Siento el parón. Espero que os guste.
Muchas gracias por todos los comentarios.
:))
Agosto
Parte 1. Me gustas tal y como eres
Bostezó y volvió a su difícil tarea de mirarse las zapatillas. Belle, a su lado, leía muy concentrada, mientras Mulán dormitaba a la vez que escuchaba música.
Volvió a pasear los ojos por el aeropuerto, se supone que el avión salía en una hora y Regina seguía sin aparecer. Así que ya llevaban bastante rato esperando a la morena. Estaba a punto de levantarse a por un café cuando la vio. Vestido de rayas blancas y negras por encima de la rodilla, tacones de color rojo, bolso gigante y gafas a la última moda. Sí, estaba preciosa, pero se suponía que iban a un concierto no a la semana de la moda.
-Emms-le dijo Belle mirando hacia el mismo lugar que ella-¿dónde se supone que cree que va?
-No tengo ni idea-se levantó y caminó hacia Regina-Cosi…-dijo una vez que la tuvo delante y le dio un beso en la mejilla.- ¿Sabes que vamos de concierto no?
-¿Por qué lo dices?- ¿Cómo que por qué? Alzó la ceja y señaló primero sus enormes maletas de marca, en las que podría llevar una persona, luego la miró de arriba a abajo. Después le quitó el bolso de las manos y metió la cabeza en él
-¿Llevas aquí a Henry?
-Qué idiota eres…¿no te gusta?- Regina se dio una vuelta sobre sí misma, lo que le permitió contemplar mejor ese cuerpo que llevaba dos semanas siéndole negado. Desde el cumpleaños de la mujer, apenas si habían pasado de unos besitos y unos roces en la mano, porque cada vez que ella se envalentonaba, Regina la paraba. Vale, que sí…que tenía que estar segura de lo que significaba dar un paso más allá, pero es que había momentos en los que le daba igual. Se moría por tocarla y no sabía si quería jurarle amor eterno a la morena, pero sí que la deseaba como jamás había deseado a nadie. Interiormente tenía todas las esperanzas puestas en el viaje.
-Me encanta…-susurró para que las otras dos jóvenes que estaban a su espalda no la escuchasen y pasó la mano por uno de sus brazos- pero ¡míranos!- se apartó para que Regina pudiese contemplarlas a las tres. ¡Iban perfectas para la ocasión! Ella llevaba un peto vaquero de pantalón corto con un top por encima del ombligo, Belle un vestido de flores y Mulán una camiseta y unas bermudas, y todas ellas con zapatillas. En cambio, la mujer parecía sacada de la Vogue.
-Está muy guapa, Emma- dijo Belle, que claro ahora no comentaba que estaba totalmente fuera de lugar –Sólo que…Regi, no te va a dar tiempo a cambiarte.
-Es que pienso ir así- Con la cabeza muy alta y contoneos dignos de las modelos de pasarela, la morena se encaminó hacia la zona de facturación. Ellas la siguieron. No estaba muy segura de si Regina sabía que un concierto implicaba varias horas de pie.
Una vez en el avión, la Mills y ella iban sentadas juntas. Belle y Mulán tenían los asientos unas cuantas filas más atrás. Tenía sueño, así que la opción de echarse una siestecita le pareció la mejor. Les esperaban unas cinco horas por delante hasta llegar a Los Ángeles.
-¿Estás cansada?- le preguntó la morena mientras cerraba su libro.
-Es que no he dormido mucho…-Había estado nerviosa por el fin de semana, por lo que podrían suponer aquellos días para ella. Porque sí, esperaba que pasase algo más, pero siendo completamente sincera, estaba aterrada. Si se acostaban, eso derivaría en una relación con todas las letras y en un tiempo no demasiado lejano tendría que comenzar a tomar decisiones que acabarían afectando a todo su mundo.
Regina enlazó su mano con la suya.
-¿Te ocurre algo?
-Supongo que estoy asustada por lo que esto puede significar…- la morena asintió en señal de comprensión.
-Emma, no tienes por qué preocuparte. No tiene que pasar nada.
-Lo sé- sonrió levemente, alzó la cabeza para mirar si alguien estaba pendiente de ellas y después se acercó a la mujer y dejó un beso en sus labios. Después se acurrucó y apoyó la cabeza en su hombro. Regina pasó un brazo sobre los suyos y volvió a centrarse en su lectura. Ella cerró los ojos. Quizás en ese vuelo consiguiese dejar apartados todos sus miedos, aunque lo cierto es que bajo el abrazo de la morena siempre encontraba la paz y la tranquilidad necesarias para dejar de lado todos sus temores.
[…]
Pasaron por el hotel sólo a dejar las maletas, pero cuando llegaron al recinto del concierto ya había entrado todo el mundo. Aunque sin saber cómo se fueron haciendo hueco y acabaron muy cerca del escenario. Estaba entusiasmada por escuchar a su grupo favorito en directo.
Belle chillaba como una loca, Mulán bailaba a su bola y Regina…bueno, Regina simplemente observaba a la gente que tenía alrededor. La verdad es que desentonaba bastante pero es que ¿a quién se le ocurría ir así vestida?
-¿Te gusta?- le dijo al oído alzando la voz.
-Bueno…no es mi estilo pero no está mal.- se fijó en cómo la mujer se cruzaba de brazos y cambiaba el peso de un pie a otro.
-¿Te hacen daño?- señaló sus zapatos.
-Estoy bien.- Regina no parecía estar disfrutando demasiado pero sonrió y sabía que era para que ella no se preocupase. Unas chicas de detrás empujaron levemente a la mujer y esta puso un gesto de que no, que no estaba bien. Seguro que los pies le dolían. Así que no se lo pensó dos veces; alzó a la morena y la cargó en su espalda.-¿Qué haces?- preguntó Regina totalmente escandalizada.
-Agárrate y ten cuidado de no caerte- Sintió los brazos de la Mills alrededor de sus hombros y su respiración cerca de su oído.
-Gracias-las palabras fueron seguidas de un leve beso en la parte posterior de su cuello. Suspiró.
-Tía…-Belle se acercó a ella y las miró divertida- si sé que vas de montacargas ya hace rato que me tendrías a hombros.
-Le duelen los pies- le dijo al oído. Apretó más los muslos de Regina para acomodarla mejor. Para su suerte no pesaba mucho, lo malo es que sentirla tan cerca hacía que la música quedase en segundo plano. Además, le molestaba no saber qué era exactamente lo que Regina pensaba sobre todo el asunto…sobre ellas, sobre ellas en la misma habitación en otra ciudad...Ella estaba dispuesta a ir más allá, pero…¿y Regina?¿seguiría parando sus intentos?
Con la mujer encima permaneció la mayor parte del resto del concierto, mientras Belle y Mulán se reían de la situación.
Cuando acabó, se dirigieron a la zona del backstage, porque con sus entradas podrían entrar a saludar a las cantantes. Esperaron la cola y cuando entraron tanto Belle como ella estaban completamente entusiasmadas. De hecho, su amiga no dejaba de dar saltitos.
-Qué monas, tía, qué monas.- decía la castaña mientras recorrían la fila. Cuando llegó su turno las artistas estuvieron muy majas con ellas. Y, a su parecer, se sintieron arrebatadas por Regina y la manera en que les explicó que ellas eran sus mayores fans. Tanto que en la foto, la que estaba en medio de las cantantes era Regina. Si es que su "cosi", era muy atractiva, para qué negarlo. Aunque se sentía ligeramente celosa de que ésta hubiese acabado recibiendo toda la atención cuando se suponía que las fanáticas eran ellas.
Al despedirse del grupo, Belle que iba andando de espaldas prácticamente extasiada se cayó de culo y ella que no iba mirando por donde iba, cayó encima. Al alzar la vista se sonrojó, todos los presentes se estaban riendo sin parar. Incluso Regina sacó su cámara y las fotografió. Así que sin mirar hacia atrás, Belle y ella salieron casi corriendo del lugar y totalmente abochornadas.
Ya era mala suerte, para una vez que tenían a sus ídolos delante, se comportaban como un auténtico desastre. ¡Y todo por la patosa de Bellusqui!
[...]
Volvieron al hotel en taxi, pero se bajaron un par de calles antes para cenar en algún sitio. Eligieron una pizzería en la que encontraron una mesa libre.
-¿Estáis contentas?- preguntó Regina una vez que estuvieron sentadas en el restaurante.
-Pues me he caído delante de ellas…-murmuró Belle.
-¡Y yo también!¡Y por tu culpa!- exclamó.-Tía, no se te puede sacar de casa sin que la líes…Y ¡encima! Tú- señaló a la morena- vas y nos haces un book en el suelo.- Regina soltó una carcajada en respuesta- Pues es que no sé dónde le ves la gracia…
-Perdón, perdón- la mujer alzó las manos en señal de disculpa.
-¿Qué vamos a hacer esta noche?- dijo Mulán con la boca llena.
-Yo voto por quedarnos tranquilas en la habitación, porque mañana va a ser un día duro…-Belle, lo cierto, es que parecía cansada.
-Pero no tenemos nada de beber…- comentó ella. Aunque lo único que quería era encerrarse con Regina, pero ya habían hablado de que harían vida de grupo. Porque habían ido las cuatro juntas y no estaba bien que dejaran a las otras jóvenes solas.
-Mi maleta va bien surtida- Mulán parecía orgullosa de sí misma.
-¿Y me podéis explicar en qué consiste exactamente lo de mañana?- Intervino Regina que, como siempre, apenas pegaba bocado.
-Tocan Dj's internacionales en la piscina del hotel.-respondió ella.
-O sea, ¿consiste en estar en bikini y bailar?-le encantaba cuando la empresaria fruncía el ceño con desagrado. Es que era un gesto tan mono…
-Sí y harán juegos y cosas así. Para animar el ambiente…- Ya le había explicado eso mil veces.
-Estará genial, Regina- dijo una entusiasmada Mulán- Es que es una fiesta para chicas famosísima y la zona de la piscina es gigante. ¿No la has buscado en internet?
-No, la verdad que no.
-Creo que venían blogueras famosas-Belle bostezó a la vez que hablaba.-algunas eran nuestras seguidoras en el blog.
-No es por meterme donde no me llaman…- comenzó a decir la morena- pero creo que no deberíais pasearos por el festival diciendo quienes sois dado que tuvisteis que borrar la web porque se enteró David.
-Ya hemos acordado que no lo haremos- respondió ella. Podían tratar el tema delante de Mulán porque Belle le había contado cómo Regina comenzó a ser amiga de ellas después de que la despidió del trabajo.
Su amiga y ella habían tratado largo y tendido el tema de la gente conocida de internet que podrían encontrarse en el festival. Y habían decidido que no hablarían con nadie, que habían ido a pasárselo bien entre ellas y no a hacerse las famosillas. Porque, además, ambas sabían que si empezaban a halagarlas por "Cisne Bello" acabarían diciéndole a quien fuese hasta su talla de bragas con tal de sentirse adoradas. Así eran ellas. Por eso iban a estar calladitas por muchas seguidoras suyas que reconociesen entre las asistentes al festival.
[….]
Una vez en su habitación se tumbó en la cama, una enorme cama de matrimonio. Según Regina era porque no quedaban habitaciones de dos, así que le había tocado conformarse con esa. Pero ella no estaba tan segura de que hubiese sido así.
El cuarto era grande y muy bonito, pero no tenía el estilo moderno que a ella tanto le gustaba de algunos hoteles. Aún así estaba bastante conforme.
La morena se puso a deshacer la maleta y a colocar la ropa en el armario.
-Cosi…sólo vamos a estar dos días y te has traído todo tu vestidor- se colocó de lado con la cabeza sobre la mano para poder observarla mejor. Le gustaba ver el grado de concentración que conseguía hasta para hacer la cosa más simple.
-¿No vas a sacar tu ropa?- la morena le preguntó mientras cerraba el armario tras haber terminado su tarea.
-No- volvió a ponerse boca arriba sobre el lecho. Regina la imitó y se colocó a su lado.
-Odio estos zapatos…-murmuró cerrando los ojos. Se giró para poder contemplar mejor las facciones maduras.
-Es que eres demasiado presumida y te había avisado.- Los ojos oscuros se encontraron con los suyos.
-Sabes que soy un poco cabezota- la mujer puso una mano sobre la suya, ese simple roce le hizo estremecerse.
-Odio que lo seas.- dijo a la vez que se colocaba sobre su "cosi". Sus rostros estaban a escasos centímetros.
-¿Por qué?- Regina alzó la ceja.
-Porque te pones terca y te cierras en banda a determinadas cosas.
-¿Cómo a qué?- la pregunta fue claramente una provocación, así que cerró la distancia entre sus bocas. Primero besó y luego tiró con los dientes del labio inferior. Volvió a sumergirse en el contacto cuando sintió unos dedos enredándose por su pelo.
Podría hacer eso durante horas. En realidad, podría besar a Regina eternamente. Esos labios que se tornaban tan dulces como apasionados la volvían loca. Presionó para unir sus lenguas.
La oyó gemir y moverse debajo de ella para aumentar el roce de sus cuerpos. Así que colocó una pierna entre los muslos de la morena, para hacerse un hueco entre ellos. Cuando recibió permiso, se acomodó totalmente sobre la mujer.
Las manos de Regina se colocaron en la parte baja de su espalda, por debajo de su peto. Subían y bajaban por su piel con delicadeza. Eso le hizo animarse a incorporarse un poco y proceder a tocar los muslos firmes. Cuando se dio con la barrera del vestido, que prácticamente ya no cubría nada de lo subido que estaba, se aventuró a subir más. Se moría por tocar ese trasero curtido del pilates, así que haciendo fuerza tiró para que Regina quedase sobre ella. Una vez en esa posición, pudo deleitarse con el toque de los glúteos de la morena. Aunque le seguía sobrando la ropa.
-Emma…Emma…-la morena se sentó encima de ella, mientras intentaba controlar su respiración- No es que no quiera pero…tenemos que ir a la habitación de Belle.
-¿Quieres?- ¿Regina ya no la iba a parar más? La mujer asintió ligeramente sonrojada- ¿Y mis dudas?- Estaba un poco perdida. Al primer beso del cumpleaños de Regina, le habían seguido muchos otros, pero siempre que ella tocaba o intentaba seguir, era detenida por la mujer. Siempre con la excusa de sus dudas, de que tenía que estar segura…Y era algo que no había llegado a comprender bien, porque ¿no se suponía que la pelota estaba en su tejado y la decisión la tenía ella? Pues su decisión era que la quería y la necesitaba a muchos más niveles del simple romanticismo, y entre ellos estaba el plano sexual. No quería darle vueltas al tema de que pudiese ser que Regina no tuviese tanta seguridad como aparentaba, porque lo que le hacía a ella querer continuar con todo aquello era que la mujer parecía poseer toda la fuerza del mundo para creer en ellas.
-Sé cómo me besas y cómo me tocas. Y sé que te da miedo el mundo y tus padres y una relación…pero…
-¿Pero?
-Pero sé que quieres hacer el amor conmigo y yo quiero hacerlo contigo.
-Entonces, ¿por qué no nos quedamos?
-Porque también sé que no quieres que pregunten, así que no te vas a morir por esperar un poco más- La morena se levantó de la cama y tiró de ella. Una vez que ambas estuvieron en pie, Regina le dio un piquito y le susurró un "Te quiero".
Vale, tendría que esperar hasta después haciendo acopio de todas sus fuerzas de contención. Pero ahora sí que podría decir eso que llevaba pensando desde hacía días:
"Hola, Los Ángeles. Adiós virginidad"
Siguió a su "cosi" por el pasillo a la vez que pegaba saltitos de alegría. Parecía una chiquilla emocionada, pero es que no era para menos, Regina le había dado luz verde.
Cuando llegaron a la habitación, las chicas habían puesto una mesa llena de botellas entre las dos camas. Ella se acomodó al lado de Belle, Regina se sentó enfrente y se cruzó de piernas. Un cruce que le pareció mil veces más sexy que el de Instinto Básico. Haría tanta cosas entre esas piernas…Debía dejar de pensar en eso. Sólo debía esperar un rato más.
Repasaron el concierto varias veces y se rieron estrepitosamente de la caída. Es que habían hecho un ridículo total.
-Juguemos a "no nunca he…"- exclamó de repente Mulán.
-¿En qué consiste exactamente el juego?-Regina parecía muy risueña debido al alcohol que había ingerido. No le gustaba que bebiese porque ya había visto de lo que era capaz, pero bueno, estaban de vacaciones.
-Pues si empiezo yo tengo que decir algo del tipo "Yo nunca he bailado" y quien haya bailado, tiene que beber. Si no quiere beber se quita prenda si lo ha hecho.- explicó la asiática.
-¿No es una excusa tonta para sacar información a los demás?- preguntó la morena despectivamente.
-Bueno…-contestó la chica- llega un punto en que ya no te percatas de las respuestas.
-Está bien.
Como siempre el juego empezó suave, con cosas como comer, saltar, cantar…Pero a medida que aumentaba el alcohol, también subía la intensidad de los comentarios.
La verdad es que se lo estaban pasando bien y se rieron bastante cuando Mulán fue la primera en quitarse una prenda. Concretamente perdió los pantalones ante "Yo nunca he propuesto hacer un trío y me han rechazado".
-¡Me toca!- dijo ella. Miró a Belle perversamente y vio el miedo reflejado en los ojos de su amiga.
-No, Emms…que creo que ya no puedo beber más.- le dijo la castaña.
-Pues prenda- Mulán parecía entusiasmada con la idea de ver a Belle sin su pijama de corazones.
-Yo nunca me he enrollado con una loca.- sonrió con satisfacción ante el gesto de desagrado de la chica.
-Te has pasado- Belle se puso de pie a duras penas y se quitó la camiseta del pijama mostrando un sujetador de Hello Kitty.
-Bellusqui, tienes ropa interior de niña de quince años- Regina soltó una carcajada tras hablar. Se fijó en ella, parecía cómoda y estar pasando un rato agradable. Había tomado bastante alcohol y seguía vestida perfectamente. Ella que como no era muy experta en temas sexuales, ya hacía varias rondas que no probaba el licor y por eso también mantenía toda su ropa.
-Vosotras estáis muy vestidas- la castaña se puso de rodillas sobre la cama mientras intentaba cubrir su desnudez con la almohada.
-No, tía, no te tapes- tiró de la funda del cojín lo que hizo que Belle cayese al otro lado de la cama.
-Eres una zorra, Emma Swan- su amiga se quedó apoyada con la cabeza en el colchón justo en el lado en que había caído.-Aquí me quedo.
-¡Venga! Que os distraéis y no decís nada. – Mulán tenía un interés insano en el dichoso juego.-Te toca, Regina.
-No se me ocurre nada, paso el turno.-La morena se había descalzado y tenía la espalda apoyada en el cabecero del lecho, mientras la asiática estaba a sus pies.
-Vale, tengo una buena. Yo nunca me he interesado sexualmente por alguien mucho menor.- Escuchó la afirmación y se le detuvo el corazón. Más aún cuando vio como Regina se bajaba lentamente del colchón y se ponía de pie justo frente a ella.
-¿Cuántos años es eso?- escuchó que decía Belle, aunque ella no podía apartar los ojos de la mujer que tenía delante y que la miraba directamente de una manera muy intensa.
-No sé, 5 o 6…- oyó que decía Mulán mientras a ella se le secaba la boca al darse cuenta de lo que Regina iba a hacer. Le parecía tan inverosímil lo que estaba a punto de presenciar que dejó de percibir la voz de las otras jóvenes. La mujer, clavándole sus iris oscuros, se llevó las manos a la espalda y poco a poco, como si estuviese haciendo un striptease, se bajó la cremallera de su ajustado vestido. Después se lo sacó de los brazos y lo dejó caer al suelo con un contoneo de caderas.
Bajó la vista y se encontró con que Regina llevaba un conjunto de ropa interior de encaje negro que poco dejaba a la imaginación. ¿Qué demonios estaba haciendo? Vale, estaba espectacular pero…
-Emma, Emma…- notó el tirón de Belle en su peto-¿Qué se supone que hace?-le susurró su amiga todavía desde el suelo.
-No tengo ni idea- No le gustaba lo que acababa de hacer. Se había prácticamente desnudado de una manera totalmente insinuante delante de todas. Sí, la había mirado a ella y se supone que eso debería excitarla de alguna manera. Pero no, ahora mismo sólo podía pensar en lo idiota que podía ponerse Regina cuando bebía. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por Mulán.
-Estás mazo de buena, Regina- Se fijó en cómo la chica devoraba a su "cosi" con la mirada. Y la mujer en vez de usar su genio habitual, estaba sonriente como una colegiala.
-Ya estoy mayor- contestó la Mills, todavía de pie.
-¿Mayor? ¿Estás de coña?- Quería arrancarle los ojos a Mulán y hacer que Regina dejase de tontear como una cría.- Estás muy sexy. Mucho.
Con sonrisa de satisfacción, la mujer volvió a tomar asiento en la cama y volvió a mirarla a ella. Que seguía sin dar crédito a lo que acababa de presenciar. Y es que no eran celos, no era eso. Era vergüenza lo que sentía, porque ese numerito había estado totalmente fuera de lugar. Cuando Regina le guiñó un ojo como muy orgullosa de su hazaña, ya no pudo más.
-Voy a la habitación a ponerme el pijama- se levantó asegurándose de tener la llave de la puerta en el bolsillo y salió pegando un portazo. Cuando llegó a su cuarto, fue al baño y se apoyó en el lavabo a la vez que respiraba hondo.
Probablemente se estaba enfurruñando por una estupidez, pero es que no le había hecho ni pizca de gracia. Y es que hasta Belle ¡Belle! Se había dado cuenta de que no procedía para nada lo que Regina había hecho. Vale que las otras se habían quitado parte de su ropa. Pero ¡por Dios! No se habían desnudado como si estuviesen en un espectáculo en Las Vegas.
Intentó calmarse porque a lo mejor se estaba tomando todo a la tremenda por el cansancio acumulado. Se echó agua en la cara, se puso el pijama y al final se decidió a volver, tras convencerse a sí misma que la cosa no era tan grave aunque no le hubiese gustado ni un pelo.
Llamó a la puerta de la otra habitación y abrió cuando le dijeron que podía pasar. Sonrió al cruzar el umbral, pero el gesto desapareció al fijarse en lo que estaba ocurriendo.
-¿Entonces dices que es el pilates?- preguntaba Mulán con la mano en el trasero de Regina.
-Sí, se te queda duro como una piedra.- contestó la morena.
Belle parecía tan alucinada como ella por la situación.
-Mirad, me voy a la cama- Se dio la vuelta y deshizo su camino. Estaba que echaba humo. Ya no es que se desnudase, es que encima se dejaba sobar por Mulán. No reconocía a Regina en esa mujer exhibicionista.
Ella quería a su "cosi". A la dulce, tierna y seria Regina. No a aquella que hacía intentos de adaptarse a su mundo de una manera muy pésima.
Deshizo la cama y se metió en ella. Tenía ganas de llorar. Porque al final nada había salido como esperaba. La noche se había ido al traste porque Regina había intentado "sentirse joven". Estaba segura que lo había hecho por eso… Y es que cuando intentaba comportarse como ellas, acababa sobrepasando los límites de lo aceptable.
-¿Qué te pasa?- la morena entró medio corriendo por la puerta.
-Nada- se incorporó en el lecho.
-Venga, Emma ¿qué te pasa?- Regina tomó asiento a su lado.
-¿En serio me lo preguntas?- alzó la voz.
-Sí, porque creía que lo estábamos pasando bien y de repente te has ido …y luego…
-Es que a veces te comportas como una cría. Tanto que no sé quién es la mayor en esta relación.- Explotó sin remedio.
-No sé qué he hecho para que te pongas así.- Sí y encima se hacía la ofendida.
-Primero se desnudas y después te dejas sobar por Mulán.
-¿Estás celosa?- Regina sonrió insinuantemente lo que no hizo sino aumentar su enojo.
-No, es que me causas inseguridad. Porque me siento muy orgullosa de ti y eso me hace querer enfrentar todos los problemas que puedas surgir al estar contigo…pero hay veces que me avergüenzas….
-¿Por qué?
-Porque¡ joder Regina!…se supone que eres mi pareja o pretendes serlo o yo pretendo que lo seas… pero hay días que se te va la cabeza y haces cosas muy raras.- Por el gesto sabía que la mujer se estaba cabreando.
-Primero no somos una pareja-decidió que pasaría por alto ese comentario hiriente-Se supone que es lo suyo ¿no? Que no se note la edad…
-¡Ah! ¿Y para salvar la diferencia te tienes que desnudar delante de mis amigas? Entonces, ¿si te llevo a la universidad vas a posar en top-less para el calendario del equipo de rugby? – Regina se levantó y la miró muy seria.
-Te estás pasando.
-Sí, mejor me voy a dormir que estoy cansada y puede que diga cosas de las que luego me arrepienta.- Se tumbó de nuevo y se tapó hasta arriba.
La escuchó abrir el armario y meterse en el baño. Se le saltaron un par de lágrimas, pero enseguida se las secó. Y pensar que hacía unas escasas dos horas había creído que había llegado "el momento".
Unos minutos después, Regina ocupó su lugar en el lecho tras apagar la luz.
-Lo siento- la escuchó decir- Creo que a mí también me molestaría si te comportases como yo lo he hecho.- Se volvió y se encontró con sus ojos en la oscuridad.
-A lo mejor he exagerado pero…me molesta sentirme insegura de nuevo por una tontería así.
-Sólo quería encajar.
-Pero es que tú encajas perfectamente con ellas, no hace falta que hagas cosas raras.
-Es que…-se le partió el corazón al percatarse de que se le quebraba la voz.-Te veo tan inaccesible que hay veces que…Emma, no sé qué hacer para sentirme más cerca de ti, porque cuando estás con tus amigas me siento en otra galaxia diferente a la tuya. Sois jóvenes y hacéis cosas que…-apartó el pelo oscuro de la cara de la mujer.- para las que a mí se me pasó el tiempo.
-Regina, escúchame. Me gustas tal y como eres. No hace falta que pretendas ser algo que no eres.
-¿He hecho mucho el ridículo?
-Bueno…Belle creo que se ha quedado un poco escandalizada, pero mañana se le habrá olvidado.
-No creo, porque no sé cómo lo hace esa chica pero tiene memoria de elefante-ambas sonrieron.- ¿Estoy perdonada?- Le resultaba imposible resistirse a esa mirada de cachorrito, así que se acercó a ella y se acurrucó en sus brazos. Puso la cabeza sobre el hombro de la mujer mientras ésta la rodeaba con sus brazos.
-¿Llevas el camisón que te regalamos en tu cumpleaños?- preguntó al notar la suave tela bajo sus manos.
-Sí, pero creo que he estropeado todo.
-Supongo que ambas estamos cansadas.- abrazó más a Regina y olisqueó su cuello.- Buenas noches, cosi.- se alzó y le dio un suave beso en los labios. Después regresó a su cómoda posición, aquella en la que la utilizaba a modo de almohada.
-Buenas noches, cariño.- Sonrió ampliamente ante el apelativo. Ya no estaba enfadada, porque le resultaba imposible estarlo. A lo mejor en eso consistía el amor, en ser capaz de perdonar en apenas unos segundos.
Lo que sí, es que le hubiese gustado acabar la noche de otra forma. No solamente abrazadas. Pero es que todas las ganas se le habían ido con la discusión. No era una persona de enfadarse demasiado, pero Regina había conseguido sacarla de sus casillas y por eso ahora era incapaz de pensar en el sexo, por muchas ganas que hubiese tenido antes.
Quizás al día siguiente…
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