"FU FU FU! ¡Os estaba esperando!" Canturreó Riko de brazos cruzados y con actitud determinada. Ya estaba empezando a arrepentirme por mis 'supuestos pecados'...

Kuroko parecía consternado "¿Es un duelo?" Preguntó .

"¡¿Eres idiota?!" le espetó Kagami al tiempo que se giraba para observar al peliazul completamente incrédulo.

"¡No soy una persona que nade en la paciencia y menos por las mañanas! ¡calláos de una vez y acabemos con ésto!" inquirí aún riéndome por dentro ante la ocurrencia de Kuroko.

"Oi, oi, Izaya... te hemos visto reír por lo bajo, ¡no disimules ahora!" comentó uno de los chicos.

"¡Reír mi trasero!" me defendí inmediatamente manteniendo el tipo con toda mi fuerza de voluntad, pero una carcajada delatadora brotó de mi garganta. Mi estómago empezaba a doler de reírme tanto... ¿Cómo podía haberlo dicho tan consternado? ¿Acaso lo dijo enserio?

"Date prisa con la prueba o llegaremos tarde a la maldita ceremonia de apertura" apresuró Kagami a la entrenadora que todavía seguía con su pose.

"He de aclararos una cosa antes de nada. Jugamos con objetivo de conquistar los nacionales, si no estáis preparados para lo que ello conlleva ¡retiráos ahora! ¡Quiero que tengáis un objetivo concreto y la determinación para cumplirlo no importa cómo!"

Inspiró profundamente poco antes de gritarnos otra vez, señalándonos a todos los alumnos que se extendían ante nuestra vista ya alineados en el patio en el proceso.

" ¡Por eso ahora, desde aquí, gritaréis vuestra clase, vuestro nombre y vuestro objetivo para este año! No penséis en escaquearos de ésto, los de segundo año pasaron por ello también"

Volvió a reír con esos siniestros fu-fu-fús, antes de añadir maliciosamente " Y por supuesto, si no sois capaces de llevarlo a cabo, la próxima vez como castigo tendréis que declararos a la chica que os gusta completamente desnudos"

"¡¿EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHH?!" Gritamos todos al unísono.

Miré nerviosamente y con disimulo a los demás, sentía mi cara arder.. Eso ciertamente sería un GRAN problema para mí, tenía claros mis objetivos desde incluso antes de entrar al Seirin... ¡Pero desnudarme no era uno de ellos! Me obligué a recomponerme rápidamente y me encaminé a la barandilla pero para mi sorpresa, Kagami se me había adelantado con su declaración.

Cuando llegó mi turno, cogí aire y aferrando la barandilla hasta que mis nudillos se tornaron blancos de lo emocionado que estaba, grité a pleno pulmón. "Oi! Omae-ra! Clase 1-B! Asiento 13! Recordad bien mi maldito nombre! Soy Izaya Yuuzan! ¡Y pienso terminar con todas las discriminaciones existentes dentro del baloncesto! ¡Aplastaré a todos aquellos que menosprecien a los demás atletas! ¡Y para ello pienso patear traseros hasta llevar a Seirin al número 1!"

Exponer en alto ésto, me hizo sentir como si me hubiera quitado un cierto peso de encima. Para cualquier otro al que no le explicase mis motivos personales detrás de éste objetivo, pensaría que es un tipo de propósito extraño, pero con el tiempo... revelaría mis cartas.

En ésto, Kuroko se disponía a hacer su declaración cuando de la nada sacó un megáfono,

¡enserio! ¡Un jodido megáfono! ¡Aún flipo! pero antes de que pudiera declarar nada, los profesores nos acorralaron, dejándonos sin posibilidad de huír.

Ese día recibimos un montón de sermones, pero me lo había pasado como nunca. Me estaba empezando a gustar Seirin, lo cual no sería un problema si no fuera porque no puedo permitirme bajar la guardia en ningún momento...

Más tarde ese día:

Iba patinando aburrido por la calle para cuando ¡un Kuroko salvaje apareció! No, ahora enserio... Debería de dejar de pasar tantas noches jugando a pokémon.

Dejando mis idas de olla a un lado, ese chico despertaba mi curiosidad, así que antes de darme cuenta ya había gritado su nombre, y el joven peliazul ya había detenido sus pasos mirándome como si quisiera descifrarme. Para cuando me acerqué a él, una carcajada había brotado por voluntad propia de mi garganta, causada por el recuerdo de su numerito con el megáfono de esta misma mañana.

"¿Que pasa Izaya kun?" Ahí va de nuevo... esa expresión estoica en su cara.

"Mmmm seré sincero, tus habilidades me resultan curiosas ¿tienes un momento para hablar?" Dije metiendo la mano con la que no sujetaba la tabla en el bolsillo del pantalón.

Mi curiosidad algún día me llevaría a la ruina... O al menos eso aseguraba mi abuelo.

"Claro, a decir verdad yo también siento curiosidad por tu estilo y me resultó interesante tu declaración" Creo que era la primera vez que le había escuchado hablar tanto, sopesé mientras entrábamos al abarrotado Maji Burguer.

Para cuando estaba de vuelta con la bandeja de mi pedido, tuve la necesidad de detenerme a contemplar como Kuroko le daba un susto de muerte 'simplemente estando ahí' a un Kagami completamente absorto que devoraba una de sus incontables hamburguesas. Como siempre, ¡todo un espectáculo!

Me senté reticente, ya que mi 'relación' con baKagami seguía siendo como la del perro y el gato.

Sin embargo, toda incomodidad se disipó cuando Kuroko nos contó el por qué de su decisión de asistir a una preparatoria sin renombre. Los ideales que decidió dejar atrás una vez se disolvió la Kiseki no Sedai al dejar Teikou y sus razones para jugar actualmente al baloncesto.

Toda su historia me había sorprendido de gran manera, sinceramente no me esperaba algo así...

"¡Diciendo cosas vergonzosas como siempre! Como sea... ganaremos a la generación de los milagros" dijo Kagami poniéndose en pie.

Seguí sorbiendo mi batido de chocolate recostado en la silla de mi habitual forma despreocupada. Mi mente seguía dándole vueltas a la información que nos había proporcionado Kuroko sobre los otros integrantes del Teikou... Eran del tipo de atletas que no me gustaban en absoluto.

"Bueno, veo que no tengo nada de que preocuparme entonces, tres personas compartiendo el mismo objetivo... Son menos del equipo a convencer" una de mis malignas sonrisas ya había decidido hacer acto de presencia.

Los otros dos sonrieron de vuelta ante mi comentario. Parece que no todo iba a ir tan mal como esperaba.

Al día siguiente un abrumador barullo recorría toda la preparatoria. Mi curiosidad tomó lo mejor de mí asi que una vez dentro de la clase, me acerqué a la ventana que estaba menos concurrida. Que resultó ser la más cercana al asiento de Kurok. En cuanto me había asegurado un sitio, miré fuera para ver que supuesto espectáculo había causado tanto alboroto. Y para mi sorpresa (y la de muchos otros imagino), alguien había escrito en el patio frontal a las aulas en una caligrafía irregular: "Os haré los números uno de Japón"

Mierda... estaba a punto de estropear toda mi estética emocionándome de forma absurda cuando un estornudo me salvó de cometer dicha estupidez. Dirigí mi mirada a la fuente del sonido y contemplé a Kuroko, que se estaba rascando la nariz con el brazo izquierdo. El muy idiota no se había dado cuenta de la manga delatadora manchada de blanco... Me reí en mi fuero interno ya que éste chico no dejaba de sorprenderme.

Con aire distraído, me apoyé contra la ventana totalmente absorto por el mensaje del patio. Poco después la mano que no tenía metida en el bolsillo de mi pantalón decidió moverse por si sola y acabó por posarse sobre la cabeza del muchacho peliazul. Le revolví levemente el cabello, y cuando éste miró hacia arriba le dediqué sin pensarlo una cálida sonrisa, una de verdad. No todas esas amenazadoras o siniestras que había ensayado tan arduamente durante mucho tiempo con el fin de intentar verme masculino.

Y él, incrédulo, reaccionó sonriéndome de vuelta. Como lo oís, SONRIÓ. ME-SON-RIÓ. (Chupáos esa fangirls! No ahora enserio, no odiéis a la autora Nyan-san por ésto o me las hará pagar TT^TT )

El momento se rompió con los crecientes cuchicheos de las emocionadas chicas que se habían vuelto como locas por nuestro intercambio de sonrisas. O he de decir ¿mi sonrisa? ¡Mierda Kuroko, porque tenías que usar tu falta de presencia para dejarme tirado en un maldito momento como éste, con esa jauría! ¡Traidor!

"Háh! Así que eres capaz de hacer una expresión como ésa chibi-same!" osó picarme Kagami mientras se abría paso hacia mi.

"¿He de preocuparme porque no puedas mantener tus ojos lejos de mi ni un instante, cejas encrespadas? Por que si tanto cuentas mis expresiones..." Le espeté de vuelta sonriendo socarronamente con tono zalamero "¡¿EH?!¡¿Y que es éso de chibi-same?!" Mierda, ¿por que diablos tenía la sensación de que desde ahora ese mote iba a seguirme a donde quiera que fuera?

Me las había arreglado para sobrevivir malamente hasta la hora del almuerzo... Una vez sonó la campana que indicaba el fin de la clase, me estiré bostezando y me quedé congelado cuando un grupo de chicas parecía dirigirse hacia mi sitio. Oh-oh...

"Neee nee ~~ Izaya-kun! ¿Quieres comer con nosotras?" todas parecían entusiasmadas con la idea.

"No estoy interesado, como podéis ver no traje bento" solté encogiéndome de hombros intentando huír con la excusa más desesperada que se me había ocurrido en el momento.

"Que lástima" sopesó una poniendo un alarmante puchero.

"Pero entre todas tenemos mucha comida, podemos compartirla ¿verdaaaad~~?"¡Arg! Ahí van haciendo esa estupidez de decir lo mismo a la vez agarrándose de las manos intentando parecer monas...

Cuando una vena estuvo a punto de hacer *pop* y aparecer en mi frente ante su cansina insistencia, la entrenadora Aida hizo su milagrosa aparición seguida por el capitán y Mitobe senpai. Salvado por el diablo en persona, no se si sería un gran cambio...

"¡Novatos del Seirin Basketball Club, salid un momento!" Una sonrisa socarrona se había adueñado de su rostro.

Si no fuera porque me acababa de salvar de todas esas chicas que se aglomeraba en mi mesa con el fin de flirtear, me habría cuestionado seguirla.

Y es que si Kagami, Kuroko y yo experimentamos un escalofrío simultáneo nada bueno podría suceder... En efecto, los fu-fu-fús de Riko estaban de vuelta. Fuck... Nos sentíamos visiblemente un tanto aterrorizados de sólo pensar a donde podría llevarnos ésta situación.

"Tenéis que pasar una última prueba, tomad ésto" dijo omitiendo nuestro desconcierto, tendiéndonos al momento un sobre.

"La prueba consiste en comprar el bocadillo Ibérico especial que se pone a la venta una vez al mes en la cafetería"

Pude ver a los senpais de segundo año cruzar miradas, esto iba a estar lejos de ser una tarea fácil, y los malditos no pensaban advertirnos.

"Nos vemos en la azotea, buena suerte~~" se despidió de nosotros ondeando una de sus manos mientras con la otra se tapaba la boca riendo como una anciana malvada, y tan pronto como nos alejamos empezaron a cuchichear. Joder...

Tenía razón, ¡lo sabía! La cafetería había perdido hacía mucho tiempo el derecho de poder describirse así. Era un jodido campo de batalla. Todos los clubes estaban aglomerándose, golpeándose unos a otros, gritando, mordiendo, escupiendo, todo para poder llegar al preciado tesoro...

Podía ver como las almas de algunos dejaban sus cuerpos entre la multitud. Pero el equipo de baloncesto no perdería, ¡no con nuestro espíritu de lucha ardiendo al máximo! O más bien.. no debido al miedo que sentíamos de tan sólo pensar que tendríamos que enfrentarnos a Aida senpai con las manos vacías... El mismo pensamiento debió cruzar la mente de los chicos, ya que todos nos estremecimos visiblemente de forma sincronizada.

Observé a dos incautos, que junto con Kagami intentaron entremezclarse con la muchedumbre, intentando hacer su camino hacia la zona delantera, para poco después, tener que esquivar sus cuerpos volando hacia nosotros.

"It's Japanese LUNCH TIME RUSH!" gritó Kagami incorporándose tras la caída, en su propio mundo.

Mientras ellos se gritaban unos a otros por un plan B, yo sopesé mis posibilidades.

Opción nº1:

Intentar usar un poco de misdirection, pero para mi esa tarea sería imposible, dado que no podría mantenerla todo el trayecto. ¡Descartado!

Opción nº2:

Había hecho el trayecto de ida y vuelta a una de las salas de equipación tan veloz como un rayo, estaba preparado.

"Oi! Kuso gakis! (A/N: niñatos de mierda) ¡os voy a patear el trasero y conseguiré uno de esos jodidos bocadillos! ¡Enfrentadme si tenéis lo que hay que tener!"

Lo sé, no es el método más inteligente de dirigirse a una muchedumbre de sudorosos hombres con la testosterona por las nubes y hambrientos hasta la muerte siendo la hora de la comida... Pero eh, al menos, captó la atención de algunos de los últimos puestos. Que se giraron perfectamente al unísono, con sus venas inflándose y aceptando mi reto con diversas obscenidades e insultos como gritos de guerra.

Bokken (A:/N: espada de madera pesada) en alto salí corriendo directo hacia ellos y comencé a golpearlos, no dejé de avanzar mientras iba dejando sus cuerpos inertes atrás, acumulándose de forma graciosa... Alguno incluso se había quedado inconsciente, con la cara completamente apoyada contra el suelo y el culo en pompa. ¡ digno de foto!¡ Si no tuviera que seguir luchando por mi vida ahora mismo!

"MEN! DOTE! KOTE!" grité al golpear a tres más, ¡ya estaba cerca! ¡me quedaba algo menos de medio camino! Podía oír a los chicos del equipo animándome entusiasmados. Un poco más... un poco más... ¡Ya veía las bandejas! "¡SI!" exclamé celebrándolo antes de tiempo.

"¿EH?¿PERO QUE COÑO? ¡¿EHHHHHHHHHHHHH?!" fué lo único que pude decir mientras volaba por los aires cual jodido folio, directo a mi punto de partida. Kuroko y otro de los chicos tuvieron que esquivarme y poco después me incorporaron como pudieron del suelo, mis ojos aún daban vueltas por culpa del maldito aterrizaje forzoso...

"IT'S JAPANESE LUNCH TIME RUSH!" Kagami flipaba de nuevo, zarandeándome.

"Joder, ese había sido un buen plan, parecías Moisés separando las aguas" dijo uno de los chicos antes de que todos se unieran a sus carcajadas. Tch, cabrones graciosillos... Les iba a dar yo Moisés y las aguas...

Seguía mareado, y no podía evitar pensar en las mil y una maneras en las que descuartizaría a los mastodontes del club de rugby tarde o temprano. Ya que al parecer habían corrido en formación ,aprovechando el camino que había despejado, placándome en el proceso y haciendo que despegase cual miembro del TEAM ROCKET de la serie de pokémon. Simplemente hermoso... Tch.

Toca cambiar de estrategia sopesé rápidamente al tiempo que ví a lo lejos a Kagami "surfeando" por encima de la gente con otro del equipo a modo tabla, para pocos segundos después salir ambos volando violentamente por los aires. De nuevo hacia nuestra dirección.

Opción nº3:

Yo Izaya Yuuzan, renunciaré en breves momentos a 'mi hombría' por un maldito bocadillo... Era de chiste. Pero ésto ya no era simplemente un reto de los senpais, se había convertido en una lucha por mi honor. Pero... ¿que diablos estoy diciendo? Creo que me golpeé la cabeza demasiado fuerte al aterrizar, sigh.

Me aproximé por un lateral a uno de los grupos más grandes de la sala, mezclándome entre ellos y gracias a los empujones que hacían con una asombrosa sincronización, conseguí avanzar bastante. Me sentía como un maldito ninja, ahí infiltrado tras las líneas enemigas. ¡Era el momento! uno de los más grandes de ellos se había apoderado del preciado premio y ya estaba luchando por su camino hacia la salida. ¡Era momento de interceptar a mi presa!

Trastabillé , y me sujeté a la manga de su chaqueta a propósito. El chico miró hacia abajo y yo, lentamente le devolví la mirada con ojos llorosos, mis labios temblaban de forma inocente... (Si, inocente...Há!)

"E-eh?! ¿Estás bien? ¿Te han he-hecho daño?" me dijo poniendo una de sus manos cuidadosamente sobre mi hombro.

Fu-fu-fú! ¡le tengo! Mierda, que soy ¡¿Riko ahora? ¡Tch!

"Yo... ya casi había conseguido mi bocadillo pero... *sollozo* esos senpais de rughby me tiraron al suelo y ahora *sninf* yo.." Muahahaha el pobre idiota, estaba paralizado observándome como si se le rompiera el corazón sólo con mirarme. El ataque de los puppy-eyes estaba funcionando gracias a mis facciones femeninas.

"¡Esos idiotas! ¡ golpear a una cri-criatura indefensa como tú!" Indefensa...Háh! si hubiera visto como aporrée con todas mis fuerzas a los del club de kárate, tiro con arco y demás bárbaros que se cruzaron en mi camino minutos antes... Creo que en una situación como ésta, la ignorancia del pobre muchacho era una bendición... por el bien de su salud.

"Ten, puedes quedarte el mío, yo conseguiré otro" sonrió cálidamente.

"Ehhh~~ ¿Estás seguro senpai? ¡Po-podrías hacerte daño! *sninf*" dije consternado, poniendo en práctica la táctica de esas chicas de clase.

Él por su parte, se sonrojó tendiéndome el bocadillo y abriéndose paso por entre la multitud de nuevo sin siquiera darme tiempo a darle el pago del tesoro que ahora sostenía triunfante en mis manos.

"Há, bromeaaaaaba~~" Canturrée una vez se perdió de mi vista con un brazo apoyado en mi cadera y lanzando el bocadillo al aire para volverlo a coger, sonrisa triunfal siempre presente.

Parece ser que los demás tuvieron que legar la tarea en Kuroko, que hasta el momento había sido el único de ellos en hacerse con uno de los malditos 'manjares' del infierno. Por que seguro que, aún encima de arriesgar nuestras vidas por ellos, sabrían a mierda... ¡Tch! Sólo pensar en la mezcla que llevaban, ¡se me revolvía el estómago!

Para cuando llegamos a la azotea, nada más abrir la puerta, nos desplomamos exhaustos en el suelo, con los brazos por delante y unos encima de otros. Las carcajadas de los segundo año resonaban con fuerza ante la escena. Y por mi parte, si no fuera del equipo de los apaleados justo ahora, tambien lo habría encontrado divertido. Sólo podía esperar a desquitarme el próximo año con los novatos, me animé mientras nos indicaban que éramos libres de comer nuestro premio.

Después de tal experiencia, lo último que me apetecía era comer, por lo que me levanté y me dirigí hacia la barandilla donde los senpais estaban holgazanamente recostados.

"Kantoku" clamé llamando su atención. Cogí su mano y deposité el bocadillo Ibérico de la muerte en ella.

"Para ti" resollé simplemente.

"Pero..." dijo ella mirándo incrédula al bocadillo y luego a mi.

"Es una recompensa por tu trabajo, ya que a veces soy y seré insufrible" Le dije sinceramente mientras con mi otra mano cerraba la suya sobre el bocadillo.

"Ohh~~" Escuché a Koganei senpai divertido, volviéndome justo a tiempo para ver a una sonrojadísima Aida Riko antes de marcharme de la azotea.


Yuuzan 1

Hyūga 0

Nuestro querido capitán va a tener que esforzarse más por conseguir la atención de Aida saaaaaan~~


AVISO ESPECIAL: Nunca, jamás os interpongáis entre una muchedumbre de hombres hambrientos y su comida, y mucho menos pongáis en práctica las tácticas del idota de Yuu~~

Sólo me preocupo por vuestra integridad física y emocional;)