Tras una jornada de escritura intensiva, esto es lo que ha salido.
Gracias por el apoyo y por todos vuestros comentarios :)) ¡Me encantan!
Espero que os guste.
Un beso.
Mayo
Parte 1. Me quedaré para siempre.
Estaba corrigiendo los ejercicios que Belle acababa de hacer. La verdad es que no estaban nada mal y eso que cuando habían comenzado a con las clases intensivas dos semanas atrás, creía que sería imposible que la chica mejorara. Pero claro varias horas diarias de lunes a viernes, daba sus frutos. Aunque ella estaba agotada, porque acababan tardísimo y , además, por salir antes de la oficina le tocaba llevarse trabajo a casa.
Y la pobre Belle, pues también estaba muy cansada. Incluso alguna noche se había quedado a dormir porque se le caían los párpados. Se estaba esforzando mucho. En este tiempo que se llevaban tratando habían llegado a congeniar muy bien, era un sol de niña.
-Estoy hasta el cojón- dijo la joven cuando le devolvió la hoja.
-Y yo. Si quieres acabamos ya porque es viernes e imagino que habrás quedado.-Se quitó las gafas y se pasó los dedos por el puente de la nariz.
-No tengo ningún plan. ¿Sabes que va a hacer Emma?- Pues no, lo cierto es que no había tenido noticias de Emma en todo el día, lo cual era raro.
-Ni idea…-Iba a ofrecerle a su "alumna" una cerveza cuando el timbre sonó. Se podía imaginar quien sería la visitante.
-¿Cómo van mis chicas?- preguntó Emma cuando le abrió.
-¿Para qué tienes llaves, ricura?- Preguntó mientras se fijaba en el maletín y las cajas que la rubia traía. De repente ésta la miró de arriba abajo y abrió mucho los ojos. Después se acercó a su frente y pegó los labios en ella.-¿Qué se supone que haces?- frunció el ceño al ver que Emma no se separaba.
-Ver que no tienes fiebre.
-¿Por qué?
-Porque Cosi…¡llevas unos vaqueros!- Miró su ropa. Pues sí, ¿qué pasaba? Vaqueros, jersey…iba descalza. Es que para darle clases a Belle tampoco creía que se tuviese que arreglar. Aunque claro, de haber sabido que Emma iba a aparecer…
-Hola, Emms- Belle saludó a su amiga cuando entraron al salón.
-Mirad, pequeñas. Traigo de todo- Ella se apoyó contra la pared y alzó la ceja para ver qué era lo que la chica quería mostrarles. –Pizzas para cenar.- colocó las dos cajas sobre la mesa –Y…mi súper maletín de cócteles junto a una botellita de ron. ¡Mojitos para todas!- Se fijó en que la botella de "botellita" tenía poco.- Así que nenitas, sentaos que yo me encargo.
Tanto Belle como ella, hicieron caso y observaron como la rubia hacía malabarismos y estupideces varias para prepararles las copas. Después fue a la cocina y trajo todos los utensilios necesarios para que cenasen.
-¿Vas a ser nuestra criada, hoy?- Preguntó mientras Emma le entregaba un plato con un par de trozos de pizza.
-Todo por mis chicas- Le guiñó el ojo y ella se sonrojó. Tenía que empezar a controlarse delante de Belle. Aunque bueno…parecía no darse mucha cuenta de la situación.- Bellusqui,¿aprobarás?- preguntó una vez que se hubo sentado con ellas.
-Espero…- contestó la otra chica
-A ver, dime alguna guarrada en alemán.
-¿Crees que le enseño ese tipo de cosas?- Ella era una profesora seria.
-No, pero estoy segura de que tú te sabes todas.
-Pero no tendrás el gusto de escuchármelas decir, Swan- Emma se sonrojó. La rubia siempre era una descarada, pero ella también sabía jugar a ese juego
- Emms, esta vez te ha salido que te cagas…- comentó Belle sin percatarse del juego de miradas.
-Sí, la otra vez me pasé de lima.
-¿Es habitual que hagas cócteles? – Le preguntó. Es que con ella no salía de los batidos y los zumos, así que le sorprendía que pudiese hacer algo con alcohol que estaba tan delicioso.
-Soy la reina de la coctelera- Si es que se ponía de un prepotente cuando quería…
Cuando acabaron la cena, Belle y Regina se dedicaron a recoger los platos. Ella se quedó preparando más bebidas. Cómo tragaban las niñas… Una vez que volvieron se acomodaron en la salita. Creía que la morena iba a sentarse a su lado, en cambio, escogió un sillón de una plaza. Estaba más distante de lo habitual…
-Mañana vuelve mi madre- comentó Belle, la cual estaba ya un poco perjudicada por el alcohol.
-¿Y qué se cuenta Sophie? –Preguntó Regina
-Ha quedado a comer con Will, así que supongo que me tocará ir…No me apetece.
-Me sorprende cómo tu madre sigue tratándole así después de todo lo que ha dicho sobre tu persona- Estuvo totalmente de acuerdo con la afirmación de su "cosi". Además, que entre ellas ya habían tratado el asunto French-Gold y ambas estaban de acuerdo en que Belle debería mandar a la mierda al chico.
-Porque es como otro hijo para ella. Si es que en el fondo no es tan malo…-Ya empezaba otra vez; lo ponía verde, lo defendía…y así continuamente.
-Le tengo un asco…- Dijo. Es que era lo único que podía aportar a esa conversación tan trillada después de dos años y pico.
De repente, se hizo el silencio. Belle bebía sin parar, Regina parecía pensativa…Le seguía pareciendo bastante distante. La castaña rompió la quietud del momento con una carcajada tras mirar su móvil.
-¿Qué pasa?- Sin duda las copas le habían afectado a su amiga que parecía sufrir convulsiones mientras carcajeaba.
-Regi,-comenzó a decir-¿qué ropa llevabas hoy puesta en el trabajo?
-¿Yo?- alzó la ceja la morena. La chica asintió.-Traje negro y camisa blanca. ¿Por qué?
-Pues esa camisa deséchala. –Seguro que las payasas de las becarias le habían escrito alguna tontería.
-¿Qué problema tienes con ella?- La morena frunció el ceño.
-Que se te abría un botón y has causado estragos en la oficina.
-¿Cómo?- Pobre "Cosi", parecía totalmente perdida por lo que Belle estaba diciendo.
-Sí, Bellusqui tiene un grupo en el móvil en el cual sólo hablan de ti.- No pensaba contarle eso, pero ya que la otra chica había empezado….
-No me estoy enterando de nada.
-Resulta, que como te dije- puso cara de suficiencia- tienes a todas las becarias de tu oficina suspirando por ti y no saben que Belle es amiga tuya, así que sueltan cada perlita …
-¿Y por qué te lo cuentan a ti?- preguntó Regina mientras miraba a Belle muy seria.
-Porque una compañera mía de clase trabaja para ti y me metió en una conversación de gente de la empresa.- explicó la castaña.
-¿Y qué dicen?- ¡Vaya! O sea que ahora tenía curiosidad por ver que decían las veinteañeras…
-Es que son un poco burras- Belle pareció dudar- No sé si te va a gustar…
-¡Vamos, Belle! ¿Crees que les voy a tener en cuenta lo que digan de mí? Si lo hiciese Mills & Co. Sólo tendría una empleada: yo.
-Está bien…En el fondo creo que te va a hacer gracia. – La castaña cogió el móvil- Esto han dicho de tu camisa- Sonrió al percatarse de lo bien que Regina sabía manejar a su amiga. A ver qué habían comentado las niñatas de su "cosi"…- Te leo. ¡Ah! Primero de todo, creen que Emma es tu novia, no sé porqué.- Regina le dirigió una mirada cómplice. No entendía como la morena había temido alguna vez a Belle, si es que ésta no se pispaba de nada- En el grupo estamos Alice, Nicky, que es mi compañera de clase y Candy…Candy es la peor.
-¡Oh! Qué "dulce" la Candy Candy.- Dijo con sarcasmo. Regina la fulminó con la mirada para que no siguiese por ahí.
-¿Qué dice la tal Candy?- preguntó la mujer- Es que da igual que me digas los nombres porque, ahora mismo, no tengo ni idea de quienes son.
-Candy dice que no le ha cundido nada la mañana sólo de pensar en el botón que te hubiese arrancado con gusto.- Regina se rió.
-Cosi, creo que deberías coserlo bien.
-¡Ah! Y que tus gafas le dan un morbazo impresionante.
-Pero, ¿le gustan las mujeres?- preguntó curiosa la morena.
-No- contestó Belle- pero desde que saben que eres lesbiana las tienes locas. En tus reuniones no te escuchan, sólo te miran.
-¡Vaya! No sabía que tenía tanto éxito- Esa sonrisa de satisfacción la sacaba de quicio. Ella ya se lo había dicho y poco más y la manda al manicomio.
-Pues sí. Candy dice que se dejaría azotar por ti sin dudarlo.
-Esta juventud…¿Cómo son? A ver si caigo en quienes son. -¿Y para qué quería saberlo?
-Trae el portátil que te las enseño.
O sea, a ella le había dicho que no le importaba en absoluto lo que las becarias dijesen de ella y ahora, delante de Belle, le faltaba volar para ir a cotillearlas.
Una vez que volvió con el ordenador, Regina tomó asiento al lado de la castaña. Ella se levantó y se sentó al lado de la morena, en el brazo del sofá.
-Mira, esta en mi compi; Nicole Adams- dijo Belle .La morena se acercó más a la pantalla para ver mejor la foto de la chica.
-¡Ah, sí! Esta es la rubia de los escotes- contestó Regina.
-¿Es que te has fijado?- preguntó ella.
-¡Cómo no! Si es que lleva siempre a sus gemelas al aire, se te va vista sola.- Entrecerró los ojos. En teoría, su "cosi" no se fijaba en el físico de nadie…pero mírala, bien que le había mirado las tetas a la Nicky esa.
-Es muy mona- dijo Belle.
-¿Mona? Tía, ¿tú no eras medio lesbiana?- Regina le dio un golpe en la espalda a la castaña.
-Algo así…- contestó Belle.
-Pues se dice que está buena. ¡Vaya lesbiana de mierda que eres!
Vale, ¿qué era todo eso? ¿Quién era esta mujer y qué había hecho con su "cosi"?
-Es que es mi amiga...-la castaña estaba un poco cortada, aunque le reía todas las gracias a Regi. –Candy es mucho más guapa- dijo mientras cambiaba de foto.
Y ahí estaba la tal Candy, una pelirroja vestida con un minúsculo vestido de color negro que dejaba muy poquito a la imaginación.
-Es un poco putón ¿no?- Preguntó ella.
-Es muy espectacular- dijo Belle.
-Es que ésta no entiende- ¿Eso había salido de boca de Regina? Los mojitos le afectaban de mala manera. – De esta chica, dijo Sidney un día que porque se sentiría pederasta pero que le haría practicaría el Kamasutra entero- Y venga risas. Y venga fotos de la Candy Candy poniendo morritos.
-Pues te quiere violar, así te lo digo. – Quería callarle la boquita a su amiga con un par de sopapos.
-Pero si yo ya estoy vieja. – Tras esta afirmación decidió probar un poco su "poder" y le comenzó a acariciar tiernamente el cuello a Regina. A ver si seguía mirando como un búho las fotos de la pelirroja del infierno. Y la morena se apartó. Ni la miró, sólo alejó la cabeza de ella.
¿Ah, sí? O sea, que la ignoraba completamente por mirar fotos de niñatas que a ella la ponían verde y encima no quería ni que la tocase. Se levantó y se tumbó en el sofá en el que estaba antes. Ella que había dejado plantados a sus compañeros de universidad por ir a darle una sorpresa a aquellas dos desagradecidas.
Es que pasaba completamente de la conversación porque la morena y la castaña parecían dos tíos salidos mirando fotos de tías buenas. Lo único que decían era "vaya tetas", "está buenorra"… y demás lindezas.
Regina parecía un "machote" hablando con Belle y, la verdad, es que prefería su faceta dulce. Así que sin darse mucha cuenta acabó quedándose dormida.
[….]
-Pequeña…- la dulce voz acompañada de un beso en la frente, le hizo abrir los ojos. Regina la miraba con ternura.-Es hora de ir a la cama.- le dijo.
-¿Y Belle?- preguntó un poco desorientada.
-Ha vomitado y la he mandado a dormir- Se levantó y se estiró.- El pijama lo tienes donde siempre.- Asintió y se dirigió hacia las escaleras.
-¿No subes?- preguntó a la vez que bostezaba.
-Voy a recoger un poco antes.
-Vale…- Subió pesadamente los escalones y fue directa a la habitación de Regina. Allí cogió el pijama que se ponía siempre de un cajón del vestidor. Después se metió en su sitio de la cama y cerró los ojos. Estaba demasiado cansada para no dormirse hasta que llegara la morena. Aunque ésta llegó enseguida.
-Emma- la llamó, lo que le hizo mirarla.
-¿Qué?
-Creo que lo mejor es que duermas con Belle. – Regina parecía ligeramente apesadumbrada.
-¿Por qué?- preguntó, aunque ni se movió de su posición.
-Porque sí.
-¿Me vas a hacer levantarme?- puso su tono más tierno, ese al que sabía que nunca se resistía.
-Sí. – le respondió muy seria.
-Muy bien- se puso de pie. – Hasta mañana, Regina.- Dio un portazo cuando salió del cuarto. La ignoraba toda la noche y ahora la mandaba a dormir con Belle. Se estaba luciendo la "cosi"…
Cuando se tumbó al lado de su amiga, ésta dormía a pierna suelta. Cómo no…si soltaba un tufo a alcohol que echaba para atrás. Además, estaba tiritando y el movimiento resultaba bastante molesto. Pero claro, como Regina la había echado…
[….]
Cuando se despertó Belle no estaba. Así que se quedó tirada en la cama un rato más. Después, fue al baño y bajó las escaleras para dirigirse a la cocina. Pensaba que Regina seguía durmiendo, porque la puerta de su habitación estaba cerrada, pero no. Estaba haciendo el desayuno.
-¿Y Belle?- le preguntó a la mujer mientras tomaba asiento en uno de los taburetes de la estancia.
-Se ha ido temprano. Tenía que arreglarse antes de que llegara su madre. ¿Cómo has dormido?- le preguntó la morena acercándosele con un vaso de zumo de naranja en la mano. Después le dio un beso en la mejilla pero ella se apartó.- ¿Qué te pasa?
-No sé, tú sabrás.
-Emma…- la morena se cruzó de brazos y se apoyó contra la isla.
-Ahora que no está Belle ¿ya vuelves a ser tú?
-¿Cómo?- ¿Cómo que cómo? Estaba segura de que Regina sabía perfectamente a lo que se refería.
-Sí, que anoche parecías una vikinga hablando de las mozas a las que podías cortejar y luego me echas de la cama …¿Y ahora vienes con cariñitos? No, Cosi, no…
-¿Es que crees que es normal que durmamos juntas estando Belle en casa?
-No sé que problema le ves…- se estiró un poco y cogió una magdalena de las que había en un plato. Comenzó a morderla.
-Ah, claro. Lo normal es que duermas conmigo y no con tu mejor amiga de toda la vida. ¿Quieres que se dé cuenta de lo que hay detrás de todo esto?- las señaló con un dedo.
-Venga ya…que sabes que Belle no se entera de nada. Además, que anoche estuviste insoportable… pero luego bien que dices "Belle es hetero, Belle es hetero"
-Y estoy convencida de ello.
-Pues no sé si recuerdas que estuviste todo el rato instándola a decir lo "buenorras" que estaban tus becarias. Y conste que eso me da igual, pero es que me ignorasteis. – Se terminó la magdalena y el zumo mientras Regina la miraba con el gesto torcido.
-Lo siento, llevas razón.
-Es que te transformas. – No estaba enfadada, sólo un poco molesta.- Además, que me has mandado a dormir con ella y parece un puñetero vibrador cuando bebe, porque le da por tiritar.- Sonrió ante su comentario- Y ese colchón de caca que tienes en esa habitación ha hecho que me salga una contractura- Se tocó el lugar indicado. Justo encima del omóplato.
-¿Y qué quieres que haga yo con eso?- Regina anduvo hacia el otro lado de la isla y bebió del café que tenía allí olvidado.
-Masajito y te perdono.- Puso su cara más angelical y la morena sonrió.
-Está bien…-La mujer se situó detrás de ella y comenzó a presionarle los hombros.
-No, ahí no.- Se alzó la camiseta por detrás y se señaló el punto exacto del dolor. Primero Regina pasó los dedos suavemente por ahí y después comenzó a masajear. El contacto aliviaba y le resultaba relajante, tanto que cerró los ojos. Pero, de repente, los abrió alarmada. El sueño volvió a su mente; estaban en la cocina y , aunque Regina llevaba un pijama bastante recatado, no creía que prolongar mucho más el masaje fuese buena idea.- Ya estoy bien- Se levantó de un salto. La mujer la miraba un poco confundida- ¿Salimos a comer?
-Es pronto aún, ¿no? – le preguntó la mujer a la vez que volvía al lugar en el que estaba su taza.
-Sí, pero quiero pasar por casa para cambiarme de ropa.
-Está bien.
[…]
Una hora después ambas aparcaban sus coches en la calle de Emma. Ésta se acercó al auto de Regina y tocó en la ventanilla.
-¿No te vas a bajar?- le preguntó.
-Te espero aquí.
-¿Por qué? En mi casa no hay nadie, así que puedes subir.
-¿Y tus padres?
-Mi padre está trabajando y mi madre va todos los sábados al club de campo, así que no hay moros en la costa.
-No creo que sea buena idea, Emma.
-Venga, vamos.- Tuvo que convencerla de que subiese, pero al final lo consiguió. Siempre la convencía.
Se fijó en cómo parecía un cachorrillo asustado mientras miraba las plantas que pasaban en el ascensor y sonrió con satisfacción. Parecía tan dura …y luego era tan achuchable.
-¿Qué?- le preguntó cuando fue consciente de su escrutinio.
-¿Estás nerviosa?- le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja.
-¿Por qué debería estarlo?
-No sé…- Lo estaba, aunque dijese que no.
Cuando llegaron al piso adecuado, buscó en su bolso las llaves y fue hacia su puerta. Abrió y se apartó para que Regina pasara primero. Iba a hacerle un tour turístico por su hogar cuando una voz la dejó paralizada.
-¿Emma?- Mary Margaret apareció en el hall limpiándose las manos con un paño de cocina.
-¿Mamá?- Sintió la mirada de Regina odiándola profundamente- ¿Qué haces aquí? ¿No tenías clase de pádel?
-El monitor la ha cancelado a última hora- Su madre sonreía dulcemente, aunque no le quitaba ojo de encima a la morena.
-Ehmmm, esto…Mira, ella es Regina, la tía de Belle, ha venido a mirarme el ordenador que va un poco mal…- fue lo primero que se le pasó por la cabeza.
-Hola, yo soy Mary Margaret.- ésta extendió la mano hacia su "cosi"- Encantada.
-Regina.- Ésta contestó con una sonrisa de cortesía.
-Mami, vamos a mi cuarto.
-¿Quieres que os prepare algo?- Preguntó su progenitora.
-No, gracias- contestó encaminándose por el pasillo que llevaba a sus aposentos. Sabía que Regina estaba cabreada por la manera en que resoplaba tras ella, así que cuando cerró la puerta , ésta se le enfrentó.
-¿No has dicho que no había nadie?
-Eso creía – contestó soltando el bolso sobre la cama.
-Me entran ganas de matarte ahora mismo.
-No te enfades…- dijo arrastrando las palabras, a la vez que se colocaba frente a Regina y pasaba los brazos por sus hombros. Ésta se apartó.
-No me toques.- espetó mientras se sentaba en la silla del ordenador y comenzaba a encenderlo.
-¿Qué haces?- se le escapó una risita al ver que le estaba dando a otro botón que no era el de ON.
-Encender este trasto.- Se acercó y lo hizo ella al ver la inutilidad de su "cosi".
-¿Lo vas a arreglar?- Se apoyó en el escritorio y se cruzó de brazos sonriendo.
-Algo tendré que hacer, porque como comprenderás si entra tu madre y estamos aquí de cháchara…
-Ains…como te preocupas- le acarició el pelo.
Se levantó cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe.
-Emma, voy a ir a recoger a tu padre y vamos a comer por ahí. ¿Quieres venir u os queda mucho?- Dijo Mary Margaret.
-Un rato…
-Bueno, pues yo me voy. Un placer, Regina. – La morena se levantó y le estrechó la mano a su madre.
-Igualmente, Mary Margaret.
-Dale saludos a tu sobrina.
-Lo haré- Mira que sonriente estaba ahora que sabía que se quedaban solas. Esta "cosi"…
Se quedaron calladas hasta que oyeron como su madre salía de la casa.
-Estoy sudando y todo- dijo la morena que se quitó la americana que llevaba y la echó sobre la cama.
-Es que te alteras por nada.
-Si, pues como venga tu padre me tiro por la ventana.
-Qué exageradita eres…¿Quieres beber algo?
-Si me traes agua te lo agradeceré en el alma.
-Está bien- Fue a la cocina y cogió una botella de agua. Después volvió a su cuarto donde se encontró a Regina tumbada sobre su cama. -¿Qué haces?
-Probar el colchón- le contestó la mujer pegando saltitos sobre él.
-No está mal…- se tumbó al lado de la morena y la cogió de la mano. Se quedaron calladas mirando al techo. –Imagínate que vienen ahora…
-¿Pretendes que me de un infarto?- Regina apoyó la cabeza sobre la mano y se ladeó para contemplarla.
-¿Estás enfadada?- le preguntó ella alzando los dedos para tocar aquella cicatriz que tan bonita le parecía.
-No, pero no quiero que tengas problemas de ningún tipo. – Ella sonrió levemente- Tu madre parece muy joven.
-Tiene 44.
-Ya, pero aparenta diez menos.
-Tú también…
-Venga, Swan…no me hagas la pelota.- Se alzó un poco, le dio un beso en la mejilla y se bajó del lecho. Después le ofreció la bebida que le había traído.
-Voy a cambiarme- Sacó ropa de su armario y se dirigió al baño. –Puedes cotillear a tu antojo. – Se puso la prenda elegida; un vestido informal de lunares, se recogió el pelo en una coleta y se maquilló ligeramente- Ya estoy- dijo entrando de nuevo.
Regina no la miró, estaba absorta en un pequeño cuadro que había en la pared. Sonrió al percatarse de qué se trataba:
"¿Y si me equivoco? Eso sería lo más lógico.
Pero quién entiende de lógica en situaciones como esta.
¿Y si me marcho? Quién puede huir cuando ya no hay salida.
¿Y si me callo? Nadie puede guardar silencio para siempre
¿Y si te lo digo? ¿Te irás?
¿Y si te vas? Volvería a mi oscuridad.
¿Y si te quedas? Hay esperanzas que es mejor no albergar.
¿Y qué hago? Tantas cosas pasan por mi mente.
¿Y tú qué dices?¿Y tú que harás?"***
La morena lo leyó en alto. Escuchárselo a ella hizo que le gustasen muchísimo más las palabras allí enmarcadas.
Cuando la mujer la miró vio lágrimas en sus ojos.
-Yo me quedaré. Para siempre…- su corazón fue el que contestó.
***Nota de la autora: Por si no lo recordáis, esto es lo que le escribió Regina a Emma cuando fue consciente de que estaba enamorada de ella.
¿Opiniones?
