¡Holaaaa, personas! Les vengo a traer la continuación de esta historia que espero estén disfrutando mucho.

Gracias por los Follows, Favs y Reviews, me inspiran a seguir :3

Nos leemos la próxima semana. Chao, se cuidan y tengan una linda semana, no dejen que nada les amargue los días ;D


Tocando el bajo dentro de su casa se encontraba la cantante de las Scream Queens, tratando de distraer su mente de todo pensamiento y lo estaba consiguiendo antes de que alguien tocara a su puerta insistentemente, se detuvo y coloco su bajo sobre el sofá para dirigirse a abrir la puerta.

-Hola, Marce- saludo el tecladista

-Que tal, chicos- dijo e hiso pasar a las tres personas en su puerta

-¿Estabas ensayando? ¿Y eso que te estas concentrando más? Normalmente estarías con una de tus fans- comento Bongo

-Muy gracioso- respondió con una sonrisa

Todos los chicos rieron ante el comentario del baterista y después se sentaron frente al televisor

-Oye Keila, ¿Qué tal te fue con tu amiga ayer?- pregunto sin mucho interés

-Bien, como siempre- le sonrió

-Creo que iré por comida rápida ¿No quieren?- aviso el baterista

-Yo voy contigo- ofreció el tecladista

-Bien ¿Qué van a querer, chicas?-

-Para mí un plato de comida china, por favor- pidió Keila

-A mí lo mismo-

-Bien, regresamos en un segundo-

Ambos chicos salieron por la puerta dejando solas a las amigas, apenas hubieron salido a la guitarrista se le escapo un suspiro sin poder evitarlo

-¿Qué pasa?- pregunto volteando a verla

-Estoy preocupada por Bonnie-

-¿Por qué?-

-No debería decírtelo, es un asunto de ella después de todo, pero es que de verdad estoy preocupada, sé que le pasa algo pero no quiere contarme y no voy a obligarla a hacerlo- sostuvo su rostro entre sus manos

-Oye- le paso el brazo por los hombros –Calma, ya verás como ella te contara cuando esté lista-

-¿Y si no es así? Llevo seis años de conocerla y ni una sola vez me ha hablado de lo que la atormenta, ¿Qué puedo hacer para ayudarla si no sé qué le pasa?- se quedó mirándola muy afligida

-Keila…- la abrazo –Haremos algo con eso, te lo prometo-

-¿Algo como que?-

Marceline se quedó pensando, no sabía que decirle a su amiga para hacerla sentir más tranquila, en ese poco tiempo se había dado cuenta de cuán importante era esa chica para ella, no sabía si le interesaba de una manera amorosa o era solo debido a la amistad que tenía con ella, pero dado el caso eso era lo de menos, lo más importante ahora era apoyar a su amiga. Lástima que la cantante era pésima para dar apoyo o consejos.

Iba a decir algo más pero en ese momento llegaron Guy y Bongo. Keila adopto su actitud normal haciendo como si nada hubiera ocurrido. Comieron y después de un rato ya tenía la casa vacía nuevamente, pero esta vez no logro concentrarse en su música sino más bien estuvo pensando en todo momento en los problemas de su amiga.

Sería un buen momento para ir a visitar a Bonnibel.

-Bonn ¿Cuándo van a venir mis papás?- pregunto el pequeño pelirrosa

-Mañana llegan, Gumball- le sonrió

-Extraño a mamá-

-Gumball, ¿No preferirías irte con ellos?-

-Es verdad que los extraño, pero ellos nunca están en casa y me gusta más estar aquí contigo, hermanita- estiro los brazos hacia Bonnibel

Esta sin dudarlo lo cargo feliz porque su pequeño prefiriera estar con ella porque a pesar de haberle sugerido que viviera con sus padres sabía que no podría vivir sin él. Ese pequeñín era lo único que la mantenía con fuerzas para todo.

-Bonn, están tocando la puerta- aviso a su hermana quien no había escuchado debido a sus pensamientos

-Iré a abrir, vete a tu cuarto, enseguida voy- lo bajo y el niño corrió hasta su habitación mientras ella iba a abrir

-Hola- saludo una pelinegra al abrirse la puerta

-Marceline… que gusto, pasa-

-Gracias, perdona que te moleste tan tarde, cuando salí de casa no parecía tan mala idea- se disculpo

-No importa, aún es temprano-

Entraron a la sala y se sentaron en uno de los sofás. Reinaba un silencio bastante incómodo y nada parecido a la última vez que había estado ahí. La cantante carraspeo un segundo antes de hablar.

-¿Cómo te va todo?- pregunto por fin

-Nada mal ¿Y a ti?-

-También me va bien, de hecho tendremos otro concierto pronto ¿Te gustaría ir?- pregunto ya un poco más animada

Hablar de música siempre hacia a la pelinegra sentirse mejor, más tranquila, más confiada.

-Me encantaría ¿Cuándo es?-

-Es en dos días, será sensacional, no puedes perdértelo y creo que Keila también estaría feliz de verte ahí-

-… Perdona creo que no podré ir- al ver la cara de la chica agrego –Tengo planes para ese día y no puedo fallar, es muy importante-

-Entiendo ¿Cuáles son tus planes?- pregunto pero enseguida supo que la pelirrosa no se lo diría

-Es un secreto- sonrió

-No es bueno tener tantos secretos, Bonnie- sonrió también

-Estas exagerando- rio –Yo no tengo muchos secretos, solo los necesarios-

-Supongo que no me queda de otra que creerte, ¿Dónde está tu hermanito?-

-Está en su cuarto, estará viendo la televisión-

-Es un buen niño, oye, si no vas al concierto, ¿Al menos podrías ir a el antro donde nos conocimos? Voy a tocar ahí un día después del concierto-

-Claro, ahí sí puedo ir ¿Tocaras solo tú?-

-Sí, lo haré como para despejar la mente, solo por diversión- apareció una sonrisa en sus labios solo de pensarlo

-¿A qué hora es?-

-A las seis-

-Mm… a esa hora Gumball ya está aquí-

-¿Por qué no lo llevas? Estoy segura que le gustará- miro su reloj –Es muy tarde, creo que ya debería irme- se levanto

-De acuerdo lo llevare, pero es bajo tu propio riesgo, Gumball es muy inquieto- se puso de pie también

-Creo que podre con él- sonrió

La pelirrosa la llevo hasta la puerta, se despidieron y en cuanto se hubo marchado subió al cuarto a ver a su hermano y lo encontró viendo la televisión tal como había supuesto. Lo arropo y un rato después ya estaba totalmente dormido.

Ya acostada en su habitación se puso a pensar sobre la invitación de la rockera y empezó a dudar de que fuera buena idea haber aceptado. Era prácticamente una extraña y había aceptado sin dudar, pero era amiga de Keila y se convenció a sí misma de que esa era razón suficiente para confiar en ella.

Al día siguiente ya tenía todo preparado para la llegada de sus padres, la comida, la mesa y su hermano ya se había duchado y cambiado. Llegarían en cualquier momento. Empezó a tamborilear los dedos en la mesa, estaba nerviosa pues las visitas de sus padres siempre solían terminar en conflictos por diferentes razones, a veces se preguntaba si ellos se inventaban esos motivos solo para regañarla por cualquier cosa o si buscaban una excusa para llevarse a Gumball con ellos pues en varias ocasiones ya lo habían sugerido. El sonido de la puerta la saco de sus pensamientos y antes de que se diera cuenta ya se encontraba su hermano abriendo.

-¡Mamá! ¡Papá!- grito el niño y se abalanzo a abrazar a ambos

-Hola, Gumball- dijo su madre con infinita ternura mientras lo cargaba

-Estas creciendo rápido, pequeño- comento el señor y volteo a ver a su hija –Hola, Bonnibel-

-Hola, papá- paso a ver a la señora –Hola, mamá-

-Hola, Bonn querida-

Los dos adultos entraron a la casa y cerraron la puerta tras de sí. Comieron y después de unas cuantas horas que para la pelirrosa pareció una eternidad se fueron por fin a dormir. Al parecer sus padres habían alargado su estancia en casa de sus hijos y se irían hasta el día siguiente. Pero al día siguiente no podría acompañarlos al aeropuerto por falta de tiempo.

Se relajó estando por fin en su cama y se puso a pensar en todo con lo que tendría que lidiar al día siguiente y así poco a poco se quedó dormida.

En la casa de Keila se encontraba también Marceline y esta vez no era precisamente para acostarse con ella sino para algo un poco más importante que eso. Se había presentado ahí sin avisar siquiera y había encontrado a su amiga en short y playera. Por una momento olvido lo que quería decirle y tuvo que recordarse a sí misma que no estaba ahí para otra cosa que no fuera hablar pero ahora ya ambas se encontraban sentadas en la habitación y justamente en la cama, cosa que dificultaba un poco el no pensar en nada sexual.

-¿Y bien? ¿Qué era tan urgente que tenías que levantarme?- se quejó la dueña del apartamento

-Bueno, creí que podría interesarte esto, es un plan un poco loco pero podría dar resultado-

-¿De qué plan hablas, Marceline?-

-Ayer pase por la casa de Bonnibel-

-¿Qué hiciste qué?- pregunto atónita

-Oye tranquila, tal vez nos acabamos de conocer y eso pero ya fui una vez a su casa y no le pregunte nada sobre lo que me dijiste, no te preocupes-

-Bien ¿Entonces a que fuiste?- suspiro aliviada

-Solo a platicar realmente y la invite al concierto de mañana pero me dijo que estaría ocupada…- siendo interrumpida

-Pierdes tu tiempo, Bonnie no suele salir mucho de su casa, casi siempre es porque tiene que cuidar a su hermano- dijo sin mucho interés

-Déjame terminar- se quejó la pelinegra

-Bien, continua- dijo haciendo ademan con la mano

-Bueno, me dijo que tenía planes y por eso no podría ir, no le di mucha importancia pero ahora se me acaba de ocurrir algo muy interesante- sonrió

-¿Qué se te ocurrió? Ya termina de contarme, quieres-

-A eso iba, mañana tú y yo iremos y vamos a seguirla a donde sea que se dirija-

-¿Te volviste loca, Marce? No puedo hacer eso, si se entera se sentirá traicionada-

-Si no vas tú lo haré yo sola- la tomo de las manos –No lo veas de mala manera, piensa que es una oportunidad para entender mejor a tu amiga-

Keila dudo que responder, si lo hacía y Bonnibel se daba cuenta era capaz de no perdonárselo pero por otro lado si la seguía podía darse cuenta de que era lo que tenía tan atormentada a su amiga. Pero de todos modos ¿Quién le aseguraba que la chica fuera a algún lugar fuera de lo normal? ¿Qué tal si no tenía nada que ver con su malestar?

-¿Y si no tiene nada que ver a donde sea que vaya con sus problemas?-

-Dijo que era un secreto al lugar al que iba ¿Por qué otra razón lo ocultaría si no fuera importante?-

-Supongo que tienes razón, pero… no lo sé-

-Vamos, no se dará cuenta, te lo prometo- le sonrió

-Bien- suspiro –Pero si no vemos nada raro no volveremos a hacer nada como eso ¿De acuerdo?-

-Entendido- sonrió maliciosamente

-Espera, ¿Cómo sabremos a qué hora va a salir?-

-Mm… tendremos que ir desde temprano, así que por eso mejor me quedo aquí-

El comentario de la cantante provoco que Keila alzara la ceja y al darse cuenta de ello trato de excusarse.

-No es para lo que crees- dijo nerviosa

-¿Ah no?-

-No, solo pensé que así sería más rápido, bueno claro, a menos de que si quieras hacer algo aparte de dormir- dijo en tono burlón

-No sería buena idea, estaríamos cansadas mañana y no podríamos levantarnos- comento sonrojada y desvió la mirada –Solo acuéstate y cállate- ordeno haciendo ella lo mismo

La pelinegra obedeció sin rechistar y se rio por lo bajo acurrucándose más entre las sabanas. Mañana les esperaba un largo día, no solo porque se dedicarían a seguir a Bonnibel sino también porque tenían que estar listas para su concierto y no podían llegar tarde. Después de estar pensando en ello por unos minutos se quedó dormida teniendo un como último pensamiento a aquella chica sin saber en lo absoluto el por qué. Antes de perder la conciencia por completo se dijo a sí misma que se debía al problema de Keila con esa chica y únicamente a eso. Esa noche durmió algo inquieta, cosa que hace mucho no ocurría.