Asylum Festival

Capitulo 4

Sus pasos apresurados resonaban por todo el aparcamiento. Intentando regular su agitada respiración, Rin apretó las llaves del coche en su mano mientras colocaba su flequillo rubio tras la oreja. Después de haber leído ese mensaje en el móvil, había salido de la habitación con rápidez y sin prestar atención a su aspecto o al ruido que había hecho a su alrededor, se había dirigido corriendo al ascensor para bajar y ahora casi corría por el aparcamiento subterraneo de la sede Anti-Mask.

Cada escuadrón tenía derecho a tener un vehículo a su disposición y aunque aún no les hubieran dado el suyo, ya que su nuevo equipo no tenía ni un día de duración, Rin había decidido coger las llaves del antiguo coche de su anterior grupo. Hacía dos años que no había montado en él y para su suerte nadie lo había utilizado después de ella, supuso que Kiyoteru había preferido dejarlo de lado sabiendo los problemas que ocasionó en su tiempo. Además de ello, el coche no estaba tan bien equipado como los nuevos modelos, por lo que ningún escuadrón se había visto interesado en tenerlo. La rubia siempre se había sentido estúpida de haber guardado las llaves de ese coche negro, ni siquiera lo había conducido, siempre habían sido Kaito o Meiko los que lo habían hecho. Pero cuándo ellos se fueron, todo se desmoronó y ese coche nunca volvió a ser conducido.

Por un momento sus pasos se detuvieron. Había llegado a su destino mientras pensaba y el coche que quería utilizar estaba justo enfrente de ella, pero solo podía mirarlo con recelo y a la vez melancolía. Ese trasto le traía tantos recuerdos, tristes y felices por igual. El hecho de pensar que ahora tendría que volver a meterse en él para dirigirse al orfanato a toda prisa, le angustiaba. Y aún así las palabras de ese mensaje le recorrían la mente y solo podía enfurecerse y apretar más las llaves contra su mano.

No quería conducir en ese coche y sumergirse en los recuerdos. Pero debía hacerlo si quería salvar a Lily de ese Masked.

Suspirando con pesadez, dió un paso hacia delante y se dispuso a abrir el coche. Pero se quedó paralizada en el momento en que una mano se posó de repente en su hombro y una voz le reclamó con enfado.

-¿A dónde vas?- Dijo alguien respirando con pesadez.

Rin se dió la vuelta asustada para mirar a la persona que tenía detrás. Eran casi las 6 de la mañana ¿Quién iba a estar en el aparcamiento si no tenía una buena razón como ella? Las quejas en su mente se disiparon al ver como Len intentaba regular su respiración agitada. El rubio estaba despeinado y con la ropa mal puesta e intentaba recuperar el aliento mientras se apoyaba levemente en ella.

-¿Eh?- Alcanzó a decir con confusión. Ni se había dado cuenta de la presencia del chico hasta que este le había tocado el hombro. Además ¿Que hacía él allí? ¿Y en ese estado? Parecía que había corrido una maratón. Se quedó enfrente suya esperando a que se recuperara, mirándole con curiosidad.

-¿Eh? ¿Es lo único que dices?- Preguntó el rubio una vez que pudo hablar.- ¿Que haces aquí sola a las 6 de la mañana y dispuesta a coger un coche ya retirado?

Rin se quedó callada. Realmente no sabía que decirle, le había pillado con las manos en la masa. Aunque no es como si estuviera haciendo algo realmente malo, pero la expresión de Len le hacía pensar que se enfadaría si se lo contaba. Al mirarle se dió cuenta de que no había pensado mucho en las consecuencias de irse sola hasta el orfanato, después de todo le habían amenazado y la posibilidad de que le hicieran daño a alguien de allí le aterrorizaba más que cualquier otra cosa. Por la forma en la que Len apretó su agarre en el hombro supo que tenía que haber cambiado su expresión, porque ahora el chico no se veía tan alterado como antes, si no pensativo.

-¿Ha pasado algo?- Le preguntó esta vez con más tranquilidad.

La rubia bajó la cabeza y miró hacia atrás, dónde estaba aparcado el coche que pretendía coger momentos antes. Ahora se veía en una encrucijada y tenía dos opciones. La primera era decirle la verdad a Len y pedirle ayuda, ya que ir completamente sola a lo que seguramente era una trampa tendida por un Masked era una completa locura. La segunda era mentirle e irse sola, ya que en el mensaje le pedían específicamente esto, aunque era realmente peligroso.

Confiar en su nuevo compañero o lanzarse sola hacia una trampa.

La elección estaba más que clara.

~0.0~

-No me puedo creer que de verdad pensaras en ir tú sola.- Espetó Len mientras miraba el semáforo con impaciencia.

Rin solo sonrió a modo de disculpa y apoyó su cabeza en el cristal del coche. En aquel momento en el aparcamiento, cuándo Len le miraba con impaciencia, decidio contarle la verdad aún a costa de lo que pudiera pasar. Una de las razones es que no quería que Len empezara a desconfiar de ella, ahora trabajaban juntos y la confianza era esencial, si le mentía para ir sola a la orfanato y este lo descubría más tarde no sería lo mismo. Eso teniendo en cuenta si volvía, porque si iba sola lo más seguro es que acabara muerta o herida de gravedad si se descuidaba y bajaba la guardia. Otra de las razones es que Len le contó antes de poder abrir la boca que había escuchado desde su habitación como había cerrado la puerta con fuerza para correr hacia el aparcamiento y acabó siguiéndola a toda prisa. El chico tuvo que vestirse en un tiempo record, coger su arma y bajar por las escaleras para seguirla y en ese momento Rin se preguntó qué tan rápido era el rubio como para haberle alcanzado antes de que se montara en el coche. Sintiéndose culpable por lo que le había hecho correr, acabó contándole lo del mensaje y las amenazas que había recibido.

Antes de poder darse cuenta, Len le había arrebatado las llaves de las manos y se estaba montando en el coche para acompañarla hacia el orfanato. No tuvo más remedio que sentarse en el asiento del copitolo mientras observaba el paisaje a su alrededor y escuchaba a Len murmurar por lo bajo.

-No pensaba ir sola, te lo he contado. Y vienes conmigo ¿No?- Respondió con cansancio. Si no fuera por todo lo que estaba pasando, ahora estaría durmiendo a pierna suelta junto a Gumi en su mullida y cómoda cama. Después de todo, ese día no tendrían que empezar a trabajar hasta las tres de la tarde.

-Si no te hubiera seguido a saber lo que habrías hecho ¿Pensaste aunque fuera un poco antes de vestirte y salir de la habitación dándo tumbos?

-Bueno... Pensé en que tenía que hacer algo contra ese Masked. Soy agente, mi trabajo es eliminarle si este se convierte en un peligro para la gente.

-¿Eliminarlo tú sola?

-...

-Podrías haber despertado a Gumi o llamarnos a Gakupo o a mí, habríamos encontrado una solución.- Dijo Len con tranquilidad mientras aceleraba por la carretera. Rin le había dado las indicaciones para llegar a su destino y al chico le era realmente raro ver la carretera vacía, era muy temprano después de todo. Pero así podría conducir con más tranquilidad, no era como si tuviera mucha práctica.

-Supongo...- Respondió Rin con un susurro.- De todas formas ¿Por qué me seguíste?

Len se quedó callado un momento mirando la carretera y con las manos en el volante. La rubia pensó que no llegaría a contestar, por lo que lo dejó estar. Si había algo de lo que estaba segura respecto a Len, es que él no tenía mala intenciones. Y si hacía algo malo, lo haría casi sin darse cuenta, porque el aire despistado con el que conducía era difícil de dejar pasar y hasta ella se daba cuenta de que no tenía mucha práctica. Aún así le sorprendía que supiera conducir mejor que ella a su edad, si había algo claro entre todos es que Gakupo era el que iba a encargarse de conducir. Porque Len no tenía mucha práctica, Rin sabía que era agresiva al volante y Gumi... Era Gumi, no sabían que podían esperarse de esa enérgica chica. En cambio Gakupo parecía tranquilo, sereno y confiable. Era como si tuviera las palabras "Buen Conductor", "Papá" y "Hermano Mayor" escritas en la frente. En cierta forma a Rin le gustaba eso.

-No te conozco mucho, pero eres impulsiva. Eso esta claro.- Dijo Len de repente interrumpiendo sus pensamientos.- Verte correr de esa forma por el pasillo me dijo que había pasado algo. Supongo que te seguí por intuición.

-¿Intuición?- Preguntó Rin confusa. Le costaba creer que realmente ese chico pudiera leerle con tanta facilidad. Y eso que solo le había visto correr por el pasillo.

-B-Bueno... Sí... Parecías alterada.- Alcanzó a decir Len con un tinte de nerviosismo en su voz. Seguía mirando al frente mientras conducía, pero Rin no pudo evitar fijarse en el leve enrojecimiento de sus mejillas.

-Tú...- Empezó a decir con duda.- ¿Estabas preocupado?

El rubio solo giró su cabeza levemente y la miró durante unos breves segundos, en los que solo alcanzó a asentir con la cabeza mientras clavaba sus ojos azules en ella. No hacía falta decir más, para ambos era suficiente.

El coche se quedó en silencio. Len volvió a sumergirse en su tarea mientras que Rin bajó la mirada a sus pies. En ese momento, aunque la mente de Rin estuviera sumergida en la preocupación por el orfanato y el peligro que este corría, la expresión preocupada de Len cuándo la alcanzó en el aparcamiento, las acciones de este, el como le explicó que había casi volado por las escaleras para ir con ella, el que aceptara ayudarla, el que estuviera conduciendo a pesar de no tener mucha práctica, todo eso hacía que tuviera unas inmensas ganas de sonreír. Sonreír hasta que no pudiera más, porque era la primera vez que estaba en un escuadrón después de dos años. Dos años desde que se montó en ese coche con Kaito, Meiko y Miku. Dos años desde que estos desaparecieron. Dos años desde que había querido sonreír así. En un solo día Len le había hecho recordar lo que era tener a alguien a su lado que se preocupe por tí, o al menos que fuera amable con ella. Porque aunque tuviera Nami y a Ren, estos no podían apoyarla de la misma forma que un compañero de su mismo escuadrón y Len, a pesar de haberle robado su nombre, era mejor de lo que había imaginado en un principio.

-"Podría acostumbrarme a él más rápido de lo que pensaba."- Pensó con ánimo.

Cuándo iba a levantar la cabeza para ver el paisaje de nuevo, fue cuándo se dió cuenta de que el coche estaba parado. Len había aparcado hacía unos pocos segundos y por la ventana se podía ver el viejo y modesto orfanato dónde se crió. Al igual que esa mañana, Rin sintió los recuerdos y la melancolía acechando en su mente, pero estos fueron rápidamente eclipsados por la preocupación y el pánico ¿El Masked estaría ya dentro? ¿Cómo estaría Lily? ¿Y los niños? Realmente no podía dejar que les hicieran daño, mucho menos ahora que Len le acompañaba. Casi temblando, levantó la mano para abrir la puerta y salir rápidamente para entrar en el edificio, pero Len le detuvo cuándo le sujetó la muñeca.

-Kiyoteru me contó...- Empezó a decir en voz baja mientras miraba hacia el suelo.- Que hace dos años perdiste a tú escuadrón en un accidente. Y que desde entonces has estado trabajando sola.

Rin solo pudo mirarle con sorpresa. No sabía que Kiyoteru había llegado a contarle eso al chico. Seguramente fuera mientras ella llegaba tras su misión en el callejón o cuándo estaba con Yuki esperando en el sofá. Ahora solo podía esperar a que el rubio terminara de decirle lo que quisiera. Aunque el agarre en su muñeca no le molestara en absoluto, el hecho de que no le mirara a los ojos le extrañaba.

-Yo no puedo decirte que lo olvides, tampoco que lo superes. Sería muy egoísta por mi parte.- Continuó diciendo el chico.- Pero sé que soy el primer compañero que tienes desde hace años.

El agarre de Len sobre su mano se hizo más fuerte y la rubia solo pudo quedarse allí parada, mirándole con sorpresa.

-Tampoco quiero que seamos inseparables de la noche a la mañana, pero que confiaras un poco más en mí y en los demás, realmente estaría bien...

-Lo siento.- Dijo Rin casi sin pensarlo mucho.

Len levantó la cabeza y le miró a los ojos con confusión, para momentos después sonreír levemente.

-¿Por qué pides perdón? No es que hayas hecho nada malo.- Contestó con más ánimo.- Solo... Piensa que esta vez no estás sola, ahora estamos contigo. Tenlo en cuenta.

Lo último lo dijo apretándo más su mano y mirándole con una sonrisa radiante en la cara. Al igual que hace unas horas, Rin no pudo evitar emocionarse hacia ese gesto y una sonrisa tonta adornaba su cara mientras sus mejillas se enrojecían levemente. Hacía unos minutos se sentía angustiada y casi en pánico por lo que estaba a punto de suceder en ese orfanato, y ahora mientras la mano de Len le agarraba la muñeca de forma que podía sentir la calidez de su mano, sonreía y confiaba en que este le ayudaría en lo que pudiera.

Al fin y al cabo es lo que hacían los compañeros.

~0.0~

-Nami...

Se escuchó un susurro leve susurro en la habitación. El reloj marcaba las seis y media de la mañana y apenas se escuchaba agitación en el edificio.

Apoyando las rodillas en el suelo, Gumi sostenía un móvil contra su pecho mientras que con una mano removía a la morena que se encontraba aún acostada en la cama. La peliverde se había despertado hacía menos de cinco minutos, al notar que la cama era más amplia que la noche anterior y la calidez del cuerpo de Rin no estaba. Tras abrir los ojos confundida, se dió cuenta de que estaba durmiendo sola y el pijama de la rubia estaba desperdigada por el suelo de la habitación. Sus ojos verdes no tardaron mucho tiempo en fijarse en el móvil que estaba sobre la cama, seguramente el de Rin.

-Nami...

La llamó una vez más, subiendo el tono de voz mientras la sacudía con más fuerza. Se estaba poniendo cada vez más nerviosa y necesitaba que la chica se levantara. Quitándole las mantas de encima, Nami se revolvió un momento contra la almohada para después abrir los ojos con lentitud. Se notaba que la morena no tenía un buen despertar, pero para Gumi era una emergencia.

-¿Que pasa?- Dijo Nami casi con mal humor y frotándose los ojos.

-Nami. Creo que Rin está en peligro.- Empezó a decir la peliverde cada vez más nerviosa.

La morena clavó sus ojos en la otra chica y se dió cuenta del móvil que sostenía en una mano. Con urgencia, esta desbloqueó la pantalla con rápidez y colocandola frente a sus ojos espero a que leyera el mensaje que Rin había dejado abierto.

Nami no tardó ni un segundo en levantarse cuándo leyó la palabra "Masked" en el mensaje.

~0.0~

-¿Lily?- Preguntó Rin con urgencia mientras andaba dudosa por la habitación.

Tras haber salido del coche, ella y Len habían acabado yendo hacia el modesto orfanato que tenían enfrente y llamando a la puerta con urgencia. No fue ninguna sopresa para ellos que nadie les abriera la puerta, no se escuchó ni un paso, ni una voz. Rin sabía que los niños seguían durmiendo y las voluntarios que trabajaban allí no irían hasta las 8 como mucho, el único adulto que tenía que estar dentro era Lily, a la fuerza. Sin embargo a medida que pasaron los minutos frente a la puerta, Rin llegó a impacientarse y Len a sospechar, era muy raro que no viniera nadie y la rubia se estaba imaginando lo peor. Finalmente acabaron entrando por una ventana, que casualmente no estaba cerrada.

En el momento en el que Rin puso un pie en el suelo del salón, empezó a llamar a Lily. Lo habría seguido haciendo, si no fuera porque la segunda vez que abrió la boca Len se la tapó con la mano mientras le miraba con reproche. Las posibilidades de que el Masked ya estuviera dentro eran muy altas y el que Rin delatara su propia posición entrando en pánico y llamando a la otra mujer no les beneficiada en nada, era mejor que guardaran silencio por el momento. De nuevo, Rin sintió sus mejillas enrojecerse y miró a los ojos zafiro del rubio, que parecía no tener intención de apartarse. Tras unos segundos, el chico suspiró y la dejó ir quitando la mano de su cara, no sin antes hacerle una seña para que se quedara callada. Ella no iba a decir nada, menos cuándo la suave mano de Len parecía haberle acariciado la mejilla por un momento mientras la apartaba. Esto solo hacía que su corazón latiera inesperadamente rápido y Rin solo podía mirar hacia el suelo e intentar calmarse ante lo sucecido. Sabía que su trato hacia Len era muy diferente del de otros agentes con los que había trabajado o conocido, no les veía de la misma forma indiferente y no reaccionaba de la misma manera a lo que le decían o hacían. Sabía que no era momento de reflexionar sobre Len o lo que pensaba de él, pero no podía evitarlo cuándo su toque le había trastocado de esa forma.

Vió como el rubio se movía inspeccionando la habitación. Era un salón con dos sofás y una pequeña mesa de café en el centro. No había que ser muy listo para saber que ese era el sitio dónde se reunían los interesados en adoptar un niño junto con los encargados del lugar. Rin había visto a Lily entrar allí con un par de personas varias veces, pero nunca le había dado importancia. En el lateral de la habitación había una cómoda, en el que se encontraban un montón de papeles y carpetas en ella. Todo se encontraba en pleno silencio y a ambos agentes les daba muy mala espina.

-¿No es raro que la ventana estuviera abierta?- Susurró Len a su lado. Había dejado de curiosear por la habitación para acercarse a ella con aire dudoso.

-Es muy extraño teniendo en cuenta que Lily siempre las cierra todas por la noche. En especial esta habitación, siempre la ha mantenido cerrada y a salvo de cualquiera.

-Es normal, allí están los archivos e información de los niños y esta sala es importante para el orfanato teniendo en cuenta que vienen los candidatos a padres...- Empezó a reflexionar el rubio.

-Sí... Supongo.- Dijo Rin con convicción. Tenían razón al pensar que era raro que fuera justamente esa ventana la que estuviera abierta mientras que la puerta y todo lo demás estuviera cerrado.

-Por cierto ¿Quién es Lily?- Acabó preguntando el chico con curiosidad.

Rin le miró y se dió cuenta de que aún no le había dicho quién era. Había ido hasta allí con ella, pero ni siquiera le había explicado a quién quería mantener a salvo y por qué. En cierta forma se sintió mal de tener al rubio así de confundido. Se acercó a él con una leve sonrisa y se lo dijo en un susurro:

-Lily es una cuidadora del orfanato. Ella prácticamente me crió.

-¿Tu madre?- Preguntó con curiosidad.

-Como si lo fuera. Aunque está un poco loca.- Respondió suspirando.

Len asintió con una sonrisa y empezó a andar hacia la puerta. Si Rin no recordaba mal, esta daba acceso a un gran salón desordenado y lleno de juguetes en el que los niños se pasaban el día entero. Más adelante estaba la cocina, aunque al igual que esa sala siempre estaba cerrada.

La puerta crugió levemente cuándo Len la abrió, por lo que ambos se quedaron callados mirándose. Tras unos segundos en los que se siguió sin escuchar nada, decidieron entrar en la sala continua. Rin alcanzó a ver alunos juguetes y libros tirados por el suelo, pero su atención se dirigió a la puerta de la cocina cuándo se dió cuenta de que esta estaba abierta y con la luz encendida. Miró a Len que también la miraba, ya que iluminaba parte de la estancia y se quedó mirando con curiosidad.

No pudo evitar soltar una exclamación cuándo se escuchó un gran estruendo en la cocina.

Len se quedó callado, mirándole con miedo ante el pequeño grito que acababa de soltar. El ruido que se había escuchado era definitivamente un plato roto, pero a ambos les daba demasiada mala espina. Con las manos en la boca, Rin respiraba con pesadez e intentaba controlar su corazón acelerado por el susto.

-¿Rin?- Dijo alguien en la cocina con tono dudoso.

Con lentitud, Len agarró la pistola que tenía enfundada en su chaqueta y que había tenido la suerte de coger antes de perseguir a Rin hacia el aparcamiento. La rubia se había quedado callada, intentando saber que decir. Una señal del chico, que ya tenía la pistola en la mano le dijo que respondiera mientras que él se mantenía al margen. El tono de voz de la mujer era demasiado sospechoso.

-¿Lily?- Preguntó Rin con lentitud. Hacía años que no la veía en persona, pero aún se mantenían en contacto por teléfono. Su voz era algo que no iba a olvidar aunque quisiera.

-Rin. No vengas.- Dijo de repente con voz seria.

-¿Qué?

-Es una trampa. No vengas.

Esa fue la gota que colmó el vaso. Mientras que Len apoyaba su espalda contra la pared y agarraba la pistola con ambas manos, Rin ignoró por completo la petición de Lily y sacando su arma se precipitó hacia la puerta.

En el momento en el que pisó la cocina, una voz burlona se escuchó a través de la habitación.

-Deberías haberle hecho caso a Lily. No tendrías que haber venido Rin.

Continuará...


Hola ~

Wojojo, no sé que decir respecto a este capitulo, pero lo intentaré. Al igual que el anterior no tiene mucha acción, he preferido dejarmelo para el siguiente que obviamente será más largo. Siento que ha sido un poco de relleno, pero se han dicho algunas cosas del pasado de Rin, que es importante y lo que significa Lily para ella. Lily es adorable y aunque solo haya hablado un poco, en el próximo capi se verá ¿La persona que amenaza a Rin? Solo puedo decir que es una Utau, no sé si muchos la conocen, pero para mí es importante. La relación entre Rin y Len, ains, adorables, siento que va un poco más rápido de lo que debería, pero a la vez no puedo evitar escribirlo así.

Y ahora vamos a lo importante, responder reviews:

·eclipse total: Rin con un pijama ridículo era lo que necesitaba escribir, iba a explotar si no lo hacía. Los momentos entre ella y Len son lo que más me gusta escribir. El Gumi x Gakupo es una de mis ships también, es más, para este fic la tenía planeada, sin embargo cambié de opinión en el último momento y acabé decantándome por otras ships para ellos. La persona que le gusta a Gumi, me he puesto como meta sacarla en el próximo capi, si no, no descanso. Lily es mi Vocaloid favorita, no hay manera de que salga herida o es como si me estuviera traicionando a mí misma xD Me alegra que te guste mi fic y espero que sigas leyendo ~

·sofi-chan: Vale, vale xD Aquí tienes el capi, siento haber tardado. Espero que te guste ~

Y ya está, no hay nada más. Espero que os haya gustado gustado el capi y que disfrutéis leyendo tanto como yo escribiendo.

Nos vemos (~*-*)~ ~(*-*~)