Disclaimer: Sherlock ni ninguno de sus personajes me pertenecen.

Muchas gracias a Lady Indomitus por su review :)


~ Suicidio ~


Sherlock Holmes era un hombre brillante pero carente de tacto, llegando incluso a ser cruel en algunas ocasiones. Decía cosas verdaderamente horribles y muchas veces dirigidas hacia ella. Eso no había evitado que Molly Hooper se enamorara perdidamente de él. El detective conseguía todo lo que quería de ella simplemente elogiándola un poco para después ignorarla por completo. Molly se sentía terriblemente estúpida por caer una y otra vez. Se sentía estúpida por volverse un manojo de nervios en su presencia. Era, definitivamente, idiota pero por mucho que lo intentara no podía remediarlo. Sherlock era el hombre perfecto a sus ojos. Inteligente, no se escandalizaba con sus comentarios sobre la muerte y veneraba el trabajo incluso más que ella. Era perfecto. Salvo porque no tenía ningún interés sobre ella.

Así pues Molly decidió sacar al único detective asesor del mundo de su cabeza. Y como bien dice el refrán "Un clavo saca otro clavo". Primero fue Jim de IT el cual resultó ser James Moriarty, sociópata. Propio de ti Molly Hooper. Quieres salir de algo malo y te metes en algo peor. Tras eso fueron un par de chicos, que gracias a Dios sí que eran normales, pero no funcionó. Ahora iba a comer con otro chico.

Molly era más obstinada de lo que parecía y si se había propuesto alejar su corazón del detective haría todo lo que estuviera en su mano para conseguirlo. Otra cosa es que tuviera un resultado efectivo. Sin embargo ese día no iría a esa cita. Sherlock Holmes se cruzó en su camino y supo al instante que algo estaba pasando, algo muy grave.

"Creo que voy a morir" Esas palabras la dejaron paralizada durante un segundo para después casi hacerla perder el control de su cuerpo. Este, por instinto, parecía querer lanzarse sobre él y golpear su pecho para volver a traerle la vida como hace varios años atrás. Sin embargo se mantuvo firme, rígida y respondió "¿Qué necesitas?" No importaba lo que hiciera, no importaba cuántas veces aplastara sus sentimientos. Jamás permitiría que le pasara algo si ella podía hacer algo para evitarlo.

En tiempo récord trazaron un plan y ahora ella esperaba en su piso. "Está vivo, está vivo". Se repetía una y otra vez, sentada en el sofá mirando la televisión sin realmente ver nada. La puerta se abrió y el alma regresó a su cuerpo. No podía ser otro que Sherlock. Sólo él tenía llaves de su piso a parte de ella. Y aunque no las tuviera, nada le hubiera impedido forzar la cerradura de necesitar entrar a su casa con urgencia. El detective cerró la puerta sin decir palabra y fue hacia la habitación de ella. Molly no le siguió, le conocía demasiado bien, mejor de lo que él mismo creía y sabía que hablarle ahora sería tanto un error como una pérdida de tiempo. Diez minutos después el detective regresó cargando con una bolsa de mano negra. Parecía que iba a irse sin decir palabra alguna pero justo antes de salir por la puerta dijo cuatro palabras.

-Cuida de John … Cuidate-

El peso que Sherlock cargaba sobre los hombros en el momento en que abandonó su casa era más que palpable y Molly hubiera hecho cualquier cosa por quitárselo o ayudarle a llevarlo. Incluso hubiera saltado con él desde esa azotea. Ahora se daba cuenta de que su amor por él era mucho más profundo de lo que creía. Iba más allá de la atracción o la admiración ¿Qué esperanza le queda a una de rehacer su vida cuando ya has encontrado a la persona por la que darías todo? Sherlock parecía estar dándole un pequeño rayo de esperanza con su suicidio.

Por segunda vez Molly Hooper le había salvado la vida a Sherlock Holmes y este había huido. Ella se quedó con el mismo nudo el estómago. Poco sabía Molly de cuan larga iba a ser la ausencia del detective, de lo que iba a hacer este y, sobretodo, lo difícil que iban a ser los siguientes días. Y no sólo los primeros días y semanas.

Primero fingir desconsuelo por el supuesto suicidio de Sherlock. Después el duelo y seguidamente la supuesta recuperación. Ella vivió en silencio la angustia de no saber qué había sido de él ¿Y si finalmente le mataban? Tendría que afrontar su muerte ella sola, sin el apoyo de John o de ninguno de sus amigos. Y John … No sabía ni como era capaz de mirarle a la cara. Ocultarle cada día que el amigo por el que tanto sufría estaba vivo era una verdadera tortura.

Se avecinaban tres años duros. Llenos de preocupación, sueños tormentosos y culpa. Pero al igual que en el pasado, el recuerdo de Sherlock se fue difuminando. Llegó un momento en el que nadie hablaba de él. John continuó con su vida, Scotland Yard siguió con su trabajo sin él y Molly finalmente consiguió que el detective saliera de su cabeza y al parecer también de su corazón.