noche a la mañana.

—Entonces tu edad es de más de 600 años. – dijo asombrada la joven.

—Sí, mucho más. – Sakura se relajó en la cama y se acostó por completo, abriendo los brazos y respirando con tranquilidad.

—No puedo creerlo, entonces la historia que me contaste data de cientos de años atrás, el mundo que describes no se diferencia mucho del nuestro, es solamente más simple.

—Y precario. – Sakura miró de soslayo a Hinata, la chica lucía pensativa hasta que reaccionó ante su mirada. —Presiento que tienes más preguntas para mí que sólo el saber por qué me hago llamar Sakura.

—Es que me pareció inusual. – no tardó en justificar la mujer. —Es un nombre muy humano para… un ser de tu categoría.

—No soy tan especial, Hinata. – Sakura se enderezó rápidamente, se dirigió a la ventana, el sol hacía poco había salido pero su luz colmaba cada recoveco de Giza, la capital del Imperio Hyuuga.

—Claro que sí, eres más sabia que todos los ancianos de la corte juntos, has vivido miles de aventuras, tienes poderes inimaginables…

—Je, ¿Quién te ha dicho todo eso? – Sakura le miró por encima del hombro, Hinata se sonrojó.

—¿Entonces no es cierto?

—En realidad es muy cierto. – Sakura acercó una de sus manos a la luz que se colaba por la ventana, al momento de entrar en contacto su piel resplandeció cuan diamante; después, en un parpadeo el antebrazo de Sakura desapareció de la vista de Hinata, tan sólo se veía un muñón y luego su brazo.

—¡Tú mano…! – la Hyuuga se acercó aterrada a Sakura, era inconcebible y alarmante la desapareció de su extremidad.

—No pasa nada. – inmediatamente después de agitar sus miembros unos segundos, el resto de su miembro apareció. —Tan sólo manipule el reflejo de la luz en mi piel de manera que no tus ojos no pudieran ver la imagen de mi brazo puesto que la luz que toca mi piel no la puedes absorber con tus pupilas. Algo así… como un agujero negro.

—¿Un qué? – Hinata tragó saliva. —¿Hablas de que tienes la habilidad de crear eventos cósmicos en una sola mano?

—No te escandalices o llamarás la atención. – Sakura se acercó a ella y se sentó a su lado, Hinata se desplazó un poco en la cama para hacerle espacio. —No es tan rebuscado en realidad. Los Perfectos tenemos la habilidad innata de controlar nuestro código genético, así como los elementos de la naturaleza.

—No comprendo. – la chica seguía fija en su mano.

—¿Qué es lo que sabes de nosotros?

—No mucho en realidad. La humanidad tiene creencias, pero son sólo eso. No puede asegurar nada respecto a ustedes, sólo mitos.

—¿Y de qué hablan tus mitos?

—Bueno, mencionan que en el principio existieron dos criaturas herederas de la luz y la oscuridad, cada una con un nombre sagrado y cuyo significado no está del todo claro. A estas criaturas se les conocía como Perfectos, eran seres capaces de manipular los elementos a su alrededor, muy sabios y poderosos por ciertos. Eso es básicamente lo que sabemos de ustedes. Los sabios me contaron sobre la Guerra de Won, pero creo que es salirse del tema.

—¿Won, eh? – Sakura suspiró y cerró los ojos un momento.

—¿Ustedes estuvieron ahí, verdad?

—Claro. – Sakura abrió los ojos y miró a Hinata unos segundos, en ese momento la chica sintió un escalofrió desolador. —Pero tienes razón, sería salirse del tema. ¿Recuerdas bien la historia que te conté?

—Sí.

—La historia de cómo conocí a Sasuke tan sólo es el comienzo de todo. Encontrarme con el perfecto de la oscuridad era una pequeña parte de lo que el destino me depararía.

—Entiendo.

—¿Sabes una cosa, Hinata? En el principio no éramos sólo dos, sino siete.

—¿Siete perfectos? – la chica la miró sorprendida. —¿Pero cómo?

—No estoy segura de cómo nacimos todos. Pero entre nosotros no existían rangos ni castas. Todos éramos hijos de la misma fuente pero… con propósitos diferentes. Con el tiempo los humanos que lograban entender nuestra existencia como tal nos calificaban por categorías especiales. Existían Perfectos Elementales y Espirituales. Aunque todos teníamos una composición similar, tal como dije, nos especializábamos en cuestiones propias.

—¿A qué te refieres?

—El nombre perfecto significa equilibrado en mi idioma natal. Los Perfectos nos denominamos así porque somos capaces de controlar la composición de nuestra propia alma. A diferencia del resto de los seres con alma, el Perfecto es el único capaz de moldearla a su antojo y necesidad.

—¿Moldear el alma? Eso quiere decir que tenían el poder de modificar su propia vida, su senectud, su virtud y decadencia.

—¿Suena bastante útil, no?

—Mucho, podrías ser capaz de ir más allá que un humano promedio.

—Claro que sí, pudieras ir incluso más allá de lo que ustedes llaman… dios. – Sakura se levantó y extendió frente a Hinata. —Pero las cosas no son como deberían ser, Hinata. ¿Sabes una cosa? Yo amaba a mis hermanos, que aunque no fuésemos de sangre, lo éramos de espíritu. Mi deber como el Guardiana de la Luz iba más allá de repartir buenas intenciones… y es entonces cuando me pregunto, ¿Qué tanto era el papel de Sasuke entre nosotros? Si yo adoraba la vida, ¿El adoraba la muerte? ¿Siempre deseo que todos murieran?

—¿Sakura? – Hinata no estaba entendiendo nada.

—Oh, perdona. – la chica parpadeó un par de veces y sacudió la cabeza. —Mis pensamientos de nuevo, me atraparon sin darme cuenta.

—Eso es bueno, significa que tienes muchas cosas en las que reflexionar, como un sabio. – la chica intentó hacerse ver optimista y eso agradó a Sakura.

—Eres una chica muy amable. – tocó la frente de Hinata con cariño y ella se sonrojó.

—Tu piel es muy cálida.

—¿Lo es?

—Sí. – Hinata llevó su mano a la de Sakura y la tomó entre las suyas. —La primera vez que vi tu piel me pareció un poco pálida y pensé que debían ser frías, pero resulto ser todo lo contrario.

—Tal vez yo lucía muy fría al principio. ¿No crees? – los ojos de ambas se encontraron nuevamente.

—Un poco, sí.

—Eres una chica muy amable y por eso te daré un regalo. – Sakura hizo emerger de su espalda dos hermosas almas blancas y doradas. Ante la figura emplumada de sus nuevas extensiones, Hinata retrocedió en la cama con impresión y tras un instante en el que nadie habló se sintió lo suficientemente confiada como para acariciar sus tersas alas.

—Son hermosas, como un ángel. – musitó más para sí que para Sakura.

—Dime Hinata, ¿Existe alguien a quien tu ames mucho? – la pregunta la dejó sin aliento, dejó sus pluma como si estas le quemaran y clavó sus ojos en el rostro de Sakura.

—¿Para qué quieres saberlo? – se sonrojó terriblemente.

—¿Sabes que tienes el poder de hacer realidad lo que deseas? – de pronto las alas de Sakura estaban brillando demasiado.

—¿A qué te refieres?

—El poder del Creador también late en mí, pero en menor medida.

—Yo… yo no… - los parpados de Hinata comenzaron a pesarle. —No sé por qué… pero de pronto… tengo mucho sueño.

—Entonces duerme y cuando despiertes te aseguro que él estará aquí.

—¿Dices… que podré verlo? – las alas de Sakura cubrieron por completo a Hinata. —Mi querido Naruto. – ella cayó en un profundo sueño, Sakura la detuvo tomándola por los hombros y después la acomodó en la cama con cuidado. Se alejó unos pasos y guardó sus alas, la chica dormía plácidamente y nadie podría molestarla.

—Ya veo. – Sakura miró con tristeza su silueta. —Un poder ancestral como el Creador tan sólo me traerá problemas. – alzó una mano al aire y se formó una horripilante garra. —Lo mejor sería acabar con su vida de una vez por todas, así la promesa de una nueva era de destrucción se anulará. – rozó la mejilla de Hinata con su filosa uña y casi pudo sentir la ruptura del aire bajo su peso. Un poco más y arruinaría de por vida el fino rostro de la Hyuuga.—¿Debería dejar que vivas? ¿Debería dejar que sufras en carne propia la destrucción que viene a continuación? –pues Sakura podía sentirlo, la presencia de Malvolo en este mundo era tan fuerte como la suya. Y eso, en definitiva no significaba nada bueno.

—Perdóname Hinata, pero si no lo hago, entonces las cosas serán mucho peor. – su garra bajó estrepitosamente y antes de hacer brotar la sangre, la mano de Sakura se hizo tan suave y delicada que lo último que pudo darle fue una caricia. —Y así es como debe ser.

Por alguna razón, el día que había comenzado con un sol radiante ahora se ocultaba entre grandes nubarrones negros. Sakura frunció el ceño al contemplar desde la copa del árbol en donde se encontraba cómo las nubes parecían unirse a propósito en aquel hermoso bosque escocés.

—No puedo evitar creer que Kakashi y Zabuza se pusieron de acuerdo con esto. – Sakura limpió de su mejilla una pequeña gota de agua que bien podría ser confundida con una lágrima.

—¿Por qué lo dices? – la voz pasiva y totalmente relajada de uno de sus compañeros la hizo ver distraídamente al fondo de aquel árbol. Gaara, el Perfecto de la Tierra yacía tendido debajo del enorme árbol en el que ella descansaba.

—¿Sería demasiada coincidencia que ambos elementos, el rayo y el agua se combinarán en una tormenta perfecta en un día tan soleado como hoy? – dijo mientras se cruzaba de brazos y bajaba de un salto.

—Je, sí, sería una coincidencia. – Gaara abrió momentáneamente los ojos para después cerrarlos, siempre parecía cansado, pero en realidad se la pasaba meditando en silencio.

—Y justo ahora comenzó a llover. – Sakura se sentó a un lado de Gaara.

—Déjate llevar, Eous. – Gaara le miró por un momento para después ser arrastrado por la misma tierra hacia dentro hasta que quedó sólo su cabeza sobre su superficie.

—Eso se ve bastante tenebroso, Gaara. – contratacó Sakura. —¿Por qué no llamarme por mi nombre original? Siempre me llamas por algún nombre antiguo.

—Creo que sería más normal que tú nos llamaras por nuestros nombres antiguos, todos hacemos eso. ¿Por qué tú no?

—No se siente tan natural, es como si me dieses un título renombrado.

—Bueno, en cierta forma lo es. – Gaara comenzó a hundirse más en la tierra, hora tenía toda la barbilla dentro de la tierra.

—Pronto lloverá más fuerte y esa tierra se hará lodo y te asfixiaras.

—Lo dudo. – Gaara la miró de soslayo unos segundos para después cerrar los ojos. —Si tanto te molesta puedes hablar con ambos. Me voy a descansar.

—Siempre estás dormido.

—Si la tierra se moviera rápido entonces todas las criaturas existentes vivirían cansadas, mejor hay que disfrutar el momento, ¿No crees? La luz es muy activa, descansa para variar.

—Lo tomaré en cuenta. – sonrió para verlo desaparecer por completo en el lecho del bosque.

—Eous. – la voz sería de un hombre extremadamente conocida para ella la hizo dar un pequeño respingo.

—Sasuke. – se volteó, la oscuridad del bosque y los truenos agregaban una esencia tenebrosa en toda la atmosfera. —Me asustaste un poco. – se acercó a él y lo abrazó, colocó sus manos alrededor de su cuello y deposito un ligero beso en su barbilla. Cuando le volvió a ver se dio cuenta que no había nada en su tez, ninguna sonrisa, no había luz en su expresión, sólo sombras.

—Deberías referirte a nosotros por nuestros nombres, ¿No crees? – finalmente su expresión se suavizó y le sonrió ligeramente, eso relajó a Sakura.

—Es lo que hago, Sasuke. – volvió a besarle, esta vez fue correspondida. —¿Acaso lo olvidaste? Teníamos nombres antes de convertirnos en… pues, en esto.

—¿Perfectos?

—¿No te parece extraño? Yo aún me siento algo rara, es como si al poseer un nuevo papel perdiéramos una parte de nuestra esencia pasada.

—No me siento así. – Sasuke la abrazó de la cintura.

—Yo sí. – suspiró cansinamente. —Es un poco nostálgico y desalentador.

—No lo hagas entonces. Tú eres el Perfecto de la Luz, la esencia de la vida misma hecha persona, ¿No te alegra acaso?

—Claro que sí.

—Al menos ahora ya descubrimos por qué tenías esas habilidades tan extrañas, por qué eras tan fuerte y cálida.

—Es un buen punto. – rio levemente.

—¡Buen día dulce pareja! – bajó desde el cielo, cubierto de electricidad que rebotaba de una parte de su cuerpo a otra, Raikugan.

—¡Kakashi! – Sakura le señaló molesta. —Finalmente te muestras canalla, ¿Tú y Zabuza han manipulado la naturaleza no es así?

—Culpables. – se carcajeó un poco. —Pero no durará mucho, solo una hora o dos. ¿No te molesta un poco de agua o sí?

—No. – acepto finalmente cruzándose de brazos.

—Para ser mayor que yo eres muy caprichosa, hermana.

—En figura tú eres más viejo que yo, Kakashi. – contestó con una sonrisa.

—Sólo en figura. – el hombre se dirigió a Sasuke ahora. —Te noto muy serio Malvolo, ¿Algo malo?

—Claro que no. – Sasuke miró el cielo unos segundos. —Tengo que irme. – Sasuke desapareció en medio de una cortina negra que nació de su propia piel.

—Es bastante serio, ¿No? – comentó Kakashi, la lluvia seguía arrasando y ninguno se inmutaba, la naturaleza era solamente otra amiga en medio de aquel escenario llamado vida.

—Lo es desde que lo conocí. – una sonrisa cálida se dibujó en Sakura.

—Supongo que debes conocer muy bien su corazón, algo que la mayoría de nosotros no conocemos bien.

—Es una persona maravillosa, es sólo que tal como su elemento lo demanda la oscuridad es muy misteriosa.

—Eso creo. – Kakashi miró el cielo. —Escocia es un país muy bonito, ¿No crees? Las personas también lo son, los seres que viven aquí lo son.

—Noto que estás emocionado, me alegro por ti.

—Me alegra conocer nuevas personas, querida Sakura. – la chica notó que la había nombrado por su nombre mortal. —Nos vemos, me gustaría conocer más de este país.

—Adelante entonces.

Y así Sakura quedó sola en medio de aquella tormenta. Tal como había prometido Raikugan la lluvia se fue en una hora más. Sakura yacía acostada en un gran pastizal, Escocia era famosa por sus grandes paisajes y como se combinaban en medio de un espeso mar verde.

La verdad era que, desde que Sakura y Sasuke descubrieron su nuevo papel en el mundo ambos habían viajado por todos lados, descubrieron mucho de ellos, se dieron cuenta que eran una extraña clase de ser con poderes mágicos y que más tarde, pertenecían a un recudido grupo llamado Perfectos.

Ese grupo se componía de siete en total, los herederos de la naturaleza y el poder del control sobre el alma. Cada uno con una historia diferente pero que terminaba en lo mismo que todos. Entre todos estaba el primero que habían conocido, se trataba de Gaara, un joven que conocieron en Egipto y el cual sufría una impresionante soledad por su "magia". Gaara era un muchacho solitario y con un problema terrible de insomnio, dado su poder las personas que lo conocieron de cerca le temían e incluso le atacaban y la mejor oportunidad para hacerlo o dañarlo enserio era cuando estaba distraído o dormía.

Tras revelar su verdadera identidad, Gaara sintió empatía por los dos amantes y se unió a ellos. Más tarde descubrirían que se trataba del Perfecto de la tierra y su nombre antiguo, o al menos el más llamativo era Terracus. Luego conocieron a Zabuza. Él era un viejo pescador que vivía en Creta. Era un hombre muy reservado y solitario, un día, descubrió la identidad de los jóvenes y se unió por cuenta propia. Tenía despierto su lado sabio y era capaz de recordar cosas de sus vidas pasadas, por lo que al verlos no tuvo problemas en saber que se trataba de sujetos como él. Su nombre antiguo era Acuariam.

A Ignis, el Perfecto del fuego lo conocieron en medio de un estruendoso incendio. Sus capacidades para controlar el fuego estaban apareciendo y culminaron en un incendio forestal. Australia era un país muy seco durante el verano y el sitio ideal para que se desatara un mar de fuego. Su nombre mortal era Roshi, pero no le gustaba que lo llamaran así.

Neji era el Perfecto del aire y por lo tanto le llamaban Air, ese nombre antiguo describía su naturaleza. Aunque era muy serio, se dejaba llevar por las corrientes, le gustaba mucho permanecer en el cielo, era el mejor lugar del mundo, según él. Lo conocieron en Rusia, durante un viaje, Sakura lo vio comprando pan en una panadería, se acercó a él y le tocó el hombro, al instante lo supo; Neji también.

Kakashi fue el último y sin embargo era el que, junto a Roshi, lucía más viejo. Descubrió su habilidad para controlar el rayo cuando intentaba mover a dos vacas que dormían en el camino a su trabajo. Sin querer perdió el control y las electrocutó. Más tarde se daría cuenta que simplemente tenía la capacidad de crear electricidad por cuenta propia.

Cabe destacar que cuando se encontraron y conocieron sus identidades, era sólo Sakura y Sasuke quienes los conocieron por primera vez. Pese a que era natural que estuvieran juntos, una vez que comprendieron sus naturalezas y recobraron memorias del pasado cada Perfecto tomó un camino independiente. Tenían que pasar muchos años para que todos coincidieran en un solo lugar.

Conforme fueron creciendo en alma y sabiduría, cada uno se convirtió en lo que era actualmente. Sus memorias pasadas fueron guías personales, cada uno tomó un papel sobresaliente en el mundo, se convirtieron en Perfectos reales y abandonaron muchas tendencias mortales para consagrarse en seres puros. Uno de esos cambios fue dejar sus nombres mortales de lado y acostumbrarse a sus nuevos nombres. Como era costumbre y según la guía de sus recuerdos de vidas pasadas, cada Perfecto obtenía nombres ancestrales base y uno nuevo que le era concebido por sus compañeros de generación. Esos nombres serían los últimos en agregarse a sus nombres y serían heredados para la siguiente generación.

Así, pasaron los siglos. Cada uno se hizo de su propio camino, se hicieron fuertes, sabios y llenaron de aventuras y poderes. Conforme avanzaban en edad descubrían cosas nuevas. Algunos incluso compartían sus conocimientos con otros, ya fuesen otros humanos, criaturas espirituales o compañeros Perfectos. Eous aprendió mucho de sus amigos y ellos de ella.

Ese día en especial, cuando la lluvia terminó Sakura salió de la cueva en donde había descansado por el momento. Desplegó sus enormes alas blancas con dorado y las sacudió al momento que muchas gotitas de agua se regaban por todas partes. Miró sus manos y sonrió al momento que tomaba un poco de rocío para lavarse la cara. Una de las cosas que había aprendido con los años y que dentro de su vanidad humana agradecía era que podía controlar su cuerpo. Es decir, tenía la capacidad de revertir y acelerar procesos biológicos, ya fuese la liberación de hormonas en glándulas claves, inhibirlas, rebobinar la absorción de calcio y fosforo en sus huesos, revertir la osificación de sus cartílagos, incluso acelerarla, Sakura al igual que sus compañeros había aprendido a controlar su biología al punto de envejecer y rejuvenecer a voluntad.

Eso era parte del paquete que venía al controlar el alma. Pues controlando sus componentes y su mismo cuerpo, Sakura descubrió que tenía la habilidad de controlar su código genético, teniendo la oportunidad de adaptarse a cualquier medio con sólo necesitarlo. Su poder iba más allá de un ser vivo normal. Pero cada vez que Sakura apreciaba su figura igual de joven que la primera vez que se dio cuenta que era un Perfecto, por algún motivo se entristecía.

—Te ves triste, Eous. – la voz de Sasuke la sacó de sus pensamientos. Se giró rápidamente para verlo, el chico se venía taciturno y muy estoico, de nuevo, no podía ver más allá de su máscara seria.

—No lo estoy, Sasuke. – ella se acercó a él y tomó sus manos, sus alas desaparecieron. —Estaba pensando, en lo fascinante de poder adaptar su cuerpo a voluntad.

—¿A qué te refieres?

—Podemos hacer que nos crezcan alas si queremos volar, que nos salgan branquias si queremos respirar bajo el agua, tantas cosas, ¿No es maravilloso?

—Si tenemos esas habilidades debe ser por algo, ¿No?

—Supongo que sí. – soltó sus manos y le tomó del rostro, de nuevo, Sasuke pareció relajarse, su tacto siempre lo calmaba. —Ha pasado mucho tiempo desde la vez que nos conocimos, dime, ¿Aún recuerdas ese día?

—Jamás podría olvidarlo.

—Sé que has dejado atrás tu nombre mortal, pero eso no significa que hayas olvidado tu origen.

—No, nunca. – Sasuke colocó sus manos sobre las de Sakura.

—¿En qué estás pensando?

—Pues… - Sasuke vaciló. —Eous. – su voz sonó lastimera. —Eres mi alma gemela, ¿Verdad? Tanto tú como yo nos componemos en esencia de la misma fuente.

—Todos nos componemos de la misma fuente.

—Pero tú y yo compartimos algo que va más allá de los demás. Nosotros comprendemos a un nivel más íntimo la fuerza de la luz y la oscuridad. Tú eres vida, yo… muerte.

—Lo sé. – Sakura suspiró. —¿Hay algo que quieras decirme?

—Quiero mostrarte algo. – se separó de ella y agitó sus manos, una cortina negra comenzó a tomar forma en algo que dejó a Sakura extrañada. En las manos de Sasuke se dibujaron un par de garras. Tenían al menos cincuenta centímetros de largo, estaban pegadas a sus manos como si fueran parte de su armadura espiritual. Tenían adornos y un brazalete metálico que las sujetaba a su piel. Eran, a simple vista, dos cuchillas en cada manos de Sasuke, tan grandes como una espada y filosas que eran capaces de cortar el aire con sólo agitarlas.

—Behemot. – Sakura reconoció su origen inmediatamente. —Son sus garras y colmillos.

—Ambos, fundidos con mi armadura, se han convertido en dos garras para uso propio. Mis propias armas. Son capaces de cortar incluso la armadura de un Perfecto. – alzó un poco sus garras y movió la mano derecha, al hacerlo el aire hecho por su filo endemoniado cortó de tajo y rebanó más de veinte arboles cercanos. Sakura admiró la fuerza bruta de su nueva arma.

—Es muy feroz, Sasuke. – Sakura le miró temerosa.

—Lo sé. – entonces Sasuke le dirigió una mirada bastante significativa, Sakura casi pudo leer su mente. Algo iba mal. —Te amo. – dijo de pronto y movió su garra izquierda contra ella.

De un salto veloz e impresionante, Sakura se trasformó en el aire con su armadura espiritual. Existía entre los Perfectos una forma de mostrar la fuerza bruta de su propia alma y esta era la armadura. Ser capaces de combinar sus elementos juntos a su alma para materializar una armadura era otra cosa que sólo ellos podían hacer. Prácticamente una transmutación alquímica en su punto, pero una transmutación fuera de las leyes básicas, en todo caso, una conversión hecha de Opus Magnum puro, en este caso, su alma.

Efectivamente, tal como Sasuke había señalado la corriente de aire producida por la cuchilla raspó su armadura. Sakura apreció esto con temor. Sasuke realmente la había atacado deliberadamente.

—No sé por qué lo hiciste, pero no quiero bromas. – su yelmo y casco reflejaban su Drakrocius, un nombre, y estado único de los Perfectos que junto a su Angelus, se fusionaban para crear la armadura. Su Drakrocius en este caso era el de un enorme dragón dorado y su silueta se marcaba claramente.

—¿Bromas? – Sasuke se rodeó de su propia oscuridad y su armadura emergió. Los cuernos de su Drakrocius fueron los primeros en salir de en medio de aquella bruma espantosa. —¿Quién bromea? – esta vez atacó de frente y Eous extendió sus almas para escapar. El impacto de las garras de Malvolo contra la tierra la devastó. Se cortó ante la presión.

—¡Esto no es gracioso! – a pesar de la situación Sakura se negaba a creer que Sasuke la estaba atacando realmente.

—Nunca he sido un buen comediante. – de los huecos de su armadura emergió oscuridad pura que arrastró cualquier objeto a Sasuke, el muchacho estaba absorbiendo todo, incluso el aire y la gravedad.

—¡Basta, destruirás el bosque! – regaló Sakura, esforzándose por no ser atraía a él.

—Qué pena. – era claro que no le interesaba en lo más mínimo. Sakura se molestó por esto.

—¡Desconsiderado! – su cuerpo entero brilló ante una manifestación energética de su propia luz. Desplegó su luz para cegar a Sasuke y el muchacho cayó en su trampa, para enfrentarse a las consecuencias, recibió un embate directo por parte de Sakura. Ignis le había enseñado a usar su energía calorífica como un proyectil. Ahora era capaz de usar la luz como un torpedo. Sasuke salió volando al bosque. Sakura era igual o más rápida que él, así que voló y llegó donde él en instantes, tomó sus brazos para que no pudiera usar sus garras contra ella y lo sumergió en la tierra para inmovilizarlo.

—¡¿Qué sucede contigo?! – rugió inconsolable.

—Lo siento, Eous. – Sasuke en cambio no se había inmutado por esto.

—Será mejor que te expliques. – el hecho de que no reaccionara negativamente la confundió.

—No es el momento. – las alas de Sasuke emergieron tan rápido que no pudo moverse. Eran largas y se enredaron alrededor de Sakura para retenerla.

—¡No! – ella se dio cuenta cómo la bruma abordaba su cuerpo con rapidez, la estaba atrapando dentro de su propia oscuridad para inmovilizarla. Sasuke se desvaneció entre sus manos en la misma tierra y quedó atrapada en umbras.

—Cuando la sombra es demasiado espesa ni siquiera la luz puede atravesarla.

—Pero no cualquier luz. – una explosión de negatones y protones consumió la sombra para darle paso a la figura resplandeciente de Sakura. Sus ojos verdes se hicieron uno con los rojos de Sasuke. Casualmente, sus ojos eran tan negros como la noche, pero cuando se convertía en Perfecto cambiaban a rojo.

—Así me gusta. – atacó de frente a Sakura de nuevo y esta vez ella entrelazó sus manos para ajustarse en una lucha de poder puro. Tanto la luz como la oscuridad se entrelazaron en una danza salvaje y Sakura y Sasuke se vieron las caras en algo que jamás imaginaron.

Realmente estaban luchando y no era para entrenar, era una cuestión real de vida o muerte.

—Será mejor que te expliques Sasuke.

—Mi nombre no es Sasuke, Eous. Es Malvolo.

—¿Qué? – eso la desconcertó, jamás la había corregido cuando le llamaba por su nombre mortal, ¿Por qué ahora sí?

—Tú y yo debemos morir.

—¿Pero qué…? – no terminó, la oscuridad rodeó a Sasuke hasta hacerlo desaparecer, Sakura dejó de sentir el agarre de sus manos y se preparó para atacarlo una vez más de frente, con su puño envestido en luz arremetió con la masa oscura frente a ella. Destrozó el terreno bajo sus pies una vez que pasó entre la oscuridad, pero jamás logró tocar a Sasuke.

Cuando menos acordó estaba sola en medio del bosque. Se sentía nerviosa, acorralada y con ganas de gritar, estaba confundida y sus instintos comenzaban a apoderarse de ella. En ocasiones, cuando perdía la noción de su propia realidad los instintos salvajes de su propia naturaleza la atacaban y le despertaban una extraña sed de sangre.

La ira era un pecado muy estruendoso. Y Sakura se estaba enojando.

—¡Sasuke! – volteó violentamente a todos lados, no podía identificarlo, ni siquiera olerlo, ¿En dónde se habría metido? ¿Sería acaso que usó…? Sakura sacudió un poco su cabeza, para enfriar sus ánimos. —¡Sasuke, muéstrate, tenemos que hablar! – gruñó ya más mermada.

—Lo sé. – el muchacho apareció detrás de ella… pero no pudo hacer nada. Una de las garras del muchacho la atravesó por completo. Entró por su espalda y emergió por su estómago, Sakura quedó perpleja, era la primera vez que la apuñalaban... en mucho, mucho tiempo. Un respiro ahogado y las ganas de vomitar la atraparon en un vórtice doloroso. Miró lentamente por encima de su hombro, Sasuke continuaba con esa roja mirada.

Por un instante… tuvo miedo de él.

—Sasuke… ¿Por qué? - musitó dolorida.

—He podido ver el destino, Sakura. Tú y yo somos el principio y el final. Pero para morir, para que la era termine, deben hacerse las cosas con un orden natural. Lo entenderás en su debido momento, tal como yo lo he hecho. – sus alas comenzaron a rodearla en silencio, a Sakura se le borró la vista, la sangre no dejaba de fluir. —No quiero verte morir. – susurró cerca de su oído. —No quiero matarte, eres la persona más importante para mí. – Sakura sintió que sus fuerzas la abandonaban.

—Sasuke… - ya no podía sostenerse en pie y las alas del chico terminaron por cubrirla completamente.

—La Luz comenzó todo, la Oscuridad lo terminará. Lo entenderás… eso espero.

Todo se volvió negro.

Hinata despertó agitada y sudorosa. Tenía los pelos de punta y los golpes contantes en la puerta de su habitación la sacaban más de quicio.

—¡Ya voy! – se levantó algo mareada y trastabilló un poco antes de alcanzar la puerta. Cuando finalmente abrió una mujer de la servidumbre yacía detrás con una veladora.

—Princesa. – la mujer la miró algo asustada. —Perdone que la interrumpa, el sol está a punto de caer y vuestro padre me ha pedido que venga por usted para la cena. Ha dormido toda la tarde.

—¿Me… he quedado dormida? – rápidamente miró a todos lados, Sakura no estaba en ningún lado.

—¿Está todo bien, princesa?

—Sí, todo bien. – dijo un poco agitada. —Me prepararé para bajar, por favor dile a mi padre que me tenga paciencia, quiero tomar un baño antes.

—Muy bien, señorita. – la mujer desapareció entre los pasillos del palacio. Hinata cerró la puerta y se dejó caer en el suelo. Acababa de tener un sueño inigualable, nunca antes había visto algo similar.

—¿Sakura? – llamó en medio de la oscuridad a la mujer pero nadie contestó. Se acercó a la ventana para contemplar que estaba abierta, el Perfecto había salido, era lo único que podía pensar. Hinata observó un momento el panorama, las luces de la capital estaban por encenderse y la noche no tardaba en ocupar el sitio.

Decidida a apresurarse Hinata dio media vuelta y se dirigió al baño, se acercó a la puerta de baño cuando un sonido prominente de la ventana la llamó. Se volteó para encontrarse con el cristal cerrado, siendo que ella lo había dejado abierto. Hizo mohín con los labios y se acercó a la susodicha ventana, volvió a abrirla y justo cuando iba a reiniciar lo que hacía alguien o algo la tomó sorpresivamente de la muñeca.

La chica miró con susto una mano que se cernía alrededor de su cuerpo y una sombra que emergía detrás de las cortinas. No pudo hacer nada, cuando menos reaccionó un par de labios saboreaban su boca. Asustada, forcejeó pero aquel hombre la apretaba más contra sí, intentó patearle y fue en vano, sólo consiguió que profundizara más aquel beso demandante. Cuando su lengua entró en su cálida cavidad sintió que el aliento la abandonaba. Hinata se removió hasta que la luz de la luna reciente emergía en medio del firmamento estrellado.

Se separó bruscamente una vez que el beso se dio por terminado y se preparó para darle una buena bofetada al atrevido osado que la había besado. No obstante, su arranque de violencia murió al momento que se encontró con aquel par de ojos azules que jamás confundiría.

—Naruto. – musitó al estar segura.

—Hinata. – el la tomo entre sus brazos nuevamente y la arrulló con amor. —Ha pasado mucho tiempo. Disculpa si te asuste.

—¿Estás aquí? – parpadeó un par de veces. —¿Realmente tú…?

—¿Qué pasa? Me miras como si fuera una ilusión. – lágrimas de felicidad rodaron por sus mejillas. —¡Hinata, qué sucede! – soltó alarmado al verla triste. —¿Acaso te lastime? Disculpa si fui brusco. Es que quería verte y no pude evitar… - esta vez Naruto fue acallado por los labios de su musa. La intensidad de la chica lo sorprendió y gustó, pasó sus manos por la cintura de su mujer y una vez que dio por terminada aquel casto beso ambos unieron sus frentes.

—Y pensar que sólo era un sueño, un deseo y nada más. – sonrió levemente. —Deseaba con todo mi corazón verte.

—Pues… aquí estoy. – besó su frente. —También quería verte.

Dos amantes unidos… dos enemigos juntos.

Sakura estiró su cuello hacia atrás mientras una cómoda brisa acariciaba su piel. Respiró profundamente y pegó su cuerpo contra la corteza de un hermoso árbol de Sakura, realmente escasos en aquella época. Era una lástima que no estuviera en flor, sería un deleite real verlo.

—¿Por qué esperar? – una voz seria y muy conocida la hizo dar un pequeño respingo. Sakura miró de soslayo la sombra que emergía prácticamente de la noche misma.

—¿Esperar qué? – soltó sin más, para ya no verle después.

—Sé lo que quieres hacer, quieres que florezca. ¿Por qué esperar? Una de tus cualidades es la vida, introducir vida en otros seres es parte de ti.

—No podría. – dijo en su suspiro. Sakura se giró para encarar a Sasuke, el joven yacía parado detrás de ella, una velo negro nacía de su propia sombra, hasta que finalmente desapareció en aquella quietud.

—¿Por qué no?

—Porque la última vez que introduje parte de mi vida en algo… Sólo lo hizo miserable. – susurró tristemente.

—¿Miserable? – Sasuke se acercó a ella, era la primera vez en mucho tiempo que mostraba su forma humana. —Hola. – murmuró cuando estuvo a menos de un metro de ella. Sakura lo encaró, sus miradas clavadas en la del otro.

—Hola. – no supo que más decir.

—Estás hermosa.

—Tú igual, supongo. Hace tantos años que no te veía así. – señaló su cuerpo humano, tan parecido al del pasado.

—No sabes qué decir, ¿Verdad?

—No. – fue completamente honesta.

—¿Sabes a qué he venido?

—Sí.

—¿Al fin lo has visto?

—No, no quiero. – escondió su mirada de la de él.

—Filosufus. – aquello sonó como un reproche.

—¿Usarás el nombre que me dieron los demás ahora?

—Tú puedes usar el que me dieron.

—¿Black? – ella sonrió con melancolía. —¿Por qué Kakashi pensó que sería bueno para ti?

—Dímelo tú. – un aura negra volvía a rodear a Sasuke.

—Sé por qué estás aquí, Sasuke. – Sakura también comenzó a brillar, su cuerpo entero se rodeó de un material ya conocido. En una transmutación angelical la armadura de Sakura emergió una vez más en aquel mundo mortal. —Sé que no es Sasuke quien me visita en esta noche de luna llena. Me gustaría que fuese como debería ser, éste, un encuentro entre dos amantes que no se han visto en varios años, pero me temo… - suspiró, su transformación estaba completa y frente a ella el Perfecto de la Oscuridad ya estaba envestido en su escalofriante armadura espiritual. —Que al único que veré esta noche será a ti: Drakrocius Malvolo Angelus Nemenus Necrosis Thanatos Black. El Perfecto de la Oscuridad.

—Me alegra que finalmente me reconozcas por mi nombre real, Sakura. O debería decir: Drakrocius Akrocius Reiverer Freiberer Eous Angelus Filosufus. Perfecto de la Luz.

—No quiero hacerlo, nunca he querido. – susurró ella, su voz distorsionada.

—Por suerte, estoy aquí para mostrarte el camino. – respondió Sasuke.

—Las cosas no son nunca como quiero.

—Eso es por qué… si fueran como tú quisieras, no sería como debiera ser.

—Lo sé.

La Oscuridad se encontró con la Luz nuevamente, el amor se transforma en odio, la vida y la muerte se funden. Las cosas no son como deberían ser.

Pero… tan sólo es parte de la ironía de lo que conocemos como… destino.

Continuará...

Se avecina una gran batalla. Ahora conocemos los nombres completos de cada Perfecto, para dudas por favor mandarme sus especulaciones y las que tengan. Este capitulo fue largo, disculpen la tardanza. Muchas gracias por leer.

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Yume no Kaze.