A/N: he empezado otro fic de kuroko no basket llamado rondo caprichoso y otro de haikyuu con el nombre de cartas a un supuesto desconocido ;)

Min Akane Akatsuki: por supuesto que cuenta! Siempre cuenta, y más siendo la primera como fuiste en comentar ;) Espero que disfrutes del nuevo capitulo!

Caigdimo: asique tu también eres pro fan de Kasamatsu eh? Me parece adorable y más aún teniendo el problema que tiene con las chicas xDD

ParnerLevi: YA DECÍA YO QUE ME SONABA DE ALGO ESE NOMBRE xDDD la verdad es que en wattpad lo tenía parado ya que me iba como el culo y bueno, ahora no es que la aplicación del móvil me vaya mucho mejor… me borran capítulos o trozos de frases como me hacen aquí con las descripciones según parece. Gracias por seguirme en ambos sitios de verdad!

Como suponíamos que Kise no iba a dejar de copiar los movimientos de Kagami cada vez que pudiera, habíamos planeado sacarle provecho y desviar así sus atenciones, haciendo que se centrase exclusivamente en nuestro jugador pelirrojo. Que ejercería de defensa, muy para su disgusto.

Sin embargo, yo, como el jugador agresivo que era, no podía evitar provocar a los rivales cada vez que se presentaba la oportunidad. Lo cual, aparte de crisparles los nervios, parecía estar dejando a mi alcance más aperturas de las que había imaginado.

El esférico aterrizó en mis manos, mi equipo todavía se estaba recuperando del reciente ataque, por lo cual me encontraba sola en la cancha rival, con dos defensas y el veloz Kasamatsu a punto de sumarse al muro que estaban por formar, con el fin de detener mi avance.

Pero, debido a todo lo que había ocurrido, una victoria limpia no me parecía lo suficientemente dulce...

Quería aplastarlos de tal forma, que su moral no fuera más que un mero recuerdo.

Por lo que, esperé. Fingí ignorar cual sería la jugada que iban a realizar y, permití que Kasamatsu y sus chicos me encerrasen en lo que parecía un muro impenetrable. Aunque, para cuando la marca de tres estaba completa, sonreí complacida.

Me giré y encaré al capitán del Kaijou.

Pasé el balón por entre mis piernas, botándolo con tanta fuerza, que el rápido movimiento resultaba difícil de manejar hasta para mi.

Y, poco después, veloz como un rayo, giré sobre mi misma y me colé entre Kasamatsu y su compañero. Le dirigí una rápida mirada por encima de mi hombro, retándole, y antes de que pudieran reaccionar ya había echado a correr a plena potencia hacia el área.

Casi podía saborear la expresión mezcla de incredulidad y furia del atlético número 4, que tan rápido como pudo y casi chocándose con sus compañeros, se dispuso a cazarme.

Para cuando ya estaba lista para realizar el triple, el moreno se plantó frente a mi, con ira irradiando de los que una vez pensé los ojos más sinceros y hermosos que había visto nunca...

Me obligué a dejar la mente en blanco y antes de que su manotazo me arrebatase el balón, me agaché, tanto que mis rodillas parecían a punto de tocar mi pecho.

Y sin pensarlo dos veces, lancé el balón por detrás de mi espalda en la dirección en la que, si mis cálculos eran correctos, lograría posicionarse a tiempo Hyuga-senpai para recibirlo.

Con ese triple que anotó, pese a que el marcador distaba bastante de estar a la par, había conseguido atraer la atención de todo el equipo rival hacia mi. En especial la de cierto moreno...

"Buen trabajo chibi-same" Refunfuñó baKagami, claramente irritado por que aunque le había tenido a la vista todo el tiempo, había optado por pasarle el balón a otro que no fuera él.

"Oh, vamos vamos~~ no hay que ser envidioso baKagami-kun~~" Le pinché, mientras le observaba con los brazos tras la cabeza.

Y él, más enfurruñado si cabe, me atacó con un shinigami chop (ataque de soul eater) en toda la cabeza.

" ¡Entonces no se para que me dices todo eso de que no te quite los ojos de encima si no es más que para darme envidia! ¡enano vil! ¡ y ya vale con lo de baKagami!" Se marchó echando pestes hacia nuestra área, y yo aún riendo, dirigí una gélida mirada a nuestros oponentes, antes de unirme trotando al pelirrojo.

Ésta vez, tanto Kagami como yo, estábamos realizando un trabajo sobresaliente, ya que yo podía irrumpir prácticamente sin dificultades a través de su defensa, al menos por ahora... Y, él, una vez lograba mi objetivo, aprovechaba que todas las atenciones estaban puestas momentáneamente en mi, para poder situarse lo mejor posible y anotar así sin cesar.

Me encontraba exhausta, y pese a que nuestro marcador seguía avanzando, todavía no era suficiente. ¡ No con la maldición del tiempo jugando en nuestra contra!

Mientras tanto en el banquillo:

Kuroko se encontraba irremediablemente inquieto. No sabía por qué, pero algo dentro de su ser ardía por pisar la cancha una vez más.

Sin embargo, no era el sentimiento habitual que solía embriagarle, y eso era lo que le resultaba desconcertante...

Sus ojos parecían negarse a obedecer, ya que habían tomado voluntad propia y no dejaban de seguir al pequeño número 14, allí donde éste se moviese.

Era la primera vez que le observaba jugar desde fuera, y era algo que sin duda alguna quedaría grabado en sus retinas...

Pese a ser físicamente similar al malhumorado peliazul, éste era capaz de escabullirse por cualquier tipo de defensa si así se lo proponía. Y Kuroko, aparte de admiración, comenzaba a sentir un poco de envidia, ya que aunque era una sombra como también parecía serlo Izaya, ambos diferían en sus matices...

Sacudió su cabeza de un lado a otro, para intentar despejar todos los extraños pensamientos que la asolaban sin descanso. Y cuando al fin parecía en blanco, una imagen se reprodujo en su mente.

En ella, el recuerdo de Izaya corriendo hacia él, con esa expresión que jamás le había visto poner antes, para que poco después le obsequiase con otra de preocupación, hacía que se le encogiera el corazón...

No entendía nada de lo que le sucedía, sin embargo se sentía enormemente en deuda. Una deuda que tenía la necesidad de saldar cuanto antes, ya que el pequeño chibi-same se había sumido en un juego tan agresivo, que no parecía percatarse de lo alarmante que resultaba el temblor descontrolado de sus piernas, cada vez que éste se detenía. Parecía haber sobrepasado sus límites hacía bastante...

Quizá esa era la imagen que su compañero había observado desde el acomodado asiento que había sido su amiga, cuando le había ordenado sin siquiera molestarse a mirarle, que se detuviera.

Y ahora, lo comprendía. Toda esa preocupación que había sentido Izaya-kun por él...

Sin pensárselo dos veces, Kuroko se puso a duras penas en pie, sobresaltando a Kofuku en el proceso.

"Voy a ir entrando" le constató a la entrenadora sin detener su paso.

"¡Pero que diablos estás diciendo! Estás herido e incluso tus pasos son inestables, ¡de ninguna forma te voy a permitir entrar ahí en éste estado!" Le gritó Aida completamente enfadada.

"Pero la entrenadora dijo hace unos minutos que podía entrar.." Sopesó el pálido peliazul en voz alta, confuso.

"¡TE EQUIVOCAS! ¡Estaba pensando en alto!" Se justificó la joven al instante.

La expresión de Kuroko se convirtió en la más seria que Aida Riko jamás pensó que fuera a ser capaz de verle hacer..

"Lo siento mucho entrenadora. Pero hice una promesa, y pienso ser la sombra de Kagami-kun e Izaya-kun"

Sin mediar ni una palabra más, Kuroko hizo un gesto para pedir un cambio de jugador, y al instante sintió la mirada de Izaya posarse sobre él.

Comenzó a trotar en su dirección y antes de que pudiera abrir la boca, el tiburón del Seirin le había sujetado de forma temblorosa por su camiseta, a la altura del abdomen.

Su expresión resultaba ser indescifrable.

Kagami los alcanzó y sintió la extraña tensión en el ambiente...

" Si mueres, mearé sobre tu tumba" constaté completamente seria, como a punto de asesinar a alguien.

"¡ALA! Izaya, no sabía que fueras de ese tipo de GUARRO" Gritó uno de los chicos del Seirin en la lejanía.

Me giré de forma instantánea, preparada para cometer homicidio debido al segundo sentido con el que habían tratado de meterse conmigo. Pero el autor de dicho comentario
( Koganei para variar xD) se había refugiado ya tras Mitobe y Hyuga.

La tensión se evaporó al instante, y todos estallamos en sonoras carcajadas.

"Bueno, al menos así dudo que nadie tenga ganas de morirse" y dicho ésto, les sonreí por primera vez, de forma sincera y algo cansada.

Todos, absolutamente TODOS, se quedaron petrificados ante mi expresión, como si la peor de las enfermedades estuviera consumiéndome.

"Sí haces ése tipo de expresiones, creo que a más de un presente no le importaría morirse~~" rió Izuki-senpai.

"Ah...¿si?" Susurré...

El pobre incauto sólo asintió, con los ojos cerrados. Ajeno al zapato que había lanzado a plena potencia de una patada, en dirección a su cara.

*PAF*

"¡BINGO!" Coreamos varios del equipo a la vez con los brazos en alto.

El partido se reanudó de nuevo, tras haber divertido lo suficiente a todos los presentes con nuestras supuestas peleas internas.

Kuroko y yo parecíamos leernos la mente, puesto que cada vez que podía, se situaba a mi derecha. Debido a que así, mi papel consistía en actuar como un puente entre los dos extremos de la cancha, aumentando considerablemente el alcance de sus pases. Mi misión era redirigir aquellos de sus pases milagro hacia las zonas que estuvieran fuera de su alcance. O salvando todos aquellos que se vieran interceptados, por medio de mi habilidad del sendero.

Y la verdad es que ésta táctica, combinada con la fuerza aplastante que Kagami estaba manifestando, nos había hecho escalar hasta un 80-82 , que había sumido a todos y cada uno de los espectadores en un silencio, que parecía hacerles contener la respiración.

La cuenta atrás comenzaba, habíamos remontado el marcador y eso, parecía haber hecho cambiar el aura de Kise.

Un escalofrío recorrió mi espalda, conocía bien ésta sensación...

"¡EN GUARDIA AHORA!" Grité nada más percatarme del peligro que estaba a punto de correr nuestro marcador.

Sin embargo, mi advertencia había alertado demasiado tarde a Kuroko. Que por instinto, había ido derecho tras Kise, con intención de hacer uso de uno de sus robos fantasma.

El rubio le evadió con facilidad, pasando el balón de una mano a otra, antes de esprintar y esquivar la marca de Kagami.

Y yo, impotente, pese a que me encontraba demasiado lejos y no creía ser capaz de poder llegar a tiempo, obligué a mis piernas a moverse una vez más a toda velocidad...

Apreté los dientes debido a la presión con la que estaba sometiendo a mis músculos ya sobrecargados, y salí disparada al encuentro del rubio.

Sin embargo, había empujado mis límites, y para cuando el As del Kaijou había saltado, mis piernas sin fuerza reaccionaron tarde.

Su anotación trajo ovaciones por parte de su equipo y la mayoría de los espectadores, sobre todo la zona femenina.

Y yo, me desplomé en el suelo, golpeándome con fuerza el costado al caer.

"¡IZAYA! "
"¡YUU-CHAN!"
"¡CHIBI-SAME! "

Las voces preocupadas de mis compañeros habían inundado el gimnasio, opacando así los gritos de júbilo que minutos antes habían expresado los presentes.

La impotencia, el dolor y el cansancio me atenazaban a partes iguales... Y unas pequeñas chispas de colores parecían empeñadas en colorear todas y cada una de las escenas ante mis ojos, de forma danzarina.

Mi cuerpo no respondía prácticamente a mis órdenes, y el alto modelo frente a mí, en vez de mirarme con la superioridad que parecía mostrar desde que le conocí, me sorprendió. Pues contra todo pronóstico, se inclinó sobre mi y me incorporó sin esfuerzo.

"Lo siento Izayacchi..." susurró con expresión apenada, antes de que toda la caballería del Seirin y Kofuku, acudieran a mi rescate para segundos después gritarme a pleno pulmón por mi estupidez.

Pese a que intentaron sentarme en el banquillo, literalmente (una de las enormes manos de Mitobe-senpai se había posado sobre uno de mis hombros, mientras que Koganei-senpai se ocupaba de ayudarle a mantenerme clavada en el banco, encargándose del otro lado)

Sin embargo, era algo que no estaba dispuesta a permitir, por que pensaba jugarme todo lo que tenía, al igual que Kuroko, en la batalla de puntos que se estaba por desarrollar.

90-93

Los gritos de ambos equipos no hacían más que volver locos a los espectadores.

31 segundos... 98-98

"¡NO NOS QUEDA TIEMPO! ¡A por ellos!" El grito del capitán Hyuga me había puesto de nuevo en marcha.

"¡Si no robamos el balón ahora estamos acabados!" Se unió Izuki-senpai bajo la evidente presión que se cernía sobre todos nosotros.

Ambos posaron sus miradas sobre mi, y al percatarme de ello, mi ojo comenzó a buscar frenéticamente todas las vías posibles para facilitarles el paso.

"Kagami-kun un momento, si robamos el balón ahora, se me ocurre una manera de que Kise-kun no nos pueda copiar" escuché decir a Kuroko.

Sin embargo, no fui capaz de oír nada más, ya que la advertencia desesperada que había gritado Hyuga-senpai había captado mi atención de nuevo.

Me puse en alerta al instante y mis ojos no tardaron en posarse de forma automática sobre el balón, que bajo posesión de Kasamatsu, estaba a punto de ser liberado.

"¡NO SÓLO DEFENDÁIS! ¡ATACADLES! ¡ATACADLES CON TODO!" vociferaba la entrenadora Aida, frenética.

"¡IZAYA!"

Una vez más, dejando que toda la rabia y frustración que había sentido a lo largo del día de hoy, se apoderase de mi cuerpo. Permití que mi ira actuase como combustible, y después de inspirar y expirar, mi mente quedó en blanco. El instinto que yacía aletargado en mi interior, decidió tomar las riendas, y yo no era plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo...

Era incapaz de vislumbrar nada a mi alrededor, sin embargo sentía a mis piernas moverse a voluntad propia. Esprinté a una velocidad sobrehumana, los ruidos de fascinación que emitían los presentes en ese momento, quedaban totalmente amortiguados en mis oídos, que rezumaban adrenalina.

Nada distraía mi atención del balón y de la ancha espalda del jugador número 4 del Kaijou que lo portaba, y que en ese mismo instante estaba a punto de saltar para marcar uno de sus rápidos triples.

Sin embargo, y para incredulidad de todos los presentes, pese a mi baja estatura, había sido capaz de frenar en seco frente a él, y saltar tan alto como para alcanzar el balón. Que sin pensarlo dos veces, alejé de un manotazo de nuestro aro.

Hyuga, salió de su estupor y lo recogió al vuelo, omitiendo el dolor que su mano irradiaba, debido a la fuerza con la que había impactado el pase.

Y el capitán, tan pronto como fue acorralado, se lo pasó directamente a Kagami.

Y aunque Kuroko trotaba como podía al lado de nuestro número 10, una vez mis pies tocaron el suelo, me lancé a la carrera en su dirección con la misma velocidad, con la que había llegado minutos antes a detener la intrusión a nuestra área.

No podía sentir todo el dolor que recorría mi cuerpo, ya que tanto mi mente como el torrente de adrenalina que burbujeaba por mi sistema circulatorio, lo habían bloqueado, y sólo la concentración me mantenía en marcha.

Kise les cortó el paso, pero tanto nuestro número 10 como el 11 no detuvieron su marcha. Y, sin dudarlo, Kagami se la pasó a Kuroko.

Que corriendo como pudo, sobrepasó al atónito As de equipación azul.

"¡Kurokocchi no tirará!" Constató Kise confiado, ya que sabía mejor que nadie lo malo que era el peliazul en cuanto a anotar se refiere.

Y antes de que pudiera reaccionar, el chico fantasma, tiró a canasta.

"¡Ha fallado su pase!" Gritó alguien desde los bancos.

Los rostros sudorosos de mi equipo comenzaban a teñirse con desesperación, se estaban rindiendo... Hasta que la pequeña pelirosa les hizo recuperar la esperanza con una simple frase.

"¡TU PUEDES YUU-CHAN! "

Todas las miradas se depositaron en mi de nuevo, mientras seguía en marcha, imparable.

Los gritos de ánimo de mi equipo y de mi mejor amiga me inundaban de tal forma, que mis piernas parecían reaccionar complacidas, aumentando el ritmo de mi carrera.

Y mi aura, había atemorizado a algunos de los jugadores rivales que trataron de salirme al paso, fallando miserablemente.

Estaba cerca, casi lo tenía ¡YA CASI ERA MIO!

El intento de tiro de Kuroko estaba perdiendo altura, por lo que mi cerebro procesó a una velocidad vertiginosa las opciones, y mi cuerpo se volvió como si fuera una marioneta, lista para acatar cualquier orden que éste le dictase.

Recibí el tiro de Kuroko con la mano izquierda, y todos los espectadores se volvieron locos.

Lo boté una vez con toda la velocidad de la que fui capaz, de forma que así ganase más fuerza.

Las chispas que parecían salir de mis ojos, atrajeron la mirada de Kagami, que pareció entender al instante lo que mi mente había maquinado.

Me agaché de nuevo todo lo que pude y pasé el balón una vez más por detrás de mí espalda, haciéndole coger una altura tan absurda, que Kagami se lució marcando con un Alley-oop tan impresionante, que aunque Kise había intentado detenerlo, le había resultado una tarea imposible.

*BZZZZ*

Habíamos logrado anotar el punto de la victoria con la bocina que indicaba el fin del partido de fondo.

100-98

¡Ganamos! ¡Lo habíamos conseguido!

Mi mente no lograba registrar nada más que eso. Y para cuando ese aura depredadora que había actuado en mi, impulsándome como magia, se había disipado, mis piernas terminaron por ceder. Por lo que acabé sentada en el suelo.

Un dolor de cabeza martilleante se estaba abriendo paso por mi cerebro, y dirigí una de mis temblorosas y sudorosas manos a mi ojo sin cubrir. Aún no era capaz de registrar todo lo que había pasado... Pero lo habíamos logrado...

Y de entre los gritos de júbilo de mis compañeros y del histérico baKagami, un comentario logró captar mi atención.

"Kise-kun está llorando...Pobrecito, sólo es un partido de práctica" comentó una de las chicas.

Me puse en pié, tambaleándome y Kofuku echó a correr en mi dirección, abriéndose paso como pudo y pese a que la entrenadora se lo había desaconsejado.

Se echó a mis brazos cansados, apretándome contra si, sin importarle todo lo sudada que estaba, y me sostuvo como pudo.

"In-incluso si has ter-terminado así... ¿ sabes lo increíble que eres Yuu-chan?" Logró farfullar entre hipidos, intentando contener su llorera.

Me miró con lágrimas de orgullo y satisfacción, y ante ésto, no pude evitar romper a llorar.

Haciéndole así los coros a los lloros del estúpido modelo, que había logrado ganarse un poco de mi respeto el día de hoy.

"¡TU, IDIOTA! ¡Qué es ese lloriqueo! " Kasamatsu le propinó un golpe a Kise.

"Espera...¡el hecho de que nunca hubieras perdido hasta ahora me mosquea aún más! ¡TE VOY A ARREAR!"

"¡Sí YA LO ESTÁS HACIENDO Kasamatsu seeeenpai~~!" Sollozó el As del Kaijou.

"¡En éste caso, lo mejor que puedes hacer es añadir la palabra venganza a tu vocabulario, ESTÚPIDO! " Dicho esto, su capitán le palmeo la cabeza y se puso en marcha.

Todos nos alineamos sonrientes y cansados. Nuestro equipo por la victoria milagrosa que acabábamos de conseguir, y el Kaijou un poco más animado tras la escena protagonizada entre su capitán y su As.

"¡En fila!" Gritó el árbitro, que en cuanto nos vió en posición, volvió a gritar "¡Con el resultado de 100 a 98, Seirin gana!"

"¡Arigatou gozaimasu!" Gritamos los jugadores de ambos equipos, para inclinamos y poco después romper filas.

EXTRA: EL COLECCIONISTA SUPERSTICIOSO:

Kofuku parecía intranquila por la parte que me tocaba ahora... cambiarse.

Asi que nos siguió nerviosa y en silencio hacia los vestuarios, y una vez allí, como si fuera lo más normal del mundo, le indiqué que esperase fuera con Aida-senpai.

Y si no estuviera prácticamente arrastrándome de un lado para otro cual alma en pena, habría entrado en pánico y me habría planteado hacer tiempo hasta que los chicos terminasen. Sin embargo, me dirigí a una esquina, donde poder apoyarme contra la pared y me deslicé hasta acabar sentada en el suelo.

Cerré mis ojos y pegué una de mis mejillas a los fríos azulejos, que lograban transmitirme un poco de alivio.

Y los demás, casi acostumbrados como estaban a mi comportamiento extraño, no parecieron darle importancia.

"Hey Izaya, ¿no has traído nada bueno para celebrar nuestra victoria en el portal de los deseos?" Se mofó Koganei, divertido.

La carcajadas eran audibles desde el exterior del vestuario, donde para su desgracia, Kofuku esperaba sola ya que Riko había tenido que regresar un momento a la pista.

"Pues la verdad...es que quizá sí que haya un premio por aquí para ti... Dime Koganei-senpai... ¿te gustaría que a ti e Izuki-senpai os confundan por gemelos?" Amenacé con mi zapato en alto, a lo que él reaccionó huyendo con un gritito de nena, provocando de nuevo más carcajadas por parte de todos nuestros jugadores a excepción de Izuki, que se abstuvo ' ya que según él compartía su dolor'... ( Lo dijo señalando con su mano a la marca que aún seguía bastante visible en su cara xD)

Si mi oído no fallaba, aun quedaban tres de los chicos en el vestuario... Entre ellos, Kagami y Kuroko.

"Izaya-kun ¿te encuentras bien? ¿Necesitas ayuda?"

"Estoy bien, tan sólo necesito unos minutos" le aseguré al peliazul, en un intento por calmarlo.

"¡Te esperamos fuera entonces chibi-same!" Canturreó un hiperactivo Kagami, antes de que todos abandonaran el vestuario, dejándome al fin sola. Empezaba la transformación...

Mientras tanto, fuera:

Un carraspeo tras la espalda de Kofuku, volvió a enviar la atención de la pelirosa, en un viaje directo desde las películas que se estaba montando en su mente, a la tierra de nuevo.

Se giró en busca de la procedencia de aquel sonido, y se encontró con el tímido chico del café frente a ella.

Le observó con cuidado y comprobó como su expresión parecía ser la misma, dura y decidida que había llevado consigo en la pista, durante el partido... Por lo cual, la pequeña se estremeció.

"¿Ne-necesitas algo?" Se atrevió a preguntar, con un hilo de voz.

"Deberías rendirte" contestó simplemente.

"¿Qu-qué?"

"E-ese chico no te traerá más que sufrimiento, como has comprobado hoy. Lo mejor que puedes hacer es dejarlo, antes de que te haga daño de verdad... Es mi consejo" y dicho ésto, pasó incómodo de largo, como si la muchacha no estuviera allí.

"¡No creo que alguien como tú tenga derecho a opinar! ¡No conoces a Yuu-chan como yo! ¡ Es una buena persona, sólo que tú no lo entiendes!" Gritó a pleno pulmón la pequeña pelirosa, al borde de las lágrimas.

Si, es cierto, ella conocía a Yuuzan mejor que nadie, y por eso sabía lo mucho que sufría cada vez que la gente la repudiada por temor, o cualquier otro motivo. Siempre poniendo buena cara, o simplemente fingiendo no saber que era lo que sucedía a su alrededor. Siempre sola...

Por todo eso, cada vez que una situación como ésta ocurría, era Kofuku quien se sentía atacada, ya que Izaya nunca parecía dispuesta a hacer nada al respecto...

El pomo de la puerta del vestuario había comenzado comenzado a girarse y unas voces masculinas resonaban al otro lado...

"Oh-oh... Fú.. ¿ Qué diablos? Se supone que deberías estar montando guardia..." gruñí por lo bajo, cogiendo de forma apresurada mis cosas y saliendo por la ventana justo antes de que los chicos del Kaijou entrasen a revisar el vestuario.

Resoplé con alivio y me puse los calcetines altos que formaban parte del uniforme escolar que Kofuku me había prestado ( para más información me lo imagino como el del Ririchiyo sin la bata blanca) me calcé los zapatos con dibujo de gatito, y me puse en pié sacudiéndome el polvo. Me había olvidado por completo de que aún estaba justo donde la ventana por la que había salido.

"Ehehehehe, si buscas a Kise, los jugadores del Kaijou están dos ventanas más allá~~" susurró uno de los chicos con sonrisa socarrona, mientras se apoyaba de forma coqueta en el marco de la ventana.

Genial... Lo que me faltaba, que me tomasen por una mojabragas mirona...Grrr

¡Espera, espera, espera! Era mejor eso que no que descubrieran mi secreto...

Me giré e intenté sonreír, pero dado que fracasé miserablemente, el pobre chico tendría que conformarse con un fingido, simple y gélido gracias.

Poco después, me puse en marcha hacia la entrada, enviándole un mensaje a Kofuku, para indicarle que nos reuniríamos allí y aproveché para escribirle rápidamente sobre mi pequeño percance.

De camino, me topé con los chicos del Seirin y del Kaijou despidiéndose.

Una resplandeciente Aida Riko, le daba las gracias al entrenador rival, que estaba que echaba chispas...

"La próxima vez que nos encontremos será en la Interhigh" Dijo Kasamatsu mientras tendía su mano al capitán Hyuga.

"Seguro que iremos, ¡ninguno de nosotros quiere tener que declararse a una chica en pelotas!" Nuestro capitán le devolvió el apretón al anonadado capitán rival frente a él.

Todo Seirin estalló en carcajadas y gritos de "¡Eso es cierto!"

Sin darme cuenta, me había sumado a sus risas. Y en ese momento, mientras pasaba de largo, mis ojos se toparon con los de Kuroko, que parecía no quitarme la mirada de encima.

Pestañeé un par de veces, desconcertada. Y poco después, el miedo se apoderó de mi...

¿Quizá había logrado ver a través de mi disfraz? Apuré mis pasos y me alejé lo más rápido que pude.

"¿Qué pasa Kuroko? ¿Buscas a alguien?" Preguntó Kagami observando extrañado a su amigo.

"¿No has visto a esa chica que llevaba el mismo uniforme que Kofuku-san? " respondió el chico fantasma, sin apartar la vista de donde segundos antes habíais cruzado miradas.

"No...¿ por qué? ¿era tan bonita que no eres capaz de apartar la vista de ella?" Le picó el enorme chico pelirrojo, de forma juguetona...

"Kagami-kun, yo no soy el que mira de reojo a Izaya-kun y cuenta sus expresiones..." contesto el peliazul, estoico.

"¡ESPERA! ¡Eso ha sido cruel! UN MOMENTO... Kuroko, ¡¿has sido cruel!? Tienes que dejar de andar con chibi-same, ¡se te está pegando lo que e sea que tenga! Y como sois de más o menos la misma estatura ¡fijo que se contagia rápido!" Antes de que Kagami pudiera seguir hablando, el peliazul le había propinado un puñetazo en las costillas.

"En realidad me refería a que creo haberla visto en alguna parte antes..."

Y poco después de decir ésto, Riko los reunió a todos y comunicó que Izaya y Kofuku se irían por su cuenta, por lo cual reanudaron su marcha.

Para mi mala suerte, no encontraba ni la entrada que habían habilitado para los espectadores, ni tampoco había rastro de Kofuku por ninguna parte. Lo cual me ponía enormemente ansiosa, por no decir histérica...

Cuando estaba a punto de doblar una esquina, un par de voces me detuvieron en seco, y tan alerta como estaba en ese momento por el incidente con Kuroko, asomé mi cabeza con suma precaución y sigilo.

"Habían predicho que tu signo, géminis, tendría mala suerte hoy... Pero no pensaba que fueras a perder"

"Así que viniste a verlo..." contestó Kise de forma apática, sacando su cabeza de debajo del grifo de la fuente.

"Bueno, no importa quien haya ganado, al fin y al cabo fue un espectáculo patético. Incluso unos monos podrían hacer ese festival de mates" pareció atacar el alto peliverde.

Ante ésto, el As del Kaijou puso un puchero, que provocaría que a más de una fangirl se le cayeran las bragas al suelo.

"Menuda forma de saludar, y eso que no nos veíamos desde que estábamos en Teiko" refunfuñó.

Espera un momento...
Teiko...Eso quiere decir que hay grandes posibilidades de que éste sujeto formara parte de la kiseki no sedai... sopesé para mis adentros, prestando más atención si es que eso era posible.

"Y los mates o lo que sea no importan ¿ verdad? Mientras vayan dentro..." Volvió a refunfuñar el rubio, para poco después encogerse de hombros de forma despreocupada.

"Por eso no eres bueno. Claro que entrará si estás cerca, pero el valor de un tiro se decide por lo lejos que se anota. ¿ conoces el dicho de 'El hombre propone, Dios dispone'? Soy un hombre que propone, por lo que primero, hazlo lo mejor que puedas y el destino decidirá como acabará todo" contestó el peliverde al tiempo que le lanzaba una toalla a su excompañero de equipo.

¡Vaya! Éste chico parece tan genial... pensé abrumada por su discurso.

" Y aparte de eso llevo cada día el objeto de la suerte que dicta mi horóscopo ¡ por eso mis tiros nunca fallan!"

¿Horóscopo? ¿Qué? Me tapé rápidamente la boca con las manos, con el fin de ahogar la carcajada que había estado a punto de delatarme.

"Mi item de la suerte de hoy es una rana de juguete"

El joven peliverde, sacó de su bolsillo dicho objeto, y no tuve tiempo ni de hacer zoom, ya que lo había reconocido al instante...

Fangirl mode on en 3...2...1...

Salí disparada en su dirección y me planté frente él, algo ansiosa. Por lo que ambos chicos me miraron incrédulos.

"Do-donde... ¡¿de donde has sacado eso?!" Le grité prácticamente, de lo emocionada que estaba.

Era una figura limitada por la que había estado haciendo cola y me había quedado sin ella por poco. Muy muy poco, ya que la última logró llevársela el chico que había hecho cola delante de mi.

"La compré" constató lo obvio.

"¡ESO YA ME LO IMAGINABA!" Suspiré derrotada, para poco después llevar una de mis manos a la cara, completamente exasperada...

Kise se situó a mi lado y volvió a refunfuñar "pues si que tenías razón con eso de que no es mi día de suerte Midorimacchi, quien iba a pensar que una chica tan bonita se nos acercaría para hablarte A TI expresamente" Ahí va el puchero de nuevo...

En ese instante se me encendió la bombilla "¿Estarías dispuesto dispuesto a vendermela? "

El peliverde me miró sorprendido, como si acabara de soltar la mayor de las barbaridades del mundo. Cosa que entendía en cierto modo, al fin y al cabo, ¡era una figura limitada!

"Es mi item de la suerte de hoy, es obvio que no voy a separarme de él" Respondió levantando la figura a la altura de mis ojos heterocromáticos, como para darme envidia. Y una vez había logrado sembrar la semilla de la codicia en mi, dió media vuelta y puso rumbo hacia la salida.

"¡Es-espera!" Resollé incrédula.

"Es mejor que lo dejes ir, Midorimacchi es muy testarudo, de todas formas...¿ te has perdido? Tu uniforme no es de aquí asique..." el As del Kaijou se encogió de hombros de forma coqueta e hiperactiva, por lo que le dirigí una mirada incómoda y eché a andar, sin perder tiempo, tras la pista del chico, dueño del objeto de mis deseos.

Le adelanté, y extendí mis brazos a ambos lados de mi cuerpo, como para evitar que pudiera escabullirse de nuevo... Él me miró irritado y antes de que pudiera reprocharme nada le supliqué " puede que tu seas muy cabezota, pero yo puedo ser muy insistente y no pienso darme por vencida... si no puedes desprenderte de ella por hoy, o por una semana, me da igual, estaré esperando, pero por favor... ¡véndemela! "

Me incliné y una ráfaga de viento comenzó a hacer trastadas con mis largos mechones de pelo, por lo que volví a incorporarme rápidamente y aparté el cabello que parecía agolparse en mi cara, con el fin de poder mirarle a los ojos.

Pestañeó varias veces, y entonces me di cuenta de que probablemente se sintiera incómodo si le miraba fijamente con estos ojos... Bajé la vista a mis pies y me removí incómoda. Dejando que los rebeldes mechones de mi cabello volvieran a ondear libremente, cubriendo así parte de mi expresión.

Le oí suspirar, debía de estarlo sopesando...

"Yu...¡Sui-chan!" Un escalofrío me tensó al instante, eso había estado muy cerca...

Gracias a Dios que Kofuku se había percatado de que Kise aún rondaba por allí... Si llega a llamarme por mi nombre, podría haber sido mi fin.

La pelirosa trotó hasta ponerse a mi lado, y el alto joven aprovechó ese momento como señal de retirada.

Sin embargo, mi vena de coleccionista no me permitía dejarle ir tan fácilmente...

Y el pobre, en cuanto escuchó mis insistentes pasos siguiéndole de nuevo, se giró derrotado.

"Dame una forma con la que contactarte"

Al instante pegué un pequeño saltito, fruto de mi felicidad y al grito victorioso de yey! le di mi número de teléfono.

Observé con satisfacción a mi amiga, antes de percatarme de su expresión.

"¿Qué pasó? " pregunté preocupada.

"Estoy cansada, eso es todo" aseguró, pese a que sabía perfectamente que no iba a colar.

Sin embargo, lo dejé correr. Ya que la conocía bien como para saber que en cuanto estuviera preparada para hablar de ello, lo haría.

"¿Donde te apetece ir? Hemos ganado, así que creo que después de todo nos merecemos una pequeña celebración de victoria, ¿no?" Sonreí de forma sincera, mientras tiraba con cariño de una de sus sonrosadas mejillas. Planeaba animarla con esto aunque fuera al menos un poco...

"Ah...pues a decir verdad, la entrenadora me dió su número, para que, si vuelvo a verte a otro partido y surge cualquier problema, la avisara. ¿No es genial? Has hecho una buena amiga Yuu-chan"

"Yo no diría tanto Fú, después de todo, si se enteran de mi secreto... Se acabó" sopesé rascándome la nuca de forma distraída.

"Espera...¿ a donde quieres ir a parar con eso?" La miré de soslayo perfectamente consciente de que tramaba algo... Y ella me devolvió la mirada, para poco después comenzar a tirar de forma nerviosa de una de sus mangas. ¡Sabía perfectamente que la había pillado!

"Iban a ir a cenar... y nos invitaron para celebrar la victoria... Sería una pena si no vamos...¿no?" El ataque de los puppy eyes a plena potencia...

"Te das cuenta de que te han invitado a ti y a chibi-same ¿no? ¡Mierda! ¡¿por que diablos me estoy llamando a mi misma de esa forma?! Es decir..."

Antes de que pudiera seguir poniendo peros, Kofuku había puesto un puchero taaaan mono, que incluso el mismísimo Kise Ryota se vería afectado.

Y mientras tanto, la pelirosa, sin variar su expresión, alzaba a cámara lenta la bolsa con mi equipación, al mismo tiempo que la señalaba de forma insistente con su mano libre... Como si eso fuera la respuesta a todo el problema.

"¡Pe-pero eso está todo sudado y asqueroso! Argh... mierda" sollocé desesperada de camino a los baños públicos para cambiarme de nuevo, con la saltarina y feliz diosa del desastre pisándome los talones.

Recuento de bajas:

Kofuku 1
Izaya 0

Y el pobre de Izuki tuvo que jugar desde la segunda mitad del partido con la marca del zapato de Izaya en toda la cara... xD

Mini extra:

Takao se había apresurado de nuevo al carro cual ninja y esperaba ansioso... El momento estaba cerca... ¡Al fin había podido pillarle con las manos en la masa!

Midorima se subió a la parte trasera sin mediar palabra, pero parecía no apartar la vista de su objeto de la suerte, totalmente concentrado en algo.

"Vaya... Shin-chan... No tenía ni idea de que fueras tan popular~~"

" No tengo ni idea de lo que estás hablando Takao"

El moreno se bajó de la bicicleta de un salto y se plantó frente a Midorima, para poco después darse la vuelta, quedando así de espaldas a él.

"Sí no puedes responderme hoy, o en una semana, ¡me da igual! Pero por favor..." Takao comenzó a mover sus brazos de forma que parecía que se estaba achuchar do con alguien y poco después de hacer su propia versión de la escena que había tenido suerte de presenciar minutos antes (aunque había malinterpretado todo xD) tuvo que huír por su vida... ya que Midorima comenzó a lanzarle todo lo que encontraba a su alcance directamente a la cabeza...

A/N: hacedme saber si os ha gustado por medio de vuestros votos y comentarios! Ciaossu! (づ ̄ ³ ̄)づ