¡Holaa personitas!

Gracias por sus reviews, follows y favs. No me canso de agradecerles por eso. Y una cosa ¿Ya pasaron a ver mi nueva historia? No sé, solo lo menciono por si les interesa (No es Bubbline, se trata de Elsanna).

Sobre sus reviews debo decir que no les puedo aclarar nada porque sería hacer spoiler pero espero que con cada capítulo vayan entendiéndolo todo ;D

Pequeño comentario, Little princess: "pequeña" princesa (o princesita) :3 posiblemente ya lo sabían pero no estaba de mas decirlo.

Ahora si, este no es solo un capitulo, es "El" capitulo... Muchas cosas saldrán a la luz, empiezan las confusiones y otras tantas cosas (Que aún sigo planeando)... :D

A leer...


Se despertó bastante asustada, estaba sudando y sus manos se encontraban frías producto del pánico. Acababa de tener una pesadilla, no podía recordarla pero sentía que había sido bastante mala para hacerla temblar así. Se recostó sobre el respaldo de la cama y observo su cuarto entre la penumbra, esas paredes blancas que seguía viendo una y otra vez durante todo ese tiempo. Se levantó despacio de la cama y fue hasta el baño, ya sabía que estaba débil pero lo necesitaba urgentemente, no creía poder volver a dormir y mucho menos empapada de sudor. Pero no todo era malo, por lo menos seguía teniendo lo que más quería.

En casa de la pelirrosa se encontraba ella junto a su amiga Flame, tanto tiempo sin verse había hecho que no quisieran separarse la una de la otra. El día anterior las cosas se habían puesto un poco complicadas cuando acompañaron a Finn y ahora se encontraban todos ya más tranquilos.

-Anda, vamos a ese club-

-¿Para qué? Sabes que no me gusta y no tengo ganas-

-Por favor, hace mucho que no te veo y me dijeron que está muy bueno, acompáñame- rogaba la pelirroja

-¿Por qué no simplemente dices que quieres ver a Marceline?- dijo a lo que la otra chica rio

-Bien, me descubriste pero… ¡sabes cuánto la admiro! Vamos- suplico de nuevo

-…- suspiro –De acuerdo, supongo que no tengo opción–

-¡Gracias!-

Mientras tanto en el gran antro "el androide" se encontraban los chicos de la banda Scream Queens bebiendo solo por placer, no iban a tocar ni mucho menos, simplemente estaban disfrutando del lugar como cualquier persona normal, aunque obviamente ellos no eran cualquier persona normal y debido a su presencia había reten en la entrada para no dejar pasar a cualquier persona.

Estaban en la barra cuando sonó el celular de la guitarrista y después de colgar se notaba algo emocionada.

-Regreso en un segundo, chicos-

-Por supuesto- respondió Guy

Al cabo de unos minutos llego de nuevo mas no venía sola, sino que se encontraba con la pelirrosa y otra chica a la cual la banda aun no conocía pero lo harían pronto ya que se dirigían hacia ellos, por suerte ninguno estaba tan tomado como para dar una mala impresión.

-Chicos, miren quien vino- dijo señalando a Bonnibel

-Yo, vine porque mi amiga quería conocerlos- aclaro la chica

-E… es… un gusto… conocerlos- tartamudeaba la pelirroja debido al nerviosismo

-El placer es todo nuestro- comento el baterista

-Hola, mi nombre es…-

-Eres Abadeer, Marceline Abadeer, lo sé perfectamente- completo emocionada

-Vaya, me halagas, ¿Y tú cómo te llamas?-

-Me llamo Flame, en serio no saben lo emocionante que es conocerlos al fin-

-¿Por qué no nos habías presentado a tu amiga, Bonnie?- sonrió la pelinegra y a la princesa le incomodo un poco que fuera justamente Marceline quien lo dijera

-Flame no estaba en el país, volvió apenas ayer y en cuanto le conté que los conocía quiso que la presentara-

-¿Qué canción es tu favorita, Flame?- pregunto Bongo

-Es lógico, la que más me gusta es "I'm just your problem"-

Marceline le hizo una seña con el dedo para que se acercara y en cuanto la tuvo suficientemente cerca, le susurró al oído.

-¿Te digo un secreto? También es mi canción favorita-

Flame se separó totalmente roja de pena y todos miraban incrédulos pues ignoraban que le hubiera dicho la vampira y suponían lo peor debido a que la conocían muy bien.

-Marce…- dijo la guitarrista asustada –La acabas de conocer, ¿Qué clase de cosas le estas proponiendo tan pronto?-

-¡Hey! ¡No le estoy proponiendo nada!- se quejó la chica

Todo el grupo soltó la carcajada mientras la chica pelirroja se ponía aún más roja de lo que ya lo estaba, Bonnibel también rio aunque de manera más calmada y una breve mueca asomo en su rostro sin saber por qué. La pelinegra lo noto mínimamente pero no dijo nada pues con todos ahí no era el momento más indicado para ello.

-¿Tomas, Flame?- pregunto el baterista

-Sí, claro-

-Flame…- la miro sorprendida la pelirrosa al igual que Keila quien completo lo que la otra quería decir

-¿En qué momento comenzaste a beber?-

-No tomo mucho, no tienen de que alarmarse- sonrió con dulzura

-Bueno, pide lo que quieras, va por mi cuenta- ofreció Marceline y Flame asintió –También puedes pedir lo que quieras, Bonnie- le sonrió tiernamente

-No… no es necesario, además no me gusta-

Se quedaron bebiendo un rato más hasta que ya casi ninguno podía quedarse en pie, a excepción de Flame quien había bebido poco y Bonnibel ya que no había bebido en lo absoluto. Así que decidieron llevarse a los chicos a casa de la pelirrosa ya que no sabían en donde vivían Guy y Bongo, y tampoco estaban en condiciones para decírselos. Estaban por llevarlos al coche pero Marceline no se dejó tocar.

-Puedo sola, chicas- dijo bastante ebria –Además, necesito ir al tocador- se tambaleo unos pasos hacia el baño

-Déjame acompañarte- se ofreció la pelirroja

-No te preocupes, Flame, yo la llevo, tú ayuda a los demás a llegar al coche sin que los vean sus fans o los medios-

-De acuerdo, las espero en el estacionamiento- se marchó

La pelirrosa se pasó el brazo de la cantante por el cuello tomándola de la cintura para poder sostenerla y camino como pudo con ella, chocando con algunas personas en el camino debido al estado de la bajista, hasta que por fin lograron entrar al baño.

-Ah rayos- se quejó al no poder desabrocharse el cinturón

-Marcy, ¿Realmente tengo que hacerlo?- suspiro –Ven acá- la jaló hacia sí del pantalón

-Oye, yo puedo- decía algo sonrojada

-Solo déjame ayudarte y deja de moverte-

Le desabrocho el cinturón y al desabrochar el botón del pantalón también ella estaba roja de pena, se controló y trato de no pensar en nada, después de todo solo la estaba ayudando ¿no? Pero al parecer la pelinegra había perdido la vergüenza y la miraba fijamente, poniendo atención a lo que hacía y eso solo hizo que su cara pareciera tomate ¿Por qué tenía que verla tanto? La soltó pues ya le había desabrochado el pantalón.

-Ya está, ve al baño para poder irnos-

-Bonnie…-

-Solo ve al baño, por favor- dijo con voz quedita

-Déjame decirte esto, de todos modos posiblemente lo olvide mañana-

-Tal vez, pero yo no y eso…- la interrumpió tomándola del rostro

-Bonnie, me gustas, yo pensé que era únicamente amistad pero ya no puedo negarlo, me gustas-

-Marceline… no debiste decirme eso- desvió la mirada

-Lo sé, pero no soy idiota, muy en el fondo tal vez, sientes algo por mí, por más minúsculo que sea-

-Tal vez, pero no quiero hacer esto…-

-Ya lo sé- sonrió –Voy al baño-

Entro como pudo al baño dejando a la pelirrosa pasmada por la declaración, tal vez la cantante fuera a olvidarlo en la mañana pero ella no podría sacárselo de la cabeza. No podía ceder ante este pequeño sentimiento que empezaba a notar, debía dejar de verla, solo así probablemente podría hacer como que jamás se conocieron, pero si eso era realmente lo que quería, ¿Entonces por qué no lo dijo cuando tuvo la oportunidad? Ya daba lo mismo, ahora solo tenía que mantenerse lo más alejada que le fuera posible de ella.

Cuando por fin pudieron llegar al auto ya Flame las esperaba ahí junto a todos los demás, arranco el auto y se fueron directo a casa de la pelirrosa, por suerte no se habían encontrado con ningún periodista por ahí o eso les hubiera dado muchos problemas.

Ya en su casa se acomodaron de tal manera que Keila y Marceline durmieran en un cuarto mientras Guy y Bongo se quedaban en el otro cuarto y Flame y ella en el suyo. Tenía una casa bastante amplia por lo que el espacio no era problema alguno. Ya todos en las respectivas recamaras se acostaron a dormir.

Al despertar la primera en levantarse fue la dueña de la casa quien tenía la costumbre de despertar temprano, después de ella Flame y juntas se pusieron a hacer algo de comer en lo que los demás despertaban, les estaban preparando unos huevos revueltos con pan tostado y jugo para la horrible resaca que seguro tendrían. No se equivocaron pues al levantarse Keila se dieron cuenta de que efectivamente traía resaca y se tomaba la cabeza pidiendo que no hicieran ruido cuando en realidad nadie lo hacía. Poco a poco se fueron despertando los demás también y pronto se encontraban ya todos desayunando en la mesa, incluyendo al pequeño Gumball quien se había levantado y en un rato más se iría al colegio.

-Duele… mi cabeza… duele- se quejaba la bajista

-Marceline, cállate… no hagas ruido- la reprimió el baterista

-Eso les pasa por beber tanto- los regañó Bonnibel y todos se tomaron la cabeza como por auto reflejo

-No nos regañes, Bonnie… duele- pidió la guitarrista

-Ya me voy- anuncio el pequeño

-Que te vaya bien, Gumball, cuídate mucho- se despidió su hermana dándole un beso en la frente y dejándolo en la puerta pues a fin de cuentas el transporte pasaba por él

-Creo que es hora de irnos, chicos- comento la vocalista

-Sí, será lo mejor, ya dimos muchas molestias- concordó Guy

-Gracias por todo, cariño- dijo Keila

-Hasta luego, Flame- se despidió la pelinegra

-Hasta luego, Abadeer- respondió sonrojada

-Marcy, llámame Marcy- sonrió haciendo que aumentara el rubor en Flame

-Ajam… ya tus amigos se salieron, Marceline- comento la pelirrosa

-Claro, gracias por todo, Bonnie- se despidió de beso y le susurró –Nos vemos, Little princess-

La pianista se puso roja y trato de evitar ver como sonreía la pelinegra mientras se iba. Cerró la puerta y se sentó en el sofá donde se encontraba Flame, ambas se quedaron viendo el televisor pues al parecer las dos tenían cosas en las que pensar y sabían que la otra también por lo que no se molestaban ninguna de las dos. Así se quedaron un buen rato más hasta que una de las dos rompió el silencio.

-Tengo que irme a casa también, Bonn-

-¿Volverás al rato?-

-Por supuesto, vendré en la cena no te preocupes- sonrió

-Bien, te acompaño a la puerta, y gracias por ayudarme a cocinar-

-Gracias a ti por hacerme conocer a Abadeer- dijo con entusiasmo

-No hay problema, no me costaba nada-

-Te quiero, Bonn, te veo luego- salió de la casa

Mientras en una gran mansión se encontraba el hijo del hombre más importante de los negocios, se encontraba tomando una llamada telefónica de su mejor amigo al cual extrañaba bastante. Cuando colgó fue a abrir la puerta pues el timbre estaba sonando ansiosamente.

-Hola, Bmo- saludo el rubio

-Hola, Finn-

-¿Es por trabajo o por entretenimiento?-

-Entretenimiento- contesto el pequeño muchacho, no de edad pero si de estatura

-Pasa y cuéntame-

-Claro, veras, habrá un concierto pronto y ya que trabajamos tanto creo que nos merecemos un tiempo de diversión-

-¿Concierto de quién?-

-¡De las Scream Queens!- dijo entusiasmado y al escucharlo al rubio se le borró la sonrisa

-No creo que sea buena idea, sabes que casi no me gustan-

-Bueno, ya sé pero ¿No podrías hacerlo por tu hermana?-

-…- suspiro –De acuerdo, solo porque ella los ama y no está en condiciones de ir a verlos-

-¡Yupi! Después te digo la fecha exacta, ahora será mejor que me vaya- sonrió y se retiro

En un gran edificio blanco con olor a desinfectante, medicinas y agujas se encontraba una pelirrosa caminando por los limpios pasillos del lugar hasta llegar con la señorita recepcionista para preguntar por la persona a la que iba a ver.

-Buenas tardes, Sara- saludo la princesa

-Buenas tardes, Bonnibel, otra vez por aquí ¿Verdad?-

-Sabes que seguiré viniendo mientras siga aquí- sonrió

-Lo sé, y me da mucha ternura ver lo buena amiga que eres, vienes casi a diario, quisiera tener una amiga como tú-

-Gracias, Sara, también eres una buena persona-

-Puedes pasar, pequeña, está en el mismo cuarto de siempre- dijo amablemente

La palabra "pequeña" la aturdió por un segundo pero lo olvido enseguida y después de darle las gracias a la enfermera, se dirigió hacia la habitación que conocía perfectamente. 206 era el número de la habitación que siempre visitaba y la cual podría recorrer incluso con los ojos cerrados, inclusive el camino, pues se lo sabía de memoria.

Abrió la puerta lentamente y se asomó viéndola como cambiaba de canal con esa mueca tan suya que indicaba que no le gustaba nada de lo que había, al final termino por apagarla sin notar aun la presencia de la visita.

-¿Puedo pasar?- pregunto la pelirrosa haciendo que la chica la notara

-¡Bonnie! Pasa- sonrió

-¿Cómo te sientes?- pregunto entrando y sentándose al lado de la cama

-Me siento mejor, y más porque has venido a verme-

-Tan linda como siempre, Fionna- le sonrió y le acaricio la mejilla con la mano

-Basta, siempre vienes solo a chiflarme- se quejó con un puchero

-Pero me gusta chiflarte- dijo con la voz más tierna que encontró

-Gracias, Bonn, por siempre estar aquí… gracias por no abandonarme-

-No podría abandonarte nunca, te quiero y por eso sigo aquí contigo, no dudes de mi amor nunca- suspiro, colocando su frente contra la de ella

-Eres la novia más linda que alguien podría tener-

-Y tú la más berrinchuda- comentario por el cual recibió un pequeño golpe

-¿Cuándo podré salir de aquí, Bonnie?-

-Sabes que estás delicada, has tenido ya varias recaídas-

-Pero estoy mejorando, te lo prometo-

-Bueno, iré a preguntarle al médico, ¿De acuerdo? Espérame- la rubia solo asintió

Bonnibel salió de la habitación directo a recepción donde casualmente encontró al doctor, se le acerco antes de que fuera a irse.

-Disculpe doctor, ¿Podría informarme sobre el estado de la paciente Murtons?-

-…- buscaba en sus expedientes -¿Fionna Murtons?-

-Sí, ella, ¿Cómo sigue?-

-Según tengo entendido está mejorando, poco a poco pero lo hace, la medicina que le inyectamos esta vez está dando resultados, pero aún falta para que pueda irse a casa y no se lo voy a negar, aún está en un estado muy crítico-

-No se preocupe, me basta con que este mejorando, gracias doctor-

Inmediatamente volvió a la habitación para informarle las noticias a la rubia. Entro y se sentó a su lado en la cama.

-Parece que si estas mejorando…-

-¿Cuándo podré irme?- pregunto con los ojos brillosos

-Aún falta para eso, sigues bastante delicada, pero mejoras que es lo importante-

-Bonnie… he tenido un sueño horrible- se abrazó a sí misma y la pelirrosa la rodeo con sus brazos como si quisiera protegerla

-¿Qué soñaste?-

-No lo recuerdo, pero sé que era malo porque me desperté muy asustada con las lágrimas a punto de salir-

-No te preocupes, yo cuidaré de ti y me aseguraré de que todo esté bien-

La rubia solo la abrazó más fuerte y no la soltó, se quedó así, sintiendo su cariño y su protección.