¡Hola perrrsonas! Nuevo capítulo.

Gracias por su apoyo, ya sea con Favs, Follows y Reviews.

Espero lo disfruten mucho.

Los dejo leer. Hasta la próxima.


-No quería hacerte enojar, Bonn- se disculpó el pequeño

-No estoy molesta, Gumball, solo prométeme que no dirás nada de mi a nadie- respondió la joven sentándose al borde de la cama y sintiéndose un poco culpable por cómo le había hablado al niño

-Lo prometo- dijo sonriendo

-Muy bien, ahora a dormir- le dio un beso en la frente, lo tapo y se fue a su habitación

El día anterior la amiga de Keila le había preguntado si escondía algo por culpa de su pequeño hermano y a pesar de eso no podía enojarse mucho tiempo con él. Había negado rotundamente estar escondiendo algo y aunque la pelinegra no había insistido más, Bonnibel se había dado cuenta claramente que no se había dado por satisfecha con su respuesta. Pero ella no tenía nada que esconder o al menos nada que le incumbiera a la otra chica.

Cerró la puerta de su habitación y se metió a la cama quedándose dormida en un par de minutos.

Mientras en la habitación de la cantante se encontraba esta junto con su guitarrista. La noche anterior había estado realmente molesta con ella por no ir a su casa y apenas le había dirigido la palabra pero después de un rato se había cansado de tanto insistir y se la había llevado prácticamente a rastras a su casa, solo para darle lo que la chica quería la noche anterior.

-Esto no me quita el enfado, Marceline- se quejó la joven sonriendo mientras volteaba a verla

-¿Ah no? Vaya, entonces tendremos que arreglar eso- dijo sonriendo con picardía

-¿Cómo piensas arreglarlo?- pregunto siguiéndole la corriente

La chica ni siquiera respondió, se limitó a arrebatarle un beso lleno de pasión y lujuria mientras con una mano la rodeaba de la cintura y la otra se encargaba de recorrer poco a poco el cuerpo de su "amiga", haciéndola estremecerse de placer y rompiendo el beso en momentos, incapaz de continuar. Keila no se quedó atrás y también empezó a pasar sus manos por el excelente cuerpo de la chica, provocándole pequeños espasmos involuntarios de placer.

No era que alguna sintiera algo por la otra, simple y sencillamente el sexo era demasiado bueno como para resistirse, tanto que a pesar de haber tenido ambas pareja en algún momento, siempre terminaban enrollándose y mucho más ahora que ninguna tenía una relación y eran libres para hacerlo.

A la mañana siguiente les costó mucho levantarse pues ambas estaban muy cansadas por la noche que habían tenido y que ahora les estaba cobrando todo el ejercicio. La pelinegra logro levantarse a duras penas, y solo porque debía hacerlo pues tenían que ir a verse con los chicos para programar algunas fechas.

-Keila- dijo moviéndola un poco

-¿Qué?...-pregunto aun con los ojos cerrados

-Hay que levantarse, recuerda que tenemos que reunirnos con Guy y Bongo-

-Sí, ahorita- se giro

La pelinegra lanzo un suspiro de exasperación y le arrebato las cobijas de un tirón dejándola aturdida y asustada por lo repentino de la acción. Cuando el susto pasó su rostro adquirió una mueca de fastidio.

-¿Qué rayos te pasa?- pregunto molesta

-Es que no te levantas- replico

-Ya iba- se quejó y se puso de pie

-Voy a ducharme- dijo la cantante

-Me baño contigo- comento y la otra se voltio a mirarla

-Sé lo que eso implica y no tengo más fuerzas- objeto y se metió al baño sin darle tiempo a su amiga para protestar

Al cabo de algunas horas se encontraban ya en casa del tecladista del grupo, discutiendo las próximas fechas y lugares a los que irían las próximas semanas.

-Tenemos que ir a las vegas chicos- comentaba el baterista

-Bongo, no podemos ir hasta allá- replico Keila

-Estoy de acuerdo con Keila, solo iremos a diferentes estados, no países- dijo la pelinegra

-Aburridos- comento el joven entornando los ojos

-Chicos, tengo que irme- anuncio la guitarrista

-¿A dónde vas?- pregunto Guy

-A casa de mi amiga-

-¿Cuál amiga?- pregunto curiosa la cantante

-Bonnibel- se levantó de su asiento –Ya me voy, nos vemos luego-

-Espera- la detuvo la pelinegra

-¿Qué?-

-No, nada- la soltó y sonrió

-Bueno, hasta luego- salió del lugar

-¿Por qué la detuviste?- pregunto Guy

-No era nada-

-Como si pudieras engañarme con eso- respondió enarcando una ceja

-Se ve que necesitan hablar así que yo me marcho- comento el joven baterista

-No hace falta, yo ya me iba- salió rápidamente antes de que cualquiera de los chicos pudiera decir nada

Al llegar a casa de su amiga la integrante de la banda fue directo a tocar la puerta y no habían pasado ni diez segundos cuando se abrió y dejo ver a una chica peli rosa algo despeinada que parecía no haber dormido bien en toda la noche, cosa muy rara en su amiga ya que era muy responsable y buena niña.

-Bonnibel, parece que te paso un tornado por encima- dijo con tono de sorpresa

-Sí, supongo que tienes razón- comento con una sonrisa fingida y muy mal disimulada

-Muy bien ¿Qué te paso?- pregunto su amiga tomándola del brazo y llevándola hasta el sillón

-No quiero hablar de eso, Keila- desvió la mirada

-Cariño, esta tarde sonabas bien cuando hablamos ¿No vas a contarme? Te hará bien- la tomó de las manos con ternura

-Es suficiente con que estés aquí- le sonrió tristemente

-No me gusta verte así- la atrajo hacia sí enrollándola en un abrazo protector lleno de ternura

La mantuvo abrazada hasta que se dio cuenta que se había quedado dormida y aun así no la soltó. Llevaba algunos años siendo amiga de la chica y a pesar de eso había muchas cosas que no sabía de ella. En algunas ocasiones incluso la había encontrado llorando y sin querer levantarse de la cama y aun así ella jamás le había contado nada sobre sus problemas. La admiraba de cierta manera ya que estaba claro que se encargaba sola de sus asuntos y nunca le había contado a nadie, tal vez simplemente para no molestarlos, o tal vez porque creía que de todos modos no podrían ayudarla. Sin embargo ella no la había dejado sola, siempre estaba ahí, ayudándola aunque fuera solo con su presencia, justo como ahora.

-¿Keila?- pregunto algo aturdida la peli rosa después de llevar durmiendo alrededor de cuatro horas

-Aquí estoy, cariño- le respondió

-¿Qué hora es?- cuestiono ya sentada y un poco más tranquila

-Son las ocho de la noche-

-Es tarde-

-¿Dónde está el pequeño Gumball?-

-Se va a quedar a dormir con uno de sus amigos-

-Entiendo, bueno habrá que comer algo ¿No crees?- se levantó del sofá y se dirigió a la cocina sin esperar la respuesta de su amiga

Tres horas después habían ya terminado de comer y la peli rosa no paraba de bostezar sin querer, pues su costumbre de dormirse temprano estaba haciendo mella ya en ella.

-¿Quieres ir a dormir ya, Bonn?- pregunto riéndose de la cara de sueño que tenía la chica

-Eso estaría bien- respondió deformando la última palabra debido a un bostezo

-Bien, vayamos a dormir-

La peli rosa la miro confundida

-¿No vas a irte a tu casa?-

-No, me quedaré aquí contigo- le sonrió y después se la llevo del brazo hasta la habitación

Ya dentro del cuarto dejo a su amiga en la cama y se dirigió al closet comenzando a rebuscar algo entre todos los cajones

-Tienes que ponerte una piyama- comento aun buscando

-Están en el segundo cajón a la derecha- indico ella

-Genial, uno para ti y otro para mí- dijo lanzándole uno a las manos

-Bien ¿Podrías darte la vuelta en lo que me cambio?-

-¿Para qué? Somos amigas, Bonn, te recuerdo que incluso te di una ducha en una ocasión-

-Eso fue porque me emborrachaste y tenías que quitarme lo ebria- respondió

-Bien, bien, me volteo- se dio la vuelta sobre sí misma y fijo la vista en la pared

Se entretuvo viendo la figura de la peli rosa reflejada en la pared. La vio quitarse la ropa y ponerse rápido la piyama. A decir verdad podría haberse cambiado en ese momento ella también pero no lo pensó y estaba distraída, tanto que ni cuenta se dio cuando su amiga le hablo sino hasta que le coloco la mano en el hombro sobresaltándola.

-Keila ¿Por qué no te has cambiado?-

-Ah cierto, ya lo hago-

Comenzó a desvestirse ahí mismo y enseguida Bonnibel se dio la vuelta sorprendiéndose de que su amiga no mostrara ni un atisbo de vergüenza, tal vez ella era demasiado inmadura y por eso le incomodaba cambiarse enfrente de otras personas. Su cara tenía un leve tono carmesí por lo repentino en que Keila se había quitado la ropa, la había tomado por sorpresa y le provoco que se sonrojara. Trato de distraer su mente pensando en otra cosa y se enfocó en ver una lámpara que yacía junto a su cama, estaba rota pero aun así no se decidía a tirarla pues era importante para ella.

-Listo, hora de dormir- se acercó hasta su amiga

Ambas se metieron a la cama, acostándose de tal manera que podían verse a la cara. La pelinegra solo miraba como su amiga se iba sumiendo en el sueño, cerrando lentamente los ojos y sonrió al verla así, tan pequeña, tan indefensa. Estaba a punto de cerrar los ojos también pero su celular se lo impidió, lo había dejado sobre la mesa de noche así que tuvo que pasarle el brazo por encima a su amiga para tomarlo. Para cuando logro alcanzarlo Bonnibel ya se había despertado también y se quedó así, viendo a su amiga contestar.

-¿Bueno?- pregunto Keila

-Keila ¿Cómo te fue con tu amiga?-

-Aún estoy aquí, Marce- dijo viendo a la peli rosa quien la miraba con intriga

-Pero si ya es tarde-

-Voy a quedarme con ella a dormir-

-Ah, ¿Solo dormir?-

-Marce…- comento en tono de molestia

-Bueno ya, es que te conozco por eso preguntaba pero bueno de todos modos dijiste que esa chica era hetero ¿Verdad?-

-Sí, tengo que colgar, estábamos por dormir-

-Bien, descansen, dale mis saludos- colgó el teléfono

Al ver de nuevo a su amiga noto que la miraba con cierta curiosidad, podía leerlo en su mirada.

-Era Marceline, quería saber si ya había regresado a casa- explico

-Ah, Keila…-

-Y te mando saludos, ¿Qué pasa?-

-…Nada, olvídalo-

-Dímelo, con toda confianza, Bonn-

-Bueno… ¿Tú y esa chica tienen algo?-

-Algo como tal no, digamos que somos algo así como "amigas con derecho"- respondió

-Ah, ¿Entonces te acuestas con ella no? ¿A eso te refieres?-

-Pues sí, podría decirse, aunque no es importante solo es sexo, nosotras tenemos la regla de no mezclar sentimientos y en cuanto eso sucediera no volveríamos a hacerlo nunca- explico

-Ah, ya entiendo, me parece bien- dijo conteniendo un bostezo y cerrando los ojos

-¿Acabas de decir que te parece bien?-

-Sí, supongo que…- bostezó –en cuanto empiezas a sentir algo la diversión para ti se acabaría-

-Eso creo, pero después hablamos de eso, ahora a dormir- se acurruco más y tapo a su amiga un poco más

-Buenas noches, Keila, te quiero- dijo casi en un susurro

-Buenas noches, Bonn, también te quiero- sonrió y se quedó dormida