A/N: He estado viendo KnB de nuevo, y no puedo evitar pensar que Kasamatsu Yukio es adorable a su manera xD DEDICADO A: Nunii: Fiel seguidora en las sombras de mis historias, y la que muchas veces logra que me ponga a trabajar pateándome el trasero de forma llamativa, o amenazándome con quemar cosas jajaja. Evan Akira-kun: Primer follower oficial de éste fanfic *YEY*
El día había sido duro y extremadamente largo y si a eso le sumamos que aún me esperaban un par de horas de trabajo... sólo quería pensar en llegar a mi apartamento y morir allí mismo tan pronto entrase por la puerta.
Izaya Yuuzan Ninja mode : ON
Una vez finalizada la sesión de entrenamiento y cuando todos estaban distraídos aún con sus preguntas a Ikemen-kun, decidí que era mi oportunidad. Asique me colé en los vestuarios femeninos rezando para no cruzarme con nadie.
Con suerte la entrenadora Aida, pese a no ser siempre muy femenina, tenía ese poder de previsión que parece poseer toda chica, a excepción de mi, claro está.
Una vez localizado lo que necesitaba, salí de allí tan rápido como un suspiro. Si no me apresuraba iba a llegar tarde al par de horas de trabajo que me esperaban por delante, y no podía negarle un favor a Kofuku-chan, que siempre me había ayudado mucho desde que me mude aquí.
Me subí a mi tabla de un salto, y patiné con la poca fuerza que me quedaba, obligándome a moverme lo más rápido que mis cansadas piernas me permitiesen. Ya veía el parque a lo lejos, por lo que sin pensármelo dos veces me bajé de la tabla de un salto, la lancé y cogí al vuelo echando a correr en dirección a los servicios. Eché una rápida ojeada antes de comprobar que todo estaba despejado y me colé en el femenino.
En una carrera, me asée lo más rápido que pude, rebuscando en la bolsa por el cambio de ropa que le había cogido prestado a Aida senpai sin consultarle. Me esperaría una horrible y sangrienta muerte en caso de que se enterase... Glubs.
La parte de arriba del uniforme femenino me quedaba un pelín justa, pero por ahora serviría perfectamente hasta llegar al café maid donde trabajaba a veces.
Metí el uniforme del equipo a presión en la bolsa, junto con la peluca y me desenredé rápidamente mi larga melena castaña. A punto estaba de salir disparada como una loca para cuando me percaté de que aún llevaba las lentillas puestas.
Suspiré derrotada volviendo al lavamanos y rebusqué en la bolsa por el blister para guardarlas. Desgraciadamente ésta era una de las razones por las que no podía revelar información al capitán Hyūga o a los demás, cada vez que me preguntaban por mi extraña manía de tapar mi ojo derecho con un parche, cuando me ponía seria en los partidos.
Resulta que con mi heterocromía completa, al tener un ojo de color azul y otro marrón, cuando me pongo las lentillas y utilizo mi habilidad 'del sendero', suelo ver borroso por el lado derecho. Ésto se debe, a que el color base de mi iris es demasiado oscuro y en contraste con la lentilla me hace forzar el triple la vista. Por lo que si estoy jugando y uso mi habilidad, las líneas que 'veo dibujadas en mi cabeza' acaban demasiado difusas por culpa de la lentilla y como con el lado izquierdo veo bien, me provoca dolor de cabeza y acabo mareándome. He ahí el gran y estúpido secreto.
Rápidamente comprobé que todo estaba en orden, aunque agradecería profundamente que los calcetines me llegasen a las rodillas... Sigh, he de decir que las faldas de Aida senpai son más cortas de lo que parecen.
Salí del baño trotando a toda prisa, intentando a duras penas cerrar la cremayera de la bolsa que parecía a punto de explotar, mientras hacía extraños malabares para sujetar la tabla, que no sabía ni donde meter.
Izaya Yuuzan Ninja mode : OFF
Y para mi desgracía acabé de darme de bruces, cayendo al suelo con todo alrededor.
"¡Eh! ¡Mira por dónde diablos vas, capullo!" escuché gruñir a alguien.
Cuando miré a la persona con la que me había chocado, me encontré con un chico moreno que aparentaba más o menos mi edad y que se frotaba su cara con la mano.
Me abalancé hacia delante para quitarle la mano de la cara y comprobar si el daño que había ocasionado era muy grave, pero como imaginaba, él, reticente retiró la mano con fuerza de mi agarre y abrió sus ojos para mirarme.
"Hermosos ojos azules" sopesé estúpidamente en alto antes incluso de ofrecerle una disculpa.
El moreno por su parte, se quedó petrificado, pestañeando intensamente. Si, quizás después de todo, el daño era más grave de lo que pensaba...
"Yo...eh.. disculpa, realmente no miraba por donde iba, ¡lo siento mucho!" dije apresuradamente con la culpa audible en mi voz, todavía perdida en su increíble mirada.
El chico por su parte, demasiado incómodo a mi parecer, seguía sin decir nada. Y yo, nerviosa como me encontraba, salí corriendo sin pensarlo dos veces en dirección a la fuente que me quedaba más cerca, donde mojé mi pañuelo de tela para poco después volver a la carrera junto al chico.
"¿Es-Estás bien?" le susurré aún nerviosa mientras le pasaba la prenda húmeda por la cara, lo que provocó que el chico se sonrojase al instante.
"Lo-lo eh... disculpame" dijo muy bajito posándo el dorso de su mano en su mejilla, un terrible sonrojo parecía haberse apoderado de sus mejillas. No me miró ni una sola vez, realmente creía haber imaginado su contestación... Como un rayo y sin darme tiempo a reaccionar, se levantó y se marchó casi a la carrera en dirección baño masculino.
Genial, ahora me sentía el doble de mal... El sonido de mi tono de llamada (Goya no machiawase) me sacó de mi debate interno.
"¿Moshi-moshi Yuu-chan?" Era Kofuku al otro lado de la línea.
Cogiendo mi bolsa eché a correr al tiempo que intentaba hablar por el teléfono y respirar simultáneamente "Kooooofukuuuu, estaré ahí en 5 minutos, ¡lo juro! he tenido un día demasiado accidentado pero ¡estoy ya de camino!"
"Menos mal, te mande un mensaje hace una hora pero no contestabas, y conociendo a Yuu-chan ¡imaginé que algún accidente extraño te había pasado, o que te habrías involucrado en OTRA pelea! Te dejo tu traje a la vista en el cambiador." *Click* colgó.
Cuando llegué al 'Neko no footsteps (NF)' Kofuku se me tiró encima sollozando, regañándome una y otra vez por: 'ser una cabeza hueca que se pone en peligro al jugar a ser un chico'.
Un traje de Alicia me esperaba en el vestidor, por lo que me lo puse rápidamente sin mucho miramiento... pero como no tengo ninguna maña para arreglarme, mi amiga tuvo que terminar haciéndolo por mi.
Una expresión sombría debía haberse apoderado de mi rostro, ya que la pequeña muchacha me preguntó preocupada "¿Que está mal, Yuu-chan?"
"Mmmm, creo que me olvido de algo" dije más para mi que para responderle a ella.
El tema de hoy, como ya habréis imaginado... es Alice in Wonderland.
Kofuku iba de adorable Chesire, con su pelo rosa corto y ondulado decorado por una cinta brillante con orejas, sus ojos también rosas maquillados con unas sombras de color morado.
Su voz y comportamiento infantil hacía que más que un gato chiflado y manipulador, resultáse de lo más adorable.
Ella era de esas chicas que todo el mundo encuentra achuchables y, aunque os sorprenda no soy la excepción. No me suelo llevar muy bien con gente de mi mismo sexo pero, desde que empecé a trabajar aquí al poco de mudarme, es la única persona con la que me encuentro a gusto, y se me hizo muy fácil llevarme con ella debido a su personalidad. Al poco de conocernos me encontré a mi misma compartiendo secretos que no había compartido con nadie jamás. Realmente la adoro, aunque nunca, ¡ni muerta le confesaría eso!
Todo parecía transcurrir sin percances, hasta que la gerente comenzó a revolotear, cuchicheando los comentarios que los clientes masculinos hacían sobre nosotras. Ésta mujer y su hobby de cupido me crispaba los nervios...
Era un alivio que cuando entrábamos a trabajar aquí siempre lo hacíamos por la trastienda, para evitar de que los clientes nos vieran en nuestros uniformes escolares, y además una vez aquí dentro, actuábamos según roles con apodos. De modo que no se dieran a conocer nuestros nombres reales, para poder evitar así cualquier tipo de problema o acoso.
El nombre de Kofuku en el maid café era Lena, mientras que el mío era Suiren. Junto con una chica apodada Erika-chan, solíamos ser las tres maids que lograban hacer más caja, y las que siempre retaban para conseguir una foto.
"¿Nee Lena-chan, Erika-chan no creéis que ese chico tímido de ahí es lindo?" Podía oír a la gerente haciendo de las suyas.
"Ahhh~~ hay algo en su mirada que me enciende" respondió Erika-chan, como podréis adivinar es la mítica megane pervertida, a la que más de una vez he tenido que atizar por flirtear excesivamente con clientes, casi llegándose a meter en problemas.
"Pobrecito, ¿estará perdido? Parece nervioso ¿vamos a mirar?" La inocente de Kofuku, ya estaba de camino hacia la puerta para cuando la paré con la mano libre que me dejaba mi bandeja.
"Quieta ahí señorita Lena, ¿a dónde cree que va?" levanté una ceja intentando atemorizarla, aún sabiendo que sería en vano... Al menos, a ver con que excusa me divierte ésta vez.
"Sui-chaaaaan suéltameee ~~ ¡hay un gato perdido que necesita ayuuda! Y yo, como el gran Chesire estoy en obligación de ayudarlo, ¡soy el dios de los mininos!" Me puso sus puppy-eyes mientras pateaba en el aire, provocando que se balancease como un columpio bajo mi agarre. Como era tan pequeñita, al sujetarla con una mano podía levantarla sin mucho esfuerzo, y siempre me resultaba gracioso verla con expresión de niña compungida balanceándose en el aire mientras patalea con sus piernecitas.
"Si, si... un gato con forma de hombre seguramente, ¿no?" Ante ésto empezó a hacerme pucheros, cruzando sus brazos y mirando a otro punto lejos de mí.
"¡¿ Y quién es el dios de los gatos, pequeña idiota?!" Le dije bajándola al suelo y propinándole un pequeño golpecito juguetón en su cabeza.
Los clientes adoraban este tipo de escenas, para ellos era como un show gratuíto con el café... Tch.
Para cuando me giré y encaré la puerta, observé al otro lado de la cristalera al chico al que había arroyado antes durante mi carrera, paseándose de un lado al otro visiblemente nervioso.
"¡AH! ¡Esa es...! ¡Gerente, necesito salir un par de minutos!" le dije lo más discretamente que pude. Para cuando me dió su consentimiento, ya la sentía acortando su distancia, lista para acecharme.
Si hay algo que ésta mujer valore más en su vida son: los dramas, los chismorreos y los chicos guapos. Y yo, que nunca demostré interés en ninguno, ésta situación... debía de ser como un regalo para ella.
Sin pararme a pensar que aún iba vestida como Alice, salí apurada del café y sin pensármelo dos veces, agarré al chico por su chaqueta, deteniendo en seco su paseo nervioso.
"Disculpa, yo... ¡ah! mierda, lo hice sin pensar" Dije sonrojada hasta la muerte, soltándole nerviosa mientras señalaba al punto donde segundos antes lo había sujetado.
"Mmm" fue todo lo que recibí por respuesta. Seguía evitándo mirarme, y parecía completamente incómodo, poniendo disimuladamente la distancia que podía entre nosotros. Otra vez me invadía la culpa.
" Que estúpida, cuando llegué aquí, me daba la sensación de haber olvidado algo, siento que hayas tenido que hacer todo el viaje hasta aquí para traérmelo y de veras siento lo de antes"
Otro mmm por respuesta y perdería los nervios...
"Eh..mmm" logró decir en apenas un susurro.
Arg, al menos ahora le había añadido un eh... Me puse frente a él, y le agarré del brazo tirando de él hacia el maid café. A lo que el muchacho, se tensó instantaneamente y empezó a ofrecer resistencia.
Paré en seco y con mi mano aún sobre él le espeté " Puede que tu estés incómodo, pero soy yo la que está con éste estúpido traje fetichista en medio de la calle. Y como comprenderás no suelo vestirme así a menudo por gusto, me resulta incómodo..." sonrojándome ante las miradas que todos nos parecían estar dando le di unos pequeños tirones insistentes de la manga de la chaqueta, suplicando con mi mirada que se moviera.
El chico, seguía sin mirarme, pero al menos ésta vez no mostró oposición ninguna y se dejó arrastrar al interior del café, donde lo senté en una mesa bastante apartada y discreta.
"Píde lo que quieras, es parte agradecimiento y parte disculpa, yo invito" le sonreí sinceramente, aún colorada mientras le tendía la carta. "Cuando estés listo para la orden, una de mis compañeras o yo te atenderemos gustosamente" sonreí una vez más y le dejé tranquilo.
Poco le duró la paz, ya que la gerente fue revoloteando casi instantáneamente una vez me alejé, para lo que supuse que sería un lento y tortuoso interrogatorio.
"Ah, Suiren-chan, ¿te sacarías una foto con nosotros?" me preguntaron flirteando los chicos de una mesa.
Les ofrecí una amplia y falsa sonrisa al tiempo que les contesté " Ni aunque el infierno se congele" Lo que causaron sonoras risas por el local, como era costumbre.
"Nyaaa~~ Sui-chan, ¿porque no me contaste que te llevabas con un chico tan guapo?" me ronroneó Kofuku colgándose en mi espalda.
"Lena, no es que me lleve con el particularmente, te lo contaré todo después pero ahora acabemos con el trabajo cuanto antes, estoy muerta de cansancio" Exhalé lo que me pareció una vida entera antes de proseguir con mis tareas.
El chico, ahora estaba notablemente más perturbado ya que la gerente seguía metida en su papel de detective, así que como el pobre no parecía lograr decidirse por nada, preparé en una bandeja un trozo grande del pastel especial del día, un batido de chocolate y un par de refrescos sin abrir en caso de que fallase mis elecciones.
Prácticamente había acabado mi turno, y a la gerente no le molestaba que nos sentásemos aún con nuestros atuendos a tomar algo, de hecho apreciaba más que nos quedásemos con nuestros trajes a que nos quedásemos ataviadas como clientas normales, ya que así vendíamos mejor la imagen del negocio.
"Erika, cóbrame éste pedido" le dije entregándole el importe de lo que había cargado en la bandeja y haciendo mi camino directa a ponerle fin al calvario de mi pobre salvador.
"Gerente-san, agradecería que dejase de poner sus manos en los chicos de otras personas, eso me molesta un poco" fingí con el comportamiento más tsundere que pude conseguir y que tanto le gustaba.
¿Su respuesta? Una hemorragia nasal casi instantánea y un desmayo, por lo que las pobres de Kofuku y Erika tuvieron que cargar con ella hasta la parte trasera de la tienda.
"Lo siento por eso, pero si no... no te habría dejado tranquilo jamás, créeme" dije intentando quitarle importancia al asunto y depositando el contenido de la bandeja en la mesa.
Desaparecí un segundo para cobrar a unos clientes, y pude ver como Kofuku se escabullía para hablar con el silencioso chico. Para cuando me senté en su mesa, ella ya había desaparecido con una sonrisa gatuna más que sospechosa en su rostro.
"Escoge lo que gustes, ya que no parecías decidirte por nada, escogí lo más delicioso de la carta, si no te gusta puedo traerte cualquier otra cosa" dije recostándome visiblemente cansada en el acolchado banco mientras con una mano desacía el lazo del cuello del traje.
El ante ésto se puso rígido y empezó a balbucear "Es-está bien, me gusta el chocolate" el pobre no sabía hacia donde dirigir su mirada, mientras un rubor de lo más mono se abría paso por sus mejillas.
Maldita sea... hablaba demasiado bajo, ¿acaso no tenía más tono de voz que ese?
Abrí uno de los refrescos y me bebí casi media lata de golpe, el chico me escudriñaba de forma curiosa y muy discreta, por más que quisiera no lograba entender por qué...
Por el rabillo del ojo, pude observar a las otras tres del café haciendo una 'x' con los brazos a la vez que negaban con sus cabezas y seguían gesticulando... ' Tu-pos-tu-ra' parecían deletrar.
¡AH! Estar tanto tiempo en modo masculino me estaba pasando factura, ya que me había sentado con una de las poses despreocupadas de 'mi otro yo'. Estaba cruzada de piernas, con un brazo apoyado en el reposa cabezas, de forma masculina. Simplemente genial.
"Eh... ¿sigues...enfadado por lo de antes?" comenté disimulando mientras me recostaba de forma más femenina y empezaba a juguetear con el lazo desecho del cuello de mi vestido.
"Yo..eh..no" me contestó fijando nuevamente su mirada en dirección opuesta a mi.
"Sé que no debería entrometerme, pero... conociendo a ésa chica, sé que trama algo" comenté gesticulando con mi cabeza en dirección a Kofuku. "¿Puedo preguntarte que te dijo mientras no estaba?" Estaba algo desesperada por ver si lograba sacarle un mínimo de conversación...
El chico, en todo el excaso tiempo en que nos conocíamos, pareció mirarme por tercera vez y se tomó su tiempo antes de responder de forma franca " Me dijo que eh... no tenía porque sentirme incómodo contigo, ya que no estás interesada en chicos y mi comportamiento acabaría por ponerte de mal humor, cosa que no me conviene experimentar"
"Mierda, esa pequeña..." suspiré " es una manera de ponerlo, pero siempre deja las cosas de forma que puedan acabar malinterpretándose... En fin. ¿Está bueno?" inquirí señalando con la cabeza a la tarta que ya casi había terminado.
Asintió con la cabeza, relajándose un poco.
"¿Siempre eres así con las chicas o sólo es por que doy miedo?" Sonreí al ver como se estremecía nervioso por mi pregunta. Meterme con él estaba resultando adictivo. Y sus ojos...
"Yo.. siempre he sido así, n-no es por ti ni nada de eso" dijo dando un sorbo al batido.
"Ahh así que eres malo en tratar con mujeres " reprimí una risita "lo siento, sé que te resultará de mala persona, pero en realidad me alivia que sea eso y no que me temes a mi en particular, ya hay demasiada gente que me tiene miedo" Dije dando otro sorbo a mi bebida.
"No pienso nada de eso" contestó claramente. Lo que me dejó algo perpleja, era la primera vez en todo lo que llevabamos de interacción que, aún en tono bajo había logrado decir una frase seguida sin tartamudear.
Cuando estaba comenzando a dormirme en el banco, le di otra vez mis más sinceras disculpas , y las gracias por haberse tomado la molestia de traerme mi skate. Así nos despedimos, me cambié y como prometí puse al día a la pequeña pelirosa de todos los acontecimientos de hoy, ganándome un par de broncas por mi falta de cuidado y andar metiéndome en peleas con gente que, literalmente 'abulta más que yo'. Y poco después hice el camino a mi apartamento, con la abrumadora sensación de que me olvidaba algo de nuevo.
¿Que sería ésta vez? ¡Mierda! Me había olvidado de preguntarle su nombre.
A/N: En el próximo capítulo... ¡Kaijou VS Seirin! ¿Que sucederá cuando Yuu-chan se encuentre con que el chico silencioso es en realidad el capitán del equipo rival? ;)
Los reviews son sexys! pero las rufles lo son más aún! xD
