¡Holaaaa personitas! Les traigo un capítulo más que espero disfruten mucho.
Tal vez podré publicarles más seguido porque al fin soy libre (salí de vacaciones).
Una última cosa, chicos: Si conocer el secreto de Bonnie quieren, poner atención a cada capítulo deben ;D (desde el primero).
Hasta la próxima. Los dejo leer.
Desde que había dado inicio la pequeña convivencia en casa de la pelinegra Keila no se separaba ni un segundo de Bonnibel a quien parecía no molestarle lo empalagosa de su amiga. Se encontraban sentados en círculo en el piso pues a último momento habían llegado Guy y Bongo y todos juntos se habían puesto a jugar a la botella, poniendo como condición que a cada tres turnos la pareja a la que le tocara las dos puntas de la botella tendrían que entrar al armario juntas y cabe destacar que el cuarto no media más de 3 metros cuadrados por lo que se estaba bastante apretado ahí dentro, regla que había puesto Bongo ya que era el más libertino del grupo.
Ya habían pasado varios al cuarto al menos una vez, Bongo y Keila habían sido los primeros a los que les toco entrar, después a Marceline y Guy, también le había tocado en una ocasión a Bonnibel entrar con Bongo, Marceline y Keila habían entrado ya tres veces, y por ultimo Bonnie y Marcy habían entrado juntas solo una vez. Y con los retos ni se diga, habían hecho desde comer pasta dental hasta besar a su compañero de al lado sin importar si era Guy quien estaba al lado de Bongo o Keila o quien fuera. Ya llevaban vario rato jugando y aunque la mayoría de las parejas que habían entrado al armario no habían hecho otra cosa más que estar parados ahí dentro, debían admitir que el juego se ponía cada vez más divertido.
-Bonnibel, te toca ponerle un reto a Keila- anuncio Bongo divertido
-… muerde una cebolla-
Keila fue a la cocina y enfrente de todos mordió el vegetal y acto seguido lo escupió pues no le gustaba y la pelirrosa lo sabía perfectamente.
-Bien, es mi turno de girar la botella, la próxima pareja que le toque se irán al armario- anuncio Guy
Hiso girar la botella con todas sus fuerzas por lo que tardo un poco en detenerse y cuando por fin lo hiso apuntaba hacia Bonnibel y Marceline, se levantaron de sus lugares y Bongo fue el encargado de cerrarles la puerta por fuera con llave. El armario estaba algo oscuro pero no se permitía encender la luz y si lo hacían se reflejaría por debajo de la puerta y también estaba algo apretado, tanto, que solo apenas cabían las dos de pie sin tocarse.
-Es aburrido si no hacemos nada ¿No crees?- pregunto la pelinegra a lo que la otra la miro extrañada y ella se apresuró a aclarar –Como platicar sobre algo-
-Si supongo-
-Oye, ¿Te estas divirtiendo? ¿Qué te parece mi casa?-
-Es muy agradable estar aquí con todos ustedes y también muy divertido, tus amigos son increíbles-
-¿Y qué hay de tus amigos, Bonnie? A la única amiga que conozco tuya es a Keila-
-Es que uno de mis amigos se quedó donde yo vivía antes, al otro lo visito de vez en cuando y también tengo otra amiga que anda de viaje-
-Interesante… hey, tienes una manchita aquí- dijo rozándole la mejilla con el dedo
La pelirrosa se le quedo viendo y la otra se dio cuenta de lo que había hecho pero por suerte no parecía que le hubiera molestado. La miro también y se acercó un poco más, la tomó del rostro con sus manos y con toda su fuerza de voluntad beso su frente dulcemente y se separó mientras la otra chica desviaba la mirada avergonzada. En ese momento se abrió la puerta y ambas pudieron salir por fin de ahí.
El resto de lo que duro la reunión paso más tranquila y ahora se encontraban todos viendo una película.
-Tengo que irme- informo la delicada joven
-Yo también- concordó la guitarrista
-Bien, yo las llevo, vamos- volteando a ver a los dos que aún estaban ahí- se quedan en su casa, chicos-
Llevo a ambas chicas a sus respectivas casas, dejando primero a Bonnibel que era la casa que le quedaba más cerca, para después pasar a dejar a Keila. Se regresó de inmediato a su casa pensando en que todo el día de hoy había sido increíble y ahora pensaba llegar a su casa y ponerse a tomar junto a Guy y Bongo quienes siempre estaban dispuestos a tomar un par de copas.
En casa de Bonnibel se encontraba ella junto a su hermano viendo la televisión pero realmente no le estaba poniendo atención a lo que pasaban ahí pues su mente no dejaba de divagar y preguntarse ¿Qué había sido ese beso en la frente por parte de Marceline? Por un momento había creído que la besaría en los labios y no es que así lo quisiera ni nada por el estilo simplemente, se decía, había sido extraño. Pronto su cerebro hiso que se concentrara y llevo a su hermanito hasta la cama para que durmiera a gusto pues se había quedado dormido en el sillón.
Salió a la terraza de su casa a observar la ciudad nocturna bañada en luces de neón que se alzaban en los carteles de restaurantes, bares, antros, casinos y todos esos sitios que acostumbraban abrir de noche. Ella no solía ir a ninguno, excepto a los restaurantes por supuesto y aun así hacía ya bastante que no iba. Se quedó así un rato más, contemplando la cima de todo, su casa quedaba en un lugar perfecto para darle una maravillosa vista de las cosas y de vez en cuando la aprovechaba.
Se fue a dormir, pues al día siguiente vería de nuevo a Keila, Marceline y sus dos amigos, le habían pedido que estuviera con ellos pues Halloween se acercaba y querían escoger disfraces, no para pedir dulces por supuesto, sino porque tenían un concierto ese mismo día y tenían que ir disfrazados para la ocasión.
-No, definitivamente el amarillo no te va, Marceline- comentaba Guy estando ya todos en casa de la pelirrosa
-Bueno, ¿De qué te disfrazaras tú?- pregunto
-Yo seré un zombie- declaro orgulloso
-Yo quiero ser Frankenstein- pidió Bongo
-¿Y qué tal tú, Keila? ¿Qué serás para Halloween?-
-Mmm… no lo sé ¿Qué debería ser, Bonnie?-
-Una momia, o de diabla tal vez-
-¡Oye!- dijo entusiasmada –De diabla me parece perfecto-
-Pues yo aún no tengo ni la más mínima idea de lo que voy a disfrazarme- suspiro sentándose en el sillón
-¿Por qué no te vistes de vampira, Marcy?- sugirió la pelirrosa
-¿De vampiro?- lo pensó -¿Crees que me quede?-
-¡Por supuesto! Eres bastante blanca así que solo te maquillas un poco y listo, te verás genial- afirmo
-Bonnie tiene razón, nadie mejor que tú para vampira- concordó Keila
-Entonces ya está, ¿Y tú, Bonnie? ¿De qué te vestirás?-
-¿Yo?-
-Sí, iras a la fiesta, no puedes faltar, ¿No es así, Keila?-
-Por supuesto, por favor diviértete por una vez, cariño-
-Pero, no puedo, saco a mi hermano a pedir dulces-
-Has eso temprano y después vas a la fiesta- sonrió Marceline
-Es que… no lo sé, no me gustan mucho ese tipo de cosas y lo saben-
-Deberías divertirte de vez en cuando, Bonnibel- comento Guy
-… de acuerdo, iré- suspiro
Después de ponerse de acuerdo ya no quedaba nadie en casa de la pelirrosa, todos se fueron. Por suerte su hermano se quedaría en casa de un amigo y gracias a eso no había tenido que estarlo cuidando mientras discutían lo de los trajes. La fiesta sería dentro de dos días y había que estar lista y aún no había quedado claro de que se vestiría ella.
La pelinegra se quedó un rato despierta viendo la televisión, a pesar de que no le estaba prestando atención a lo que había simplemente pensaba en que odiaba Halloween y en que no quería disfrazarse, pero no tenia de otra. El concierto sería a la una de la mañana y por raro que sonara harían la fiesta antes del concierto, aunque claro está que pensaban continuar la fiesta después del concierto, era como si fueran a tener dos fiestas. Ansiaba ver de qué iría vestida Bonnibel pues para su manera de ser y su rostro tan dulce como de niña no le veía muchas opciones posibles. Se quedó dormida con la tele encendida sin darse cuenta.
Llego el día del gran concierto y ya todos estaban en la fiesta, excepto Bonnie quien llegaría después de haber dejado dormido a su pequeño hermano. Mientras tanto todos bebían y bailaban sin control, menos el cuarteto de la banda que aunque querían hacerlo se controlaban porque sabían que tenían un concierto que dar en pocas horas y si tomaban no estarían en condiciones adecuadas para darlo.
Todos portaban ya sus disfraces, Guy iba vestido con una ropa sucia y algo rota, unas cortadas maquilladas y ojeras enormes que lo hacían parecer un verdadero zombie; Bongo y Keila no se quedaban atrás con sus disfraces pero definitivamente la más espectacular era Marceline quien, como había dicho la pelirrosa, encajaba perfecta con el papel de vampira. Sus colmillos falsos asomaban desde su boca, su disfraz y su maquillaje le venían extremadamente bien, tanto, que cualquiera que la viera podría pensar que era una vampira de verdad.
-Ya es casi la hora del concierto- le dijo la pelinegra a sus amigos prácticamente gritando porque su voz no se oía debido a la música
-Hay que irnos- concordó Keila
Desde el escenario pudieron notar como todos los presentes se encontraban disfrazados, parecía un concierto para monstruos o algo por el estilo. Los chicos tocaron y Marceline comenzó a cantar, todos estaban más eufóricos de lo normal, posiblemente el hecho de que era Halloween los había alterado demasiado. Tocaron por un buen rato y al terminar regresaron a la fiesta listos para beber mucho más de lo que lo habían hecho antes.
Un rato más tarde apareció por fin Bonnibel, iba vestida con un hermoso vestido rosa y una simple pero perfecta corona adornaba su cabello. Realmente se veía muy bien y tras echar un breve vistazo la vampira se dio cuenta de que no era ella la única que lo pensaba, hasta Keila estaba embelesada por el atuendo de Bonnie. Se aclaró la garganta y se acercó hasta ella para llevarla con los demás.
-Que hermosa se ve, princesa- comento mientras se dirigían a donde se encontraban los demás
-Me da mucha pena traer este atuendo- se había puesto totalmente roja
-Te ves preciosa- sonrió
-¡Cariño! Te ves fenomenal- dijo Keila tomándola de las manos
-Gracias, tú también te ves increíble-
La fiesta continuó sumamente animada. Incluso Bonnibel se puso a beber, cosa que no le sentó muy bien pero igual seguía en sus cinco sentidos. Marceline era raramente la persona que menos había tomado, a diferencia de Keila por ejemplo que incluso se había quedado dormida en el sillón. Guy y Bongo hacía rato que se habían marchado en un taxi y los demás invitado continuaban bebiendo y haciendo destrozos, se arrepintió de haber llevado a Bonnibel, ese no era lugar para ella, no entre tanta suciedad y alcoholismo. La tomó del brazo y la llevo hasta el coche para llevarla a su casa, pues además era tarde, pasaban de las tres de la mañana.
-Descansa, Bonnie- se despidió dejándola en su puerta
-Espera, ¿llevaras a Keila a su casa?-
-Creo que mejor la dejo en mi casa, pero tengo que correrlos a todos antes de que acaben con mi departamento- se rio
-Entiendo- rio también
La vampira dudo en acercarse o no pero termino por hacerlo, cosa que sobresalto a la princesa. La tomó del rostro y la besó, esta vez sí lo hiso en los labios, con ternura y mucha calma. Tan suave, Bonnibel era tan dulce que creyó que solo por ese beso podría darle diabetes, la pelirrosa se dejó llevar un pequeño segundo hasta que recordó algo importante y se retiró del beso colocando su brazo extendido entre ella y Marceline para que no pudiera volver a acercarse.
-Yo… lo siento…- balbuceo la pelinegra
-No lo vuelvas a hacer por favor…-
-No lo haré, perdona, me deje llevar pero ha sido la última vez lo prometo, además yo sé que tú eres heterosexual así que perdona si te dio asco o algo así- bajo la mirada
-No fue asco, no soy homofóbica es solo que…- siendo interrumpida-
-¡Bonnibel!- grito muy furioso un joven que se acercaba hacía la puerta
-Finn…- dijo sorprendida
-¡No puedo creer que te estuvieras besando con esta… mujer!- grito indignado
-¡No! ¡No es lo que piensas!-
-¿Qué no es lo que pienso?- pregunto irónico -¡Lo vi con mis propios ojos!-
-Oye, ella no tuvo la culpa- trato de explicar la vampira
-¡Tú cállate! ¡Esto no te incumbe!-
-¡Mira, idiota, solo estoy tratando de explicarte que yo fui quien besó a Bonnie y para que lo sepas ella me rechazo! ¡Así que no vengas con tus dramas!- miro a la pelirrosa –Siento haberte causado problemas, te prometo que no lo haré más-
Camino hasta su auto y se marchó dejando una estela de polvo tras ella.
-Finn, ese beso no ha sido nada, te lo prometo-
-No te creo en lo más mínimo, pero eso es lo de menos en este momento, ya hablaremos de ello después-
-¿Qué haces aquí tan tarde?-
-Es un asunto urgente, necesito que vengas conmigo ahora mismo-
La pelirrosa se puso pálida, se imaginaba lo que el chico rubio quería decirle y no le agradaba para nada en lo absoluto. Volvió a cerrar la puerta y camino hacia él.
-Vámonos, no perdamos más tiempo-
-Deje el coche a dos cuadras, y mientras llegamos quiero que me hables de esa chica y que me expliques porque demonios la estabas besando- concluyo en un tono bastante irritado
