A/N:Recomiendo escuchar 'Black alley' ost de noragami durante la primera parte de este capítulo xDD
Los chicos del club de baloncesto estaban de camino por el pasillo de los vestuarios, cuando un encolerizado Izaya pasó como un vendaval de largo en dirección opuesta a donde habitualmente tenía lugar la práctica de baloncesto.
"Oi! chibi-same! ¿el gimnasio está en ésa dirección sabes?" Oyó el aludido gritar a baKagami sin tan siquiera molestarse a detener su paso o dignarse a contestarle.
"¿A que vienen esas prisas?" preguntó Izuki-senpai con curiosidad para cuando el pequeño malhumorado había llegado a su altura.
"¡Me olvidé de traer mis malditas botellas, tengo que hacerme con un par antes de que cierre la cafetería!" vociferó el ojos ambarinos apretando aún más el paso, si no lo lograba a tiempo iba a estar muerto al final de la tarde, y morir por deshidratación por una causa tan estúpida no era una de las posibilidades que había pensado.
Vestuario del Seirin - Izaya ausente en su misión-
Cuando iban a entrar al vestuario causando alboroto, como ya era costumbre. El grupo se detuvo en seco al ver a Koganei, con una expresión que a cualquiera le recordaría a un pobre conejo cuando le dan las largas.
Aún acuclillado y dándoles la espalda les miró con alivio por encima de su hombro, se levantó con una mano a su espalda, apoyando su dedo gordo de la mano izquierda en la barbilla y extendiendo el índice en el proceso. Adoptando así una supuesta pose de 'súper detective'.
"¿Habéis visto eso?" Preguntó sin variar su postura y con voz endiabladamente sospechosa.
"¡¿El qué?!" preguntaron todos al unísono aún aglomerados en la puerta. Excepto Mitobe, que había llevado los métodos de comunicación a otro nivel y se dedicaba a hacer 'su morse con las cejas'.
"¡EEEEXACTO!" espetó Koganei señalando a un punto aleatorio. ( A/N: Se cree Ace Attorney de Phoenix Wright o algo xD)
"¡¿HUH?!" contestaron todos al unísono de nuevo sin entender de qué diablos estaba hablando.
"Fiuuuf~~ Por un momento temí por mi vida cuando se abrió esa puerta... ¡Soy un ninja!" Dijo adoptando por un momento los fu-fu-fús perturbadores de Riko, mientras se limpiaba el sudor de la frente con su mano libre.
Alzó con ambas manos el objeto que mantuvo escondido tras su espalda todo este tiempo y tornó sus labios más arriba aún, si es que su habitual expresión gatuna lo permitía. (A/N: Ya sabéis a que me refiero... aunque a mi me recuerda más a un mono... xD)
Un abrumador e inusual silencio se apoderó de la sala mientras que las caras de nuestros adorados jugadores se fueron tornando entre las muchas gamas de rojos a los carmesíes más brillantes. Casi se podían oír sus combustiones espontáneas al alcanzar su límite de enrojecimiento...
El capitán se sintió en la obligación de preguntar exhasperado mientras le atizaba un coscorrón en el proceso "¡¿Qué diablos se supone que haces tú aquí con unas malditas bragas?! AHO!" Se ajustó las gafas y dirigió rápidamente su mirada a cualquier otro lugar que no fuera el objeto en cuestión, aún completamente rojo.
"Ooohh, ¿queréeeis sabeeeer?" Era obvio que tenía la completa atención de los miembros del equipo, ya que todos se acercaron de forma sincronizada, a pasitos cortos y concisos un poco más a él, dedicándole un sonoro "HUM! HUM!" como afirmación mientras asentían con la cabeza y se inclinaban hacia delante durante todo el proceso. Si tan sólo estuvieran así de bien sincronizados el resto del tiempo...
La escena era digna de ser grabada.
Hasta Kuroko parecía absorto en los acontecimientos, cuando Koganei decidió alumbrar sus oscuros y depravados pensamientos, canturreando la respuesta menos esperada por parte de todos ellos.
"Veréis, poco después de ser casi arrollado por el mal hablado de Izaya, en su carrera hacia sólo el señor sabe qué pobre alma infeliz a la que atormentar, observé como algo sospechoso se salía de su olvidada bolsa, y cuando me acerqué a investigar... me encontré... ¡esto!"
Brazos en alto de nuevo, se puso a estirar y encoger la pequeña prenda de sugerente lencería negra ante todos, repetidas veces... Emulando así la escena de Rafiki en el rey león pero de forma completamente... No sé ni como definirlo. Al fin y al cabo era con unas bragas...
"Pero eso... ¿quiere decir que Izaya-kun es un lolicón?" Preguntó Kuroko con sus puppy-eyes y tono completamente consternado.
"¡Idiota! ¡¿Acaso sabes lo que significa eso?!" ladró Kagami irritado "¡Y deja de mirarme con esa cara de mascota perdida buscando hogar!"
"¿Te pone nervioso, Kagami-kun?" inquirió Kuroko acercándose más al chico. Mientras mantenía su expresión apesadumbrada, extendió sus brazos como si fuera un zombie capaz de contagiar algún tipo de extraña mutación y comenzó a acercarse a Kagami. Para poco después acabar persiguiéndole así por el vestuario.
Mientras esos dos lidiaban con su propia disputa divirtiendo al resto de primer año, los segundo año se habían acuclillado en círculo en torno al objeto en cuestión.
"No me habría imaginado que el enano resultaría ser un pervertido..." sopesó Koganei divertido mientras pinchaba con un bolígrafo la prenda inerte en el suelo, como si de un bicho se tratase.
Izuki intentó hacer varios chistes y rimas sobre bragas, ropa interior variada, pervertidos y demás, mientras los otros le ignoraban descaradamente y juntaban aún más sus cabezas. Dejándole completamente fuera del círculo y al borde del llanto.
"Al menos tiene buen gusto" dijo el capitán mientras se sujetaba la barbilla pensativo, sonrojo esparciéndose por su cara al darse cuenta del comentario que había abandonado su boca.
Mitobe parecía estar teniendo un tormentoso debate interno, que se reflejaba de forma cómica en su cara, ya que parecía hacer la ola con las cejas ante su indecisión por no poder llegar a una sola conclusión.
"A lo mejor es fetichista y le gusta travestirse en su tiempo libre, quizás trabaje a medio tiempo como mukama" exclamó Izuki antes de ser pateado por Hyūga, lanzándolo fuera del círculo (Si, se había colado de nuevo) al tiempo que le gritaba "¡Tú ya no juegas, fuera del grupo!"
El vestuario estalló en sonoras conjeturas, argumentos y batallas sobre el porqué de aquella interesante intriga. Pobre Izaya Yuuzan... no sabe la que le espera a la vuelta.
A/N: Recomiendo poner de fondo 'Russia no youjinbou' ost de durarara mientras leáis esta parte xD
Un terrible presentimiento a modo escalofrío recorría el pequeño cuerpo de Yuuzan mientras había logrado llegar a duras penas a su destino, se encontraba sin aliento. Y para su desgracia su sexto sentido no solía fallarle...
Una vez en el mostrador...
"Lo siento, pero el club de Rugby ha comprado todas hace un momento"
"El...club...de Rugby..." repasó Izaya con voz mortífera cagándose en todo.
"A-a-así es, ¡lo siento! ¡lo siento mucho!" vociferó la joven mujer inclinándose una y otra vez de forma frenética, casi al borde de las lágrimas. Salió de la cafetería como un tornado, para alivio de todos los allí presentes disipando así la oscura aura que se había cernido sobre la cafetería hasta su desaparición.
Se encaminó rápidamente a conseguir el material necesario, mientras repetía una y otra vez cual mantra de forma asesina " Rugby...los cerdos de Rugby... los que me hicieron volar... Están muertos"
Abrió la puerta corredera de golpe, con su negra aura tomando forma y envolviendo casi al completo su cuerpo, como si de un super saiyan se tratase. Los ojos aterrados del club de kendo buscaron de forma instantánea un camino por el cual huír de su amenazadora presencia.
Pero antes de que ninguno de ellos tuviera tiempo a decir nada o siquiera poder echar a correr, el peliazul gruñó " Dos bokken" sus ambarinos ojos observándolos de forma asesina.
Rápidamente uno de ellos, al que le habían endiñado la tarea por medio del 'Jan ken pon' (piedra papel o tijeras en japonés) le tendió pálido y entre temblores las pesadas espadas de madera. Para alivio de todos, una vez el peligroso muchacho se hizo con lo que buscaba, desapareció tan rápido como había aparecido y perturbado la paz del dojo de kendo.
Y así, a grandes zancadas Izaya se plantó en el campo de los puñeteros y en breves muertos jugadores de rugby.
Ninguno le prestaba atención hasta que se oyó de fondo preguntar a un incauto...
"Hey pequeño, ¿te has perdido?"
En alguna parte del campo se escuchó un sonoro 'crack', procedente de la paciencia del chico peliazul empezando a resquebrajarse...
Otro mastodonte, al ver que portaba las espadas de madera y completamente ignorante a lo que sucedería minutos después, osó revolverle el cabello mientras le indicaba el camino correcto hacia el club de kendo.
Ante esto, una vena solitaria apareció en la frente de Yuuzan, mientras el aura que emanaba de éste se oscurecía aún más, danzando con forma oleosa a su alrededor.
Todo se quedó en silencio y los chicos del club le observaban con cautela, retrocediendo de forma inconsciente... Poniendo toda la distancía posible entre ellos y el dueño de esa perturbadora aura.
"Durante la batalla del bocadillo Ibérico os aprovechasteis de mi y me hicisteis volar...Y ahora pretendéis que muera deshidratado... " siseó entre dientes, lo suficientemente alto para que todos le escuchasen y se estremeciesen al instante.
"¿Un niño perdido?" Preguntó un recién llegado que parecía el capitán.
'CRACK'
"OS HARÉ VOLAR! RAAAAAAAAAAAAH!" gritó Izaya sujetando firmemente las espadas a sus costados, bajó su postura y cargó hacia ellos con un boken sobre los hombros y el otro colocado de forma horizontal frente a el. (A/N: Cual Sora del kingdom hearts con dos armas, vaya xD)
Era habitual que los miembros masculinos de los clubes con actividades al aire libre armasen gran escándalo, pero nada podía compararse con el apabullante estruendo que estaba resonando por todo Seirin High. Aunque eso no era lo más terrorífico de todo... Lo más aterrador era que los miembros de los clubes de los alrededores tuvieron que correr a refugiarse por su vida ante la creciente lluvia de... personas. Más concretamente... tíos en pelotas.
(A/N: Cuando describía esto me acordé de Heiwajima Shizuo de durarara! haciendo volar a todo dios y desnudándolos de una hostia en el proceso xDD)
Algunos de los alumnos de Seirin más valientes se acercaron a inspeccionar la zona, para poder así inmortalizar en sus móviles la creciente batalla entre los miembros del club de rugby y el pequeño siniestro con complejo de samurai-karateka.
Y mientras todo esto tenía lugar, un joven que se había infiltrado en la preparatoria observaba entre divertido y aterrorizado como un chico no más grande que una chica, desechaba una de sus espadas de madera rota y con la otra golpeaba de forma increíblemente rápida al último de los muchachos en pie, haciéndole volar por los aires describiendo círculos y perdiendo sus ropas en el proceso.
No perdió de vista al joven, que ponía su mano libre tras su oreja, como para oír mejo. Y cuando un sonoro 'PUM' resonó por todo el lugar levantando una avalancha de polvo y tierra. El peliazul de aura amenazadora se dió la vuelta satisfecho, posó la espada restante sobre sus hombros, cogió un paquete de botellas de agua que había por los alrededores y se marchó con ella bajo el brazo silbando una melodía, que si la memoría del muchacho rubio no fallaba, había oído en la película Kill Bill.
"Parece que Kurokocchi ha escogido un lugar peligroso e interesante..." suspiró el muchacho haciendo su camino a un grupo de chicas a las que poder pedir indicaciones sobre como llegar al club de basket.
EXTRA:
Había cogido todo un paquete de botellas sólo por despecho, pero una cosa estaba clara, iba a necesitarlas en cuanto me desplomase nada más llegar al vestuario. ¡Ese sería el gran plan! (A/N: O no...xDDD)
El uniforme estaba completamente desaliñado y destrozado... Manchas de tierra, sudor y pequeñas gotas de sangre lo adornaban como si fuera un lienzo. Iba a tener que ir a trabajar con el chándal del equipo, simplemente genial.
Estaba exhausto por todo el ejercicio y el tiempo que había pasado desde la última vez que había practicado kendo seriamente. Con un humor de perros abrí la puerta del vestuario de una patada. Bokken aún posada sobre los hombros, me encontré con la siguiente escena...
Kuroko y otros de primer año persiguiendo a Kagami con los brazos extendidos... ¡Como si se creyeran malditos zombies!
Izuki senpai sollozando, balbuceando rimas y chistes malos sobre como todos le ignoraban cruelmente, sobre pervertidos, ropa interior... Le oí recitar mi nombre seguido de como tenía un supuesto fetiche por cosas fuera de lo común.
¡¿Que diablos quería decir con todo eso?! Mi ira estaba empezando a aglomerarse alrededor de mi de nuevo...
Pero lo que colmó el vaso fue ver al resto de segundo año riéndose a carcajadas mientras pinchaban con un bolígrafo a Koganei senpai, que con unas bragas en la cabeza posaba una y otra vez de forma que el denominaba sexy, mientras repetía sin cesar "Nee nee~~¿Me sientan bien?"
¡Maldita sea! ¡Esas eran m-mis bragas! AAAAAAGH, sentía ganas de llorar de vergüenza, la tentación de hacerles trizas en ese instante y quemar los cadáveres junto con las bragas que jamás en la vida me volvería a poner estaba rugiendo en mi interior, a punto de hacerme perder la poca paciencia que tenía, si es que me quedaba alguna.
"Oi...! que se supone que estáis haciendo..." gruñí captando la atención de todos.
Se quedaron congelados por lo que pareció una eternidad y se giraron por tramos, como si sus articulaciones fueran componentes oxidados de algún tipo de maquinaria. Parecían robots...
Sus caras se quedaron completamente pálidas una vez sus ojos se encontraron con mi forma. Parada en la puerta, con el uniforme hecho mierda y el bokken sobre los hombros. Dejé caer sonoramente el pack de botellas que sostenía con mi otro brazo.
"E-e-eh... ¿ya de vuelta?" preguntó el capitán, totalmente pálido.
"Kooo-gaaaa-neeeei..." Antes de que pudiera abrirme paso para arrebatarle mi maldita ropa interior al chico de su cabeza, Kuroko apareció de la nada frente a mi, haciéndome trastabillar y obligándome así a posponer temporalmente mi misión de asesinato.
"Izaya-kun, ¿eres un lolicón?" me preguntó con tristeza, mirándome con esos puppy-eyes que tan locas vuelven a las chicas. Ante ésto, mi corazón empezó toda una carrera de latidos a voluntad propia... Enrojecí inevitablemente.
"¡¿QUEE?! ¡Cosas extrañas como esas aparecen constantemente en mi bolsa! ¡A veces incluso las chicas las meten con una nota o incluso su número de teléfono escrito en ellas!" inventé rápidamente, estaba desesperado. Si, lo sé no era el genio de las excusas...
"¿Estás diciendo que este tipo de objetos suele aparecer con frecuencia en tu mochila?" Repitieron algunos de los chicos, aún incrédulos mientras pinchaban a Koganei senpai de nuevo con los bolígrafos, como para reafirmar su punto.
"Espera...entonces, ¿es posible que ésta tenga el número de alguna chica?" empezaron a pelearse por comprobarlo, mientras yo seguía ahí parado frente a Kuroko, lleno de ira homicida...
"¡A partir de ahora deberíamos llamar a esa bolsa el portal de los deseos!" gritó Koganei senpai con mis bragas aún en su cabeza y señalando a mi mochila. Pero eso no fue lo peor de todo, no... podía pasar por alto el estúpido nombre y hacer como si no hubiera escuchado nada pero el asentimiento general de todos... ¡era algo inconcedible! Y cuando digo todos, es TODOS, ¡hasta Kuroko!
Dejando que la muerte se expresase por mi boca les comuniqué lo que, juro que serían las últimas palabras que iban a escuchar en muuucho, mucho tiempo.
"¡Preparaos para morir bastardos entrometidos!" grité para terror de todos, levantando la pesada katana de madera y cargando hacia ellos.
"Ahí vamos de nuevo..." suspiró Riko ante el enorme estruendo y alboroto que estaban causando los chicos en el vestuario...
"RIIIIIIIIIIIIIIIIIKOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! SOOOCOORRO!" parecía Hyūga luchando por su vida.
"KAAAAAAAAAAAAANTOKUUUU"
Irritada ante el griterío, se arremangó el uniforme dispuesta a repartir un poco de disciplina, pero no estaba preparada para la escena que se iba a encontrar dentro del vestuario masculino.
Una vez dentro, vislumbró a Izaya intentando golpear hasta la muerte a los demás... Y para cuando iba a tomar cartas en el asunto...
*PAF!* Un trozo de tela negra la golpeó en la cara. Lo que la enfureció fue que resultaron ser ropa interior, femenina...
"Chiiiiii-cooooos"
*PUM!PUM!PUM!* Era todo lo que se oía salir del vestuario, eso, y el sonido de un cuerpo desplomándose inerte en el suelo.
Y así termina la leyenda del tan conocido 'Día Gris' de la preparatoria Seirin. Nombrado así por que el aura de Izaya Yuuzan de la clase 1-B no se disipó totalmente de la preparatoria hasta casi una semana después del incidente, o eso dicen...
Recuento de bajas:
Todas las actividades de un club suspendidas durante una temporada, su campo de entrenamiento destrozado y cubierto de ropas.
Los miembros del club de Rugby ocupando toda la enfermería inconscientes o heridos y desnudos.
Otras instalaciones dañadas ante el aterrizaje forzoso de los cuerpos de los chicos del club de Rugby.
Algunos del club de Kendo aterrorizados por el 'demonio azul' como habían bautizado a Izaya.
Dos bokken menos para el club de kendo. *Contador restando números*
La mujer de la cafetería consumiendo desmesuradamente manzanillas y tilas durante el resto de la tarde y acabando con las existencias de dichos productos.
En cuanto a nuestro querido club de baloncesto... Koganei acabo con la mayor parte de los chichones propinados por Izaya antes de que Riko entrase en acción.
Bajas causadas por Riko impartiendo justicia:
Todos acabaron entrenando con una mano marcada en la cara el resto de la tarde y dando vueltas hasta prácticamente caer muertos allá donde sus pies los arrastrasen por última vez.
En cuanto a nuestro protagonista (nuestra protagonista llegados a este punto, que ya era hora! no?) yacía inconsciente aún en su ensangrentado uniforme en uno de los bancos .
¡AH! Y se me olvidaba... Un bokken menos para Izaya! *Contador marcando 0**
