Disclaimer: Sherlock ni ninguno de sus personajes me pertenecen.
Muchas gracias a Oveja salvaje, letii543, LibrosVoladores, Lady Indomitus por sus reviews y a todos los que seguís la historia.
De verdad que aún no sé cómo seguís leyéndome a pesar de mis largas ausencias. Sólo espero que lo que escribo compense la espera.
Penúltimo capítulo. Llevándole la contraria a nuestro querido Sherlock el juego se acaba … ¡Muchas gracias de nuevo a todos!
~ Renacer ~
Le había tomado un par de minutos tranquilizarse. John tenía razón, debía resolverlo. Aún no estaba todo perdido. Los vídeos de las cámaras de seguridad llegaron poco después. Los observó uno a uno con extremada dedicación hasta dar con el coche en el que se habían llevado a Molly. La matrícula del coche era perfectamente legible por lo que le envió un mensaje a Graham para que lo localizara.
-Demasiado fácil- Murmuró mientras empezaba a caminar por el salón.
-¿Demasiado fácil?- Preguntó John. Todo lo que acababa de ver le había impresionado. Sherlock había reconocido que Molly era su corazón. Le preocupaba sobremanera tanto el destino de Molly como lo que podría estar pasando ahora mismo en el interior de su amigo. Y aún más lo que pasaría si esto terminaba mal.
-¡Sí John! ¡El coche!- Sherlock giró en redondo alzando la manos- ¡No nos llevará a ningún lado! Y yo … - Sherlock perdió el hilo de sus palabras y trago saliva -No sé por dónde seguir … No encuentro nada … ¡Sólo veo a Molly!
El detective se sentó en el sofá y se sujetó la cabeza con las manos. Las imágenes no dejaban de repetirse tras su retina. Las pocas palabras de Molly se resonaban en sus oídos. ¡Fuera! ¡Fuera! ¡FUERA! ¡Necesito pensar! Su mente por fin decidió obedecerle pero sólo para traer otro recuerdo.
Molly y él con una camilla que contenía un cadáver entre ellos, la forense estaba ligeramente inclinada sobre el cuerpo sin vida mientras que él mantenía una posición recta con las manos tras su espalda.
-Hombre, treinta y cinco años, fumador. Hay marcas de defensa en sus manos, se peleó con su asesino-
-Todo eso ya lo sé, Molly. Al grano por favor. Causa de la muerte- Se oyó decir a sí mismo con tono aburrido. Arrugó la nariz completamente asqueado de repente con su actitud. Es cierto que para saber todo eso sólo había tenido que mirar el cuerpo ¿Pero tanto le costaba callarse y dejarla hacer su trabajo? ¡Era obvio que ella disfrutaba haciendo esas cosas!
Molly suspiro para después asentir. Siempre tan comprensiva y diligente.
-Fue apuñalado en el abdomen. Pobre, unos cuantos centímetros más a la izquierda y hubiera muerto casi al instante, sin embargo se desangró, debió de ser una lenta agonía … - Molly volvió a mirar el cuerpo con cierta tristeza y la imagen desapareció en su mente.
¡Claro! Molly conocía el cuerpo humano a la perfección. No se apuñalaría en cualquier lugar. Y ella sabía que él la buscaría entonces … Entonces se estaba desangrando. Estaba en agonía ¡Pero tardaría en morir! Aún así debía darse prisa y no tenía ni la más mínima idea de dónde buscar. Volvió a pasearse por el piso.
-¡John! Me estoy perdiendo algo, hay algo que no veo … La llamada. El vídeo. Hay algo. Tiene que haber algo- Sherlock paró y le miró. Esperando que el blogger diera su punto de vista- Vamos John …
-Pues … -El aludido tomó aire poniéndose completamente recto, cuadrado como el militar que era. Abrió la boca pero ni un sólo sonido salió de ella. Volvió a cerrarla y se aclaró la garganta.
-¿Qué John?- Insistió Sherlock con cierta ansiedad en la voz.
-Es una tontería ...-
-¡Dilo!-
-Zombies- Soltó de de forma brusca. Sherlock compuso un rostro de perplejidad y John negó con la cabeza- Es cierto que a ella le gustan los zombies pero … ¿Tanto como para ser sus últimas palabras?
A Sherlock no le gustó nada eso de "sus últimas palabras" pero no dijo nada al respecto. Se había quedado paralizado, mirando al vacío, aparentemente ausente, mas su mente estaba trabajando a la velocidad de la luz.
Zombies, zombies, zombies. Muertos vivientes. Comen cerebros. Se levanta de la tumba … ¡Un cementerio! Soltó una carcajada al tiempo que se precipitaba a por su abrigo y su móvil ¡Molly era la mujer más lista que había conocido jamás! ¿Cómo no enamorarse de ella? Ese último pensamiento fue inevitablemente acompañado de un escalofrío.
-¡Vamos John!- El aludido, acostumbrado a esta clase de insights por parte del detective, ya estaba preparado par ponerse en marcha y seguirle a donde hiciera falta.
-Un cementerio, se la ha llevado a un cementerio. Tenías razón, mi Molly no desperdiciaría esa oportunidad tan valiosa diciendo cualquier banalidad- Continuó hablando complacido con lo natural que sonaba el "mi Molly" al oírlo en alto.
-La tiene en un panteón, el vídeo estaba completamente oscuro- Llamó un taxi y una estuvieron ambos en su interior añadió -Cierra la boca John. Y ni un sólo comentario sobre … Sobre sentimientos.
Una cosa era entender finalmente qué era lo que sentía por la forense. Otra muy distinta es que estuviera dispuesto a mantener una conversación relacionado con eso. Se centró en los lugares dónde debían buscar.
Los Siete Magníficos. Siete cementerios de Londres. Cementerio de Kensal Green. Cementerio West Norwood. Cementerio de Highgate. Cementerio Abney Park. Cementerio de Nunhead Cementerio de Brompton. Cementerio de Tower Hamlets. Los nombres de todos ellos flotaron en su mente junto con las imágenes correspondientes hasta detenerse en una. Highgate. El cementerio de Highgate era parte del patrimonio cultural inglés. Y Moriarty era igual que él. No podía resistir a un toque dramático.
Pidió al taxista que los llevara a dicho cementerio pero queriendo cubrir todas las posibilidades sacó el móvil y escribió un mensaje a su hermano pidiéndole que enviara a sus hombres junto con una ambulancia a los otros seis cementerios. Justo después envió otro mensaje a Lestrade pidiendo que enviara coches patrulla y una ambulancia al cementerio al que él se dirigía. Ahora mismo necesitaba la ayuda de todos. Molly la necesitaba.
Tras guarda el móvil en el bolsillo apoyó los codos sobre sus mulos y después la cara en sus manos. Sentía una especie de comezón por dentro. Eran nervios y angustia. No estaba para nada familiarizado con esas emociones y se le hacía muy cuesta arriba manejarlas. Con cada minuto que pasaba su desesperación aumentaba.
El camino hasta el cementerio se le hizo eterno. En varias ocasiones le gritó al taxista que acelerara y que no frenara en los semáforos en rojo. Sólo guardó silencio cuando John le recordó de muy malas formas que si seguía así el taxista podría obligarlos a bajarse y eso sólo los retrasaría aún más.
Cuando por fin llegaron a su destino se precipitó hacia el interior del cementerio diciéndole a John que buscarían por separado. Así irían más rápido. Además Moriarty no estaría allí, eso sólo era el primer acto de su venganza. Esto estaba lejos de acabar.
Buscó en cada panteón y cripta hasta que su móvil sonó. John. La había encontrado. Se apresuró a salir del panteón en el que se encontraba y correr hacia el lugar que le había indicado su amigo con el sonido de los coches de policía y la ambulancia de fondo.
Al ver a Molly completamente pálida e inconsciente se precipitó hacia ella, su bata blanca estaba sobre su vientre empapada de sangre. La había usado para intentar contener la hemorragia. John estaba a su lado revisándola. Un terrible miedo le asoló ¿Y si era demasiado tarde? Toda esa sangre … Había muchísima.
-Está viva … Aún respira pero no pinta nada bien Sherlock. Tenemos que llevarla a la ambulancia- Informó John con el tono que sólo un médico puede tener en este tipo de situaciones, seguro y firme.
Esas palabras hicieron reaccionar a Sherlock que inmediatamente la cogió en brazos y se puso en pie. Estaba fría e inconscientemente la apretó contra su cuerpo. Emprendió el camino hacia la ambulancia tan rápido cómo pudo. Sus ojos volaban hacia el rostro de Molly de vez en cuando con una intensidad inmensurable. No iba a perderla. Vio a lo lejos cómo bajaban la camilla de la ambulancia y apretó el paso. La sangre seguía fluyendo por su herida.
Los médicos empezaron a trabajar para frenar la hemorragia en cuanto la tuvieron bajo su cuidado y Sherlock sin mediar palabra se metió en la ambulancia. No había forma posible que él fuera a perder de vista a Molly. Se pusieron en marcha poco después.
-Va a necesitar una transfusión de sangre ¿Sabe cuál es su grupo sanguíneo?- Le preguntó uno de los paramédicos.
-AB positivo- Respondió. Molly lo había comentado cuando se sacó la sangre que poco después utilizarían para fingir su muerte. Dios ¿Había algo que esa mujer no haya hecho por él?
Los paramédicos pidieron al hospital que preparan la sangre para cuando llegaran. Él mismo le daría sus cinco litros de sangre si era necesario. Sólo quería que volviera a abrir los ojos, quería ver esas orbes marrones llenas de vida otra vez. Maldita sea le escocían los ojos. Iba a llorar otra vez ¡Contrólate! Molly es fuerte. Es la más fuerte de todos.
No dejaron pasar a Sherlock con ella cuando llegaron al hospital. Le dejaron allí sólo para morir de pura desesperación aunque lo cierto es que poco a poco sus amigos se le fueron uniendo. O era más correcto decir los amigos de Molly. Todos estaban allí por ella, no por él. Algunos intentaron darle conversación pero él respondió en su usual tono despreciativo que a no ser que hablar fuera a hacer que el tiempo pasara más deprisa prefería que le dejaran tranquilo. Sin embargo John no se dejó intimidar por esas palabras.
-¿Qué piensas hacer?- Sherlock frunció el ceño sin comprender de qué hablaba. John continuó- Con tu corazón Sherlock ¿Qué vas a hacer?
-Con que siga latiendo me conformo- Respondió con los ojos fijos en su regazo.
-¿Y piensas aceptar que siga latiendo lejos de ti?- El detective abrió la boca asombrado ¿Qué demonios estaba insinuando John? ¿Que iniciara algún tipo de noviazgo con Molly Hooper?
-Yo no soy así John- Respondió asumiendo que quería decir justo eso- Yo no regalo flores, ni bombones, ni digo cosas bonitas. Y eso es justo lo que Molly merece.
-¿Y lo que Molly quiere no cuenta? Escucha, se ha apuñalado por ti. Sea lo que sea lo que puedas darle, creo que se lo merece- Sin más John se levantó -Un hombres sin corazón no tiene límites pero un hombre con corazón es indestructible. Nunca vi tanta fuerza en ti como cuando cogiste a Molly en brazos. Era como si pudieras matar con la mirada a todo el que quisiera acercarse a ella -Concluyó en un susurro antes de dirigirse hacia su esposa Mary.
Sherlock se pasó las manos por el pelo para después dejar caer la cabeza hacia atrás y apoyarla contra la pared. Tener a Molly. Tener a Molly de verdad … Como una pareja. Que hace cosas juntos y se besan y … Quería besarla. No sabía cuán poderoso era su deseo de hacerlo hasta que se había imaginado haciéndolo. Tal vez … Tener a su corazón consigo no estuviera mal. Así podría cuidar de él. Era lógico y práctico. Sí. Una mente inteligente se daría cuenta fácilmente de que era la mejor opción. Si quieres asegurarte de que algo está en perfecto estado es mejor encargarte de sus cuidados tú mismo. Como un buen experimento, tenías que estar ahí paso a paso. Tal vez podía intentarlo. Un experimento con Molly. Un experimento sobre el amor. La palabra se le atascaba incluso en su mente … Pero ella tenía facilidad para esas cosas. Ella podría guiar el experimento. Si es que aún quería. No podía evitar recordar la conversación que tuvieron, a Molly prometiéndole que se olvidaría de él. Una mano le revolvía las entrañas cada vez que lo recordaba.
Horas después un médico fue a informarles. Molly estaba estable dentro de la gravedad. Había estado cerca y le costaría varias semanas recuperarse por completo pero el pronóstico era bueno. El detective dejó escapar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo y poco a poco se sintió cada vez más relajado. Todo el estrés bajo el que había estado empezó a pasarle factura y el cansancio empezó a horadar sus huesos pero aún así se negó a irse del hospital. Sus ojos no se cerrarían hasta que no viera los de Molly. Era un promesa que se había hecho a sí mismo. No podrían verla hasta la mañana siguiente así que le esperaba una larga noche.
Cuando el sol ya iluminaba las calles de Londres de nuevo Sherlock Holmes estaba más que dispuesto a moler a puñetazos a todo médico en ese hospital hasta que le dejaran ver a Molly. La noche en vela había crispado sus nervios y estaba cerca de explotar. Odiaba esperar. Lo odiaba con toda su alma. Consciente de que su vida corría peligro si volvía a dar una negativa al detective el médico encargado de la salud de la forense guió a Sherlock hasta la habitación dónde se encontraba dicha mujer.
Una vez solos en la habitación Sherlock se acercó lentamente a la cama, evaluando a la mujer aún inconsciente con la mirada. Aún seguía pálida pero no de esa forma tan cadavérica cómo la había encontrado. Rozó con sus dedos la mano de Molly y esta abrió los ojos. Primero completamente abiertos, como platos, después sus párpados bajaron hasta quedar medio abiertos y finalmente volvieron a cerrarse. No había durado más que un segundo pero Molly le había mirado fijamente y Sherlock le había devuelto la mirada.
No pudo evitar dibujar una torcida sonrisa ante la ironía de la vida. Años antes había sido él el que había abierto los ojos de repente para ver los ojos de Molly. No lo recordaba y se avergonzaba de ello, igual que se avergonzaba de su pasado como yonkie, así que sabía de buena tinta que Molly no recordaría ese momento que a él le acababa de llenar de paz. Sí, paz. Sherlock Holmes, tranquilo, en calma, con su mente en silencio. El poder del amor le asombraba.
Consciente de que no le dejarían quedarse durante mucho tiempo colocó su abrigo sobre ella a modo de manta. Así cuando despertara sabría que él estaba allí, protegiéndola. Que no permitiría jamás que algo así volviera a pasar. Y para qué negarlo también para que todos supieran que en cierto modo Molly le pertenecía. Era egoísta. Si Molly decidía quedarse con él la cuidaría y la protegería. No podía prometerle romanticismo, ni ser un príncipe azul pero sí intentaría hacerla feliz. Intentaría con todas sus fuerzas que eso saliera bien.
Al arroparla se inclinó sobre ella. Arrugó la nariz pues no olía por completo a ella y sus labios carecían de ese rojo pálido natural en su persona. No la besaría ahora. Quería que su forense estuviera en sus plenas facultades cuando eso pasara. Sin embargo no se privó de dejar un beso en frente. Podría acostumbrarse a esto, a verla dormir. Encontraba sorprendentemente fascinante como su labio inferior parecía deslizarse ligeramente sobre el superior.
Tomó aire dándose cuenta de que esto era el fin de su vida tal y como había sido antes. Tanto si Molly aceptaba su proposición de una relación formal o no nada sería igual para él. Sintió vértigo en la boca del estómago. No tenía ni idea de qué iba a pasar a partir de ahora. Un nuevo juego comenzaba.
-Molly … Me van a obligar a irme pero volveré ¿Estarías despierta para mí entonces por favor? –No recordaba cuando había sido la última vez que había una un tono tan suave y unas palabras tan educadas sin tener un deseo oculto bajo ellas. Simplemente le había salido. Aunque lo cierto es que hace tiempo que su comportamiento se había suavizado hacia ella.
Molly Hooper le estaba domando como si fuera su gato Toby. Sherlock torció los labios ¿Le estaría esto haciendo más débil o tendría John razón y le estaba haciendo más fuerte? Sea como fuere ya no había forma de pararlo. Estaba lleno de dudas y de ideas contradictorias. Sabía lo que quería pero no sabía ni cómo conseguirlo, ni como llevarlo acabo. No sabía si quiera si tenía posibilidades de conseguirlo. Sólo podía esperar que al hablar con Molly las cosas se aclararan pero antes … Antes debía acabar con Moriarty de una vez y para siempre.
