Sé que esta vez me he pasado, que he tardado en actualizar muchísimo tiempo y que no tengo excusa. Aún así, quiero que sepáis que por mucho que tarde la historia tendrá su fin porque es algo que me propuse desde el principio.
Muchas gracias por todos los PM y reviews durante este parón.
Espero que os guste y siento la tardanza. ;)
Octubre
Parte 1. No
No estaba segura de si lo que retumbaba en sus oídos era el sonido de sus apresurados pasos o el acelerado latido de su corazón. Lo que sí tenía claro es que el aire estaba comenzando a faltarle y que una auténtica sensación de pánico estaba a punto de colapsarle los sentidos.
Creía que la pesadilla había pasado, que Ruby no iba a ir más allá de algunos mensajes con palabras de despecho y llamadas a horas intempestivas, pero se había equivocado. Solía equivocarse; con Ruby, con Gold…con todos aquellos que la rodeaban. Pero probablemente esta vez su error había ido demasiado lejos, debería haber detenido a la camarera y no dejar que las cosas llegaran al extremo de no poder caminar por la calle sin sentir auténtico terror.
Ruby la seguía a todas horas, allá donde iba se la encontraba…Y cuando no, escuchaba la música del coche de la chica en su mente, como si de un temible fantasma se tratase.
No sabía que hacer. Podría denunciarla por acoso pero entonces todo el barrio se enteraría que había estado con ella ¿y con qué cara se lo contaba a su madre? Sería todo un escándalo, así que probablemente lo mejor sería dejarlo estar y aguantaría estoicamente todas las artimañas de la joven para no perderla de vista.
Se sintió aliviada cuando se encontró de frente con la puerta de su portal, pero el respiro duró poco. Dentro, pegado en el buzón, había un post it:
"Sabes que quiero hablar contigo, no me obligues a hacerlo por las malas."
Se quedó paralizada. El bolso se le cayó de las manos mientras las lágrimas comenzaban a brotar. Se apoyó en la pared y cerró los ojos, sólo quería dormirse y no despertar. Quería desaparecer para siempre, sólo deseaba una cosa: acabar con todo el dolor que Ruby le causaba.
Últimamente apenas prestaba atención a las películas, simplemente se pasaba las horas contemplando el perfil de Regina. Se fijaba en cómo entornaba los ojos cuando algo de la trama no le gustaba y como alzaba un lado del labio si su personaje favorito obtenía una victoria. Le gustaba observar sus gestos. Le gustaba mirarla.
Pero sentía que algo había cambiado, había un muro inaccesible alrededor de la morena, algo que le impedía acercarse a ella. Había veces que se preguntaba dónde había ido la Regina cálida y cercana. Probablemente se quedó en Los Ángeles.
No habían vuelto a tratar el tema, y la mujer juraba y perjuraba que ya no había ningún problema entre ellas. Pero existía…ahí estaba, como una mano amenazante que las alejaba.
Tanto que ya ni recordaba la última vez que Regina la había besado, que le había demostrado algún tipo de cariño o que había tenido un gesto bonito con ella. Simplemente quedaban un par de veces a la semana y se sentaban frente al televisor como dos personas que ya no tenían nada que decirse.
Ella había desistido de la idea de romper el muro de hielo, porque las veces que lo había intentado sólo había obtenido desprecio y comentarios hirientes. En su fuero interno deseaba que el tiempo pasase y que Regina olvidase. Pero algo le decía que eso no sería posible.
-¿Estás bien?- le preguntó la morena desviando la mirada de la pantalla.
-Sí…Estoy bien- Pero no era así, no estaba bien. Y debería decirle cómo se sentía, pero no quería que volviesen a discutir.
Aunque pensándolo seriamente…¿no era mejor que de una vez por todas pusiesen las cartas sobre la mesa? Porque había entendido, entendía y seguiría entendiendo su posición respecto a lo ocurrido en el maldito viaje, pero ya había pasado bastante tiempo y Regina simplemente se limitaba a poner barreras entre ellas. A veces se le quitaban las ganas de verla, porque no la podía sentir cerca, no podía tocarla, no podía besarla…sentía que era otro objeto más de decoración de la casa de la morena.
Suspiró profundamente. Estaba desesperada y no sabía cuánto tiempo más podría seguir aguantando tal distanciamiento. Miró su móvil para ver la hora, porque quizás lo mejor sería irse a casa y pensar fríamente en el asunto, si le compensaba comportarse como un cachorrillo detrás de Regina por si ésta algún día decidía que era hora de normalizar la relación.
Tenía un mensaje de Belle.
"Belle: ¿Podemos quedar?"
"Emma S: Estoy en casa de Regi"
"Belle: ¿Puedo ir?"
"Emma S: No sé…¿Ha pasado algo?"
"Belle: Sí: Ruby"
"Emma S: Déjame que le pregunte."
"Belle: Ok"
-Regina- la morena la miró interrogante-¿puede venir Belle?
-¿Y cómo es que quiere venir?¿Ocurre algo?
-Creo que sí- contestó un poco molesta porque antes Belle no necesitaba ninguna razón para ir a visitar a Regina, en cambio ahora, desde Los Ángeles, la morena se había negado a quedar con la chica. –Si sigue sin apetecerte verla no te preocupes, ya quedo yo con ella.
-No, no…dile que puede venir sin problema.
Sonrió levemente y le escribió a Belle.
Quince minutos después una Belle con los ojos hinchados de llorar entraba a la mansión blanca.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó preocupada al ver el aspecto de su amiga. La chica sollozó.
-Hola Regina- fue lo único que dijo mirando un poco temerosa a la mujer más mayor.
-¿Qué te ocurre?- Le conmovió el gesto cuando vio a su "cosi" estrechar entre sus brazos a la pequeña Belle que parecía un ratoncito asustado.-¿Quieres algo de beber?- preguntó Regina una vez que se hubieron separado. La joven negó.
-Vamos a sentarnos- Intervino ella.
Ya en la salita, tras unos minutos de silencio, Belle comenzó a relatar lo que había sucedido; Ruby definitivamente había enloquecido. Se sintió indignada al escuchar la historia, no creía que la chica se mereciese tal tortura. Estaba claro que Belle le había hecho daño a Ruby, pero por muy despechada que estuviese hay límites que no se deben sobrepasar y la camarera estaba llevando a cabo un auténtico acoso y derribo.
-Deberías ponerle una orden de alejamiento- Expresó Regina con cara de pocos amigos.
-Pero si lo hago, ella ya no guardará el secreto de lo que pasó entre nosotras y creo que no podría soportarlo.- Belle se cubrió la cara con las manos.
-¿Y quién te garantiza que no esté contando por ahí lo sucedido?
-Nadie, pero siempre puedo albergar la esperanza de que no lo haga.
-Tengo ganas de ir y partirle la cara- Eso era lo único que podía aportar a la conversación, estaba harta de Ruby.
-Emma es mejor dejarla, algún día me olvidará ¿verdad?- La castaña las miró a ambas esperanzada, como si una respuesta afirmativa por su parte fuese a acabar de repente con el problema.-Estoy cansada de todo esto- Belle se echó para atrás en el sillón y acarició con una mano a Henry que estaba a su lado en el suelo.
-Todo acto tiene sus consecuencias- Y ahí estaba Regina con su frase lapidaria, una frase que sintió que también iba dirigida hacia ella puesto que la pronunció mirándola. Porque si la situación de Belle la sacaba de quicio, la de ellas no era mucho mejor y la detestaba con toda su alma.
-Por cierto, ¿no tenías hoy una fiesta con tu compañeros de clase?- Recordó que la castaña le había comentado algo la semana anterior.
-Sí, y había quedado con las chicas- supo que se refería a Ariel y Ashley- a tomar algo en casa de Ashley que Tom no está. Después pensaba ir a la fiesta pero no estoy de humor.
-Deberías salir a divertirte y olvidarte de Ruby- dijo Regina- Es más, deberíais ir las dos- Esa era Regina alejándola de nuevo, pidiéndole "sutilmente" que se fuese. No pensaba discutir con ella.
-Muy bien- se levantó- Bellusqui, arréglate el maquillaje y vámonos. Ya sabes que no hay nada que el alcohol no pueda solucionar.
-Pero es que no me apetece…
-No acepto un no por respuesta- Resoplando Belle se levantó de asiento y se dirigió al baño.
-Entonces tú también te vas ¿no?- Regina la miró con una cara que no supo muy bien cómo interpretar, pero había cierto tonito de retintín en su voz.
-Bueno…has sido tú la que lo ha sugerido.- Fue hacia la entrada a buscar su chaqueta mientras la morena la seguía.
-¿Crees que te estoy echando?- Se dio la vuelta al escuchar la pregunta y se encontró frente a frente con los ojos oscuros que tanto le impactaban.
-¿Quieres que te diga la verdad?- Espetó bruscamente.
-Sabes que es lo que espero de ti.
-Llevas mucho tiempo echándome, intento acercarme a ti y que todo vuelva a ser como antes. ¿Y qué recibo por tu parte? Una total y absoluta indiferencia. Creo que me estoy cansando de esta situación.
-Si estás cansada ya sabes lo que tienes que hacer, nadie te obliga a nada. –Respiró hondo y decidió no contestar a eso, aunque le había dolido. Se consideraba una persona paciente, pero Regina estaba tirando tanto de la cuerda que creía que ésta estaba a punto de romperse. Aún así decidió que lo mejor era dejar las cosas tal cual estaban, aguantaría una vez más. Así que sonrió- ¿Ahora por qué sonríes?
-Porque tienes un carácter de perro pulgoso, sólo te falta la risita maquiavélica- Se acercó y le dejó un beso a la morena en la frente- y porque con eso y todo, te quiero.- Le pareció ver que Regina suavizaba el gesto.
-¿Nos vamos?- Una Belle con mucha mejor cara apareció a su lado.
-Sí…- se alejó de la mujer y se colocó la chaqueta.
-Divertíos- Les dijo Regina mientras abría la puerta.- Y tú olvídate de esa loca que no merece la pena.- Se dirigió a Belle.
Se despidieron con un beso en la mejilla de la Mills y pusieron rumbo a casa de Ashley.
[….]
Durante el trayecto Belle le comentó lo contenta que estaba de volver a sentir que Regina volvía a dejarla estar en su vida. Ella asintió, puesto que prefería guardarse para ella misma su opinión. No quería decirle a la otra joven, después de todo lo que había pasado esa noche, que la mujer seguía resentida y que su comportamiento era todo fachada que, en realidad, puede que nunca las perdonase. Sobre todo a ella, que la había herido profundamente. Pero no podía decírselo, porque era mejor mantenerla ajena a la historia.
Se alegró al ver que, tras un rato en casa de Ashley, Belle comenzó a ser la de siempre.
-Chicas,- comenzó a decir Ariel con un tono que parecía que fuese a dar una gran noticia- hoy me he enterado que mi compañera de clase es lesbiana, claro que debería haberme dado cuenta porque es como un chico, fea y está gorda. – Ante ese comentario sólo se le vino a la mente "su" Regina: guapa, estilosa, femenina y lesbiana como la que más.
-¿Y? –preguntó ella sin entender el porqué del tema.
-No sé…es que eso me ha hecho pensar algo. ¿Cómo será el sexo entre dos chicas?- hizo un movimiento de tijeras con los dedos, parecía que intentase cortar algo imaginario. Sonrió cuando Belle alzó una ceja.
-No tengo ni idea- intervino Ashley- pero debe de ser algo raro…o sea, como si sólo estuvieses haciendo preliminares.
Miró de nuevo a Belle que escuchaba a sus amigas con cara de incredulidad. Seguramente estaría pensando lo que ella: "vaya par de retrasadas".
-Es que ni eso- habló de nuevo Ariel- es decir, tú cuando tienes 15 años te toqueteas con tu novio y no significa que con eso pierdas la virginidad. Yo entiendo que la virginidad se pierde cuando el pene se introduce en la vagina.
-¿Estás insinuando que todas las lesbianas con vírgenes?- Preguntó Belle con la misma cara de antes.
-Eso creo sí. Un dedo es muy pequeño o sea, ¿se restriegan o qué hacen?- respondió Ariel.
-Yo creo lo mismo que ella- añadió Ashley- Es que no me digáis que no es raro…¿qué hacen dos tías juntas? ¿Y por qué algunas usan juguetes? Eso significa que echan de menos un pene.
-A ver- volvió a intervenir Belle- no creo que todas los utilicen, aparte yo creo que la virginidad se pierde cuando se practica sexo con otra persona, independientemente de la práctica sexual que se lleve a cabo. Y que cada cual sabe muy bien cuando la ha perdido. Me parece una estupidez que penséis que todas las lesbianas son vírgenes.
-Yo opino como Belle- apoyó a su amiga mientras se rellenaba la copa. A veces se preguntaba por qué se juntaba con Ariel y Ashley, es que cuando sacaban temas de ese tipo era para darles una patada en la boca.
-De todas formas Ari, creo que ninguna de nosotras te podemos ayudar. Coge confianza con tu compañera y pregúntaselo a ella.
-Sí, ninguna podemos- añadió Belle. No pudo resistir el impulso de darle una patadita, porque ella, muy a su pesar, no podía aclarar "semejantes" dudas, pero Belle sí.
Cuando cogieron el coche para ir a la fiesta no pudo resistirse a sacar de nuevo el tema.
-Bellusqui, ¿por qué no has resuelto sus dudas trascendentales sobre el sexo entre mujeres?
-¿Tú estás loca?- dijo la castaña apartando los ojos unos instantes de la carretera. – Bastante arrepentida estoy ya del asunto como encima para confesárselo a éstas. Alucino con ellas…
-Si llega a estar Mulán les da una clase.
-¡Ah, sí! Tía que no te lo he contado… Mulán se ha echado novia.
-¿En serio? ¿Y cómo es?
-Pues no sé, he quedado con ella la semana que viene para que me la presente. Está súper emocionada, no para de nombrarla. Tanto que se está poniendo más pesada que una vaca en brazos.
-¿Cómo se llama?- preguntó curiosa. Estaba sorprendida de que Mulán con lo paradita que era para el tema de ligoteo se hubiese echado novia cuando lo máximo que había tenido habían sido dos rolletes sin importancia.
-Aurora. Ya te contaré cuando la vea, pero me alegro que por fin haya encontrado a alguien.
-¿Para que te deje en paz?- se rió.
-Sabes que sólo es una coña.
[….]
El local de la fiesta estaba aplastado de gente y se sorprendió de encontrarse a su amigo Whale por allí. Se alegró por ello porque últimamente no pasaban mucho tiempo juntos y le echaba de menos.
Whale había ido con Neal, un amigo suyo de toda la vida. Así que decidieron unirse a ellos en vez de estar buscando a los compañeros de Belle, si se los encontraban bien y si no, seguro que se lo pasaban estupendamente con los chicos.
Belle parecía haberse olvidado completamente de la loca de Ruby porque no dejaba de bailar y de tontear con Whale. Entre esos dos iba a pasar algo seguro, segurísimo. Así que se puso a hablar con Neal para dejarle un poco de espacio a la parejita.
-Me ha dicho Whale que tú vas a la universidad de Belle.- dijo intentando hacerse oír por encima de la música. Mientras hablaba se fijó en el chico; parecía un poco mayor que ellas, tenía un estilo bastante alternativo y, aunque no era guapo, sí que le pareció atractivo.
-Sí, pero yo estudio arte. Tú eres futura doctora ¿verdad?
-Eso espero. Pero aún me queda.
-¿Has decidido cuál será tu especialidad?
-Me gusta cirugía, pero ya se verá.
-Me acompleja saber que estoy hablando con una futura portentosa cirujana- Sonrió por el comentario y giró la cabeza para ver si localizaba a Belle. La vio enrollándose en una esquina con Whale.- Emma- volvió a mirar a Neal- aquí al lado hay una cafetería que abre toda la noche ¿quieres que vayamos a tomar algo mientras estos dos siguen en lo suyo?
-De acuerdo- Le escribió un mensaje a Belle avisándola de que estaría en el bar de al lado y siguió al chico.
[….]
Le caía bien Neal, era muy culto e inteligente además le fascinaba que supiese practicar todos los deportes que ella deseaba probar algún día.
-Deberías probar el surf, creo que te gustaría.
-Estoy segura, pero nunca tengo a nadie que quiera acompañarme. Mis amigas son unas pelmazas que tienen miedo a hacer cualquier cosa por si se parten una uña. Es como lo de ir en moto, nadie se fía de mí.- Le dio un trago a su refresco.
-¿Tienes moto?
-Una Ducati- sonrió orgullosa.
-¡Wow! Tú sí que tienes nivel.
-Lo sé –le guiñó un ojo y en ese momento se dio cuenta que estaba flirteando con Neal. Se sintió mal por ello y tuvo ganas de marcharse de allí inmediatamente. No podía ponerse a tontear con él, no estaba bien aunque fuese algo inocente. Así que se sintió aliviada cuando recibió un mensaje de Belle avisándola de que ya estaba en la calle.-Tengo que irme- se levantó.
-¿Ya?- preguntó él que pareció sorprendido por su repentina reacción.
-Sí, Belle me está esperando.- comenzó a dirigirse hacia la puerta del local.
-Emma- Neal la detuvo antes de que llegase a salir a la calle- ¿estás saliendo con alguien?- la pregunta la pilló desprevenida y se quedó en silencio unos instantes.
-No- respondió finalmente. Debería haber dicho que sí, pero no pudo porque por primera vez se le planteaba la duda de si, en realidad, estaba saliendo con Regina o simplemente tenían algo raro.
-Pues- el chico le cogió el móvil de la mano- este es mi número- se lo apuntó y le devolvió el teléfono. – Si algún día te apetece hacer algo, llámame.
-Vale- se volvió aturdida y fue al encuentro de su amiga, la cual le fue contando en el coche todo lo sucedido con Whale, pero ella era incapaz de prestarle atención.
Estaba sumida en sus pensamientos; acababa de conocer a un chico que le llamaba la atención, había flirteado con él, le había dicho que no salía con nadie y encima no era capaz de borrar su número de teléfono por más que su conciencia le estuviese diciendo que aquello era lo correcto. Es que no podía llamar a Neal ni quedar con él, porque estaba Regina.
No, definitivamente no quedaría con Neal. Aún así, no borró su teléfono.
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