Sois geniales, tanto que os subo el primer capi de este fic. (Tranquis, que el otro lo actualizaré entre hoy y mañana)

Es que así voy conociendo vuestras opiniones, porque este ff tiene tralla, es decir, los capis son más largos y quiero que saber que gusta antes de embarcarme en algo que lleva bastante trabajo.

Paola: no sufras por el tema edad jejej

Elisee Faberry: Aquí lo tienes.

Chapiscruz: espero que te parezca tan interesante como sonaba.

Kampaniya: Soy consciente de tu timidez (jeje), pero te tengo que nombrar para decirte algo- "Cómete un yogurín"

Mestiza77: Sí, es un relato muy realista. Muchooo.

EvilRegals-Ameh: Lo de Rumple ya veréis.

Venus1485: ¿Quién sabe si te sientes identificada?

Rainha M: Me alegro que la trama de una mujer más grande te llame la atención, porque eso es básico.

BeeGreen: ¿Experiencia personal? No sé, no sé...¿tú qué dices?

Os explico que la historia está dividida en meses, cada mes tiene sus correspondientes partes; serán entr partes por cada uno.

Ahora yes que yes, espero que no os guste sino que os encante!

Muchas gracias por el apoyo :))


ENERO

Parte 1. Absténgase de enviar correos electrónicos.

-¿Tú lo ves normal?- preguntó Belle levantándose de nuevo de la cama en la que hace unos segundos se había dejado caer.

-Desde luego no, pero ¿qué es exactamente lo que te ha dicho la señora esa?- Emma creía no haber visto a su amiga tan enfadada en todos los años que se conocían.

-"Señorita French, mi subordinados están contentos con su trabajo pero creo que su espíritu no concuerda con lo que espero de los empleados de la empresa, así que creo que lo mejor será dar por finalizado su contrato de prácticas." ¿Te lo vuelvo a repetir? Y todo porque no soy una víbora despiadada- Belle parecía una bestia enjaulada.- Zorra estirada...¿qué se habrá creído?

-Bueno...- comenzó a decir la rubia un poco dubitativa- no es por meter el dedo en la llaga, pero seguro que su trabajo le habrá costado a esa mujer llegar hasta ahí.

-¡Bah! Las malas lenguas cuentan que ni fue a la universidad. Qué me viene a decir a mí, que me estoy dejando los codos para acabar derecho.

-No sé como será ella, pero su empresa de inversiones es famosa en la ciudad- La verdad es que se sentía un poco apenada por la otra joven. El día que la seleccionaron para hacer las prácticas en Mills & Co. parecía no caber en sí de gozo y no era para menos, puesto que era una de las mejores empresas del estado. Además, tenía su sede en Storybrooke, por lo que tampoco había tenido que desplazarse para el trabajo.

-Pues es lo peor que te puedas echar a la cara, parece que está todo el rato a punto de morderte. Y lo sé, porque cada vez que pasa todos dejan de respirar por miedo a que esto la moleste.

-No te rayes, seguro que te sale algo mejor.

-¡Ojalá! -Belle suspiró de nuevo- Es que ahora mismo te prometo que iba con un bate y destrozaba todo lo que pillara a mi paso- Emma temió por los muebles de su habitación cuando se fijó en como la castaña pasaba los ojos por los diferentes objetos de su cuarto.

-¡Mira, sé lo que puedes hacer! A ti te encanta escribir, así que ¿por qué no le escribes un email desahogándote, pero sin pasarte, y le dices tu opinión sobre el asunto?- Era una idea un poco estúpida pero sabía que Belle solía plasmar en papel todo lo que se le pasaba por la cabeza, así que quizás funcionase.

-¿Y crees que eso me va a servir de algo? Ni aunque le suplicase de rodillas, esa arpía me devolvería el trabajo.

-No te digo que le supliques, sólo que te desahogues con educación.

-Muy bien- Belle se levantó y se puso en el escritorio, delante del ordenador.

-A ver, ve leyendo lo que vas escribiendo.- Emma se acomodó sobre su cama. Le extrañaba que sus padres no hubiesen asomado la cabeza tras la puerta debido a las voces que había pegado Belle.

-"Estimada señora Mills..."- comenzó a redactar la castaña.

-Llámala por su nombre, que ya no es tu jefa.- cerró los ojos. La verdad, es que llevaba toda la tarde perdida y tenía que hacer dos trabajos de anatomía para dentro de dos días.

-¡Sí, claro! Si quieres le pongo "querida Regina".

-Haz lo que quieras. Ahora me lo enseñas.- Estaba agotada, había tenido por la mañana 7 horas de clase, este estaba siendo el año más duro. Y todavía le quedaban unos cuantos más para ser médico.

-¡Ya está!- exclamó Belle tras unos minutos de teclear sin parar.- ¡Enviado!

-¡Pero tía!- se puso de pie de un salto- Quería verlo antes. - se colocó en la silla que había dejado libre su amiga y comenzó a leer en alto- "Querida señora Mills, le escribo para decirle que por mí se puede meter su empresa por donde le quepa. Da igual la fama que tenga y lo fantástica que crean los demás que es su organización, porque lo que no se cuenta de ella es que está dirigida por una arpía pérfida como usted.¡Me alegro de no tener que volver a cruzarme de nuevo su cara de ajo! Váyase usted mucho a la mierda. " ¿Te has quedado a gusto?- fue a salir del correo pero cuando se fijó en la dirección desde la que se había mandado el email, se volvió hacia Belle- ¡Lo has enviado desde mi dirección!¡Encima desde la que uso para el blog!

-¿En serio?- la otra joven se acercó a la pantalla- Jo, lo siento, estaba tan cabreada que no he reparado en que era tu email.

-Nada, no pasa nada.- suspiró- Total a esa tal Regina no la conozco de nada, pero no me gusta que le haya llegado eso desde mi alias, ni que pueda llegar a deducir que eres tú la que lleva el blog.

-¡Jo!¡Es verdad! No creo ¿no? O sea, no creo que me asocie con contenidos lésbicos. ¿No puedes borrarlo o algo?

-No, pero bueno, esperemos que no sume dos mas dos…- releyó de nuevo el email. La madre que parió a Belle…metepatas como ella sola.

- Y si lo hace…¡anda y que la den!- A Emma no dejaba de sorprenderle la capacidad que tenía la castaña para cambiar de opinión en segundos, seguro que más tarde se volvería a preocupar porque su ex jefa descubriese que la Beauty que escribía en el blog "Bello Cisne" era ella- Me tengo que ir, Ems, -vio como rebuscaba en su bolso y sacaba el móvil- Will quiere que le ayude a hacer unos papeles para pedir una subvención.

-¿Qué tal con él?- Le preguntaba por simple educación porque ya sabía lo que le contestaría, Belle llevaba un par de años colada hasta los huesos por William Gold. Lo había conocido porque trabajaba en la fundación a favor de los derechos de los animales en la que su madre, Sophie, colaboraba desde siempre y, desde que había comenzado a tener sentimientos por el chico, ella se había convertido en la principal activista de la ciudad. No es que antes no le gustaran los bichos, pero es que ahora gastaba muchísimo tiempo en la sede la misma. Y, total, ¿para qué? Él parecía prestarle atención sólo cuando necesitaba sus conocimientos.

-Pues ahora está majísimo, dentro de dos findes tiene una reunión en Boston y creo que quiere que vaya con él.-La pobre… Emma sólo podía pensar eso.

Cuando Belle se marchó, releyó de nuevo el email. Desde luego había puesto a su exjefa a caer de un burro. Sonrió interiormente porque sabía que ni en mil años hubiese sido capaz de decir todo eso en persona, Belle era de las que se callaban las cosas, pero si se ponía a escribir no dejaba nada en el tintero.

Se estiró y decidió echarle un vistazo al blog. La verdad es que 3000 seguidoras diarias no estaba nada mal y pensar que todo había empezado como una forma de ganar de dinero. Y bueno…ganaban halagos, pero seguían igual de pobres.

Lo cierto, es que al principio le pareció que era una tontería meterse en algo así: un blog de contenido lésbico en el que tendrían que escribir de manera que nadie cayese en sus verdaderas identidades. Tenía que reconocer que si había accedido a seguir adelante con la idea de Belle era porque le había contado que Mulán, una chica que ella conocía de la universidad, ganaba bastante dinero con un blog sobre noticias del mundo gay.

Así que ya hacía un par de años que estaban metidas en el mundillo de los videos y relatos de temática; ella se encargaba de editar los contenidos audiovisuales y Belle escribía. Les servía de vía de escape de la rutina y, además, se echaban unas risas con determinados comentarios que les llegaban. Lo único es que no se lo habían contado a nadie. Todo el mundo pensaría que les gustaban las chicas y no era así, aunque Belle…bueno, ella tenía ciertas inquietudes.

Hacía un par de semanas que no actualizaban pero es que últimamente habían estado muy liadas, ella tenía que estudiar muchísimo y hacer millones de trabajos, y Belle entre el trabajo, la universidad y la asociación ya tenía bastante. Les habían dejado tres comentarios en alemán en su última entrada, así que decidió contestar con cierta sorna: "Chicas, ¿cuántas veces os lo tengo que decir? Usad Google que si no, no me entero cuando me decís cosas bonitas. Fdo:UglyDuckling"

Suspiró, cerró la página y se puso a hacer cosas de provecho. Bastante tiempo había perdido ya esa tarde.


Pasó por la puerta con la misma sensación que siempre que iba a la fundación, tenía el estómago encogido. Nadie había provocado en ella nada parecido a lo que William Gold parecía evocarle.

Intentaba parecer segura, pero cada paso que daba resonaba en su mente como un martillo. ¿Eso era el amor? ¿Sentirse estrangulada por los nervios cada vez que una se iba a encontrar con esa persona especial?

Respiró hondo, llamó levemente a la puerta del despacho del chico y asomó la cabeza.

Ahí estaba él, hablando con su compañero, seguramente estaría bromeando acerca de algún asunto. Le gustaba el buen humor constante que Will parecía tener. Se dio unos segundos para quedarse observándolo. Era un par de años mayor que ella, tenía el pelo ligeramente largo y solía llevarlo totalmente desaliñado. No le parecía guapo pero para Belle todo el atractivo del chico residía en su personalidad, la cual era algo que parecía envolverla para no dejarla huir jamás.

Tenían una historia complicada, él había estado colado por ella durante un tiempo, pero por aquella época ella tenía una especie de confusión acerca de su sexualidad y no le prestó mayor atención. El problema vino el día que decidió que probaría a tener algo serio con un hombre, para ver la acera por la que se decantaba, y lo eligió a él. Belle creyó que Will se iba a lanzar a sus brazos, en cambio, la ignoró y eso le hizo caer en una especie de obsesión que ya duraba más de dos años.

-Hola…-dijo tímidamente.

-¡Belle! Mira que cartel he hecho para la recaudación de fondos- William se acercó a ella con el papel entre las manos.

-Yo lo haría mejorar- comentó tras echarle un ojo al cartel. Ese era uno de los muchos conflictos que tenían, nunca eran capaces de ponerse de acuerdo. Belle se prometía todos los días que iba a intentar ser menos histérica y que iba a intentar no llevarle tanto la contraria, pero a pesar de que se moría por sus huesos, nadie era capaz de sacarla tanto de sus casillas como William Gold.

-Bueno, sí…es que tú eres muy lista.

-Por supuesto- sonrió con aires de superioridad.-¿Al final la gala es este fin de semana?- preguntó fijándose mejor en el cartel.

-Sí. ¿Vas a venir?- La gala de recaudación de fondos era el acontecimiento más importante de la organización, se realizaba una vez al año y a ella podía acceder todo el que quisiera a cambio de un donativo. Solía haber comida, bebida, música…estaba bien. Desde pequeña había acudido con su madre, pero desde que había comenzado a sentir algo por William se pasaba el día del evento ayudando en todo lo que podía.

-Venga…que nos conocemos ¿en qué quieres que te ayude?- el joven le contestó con una sonrisa de un millón de dólares.

Tras recibir el encargo de Will, se puso manos a la obra. Estuvo concentrada en ello hasta que el chico le propuso bajar a tomar algo a Granny's, la cafetería que estaba en la esquina de la calle.

Cuando pasaron al local el sitio estaba bastante lleno.

-Ruby- Will llamó a la camarera. Esta se acercó sonriendo.

-¿Qué queréis?-Belle se percató en las mechas rojas que ahora lucía la otra joven. Siempre había considerado que la joven tenía un aspecto particular, pero ahora con su nuevo look este pensamiento se vio acentuado.

-Yo una cerveza- contestó Will mientras fijaba su vista en el programa deportivo que estaba retransmitiendo por la tele. Ella pidió un refresco Light y tomó asiento en uno de los taburetes que había a lo largo de la barra. Cuando las bebidas fueron servidas el chico se dirigió a Ruby- ¿Te importaría poner esto en algún lugar?- el joven le dio a la camarera un cartel de la gala benéfica.

-Bien, le preguntaré a mi abuela- Les sonrió a ambos y se volvió para ir a atender a otros clientes.

Como Gold la ignoraba porque estaba totalmente absorto por la tele, se dio unos segundos para observar a Ruby. La conocía prácticamente de toda la vida, al igual que a todos los que vivían en esa parte de Storybrooke, y siempre había escuchado todo tipo de comentarios acerca de ella, desde que era una gran persona hasta que estaba como una regadera.

A ella le parecía maja y muy valiente, porque siempre se había mantenido fiel a sí misma a pesar de los comentarios de los demás. Le gustaban las chicas ¿y qué? No por eso significaba que había que huir de ella, como solían hacer algunas que temían que se enamorara de ellas.

-¿Qué tal el trabajo?- al final Will se dignó a dejar de ignorarla.

-Me han echado…-hizo una mueca de tristeza. En esos momentos en los que se sentía tan desanimada es en los que le gustaría recibir un poco de apoyo por parte de Gold, sabía que no tenían ningún tipo de relación sentimental pero le gustaba pensar que al menos eran amigos.

-Lo siento, no lo sabía- Sonrió a modo de respuesta, como agradeciendo que le dijese eso. Estaba segura de que sí que lo sabía. Sophie, su madre, lo trataba como a un hijo y siempre le contaba todo lo que acontecía dentro de su familia, así que dudaba mucho que cuando la llamó para contarle que ya no trabajaba en Mills & Co. No hubiese corrido para contárselo a William.

Tras unos minutos volvieron a la sede de la fundación, tras terminar lo que tenía que hacer, Belle se marchó a casa como siempre; dolida y decepcionada por la actitud de William Gold.


-¿Qué te vas a poner?- Emma hizo un hueco entre la montaña de ropa que tenía acumulada sobre la cama y se sentó en ella. Había llamado por teléfono a Belle para preguntarle que debía llevar a la gala benéfica, era la primera vez que iba a acudir con su amiga y no sabía muy bien que ponerse para no desentonar.

-El vestido azul que me compré. Te mandé la foto- le contestó su amiga.

-¿Me pongo el fucsia ceñido?¿O es demasiado?- preguntó mientras levantaba la prenda y la miraba.

-Está bien, piensa que es más una fiesta que otra cosa.- Bueno, pues decidido. La verdad es que ese vestido le quedaba de muerte.

-Vale. Pues luego nos vemos.

-Estate allí a las 8 y no llegues tarde que nos conocemos.- le dijo Belle antes de colgar el teléfono.

Eran las 6, todavía le quedaba tiempo. Así que salió de su habitación siguiendo el olor a galletas que procedía de la cocina.

-Hola, mamá- dijo mientras cogía una cookie con forma de estrella.

-¿Vas a cenar en casa?- le preguntó su madre mientras colocaba los dulces en una bandeja.

-No, voy con Belle a una fiesta de su cosa esa de animales. ¿Te has vuelto a cortar el pelo?- Miró con más atención a su progenitora. Hacía dos meses su madre había decidido cambiar de look y había sustituido su larga melena morena por un corte más moderno. Demasiado para su gusto. Siempre le había gustado el cabello de su madre, porque le resaltaba los ojos claros, los cuales ella había heredado, por lo tanto, no le terminaba de convencer su nuevo aspecto.

-Te dije ayer que esta mañana iba a ir a la peluquería. ¿Te gusta?

-Bueno…me gustaba más como lo tenías antes de que te diera por cortártelo. –Se fijó en su madre y era cierto lo que decían todos que se parecían, aunque ella había salido rubia como su padre. -¿Vais a salir hoy?- preguntó dando cuenta de otra galleta.

-Tengo que corregir exámenes y tu padre sigue en el hospital, me ha escrito para decirme que había habido un accidente así que no sabía cuando iba a llegar.

Tras tomar un par de galletas más se dispuso a comenzar a arreglarse. Para cuando estuvo lista ya eran más de las 8, por lo que se apresuró a salir. Mientras bajaba en el ascensor se miró en el espejo para comprobar qué aspecto tenía. Lo cierto es que no estaba nada mal; el vestido le quedaba como un guante, quizás algunos pensasen que era un poco corto pero le daba igual, bailarinas negras, chaqueta de cuero negro y su pelo rubio ondulado en las puntas y ligeramente alborotado. Le gustaba darse un aire macarra de vez en cuando.

Tras aparcar el coche frente al local en que era la gala, miró el móvil y vio que tenía como 20 mensajes de Belle preguntándole que dónde estaba. Así que se dio prisa en cruzar la calle y entrar en el sitio.

Estaba bastante oscuro, por lo que a primera vista no vio a Belle, además la música estaba muy alta por lo que llamarla también resultaría inútil. Tras unos minutos de búsqueda la encontró en una esquina hablando con William y con su madre.

-Hola- saludó a todos al llegar-Joe, llevo una hora buscándote- le dijo a su amiga.

-¿Queréis algo?- preguntó Gold.

-Para mí gin tonic.- Belle sonrió como una estúpida al contestar. Es que parecía perder todas las neuronas cuando estaba con el chico, al cuál Emma no entendía que le veía, siempre parecían sucias las greñas que llevaba y, además, aparentaba bastante más edad de la que tenía. Por no hablar de que no era muy alto que digamos. No, no le gustaba en absoluto para ella, porque Belle era bastante mona y podía conseguir a alguien mejor y que no pasara de ella totalmente.

-¿Y tú, Emma?- el chico se dirigió a ella.

-Lo mismo.

-¿Qué tal estás?- le preguntó Sophie cuando el joven se alejó.

-Bien, estudiando mucho, pero bueno.- sonrió levemente.

-Ya sabes, quien algo quiere algo le cuesta.- Belle era clavadita su madre, sólo que ella era tenía un color de pelo diferente, porque la mujer más mayor era rubia. Era simpática pero le parecía que a veces se pasaba presionando a la castaña con demasiados temas; era una mujer exigente y demasiado obsesionada con el físico, por lo cual su amiga siempre intentaba ir perfecta para no tener que escuchar las reprimendas de Sophie.

Cuando tuvieron sus copas, conversaron un rato más y decidieron ir a bailar un rato.

-¿A qué está guapo?- le preguntó Belle de camino a la pista de baile.

-Bueno…si a ti te gusta…- Gold no estaría guapo ni a palos.

Lo estaban pasando bien haciendo un poco el imbécil pero se vieron interrumpidas por Will que pedía ayuda a Belle con no se que asunto. Tras ir a pedir otra bebida y ver que su amiga no volvía, salió fuera a tomar un rato el aire

Se sentó en el escalón de un portal vecino al lugar de la fiesta, pronto un chico se situó a su lado.

-No me suenas…- el joven sonrió con picardía. Era muy atractivo; moreno, ojos claros, barba de tres días…- Soy Killian ¿y tú?

-Emma.

-¿Eres de por aquí?- le preguntó mientras se encendía un cigarrillo.

-Vivo en el centro, he venido con una amiga.- se frotó los brazos, hacía un frío mortal.

-¿Y dónde está tu amiga?

-Perdida por ahí dentro.- se fijaron en como la puerta del local se abría y aparecía una chica que a Emma le chocó ya que iba vestida demasiado informal. Llevaba unos vaqueros negros algo desgastados, camiseta roja y zapatillas a conjunto. ¿Y ella había creído que iba macarra?

-Tío, me has dejado sola- la chica tomó asiento al otro lado de Emma.- ¿Tú eres la chica que ha venido con Belle?- le preguntó mirándola descaradamente.

-Sí…- se sintió un poco cohibida ante semejante escrutinio- ¿La conoces?- ¿De qué se supone que debía hablar con dos desconocidos? Tenía unas ganas terribles de estrangular a Belle.

-Va mucho al bar de mi abuela.

Se quedó hablando un rato con ellos, ya que le parecían majos. Cuando Belle al final salió puso cara extraña al verla rodeada de los otros dos jóvenes.


Desde luego lo que menos esperaba tras estar buscando a Emma durante un rato largo, es que se la encontraría fuera hablando con Ruby y Killian, el amigo de esta.

-¿Dónde te habías metido?- le preguntó a la rubia mientras se arrebujaba en su abrigo.

-Pues aquí he estado, porque no aparecías por ningún lado.

-Siéntate, guapa- Killian se levantó para cederle el sitio.

-No, no hace falta.-Nunca le había caído demasiado bien ese chico, le parecía un estúpido prepotente.

-Que sí… que yo me siento en mi pequeñina- supo que se refería a la moto que había aparcada en la acera cuando la acarició como si se tratase de una mascota o algo similar.

-¿Es tuya?- se fijó en como Emma abría los ojos. Le gustaban mucho las motos.- ¡Me encanta!- Belle pensó que no era para tanto, era una moto grande y ya, no tenía nada de especial.- ¿Me la dejas?

-Te doy una vuelta en ella.- contestó Killian.

-¡Guay! Ahora vuelvo.- la rubia se abrochó la chaqueta y se subió al ciclomotor dispuesta a que el chico tomara asiento y la llevase.

-¡Ten cuidado!- gritó al ver que se alejaban a toda pastilla.

-Tu amiga está loca- comentó Ruby que no se había levantado del escalón-Nadie en su sano juicio se monta con Killian en una moto.- sonrió levemente a la chica y se sentó a su lado porque no se pensaba mover de ahí hasta ver a Emma regresar sana y salva.

-Como no vuelva pronto me la cargo.-Aprovechó que estaba sentada para quitarse uno de los tacones y masajearse levemente el pie.

-No sé como puedes andar con eso.- ella la miró y se encogió de hombros a modo de respuesta- ¿Qué tal se está dando la gala?

-No va mal, pero bueno…veremos a ver que pasa cuando hagamos recuento de donativos.¿ Hoy no trabajabas en el bar?- no sabía muy bien de qué hablar con Ruby, apenas se conocían.

-Hoy me he tomado la noche libre. – miró como la joven se encendía un cigarrillo- ¿Quieres?- le preguntó.

-No, gracias. – Se puso a observar la calle. Se sentía un poco incómoda.

-¿Estás enrollada con Will?- se sorprendió ante la pregunta. No creía que Ruby tuviese la suficiente confianza con ella para preguntarle sobre algo tan personal.- Es lo que dicen…

-¿Y es cierto que acosas a Kathryn?- la otra chica la miró con cara de pocos amigos- Es lo que dicen…- Contraatacó y luego se sintió mal, pero no sabía que decir para arreglar el silencio que se había instalado entre ellas como una pesada losa.

-Es mentira…- Ruby susurró las palabras y ella se volvió a mirarla.

-¿Cómo?- preguntó porque creía no haber escuchado bien.

-No es cierto que yo haya acosado a Kathryn, lo que pasa que a ella le resulta más fácil decir eso y seguir feliz con su novio. Así quedo yo como una loca y ella como la mayor heterosexual de la historia.- Percibió la tristeza en la mirada y el tono de las palabras.

-Hay gente muy hipócrita con respecto a sus sentimientos. Seguro que encuentras a alguien que te haga feliz- sonrió ampliamente y Ruby le devolvió el gesto.

-Seguro…- la sonrisa que acompañó al susurro le resultó un tanto misteriosa, pero no le dio demasiado tiempo a pensar en ello porque el sonido de una moto acercándose por la calle le indicó que Emma regresaba.

Cuando la rubia se bajó del vehículo pasaron dentro, despidiéndose de la camarera y su amigo.


Eran las 6 de la mañana cuando Emma llegó a casa. Se lo había pasado bien, muy bien la verdad. Pero había bebido demasiado y sabía que si se iba a la cama acabaría vomitando durante toda la noche, así que decidió trastear un poco con el ordenador.

Se quitó el vestido, se puso el pijama y , tras encender el ordenador, se metió en el blog. No había nada nuevo, lo tenían muy abandonado y era una pena, porque era un espacio bastante bueno. Al ver que no había comentarios, abrió el correo a ver si alguien le había escrito. A parte de publicidad se encontró con algo que no esperaba. Regina Mills había contestado al correo que Belle le mandó.

Como se le juntaban un poco las letras tuvo que releer varias veces el contenido del mensaje;

"Estimada UgglyDuckling,

creo que no tengo el "placer" de conocerla, por lo tanto, ignoro los motivos que le han llevado para escribir el email al que le estoy respondiendo. Considero que si usted tiene algún problema con mi empresa o con mi forma de dirigirla, y está vinculada de alguna forma a ella, debería concertar una cita con mi secretaria así podríamos tratar el asunto de manera civilizada. Mientras tanto, si no le importa, absténgase de enviar correos electrónicos que pueden resultar insultantes.

Atentamente,

Regina Mills"

Le pareció una respuesta adecuada, pero algo estirada para su gusto. Cualquiera no hubiese respondido o hubiese mandado un "te puedes ir a la mierda". Aún así no le parecía bien que esa mujer, fuera quien fuese, pensara que Emma o su alias bloguero era una mal educada, así que le escribió de nuevo.

"Querida señora Mills,

Siento que recibiera ese email puesto que todo ha sido un terrible malentendido. Espero no haberla ofendido de algún modo.

Un saludo,

UgglyDuckling"

Cuando acabó de corregir los errores que tenían las palabras debido a su estado etílico, envió el correo y se metió en la cama. No le dio tiempo a pensar porque estaba tan cansada que cayó en un profundo sueño.


¿Opiniones?