¡Holaaaa personitas! Que feliz esto de publicarles hoy, mas porque la historia se enreda mas y eso me encanta.

Bueno bueno, también me gustaría anunciarles que hice una bellisima página en facebook para que puedan ir y ver los días en que estaré publicando cada actualización. No me parecía justo que estén esperando sin saber exactamente cuando voy a subirlo así que pensé en lo de crear la pagina y ya esta. También es para que puedan enviarme mensajes o comentarios o lo que quieran y pueda contestarles enseguida y más porque tal vez alguien que me lee aquí no tiene cuenta por lo que no podría enviarle mensaje privado ni nada.

Pero en fin, creo que en resumen es para estar más en contacto con ustedes. Si les apetece los veo allá.

El nombre de la página es "Dichiro" (obviamente) y pueden encontrar el link en mi perfil, aunque creo que les aparecería enseguida. Abra galletitas y mini historias de vez en cuando ;D

Por ultimo pero no por ello menos importante: Mil gracias por sus reviews, favs y follows. En una pequeña respuesta a sus reviews les digo que adoro que los manden porque me encanta leerlos, y que Bonnie en algún momento tendrá que recapacitar ya lo verán (o al menos eso espero jojo).

Se cuidan y a leer.

P.D. perdón si me echo mucho rollo.


-¡Rápido! ¡Rápido! ¡Rápido! ¡Rápido! ¡Se nos acaba el tiempo, Marcy!- decía muy desesperado el baterista

-¡Voy lo más rápido que puedo! ¡No te quejes!- respondió exasperada

-No vamos a llegar- se lamentó Keila

-¿Tú también, Keila? Ya dije que no ha sido culpa mía-

-Lo sé, ¡Es tu culpa, Bongo, por hacer que nos detuviéramos a comer algo!-

-¡¿Mi culpa?! ¡Fuiste tú quien nos avisó a última hora!-

Pronto el automóvil estaba lleno de gritos y reclamos, todos se culpaban por una cosa u otra y la pelinegra se estaba molestando, ya tenía suficiente estrés con la posibilidad de que no llegaran a tiempo como para estar aguantando como se culpaban unos y otros. Además, ¿De qué se quejaban? si era ella quien había terminado haciendo todo el trabajo y ahora era ella también quien conducía el coche por lo que era posible que si no llegaban terminarían culpándola.

-¡¿Quieren callarse de una vez?! ¡Si no van a ayudar mejor no hablen, ya estoy suficientemente nerviosa sin su ayuda!-

Inmediatamente todos guardaron silencio y prosiguieron lo que restaba del viaje así.

Al llegar fue Marceline la primera y la única en bajar corriendo del coche y adentrarse en el enorme edificio que se alzaba frente a ellos. Si no hubiera tenido tanta prisa seguramente se hubiera detenido a admirarlo pues feo no era, tenía un hermoso decorado en las puertas de cristal y las paredes, a su manera, también eran bellísimas. Corrió hasta la recepción y en cuanto le dijeron dónde encontrar a la persona que buscaba se apresuró a llegar. Encontró al productor sentado en el set donde grababan, estaba sentado en su silla y tenía un gesto de impaciencia y molestia. Se acercó temerosa hasta él, quien al notarla volteo y le sonrió aunque no de buena manera.

-Perdón por la demora, pasaron muchas cosas, pero aquí tiene lo que pidió- dijo de manera nerviosa entregándole el disco

-Me alegro de verla al fin, llegue a pensar que no vendrían-

-Aquí nos tiene, estoy segura que le encantara, pueda escucharla ahora mismo si gusta-

El hombre pareció relajar su expresión.

-Le tomaré la palabra, puede quedarse aquí o acompañarme al estudio, no tiene importancia-

La pelinegra iba a acompañarlo pero oyó una voz muy familiar que la llamaba y al darse la vuelta pudo distinguir de quien se trataba. Volteo con el director para avisar que se quedaría pero este ya no estaba así que decidió volver a mirar a quien ya se acercaba hasta ella.

-Marcy, que gusto verte por aquí-

-Yo no me imaginaba encontrarte aquí, Flame- comento algo sorprendida

-Aquí trabajo- sonrió

-¿De verdad? No me lo habías contado-

-Bueno es que no nos hemos visto mucho últimamente-

-Sí, supongo, así que eres actriz eh… Es estupendo-

-Gracias- dijo ruborizándose

-¿Qué papel haces, Flame?-

-Yo me encargo de dar vida a Catia-

-¿Eres la actriz principal? Vaya, eres realmente impresionante, esa mujer es realmente complicada- comento

-No es para tanto-

Por fin llego de vuelta el director con el disco en la mano, tenía una mirada muy seria, tanto que a la rockera le entro pánico de que la canción no le hubiera gustado.

-¿Qué le pareció?- se atrevió a preguntar

-…- pareció pensativo ignorando completamente la pregunta de la chica

-Director…- esta vez fue la pelirroja quien lo llamó

-Ah, no está mal, toma el cheque-

Por fin la vocalista pudo respirar con normalidad.

-Gracias, ha sido un placer-

-Sí, ya puedes retirarte-

-Por supuesto- volteo hacia la actriz -Adiós, Flame-

-Hasta luego, Marcy-

Cuando al fin salió del edificio los integrantes de su banda estaban totalmente desesperados por la preocupación, casi que se comían las uñas, por eso se alegraron mucho al ver que la pelinegra se dirigía hacia el auto. Cuando entró se vio abrumada por una avalancha de preguntas.

-Hey, no puedo responder todo a la vez- se quejó y los demás se callaron

-¿Cómo te fue?- pregunto la guitarrista

-Me fue bien, aquí está el cheque- dijo dándole el papel

Todos respiraron aliviados mientras el coche se ponía en marcha y se alejaba de ahí.

Mientras tanto en el hospital se hallaba la rubia totalmente aburrida cuando recibió visita, y se alegró infinitamente pues hacía tiempo que no lo veía por ahí.

-Hola, Fionna- saludo el joven al entrar

-Hola, hermanito, ¿Qué te trae por aquí?-

-Vine a ver como seguías- se sentó en el banco al lado de la cama

-Gracias por venir, creí que ya te habías olvidado de mí-

-Sabes que no es así… Papá dijo que vendría a verte pronto-

-… Ah, no hay problema, supongo- dijo de manera un tanto despectiva

-Bueno, cambiando de tema ¿Cómo va tu recuperación?-

-Creo que está mejorando, aunque según el médico sigo bastante grave- comento sin mucha importancia

-Entonces no saldrás pronto ¿Verdad?-

-Quien sabe, todo puede pasar-

-Espero que te recuperes, hermanita-

-Finn… soy mayor que tú- se burló la rubia

El muchacho también esbozo una sonrisa.

En el apartamento de la pelirrosa se encontraba está tocando el piano, su hermano menor se quedaría en casa de un compañero de la escuela por lo que ella tenía toda la tarde libre, y estaba bien, pero aun así se sentía algo sola. Flame estaba trabajando y a esas horas ya no había visitas en el hospital, aunque en su opinión las siete de la noche no era tan tarde como para prohibirlas. Se levantó del banquillo y decidió salir a dar una vuelta, por lo menos mientras se relajaba un poco. El cielo nocturno siempre la relajaba y ahora se veía más hermoso que nunca pues las estrellas apenas comenzaban a asomarse tímidamente y el sol poco a poco se ocultaba dejando el cielo mitad oscuro y la otra mitad de un suave resplandor rojizo.

Después de unas minutos se encontraba caminando rumbo al apartamento de Keila, no lo había tomado como última opción sino que al estar caminando sin rumbo instintivamente se había dirigido hacia allá. Al llegar tocó el timbre y aunque se tardó un poco ya se podía escuchar como quitaban el cerrojo del otro lado. Cuando por fin se abrió se topó con una Keila semidesnuda a excepción por la camisa que llevaba encima, camisa que por algún motivo se le hacía conocida de alguna parte, por desgracia no lograba recordarlo y estaba segura que no era a ella a quien se la había visto puesta.

-Bonnie… que sorpresa verte, cariño-

-Siento venir tan tarde- se disculpó la joven

-No importa, pasa- dijo haciéndose a un lado y abriendo más la puerta

Entro en la casa y se sentó en el sofá junto a Keila conversando de trivialidades.

-¿Cómo te va con tus problemas, Bonnie?-

-Supongo que van mejorando-

-Me alegra oír eso- sonrió

-¿No te interrumpo, Keila?-

-No te preocupes por eso, además, seguro que te sentías sola ¿No es así?- se burló

El comentario hizo que Bonnibel enrojeciera de pena, pues tenía razón. Pero no pensaba admitirlo.

-T… Te equivocas, no me sentía sola-

-Sí, claro- se echó a reír y la pelirrosa la imito

-¿Por qué tanto ruido, Keila?- preguntó una pelinegra con un bostezo mientras salía de la habitación

Se congelo en cuanto vio a la visita de su amiga y no solo porque fuera justamente ella sino porque se dio cuenta de que había salido únicamente en ropa interior y las dos jóvenes en el sofá la observaban, una con cara de pánico y la otra con total sorpresa.

-Te pregunte si estabas ocupada- dijo por fin la pelirrosa

-Es que yo… ya no lo estoy, es decir…- no sabía que responder

Sabía bien que a Marceline le gustaba Bonnibel por lo que imaginaba que la situación no era muy cómoda, y si su amiga sentía también algo por la rockera, sin duda era aún peor. Normalmente la pelinegra tenía el sueño bastante pesado.

-Bonnie… yo… creo que debería ir a ponerme algo de ropa-

-Yo traigo tu playera, Marcy- aclaro la guitarrista

El cerebro de la invitada capto por fin donde había visto antes aquella playera. Marceline la llevaba puesta el día que se conocieron.

-No se preocupen ya me iba, no quería interrumpir, te veo después, Keila-

Se marchó sin esperar la respuesta de ninguna de las dos. Para cuando lograron reaccionar la chica ya se había ido.

-Deberías ir y explicarle-

-Lo haré, pero no ahora, de lo contrario se negaría a escucharme- tras un momento añadió -Además, ando en ropa interior y no puedo salir así- sonrió sin muchas ganas

-Como quieras, es tu decisión-

Había estado mirando la puerta desde que salió la pelirrosa y por fin volteo a ver a la guitarrista.

-¿Por qué traes mi camiseta?-

-No encontraba mi ropa- se encogió de hombros

Bonnibel iba de vuelta a su casa sin prisa, caminaba bajo las farolas encendidas pues la luz del sol había desaparecido por completo hace un rato. No entendía por que haber visto a Marceline ahí la turbaba tanto y mucho menos por que recordarla en ropa interior provocaba que su cara se pusiera completamente roja, o al menos eso creía que pasaba, porque no podía comprobarlo. Pero lo peor de todo era que aunque no quisiera aceptarlo le había dolido verla ahí y más por lo obvio que era lo que habían estado haciendo. ¿Es que acaso habían sido solo mentiras lo que le dijo en aquel baño? Aunque en ese momento Marceline estaba borracha, tal vez solo fue por eso, y por otro lado ¿Por qué le afectaba tanto? Ella tenía a la persona que amaba a su lado ¿O es que acaso ya no amaba a Fionna? No, definitivamente la amaba todavía pues el simple hecho de pensar en separarse de ella, la llenaba de pánico. ¿Qué le ocurría entonces? Se sentía llena de dudas, y peor aún, sin poder responder a ninguna de ellas.

Cuando por fin llego a su casa ni siquiera se molestó en cambiarse, se tiró en la cama y se quedó profundamente dormida en minutos.

Ya había amanecido aunque a pesar de eso la pelirrosa trato de seguir en la cama pero lamentablemente se tuvo que levantar por unos insistentes golpes en la puerta y aunque lo cierto era que no tenía ganas de ver a nadie, tampoco tenía nada mejor que hacer y si era Flame por lo menos podría salir con ella un rato. Camino hasta la entrada y definitivamente no era nadie que hubiera estado esperando.

-Bonnie, tengo que hablar contigo-

-Si te refieres a lo de ayer, quiero decirte que no hay problema con ello, Marceline-

-Sí lo hay, y el que me hayas dicho "Marceline" lo prueba, ¿Podemos hablar adentro de esto?-

La pelirrosa suspiro y ante toda respuesta, solo se hizo a un lado para dejarle espacio. Apenas cerrar la puerta continuaron hablando ahí mismo.

-¿Qué querías decirme?-

-Bueno, yo…- suspiro tratando de calmarse -No te puedo decir que no existe nada entre Keila y yo porque sería mentirte, pero no es nada emocional, es justamente lo que piensas, sí… a veces tenemos relaciones pero hasta ahí llega todo-

-Como ya te dije lo que hagas o dejes de hacer con Keila no me incumbe-

Después de decirlo sintió que le temblaba la voz pero mantuvo la mirada fría como si realmente fuera verdad. La pelinegra, en cambio, si se notaba en su rostro que las palabras le habían dolido.

-Bonnie… ¿Recuerdas cuando me ayudaste a llegar al baño? Cuando nos presentaste a Flame-

La pelirrosa se puso roja por la mención de aquel momento y solo asintió.

-Recuerdas lo que te dije, ¿no es así?- pregunto

Se acercó hasta tomarle delicadamente el rostro con las manos, sintiendo el leve asentimiento de la joven.

-Pues yo también lo recuerdo, Bonnie, y era verdad, tú me gustas-

-Basta, Marceline, ya no sigas… por favor- se le quebró la voz y unas lágrimas recorrieron sus mejillas

-Tienes que saberlo, no me hagas callármelo solo para mí, por favor-

-…- no pudo responder

La rockera la hizo alzar la cabeza y mirarla a los ojos, podía sentir como temblaba ligeramente la pelirrosa, tal vez a causa del llanto o tal vez por miedo, eso no podía saberlo. Le dio un suave beso, apenas un roce en la comisura de los labios, tan puro e inocente que nadie hubiera creído que esa dulce caricia proviniera de ella. La princesa se relajó un poco tras el beso pero una que otra lágrima seguía escapando de sus ojos. La cantante le sonrió y la abrazo, sintiendo como Bonnibel también la abrazaba con sutileza.

-¿Por qué haces esto?-

-Porque tú quieres que lo haga pero no puedes pedirlo- le aseguro

La pelirrosa se separó del abrazo. Tenía que decirle, si no quería que las cosas llegaran más lejos debía decírselo cuanto antes, aunque eso significara revelar el secreto mejor guardado que tenía y definitivamente tenía que decirle también a Keila o de lo contrario se sentiría traicionada.

-Marcy, tengo que decirte algo-

-Dime, te escucho- dijo con seriedad

-No, no ahora, primero necesito que me hagas un favor-

-Lo que quieras, tú solo pídelo-

-¿Me acompañarías a ver a alguien mañana?-

-¿A quién?- pregunto frunciendo el ceño

-Lo sabrás cuando estemos haya-

-De acuerdo, iré contigo, ¿A qué hora quieres ir?-

-¿A las dos está bien?-

-Está perfecto, supongo que ya tengo que irme-

-Te veo mañana entonces-

Después de que la pelinegra se marchó, Bonnibel había llamado a Keila y en media hora ya la tenía ahí en su casa, sentada en el sofá y con rostro preocupado por no saber de lo que la pelirrosa quisiera hablar.

-Antes que nada, tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie, esto es sumamente importante, Keila-

-Te lo prometo, cariño, jamás haría algo que te molestara o pudiera perjudicarte-

La chica se le quedo viendo incrédula pues Keila si había echo algo que le molestaba, pero después de todo, aquello no tendría que haberle molestado para empezar, Marceline no era nada de ella y podía hacer lo que quisiera. Descarto esa idea de su cabeza y volvió a poner atención a lo que decía.

-Bien, yo… tengo pareja- suspiro

-¿Ah sí? ¿Y quién es?- se preparó para que la chica le hablara de aquel joven rubio de ojos azules, pues se suponía que ella no debía saber nada de él

-Keila, yo no… no soy…-

-¿No eres qué? Solo suéltalo, Bonnie- dijo bastante confundida

-Yo no soy hetero, Keila, les mentí-

La guitarrista abrió los ojos como platos y estaba a punto de gritar pero la pelirrosa aún no terminaba de hablar.

-Me gustan las mujeres… o para ser más exacta, me gusta solo una mujer-

-¿Te gusta Marceline?- no había podido evitar decirlo, la idea había acudido a su mente como un relámpago

-¿Qué? No, no es ella, ¿Por qué pensaste eso?-

-Bonnie, ¿De verdad no sientes nada por Marcy?-

-Yo… yo…- suspiro -Yo realmente no lo sé, pero no era de ella de quien quería hablarte, tengo una relación con otra persona-

Eso hizo que Keila abriera aún más la boca pero no se atrevió a decir nada, y así poco a poco la pelirrosa fue contándole todo lo que había vivido todos esos años, todo lo que nunca había podido contarle. Le conto desde su relación con Fionna hasta lo que creía sentir por la bajista y por qué quería llevar a Marceline a conocer a Fionna, por más descabellada que pareciera la idea.

Keila no podía creer todo lo que su amiga le contaba y por fin se daba cuenta, cuanto había tenido que soportar sola su amiga, ahora entendía sus llantos.

-Bonnie, ¿Por qué nunca me lo dijiste?-

-No era solo mi secreto, ya te conté todos los problemas que hemos tenido en nuestra relación y porque siempre tuve que decir que era heterosexual-

-Siento que hayas tenido que pasar por todo eso tu sola- la abrazó

-No te preocupes por ello-

-¿Quieres que te acompañe mañana?-

-No creo que tanta gente le haga bien a Fionna-

-Entiendo-

-… Me siento horrible, Keila, ¿Cómo puede ser posible que sienta algo por la persona que más admira mi novia?-

-Bonnie… no es culpa tuya-

-Lo sé, pero mientras haya una manera de alejar a Marcy de mí, eso voy a hacer- cerró los ojos tratando de quedarse dormida aun en el abrazo de Keila