LA PRIMERA DE LAS VECES
Por Lady Bardo
"Líbrate de él" gruñó Lucy contra su oído, antes de besarlo. Renee se dejó estremecer por el tono de voz de aquellas simples palabras y comenzó a desabrochar el sujetador, teniendo que retirar las manos del cuerpo de Lucy. Sin embargo aprovechó para sacar partido a sus labios y mientras luchaba con el cierre de la prenda interior, atacó con firmes mordiscos el cuello de Lucy, haciéndola aguantar la respiración con cada uno de ellos "Oh... si" graznó con ganas, al notar como el cuerpo de Renee, ahora libre de toda ropa, se pegaba con fuerza a ella. Tragó hondo, rodeándole la cintura y apretándola contra la suya "¿El sofá?"
"El sofá" respondió Renee, caminando con ella los dos metros que les separaban del asiento de la caravana, sintiendo como sus pieles se rozaban con cada paso, calentándose entre si y hormigueando en cada centímetro. Las caricias se habían transformado de pequeños roces, a profundos recorridos exploratorios por el cuerpo de la otra. Entre besos, mordiscos e irresistibles caricias, se robaban sin descanso gemidos y alientos.
Para cuando el cuerpo de Lucy comenzaba a temblar irremediablemente, bordeando el límite del orgasmo, comprobó con deleite que Renee estaba tan cerca como ella. El ritmo desenfrenado de las caderas de su amiga era un indicador infalible de que ambas resistían con las últimas gotas de control antes de abandonarse en un largo y arrollador orgasmo.
Con las primeras olas de placer, un profundo gemido inundó su garganta, haciéndole vibrar con fuerza la voz, en contrapunto con los sensuales y suaves jadeos de Renee. Sintiendo cada fibra de su ser estremeciéndose, dirigió por inercia los ojos al rostro de su amiga, que se retorcía por el mismo placer bajo su cuerpo. Una fina capa de sudor le cubría las mejillas y pegaba mechones de su cabello a la frente. Pero sobretodo permanecía con los ojos fuertemente cerrados, algo con lo que Lucy ya contaba. Jamás le dirigía aquella estremecedora mirada al alcanzar el clímax, fuera juntas o cuando Lucy se dedicaba largamente a ella. Tardó en acostumbrarse y aunque seguía molestándole, fingía no sentir esa punzada de dolor en el pecho. En lugar de ello, aprovechaba para recrearse en los rasgos y gestos de Renee. Había descubierto que alcanzaba rincones aun más altos de su propio placer, cuando tenía esa irresistible imagen ante ella. Al menos al cerrar los ojos a los suyos, Lucy podía disfrutar de esa situación sin que Renee la pillara con aquella sonrisa boba que debía lucir.
Con el orgasmo cualquier pensamiento lógico o racional se evaporó, permitiendo al placer ocupar toda la conciencia que Lucy poseía. Solo estaban ellas dos, sus cuerpos estremeciéndose y los indescriptibles sonidos que escapaban de ambas gargantas. Al fin las voces dejaron paso a un cómodo silencio y permanecieron calladas, apenas cortando la calma de la caravana con sus casi inaudibles respiraciones.
Cada una se encontraba sumida en sus pensamientos, con la mente a kilómetros de ese sofá. Renee aun mantenía los ojos cerrados, mientras el cuerpo sobre ella se recolocaba hasta estar una parte pegada a su costado y otra cubriéndola con cariño. Se concentró en continuar con los ojos cerrados y atrasar el momento de enfrentar el cuerpo desnudo de Lucy y su rostro luminoso y sonriente, producto de aquel encuentro. Ahora que la mente volvía a estar ocupando su lugar correspondiente como dueña de su cuerpo y alma, esa misma cabeza se reía con ganas e ironía de Renee. De nuevo estaba jadeante y satisfecha entre los brazos de Lucy... ¡y solo había ido a consolarla! ¿Como podía ser tan tonta, inocente, o lo que fuera que le hacía terminar siempre en esa situación? Mentalmente se golpeaba contra la pared, intentando entenderse.
Había conocido por boca de la misma Lucy, la noticia del aborto, tres noches atrás. Sabía que el embarazo, de apenas un par de semanas, no había sido buscado, pero su amiga no dejaba de estar menos ilusionada por ello. Y por desgracia sus ganas habían quedado truncadas apenas una semana después de saber que estaba en cinta.
Todo había ocurrido muy rápido. Abandonó el rodaje en plena tarde, y al ingresar en urgencias le confirmaron que el brevísimo embarazo había sido interrumpido por culpa de un aborto natural y sin más complicaciones. Rob supo la noticia a la vez, porque él la había acercado hasta allí; pero la familia del matrimonio y Renee, se habían enterado horas más tarde y por teléfono.
Sin embargo y a pesar de todas las precauciones que tomaron, la noticia terminó difundiéndose de manera imparable. Estaban rodando el último episodio y el estudio se encontraba repleto de cámaras externas, contratadas para realizar un especial centrado en el final de la serie. Eso significaba gente ajena al equipo de siempre, y sobretodo, posibles periodistas al acecho de jugosas exclusivas. Y desde luego la marcha inesperada de Lucy durante el rodaje no había pasado por alto para nadie. Así que, posiblemente en colaboración con algún enfermero o trabajador del hospital, la noticia ya recorría los pasillos del estudio y de algunas redacciones de revistas del corazón.
Por ese motivo se respiró un ambiente extraño en plató durante los siguientes días, que aumentó la mañana de su regreso. Renee lo distinguió nada mas llegar al plato. Tras dos días de reposo preventivo en casa, Lucy regresaba, según su médico, en perfectas condiciones al trabajo, y a Renee le bastó escuchar un par de cuchicheos para saber cual era el origen de esa tensión. Intuyó que a Lucy no le iba a gustar nada. Era muy reservada con su vida privada y más tratándose de algo tan duro. Pero era inevitable que se diera cuenta de la situación en el estudio, puesto que en cuanto pisara el plató sería victima de cientos de miradas lastimosas o llenas compasión, y posiblemente más de un cotilleo llegaría a sus oídos.
Como había calculado, Lucy estuvo en el estudio puntual y según se conoció su llegada, comenzaron a aumentar las habladurías y murmullos, pero Lucy aguantó con firmeza, como si fuera ajena a todo ello. Sin embargo solo dos horas más tarde dos desafortunados técnicos, encargados de las cámaras que rodaban el especial, comentaron el tema del día con tranquilidad sin reparar en que a solo unos metros Rob repasaba el guión con ellas dos. El trío se quedó en silencio cuando las palabras "aborto… rodaje… Lucy…" llegaron a sus oídos. Renee y Rob miraban a Lucy, pero esta no levantó la vista del suelo, como si así desapareciera y no pasara nada. Aunque el velo de tristeza que cubrió su rostro decía lo contrario. Renee tosió entonces con fuerza, asegurándose que aquellos cotillas advirtieran al fin su presencia y así fue. Aunque el daño ya estaba hecho, los dos trabajadores se alejaron con rapidez y en completo silencio de allí. Renee intentó volver a lograr la mirada de Lucy, pero esta se limitó a murmurar:
"Dadme un momento"
Para cuando Renee quiso contestar, ya caminaba veloz hacia su caravana. Rob suspiró, aunque no dejaba claro si le afectaba el ánimo de su mujer o la interrupción del rodaje. Renee le miró detenidamente, viendo que aunque sus ojos seguían a Lucy, el no tenía la más mínima intención de moverse del sitio. Bufó indignada y mientras Rob se giraba para repartir nuevas ordenes e instrucciones, ella salió casi trotando hacia Lucy.
Entre sus largas zancadas y que en aquella ocasión caminaba aun mas veloz, Renee no logró alcanzar a Lucy hasta que esta había llegado a la puerta. Intentó correr algo más rápido para llegar antes de que la cerrara, pero no fue necesario. Lucy había intuido que su amiga la seguía unos metros por detrás y sin llegar a entrar se giró buscándola con la mirada. Mientras dejaba de correr y quemaba la distancia en unos rápidos pasos, Renee comprobó que el gesto de Lucy permanecía triste y algo hundido.
"¿Estas segura de que quieres pasar? Posiblemente tengas que oírme llorar y maldecir…" musitó con tono inexpresivo, pero mostrando mil sentimientos con su mirada
"Anda, no seas tonta" siseó Renee acariciando con los dedos su mejilla y desarmándola con una mirada de pura ternura. Lucy se reclinó hacia aquella mano y respiró hondo, haciéndose a un lado para dejar pasar el pequeño cuerpo de Renee junto al suyo. Un leve soplo de aire trajo el perfume de su amiga hasta su nariz y dejó que aquel olor la llenase y reconfortara con ese efecto inexplicable que Renee ejercía sobre ella. Cerró los ojos e intentó que su aturullada mente se centrara solo en un problema por vez. Cerró la puerta de la caravana con suavidad y se apoyó en ella con todo su cuerpo.
Desde uno de los sofás que ocupaban la zona principal, Renee la observaba detenidamente con una media sonrisa en sus labios.
"¿Alguna palabra de apoyo o consuelo con la que desees empezar?" preguntó Lucy aun en la puerta. Desde que había salido del hospital cada llamada, correo o mensaje recibido eran intentos de animarla que no hacían más que trasmitirle la triste compasión de los que lo enviaban. Si Renee también tenía una retahíla de palabras deprimentes y prefabricadas que soltarle, quería oírlas lo antes posible. Pero como siempre no estaba preparada para lo que su amiga iba a contestar. Renee no era como los demás, y Lucy de vez en cuando cometía el error de olvidarlo.
"No creo que haya nada que decir, que te haga sentir mejor" siseó sin apartar los ojos de esa mirada azul, casi gris por las lágrimas que reprimía "¿Cómo te sientes tú?" musitó invitándola sin palabras, a sentarse a su lado.
Lucy inhaló profundamente, apartándose de la puerta y dirigiendo su mirada hacia el techo. Caminó hasta el sofá mordiendo su labio inferior por la ola de abatimiento que le embargaba, pero cuando ocupó el lugar junto a su amiga, dejó que las palabras volvieran a abrir sus labios
"No sé lo que siento..." siseó moviendo sus ojos desde la tapicería de la tela, hasta los ojos de Renee "Acababa de conocer la noticia, prácticamente estaba aceptándolo... y ya no..." suspiró conteniendo un sofoco que amenazaba con tragársela. No sabía cuanto había estado guardando en su interior, pero de repente le parecía demasiado y sobretodo una eternidad de tiempo en silencio. Necesitaba expresarse aun sin saber como y Renee frente a ella le daba esa oportunidad. Renee, su amante, su compañera... pero en ese momento por encima de todas esas facetas, su mejor amiga. "No era un hijo buscado, lo sabes, pero eso no diezmaba la alegría" musitó como si necesitara dejarlo claro "Era toda una sorpresa... pero me encantó. Aun no había podido asumir la situación, los cambios que traería, mis hijos ni si quiera sabían que venía un hermano en camino... y sin más todo eso ha desaparecido" gimió con una mezcla de incredulidad y tristeza.
Que Lucy dejara caer sus barreras y protecciones, y se permitiera mostrarse tan vulnerable, era señal para Renee de lo mal que iba todo. Siempre mantenía el control, al menos en apariencia, y frente a los demás no perdía ni un atisbo de seguridad y calma. Pero en ese momento ni su férreo control escapaba al tsunami de emociones que la embargaban. Y Renee no había esperado verla así; sabía que el aborto había sido un golpe duro y repentino, pero no imaginó que el mazazo afectara así a su amiga.
Lo que ella no alcanzaba a ver, era que el aborto solo sumaba otro doloroso asunto al montón que ya sacudían la mente de Lucy y entre los que estaba la misma Renee "Estas cosas suceden, y ya esta. Hay que asumirlas y al menos me ha servido para descubrir que quiero tener mas niños" siseó intentando una media sonrisa "Pero es que no lo esperaba..." gimió casi sin voz, y humedeciendo su sonrisa con dos rebeldes lágrimas. Giró su rostro intentando que escaparan de la vista de Renee, pero supo que no había tenido suerte en cuanto escuchó su voz:
"Luce..." suspiró, alzando su barbilla con dos dedos y todo su cariño. La actriz más alta le devolvió la mirada con un esfuerzo descomunal, sin poder evitar que un gimoteo escapara de su garganta. El corazón de Renee se detuvo con un fuerte golpe al ver toda aquella tristeza y confusión en los ojos de Lucy, y antes de meditarlo estaba envolviéndola en un fuerte abrazo y susurrando palabras de cariño y apoyo en su oído.
Lucy se dejaba acunar y ya sin resistencia, las lagrimas salían a tropel. "Lucy... no puedes pedirte tanto tan pronto" siseó Renee con suavidad y compasión "Claro que se supera, y tu tienes más fuerza que nadie para conseguirlo, pero no aun. Déjate tiempo par asumirlo, porque no será fácil..." musitó, sin ver como sus palabras lograban cerrar los ojos de Lucy, relajándola casi adormecedoramente. El dolor seguía ahí, pero con esa voz susurrando a su lado, todo parecía volverse tan fácil y posible… El consuelo era casi más duro que el mismo aborto. Pero en aquel momento necesitaba ese abrazo, aunque le clavase aun más la daga invisible que representaba su escondido amor por Renee. ¿Escondido? Su corazón se rió con ganas de ella. Estaba más y más presente cada día y amenazaba con sobrepasarla en cada uno de sus encuentros, ¿donde estaba la parte escondida ahí? Quizás en que no era capaz de gritarlo a los cuatro vientos, ni si quiera a la propia Renee. Había empezado como un secreto y así debía continuar, cualquier otra opción era demasiado difícil... ¿Otra opción? No había mas opciones, Renee no querría más opciones. Seguramente se reiría solo con oírlo y zanjaría su extraña relación, y Lucy no estaba dispuesta a hacer frente a algo así, no ahora.
¿Ahora? Hablando de presente, se encontraba entre los brazos de Renee, casi sin recordar por qué y la voz de su amiga llegaba a sus oídos con palabras a las que no estaba prestando debida atención.
"¿Qué?" musitó con voz húmeda y titubeante Lucy
"¿Estás mejor?" preguntó Renee contra su pelo, depositando un dulce beso. Lucy movió la cabeza, asintiendo suavemente "Me alegro... y siento lo de esos dos cámaras impresentables..." añadió con sinceridad, y Lucy pudo jurar que se advertía un hilo de rabia en su voz. Alzó el rostro levemente, halagada por el instinto protector de su amiga y sonriendo irremediablemente
"No te preocupes por eso… ¿quién no lleva una maruja dentro?" susurró contra la piel de su amiga
"Pues podrían guardársela ahí y que no salga" gruñó Renee, haciendo reír a Lucy entre sus brazos. Las carcajadas de la morena acabaron contagiando a la actriz y segundos después las dos reían con ganas y abrazadas. Lucy alzó su rostro hasta el de Renee, pero sin dejar que sus cuerpos se separaran ni un milímetro en su cercanía.
"Gracias" musitó juntando sus frentes.
"De nada" susurró Renee permitiendo aquella intima cercanía. Notando como sus frentes se tocaban entre sí y sin ser consciente, permitió que se desplazaran sincronizadas, comenzando por rozar sus cejas y su nariz, para instantes después encontrarse casi tímidamente sus labios. Era increíble comprobar que tras decenas de fogosos y apasionados encuentros, en ocasiones como estas aun había lugar para la timidez y vacilación. Cuando era el amor quien iniciaba el momento y no la desmedida pasión, una inexplicable forma de actuar nerviosa y torpe se hacia con ellas.
Renee se separó dubitativa de los labios de Lucy, mirándola a los ojos. Sabía que no quería alejarse de ella, pero debía hacerlo. Se había prometido zanjar cuanto antes aquella relación, pero no estaba siendo capaz de impedir que las cosas fueran a más ni cuando su única intención era la de consolar a su amiga entristecida. Su aventura debía tener fin, lo había meditado concienzudamente, y por último había tomado aquella decisión. Tenía que plantarse, poner distancia y zanjar lo que fuera que había entre ellas. Al fin y al cabo aquello no tenía ningún sentido y...
La mano de Lucy comenzó a recorrer con las uñas su cuero cabelludo con indescriptibles movimientos y Renee dejó instantáneamente de pensar, permitiendo ser arrastrada de vuelta a los labios de su amiga. Tras un lento regreso, lo primero que la recibió fue la punta de una curiosa lengua, que acariciaba su labio inferior. Mientras su boca se deshacía ante el cosquilleo expertamente provocado por Lucy, unos dientes suaves pero intensos la sorprendieron tirando de ese mismo labio, desarmándola definitivamente. Su cuerpo dejó clara la rendición con dos señales: un profundo y sentido gemido que escapó sin control de su garganta, y una erizada piel que esperaba sensible y con ansias todo lo que ya sabía que vendría.
El beso, sin prisas, iba tornándose más cálido y húmedo, y las bocas se derretían una en la otra, al igual que sus dueñas. Lucy acercó aun más sus rostros al sostener con firmeza la nuca de Renee, mientras que las manos de su amiga se perdían por la curva de su cuello, erizando delicadas su piel. Invadió su boca con ganas, dejando a sus lenguas jugar y pelear, acelerándole peligrosamente la respiración. Lucy sabía a donde conducía todo aquello... a lo inevitable, y le encantaba. De repente su cuerpo no estaba dispuesto a nada que no fuera amar a su amiga. Acarició la enrojecida mejilla de Renee, deslizando los dedos para colocarlos entre las dos bocas, deteniendo el beso. Alzó su mirada, perdiéndose en el esmeralda encendido que lucían con fuerza los ojos de Renee y advirtió que la velocidad de su sangre aumentaba, para concentrarse toda ella en un punto cercano al sur de su estómago.
"¿Me das un segundo?" preguntó, sin saber donde había conseguido raciocinio suficiente para tan larga frase. Renee en su lugar, se limitó a asentir vehemente, permitiéndola ponerse en pie. En dos zancadas, Lucy se hallaba frente a la puerta y cerraba el pestillo con prisas, antes de girarse ansiosa por enredarse en los brazos de Renee. Un escalofrío recorrió cada centímetro de su espalda al encontrar a su compañera ya en pie, esperándola con una mirada capaz de lanzar chispas de deseo.
Con una feroz embestida, alcanzó a su amiga, rodeando con fuerza su cintura. Besó su boca arrasándola y sosteniendo encantada el cuerpo inclinado de Renee, debido a la fuerza de su acercamiento. El pequeño cuerpo que se pegaba contra ella entre sus brazos, rodeó su cuello, deslizándose poco a poco por su ropa para deshacer los enganches que encontraba a su paso...
Y así era como había vuelto a acabar en los brazos de Lucy, tumbada junto a ella y jadeando suavemente para recuperar un ritmo cardiaco normal. El simple consuelo se había convertido en otro fogoso polvo y aunque curiosamente había meditado —dos segundos, vale, pero menos es nada— sobre detener aquello, terminó siendo ella misma quien empezó a descartar prendas molestas del cuerpo de Lucy. Pero es que ¿cómo negarse a esa mujer?, meditó para si misma, sin ser consciente de cómo su mano se paseaba libremente por la espalda de Lucy, rozando delicada la suave piel. Sus dedos dibujaban tiernas figuras erizando los afortunados centímetros de la actriz, que respiraba completamente entregada a la dulzura de aquella caricia.
Lucy sabía lo rara que era la ocasión en la que Renee permitía el más mínimo gesto de cariño tras haber disfrutado juntas, e intuía que esa vez solo era una pequeña tregua a la que pondría fin en breves instantes. Procurando alargar aquel insólito momento, alzó su rostro del pecho de Renee para depositar suaves besitos por la curva que unía el tentador cuello con su correspondiente hombro. Respiró hondo y sonrió como una niña pequeña al descubrir que Renee inclinaba el rostro para concederle más espacio. ¿Cuándo había sido la última vez que su amiga se había dejado querer así? ¿Cuándo había permitido una pizca de caricias o mimos más allá del sexo? El único momento que lograba recordar remontaba a muchos meses atrás. Demasiados ya, pensaba entristecida Lucy.
La primera vez que besó a Renee fue por equivocación. Nunca lo olvidaría, auque mas bien se trató de una soberana estupidez. En aquel momento había querido morirse, pero al recordarlo tiempo después, se reía con travesura. No había olvidado un solo segundo de ese perfecto día en el que empezó todo. Lo que no recordaba bien era como todo aquello que parecía tan maravilloso había acabado transformándose en la pesadilla en la que llevaba meses atrapada...
7 meses atrás
Renee respiraba hondo y lento, meditando una y otra vez que no había motivo para estar nerviosa. Llevaba todo el día rogando por un descanso, por tener un momento más allá de cinco minutos entre escena y escena, para poder hablar relajada con Lucy; y ahora que lo tenía, ¿iba a ponerse histérica? Su mente repetía que no, que además no había razón para ello. Solo había sido un beso... un besito más bien. ¿Pero entonces porque se estremecía cada partícula de su ser con el simple recuerdo de su aliento? Porque eres tonta, Renee, porque eres tonta…, se repetía casi como un mantra. Sabía que las ganas del reencuentro post vacacional le habían jugado una mala pasada a Lucy, solo eso. Los dos meses habían hecho mella en ambas compañeras, y aunque nunca era fácil alejarse durante las semanas de descanso entre temporadas, en esta ocasión se había vuelto más duro, por alguna desconocida razón. No podía fingir que cada vez le preocupada más su propia manera de ver a Lucy, pero había sido un soplo de alivio comprobar que no estaba sola en aquellos extraños cambios.
Posiblemente por encontrarse en aquella nueva situación de la que cada vez era mas consciente, Lucy había tenido aquel pequeño gran desliz.
Aun no era capaz de creer lo que había visto, aunque había sido testigo segundo a segundo. El momento que repetía en su cabeza una y mil veces, se le hacía similar a un sueño. Exactamente uno en el que Lucy coincidió con ella en la zona central del set a primera hora de la mañana; ambas comenzaron por sonreírse a varios metros de distancia, caminando con paso acelerado para llegar junto a la otra. Pero no había sido ningún sueño. Había ocurrido y al llegar junto a su amiga se habían estrechado con fuerza en un tremendo abrazo. Cada parte de su cuerpo se había amoldado con cariño al cuerpo de Lucy, y con su cabeza apoyada en su hombro, había escuchado perfectamente como su compañera siseaba en su oído su nombre.
"Luce…" respondió Renee encantada, abrazándola todavía más fuerte, antes de separarse.
"Pequeña, como te he echado de menos" exclamó con una inmensa sonrisa, que competía en tamaño con la de su compañera. Como había añorado esa sonrisa tan bonita e inocente de Renee… Acarició sus mejillas con cariño y permitiéndose llevar por la euforia del momento, acercó velozmente ambos rostros.
Lo que siguió a continuación, recordó Renee, había sido un beso en toda regla. No podía llamarse de otra manera: no había sido breve como un inocente pico, ni planeado como un efusivo saludo, porque había visto su gesto al alejarse veloz. Lucy estaba asustada y más sorprendida que la propia Renee. Había tardado cerca de tres segundos en recuperar el habla y solo había podido pronunciar una especie de disculpa, mezclada con una risa nerviosa.
Renee había estrechado su brazo con cariño, y fingiendo que no ocurría nada o que su corazón no palpitaba a mil por hora, comentó tranquila que también tenía muchas ganas de volver a verla. Mientras intercambiaban sonrisas, aparentando no ver el tono rojo intenso que encendía el rostro de Lucy, alguien, Renee ni si quiera había reparado en quien, les había interrumpido, requiriendo a Lucy en alguna otra parte. Ese había sido el momento de despertar del sueño. En aquel instante todo había vuelto a ser su día a día real. Lucy se alejó, con un leve "Hasta luego" y la mirada gacha, y ella había contestado sonriéndola natural. Entendía la vergüenza de su amiga, pero tan solo había sido un pequeño desliz sin mayor importancia, ¿no?
Durante el resto de la mañana dio vueltas a aquel "pequeño desliz sin importancia" hasta desgastar el momento en su cabeza de tanto recordarlo. Rememoraba el inocente beso, disfrutando del recuerdo de su roce, del excitante movimiento de los labios de Lucy sobre los suyos y de la ligera pero estremecedora presión del beso. ¿Beso? ¡No había sido eso! Nada de besos, solo un pequeño descuido... aunque hubiera notado el movimiento de aquellos labios contra los suyos, o Lucy apenas le hubiese dirigido palabra durante el rodaje de aquella mañana, o se estremeciera cada vez que lo recordaba... Tonta, se repitió para si. Estas tonta, suspiró apartando aquellas ideas de su cabeza. Debía serenarse y utilizar el sentido común. Su amiga estaba avergonzada por lo ocurrido y Renee estaba segura de que si veía en ella el más mínimo comportamiento extraño al respecto, solo empeoraría la situación. Y dejar libres sus pensamientos y deseos con respecto a Lucy era uno de esos comportamientos que estaba segura, debía vigilar.
Llamó a la puerta de la caravana con suavidad, casi como si su vergüenza intentara evitar que Lucy la escuchase. Pero el silencio dentro era sepulcral y los golpes habían llegado perfectamente a oídos de la actriz.
"Adelante" respondió su voz desde la caravana.
Bien, Renee, concéntrate; nada de pensar en sus labios, en su desliz, en ese delicioso y suave beso... ¡Nada de hacer justo lo que estás haciendo ahora!
Tomo aire, se relajó y abrió la puerta con suavidad, asomándose sonriente "¿Molesto, o no estas ocupada?¿"
"Renny" exclamó entre contenta y titubeante. Renee estaba segura de haber escuchado un pequeño gallo en su voz, aunque el rostro de su amiga permaneciera tranquilo "No te preocupes, pasa. No creo que vaya a estar ocupada hasta dentro de…" calculó mirando su reloj "…Dos horas"
"¿Nada hasta después de la comida?" inquirió sorprendida
"No, ¡ni tu tampoco! Ya sabes como son los primeros días, siempre algo más descansados. Bueno, eso y que el viento se ha llevado puesto medio decorado exterior por un error de montaje" bromeó con gesto inocentón, haciendo reír a Renee "Así que soy toda tuya" añadió con total tranquilidad, para torcer su cara en una mueca de vergüenza a los dos segundos. Renee no había perdido detalle de sus palabras y al escuchar aquello la miró detenidamente. Era extraña la ocasión en que veía sonrojada a su amiga, pero encontrarla muerta de la vergüenza dos veces en un día resultaba todo un inquietante record "Quiero decir que no estoy ocupada" aclaró titubeando lo menos posible al rectificar "¿Qué querías?"
"No hay ningún motivo exacto. Solo pasaba para decirte hola y ver como te marchaba el primer día" respondió Renee con toda la tranquilidad que pudo fingir. Su mente intentaba esquivar ciertos e incómodos recovecos de sus pensamientos, pero la actitud de Lucy no ayudaba a impedir ese tipo de ideas. Tenía que zanjar aquel tema antes de que su amiga terminara con un sonrojo permanente en su rostro "Pero parece que deberíamos hablar de algo, ¿no?" preguntó con tono comprensivo y amistoso, intentando que se sintiera mejor y dejara atrás su incomodidad. Odiaba tratar como un desliz sin importancia lo que para ella había significado tanto; pero tenía que hacerlo, se lo debía a Lucy.
"Si, creo que si…" murmuró mirando al suelo, antes de enfrentar la atenta mirada de Renee. Esta notó que aunque respondieran a sus ojos, los de su amiga estaban mas huidizos que de costumbre. No había creído que aquel pequeño suceso fuera capaz de inquietar a Lucy de esa manera. "Quería… quería pedirte perdón, Ren. Siento mucho lo de esta mañana, de verdad" musitó con media voz "No quería… no quería besarte" siseó procurando que su voz no flojeara como debía estar haciéndolo el resto de ella. Respiró hondo y Renee supo que aguardaba por su respuesta. Sonrió todo lo sincera que pudo para que supiera que era broma y pronunció con voz medio ofendida:
"¿No querías? ¿Tan horrible ha sido?"
El rostro de Lucy reflejó mil sentimientos mezcla de miedo, confusión, sorpresa y finalmente tranquilidad, cuando estalló en carcajadas. Mientras el sonido de esa risa calaba y derretía a Renee, supo que había actuado bien. Rió también con ella, deseando no fijarse en lo irresistible que resultaban las sonrisas autenticas de su amiga. Eran gestos como ese los que despertaban algo en ella, que llegaba a temer. No acostumbraba a acallar sus instintos o a no dejarse llevar por sus sentimientos, pero cuando se trataba de ella, tenía que ponerse freno en demasiados momentos.
"¡Ey!" exclamó Lucy fingiendo indignarse, pero aun con la risa reflejada en su mirada "Encima no me tomes el pelo" Renee sonrió angelical, pensando que era una ironía del destino que justo lo llamara así. Suspiró rindiéndose y contestó totalmente metida en su papel de amiga comprensiva:
"Lo sabía… no te preocupes" comentó acercándose para estrechar su brazo con cariño. Lucy sonrió de medio lado, aun sin librarse de toda la vergüenza pero volviendo poco a poco a ser ella misma "Sé que no era tu intención… vi tu cara" añadió burlona, alejándose justo a tiempo de evitar un codazo de Lucy.
"Como te pille…" masculló amenazante, pero sin dejar de sonreírla. Sin embargo Renee comprobó que el brillo confuso que había invadido la mirada de Lucy, continuaba presente y sin gana alguna de marcharse. Y para ella se estaba convirtiendo en un desafío entender esa sombra que rondaba sus ojos, para poder borrarla. Pero no parecía haber forma. Algo se le escapaba, y no alcanzaba a averiguar el que.
"¿Pero entonces querías o no querías?" Las palabras habían huido de su conciencia escapando por la boca antes de poder cerrarla. Un sudor frío recorrió su cuerpo de punta a punta y se quedó congelada con un gesto indescriptible en su rostro.
Lucy la miró como si de repente fuera una desconocida la que se encontraba con ella "¿Q… que?"
"Na… nada. Déjalo" intentó sonreír, pero la sonrisa sumada a su mueca de susto, resultó una combinación nada creíble.
"Renny, ¿qué quieres decirme?" insistió Lucy acercándose un par de pasos. Renee permaneció en el sitio, mas por su incapacidad de mover un solo músculo que por placer. Cierra la boca, cierra la bocaza, ¡ciérrala!, era cuanto podía pensar como respuesta. Pero esos arrolladores ojos azules no estaban por la labor de dejar las cosas así. Renee no entendía nada, pero descubrió entre asustada y eufórica que esa sombra de tristeza se había evaporado de la mirada de Lucy.
"No me refería a nada…" musitó sintiendo que los ojos de Lucy leían la mentira en cada una de sus palabras "Solo era una pregunta estúpida y yo…" Tomó aire, meditando cuantos minutos había permanecido sin hacerlo. Ya con los pulmones repuestos decidió echar a correr y alejarse veloz de ahí; no sabía que decir o como diablos responderle, ni si quiera le aguantaba la mirada a Lucy. Giró en redondo y tuvo tiempo de dar una larga zancada antes de que su amiga la detuviera. Tenía agarrado su brazo y no le permitía huir.
"Ren, tan horrible no ha sido…" pronunció delicadamente pero con cara de marisabidilla. Renee escuchó un amago de carcajada y descubrió que era ella misma quien emitía esa risilla nerviosa, producto de los nervios que atenazaban con fuerza su estómago. Lucy sonrió con dulzura al escucharla, e interpretándolo como un buen presagio, se acercó casi imperceptiblemente a Renee.
"¿Ah, no…?" murmuró la rubia devolviéndole el acercamiento y la inmensa sonrisa. Estaba segura de que el exagerado palpitar de su corazón podría apreciarse al golpear contra sus costillas, pero eso no importaba, nada lo hacía salvo aquella conversación.
"No, más bien todo lo contrario…" fue la electrizante y segura respuesta de Lucy. Volvía a ser ella de nuevo... ¡y de que manera más irresistible!
"¡Oh, me alegro, me alegro…!" siseó Renee como si lo meditara a conciencia, aunque lo cierto es que no alcanzaba a pensar en nada.
"Y yo" Lucy redujo un poco más la distancia, acabando con el termino de espacio personal y con el raciocinio de Renee, de un plumazo. La actriz mas bajita solo era capaz de pensar en aquella mujer, esa sonrisa, sus labios, el beso… ese beso que habían disfrutado las dos, como estaba averiguando encandilada.
"Pues ahora…" siseó Renee devorando con la mirada y sin darse cuenta, los labios de Lucy. Como si se tratara de una orden tácita, la morena se reclinó obediente, siendo recompensada milésimas después por la ansiosa boca de Renee cubriendo cada rincón de la suya. Suavidad rozando suavidad, y compartiendo una pasión iniciada por Renee y tan intensa que resultaba estremecedor. Renee acercó más sus cuerpos y labios, sonriendo cuando eso motivó una mayor profundidad del beso. Como hipnotizada, jugó con la boca de Lucy y besó cada milímetro de aquellos seductores labios que la rebatían con pasión. Se separó de ella casi imperceptiblemente, lo justo para acabar con el beso, y musitó con un murmullo por voz "…Estamos igualadas"
Lucy cerró los ojos y saboreó sus labios con un sonido de pura satisfacción "No, no…" repuso con voz grave "Mi beso no fue tan largo"
"Porque tu no querías hacerlo…" bromeó Renee retomando temeraria el juego de palabras. Pero antes de poder reírse del gesto de fastidio de Lucy, esta había rodeado su cintura, aniquilando cualquier separación y arrasando la boca de Renee en un beso lleno de calor. En esa ocasión la lengua de Lucy provocó a los labios de Renee, jugueteando con ellos, desarmándola e invitándoles a abrirse. No obtuvo queja alguna a su imperiosa petición, y placenteros segundos después eran ambas lenguas las que se enredaban entre sí. Los sabores de las dos mujeres se mezclaban en uno, provocando pequeños y reveladores sonidos de placer que se escapaban de sus cuerdas vocales "…O quizás si" gimió Renee entregada completamente a ese sueño que se hacía realidad. Pudo escuchar la risa de Lucy en suaves carcajadas, pero por primera vez también la sintió vibrando contra sus labios, humedecidos y mucho más sensibles de lo que recordaba jamás. Antes de darse cuenta era ella la que retomaba el beso, perdida en todas aquellas sensaciones.
Eso era lo que había temido de si misma, lo que sospechaba que su cuerpo gritaba con exasperación y lo que intentaba evitar. Pero sus miedos no eran infundados, se trataba de un sentimiento más fuerte que ella, se encontraba escondido bajo la superficie, y finalmente había escapado para tomar el control total de sus actos. Con la lengua de Lucy perfilando en saliva sus labios, se preguntó porque no había cedido mucho antes. Un leve mordisco en su labio inferior le dio la respuesta, porque no creía que Lucy fuera a reaccionar de aquel increíble modo.
Era una locura, y lo sabía, pero su cuerpo nunca había estado tan vivo como en ese momento y estaba segura de que su corazón tampoco.
Rodeó el cuello de Lucy, perdiéndose entre los cabellos con caricias; recorrió con las uñas su nuca, escuchándola responder con un sonoro gemido, que retumbó desde sus oídos hasta cada centímetro de su cuerpo. Se separó sorprendida por aquella excitante reacción, pero sin dejar de rodear el suave cuello. Se encontró con el rostro cabizbajo de Lucy, que volvía a lucir un tono rojizo intenso y parecía incapaz de mirarla mientras se mordía el labio inferior.
Renee sintió tal dulzura y ardor por aquella imagen, que sonrió encantada de haberle provocado esa reacción. Supo que ambas estaban igual de intimidadas por aquello, pero también igual de entregadas, y eso disipó gran parte de su propia vergüenza.
Se alzó de puntillas, deslizándose por el cuerpo de Lucy, alcanzando su oído y siseando cálidamente "Quiero robarte muchos más de esos sonidos…" se acercó al tentador lóbulo y lo besó antes de sorprenderla con intensos mordisquitos. La respuesta de Lucy no se hizo esperar, aprovechó su agarre en torno a la cintura de Renee para estrecharla contra ella sin pensarlo, mientras inclinaba su rostro para dejarle despejado el camino de su cuello.
La rápida rendición de Lucy y su total aceptación de lo que ocurría, encendió algo en ella. Se amoldó a cada curva del cuerpo de su compañera y tiró de la cinturilla de su pantalón para juntar ambas caderas. El sendero de besos fue sustituido por una serie de mordiscos y sus propias piernas amenazaron con fallar al notarla temblar contra ella. Estaba torturando y recorriendo el cuello de Lucy, de su compañera, de su amiga, y lo más extraño no era eso, sino lo muchísimo que lo estaba disfrutando.
Sus manos subieron hasta las caderas, detectando lo inoportuna que le parecía la ropa que cubría a Lucy. Deseaba serpentear sin rumbo por su columna, deslizarse por su piel y disfrutar de esa sinuosa espalda; pero su cabeza tartamudeaba mentalmente al pensar en hacer un solo amago de desnudarla.
Unas manos indagando bajo su camisa y arañando la piel sobre sus riñones y costados, detuvo de raíz toda divagación de Renee. Arqueó la espalda, jadeando de placer contra la curva del cuello de Lucy y esta sonrió complacida consigo misma:
"Hmmmm-mm, yo también quiero más de eso" gimió la morena como respuesta, recorriendo con toda libertad la espalda de Renee "¿Te parece bien?" siseó en su oído, con una de sus manos escapándose hasta alcanzar su estómago y perfilar los marcados músculos de Renee.
"Siiii…" gruñó sin reconocer esa ansiosa voz como suya.
"Perfecto" ronroneó Lucy separándose, pero entrelazando sus manos y tirando de ella hacia su sofá. Permitió que su amiga se sentara primero, solo para colocarse a su lado tan cerca que no quedaba espacio para respirar. Pero no hacía falta, cualquier centímetro de separación sobraba en ese momento. Prosiguió lo que habían dejado a medias, retornando sus manos al cuerpo de Renee y esquivando las prendas con rapidez. Permitía a sus dedos recrearse en el tacto de la suavidad de esa piel, pero el resto de sus sentidos exigían su propia oportunidad de empaparse de Renee. Quería saborear su cuerpo, poder verlo y escucharla responder a sus atenciones como segundos antes. Y ella no era nadie para desobedecer a sus sentidos, de forma que se dejó llevar.
Tironeó del primer botón de la suave camisa de Renee, desabrochándolo, y poco a poco se deshizo de todos. Con cada centímetro que quedaba descubierto, la respiración de Renee se volvía mas frenética y Lucy estaba siguiendo el ritmo del acelerado pecho de su compañera, sin perderse detalle.
Se humedeció los labios, permitiendo a sus ojos divagar desde el ombligo hasta la barbilla de Renee. Se acercó a ella cubriéndola de besos, deslizándose en un húmedo camino de saliva, por su cuello hasta su hombro. Retiró con ambas manos la prenda, desnudando a Renee, que movió sus brazos para librarse de ella y dejarla caer al suelo. Enredó los dedos entre los oscuros mechones de su amiga, invitándola con fervor a no alejar los labios de su piel. Aprovechó la estratégica situación para mordisquear su oreja y mascullar: "Volvemos a estar en desigualdad de condiciones..." La ronca y gutural voz pronunciada entre dientes, estremeció a Lucy, que apenas notó como las manos de Renee alcanzaban su camiseta y la deslizaban a lo largo de su cuerpo.
Para cuando Renee tiró de ella por encima de su cabeza, quitándosela, la actriz más alta había reclinado su cuerpo contra su amiga, obligándola a tumbarse. Los pares de piernas se enredaron entre si y los dos cuerpos se estremecieron al encontrarse por primera vez. Pero seguía siendo demasiada tela la que se interponía… Desde aquella posición Renee no tenía acceso a mucho más que la espalda de Lucy, pero no desaprovechó el regalo. Arañó sus omóplatos, hasta alcanzar el enganche de su sujetador. Con un atrevimiento que no sabía poseer se deshizo de la sujeción, desabrochándolo y sintiendo como terminaba con el confinamiento de los pechos de Lucy.
Esta se alzó, sentándose sobre las caderas de Renee, dándole una impresionante vista de su torso desnudo y obligándola a tragar con fuerza al notar la extrema sequedad de su garganta. Mientras desechaba el sujetador, Lucy sonrió con desparpajo, fulminándola con una mirada de puro deseo.
"Igualdad, igualdad…" ronroneó, recordando las palabras de Renee y regresando a su posición horizontal. Pero antes de recaer sobre su amiga de nuevo, se deslizó por su cuerpo casi como un felino, besando su esternón y descendiendo poco a poco hasta su ombligo. Se divirtió besando y recorriendo aquel tierno lugar, mientras sus dedos trasteaban con el botón que mantenía los pantalones de Renee recubriendo sus increíbles piernas.
Una sensación de alivio y anticipación recorrió las entrañas de Renee cuando la presión de la cinturilla desapareció y los vaqueros junto a su ropa interior se deslizaron sin dificultad por su recalentada piel. El contacto del sofá con su trasero fue electrizante, pero cuando las manos de Lucy acariciaron sus piernas desde las rodillas hasta su estomago, no hubo palabras para describirlo. Alzó las caderas instintivamente, descubriendo el brillo juguetón que mostraba la mirada de Lucy, mientras se posicionaba en el borde del sofá para deshacerse de sus propios pantalones. Se inclinó hacia Renee, retornando los profundos besos, cuando sus pantalones rozaron el suelo y lo saco de ambos pies.
"Eres preciosa" ronroneó contra sus labios, acariciando su cuello, su esternón y la suave piel bajo los pechos de Renee. Cuando Lucy rozó provocativa un pezón, tocando suavemente la tela del sujetador, el inconfundible arqueamiento de la espalda de Renee le dijo cuanto necesitaba saber "Preciosa…" repitió con un jadeo.
Renee enredó ambos cuerpos abrazándola. La indescriptible sensación que eso supuso no la detuvo, y giró llevándose a Lucy con ella, cambiando velozmente las posiciones.
"Mira quien fue a hablar" sonrió Renee de medio lado y con la más carnal de las miradas, al recorrer el cuerpo tendido frente a ella. La respiración de Lucy aumentó peligrosamente al sentir esos oscurecidos ojos disfrutando descarados de cada centímetro de su anatomía. Sentía que aquello debía cohibirla, pero era lo más excitante que su corazón recordaba y le estaba encantando. Solo había una cosa que tenía clara: ella también necesitaba perderse en ese cuerpo, poder disfrutarlo tan desnudo como lo estaba ella.
Tiró de la nuca de Renee con una mano, tumbándola sobre ella, dispuesta a repetir la estrategia de Renee, aunque con su propio sujetador. Pero la entrometida pierna de su compañera, deslizándose entre las suyas y aplicando una ligera presión sobre su centro, detuvo sus manos. La reacción no se hizo esperar. Su espalda se curvó en un sugerente arco, y su garganta tembló ante un suave pero profundo gemido.
La propia Renee contuvo la respiración ante la escena, advirtiendo que cada vez era menos abundante su saliva y mayor el caudal entre sus piernas. Y el calor húmedo contra su muslo le confirmó que no se trataba solo de ella.
Casi con travesura, repitió la presión con su pierna, pero esta vez Lucy estaba más prevenida. Respiró profundamente, permitiendo que el placer de aquello se propagara por todo su cuerpo, deslizándose con las uñas por la espalda de su compañera. Se hizo de nuevo con la boca de Renee, antes de arañar con suavidad su nuca, sus hombros, sus omóplatos y con especial atención, su columna. Disfrutó del cuerpo de Renee siendo sacudido levemente por los escalofríos producto de su acción, mientras el beso alcanzaba profundidades inhumanas para su resistencia. Desabrochó hábilmente el sujetador, y lo desecharon juntas, despidiendo al fin la última de las prendas.
Los cuerpos desnudos se encontraron, provocando varios sonidos satisfechos en ambas mujeres. La urgencia en los besos ya era un hecho, y las manos de Lucy se independizaron, cegadas por el irresistible cuerpo bajo ellas. Renee giró su boca lejos de los labios de Lucy cuando sintió que las manos de su amiba invadían cada parte de si, y se dispuso a degustar su cuello, subiendo hasta su oreja. Lucy escuchó un profundo y estremecedor gemido contra su oído, y sonrió satisfecha. Renee había advertido las manos de Lucy abandonando su espalda, pero no se había percatado de cuando las coló entre ambas.
En una de las embestidas de su cuerpo acompañando los besos que depositaba sobre la tierna piel de Lucy, notó unas yemas jugando ligeramente con su pezón. Antes de asimilar la dulce sensación de aquellos dedos, la mano entera se cerraba sobre su pecho, robándole aquel gemido.
"Más…" gruñó Renee, moviendo su cuerpo para concederle mayor libertad a las manos de Lucy. Esta sonrió permitiéndose disfrutar lentamente de aquellos pechos, aunque su cuerpo pidiera el alivio casi a gritos. Acarició la sensible punta, dibujando figuras sobre el endurecido pezón antes de volver a hacerse con el, tironeando con dos dedos.
Parecía que Renee se dejaba manejar entre sus manos, disfrutando sin reservas de las caricias que estaban enloqueciéndola. Pero hacia rato que su pierna se deslizaba sin dificultad alguna entre las de Lucy, debido a la abundante humedad que ahí le recibía, y al sentir el inconsciente balanceo de las caderas de Lucy, confirmó que el deseo de su amiga alcanzaba un punto sin retorno. Y no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad de ser ella la causante total de ese momento. Permitió encantada que continuara la dulce tortura a sus pechos, mientras ella movía estratégicamente su brazo. Se deslizó a la velocidad del rayo por su costado, impidiendo que el enturbiado raciocinio de Lucy resolviera el destino final de la mano hasta que ella se lo hubiera "revelado".
La primera vez que se hundió en el calor de Lucy... sintió que aquello no era hundirse, sino ahogarse en toda regla. El centro de su amiga desprendía un calor apreciable a centímetros de sus oscuros y suaves rizos, pero al colocar suavemente su mano entre su pierna y el centro de Lucy, sintió que se quemaba de placer. El pulso de su amiga palpitaba con fuerza contra su mano, y el suave balanceo de las caderas de Lucy se había convertido en embestidas contra su palma, que apenas la tocaba aun.
Buscó intencionadamente la mirada de Lucy, antes de deslizar dos dedos por los empapados labios, apartándolos para poder indagar en la irresistible profundidad de su amiga. Cada movimiento de su mano hacia responder al cuerpo bajo ella, y los ojos de Renee la observaban queriendo absorber cada detalle y conocer todos sus secretos. Quería lograr que se estremeciera, poder devolverle todo lo que le estaba provocando... y los ojos azules, casi grises por la excitación, le decían que no estaba lejos de su objetivo. La morena continuaba con rítmicas caricias sobre los pechos de Renee, pero era fácil leer en su gesto que el control desaparecía paulatinamente de ella.
La humedad de Lucy le estaba invitando entre resbalosas caricias a indagar, y Renee se permitió acariciar de refilón el manojo de nervios que permanecía hinchado y deseoso de ese toque.
"¡Siiiiiiiii...!" gimoteó, clavando sus uñas en los hombros de Renee. Tiró del menudo cuerpo contra si, obligándola a apretarse más, aumentando la presión de la pierna de Renee contra la mano y pidiendo tácitamente mas contacto de esta. Su amiga obedeció encantada, y respondió con caricias mucho más largas y minuciosas, jugando con su clítoris. Lucy se abrió aun más, invitándola a no parar y pegándose bien a esos dedos, con cada desesperado movimiento de su cadera.
Jamás había soñado un momento semejante, Renee estaba segura de que su imaginación habría sido incapaz de concebir algo como aquello. Cada nervio de su cuerpo gritaba de placer, su mano aumentaba el ritmo de su toque con urgencia y los ruidos que escapaban de los labios de Lucy estaban acelerando su corazón casi dolorosamente. Pero estaba concentrada en la mujer que le robaba toda lógica, así que se olvidaba de su propia necesidad tanto como le era posible.
Recorrió los preparados pliegues, separando delicadamente los labios y acercándose a la apertura de Lucy de manera furtiva. Pero no pasó desapercibido para la sensible piel de Lucy. Los ojos azules la desarmaron con una vehemente mirada y una ronca suplica:
"Por favor…" Sus deseos eran ordenes para Renee. Cuando dos dedos la atravesaron con sospechosa destreza, casi gritó, pero la boca de Renee se tragó todo ruido que pudo emitir. Lucy marcaba el ritmo de las embestidas, Renee la fuerza de las mismas, y la combinación de ambas estaba desatando algo imparable dentro de la mujer más alta. Su respiración se escuchaba por encima de los gemidos de Renee y mantenía la cabeza reclinada hacia atrás, pero no le pasaron por alto los temblores que también sacudían el cuerpo sobre ella. Alzó sus caderas con decisión y con un último atisbo de control, dobló su rodilla presionando estratégicamente contra el centro de Renee.
"¡Luce!" exclamó refregándose contra la suave piel de su muslo
"¿Si?" gimió esta con gesto inocente dentro del aire de pasión que bañaba su rostro. No recibió contestación, ni realmente la esperaba. Mientras Renee aumentaba las embestidas casi de manera descontrolada, Lucy acompañaba los movimientos con su pierna, sabiendo que ambas rozaban el orgasmo con la punta de los dedos.
Cuando creía que el placer no podría ir a más, los dedos de Renee, torcidos hacia arriba y empujando hasta el fondo, tocaron un punto devastador para su resistencia. Un sonido comparable a un rugido huyó de sus labios, mientras abría los ojos de golpe ante el inesperado orgasmo. Los ojos verdes, casi negros por sus pupilas, la recibieron con una media sonrisa y con la más intensa de las miradas. Cuando el orgasmo se hizo con Renee, desencadenado al escuchar la gutural exclamación de Lucy, ambas actrices aun mantenían el indescriptible contacto visual. Dos miradas nubladas por la intensidad del placer y la fuerza del momento, pero trasmitiendo cientos de cosas en solo unos segundos.
Aceleradas respiraciones y dos corazones bombeando atronadoramente, se mezclaban, mientras las olas de placer iban concediéndoles un respiro. Antes de derrumbarse sobre su amiga, Renee sacó suave y lenta los dedos de su interior, provocando otro estremecimiento en la extenuada figura de Lucy. Sin fuerza en sus relajadas extremidades, se permitió descansar contra su amiga, apoyando el rostro sobre su pecho. Con el corazón palpitando junto a su oído, sintió como los brazos de Lucy la envolvían protectores. Suspiró sin saber bien que hacer a continuación.
"¿Te... te aplasto?" siseó por fin.
"Para nada" susurró complacida, estrechando el agarre con más firmeza, tanta como permitieron sus aflojados brazos. Lucy notó entonces un suspiro de su amiga, que hinchó sus pulmones, mientras dejaba escapar el aire poco a poco.
"Dios..." murmuró Renee con una sonrisita satisfecha
"Dios no ha tenido nada que ver" bromeó Lucy, haciéndolas reír y relajando el extraño ambiente que circulaba entre ambas. Depositó un tierno beso sobre el pelo de Renee, al notar como unos delicados dedos acariciaban la base de su cuello y sus hombros.
"Eres increíble" añadió Renee alzándose sobre sus hombros y enfrentando el rostro de su amiga
"Creo que más bien eso me corresponde decirlo a mi" respondió sonriendo de oreja a oreja y acariciando la mejilla que quedaba frente a ella. Renee negó con la cabeza riendo, mientras acercaban de nuevo ambos rostros, dirigidos inconscientemente a perderse en los labios de la otra.
"¡Lucy!" gritó la voz del regidor contra la puerta, acompañando al llamamiento con golpes en la puerta.
"¡Mier…grfrg!" el alarido de sorpresa de Renee, quedó callado por la mano de Lucy.
"Estoy aquí, ¿qué pasa?" contestó hacia la puerta.
"Retomamos el rodaje en 5 minutos. Si sabes donde esta Renee, avísala, por favor"
"Vale, yo me encargo de eso" Apartó la mano de la boca de su amiga, mientras la ironía de la situación le provocaba ganas de reír y llorar por igual. Junto a ella, Renee estaba recolectando las prendas de ambas y comenzaba a vestirse apresurada
"¡Genial! Os esperamos"
"Vale…" respondió Lucy resignada, escuchando los pasos alejarse de la caravana. Se puso de pie en completa desnudez, encontrándose con la mirada de Renee, quien se sonrojó casi al instante. De repente la vergüenza también se apoderó de ella al entender que estaba completamente carente de ropa y con su amiga semidesnuda ante ella. Aceptó las prendas que Renee había encontrado por la habitación y con un tímido "Gracias" comenzó a vestirse a la velocidad del rayo.
Antes de los cinco minutos de rigor, ya estaban de nuevo vestidas y abandonaban la caravana en completo silencio, rumbo al plato. Pasaron junto a la zona de exteriores que el viento había arrasado, y al verla, Renee se giró con una sonrisita hacia Lucy, recordando como se lo había relatado. Pero no fueron capaces de pronunciar palabra alguna, solo dos risitas leves y más silencio hasta alcanzar el rodaje.
El día continuó, ajenos todos a su alrededor, de cuanto había ocurrido puertas adentro de aquella caravana. Pero Lucy y Renee eran incapaces de olvidarlo. Como la morena había pronosticado, el primer día fue bastante mas suave y tranquilo que de costumbre, pero ni por esas consiguieron dar todo de si. No habían comido, pero no podían reconocerlo; sus cuerpos permanecían mucho más relajados que de costumbre y eso las hacia estar como perdidas o lentas, y en cada oportunidad, su raciocinio se marchaba a dar una vuelta mientras ellas se perdían mirando a la otra.
La situación se estaba volviendo insostenible y lo que estaba resultando más duro era la sensación de que todo estaba dado la vuelta. Nadie las comprendía ni lograban intuir que pasaba detrás de todas aquellos deslices y torpezas, pero ellas completamente conscientes, no lograban concentrarse en nada. Para todo el estudio era solo un mal día de las actrices. Para ellas... eran incapaces de decidir si aquello era bueno o malo, solo sabían que sus nervios estaban a flor de piel y sus corazones algo histéricos.
Renee intentaba recordar su diálogo, frotaba su mente procurando repetir sus frases y como las había ensayado, pero no lograba hacerlo. Sabía que Lucy estaba recibiendo indicaciones de los especialistas a unos metros. Además estaba concentrada en no recordar lo ocurrido hacía unas horas, para evitar repentinos acaloramientos difíciles de explicar y encima tenía que hacer memoria y rescatar de su mente los diálogos de la siguiente escena... ¡Era demasiado!
Respiró hondo, casi con furia, acomodándose en su silla y abriendo el guión por la pagina correspondiente.
"¿Estas bien?" preguntó una voz a su lado. Se giró, mirando a Lucy con toda la tranquilidad que pudo fingir.
"Si, si. Solo algo cansada. ¿Y tú?"
Lucy meditó la respuesta, pero no contestó nada de lo que pensaba, tan solo se encogió de hombros con media sonrisa: "Creo que ando como tú… Esta siendo un día demasiado largo" musitó con normalidad
"Pues aun te quedan dos horas" respondió Renee con humor, sintiendo que aquella relajada charla con Lucy insuflaba algo de aire a su ánimo. Lucy miró hacia el gran reloj que coronaba una de las paredes del estudio, mientras gemía:
"¿Dos horas? Oh, dime que es mentira…" Renee negó graciosa con la cabeza, viendo aumentar el gesto de fastidio de Lucy "Podríamos intentar chantajearles, quizás si les digo que me he roto algo nos manden antes a casa…" meditó guasona.
"Te pondrían una escayola y nos harían continuar. ¡Parece que no les conozcas!" bromeó Renee.
"Cierto… Además esas cosas pican mucho..." bromeo completamente seria, sabiendo que su amiga no aguantaría la risa. Normalmente mantenía el rostro tranquilo o concedía media sonrisa a su propio chiste, pero esa vez el sonido de las carcajadas de Renee fue demasiado balsámico como para no acompañarla y rió con ella.
"Retomamos desde el principio; colocamos las luces y empezamos chicas" anunció la voz del director, primero para el estudio en general, después dirigiéndose a ellas.
"De nuevo en marcha…" farfulló Lucy desganada, mirando al resto del equipo ponerse en marcha eficaces "¿Vamos?" preguntó, buscando, pero con reparos, la mirada de Renee. Los ojos verdosos tampoco parecían mucho más firmes pero también aguantaban el contacto.
"Si, volvamos" Renee abandonó su silla, descubriendo que continuaba sin recordar el dialogo de la siguiente escena. Y sabía que no lo conseguiría hasta que hubiera podido dejar de lado, o al menos apartar un instante todo lo que torturaba su mente. Tenia que hacer algo.
Agarró el brazo de Lucy que ya se dirigía al plató y la detuvo, dispuesta a hablar antes de perderla entre el equipo. Lo estrechó con cariño y dijo carraspeando por los nervios:
"Luce, ¿luego podemos hablar?"
"¿Luego?" repitió Lucy con tono neutro.
"Si, a solas"
A solas… Acababa de sentir un escalofrío aterrador con solo sentirla agarrando su brazo y su corazón palpitaba como si corriera la maratón, ¿y ella quería quedar a solas? Tenía la intuición de que probablemente de hallarse en esa situación se olvidaría hasta de respirar. Era desquiciante la mezcla entre pánico y emoción que le provocaba aquella inocente propuesta.
Pero debía aceptar. Y sin lugar a dudas, también quería hacerlo.
"Claro" sonrió tímida "En cuanto acabemos" resolvió sintiendo como le fallaba la voz ante la mirada de Renee
"Genial" fue la aliviada y alegre respuesta. Con aquello resuelto, ambas se encaminaron de nuevo al centro del rodaje.
Fue una conversación breve, pero los escasos cinco minutos que había llegado a durar, marcaron un antes y un después en el rodaje. Las dos últimas horas transcurrieron mucho más fluidas gracias a la drástica reducción de equívocos y olvidos, y las renovadas ganas de ambas protagonistas. Y de nuevo el resto del equipo era un mero espectador que desconocía completamente lo que ocurría o dejaba de ocurrir entre ambas mujeres.
Renee siempre derrochaba alegría y eran pocos los que no se contagiaban de su radiante sonrisa, pero la felicidad que rezumaba durante aquellas dos últimas horas era exagerada hasta para la actriz. Sonreía por doquier y si tenían que repetir tomas era porque todos estallaban en risas flojas, iniciadas por ella.
Una de las "víctimas" del cambio de humor de Renee era la propia Lucy. Si su amiga parecía eufórica, su estado era mas parecido a un atolondramiento intermitente. Cuando olvidaba que no debía, se perdía en su compañera mirándola con media sonrisita; cuando reaccionaba, sacudía su cabeza intentando volver en si y olvidar como sus ojos se perdían allí a donde iba la rubia y como su boca tenía un tic automático que le colocaba una inevitable sonrisa por cada gesto de Renee.
Y se estaba desquiciando. Lo más molesto era sentir que no tenía dominio de aquello y que escapaba totalmente a su control; se estaba volviendo demasiado perturbador. Las ocasiones de sentirse tan perdida a lo largo de toda su vida, podían contarse con una mano, y además nunca eran debidas a sentimientos o amor; ni Rob, ni Garth, ni…
Un segundo… ¿amor? Pero es que esto no es amor, no se trata de eso, ¿no?, meditó asustada para si. Solo había perdido la cabeza, y permitido que un pequeño desliz desencadenara en una locura, pero solo era eso… Únicamente había besado por equivocación a Renee, y después olvido echar el freno, hasta que ya estaba gimiendo y pidiendo más con desesperación… casi con anhelo. Cada vez que su mente reflexionaba hasta ese punto, chocaba contra una pared infranqueable, con la que aprovechaba para darse golpes figuradamente. Sentía que era inútil intentar mentirse a si misma, pero no tenía claro cual era la verdad en todo aquello… ¿Qué su encuentro había sido una desorbitada locura? Cierto. ¿Qué llevaba quizás años deseándolo? Más cierto aun.
"Estoy perdida…" gimió para si, con voz derrotada y frotando su frente.
"¿Luce?" pronunció con insistencia Rob
"¿Qué pasa?"
"Llevo un rato llamándote, ¿dónde estabas?" preguntó el productor, mirándola con atención como si así lograra adivinar en que recovecos se había perdido la mente de su mujer. Junto a él, algunos componentes más del equipo, prestaban atención a la despistada actriz, entre ellos Renee. Lucy atisbó a verla, al sentir su mirada, entre curiosa y preocupada, fijada sobre ella. Tragó hondo y se giró de nuevo hacia Rob.
"Solo estaba meditando acerca del siguiente fragmento" apuntó sosteniendo un guión que se hallaba oportunamente cerca.
"No le des más vueltas, te estaba diciendo que hemos terminado por hoy" sonrió el productor "¡Buen trabajo, chicos!" exclamó como de costumbre, utilizando las palabras mágicas con las cuales el equipo entendía que podían comenzar a recoger y marcharse "Por hoy hay sido suficiente" Anduvo hasta Lucy, quien permanecía más ida que presente, y colocó las manos en su cintura. Instintivamente, la actriz buscó la reacción de Renee, encontrándola a unos pasos de ellos, pero caminando con la cabeza gacha y sin demasiada prisa, como sin querer enfrentarles de esa tierna guisa.
"Estoy de acuerdo" medió sonrió Lucy, caminando para apartar las manos de Rob de ella.
"Luce" musitó entonces la voz de Renee, logrando toda su atención. "No tardare nada, ¿te espero en la entrada?" la leve pero dulcísima sonrisa que mostraba Renee aceleró su pulso y redujo aun más su capacidad de reacción. Cuando ya casi sabía que decir, la voz de Rob interrumpió su esfuerzo.
"¿En la entrada? ¿A donde vais?" cuestionó disconforme, mirándolas alternativamente.
La aturullada mente de Lucy solo alcanzaba a repetir "a hablar del polvo que hemos echado, a hablar del polvo que hemos echado, a hablar del polvo…" por lo que creyó más conveniente permitir que contestara Renee. Se giró hacia ella, como indicándole que así lo hiciera, pero el productor, al comprobar que no sería su mujer quien respondería ni se molestó en escucharla. La interrumpió, adelantándose y colocando un brazo en torno a los hombros de su mujer.
"Déjalo, ya lo apañáis para otro día" decidió él sin más "Tengo reserva para cenar, así que vayámonos a celebrar el comienzo de nuestra sexta temporada" comenzó a caminar, llevándose consigo a Lucy, que se dejaba guiar por inercia. Dieron un par de pasos, pero al cruzarse con Renee, les detuvo de un modo casi forzado.
Agarró el brazo de Lucy igual que hiciera solo horas antes, intentando recuperar a su amiga. Se acercó y siseó con la mas adorable de las sonrisas "¿Luce? Venga, ¿qué me dices?" Las palabras de Rob parecían no haber importunado lo más mínimo a Renee, como si ni si quiera hubiera escuchado al impertinente hombre.
Por su parte, Lucy se encontraba sumida en un inesperado temblor, como un leve terremoto bajo sus pies, que hacia temblar los cimientos pero que solo ella parecía notar. Cuando comprendió que no era ningún movimiento sísmico, sino sus imparables pulsaciones, tragó hondo nerviosa. No era ella misma, y lo sabía, pero solo ese agarre de Renee que quería decir tanto y esas dulces palabras con un trasfondo similar a una súplica, destrozaban sus nervios.
Debía anular la inesperada reserva para cenar, hablar con Renee como había prometido y aclarar algo de ese loco corazón que pateaba con violencia sus costillas en cada bombeo. Un vértigo desconocido nubló su vista y su equilibrio, y casi por inercia rodeó la cintura de Rob. La sola idea de permitir otro momento a solas con Renee, desarmaba su mente y anulaba su control, y aquello encendía una alarma dentro de si. Casi con un miedo irracional su cabeza comenzó a gritar "No puedo, no puedo, no puedo" Se afianzó aun más a la cintura de su esposo y tragó ruidosa.
El cambio de postura no paso desapercibido para Renee. Su respiración se detuvo involuntariamente, mientras esperaba paciente por una respuesta. Necesitaba hablar con Lucy y estaba segura de que ella también, así que no entendía esa reticencia. No sería la primera vez que pospondría un plan con Rob por otro con ella, y en esa situación con más motivo. Había ocurrido algo que las sobrepasaba a ambas y necesitaban ese momento. Para Renee era demasiado importante y trascendental como para dejarlo pasar sin más y quería pensar que era mutuo. Pero la duda en la esquiva y rara mirada de Lucy, le hacía temer una respuesta que hasta entonces no había esperado. ¿Realmente, después de lo sucedido, sería capaz de dejarla plantada?
"No nos recogeremos tarde" intentó dulcemente tirando de tantos argumentos como lograra inventar. Por favor, no me dejes así, no lo hagas, no pases de esto…
Y ahí estaba la respuesta que le destrozaba recibir. Una mirada compasiva en los ojos azules de Lucy, una sonrisita impersonal y el conocido ladeo del rostro. Ni si quiera necesitó escucharla porque adivinó palabra por palabra "Otro día, ¿vale, Ren? Es que ya tiene la reserva" musitó firme pero sin parecer ella misma.
"Esta bien" contestó seria, tan distante como logró parecer "Entonces hasta mañana; que tengáis buena noche" añadió cortés pero fría y sin esperar respuesta antes de girarse y marchar. Se alejó en dirección contraria, sin importarle demasiado que las caravanas quedaran en sentido opuesto. El set aun estaba repleto de gente y lo único que imaginaba para ese momento, era perderse entre ellos y por cualquier sitio.
Se sentía mal. No, eso era inexacto y escaso… Se sentía fatal, arrollada y hundida, y todo de mano de Lucy. Se había acostado con su mejor amiga, había permitido que todo se retorciera de aquella manera y ahora estaba sola con todo aquello. No había podido evitarlo, era cierto que habría sido incapaz de detener aquello, pero mientras ocurría tampoco lo intentó. Y el motivo había sido que parecía haber algo más, como si permaneciera junto a Lucy en aquello, compartiendo algo único en medio de esa locura. Como si las unieran un sentimiento.
Pero no había sido así. Se habían acostado, habían compartido un revolcón, y ahora ella estaba sola y Lucy no parecía tener intención de querer evitarlo. Prácticamente Renee le había suplicado que hablaran, pensando erróneamente que las dos querrían. Pero no fue así.
Lucy tenía reserva para cenar, así que se marchó con su marido, y ellas dos... pues ya se verían. Para Renee era tan simple como eso. Y ella estaba caminando solitaria por los set, pensando en Lucy como una boba y haciendo un esfuerzo por no llorar. Aquello no estaba bien, ¡era injusto y doloroso! Pero era lo que ella se había buscado. Quizás así aprendería a no enamorarse sin preguntar antes si era mínimamente correspondida.
¿Enamorada? No, ella no estaba enamorada. Respiró hondo con rabia contenida, permitiendo que el dolor fuera sustituido por un intenso cabreo. Pero no iba dirigido contra Lucy, sino contra ella. Por su inocencia, por dar algo de ella que nadie había pedido, por dejarse llevar como una tonta sin pensarlo antes.
Dio media vuelta dirigiéndose esa vez si, hacia su caravana. Posiblemente su amiga ya no estaría en los estudios, y de todas formas era estúpido seguir "huyendo". Ya se verían al día siguiente y posiblemente todo seguiría igual, como siempre debió ser.
"Hola Ren"
"¿Lucy?, ¿qué tal?"
"Bien, bien, ¿y tu?"
"Recogiéndonos y listos para ir a dormir en breves."
"Te he llamado muy tarde, ¿verdad?"
"No, no pasa nada, está bien. ¿Qué querías?"
"Verás, como mañana entramos a las nueve, había pensado en llegar algo antes. Así podríamos tener la charla pendiente, ¿te parece bien?"
"Claro, podríamos desayunar allí. ¿A que hora?"
"¿A las ocho?"
"¿Tan pronto? Ufff…"
"Si te parece muy exagerado o no…"
"Nah, no te preocupes, bromeaba. A las ocho allí, ¿entonces?"
"¡Claro! Gracias"
"Gracias a ti por llamar. Buenas noches, Lucy"
"Felices sueños, Renny…"
"…Bip bip bip…"
Prefería comenzar su jornada laboral cabeceando junto a la ventanilla del copiloto, mientras Robert o el coche de producción conducían hacia los estudios. Pero esa mañana era ella quien dirigía el volante, y no había sueño ni ganas de seguir en casa y remolonear. No eran ni las ocho menos cuarto y el cielo comenzaba ahora a recoger las primeras luces del día, pero pocas veces había estado tan despierta como entonces.
La cena había sido un tremendo fracaso. Rob hablaba de cifras y proyectos y Lucy no bostezaba por respeto, pero tampoco escuchaba ni media palabra. Pensaba en Renee, en lo que habrían hablado de no haberse acobardado, en que estaría haciendo y como la enfrentaría al día siguiente. Había imaginado una fuerte discusión, algún reproche por su comportamiento y muchas disculpas hacia Renee. Pero tras su conversación de teléfono la noche anterior, ya no estaba tan segura de sus suposiciones.
La reserva para cenar era a las nueve y media de la noche. Para las diez y media ya estaban fuera del restaurante y camino de casa, pero la escasa hora había sido como un mundo para la actriz. No había dejado de pensar en Renee ni un instante y en cuanto tuvo un momento, marcó el número de su amiga. La había pillado a punto de marcharse a dormir, pero por lo demás parecía tan tranquila y alegre como siempre, y eso lejos de calmarla, había despertado un mal sabor de boca en Lucy. Y era esa vaga pero desagradable sensación, la que se mezclaba con sus nervios y convertía a Lucy en un flan humano.
Aparcó donde siempre, y avanzó deprisa por el camino de pasillos que conducían a las caravanas. Siempre que quedaba con Renee, tenían acordado tácitamente ese lugar y supo que esa vez sería igual. Cumpliendo perfectamente con sus expectativas, se encontró con una figura de similar porte y forma que Renee, a lo lejos, cerca de la puerta de su camerino. Saco sus llaves, aunque aun estuviera a metros de la puerta y se acercó aun más rápido sonriendo tímidamente.
La dulce sonrisa de su compañera contestó como saludo, hasta que estuvieron una frente a otra "Buenos días" exclamó Renee, tendiéndole una tarrina de café, en la que Lucy no había reparado.
"Muy buenos días" respondió esta, alcanzando la tibia bebida. El calor calentó sus manos e infundió algo de animo a su espíritu "Llevas mucho esperando"
"No, solo unos minutos. Pero de camino paré en una cafetería. Íbamos a desayunar, ¿no?" preguntó con una gran sonrisa. ¿Como podía resultar escalofriante encontrar a su amiga feliz? Lucy no podía entender porque pero toda aquella alegre normalidad estaba acabando con sus nervios.
"¿Entramos?" preguntó al terminar de abrir su cerradura.
"Tu delante" propuso encantadora, permitiéndola pasar y siguiéndola a solo unos centímetros. La cercanía, hasta entonces siempre algo normal entre ellas, estremeció el cuerpo de Lucy de manera inexplicable. Respiró hondo exigiéndose calma a si misma, y buscando poner las cosas en orden. Estaba en su caravana con Renee, como ella quería, ¿no? Pues ahora le correspondía hablar con ella y pedirle perdón.
"¿Quieres sentarte?" comentó la actriz casi tartamudeando. Renee sonrió de medio lado, sorprendida por el educado ofrecimiento, pero lo aceptó sin rechistar. Ocupó cómodamente uno de los sofás, sin sorprenderse cuando Lucy se sentó a su lado.
"¿Qué pasa, Luce?" inquirió dando un tentativo sorbo a su café. Los ojos azules la miraron casi con incredulidad, sintiendo que aquella naturalidad estaba llegando a resultar más incomoda que el propio recuerdo de lo ocurrido. Tenía que aclarar aquello, y hacerlo cuanto antes. Suspiró, cogió aire y la enfrentó tan entera como pudo.
"Yo… Ren, siento haber anulado lo de ayer, de verdad"
"No pasa nada, Rob tenía planes para vosotros; lo entiendo"
"Era solo una cena sobre la que no me había dicho nada, y tu y yo ya habíamos quedado" insistió, apartando su café en la mesilla y permitiendo que la crispación se hiciera con sus palabras. La idea de sentir que para Renee su plantón no había supuesto mayor trastorno que un pequeño cambio de planes, estaba resultando demasiado dolorosa como para creerlo. Tenía que haber algo más, tenía que ser algo más…
"Luce, de verdad, no le des vueltas. Es tu marido, y teníais una cena. No es para tanto, ¿no?" siseó Renee mirándola detenidamente. Lucy estaba segura que de su respuesta dependían varias cosas, pero no sabía bien cuales. Renee también había dejado a un lado la tarrina de su café, y estaba girada totalmente hacia su amiga, con una mirada directa pero demasiado firme para permitir leer en ella. Tenía que responder, debía decir algo, y no cualquier cosa, pero era incapaz de hacerlo. La situación volvía a superarla como había ocurrido la tarde anterior, y los sentimientos se agolpaban contra ella, incapaces de salir expresados en palabras. Pero quizás en actos...
Renee no vio llegar el beso. Fueron sus labios los que reconocieron el ataque y sus instintos los que reaccionaron al volver a tener esa boca contra la suya. Pero no dejó pasar un segundo antes de responderla ni se paró a pensar nada al respecto. Había asumido el papel que su primer encuentro supuso para Lucy, sabía que esta no le había concedido más importancia que un esporádico polvo. Pero aunque no concordara con su manera de sentir aquello, Renee no se veía capacitada para negarse si se repetía de nuevo. Y era lo que estaba ocurriendo. Permitió el beso y lo profundizó agarrando con fuerza la nuca de Lucy, logrando una deliciosa presión. Una cosa era innegable y es que los besos de su compañera eran los más embriagadores que había recibido nunca.
Lucy había intentado explicarse, decir algo sobre ellas y pedirle disculpas, pero todo aquello había quedado relegado a un segundo plano al besar a Renee. Su raciocinio se perdía entre besos y gemidos, y la pasión volvía a estar al mando de su encuentro. Por un momento creyó que aquello era buena señal, pero pronto descubrió que había logrado todo lo contrario de lo que esperaba.
Por segunda vez, sus cuerpos se fundieron en una maraña de miembros, besos, fogosas caricias, y placenteros movimientos. Pero en aquella ocasión, cuando alcanzaron el orgasmo, no hubo intercambio alguno de miradas, fue la primera vez que Renee cerró sus ojos a los de Lucy, dejándose llevar como si cada una viviera su propio encuentro aparte de la otra. Algo dentro de Lucy se partió dolorosamente, y junto al placer del orgasmo, una desagradable sensación se hizo con ella.
Pero por si no fuera suficiente tortura, tras el encarnizado encuentro y el fogoso orgasmo, su amiga ni si quiera permitió un respiró a ambos cuerpos. En cuanto retomó el ritmo normal de su respiración, miró su reloj para exclamar, sin otro sentimiento que sorpresa y desaire,: "Oh, mierda. Son casi las nueve." Se apartó de los brazos de Lucy y abandonó el sofá que las había recogido durante todo el encuentro, buscando su ropa "¿Crees que me dará tiempo a una ducha rapidísima, antes de que nos llamen?"
Lucy, aun desde su posición horizontal, la miró atónita, sintiéndose extrañamente vacía. Era como no estar allí, como si esas palabras no fueran dirigidas a ella, sino a cualquier otra persona. Abrió un par de veces la boca, antes de encontrar palabras para contestar, y para su propia sorpresa, lo único que pudo responder fue:
"Supongo que si, pero tendrás que darte muchísima prisa" Incluso medio sonrió y su voz parecía relajada y acorde con el comportamiento de Renee.
"Lo intentaré…" bromeó su compañera, colocándose las ultimas de las prendas y los zapatos "Ahora nos vemos, Luce"
"Hasta ahora" convino. Al escuchar la puerta cerrarse, Lucy también se sintió sucia, pero algo le dijo que a ella no se le pasaría ni con una ducha, ni con cien baños
Presente
Aquella tarde, que tan solo se remontaba a unos meses atrás y sin embargo parecía una vida, resultó ser la primera y última ocasión en la que Lucy se había sentido haciendo el amor, y no practicando sexo, con su compañera. Nunca había logrado entender como se habían torcido las cosas de esa manera; pero había alcanzado a un punto en el que era tan incapaz de comprenderlo como de pararlo. Simplemente continuaba con aquello, intentando quedarse con todas las cosas buenas que lograba robar de sus encuentros. Una de ellas eran las escasas ocasiones en que Renee permanecía más de diez segundos entre sus brazos tras quedarse satisfecha, o cuando permitía el más mínimo atisbo de mimos o gestos cariñosos.
Por eso Lucy estaba disfrutando como una enana. El comportamiento de Renee podía ser debido a que sintiera compasión por su aborto, o quizás que en ese momento estaba tan a gusto como ella… tampoco quería averiguarlo. Solo necesitaba saber que su amiga continuaba tumbada y le permitía besar suavemente sus hombros. Continuó con las suaves caricias sobre la base de su cuello, y alcanzó con los labios su oído en un tierno caminito de besos. Su piel, siempre tan lisa y suave, era un manjar bañada en sudor y olor corporal, que embriagaba sus sentidos.
Cuando alcanzó el susceptible lóbulo de Renee, casi se cayó del sofá al escucharla ronronear de placer. No era como un gemido, sino más bien un gruñido ronco y profundo, cargado de sensualidad. Continuó entregada a su labor, sonriendo por el resultado que estaba dando, hasta que algo rompió el momento. Y por una vez no era Renee quien detenía sus cariñosas atenciones.
"Ese es tu móvil, ¿verdad?" siseó su compañera sin apenas saliva.
"Si… ese mismo" rezongó Lucy molesta, alargando el brazo para alcanzarlo. Resopló molesta al ver en la pantallita que era su marido quien la llamaba. "¿Si?" respondió al tiempo que Renee golpeaba su hombro, como pidiéndola que se levantara de ella, para poder salir. Entrecerró los ojos, mientras se movía concediéndole la escapatoria, y las ganas de lanzar el móvil bien lejos, se volvían casi irresistibles.
"Lucy, cariño, regresar a plató que retomamos. Hemos rematado las escenas de lucha con las dobles, pero necesitamos vuestras tomas"
"¿Me llamas al móvil para eso? ¿No podía acercarse nadie a las caravanas, Rob?"
"Así era mas rápido, cariño"
"Lo que tu digas, Rob" farfulló, sin ganas de excusas "Ahora llamo yo a Renee. Estaremos por ahí en…" miró a su amiga, vistiéndose en medio de la caravana, y que levanto la mano con los dedos extendidos "…unos cinco minutos, ¿vale?"
"Perfecto; no os retraséis"
"Descuida. Adiós"
"Adiós, cariñito"
Abandonó con desgana el teléfono sobre el sofá y se concedió un par de segundos, frotando su frente pensativa, antes de ponerse en pie junto a su compañera de reparto y amante. Renee, sin mirarla ni detenerse, le tendió parte de su vestuario, mientras ella misma seguía escudriñando en busca de una bota. Cada vez que tenía que jugar al "busco a Wally" con su ropa, no dejaba de sorprenderse de lo lejos que el desenfreno de Lucy era capaz de lanzar sus prendas.
Con una puntualidad ya practicada, cinco minutos mas tarde acompañaban al resto del equipo y retomaban el rodaje como si nunca se hubieran ido. Para alivio de Renee, y sobretodo de Lucy, el rumor de la indiscreción de ambos cámaras se había extendido entre los presentes y todos parecían más reacios a comentar o cuchichear sobre el aborto. Y Lucy creyó que entre ellos se encontraría su marido, quien posiblemente intentaría obviar una charla sobre su repentina fuga, con el fin de evitar lo más posible incómodos lloros o conversaciones sensiblonas.
Pero Rob la sorprendió, algo que no lograba muy a menudo. Al tiempo que repasaban las posiciones y movimientos con las dobles y que un par de maquilladoras se ocupaban de retocar su coloretes y brillos, el productor se acercó directo a ellas. Lucía una sonrisita medio compasiva, y parecía ir en son de paz, sin intenciones más allá de hablar, ni instrucciones, ni directrices u órdenes. Lucy no lograba adivinar que se proponía, y eso despertaba aun más su inquietud.
"¿Qué tal te encuentras, cariño?" preguntó buscando su mirada con gesto comprensivo
"Bastante mejor, gracias" resolvió la actriz, tajante y rápida. Tenía la sensación de que Rob buscaba algo y de ser así, no se lo pondría tan fácil.
"Me alegro" añadió con un tono parecido a la sinceridad "Todo es cuestión de tiempo; poco a poco pasara. Y siento lo de los dos técnicos, me aseguraré de que vigilen sus bocazas"
"Perfecto" contestó Lucy con una gran sonrisa que no duró en su rostro ni tres segundos. Pero eso no detuvo las intenciones de Rob
"Verás cariño, estuve hablando con la cadena hace unos minutos. Me han dicho que se ha convocado una reunión para dentro de dos días, en la sede de la cadena. Y… quieren que vaya…"
"¿Qué? ¡¿Te vas a Los Ángeles?!"
"Si, ¡pero serán muy pocos días! Lo que tarden en cerrar y dejar organizada la emisión de los últimos capítulos. Solo me ausentaré el fin de semana; el lunes llegaré prontito y listo para retomar el trabajo.
"¿Cuándo te marchas?"
"Esta noche, en unas cinco… no, seis horas" confirmó mirando su reloj. Renee permanecía callada pero en medio de la conversación, como mera espectadora y sin creer lo que escuchaba. El altivo y aburrido productor tenía una faceta maleable y sumisa, que solo Lucy y sus jefes, lograban sacar de él. Pero nunca le hubiera creído capaz de tomar decisiones con ese orden de prioridades; ¿Lucy acababa de abortar y el viajaría a los Ángeles por cuestión de trabajo y negocios? Era demasiado, incluso para él.
"Bueno, pues que te sea leve" respondió Lucy sin mayor queja, permitiendo que continuaran maquillándola. Pero tanto Rob como Renee sabían que no poseía ese pasotismo ni en sueños.
"Pero cariño, me sabe mal dejarte sola en estos momentos…" Una ceja alzada le confirmó que para Lucy aquella disculpa sonaba a chorrada "…Había pensado, si a Renee no le importa, que te acompañara en casa estos días, por si necesitas cualquier cosa, o…"
"¡¿Qué?!" exclamaron ambas mujeres al tiempo. La sorpresa mantenía los ojos de Renee abiertos como platos, y sin embargo una gigante y traviesa sonrisa adornaba el rostro de Lucy.
"¿El fin de semana? ¿Estás dos noches?" preguntó Renee con un exagerado gallo en la voz, pero fingiendo tranquilidad. Aunque su compañera mantenía el rostro gacho, al decir la palabra Noches, Renee vio una pícara sonrisa que Lucy no pudo reprimir, ni aun en su vergonzosa postura. Y aunque el gesto le molestara, también la desarmó por completo; antes de responder se encontró intentando atar desesperada a su imaginación, que de repente se desbocaba frente el panorama del fin de semana "Yo…"
"Venga, di que sí" rogó Lucy con suavidad, casi tímida "A los peques les encantara la sorpresa"
"Y será como si estuvieras en tu propia casa" añadió Rob interesado.
Era una locura, decidió Renee para si; esa idea tenía que ser de todo menos buena, pero de alguna forma, sabía lo que acabaría pasando… Respiró hondo planeando una excusa creíble, pero al encontrar su mirada, el "No" dejó de ser una posibilidad radicalmente.
"Claro, como no…" musitó con la alegría y predisposición de siempre, pero con una sensación de terror inundando cada rincón de su ser.
"¡Perfecto! Gracias, chicas" celebró Robert eufórico, contento consigo mismo por haber logrado borrar milagrosamente el cabreo de su esposa, aunque sin saber muy bien cómo.
"Si, muchas gracias" concordó Lucy, apoyando a su esposo pero con la mirada fija en su compañera. Renee contuvo la respiración, y aunque conservó su exterior templado, sentía sus piernas flaquear.
…Se había dicho a si misma que el final de su aventura había llegado y que pondría la conveniente distancia. Y a las horas de esa decisión, estaba de nuevo en la caravana de Lucy gimiendo sin control y retozando con ella.
Ahora tenía clarísimo que debería actuar con mayor radicalidad y control: cada vez resultaba más duro continuar con esa historia y su salud mental y afectiva le rogaban a gritos que la zanjara. ¿Y que terminaba haciendo? Aceptando pasar un fin de semana con ella y a solas.
Por culpa de toda aquella contienda, su cuerpo era victima de una sensación extraña, como si la dirigieran al matadero, pero ella misma hubiera comprado un pase VIP para asegurarse la asistencia. ¡Aquello no tenía lógica! Pero era incapaz de decirle que no…
Trago ruidosa y casi aterrorizada, no quería pensar lo que les depararía el fin de semana…
"¡A rodar se ha dicho!" anunció a lo lejos la voz de Rob.
"Vamos, Renny" propuso su amiga, caminando hacia el centro del rodaje. Y como siempre, casi sin dudarlo, Renee la siguió; al fin y al cabo así terminaba siendo siempre, ¿no? Estaba comprobado, así que ¿para que resistirse?
Continuará...
