Asylum Festival
Capitulo 3
-Siento mucho daros tantos problemas.- Dijo Gumi con una expresión apenada.
Rin la miró sentada en la cama, mientras esta sacaba algunas de sus prendas para meterlas en el armario. Solo pudo sonreirle para indicarle que no pasaba nada.
Después de haberse encontrado con Kiyoteru en las escaleras, este les dejó bien claro que ahora formaban parte de un nuevo escuadrón y tendrían que trabajar juntos. Nadie tuvo ninguna queja, al parecer habían tenido una buena impresión tras haber matado a ese Masked. El problema surgió cuándo Kiyoteru dijo que las chicas tendrían que compartir habitación, igual que los chicos. Rin se alarmó bastante, ya que llevaba años compartiendo habitación con Nami. Cuándo Gumi iba a decir que no le importaba irse a otro sitio, su jefe dijo que intentarían meter una tercera cama en la reducida habitación en la que convivían, ya que últimamente los alojamientos de los Anti-Masks escaseaban.
Y así habían acabado. Gumi había traido sus cosas a regañadientes para mudarse a la habitación con ellas. Nami ya había llegado del centro tras haber retirado el cadáver que dejó e inspeccionado el callejón en el que había estado momentos antes. Se había duchado hace un rato, al parecer a ella tampoco le importaba que la peliverde se uniera a ellas.
-No pasa nada, puedes dormir con alguna de las dos mientras te traen la cama.- Dijo Nami con una sonrisa.
-¿Eh? Pero eso sería abusar, puedo coger un saco de dormir...
-De eso nada.- Dijo Rin con rápidez.- No puedes dormir en el suelo, a nosotras no nos importa.
Le pareció ver un brillo extraño en los ojos verdes de Gumi, pero decidió dejarlo pasar y se levantó de la cama de un salto.
-Yo voy a ducharme, llevo un día agotador.- Empezó a decir mientras cogía su pijama y una toalla.- Puedes acomodarte mientras tanto, Gumi.
La peliverde le sonrió y murmuró un leve "Gracias", aunque le sorprendía lo modesta que era aquella chica. Hacía unos minutos le estaba salvando la vida de un Masked furioso y ahora miraba al suelo con vergüenza mientras sacaba la ropa para meterla en su armario.
Abriendo la puerta de la habitación, se despidió de la mano con Nami para andar hacia las duchas comunitarias del piso. Los alojamientos para los agentes se encontraban en las plantas 40 y 41, con sus baños y cafeterías respectivas. Aunque parecía fácil vivir allí, no lo era en absoluto. Para poder vivir en uno de esos pisos debías pagarlo con parte de tu sueldo, muy reducido sueldo, de agente. Además de ello, las habitaciones solo podían entregarse a agentes que verdaderamente no tenían un lugar al que volver. No sabía las razones de Nami y Ren, ni las de Gumi y mucho menos las de Len y Gakupo, pero era obvio que ninguno de ellos tenía un sitio al que llamar hogar.
Vivían en un mundo de locos.
Llegando a las duchas comunitarias de las mujeres, no se sorprendió de que no hubiera nadie allí. Era bastante tarde, sin embargo ella se había tirado todo el día de aquí para allá y este era el único momento en el que había podido relajarse y tomarse una ducha. Metiéndose en una de ellas, encendió el grifo y sintió como sus músculos se relajaban al pasar el agua caliente por su cuerpo. Vivir en constante tensión como lo hacía no era nada bueno ¿Cuánto tiempo llevaba siendo agente? ¿4 años? Sí, 4 años o puede que menos, ni se acordaba. No le gustaba mirar al pasado, porque entonces sujetaría ese colgante en forma de cruz que estaba anudado en su cuello y no se quitaba ni para ducharse ¿Dónde estaría ella ahora? ¿Dónde estaría Miku?
Suficiente.
No quería pensar en ella.
Cerrando el grifo de golpe, se sintió limpia al ver como ya no había rastro de sangre seca en su cara o cuerpo, aunque sí tenía algunos moretones y arañazos tras lo que había pasado en las escaleras y el callejón. Nada que no pudiera curarse en menos de dos días. Se puso su pijama y agradeció que no hubiera nadie allí para verla, porque vislumbrar a una agente más o menos decente como ella enfundada en un pijama de mandarinas, no era nada digno. Pero eso se lo había regalado Ren por su cumpleaños y no estaba dispuesta a escuchar los reclamos de este si se enteraba de que no se lo ponía, porque sabía que Nami se lo diría de un momento a otro. Esos dos no tenían remedio.
Salió de las duchas secándose el pelo húmedo con una toalla, pero antes de poder seguir su camino se chocó de bruces con alguien, haciéndo que diera dos pasos hacia atrás para recuperar el equilibrio. Mirándo hacia el frente, su mirada chocó con los ojos azules del que se había convertido en su nuevo compañero minutos antes. Len le miraba con sorpresa, al parecer también se había duchado ya que tenía el pelo húmedo como ella, pero lo peor fue cuándo bajó sus ojos de su cara y miró su pijama. Si ya le daba vergüenza que la mirara, con ese pijama estaba deseando que le tragara la tierra.
-Bonito pijama.- Dijo él con una sonrisa y en un tono de burla.
-¿Verdad? Pues es realmente cómodo.- Contestó siguiéndole el juego con nerviosismo. Al menos intentaría recuperar un poco de dignidad.
-Lo parece, tengo un amigo al que le gustaría.- Respondió Len con una expresión pensativa.- De todas formas ¿Cómo estás?
Rin le miró con confusión ante la última pregunta. Era evidente que estaba bien ¿No? ¿Acaso era la típica charla que se dan en los ascensores? ¿Como lo bien que está el tiempo? Aunque el tono ansioso con el que le había preguntado no parecía que quisiera tener una charla normal.
-Me refiero...- Empezó a decir con duda.- Tus heridas, ya sabes.
-Ah.- Dijo cayendo en la cuenta. Después de todo ambos se habían precipitado por unas escaleras sin cuidado alguno.- Solo son unos cuantos arañazos, estoy acostubrada.
El otro le sonrió con alivio y empezó a andar por el pasillo, a lo que Rin le siguió. Parece ser que sus habitaciones estaban por la misma dirección.
-Supongo que debería darte las gracias.- Dijo Len de repente.
-¿Por qué?
-Si no me hubieras empujado por las escaleras estaría muerto.
Rin le miró con sorpresa y reflexionó sobre lo que habia dicho. No se había parado a pensarlo, simplemente no quiso arriesgarse a que su nuevo compañero saliera herido a los 10 minutos de haberle conocido, por lo que hizo lo que mejor le pareció. No llegó a pensar que el rubio le daría las gracias por ello, ya que los que más se merecían esos agradecimientos eran Gumi y Gakupo, después de todo fueron ellos quienes les salvaron.
-Entonces yo también tendría que darte las gracias.- Espetó con reproche.- Me habrían pegado una patada si no fuera por ti.
-Oye...- Dijo Len sonriéndole con ánimo.- ¿Y si mejor dejamos de darnos las gracias? Estamos en el mismo equipo, quién sabe las veces que nos salvaremos de ahora en adelante.
Esa última declaración le sorprendió más que las anteriores. Básicamente le había dicho que le estaría protegiendo ¿No? De una manera bastante básica y rebuscada, pero lo había dicho. Aún así, era la primera vez en años que alguien le decía algo como eso y no pudo evitar sonreír genuinamente mientras un leve sonrojo se extendía por sus mejillas. Realmente no pensaba que el chico al que le había robado el nombre se portaría tan bien con ella, le había pillado desprevenida y no mentiría al decir que le estaba empezando a coger aprecio.
-Oh, esta es mi habitación.- Dijo parándose de repente. No se había dado cuénta de lo que habían avanzado y de cuándo habían llegado a la puerta de su alojamiento mientras hablaban. Era increíble como no se percataba de lo que ocurría a su alrededor cuándo estaba con ese chico.
-¿Enserio?- Preguntó él mirando la puerta que había señalado. Giró la cabeza hacia el lado y señalanado a la puerta de enfrente sonrió.- Yo y Gakupo estamos en esa.
-Así que somos vecinos ¿Eh?- Dijo con una sonrisa.
-Se podría decir.- Contestó mientras se acercaba a paso lento a la puerta de su habitación.- Se estará preguntando dónde estoy.
-Ah... Sí...- Dijo ella mientras le miraba con duda.- Gumi y Nami también, supongo.
Rin se dió la vuelta para posar la mano en la perilla de la puerta, mientras se debatía si debía decirle algo más. Ignoró ese pensamiento y cuándo se decidió a entrar en su habitación la voz de Len la detuvo de nuevo.
-Rin...
-¿Sí?
-Buenas noches.
Y antes de que contestara, el otro ya había cerrado la puerta tras de sí. No miró hacia atrás ni se esforzó en preguntarse porque le hacía feliz que el rubio hubiera tenido ese gesto, pero abriendo la puerta y entrando a su propia habitación esbozaba una sonrisa difícil de ocultar.
-¿Y esa risita?- Preguntó Nami mirándola con burla.
Ella y Gumi estaban sentadas en la misma cama, mirándole con curiosidad. Al parecer la peliverde ya había dejado sus cosas en la habitación mientras ella se duchaba, y lo único suyo que se podía distinguir en todo el cuarto era un peluche de zanahoria que había en su cama. No iba a quejarse, le pareció bastante mono. En general, nada de lo que hiciera Gumi le molestaba aunque ella pensara lo contrario. Miró a las dos chicas que habían centrado su atención en ella, y no le costó adivinar que también se habían caído bien, parecía que habían estado cotilleando de algo porque las sonrisas en sus caras eran bastante sospechosas.
-No es nada.- Se apresuró a decir mientras intentaba borrar esa expresión en su cara. No pudo, le resultaba casi imposible.
-¿Enserio?- Empezó a decir Nami mientras le miraba de arriba a abajo.
-Tal vez se ha encontrado con alguien.- Respondio Gumi de repente. Sabía que estaban bromeando, pero no les faltaba razón en el fondo.
-N-No es eso...- Contestó mientras se sentaba en la cama con cuidado de no tocar el peluche de la peliverde.
-Si que te callas las cosas ¿Cuándo pensabas contarme que estabas saliendo con alguien?
Eso le dejó callada al instante ¿Salir con alguien? ¿Ella? ¿Desde cuándo? ¿De qué demonios habían estado hablando mientras no estaba? Esto le estaba dando muy mala espina.
-¿De qué hablas?
-Ya sabes.- Empezó a decir Nami con una sonrisa.- Ese rubio tan mono que está en tu nuevo escuadrón.
-¿Len?- Preguntó con sorpresa.- Si nos hemos conocido hoy.
-¡¿Enserio?!- Exclamó Gumi.- Gakupo y yo habíamos pensado lo contrario.
-Entonces ha sido cosa vuestra...- Pensó Rin en voz alta. No llegó a pensar que esos dos fueran tan chismosos, aunque Nami tampoco se quedaba atrás.
-Bueno...- Empezó a explicar la peliverde.- Os mirábais de una forma bastante extraña. Dos desconocidos no se portan así.
Se calló porque no tenía más remedio que darle la razón. Es cierto que habían sido amables, pero era la primera vez que se comportaba así con alguien al mismo día de conocerle. Sin embargo, se sentía demasiado cómoda con él como para comportarse de otra forma y al chico parecía no importarle, es más, era él quién se había interesado más en ayudarla. Pero no se le pasó por la cabeza que pudieran parecer algo más que compañeros para las personas que les veían desde fuera, o eso o que Gumi y Gakupo se habían montado una película ellos solos. Miró a Nami, la cuál no había quitado esa sonrisa burlona de su cara y pensó que de todas las que estaban en la habitación, era la que menos derecho tenía a hablar.
-Me parece gracioso que te rías, cuándo tú no puedes mirar a los ojos a Ren sin ponerte nerviosa.- Soltó como si nada.
Nami cambió su expresión en un instante y le miró con seriedad intentando controlar su sonrojo, aunque era obvio que no lo conseguía. Rin sabía que meter a Ren en la conversación era hacer trampa, pero no le faltaba razón. Realmente le ponía nerviosa ver como esos dos se idolatraban, se ponían nerviosos alrededor del otro y se lanzaba miraditas disimuladas, pero eran incapaces de decirse nada y sincerarse, era frustrante.
-Yo no... Eso... N-No...- Intentaba decir la morena. Era normal que no supiese contestarle cuándo sabía que tenía toda la razón.
-Vaya, así que a Nami le gusta ese tal Ren.- Dijo Gumi con burla.- Algún día me lo tendréis que presentar.
-Oh, no hace falta. Mañana por la mañana estará aquí para ir a desayunar con Nami a la cafetería.- Dijo Rin subiendo los hombros con indiferencia.- No son pareja, pero se comportan como una.
-M-Mira quién fue a hablar.- Reprochó Nami, aún con la cara roja.- La que le roba el apellido al compañero y van por ahí pegados como una lapa.
Sonrió al ver cómo había sacado de sus casillas a su amiga, realmente no era muy dicícil hacerla enfadar. Además de que era la única que sabía lo que había pasado con el apellido, se lo contó meses después de conocerla y aunque ella nunca se lo había reprochado, esta era la primera vez que se lo echaba en cada. Lo más seguro es que Gumi le hubiera contado quienes eran en el escuadrón mientras estaba fuera.
-¿Y tú qué?- Preguntó Nami de repente dirigiéndose hacia Gumi.
La peliverde se quedó callada y miró hacia otro lado como si nada. Aunque el respingo que había pegado daba a entender que ocultaba algo. Nami y Rin se miraron y sonrieron con picardía.
-¿Tienes algo que contar?- Empezó a decir Rin.
-No.- Contestó Gumi de repente bajando la mirada al suelo.
-¿Segura? No es justo que tú vayas cotilleando y luego quieras ocultar tus chanchullos.- Exclamó Nami con una mueca de enfado en la cara.
-No tengo chanchullos.- Volvió a responder la peliverde con un susurro.
-Pero te gusta alguien ¿Verdad?- Dijo Rin adivinando sus pensamientos. Gumi era como un libro abierto y no le había costado adivinar lo que pasaba al ver ese brillo en los ojos de la chica.
Cuándo la peliverde escuchó aquella declaración, subió la cabeza para mirarla y le sonrió con ternura. Realmente no se había equivocado.
-¿Es ese tal Gakupo?- Preguntó Nami posando su mano en el hombro de la peliverde.
-¡¿Qué?! ¡No!- Exclamó esta con sorpresa.- Gakupo es como mi hermano mayor, nunca se me pasaría por la cabeza.
-¿Entonces? ¿Es otro agente?- Preguntó Rin con curiosidad. No es como si la vida amorosa de sus dos amigas fuera tan interesante, pero no quería que el tema volviera a centrarse en ella y en Len, además de que realmente tenía curiosidad por saber quién podría gustarle a esa peliverde tan enérgica.
-Sí.- Dijo Gumi asintiendo mientras un leve sonrojo adornaba sus mejillas.- No sé su nombre, solo hablamos una vez. Cuándo estaba en mi antiguo escuadrón, uní fuerzas con el suyo durante un ataque a un centro comercial. Me ayudó bastante.
-Vaya...- Empezó a decir Nami con expresión pensativa.- ¿No habéis vuelto a hablar después de eso?
-N-No, yo no puedo.- Contestó Gumi avergonzada.- Siempre le miro desde lejos, pero acabo echándome atrás...
-Espera, espera.- Dijo Rin señalándole con el dedo.- ¿Puedes ponerte delante de un Masked y pegarle una patada en la entrepierna para dejarle estéril, pero no puedes hablarle al chico que te gusta?
-No.- Respondió Gumi al instante.- Soy bastante cobarde en ese aspecto.
-Eso no tiene ningún sentido.
-Lo sé.- Volvió a decir mientras sonreía por lo bizarro de la situación.
Nami no pudo aguantarse y no pudo evitar reírse también, aunque se tapó la boca con la mano para disimularlo, le fue imposible.
Viendo como sus dos compañeras de habitación se aguantaban la risa, Rin pensó que al fin y al cabo no había sido un día tan malo.
~0.0~
Un zumbido sonó en la silenciosa habitación, haciendo que una de las residentes se revolviera en su cama.
Rin siempre había agradecido el tener el sueño pesado, pero al parecer en ese momento no lo tenía, porque el simple zumbido de su móvil le había despertado. No quería abrir los ojos, pero una sensación rara en su pecho le hacía angustiarse y le indicaba que algo iba mal. No sabía porque pensaba eso, pero a medida que apretaba más los ojos e intentaba dormirse, más le acechaba esa preocupación. Sabía que lo que había recibido, era un mensaje ¿Y si era importante?
Abrió los ojos con pesadez y se dió cuenta de que la habitación apenas era iluminada por las luces de la ciudad. No sabía que hora era, pero se habían acostado alrededor de las dos de la mañana, entre tanta charla y risas, las tres se habían entretenido. Podía escuchar la leve respiración de Nami en la cama de enfrente y no le hacía falta darse la vuelta para saber que esta estaba durmiendo boca abajo con una de las piernas fuera del colchón, siempre dormía así, no sabía la razón pero le parecía gracioso. Sintió un peso extra en su colchón y un leve tirón de la manta, que por un momento le hizo sonreír. Gumi había accedido a dormir con ella esa noche y a la siguiente con Nami, turnándose así hasta que le trajeran su propia cama (si es que esta cabía en ese espacio tan reducido). Acostada de lado, en esa habitación levemente iluminada Rin podía ver a la peliverde acurrucada y profundamente dormida, mientras una de sus manos se agarraba fuertemente a la manta y suspiraba entre sueños. No podía evitar pensar que su nueva amiga era adorable, no cuándo la expresión tranquila que tenía en su cara mientras dormía podía enternecer a cualquiera.
Recordando la razón por la que había abierto los ojos, Rin se dió la vuelta con cuidado de no despertar a la peliverde y bajó una de sus manos al suelo. Como no tenía mesa de noche, había adquirido la costumbre de dejar el móvil en el suelo, al lado de su cama para que estuviera a fácil alcance. Cogiéndo el aparato con cuidado, lo alzó para mirar la pantalla. Entrecerró sus ojos con fuerza cuándo la luz blanca del móvil le dió de pleno en la cara y con rápidez bajó la intensidad de la luz. No le sorprendió ver que tenía un mensaje.
Miró hacia los lados asegurándose de que ninguna de sus dos compañeras habían sido molestadas por la luz y miró la hora que era.
-"5:30 de la mañana ¿A quién se le ocurre mandar mensajes a esta hora?"- Pensó con enfado. Solo había dormido 3 horas y media, como no fuera importante iba a matar al gracioso que le había dado por molestarle.
Pero un poco de su enfado desapareció al ver que el número que le había enviado el mensaje, era privado. Y cuándo leyó lo que había escrito, no pudo evitar incorporarse y sentarse en la cama de repente con los ojos abiertos de la sorpresa.
"El orfanato está muy bonito en esta época del año y Lily está mas guapa que nunca. He pensado en hacerle hoy una visita, será divertido ¿No crees agente? Ven sola, o no será solo ella la que sufra las consecuencias."
Un Masked que se aburre."
Releyó esas palabras como unas cinco veces antes de reaccionar. Sus pensamientos se dispararon a toda velocidad cuándo se dió cuenta de lo que significaban esas palabras.
Un Masked iba a "visitar" el orfanato dónde se crió. Y mucho peor, conocía a la persona que había estado más cerca de ser su madre. Le estaban amenazando. Claramente le habían dicho que fuera sola hasta allí, para encontrase con él/ella si no quería que esa cuidadora y los niños del orfanato sufrieran daños.
Lily. Los niños.
No podían hacerle esto, no ahora. No podía permitir que le tocaran un pelo a nadie.
Mirando a Gumi, la cuál solo se había dado la vuelta por el movimiento brusco de momentos antes, se levantó con decisión y fue hasta el armario lo más silenciosamente que pudo. Agradecía enormemente que las dos chicas que dormían tuvieran el sueño pesado o estuvieran lo suficientemene cansadas como para no despertarse, porque los latidos acelerados de su corazón y la adrenalina corriendo por sus venas no la dejaba cambiarse de ropa en tranquilidad.
Habiéndose quitado el pijama de naranjas, agarró con fuerza su placa y su pistola. Se dirigió con decisión hacia la puerta y mientras la cerraba a la vez que enfundaba la pistola en su abrigo, murmuró:
-¿Quieres que vaya sola? Por supuesto, yo solita me basto para machacarte. Así te lo pensarás mejor antes de amenazar a mi familia.
Continuará...
Hola ~
Muchas gracias por los comentarios, los follows y los favoritos, me alegra mucho que haya gente que me lea.
En cuanto a aclaraciones de este capitulo, esta vez es un poco más corto, ya que pienso que es una especie de preludio hacia lo que pasará en los siguientes. Obviamente me gustaría meter acción en cada capitulo, pero no puede ser así, a veces tiene que haber tranquilidad para que se expliquen las cosas, o al menos para que fluyan (?). Ya tengo todos los capitulos pensandos, así que no creo que cambie muchas cosas en ese guión ¿Más cosas? Pues la persona que le gusta a Gumi, lo más seguro es que aparezca pronto y el pijama de naranjas de Rin realmente tiene que ser cómodo.
Después de esto, haré algo que siempre me gusta, responder reviews:
·sorayahikarine: Muchas gracias ~ Me alegra de que a tu hermano también le guste mi historia, está bien que lea de vez en cuándo. Sí, Yuki y Kiyoteru son adorables como padre e hija, nada más venirme la idea a la mente me encantó. Me alegra que me leáis y siento haber tardado en traer este capi. Disfrutadlo ~
·eclipse total: Buf, las escenas de acción es lo que más me cuesta escribir, me alegra de que digas que están bien, siempre les doy mil vueltas y hago todo lo que puedo para que queden a mi gusto. Yuki y Kiyoteru son lo mejor, y en cuanto el apellido de Rin, me daba mucho palo tener que inventarme un apellido para ella para que no sea un fic twincest, así que esto fue lo que se me ocurrió, yo también pensé que a Rin le pega bastante hacer eso (?) Gumi y Gakupo son mi perdición y no serán los únicos que entren en el fic, tengo más de una obsesión en Vocaloid. Me alegra conocer a gente de la vieja escuela. Siento haber tardado en escribir este capi, espero que lo disfrutes aunque no tenga mucha acción.
Y con nada más que decir, espero que hayáis disfrutado leyendo tanto como yo escribiendo.
Nos vemos (~*-*)~ ~(*-*~)
