Mil gracias por los RW, algunas os los estáis currando muchísimo. MIL GRACIAS, porque me encanta leeros. Aquellas que habéis comenzado hace poco y me ponéis un comentario por capítulo, me hacéis sentir profundamente agradecida. :)

Espero que os guste .

MAYO

Parte 2. Puede que me puedan interesar algunas chicas

Iba a llamar al timbre de la casa cuando el móvil le sonó. Era Emma.

-¿Qué pasa, pequeña?- Le sorprendió porque la rubia últimamente estaba muy ocupada con sus estudios y no hablaban tanto como antes. Sólo por las noches.

-Hola, Cosi- El tono jovial le hizo sonreír- ¿Quieres que comamos juntas? – Dudó unos instantes antes de responder, ya que tenía planes. Aunque siempre podía cancelarlos…

-Bueno…pero tiene que ser más tarde, porque estoy en el porche de Archie que había quedado con él. Pero puedo irme antes…

-No, entonces come con él.

-Emma, puedo marcharme antes sin problema…-Le apetecía mucho verla.

-No, porque nunca le ves. Tienes al pobre Archie muy abandonado, así que luego te llamo.- Llevaba razón; hablaba con su amigo todas las semanas, pero hacía muchísimo tiempo que no quedaban.

-Está bien…Llámame luego.

-Un besito , Cosi.- Sonrió como una tonta y colgó. Después tocó el timbre.

Astrid, la mujer de Archie, abrió la puerta con una sonrisa.

-Dichosos los ojos. Si no es porque por ti no pasa el tiempo, no sé si te reconocería.- Contestó dándole un abrazo a esa mujer, que junto al psicólogo, tan presente había estado en todos los momentos claves de su vida.

-¿Cómo estás?- Se adentró en la casa. Colgó el abrigo y el bolso en el perchero del recibidor.

-Me han doblado los turnos en la clínica así que estoy un poco agotada.- Asintió en señal de comprensión. Aunque ya sabía que últimamente trabajaba mucho, debido a que Archie ya se lo había comentado en una de sus conversaciones semanales. Pero la mujer era enfermera, y aunque se quejara del horario que tenía, ella sabía que estaba encantada con su profesión.

-Mira, mira a quién tenemos aquí- Su amigo salió de la cocina y se acercó con los brazos abiertos hacia ella. Pongo, el dálmata que la pareja tenía, venía detrás meneando el rabito. Se dejó rodear por el psicólogo y olisquear por el animal.- He llegado a dudar de si responderías a mi invitación.

-Aquí estoy.- Se sintió un poco mal, porque sabía que detrás de aquellas palabras amables había cierto reproche. Apenas se veían y todo porque ella nunca sacaba unos minutos para compartirlos con sus amigos de siempre.

-Archie, cariño,- dijo Astrid- no se te olvide vigilar el asado- No se había fijado en que la castaña llevaba el bolso colgando del brazo.

-¿Te vas?- preguntó.

-Sí, Regi, no puedo quedarme a comer. Lo de los turnos…Pero hazme hueco que un día de estos me voy a presentar de invitada en tu casa- Asintió, mientras le pasaba una mano por la espalda.

-Te estaré esperando –dijo.

Tras despedirse de su esposo la enfermera se marchó.

Mientras terminaban de preparar el almuerzo, Archie y ella trataron temas triviales; trabajo, tiempo, libros, películas…pero Regina era plenamente consciente de que su amigo, tarde o temprano, acabaría sacando el tema Emma. El momento llegó cuando él le sirvió el segundo plato, el delicioso asado de Astrid.

-¿Qué tal está Emma?- preguntó el hombre.

-Estudiando, tiene exámenes finales. La pobre no tiene tiempo para nada- Intentó usar el tono más neutral de todo su repertorio, porque sabía que Archie estaba analizando la manera en que ella hablaba de la rubia.

No se habían visto desde aquel día en que le confesó que tenía una amiga de 21 años… y desde ese día hasta ahora habían cambiado muchas cosas. El psicólogo la conocía lo suficientemente bien para percibir eso. Aunque ella le había hablado de Emma como algo normal en su vida, sin mostrar demasiada emoción por el asunto, sabía que Archie ya había sacado sus propias conclusiones.

-¿Eres feliz?- La pregunta la pilló desprevenida.

-No entiendo a qué te refieres- Bebió de su copa de vino, el que por cierto estaba delicioso.

-Es fácil, Regina ¿eres feliz?

-No sé porqué me lo preguntas.

-Porque he percibido un cambio en ti desde que Emma está en tu vida y no sé qué pensar acerca de eso. – Sonrió con ternura ante la afirmación del pelirrojo. Estaba preocupado por ella.

-Estoy bien. – Jugueteó con la comida de su plato

-No quiero que me cuentes qué es lo que está sucediendo, sabes que no te lo he preguntado ni te lo voy a preguntar. Pero…

-¿Pero?- alzó la mirada. Los ojos claros la observaban con seriedad.

-Ten cuidado, porque veo algo en ti que no veía desde...

-Daniella- Ella fue la que acabó la frase. Colocó la mano sobre una de las de Archie- Mira, sé que estás preocupado, pero estoy bien. Me siento bien y más feliz que desde hace mucho…

-Sabes que es lo que quiero para ti.

-Lo sé, pero te preocupas demasiado- Rió para aliviar la tensión que parecía impregnar el ambiente.

-No quiero que te hagan daño.

-Estaré bien…- Después comenzaron a hablar de temas más livianos. No le hacía falta contarle la historia entera para que Archie supiese exactamente qué era lo que estaba sucediendo y ni la juzgaba ni la presionaba para actuar de una manera u otra. Por eso le quería tanto.

[…]

Cuando se montó en el coche, revisó el móvil por si tenía algún mensaje. Emma le había escrito:

"Estoy en la biblioteca de la facultad. Si quieres pasar, puedo tomar café. :)"

Sonrió. Después llamó a Sidney para avisarla de que su descanso para comer se prolongaría.

Media hora después estaba frente a frente con la rubia, en una cafetería cercana a la universidad. Le pareció muy mona cuando se frotó los ojos con cansancio. Todo lo que Emma hacía le resultaba adorable.

-¿Cuándo tienes el primer examen? - preguntó

-Dentro de tres días. – contestó la chica. – Estoy muy cansada…

-Belle se examinó ayer de alemán.

-Lo sé- Emma comenzó a acariciarle con un dedo la palma de la mano. -¿Crees que va a aprobar? – Como últimamente apenas si quedaban y cuando lo hacían, era con Belle, había echado de menos este grado de intimidad. Que era una tontería, pero sólo el hecho de cogerse de las manos era algo que había extrañado. Además, compartir esos pequeños gestos con ella le hacía sentirse relajada.

-Espero. – Extendió el brazo a través de la mesa y le colocó un mechón a la rubia detrás de la oreja.

-Tengo un aspecto horrible- La chica se echó hacia atrás y se estiró.

-Creo que estás más delgada. – Emma frunció el ceño ante su comentario.

-Lo dudo…- La joven cogió su móvil al ver que la pantalla se iluminaba- ¡Qué zorra es Belle!- exclamó tras unos segundos de silencio.

-¿Qué ocurre?- Seguro que no era algo de vital importancia.

-Pues que se va de festival a ver uno de nuestros grupos favoritos este verano.

-¿Y por qué no te vas con ella?- No sabía que problema existía.

-Porque no tengo ni un mísero dólar. –La rubia dejó de nuevo el teléfono sobre la mesa- Es en Los Ángeles y se va a hotel, no te creas que va a acampar…

-¿No es esa la gracia de los festivales? – No es que ella entendiese mucho de ese tipo de acontecimientos…

-Ya, pero se va con Mulán y ésta quiere pillar el hotel cerca de un festival lésbico que, por lo visto, es famoso.

-¿Pero se hacen ese tipo de cosas?- Madre mía…

-Sí, sólo mujeres. ¿Sigues pensando que Bellusqui es hetero queriendo ir a ese lugar? – Emma le preguntó con un gesto pícaro.

-Sigo estando convencida de ello. Además, que tú de tener dinero también irías y en ningún momento creo que seas gay.- Le pareció que el rostro de Emma se ensombrecía por unos instantes…pero no estaba muy segura.

-Sí, porque ese grupo es lo mejor del mundo entero. Puta Bellusqui…me muero de envidia.

La cita no se alargó mucho ya que Emma salió corriendo al caer en la cuenta de que se había dejado el blog abierto en el ordenador de casa y que no lo había apagado.

Qué loca estaba…

Ella volvió a la oficina, pero de camino marcó un número en el manos libres de su coche.

-Hola, Regina- Belle parecía contenta.

-Te llamaba para comentarte una cosa, pero me tienes que prometer que no se lo vas a decir a Emma.

La línea se quedó en silencio durante unos segundos.

-Está bien…- Sonrió al darse cuenta de que su interlocutora parecía asustada.

-Cuéntame de qué va todo el asunto ese del festival al que vas a ir.

-Pues…es que, en realidad, es un concierto que da nuestro grupo favorito este verano en Los Ángeles, no es un festival. Lo que pasa que Mulán se ha empeñado en que nos alojemos en un hotel donde sí que hay un festival sólo para chicas, así pasamos más días allí.

-Emma tiene muchas ganas de ir ¿verdad?

-Le encantaría…

-¿Dónde hay que comprar las entradas y reservar el hotel?

Suspiró y negó a la vez. Lo que era capaz de hacer por aquella rubia…Se iba a plantar en un concierto que no le interesaba y en mitad de un festival lésbico que estaba segura que detestaría.

-¿Te mando un email con los enlaces de las webs?

-Sí, haz eso. ¿Y el avión?

-Aún no hemos sacado los billetes, pero cuando lo hagamos te aviso.

cierto…¿importaría si fuese yo también?- Es que a lo mejor no querían.

-Regina, no seas tonta…A mí me encantaría que vinieses y estoy segura de que a Emma también.- Sonrió ampliamente ante la contestación de su interlocutora.- Pero, sabes que también viene una amiga mía ¿no?

-Sí, Mulán.

-Sí. ¿Algún problema?

-No, a mí me parece bien. Si quieres quedamos un día y me la presentas.

-¡Genial!

-Mándame eso y , por favor Belle, no le digas nada a Emma que quiero que sea una sorpresa.

-De acuerdo. Hasta luego, Regi.

-Un beso, corazón.

De verdad que esperaba que Belle cerrase esa boca que le había dado el Señor y no le dijese a Emma que pensaba regalarle el viaje. Quería ser ella quién le diese la noticia y quién viese su reacción ante la sorpresa. Además, iba a ser su primer viaje juntas y no quería que nadie se lo desvelase a la rubia hasta que ella lo decidiese.


Llegó a casa y corrió hacia su cuarto. Efectivamente, el ordenador estaba encendido, pero aparecía el salvapantallas, así que se dejó caer aliviada en la cama.

Tras unos instantes, comenzó a respirar acompasadamente. Así que se acercó al aparato dispuesta a apagarlo. Cuando movió el ratón , se quedó de hielo. Su blog, "Cisne Bello", estaba en pantalla y abierto en una entrada que decía así:

"Los cinco tipos de novia que debes evitar"

¡Mierda!¡Mierda!¡Mierda! ¡Alguien lo había visto!

Al escuchar pasos en el pasillo, apagó la pantalla.

-Emma…-su padre asomó la cabeza por la puerta.

-¡Hola, papi!- exclamó como si no pasara nada pero, en realidad, estaba aterrada.

-Sólo te voy a decir una cosa y espero que no te lo tenga que volver a repetir- Por como la miraba tuvo claro que David había sido el que había visto el blog. –Tonterías en esta casa, ninguna. – Ella asintió a duras penas. Después, el hombre se marchó dejándola en un estado casi catatónico.

Estaba segura de que no había explorado la página de arriba abajo, pero con lo que había visto le había bastado para advertirla. Para David Swan, ella era la perfección. Le constaba que siempre decía que su hija era perfecta, pero sabía que de un tiempo a esta parte a su padre se le había caído un poco el pedestal en que la tenía puesta; ya no era tan sociable, ni cariñosa, había suspendido algún examen y estaba más aislada del mundo.

Seguramente el hombre estaba preocupado y descubrir su "hobby" sólo había aumentado sus preocupaciones. Además, dado el caso, David no aceptaría que fuese lesbiana y, siendo realistas, Mary Margaret tampoco. Eran buenos padres, pero chapados totalmente a la antigua.

Así que no había nada más que problemas de por medio si pensaba en Regina; la diferencia de edad, que era una mujer…Desde luego se cambiaría de ciudad y de país si algo sucediese. No podía llegar a casa de la mano de una mujer de 45 años y esperar que sus padres lo aceptasen de buen grado.

Escribió a Belle.

"Mi padre ha visto "Cisne Bello". Llámame."

Esperó unos minutos a ver si su amiga contestaba, pero al ver que no, llamó a Regina. Mientras sonaban los tonos las lágrimas comenzaron a caerle.

-Dime.- La voz de la morena hizo que aumentase su llanto. –Emma, ¿qué ocurre?- Intentó hablar pero no pudo articular palabra- ¿Emma? ¿Qué pasa?

-Mi…mi…

-A ver , tranquilízate. – Respiró hondo.

-Mi padre ha visto el blog.

-¡Joder! Mira que te lo tengo dicho. No tienes ningún cuidado. – Volvió a lagrimar profusamente- ¿Qué te ha dicho?

-Que no va a consentir tonterías en esta casa.

-Eres una inconsciente…Es que te lo he dicho mil veces, tienes que tener cuidado.- Habría esperado más comprensión por parte de Regina. -¿Cómo me tienes puesto en el móvil?

-Y eso qué más da…

-No, Emma, no da igual. ¿Cómo?

-Pues Regina, ¿qué quieres que te tenga puesto?

-Cámbialo ahora mismo. – Sonó como una orden.

-¿Por qué?

-Porque si un día descubre nuestros mensajes no quiero que en ningún momento crea que yo soy una mujer, además que me presentaste como la tía de Belle.

Visto así, tenía lógica. En multitud de mensajes le ponía a Regina cosas demasiado cariñosas para que se tratase sólo de una amiga…

-Y ¿qué te pongo?

-Mills, pon mi apellido. Y , a partir de ahora, escríbeme sin género.

-¿Cómo?

-Sí, que no me pongas mensajes como si fuese una mujer, porque si algún día te pillan el móvil te puedes ver comprometida.

-Está bien.

-Me entran ganas de matarte, lo sabes ¿no?-Suspiró y no contestó.- Emma, tengo una reunión en cinco minutos, cuando llegue a casa te llamo. Y háblalo con Belle, pero creo que deberíais borrar el blog.

-Ya he pensado en eso…

-Luego me cuentas. Te dejo y no llores más.

-Un beso, cosi. – Soltó el teléfono en cuanto escuchó el pitido que indicaba que la conversación había finalizado.

Se echó sobre la cama y se puso a pensar. Sobre lo que había pasado con su padre, sobre su vida desde hacía unos meses…pensó en Regina.

Estaba tan sumida en sus propias cavilaciones que se sobresaltó cuando sonó el móvil. Era Belle.

-¿Qué ha pasado?- fue lo primero que le dijo su amiga.

-Lo que has leído.

-Joder, tía…- Le pareció que Belle tenía la voz un poco rara.

-¿Te pasa algo?

-No…

-Belle…- La castaña no estaba bien, lo cual le resultaba raro ya que hacía unas horas estaba muy feliz con su viaje. - ¿Quieres que quedemos?

-Ya tengo puesto el pijama.

-Pues ponte lo primero que pilles y en media hora te espero en la cafetería de enfrente de mi casa.

-¿Y qué le digo a mi madre para salir así de golpe?

-Lo que se te ocurra, en media hora abajo.

-De acuerdo…

Cuando colgó se levantó de la cama, se lavó la cara, se hizo una coleta y se puso la sudadera más cochambrosa de su armario. No tenía muy buen aspecto pero bueno. ¿Qué podía esperar? Tras arduas deliberaciones consigo misma había decidido que ya era hora de hablar con alguien más un tema que cada día se volvía más constante en su vida.

[…]

Sonrió cuando vio a Belle bajarse del coche. Su look distaba mucho del habitual; llevaba el pelo recogido en un moño mal hecho, una chaqueta de chándal 3 tallas grandes, unos leggins, botas de la nieve y gafas, hoy se había olvidado de las lentillas.

-Jo, tía, parece que venimos de los juegos del hambre- le dijo a su amiga cuando la tuvo enfrente.

-Sí…- Fue lo que le contestó la castaña a la vez que sonreía sin mucho esmero.

Se sentaron en una mesa de un rincón y pidieron un par de refrescos. Durante un rato se quedaron calladas. Decidió romper el hielo.

-¿Qué te pasa?- le preguntó a Belle que no dejaba de mirar nerviosamente la pantalla de su teléfono.

-Que la he cagado más que nunca en mi vida- Cuando se fijó en los ojos claros de Belle, percibió que debía de haber llorado durante un rato largo.

-¿Estás así por el blog?- Inmediatamente después de hablar, su pregunta le pareció una estupidez. No tenía sentido.

-Ojalá…

-Venga tía, ¿qué pasa? Me estás poniendo de los nervios con tanto misterio.

-Imagina de qué manera la he podido liar…

-¿Ruby?- Fue lo primero que se le vino a la mente y al percibir el gesto de Belle casi estuvo segura de conocer qué era lo que tenía así a la castaña- Oh…No me digas que te has liado con ella.

-Desde hace varias semanas…

-Joder, tía, pero ¿cómo? Es decir, si no te gusta ¿no?-No entendía nada.

-No me gusta, pero…- La chica suspiró- No sé , Emms…Supongo que he pasado una época complicada, me he sentido sola muy a menudo y Ruby siempre estaba ahí…Me confundí y no sabes hasta qué punto.

-¿Te has acostado con ella?- La verdad es que estaba alucinando en colores.

-Sí…

-¿Y Gold? ¿Ya no te gusta?

-Mira Emma, sabes perfectamente que creo que Will es el hombre de mi vida y que nunca voy a encontrar a alguien que encaje tan perfectamente conmigo como él. Sí, que discutimos y me trata a palos, pero en el fondo de mi alma sé que me quiere como yo a él , es sólo que el hecho de ser una persona tan cercana a mi madre, hace que se frene.

-Vale, y por Ruby¿ qué es lo que sientes? – Se sentía apesadumbrada por haberse perdido algo tan importante en la vida de Belle. Sabía que le había dedicado poco tiempo desde que Regina hizo aparición.

-Está un poco pirada y es muy posesiva, pero me ha tratado genial. Me ha escuchado horas y horas hablando de Gold, me ha apoyado en todos los momentos malos que he tenido últimamente y creo que fue ese apoyo constante el que me hizo confundirme. Aunque siempre le he dejado muy claros mis sentimientos. Lo que pasa que ella quiere algo más y yo no puedo dárselo. No puedo enamorarme de Ruby.

-Pero ¿Porque es una chica? Perdona Belle , si te estoy haciendo un cuestionario pero es que ahora mismo no salgo de mi asombro.

-No te preocupes. Pues tía, no es el hecho de que sea una chica, porque sé que si me gustase de verdad me hubiese puesto el mundo por montera. Es que todo lo que me excita sexualmente me repele intelectualmente. No tenemos nada que ver. Siento que ahora lo que quiero en mi vida es Gold y no descarto encontrar algún día a una mujer que me rompa los esquemas, pero todo lo que sé ahora mismo es que necesito ir a por Will con todas mis fuerzas.

-Espera…¿Te pone Ruby?- Sabía que había sonado asombrada.

-Mira, creo que nunca, jamás en toda mi vida había sentido cosas así. Pero fuera de la cama nada de nada…

-Estoy flipando…

-Ya me imagino- Belle sonrió- El problema es que la tengo que dejar y no sé cómo. Se va poner hecha una furia y estoy aterrorizada por el hecho de que cuente por todo el barrio lo que ha pasado entre nosotras.

-Eso era algo que deberías haber tenido en cuenta antes de trincártela.- La castaña asintió con pesar- Al menos tú le has echado huevos…-Se tapó la cara con las manos y suspiró.

-¿A qué te refieres?- Su amiga la miró extrañada.

-Pues que lo he estado pensando y puede que…- sabía que se estaba sonrojando, pero es que decirle eso a Belle no le resultaba fácil. Bueno a Belle y a cualquier otra persona- Puede que sí que me puedan interesar algunas chicas.

-¿Cómo?-Su amiga casi se atraganta con su refresco- Pero si tú siempre has tenido claro que de tías nada de nada.

-Ya…pero últimamente, veo que hay algunas que me hacen gracia o me atraen de alguna manera.

-¿Te pasa con alguien en concreto?

-No- Mentira, claro que le pasaba, pero no podía decírselo sin que intentara indagar más en el tema y el asunto "Regina" era algo difícil de explicar y comprender. Más que nada porque no quería que Belle juzgase a la morena, porque siempre era más fácil culpabilizar a alguien de 40 con dos dedos de frente, que a una cría de 21.

-¿Crees que si probases se aclararían tus dudas?

-Lo dudo, porque si yo alguna vez estuviese con una mujer, ésta tendría que tener unas características muy concretas. Vamos, que no es que vea a una chica guapa por la calle y pierda las bragas. No es eso, pero sí que me da miedo que en determinado momento de mi vida pueda aparecer mi "perfección femenina" - hizo comillas aéreas- y que no pueda evitar prendarme de ella. Creo que el llevar el blog durante tantos años me ha hecho descubrir que sí hay determinados personajes que de encontrármelos en la vida real, me enloquecerían.- De hecho, había cierta morena que encarnaba todas las cualidades que ella adoraba de los personajes que le habían gustado. Vamos, el demonio personificado.

-¿Y por qué no se lo cuentas a Regina? Seguro que ella te puede ayudar mucho mejor que yo.-¡Ah, claro! Le iba a contar al detonante de sus dudas, que las tenía. Sí, en eso justo estaba pensando. Además, es que Belle era un poco panola, ¿creía que esto sólo le pasaba por ver un par de películas?- Yo pretendo pedirle consejo acerca de la manera más adecuada de darle calabazas a Ruby.

-La verdad, es que prefiero que esto quede entre tú y yo…

-Sí, como todo…- Belle rió- Nuestras "inquietudes" para nosotras. – La castaña cogió su móvil apresuradamente cuando vio que la pantalla se iluminó. Se quedó muy seria.

-¿Qué pasa?- preguntó al ver el pánico reflejado en los ojos azules.

-Es mi madre, dice que en cinco minutos me quiere ver en casa. Algo pasa…

Pagaron la cuenta y salieron a la calle.

-¿Qué hago con "Cisne Bello"?- preguntó antes de que Belle saliese disparada hacia su coche.

-Bórralo o haz lo que te de la gana, porque te aseguro que yo ahora no estoy de humor para seguir adelante con ello…

-Vale. Cuéntame luego qué es lo que ha pasado. – La castaña asintió y se metió en su auto.

Ella volvió a casa sintiéndose un poco más liviana, al haberle contado a Belle parte de sus preocupaciones. Aún así, la más grande, seguía guardándosela para sí misma.


Cuando abrió la puerta, Sophie la estaba esperando en la entrada.

-¿Qué pasa?- preguntó alarmada.

-Esto es lo que pasa…- Su madre le señaló un paquete y una carta, ambas cosas estaban abiertas. Se que le quedó la boca seca al comprender de qué se trataba, era lo que le había preparado a Regina en señal de agradecimiento por las clases.

-Mamá, ¿por qué lo has abierto? Era un regalo para una amiga.- Dijo recogiendo las cosas y entrando al salón.

-¿Para una amiga?

-Sí…- No entendía por donde iba el asunto.

-O sea, que esta tal Regina es sólo tu amiga.

-Pues claro…-Ah, ya…otra vez volvía a sacar las cosas de contexto por la aparición de una nueva mujer en su vida. ¿Nunca se le iba a quitar la sospecha acerca de su sexualidad?

-Déjame que te lea. "Querida Regina; No tengo palabras suficientes para expresarte lo agradecida que estoy. Gracias por tu tiempo, por tus ánimos, por las noches en vela, por acompañarme en las horas muertas, por haberme aceptado en tu vida y por permitirme tenerte en la mía. Gracias. Te quiero, Regina." Y firmado por ti.

-Mamá, es una amiga que me ha estado ayudando con el alemán.

-¿Y por qué no la conozco?

-Porque es nueva…

-¿Nueva y ya le dices que la quieres? Belle, te voy a preguntar algo y quiero que me prometas que vas a ser sincera.

-Prometido- Sabía que le iba a tocar mentir.

-¿Te gustan las chicas?- Otra vez la dichosa preguntita.

-No. Regina es una amiga que me ha estado ayudando, no es ningún crimen darle las gracias.

-¿La conoces de la universidad?

-No, ella no estudia, trabaja. – No iba a mentir sobre Regina, porque no había nada malo en su relación.

-¿Cuántos años tiene?- El tono de Sophie sólo expresaba desconfianza.

-Mira, te lo cuento yo. Regina tiene 45 años, trabaja, no está casada, es viuda, no tiene hijos, es lesbiana…¿Algo más?

-¿Tienes una amiga de 45 años y lesbiana?- Parecía que a su madre le iba a dar un infarto.

-Sí, pero no pienses nada raro que te conozco. Emma también la conoce y es una mujer fantástica.

-¿Emma y tú salís con una lesbiana de 45 años?- Era consciente de que podía sonar raro, pero en realidad no lo era.

-Exacto.

-¿Y qué hace siendo amiga de dos crías?

-Pues no lo sé, supongo que le alegramos un poco la vida, así que no pienses que hacemos tríos o cosas por el estilo. Porque Regina nos ve un poco como a sus hijas, no hay ningún interés oculto en ninguna de nosotras.

-Quiero conocerla. – Dijo de repente.

-¿Cómo?

-Sí, quiero ver como es esa mujer antes de permitir que te sigas relacionando con ella.

-Mira mamá, paso de tus histerias. Me voy a la cama- se levantó del sofá y recogió el paquete abierto- Le preguntaré a Regina si está dispuesta, pero que sepas que te estás pasando.

Su madre estaba como una auténtica cabra. ¿A quién se le ocurría pensar mal de Regina? Para ella Regina era un modelo a seguir, una persona de moral inquebrantable que las quería como a sus "niñas", le había sentado fatal que Sophie insinuase que podría interesarse en ellas de una manera más "pervertida".

[…..]

-Hola- dijo pasando al despacho de Regina. Había quedado con ella a comer, pero ésta le había dicho que subiese que aún le quedaba un rato.

-Hola, corazón- La morena la saludó con una sonrisa- ¿Has saludado a tus becarias?

-Es la hora del almuerzo y apenas hay nadie. – Se acercó al escritorio y le entregó el paquete que había tenido que volver a envolver- Esto es para ti…- dijo un poco tímida.

-¿Por qué?

-Por las clases…- se encogió de hombros y se sentó en una de las sillas de la oficina.

-No te tenías que haber molestado- Dijo sacando las cosas del envoltorio; un perfume y una barra de labios rojos. –Muchas gracias, Bellusqui- Regina le guiñó el ojo. Después leyó la carta- Ains…- la morena se levantó y fue hacia ella. Después de hacerla levantarse, la abrazó- yo también te quiero, bobita.

Sabía que se había sonrojado al escucharle a la mujer decir esas palabras. Regina era una persona que conseguía atraparla totalmente y por la que podría decir que sentía auténtica devoción. La admiraba muchísimo.

-Regi…-comenzó a decir con su tono más dulce una vez que se hubieron separado- mi madre te quiere conocer. – La morena que estaba olisqueando el perfume la miró extrañada.

-¿Por qué?

-Bueno…a ver…cree que algo raro pasa al enterarse que tengo una amiga lesbiana de 45 años.

-Está bien.

-¿Quieres conocer a mi madre?- No creía que sería tan fácil.

-No es cuestión de si quiero o no, es que tu madre se quede tranquila y se le vayan de la cabeza las estupideces que tiene sobre si eres gay o no…- Regina conocía perfectamente la obsesión que tenía su madre con el tema.

-Respecto a eso hay otra cosa que tenía que decirte…

-¿El qué?

Le contó toda la historia de Ruby. Lo que había pasado y cómo se sentía respecto al tema. Así que la morena prácticamente la obligó a cortar inmediatamente la relación con la camarera, tanto fue así que le dijo que lo hiciese por teléfono. Ya que después de conocer los hechos no estaba segura de que en persona fuese capaz de hacerlo.

Se sintió muy reconfortada al hablar el tema con Regina, porque había sido dura y había criticado su actuación, ya que para nada había sido la correcta. Pero, por otro lado, le había hecho ver que, por fin, podía decidir con pleno conocimiento de causa sobre lo que quería en su vida.

Y por eso la quería tanto; porque aunque era dura, siempre le resultaba coherente y la ayudaba a guiarse mejor por el mundo. ¿Tan difícil le era eso de comprender a su madre?


La noche anterior no fue capaz de hacerlo, pero ahora había llegado el momento. El momento de poner fin a "Cisne Bello", eliminando con un solo botón todos los contenidos de éste. Contenidos que , tanto a Belle como a ella, le habían costado horas y horas…

Mientras decía adiós a tanto trabajo, se sintió como una delincuente. Siempre borrando cosas, siempre ocultando…¿Podría en algún momento llegar a ser sincera completamente con todo el mundo?

Contarle a Belle sus dudas la había aliviado un poco, pero aún así, seguían quedando demasiadas mentiras en su existencia, aunque "Cisne Bello" ya no sería una de ellas.

Una lágrima cayó mientras decía adiós a aquel portal que tantos momentos buenos le había dado y que, sin duda, le había unido a Regina, porque a través de él la morena comenzó a enamorarse de ella.

-Hasta siempre, amigo…- susurró.


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