Matadmeeee! No he subido el otro fic...pero es que me da penilla acabarlo y le quedan 4 capis como mucho :(( Y entre que el otro me da pena y este me tiene loca ahora, pues imaginad las prioridades...Pero no tardaré en actualizarlo, de verdad de la buena.

Os vuelvo a decir otra vez que sois geniales y que dais un montón de ánimo con vuestros comentarios.

¿Qué os parecen las reinterpretaciones de los personajes? Decidme lo que opináis.

Muchas gracias por leerme.


ENERO

Parte 2. De nada.

Encendió las luces de la casa. Otra vez de vuelta. Se quitó los zapatos y los dejó en la entrada, el abrigo lo colgó en el perchero, el bolso lo soltó sobre un sillón y fue desabrochándose la chaqueta del traje mientras se adentraba hacia el salón.

Cogió el mando del equipo de música que reposaba sobre la mesa del comedor y lo encendió. Se terminó de quitar la chaqueta y la colocó en una silla.

Miró la hora, era tarde. Siempre llegaba tarde. Total, cuando nadie te espera no tiene demasiado sentido volver pronto a un lugar vacío.

Fue a la cocina y miró la nevera, nada le resultó interesante, así que subió las escaleras para ponerse el pijama, después se acomodaría en el sillón a leer. Ese solía ser su plan diario; matar las horas hasta quedarse dormida.

Se quitó el maquillaje frente al espejo y se fue acariciando las facciones, sabía que todavía seguía resultando atractiva, pero ya no era tan guapa como antes. Su mirada no tenía tanta chipa, su pelo no resultaba tan brillante y su piel no parecía tan tersa. Aún así sabía que había quien no le echaba ni los 40. Sonrió al pensar que en unos meses cumpliría 46. Sería duro, como siempre, no por ser más mayor, sino por ver que pasaba el tiempo y que ella seguía sumida en la más completa y absoluta soledad.

Había veces que se sentía enferma de soledad. Y es que desde que ella se fue, se había sentido enferma por tantas cosas….

Se sirvió una copa de vino, colocó el cenicero al lado, cogió la novela que estaba leyendo y se acurrucó en el sillón frente a la chimenea. Intentó concentrarse en el libro y no pudo, estaba demasiado cansada como para concentrarse en leer. Si se imaginaran todos aquellos que trabajaban para ella como era su vida en realidad.

Era consciente de que muchos la temían y se cuidaban mucho de hacerla enfadar. Su carácter agrio y sus respuestas hirientes eran de sobra conocidas dentro de Mills & Co, pero es que parecía que ya nadie se acordaba de que hacía años, quizás demasiados, ella no era así. No es que hubiese ido alguna vez destilando simpatía, pero ella sabía que el tiempo la había hecho mucho más desagradable.

Recordó el blog que había descubierto, el que iba asociado a la dirección de email de la chica que le escribió poniéndola a caldo. Aparcó el libro y fue a por la tablet, era un espacio entretenido con el que había podido descubrir cantidad de fantásticos videos editados por la tal UglyDuckling. Apagó la música del reproductor y se dispuso a disfrutar de ellos, gracias a los cuales había tenido conocimiento de muchas series y películas de temática.

Sonrió al leer el comentario que UglyDuckling había puesto en una de las entradas acerca de que no la escribiesen en alemán porque no se enteraba si le decían algo alabándola. La chica era un genio de la edición pero simulaba ser una engreída en todas y cada una de sus palabras. Se le pasó algo por la cabeza…quizás no debía pero…¿qué más daba?

Cogió los comentarios a los que se refería la autora del blog y los tradujo, había vivido un tiempo en Alemania así que lo dominaba a la perfección, después abrió el email y se los envió a UglyDuckling. No tenía muy claro lo que le impulsó a hacer eso, pero bueno…hecho estaba.

Se encendió un cigarrillo y se dispuso a disfrutar de los contenidos audiovisuales de ese blog.


Se pidió otro refresco Light y se puso a mirar sus diferentes redes sociales. ¿Dónde demonios se había metido Will? Estaba a punto de llamarle cuando le llegó un mensaje de Emma.

Emma S:¿Qué haces?

Belle : En Granny's esperando a Will, pero llega tarde

Emma S: ¿Salimos hoy?

Belle: No sé…mañana tengo que hacer cosas en la asociación

Emma S: Venga…que es viernes

Belle: Bueno, pero volvemos pronto. Pero ¿qué hacemos?

Emma S: Pues vamos al pub ese de tu barrio. ¿Rabbit Hole se llama?

Belle: ¿Vas a tardar mucho?

Emma S: En 15 minutos estoy, espérame ahí

Tú: Okk

Dejó el móvil sobre la mesa y suspiró. Sonrió a Ruby cuando le llevó su bebida.

-¿Te han dado plantón?- le preguntó la camarera.

-Creo que sí, pero bueno ahora viene mi amiga Emma.

-Hay que ser muy estúpido para dejarte sola, cualquiera estaría encantado de quedar contigo- Torció el gesto al percatarse del significado de las palabras ¿le estaba Ruby tirando los trastos? ¿O simplemente lo estaba diciendo por consolarla? No pudo decir nada ante semejante comentario, así que la otra chica se marchó.

Tía, date prisa que creo que la camarera me está tirando los trastos – Escribió de nuevo a Emma.

Tras veinte minutos, en los que se sintió totalmente intimidada ante el escrutinio constante al que parecía que Ruby la estaba sometiendo, la rubia hizo aparición por la puerta.

-Hola- dijo Emma tomando asiento frente a ella.

-¿Has leído mi mensaje?- preguntó bajando la voz.

-No sé, ¿cuál?- sacó su teléfono. Tras unos segundos miró hacia la barra y volvió la vista hacia la chica de mechas rojas. -¿Qué te ha dicho?- habló mientras se reía.

-Que cualquiera sería afortunado de quedar conmigo, algo así.- apoyó la cabeza sobre una mano y resopló.

-Fijo que era por quedar bien. Espera que voy a pedirle algo- no le dio tiempo a decirle que se quedara quietecita cuando la rubia se levantó y anduvo hacia la barra contoneándose más de lo habitual. Se fijó en como se hacía la súper maja con Ruby. –Conmigo también ha sido agradable, no creo que sea cosa de que me haya tirado los trastos- comentó mientras se volvía a sentar en su sitio.-¿No está con nadie?- Emma sabía que a Ruby le gustaban las chicas porque ella se lo había contado el día de la gala.

-No sé, te conté que decían que acosaba a una chica y ella me dijo que era mentira.

-A lo mejor está zumbada, porque tiene pinta un poco rara.- Emma desvió los ojos de nuevo hacia la camarera.

-Es medio punky, medio gótica...Mira tía, como me diga algo porque te dio por ponerte a hablar con ella, te mato.- bebió un trago de su bebida. Sabía que solía exagerar las cosas pero el simple hecho de que Ruby pudiese estar interesada en ella la ponía nerviosa. No quería líos.

-Que no…no seas histérica.

Siguieron cotilleando sobre la camarera hasta que se cambiaron de bar. Ruby había quedado oficialmente agregada a sus temas de conversación.

Una vez en el Rabbit Hole, se pusieron a jugar al billar. Como siempre, Emma ganaba, tenía una suerte tremenda para todos los juegos. Hicieron un receso para ir a pedir a la barra y cuando volvieron, Ruby y Killian habían ocupado su sitio en la mesa del billar.

-Estábamos nosotras- dijo Emma, cogiendo el palo que el chico tenía entre las manos.

-Hola rubia- le contestó Killian. Entre esos dos había tonteo, pensó Belle. -¿Quieres que te gane?

-Ni en tus mejores sueños, chaval. – al ver las intenciones que tenía Emma de echar una partida con ellos se acercó a su oído.

-¿Vamos a jugar con ellos?- desvió la mirada un poco nerviosa hacia Ruby que no le quitaba los ojos de encima.

-Sí- la rubia se quitó su chupa de cuero roja, mostrando una ceñida camiseta de encaje negro lo que hizo que a Killian se le cayese la baba.

-¿Tienes miedo?- le preguntó Ruby con sorna.

-¿De dos nenes como vosotros?- Emma contestó por ella. Pero si tenían 19, sólo les sacaban dos años y ahora la rubia pretendía ir de súper adulta.

-¿Es que tú eres muy mayor?- Parecía que su amiga y la camarera habían comenzado a picarse. Joder, que raro todo. Emma no contestó, simplemente se dio la vuelta, se acercó a la mesa y golpeó la bola blanca, dispersando el resto de bolas y metiendo una a la vez.

-Nosotras las calvas- le entregó el palo a Ruby y se volvió hacia ella sonriendo. La habían retado en algo, estaba segura de que ellas serían las ganadoras.

Echaron dos partidas y en ambas salieron victoriosas. Esto hizo que el pique que existía entre Emma y Ruby se viese acentuado. Se lo estaba pasando bien, puesto que las pullas que se lanzaban la una a la otra le resultaban bastante cómicas.

Después de uno de los comentarios sarcásticos de Emma hacia la otra joven, se dirigió a pedir a la barra riéndose sin parar.

-¿Te diviertes?- le preguntó Ruby colocándose a su lado.

-Te está dejando fatal- contestó sonriendo. Ambas permanecieron en silencio a la espera de que les trajesen sus bebidas. Cuando tuvo la suya se dio la vuelta dispuesta a volver con la rubia.

-Espera- la llamó Ruby. Se volvió de nuevo- ¿Podemos hablar a solas?- El tono le dijo que era cierto todo lo que se había temido, la chica se le iba a declarar. Miró hacia donde estaba Emma, a ver si podía hacerle alguna señal para que la rescatase, pero esta parecía estar muy entremetida hablando con Killian.

-Emm…sí- sabía que no había sonado muy convencida.

-¿Podemos salir fuera?- la otra joven la miró esperanzada.

-Ehh…esto…bueno.- dejó la copa sobre la barra y acompañó a Ruby hacia la calle. Una vez fuera la camarera se encendió un cigarrillo y la miró. Ella se frotó los brazos, hacía frío y estaba sin chaqueta.

-¿Quieres que vayamos a mi coche?- la chica señaló un Audi que estaba aparcado justo enfrente.

-No…no, gracias. Estoy bien. ¿Qué quieres?- Era incapaz de mirarla, se estaba muriendo de la vergüenza porque le resultaba una situación muy pero que muy incómoda.

-Creo que ya sabes lo que te voy a decir.- la mirada fija de Ruby en ella la estaba poniendo aún más nerviosa de lo que estaba.

-No, ¿el qué?- se hizo la tonta, aunque lo sabía perfectamente.

-Me gustas, Belle, y mucho.- Aunque estaba esperando la frase, le cayó como una pesada losa.

-Pero si no me conoces.

-Sé lo suficiente de ti para que me parezcas una chica alucinante.- Es que la miraba tan fijamente que incluso le estaba dando miedo.

-Pues…esto…gracias pero yo no siento lo mismo.-¿Por qué no salía Emma a rescatarla?

-¿Me vas a decir eso de que no te gustan las mujeres?- preguntó la camarera con una sonrisa.

-Yo no soy de esas, pero digamos que a mí me gusta otra persona. – Estaba intentando decirle que se olvidase de ella de la forma más suave posible.

-Lo sé, te gusta Will.- la miró sorprendida. ¿Pero cómo lo sabía?- Te he observado- respondió la camarera a su cara de interrogación.

-Mira Ruby, yo no voy a ser como otras que te evitan sólo por el hecho de que te gusten las chicas, pero entre nosotras nunca va a pasar nada.- Ahora sí que la miró directamente.

-Nunca digas nunca- le dijo la joven con cara de suficiencia.

-Podemos…podemos ser amigas si quieres, pero nada más- No quería darle ningún tipo de esperanza.

-Muy bien, dame tu teléfono.

-No sé si es buena idea…- su voz sonó dubitativa.

-Eso es lo que hacen las amigas ¿no?- Quería salir de esa situación cuanto antes así que se lo dio y corrió hacia dentro del pub. Se acercó como alma que lleva el diablo a Emma, la cual volvía a jugar al billar con Killian.

-Vámonos ¡ya!- apretó los dientes a la vez que susurraba.

-¿Qué pasa?- ¿En serio parecía sorprendida? Cuando estaba claro que su cara reflejaba el pánico que sentía.

-Te lo cuento por el camino- tiró del brazo de la rubia y tras esta coger la chaqueta y despedirse escuetamente de Killian, salieron del local.

En la calle seguía Ruby, la miró con una sonrisa cuando la vio salir.

-Hasta luego, Belle- fue lo último que escuchó antes de doblar la esquina.


Tiró el móvil sobre la cama, al final este se había quedado frito después de que Belle la hubiese llamado durante dos horas. Vale, lo de la noche anterior había sido raro, pero tampoco era para estar un estado constante de histeria sólo por el hecho de gustarle a una chica. Desde luego, esta Belle… Seguro que se le pasaría.

Quitando los ratos en los que había sido entretenida por su amiga, se había pasado el día estudiando, así que se merecía un ratito de relax. Abrió el ordenador y echó un vistazo al blog; decidió subir un video que tenía hecho desde hacía un par de días. Después se metió en el correo a ver si había algo nuevo.

Se sorprendió al encontrarse con otro correo de la tal Regina. ¿Qué podía querer ahora esa mujer? Ella ya se había disculpado.

Era un email de lo más raro; sólo contenía la traducción de los comentarios en alemán que le habían dejado en el blog. Eso significaba que había entrado en la página.

A Belle le podía dar un infarto…Mejor no decírselo porque bastante tenía ya como para decirle que Regina Mills andaba husmeando entre sus relatos lésbicos.

Belle le había puesto muy mal a su ex jefa, pero a ella le parecía un gesto muy amable que le hubiese traducido los comentarios después de haber recibido semejante email. Así que como es de buen nacido ser agradecido…

"Estimada señora Mills (puedo llamarte Regina?);

Muchas gracias por la traducción, es que de alemán no entiendo ni papa.

Un saludo,

UglyDuckling"

Envió el correo. Se sorprendió cuando no habían pasado ni dos minutos y recibió una respuesta. Lo raro es que la pantalla que le saltó no fue la del correo electrónico, sino la del skype vinculado a esa dirección. Le pareció raro porque era algo que no había utilizado antes.

Regina: De nada.

Sí, definitivamente Belle moriría si se enteraba de esto.

UglyD: jeje ¡Hola! Veo que me has buscado por aquí

Regina: Sólo quería felicitarte por el blog. Me gustan mucho tus videos

UglyD: ¡Gracias! Aunque ahora está un poco abandonado. ¿Has visto el que acabo de subir?

Regina: No, estaba trabajando y hoy no he entrado.

UglyD: Toma que te lo paso.

Le envió el enlace de la última entrada. Esperó unos minutos la respuesta de la mujer.

Regina: Genial, como siempre.

UglyD: Gracias :) Por cierto, mil gracias otra vez por lo de los comentarios.

Regina: No ha sido nada. Gracias a ti he descubierto muchas películas interesantes.

UglyD: Pues si quieres te digo cuales son las buenas, porque he utilizado imágenes de muchas que son un poco rollo.

Regina: Ahora estoy ocupada, pero si quieres más tarde hablamos y me haces alguna recomendación.

UglyD: ¡Vale!

Regina: Hasta luego, UglyD.

UglyD: Ciao.

No debía y era consciente de ello. Habían quedado en que no entablarían relación con ninguna lectora, pero le daba cosa no responderle a esa mujer. La pobre le había ayudado después de haberla puesto a parir.

Además, sólo le iba a recomendar un par de cosillas. Tampoco es como si se fuesen a hacer amigas del alma ¿verdad?


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