El móvil volvió a sonar otra vez, tocándome profundamente las narices. Puñetera alarma desgraciada, justo ahora que estaba en la mejor parte de mi sueño... Sopesé maldiciendo sin molestarme siquiera a abrir los ojos y mandando a tomar por saco el teléfono de un manotazo, lo más lejos posible de mi.

Me giré y seguí durmiendo, estaba demasiado exhausta y 10 minutos más de sueño no harían daño a nadie, ¿no?

Mientras tanto...

"¡Maldita sea! ¡Ese enano no contesta al maldito teléfono!" gruñó Riko golpeando rítmicamente una y otra vez el suelo con su pie, completamente exhasperada y a punto de matar al primero que osase cruzarse en su camino.

"Será mejor que nos pongamos en marcha, quizá ya esté allí esperando" comentó Hyūga en un vano intento de calmar los ánimos asesinos de todos.

"Yo no recuerdo haberle visto en clase hoy, ¿y tú Kagami-kun?" sopesó Kuroko abstraído en sus cosas.

"Hmpf..." fue toda la respuesta del enorme chico pelirojo que luchaba con todas sus fuerzas por poner un pie delante del otro, la falta de sueño se hacía obvia sólo con mirarle la cara.

Riko, aún incrédula por el descaro del condenado chico de ojos ambarinos, indicó a todos con ésto que se pusieran en marcha.

"Si no está allí seguiré insistiendo una vez lleguemos a Kaijou High, le necesitamos"

*Goya no machiawase sonaaaaaaando*

"Grrrrrr... me cago en.." maldije de mil y una formas, obligando a mi cuerpo a arrastrarse fuera de la cama para poco después echar a andar a duras penas hasta el maldito móvil, que yacía solitario en el suelo en la otra punta de la habitación.

*Deja de sonar*

"URGH!" Como odiaba molestarme en arrastrar mi maldito trasero para coger el teléfono y que éste deje de sonar en el preciso instante en el que pongo una mano sobre él.

Abrí la tapa para confirmar la identidad del castigador personal que me estaba acosando hoy, alarmas, compañeros, trabajo, dojo... ¡lo que fuera! Así podría despotricar a gusto.

31 llamadas perdidas

14 mensajes

6 alarmas pospuestas

Mierda... Con manos temblorosas y aún adormilada comprobé la identidad de las llamadas. Mayoría de Kantoku y los chicos del Seirin. Oh-oh...

Echándole valor procedí con los mensajes.


Mensaje nº1

De: Kofuku

Asunto: BAKA

Me he enterado por mis compañeras de clase

que hoy Seirin tiene su primer partido.

¿Por qué no me has contado nadaaaaa?

¡¿Así como voy a ir a animarte?!

No es justo Yuu-chan, ¡¿por que me odias?!ლ(¯ロ¯ლ)


Mensaje nº2

De: Kofuku

Asunto: BAKA2

Jee jee, era broma. ¡Pero iré!

(¯▽¯)


Mensaje nº3

De:Kuroko

Asunto: Ausencia

Izaya kun ¿te encuentras mal?

"Dios...éste chico es seco hasta por mensaje, ¿eh?" murmuré, el detalle me resultaba gracioso.


(Enviados de madrugada)

Mensaje nº4

De:Cejas Encrespadas

Asunto:Desvelado

No consigo pegar ojo y he decidido

tocarte las narices.


Mensaje nº5

De:Cejas Encrespadas

Asunto:Entreténme

Es divertido 'verte callado', para variar...

¿O es que de verdad estás durmiendo?


Mensaje nº6

De:Cejas Encrespadas

Asunto:Tu Indiferencia

Gay.


Mensaje nº7

De:Cejas Encrespadas

Asunto:Sigo Vivo/Conclusión

Estás durmiendo...

"¿Pero que diablos?" resoplé con una mezcla de indignación y sorpresa, si no fuera por que prácticamente duermo como un tronco... Al tercer maldito mensaje me habría presentado en su maldita casa, maldita katana en mano y me habría asegurado de mandarlo 'a dormir'... De forma definitiva.


Mensaje nº8

De:Kantoku

Asunto: Recordatorio

Al salir de clase en la entrada, tenéis 10 minutos.

"Oh...¡mierda!" grité echando a correr en dirección al baño, tras comprobar que realmente había faltado a clase y dormido todo el maldito día. Miré alarmada la hora, estaba muerta, ¡definitivamente muerta!

Me vestí tan rápido como pude con la equipación del Seirin, me aseguré que la peluca y las lentillas estuvieran correctamente en su sitio, cogí la bolsa de deporte que ya tenía preparada y salí disparada en dirección a Kaijou High tan rápido como mis piernas me lo permitieron.

Por el camino comprobé el resto de mensajes:

1 amenaza de Aida

1 advertencia de Hyūga

1 rima muy mala de Izuki sobre mi falta de puntualidad y el rumor de mi posible muerte.

1 mensaje con unos puntos suspensivos por parte de Mitobe (tanto en el asunto como en el texto) lo cual me hizo reír a carcajadas aún a la carrera, ya que me lo imaginé en silencio como siempre, frente a su teléfono haciendo su 'morse con las cejas' todo concentrado para sólo escribir eso.

Otro mensaje en el que la advertencia de Hyūga se convirtió en amenaza.

Y el último era un mensaje de súplica por parte de Koganei para que llevase algo bueno en el

' portal de los deseos', por que según él, animaría la moral del equipo y nos entretendría ya de paso en el vestuario. Maldito cotilla..

Enserio... además ¿de donde diablos habían sacado mi número?

Una vez en Kaijou, no me fue muy complicado ubicar el lugar del partido, ya que las mujeres gritonas que tanto me irritaban parecían estar dando todo un concierto.

"'Tch que molesto" gruñí mientras me colaba por entre la jauría de hormonadas adolescentes en celo, poniendo rumbo hacia mi equipo.

Muerte en 3...2...1...

No me había dado ni tiempo a llegar a los bancos donde todo el mundo estaba charlando, la entrenadora me tumbó sin piedad de un sólo golpe y me torturó con llaves que, juro por dios sólo había visto en la WWE.

Pero lo mejor de todo fue que lo único que se me ocurrió decir para poner fin a mi calvario fue:

"Qu-que...alguien..inicie...la maldita...¡cuenta!" Mascullé golpeando repetidas veces el suelo con la mano que tenía libre en señal de rendición. ¡Me estaba asfixiando y no tenía fuerza para oponerme y ofrecer un mínimo de resistencia!

"¡Mira capitán, el Seirin te hace la competencia! !También tienen un castigador!" se mofó alguien del Kaijou.

Las carcajadas del equipo rival se sumaron a las de mi propio equipo tanto por el espectáculo como por mi puñetera ocurrencia. Simplemente genial, y algo me decía que el día no haría más que mejorar. Maldito sexto sentido...

Estaba muerta en el banco para cuando me pusieron al día de los acontecimientos. Al parecer Aida senpai no sólo estaba de mal humor por mi desaparición o 'mi supuesta deserción', como habían decidido bautizar al asunto. Si no que la otra mitad de su humor de perros se debía a que, el entrenador del Kaijou había comunicado al equipo que en el partido no se usaría la cancha entera. Dando a leer entre líneas que el motivo era porque sólo lo consideraba un partido sin importancia, que para ellos sólo representaba un 'pequeño calentamiento'.

Oír esas palabras de boca de los chicos hizo que una llama se encendiera en mi, propagando ira por todas mis venas. ¡Se estaban riendo de nosotros en nuestra jodida cara! ¡Nos estaban subestimando!

Me puse en pié justo a tiempo para escuchar a Ikemen-kun comunicar a Kuroko que el entrenador no le iba a permitir jugar. ¿Véis lo que os había dicho? La cosa no hacía más que mejorar...

"Entonces habrá que bajar a ese tío de su pedestal" comenté señalando con un ligero movimiento de cabeza al entrenador rival sin dejar de mirarlo con desagrado, mientras me apoyaba de forma casual en Kuroko.

Los tres me miraron sorprendidos antes de que mi maliciosa mirada les hiciera sonreír, era hora de poner en marcha una declaración de guerra.

"No creo que os podáis permitir conteneros" anunció Aida orgullosa tanto al rubito como a su equipo, justo al pasar por su lado. Se podía ver como nuestra resolución no hacía más que tomar forma en las miradas de todos y cada uno de nuestros jugadores, que se habían posicionado tras nuestra espalda. ¡Estábamos listos para pelear!

"Kantoku, ¿tienes un segundo?"

Aida me miró recelosa con una de sus cejas en alto, antes de instarme a continuar. Aún estaba notablemente cabreada conmigo... Glubs...

"Tengo un favor que pedirte, con 'respecto a aquel acuerdo que habíamos hecho sobre los partidos'... " espeté remarcando con énfasis lo del acuerdo a la par que simulaba las comillas con mis manos.

"Hoy no estás en posición de pedir favores I~za~ya~kun... ¡¿Acaso quieres que te derribe de nuevo?!" Me atizó con su enorme abanico castigador en la cabeza, sin darme tiempo para cubrirme. ¿Dónde diablos lo guardaba?

"Vine hasta aquí corriendo en cuanto desperté, no estoy en plenas facultades... Por eso, déjame ayudar con la declaración de guerra, y después mándame al banquillo unos minutos para recobrarme y poder estudiar a Kise, creo que con mi habilidad si lo observo desde fuera puedo encontrar una manera de hacerle frente. Es todo lo que pido, después de eso haz lo que consideres oportuno con respecto a mí" prácticamente le supliqué, estaba hecha polvo por toda la carrera y el castigo mortífero.

Ella pareció sopesar mi petición/propuesta por una eternidad antes de acceder, para mi alivio.

Poco después, los murmullos de creciente decepción ante la ausencia de Kise en la cancha por parte de todo el público femenino, inundaron por completo el gimnasio mientras los jugadores titulares hacíamos nuestro camino a formar.

Me deshice de mi sudadera y con mi equipación nueva a punto de ser estrenada, el 14 en grande marcando mi espalda me alinié con los demás en el centro, estaba jodidamente emocionada.

Me posicioné a la izquierda de Izuki senpai y dirgí la mirada al chico que estaba camino a mi con el nº5 en su camiseta. Y, justo en ese momento, por el rabillo del ojo le vi... Con el nº 4 estampado en su equipación, el chico misterioso al cual había olvidado preguntar su nombre el día anterior, se apresuraba a ocupar su puesto frente al capitán Hyūga. Oh, mierda...

¡¿Que clase de broma se supone que era ésta?! ¿Era mi rival? Maldita sea... ¡Era el maldito capitán del 'equipo odioso'! ¿Por qué desde que me mudé, mi vida se empeña en parecerse a uno de esos doramas que tanto le gustan a Kofuku? sollocé internamente, aún estupefacta e incapaz de apartar mi mirada de él.

"¡Que la práctica entre la preparatoria Seirin y la preparatoria Kaijou comience!" gritó el árbitro posicionándose para el saque inicial.

"Muy bien, ¡vamos!" les animó ' mi salvador', ahora rival a sus chicos.

Aún escudriñándole con mirada incrédula y de soslayo, separé mis piernas poniendo mis manos sobre mis rodillas y me agaché, preparándome para la batalla que estaba por venir.

"Eh... Estamos a punto de empezar, así que Seirin, por favor escojan a sus cinco jugadores" anunció el árbitro, atónito por nuestra supuesta 'falta de respeto' para con el otro equipo.

"Esto..Ya somos cinco" Constató Kuroko alzando una de sus manos, para que así la atención de todos los presentes se centrase en él.

"¡¿EEH?!" Gritaron los 5 jugadores del Kaijou, prácticamente sobresaltándose al unísono.

"¡¿Pero que..?! ¡No se siente para nada su presencia!" vociferaron algunos de los suplentes desde la otra mitad de la cancha donde entrenaban.

"Estaba frente a mi y ni siquiera me enteré , ¿que hay de ti Kasamatsu?" preguntó uno de los muchachos a su capitán, con un leve movimiento de cabeza.

"Yo tampoco, ni lo he visto estando prácticamente en frente de mi cara..." constató mi ahora rival con nombre.

Kasamatsu...¿eh? Yo seguía en mi mundo, ajena a todo aquello... Aún ojeandole inconscientemente cada vez que tenía oportunidad.

"Tch! después de tanta arrogancia creí que selecionarían a jugadores decentes..." comentó el entrenador del otro equipo, a mi parecer demasiado alto... ¡Nos estaban buscando las malditas cosquillas!

Todos escuchamos a Kise Ryota contestar a sus pamplinas con un simple: ya veremos. Sin perdernos de vista ni un sólo segundo, al menos él si parecía tenernos un poquito en cuenta.

"Espera... ¿puede ese tío jugar al baloncesto?" señaló el chico situado a la izquierda del jugador frente a mi (Kobori, como no), mientras apuntaba con su dedo descaradamente hacia Kuroko. Tanto su comentario como su tono me parecieron despectivos y eso me cabreó profundamente, no sólo parecían estar faltando al respeto continuamente a mi equipo, si no ahora a Kuroko tambien... Pero viendo la mierda de prejuicios en los que nadaba su entrenador, ¡no me extrañaba nada! Tch.

Dí un paso al frente, situándome ante sus narices, pese a que me sacaba casi una cabeza pensaba hacerle entender...

"Vuelve a repetir eso, basura" espeté con un tono mortífero que parecía fluír helando el aire, a la vez que alzaba mi cabeza para que así, mi mirada asesina pudiera clavarle dagas en los ojos.

Por un segundo todo se quedó en silencio, y de nuevo la atención se desvaneció rápidamente de Kuroko, gracias a mi volvieron a olvidarse de su presencia de nuevo.

El tío parecía seguir mofándose de ' los pequeñines del Seirin' y, cuando estaba a punto de sujetarle por la camiseta y romperle algo, una mano enorme se apostó sobre mi cabeza, obligándome a bajar la mirada a mis pies, como si fueran lo más interesante del mundo.

El chico frente a mí parecía temblar bajo el escrutinio de quien supuse que era Kagami, al menos dejó claro mi punto con la presencia que me faltaba. Tch.

"Si están aquí son tus rivales, así que deja de meterte con mis compañeros, o te garantizo que te demostrarán cuanto te arrepentirás de tus palabras"

Tras esa declaración por parte del genial capitán Hyūga, Kagami soltó al fin mi cabeza sin perder la sonrisa lobuna que adornaba su expresión.

Enserio, os estoy empezando a adorar tíos... sopesé contagiándome de la maldita sonrisa de BaKagami, justo antes de que el árbitro liberase el balón.

"Mierda, esto no va bien, no puedo ver nada a través de su ropa pero... sus números son más altos que el promedio. ¡Nuestras estadísticas se quedan muy atrás!" La entrenadora Aida no había hecho más que poner nerviosos a los restantes chicos del Seirin, que observaban fielmente a su lado como el partido daba comienzo.

Kasamatsu se hizo con el balón frente a las narices de Kagami que atónito, no consiguió reaccionar a tiempo y seguirle el ritmo a su marca.

Mi ahora rival, ya estaba prácticamente en rango de tiro dentro de nuestra área, cuando Kuroko haciendo lo suyo de aparecer de la nada, le arrebató el balón de un manotazo. Y sin perder ni un sólo segundo echó a correr en dirección contraria.

¡Maldita sea! ¡Le van a alcanzar en nada!

Esprinté con toda la excasa fuerza de la que aún disponía mi cuerpo en dirección a ellos, justo a tiempo para ver como el capitán del Kaijou y otro de sus chicos le daban ya caza a mi compañero.

Pero Kuroko, dejó ir el balón hacia atrás, justo a mi alcance.

No había ni tomado posesión del esférico naranja cuando los otros dos chicos ya me estaban pisando los talones. Finté a uno de ellos justo para encontrarme de bruces con Kasamatsu. Mierda, no puedo permitirme ser blanda con él...

Lo tanteé pasándome el balón de una mano a la otra frente a mi de forma rápida. Pero en el preciso instante en el que alargó su brazo para robarmelo , yo ya había echado mi brazo hacia el lado derecho estirándolo, aprisionando la bola contra mi muñeca con mi mano en el proceso para, poco después echar el brazo hacia atrás y pasarsela así exitósamente a Kagami.

Quien rápido como un rayo estampó el balón dentro de la canasta, quedando colgado de ella poco antes de que ésta se desprendiera del tablero con un sonoro *CRACK*

"¡TOMA YA!" gritó BaKagami alzando sus brazos contento, sin darse cuenta de que el aro aún seguía pegado a su maldita mano. ¡Enserio!

"¿¡SE HA CARGADO EL TABLERO!?" aulló todo el gimnasio prácticamente estupefactos, lo que provocó que me hiciera un maldito *facepalm*. No podía dejar de reírme a carcajadas como una loca. Para cuando logré serenarme, adopté una mueca de medio lado, mostrándome completamente complacida ante nuestra espectacular anotación.

Si eso no era una declaración de guerra...¡Chupáos esa! ¡Já!

De vuelta a los bancos de descanso, tanto Kuroko como Kagami y yo nos plantamos fanfarronamente frente al entrenador rival.

"Lo sentimos, hemos roto el aro, pero ya que no podemos jugar así ¿podríamos usar la cancha completa?" Pese a su estoica expresión, Kuroko parecía casi malicioso al soltar esas palabras. Tuve que usar todo el excaso poder de autocontrol del que disponía para evitar reírme de nuevo en las narices del ahora encolerizado entrenador del Kaijou.

Con un gruñido, el rollizo hombre se levantó y comenzó a gritar órdenes al resto de jugadores, para que pusieran a punto la pista completa. Obviamente no estaba para nada contento.

"A eso se le llama dejar claro el punto, nunca había visto al entrenador poner una cara como esa" Rió Kise acercándose a Kuroko, pero sin dejar de mirarnos ni un momento tanto a Kagami como a mi, interés escrito por toda su cara.

"Eso le pasa por subestimarnos" fué la única respuesta a modo gruñido que obtuvo por parte del cejas encrespadas.

Al verle 'poniendo pucheros', no pude evitar entrar en nuestro juego y le piqué de nuevo.

"¿Cuanto crees que puede costar reemplazar el aro?" Dejé caer de manera casual, fingiendo estar haciendo números con los dedos sobre la posible factura, mientras le daba golpecitos juguetones con el codo al pelirojo.

"¡¿EH?! ¡¿tenemos que pagar por eso?!" contestó al borde del pánico señalando histérico al ahora mutilado tablero que yacía expuesto como reliquia en una esquina.

"¿Como que...tenemos? Kagami-kun, tu fuiste el único que lo tocó y lo convirtió en eso" Al finalizar su argumento, Kuroko señaló por encima de su hombro a los restos del tablero sin quitarle de encima la mirada a Kagami... No variar su expresión en ningún momento había acabado por darle el golpe de gracia al pobre pelirojo.

Ante ésto, una sombra comenzó a nublar el rostro de Kagami, que con la cabeza gacha y arrastrando los pies, puso rumbo a los bancos para reunirse con los demás mientras murmuraba maldiciones, sollozos y echaba cuentas una y otra vez.

Miré a Kuroko aguantándome la risa y tras chocarnos las cinco de forma cómplice, fuimos a reunirnos con los demás. Sin percatarme de la pequeña y sincera sonrisa que se había extendido por los labios del chico fantasma, que no dejaba de observar mi espalda.