Kagami Taiga POV:

En el final del tercer cuarto, casi principio del último fue cuando las cosas empezaron a tomar forma. Nos estábamos poniéndo en marcha... No sé muy bien que es lo que había cambiado, pero recibía pases a los que nadie pudo hacer frente.

"Chotto!" Escuché decir a alguien antes de poner el balón en juego de nuevo. El canijo de los ojos siniestros se había acercado a una bolsa entre los bancos de descanso y volvía con un trozo de tela en la mano.

"Oi, Izaya, ¿que es eso?" le preguntó Koganei senpai encaramándose sobre él para ver lo que tenía en la mano.

"Oh! es que me estaba molestando, así estaré más centrado" cubrió su ojo derecho con un parche y pude verle sonreír de esa forma maniática que me cabreaba, ¿que se cree, un tiburón?

Pero era raro, ¿para que querría hacer eso? Es decir... es un juego en el que necesitas poner todos tus sentidos en ello, ¿para que limitar su sentido de la visión? Algo en este tío no era del todo normal, aparte de lo habitual quiero decir... ¡Tch!

Ya íbamos 27 a 32, tenía que seguir marcando cuanto antes. Pensaba aprovechar todos esos pases milagrosos de Kuroko al máximo y presionar hasta el jodido final.

El balón se puso en juego de nuevo, nadie parecía estar marcando a Kuroko, lo habían vuelto a olvidar ¡Perfecto! Uno de sus pases milagro venía directo hacia mi hasta que de la nada una sombra se materializó en el trayecto robándolo.

"Fuck! como si fuera a permitirlo!" gritó el ojos ambarinos mirándome por encima del hombro y echando a correr al otro lado de la pista.

Dribló increíblemente rápido a los dos que salieron a intentar hacerle frente, pero sin siquiera poder frenar su rápida carrera.

"¡Ha-hayai!" Gritó la entrenadora asombrada.

Apreté los dientes y esprinté todo lo rápido que pude en su dirección, dispuesto a interceptarlo costase lo que costase. Daba igual quien se le pusiera por delante, siempre parecía arreglarselas para encontrar un camino por el que evadirse ¡Era como si nos leyese totalmente!

Aún estaba un poco lejos de la zona del aro para cuando me paré a enfrentarle, situándome en el lado de su ojo cubierto se vió obligado detenerse... ¡Ya era mío!

Sin embargo parecía evaluarme con sorna, mientras que el ojo que tenía al descubierto parecía moverse frenéticamente en busca de una salida mágica. Sin pensárselo dos veces saltó ¡¿un triple?!

"¡No pasarás!" grité saltando para interceptar el balón.

"Bromeaabaa~~" con tono divertido se echó hacia atrás todavía en el aire.

"¡¿Un fadeaway?! ¡¿a esta distancia?! ¡IMPOSIBLE!" rugí con toda mi sangre hirviendo.

"¡Kagami-kun! ¡es un pase!" oí a Kuroko gritar a lo lejos.

Pero ya era demasiado tarde. El mocoso hizo el amago de lanzar el balón, pero en vez de que éste fuera hacia delante lo dejó ir hacia atrás, donde Hyūga senpai dió buena cuenta de él marcando así otros jodidos 3 puntos.

"YOSH!" gritaron al unísono los de segundo año emocionados, propinándose golpecitos victoriosos unos a otros de forma efusiva ante la impresionante jugada.

"¡Ahh~~ tsukareta, tsukareta! Oi! capitán ¿puedo dejarlo ya?" Como respuesta Hyūga golpeó la cabeza de Izaya con fuerza a grito de "¡Aho, no creas que puedes abandonar ahora, después de enseñarnos eso!"

Cabrón... pensando en escaquearse después de haberme tocado las narices GRRRRR.

"Kagami-kun, vamos a necesitar llevar especial cuidado con Izaya-kun" soltó Kuroko apareciendo de la nada. "Puede interceptar mis pases"

"¡¿De veras?! " grité sobresaltado más por el susto que me dió que por otra cosa.

"Si" me miró estoico. No sé si lo hacía a posta por fastidiar o era que simplemente que el joven no había descubierto el uso de la palabra sarcasmo.

"¡Gracias por decir lo obvio idiota!" Ese tío llevaba siempre una careta por cara, ¿o qué? Prácticamente no gesticulaba, daba miedo.

Cuando no quedaba nada para terminar el partido y con los marcadores a 36-37 el cabrón de Izaya no parecía por la labor de jugar, y entre Kuroko y yo marcamos el mate ganador.

Pensaba cantarle las cuarenta al chibi-same (pequeño tiburón) en cuanto lo pillase en el vestuario, pero parecía no encontrarse en ningún lugar a la vista. Se había ido.

Mientras tanto fuera del vestuario:

"Y bien, ¿que opinas?" Preguntó el capitán del equipo, hecho polvo.

Se secó el sudor mientras esperaba a que la entrenadora rompiera el silencio.

" Fue bastante increíble, ¡no puedo creer que el sexto hombre de la generación de los milagros decidiera unírsenos! Oír hablar de su talento es una cosa pero ver su misdirection en persona es... aún no he podido procesar todo lo que he visto" dejó escapar un suspiro antes de continuar.

"Pero, tampoco sé muy bien que hacer con Izaya Yuuzan, es decir... ¿que clase de habilidad es esa? No lo tengo nada claro. Fue como si por un segundo pudiera usar una especie de falta de presencia para hacer aquel impresionante robo pero, no creo que su habilidad sea la misma que la de Kuroko. Y esas fintas..." sopesó sujetándose la barbilla.

"Haaa~~ La verdad es que yo también me perdí bastante en ese punto, para cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, él ya estaba en el aire cerca de mí y el balón apareció en mis manos" dijo rascándose la nuca con una sonrisa cansada en su cara.

"Lo que me pareció curioso fue que cubriera uno de sus ojos, he querido preguntarle la razón pero... no le he visto salir del vestuario y por el cabreo de Kagami-kun intuyo que ya se fue" Suspiró la joven con las manos en las caderas y la cabeza gacha en actitud de derrota. Por segunda vez en el día de hoy, parecía ser que las preguntas de Aida Riko sobre el misterio que suponía el pequeño tiburón del seirin, iban a quedar de nuevo sin respuesta.

A LA SEMANA SIGUIENTE:

Izaya Yuuzan POV:

"¡Kantoku, hazme regulaaaar~~" le dije recostándome perezosamente en una silla a su lado.

"KYAAA~~ No debes aparecerte de la nada como Kuroko! ¡Acabaréis por provocar un infarto a la gente normal!" me gritó.

"Mmm-hmmm lo que sea, ¿me has escuchado?" inquirí exhasperado.

"Ehh~~ con que quieres ser regulaaaar. No quiero." imitándome con desdén, una sonrisa burlona apareció en su rostro al tiempo que apoyaba su barbilla entre las manos, estaba claramente examinándome de nuevo.

Sabía que tarde o temprano se acabaría mi suerte, esta mujer no se iba a quedar tranquila cada vez que eludía todas sus preguntas de forma no muy disimulada que digamos... Antes de darle lo que buscaba planeaba divertirme un poco con sus reacciones. Después de todo me caía bien.

"Jugar regularmente no describiría lo que quiero, más bien... sólo quiero poder jugar en los partidos que me parezcan interesantes, el resto me da igual pasarlos en el banquillo" dije apoyando la barbilla en la palma de mi mano y mirándola de reojo.

"¿No crees que eso es un poco presuntuoso por tu parte?"

"¿Presuntuoso? es posible, pero piénsalo así, en partidos más difíciles haré falta y yo jugaré de buena gana, pero no veo por que debo moverme innecesariamente en otros que se puedan ganar sin que pise la pista, mi habilidad me desgasta demasiado." Dejé escapar un leve suspiro.

Después de aquel partido de entrenamiento, me había pasado el fin de semana en casa completamente adolorido por la falta de entrenamiento. Y la presión a la que me sometieron los marcajes de cejas encrespadas, sumando un maldito dolor de cabeza persistente, no me ayudó a sobrellevarlo. Sigh, mi cuerpo resultaría demasiado débil para los juegos intensos que estarían por venir, mi limitación iba a resultar demasiado grande en comparación con la fisiología del resto del equipo. No me cabía duda...

"¿Y cuál es tu habilidad concretamente?" inquirió Riko, presionando con la mirada.

"Mmmm ¿aún no has podido darte cuenta por ti misma? está bien hagamos un trato, te lo diré todo a cambio de lo que te he pedido, que me dices...?" Sabía que no iba a caer por algo tan simple, pero al menos me estaba entreteniendo.

Sin embargo pareció sopesar todas las posibilidades, iba a ser difícil de convencer pero eso ya lo sabía desde el principio. Simplemente me dirvertía llevar las cosas por el camino que había previsto.

"No veo en que nos beneficia eso, lo descubriré tarde o temprano de todos modos, además...no deberías intentar ponerte en mi lado malo" hizo sonar los huesos de sus nudillos, mirándome de forma asesina.

"Tch, bien pero cuando diga en un partido que me salgo, saldré" le aseguré antes de continuar.

"Mi habilidad.. bueno, no sé muy bien desde cuando la tengo o como desarrollarla en todo su potencial. La llamo "el sendero", ya conoces el funcionamiento del eagle eye, podría decirse que en cierto modo es similar. Pero en vez de funcionar de la manera en que la vista de Izuki senpai trabaja para marcar a los adversarios en el campo, mis ojos son capaces de analizar el entorno y a mis oponentes de un modo distinto... es como si en mi cabeza apareciera un mapa de líneas con diferentes caminos a tomar. Así puedo sobrepasarlos a mi antojo, dado que también calculo como reaccionarán los jugadores dispuestos a mi alrededor y su próximo movimiento a mi jugada. Soy todo un escapista." Le dediqué una mueca divertida remarcando así el último punto.

La boca de Riko estaba abierta de par en par. "Eso... es, ¡vaya, nunca había oído hablar de una habilidad similar! No es de las posibilidades que había supuesto, pero entonces... aquel pase que interceptaste de Kuroko, ¿como apareciste de la nada tan rápido?"

"Ah.. eso... verás, en cierto modo todos podemos usar un mínimo de misdirection" dije estirándome para arrancar una hoja de su cuaderno para poco después conveirtirla en una bola.

"Mira " lancé la improvisada pelota y como era de esperar los ojos de Kantoku la siguieron durante toda su trayectoria.

"¿Ves? no me estás prestando atención en lo absoluto" le susurré al oído apostado a su espalda.

"KYAAA~~"

"Deberías dejar de hacer eso, mattaku... con vosotros alrededor voy a acabar por quedarme sordo" dije con mi dedo tapando mi dolorido oído.

"Sólo sé sacarle un poco de provecho a mi escasa estatura y poco imponente complexión en los momentos necesarios, no es para nada como la asombrosa habilidad de Kuroko" Ese chico había superado mis espectativas y estaba ansioso por comprobar como encajaríamos a la hora de trabajar en equipo. Su habilidad y la mía, en la cancha al mismo tiempo... Sólo pensarlo me hacía temblar de emoción y curiosidad.

"De acuerdo, la prueba de acceso será el Lunes a las 8:40 en el tejado" dijo con una brillante sonrisa.

Fuck... ésta mujer está tramando algo... Sabía que tarde o temprano Riko me haría pagar por todo lo que la había mareado hasta ahora. Quizá aún estaba a tiempo de arrepentirme y suplicar clemencia...