¡Hola personitas! ¡Nuevo capítulo! Empezará a verse más complicada la relación de nuestras protagonistas, habrá sorpresitas y muchas cosas más, tanto en este como en los siguientes capítulos.
Les recuerdo, una vez más, pasarse por mi página ("Dichiro") en face, publiqué hace poco un one shot bubbline que no he subido aquí (Y creo que no lo subiré) por si gustan verlo. C;
Muchas gracias por sus favs, reviews, y follows. Me encanta ver que les gusta :3
Bueno, sin más demora, los dejo leer.
La noche se hizo eterna para Marceline, no paraba de dar vueltas en la cama sin lograr conciliar el sueño, esa situación ya estaba desesperando a Keila, ella tampoco podía dormir debido a todo el movimiento de la chica y su paciencia se estaba agotando. Después de la plática se habían ido directamente a dormir pero por lo visto unas horas después y todavía no parecía que la pelinegra se fuera a dormir pronto. La guitarrista se dio la vuelta en la cama para poder ver de frente a su amiga quien permanecía acostada boca arriba con los brazos cruzados bajo su cabeza, pero en cuanto se dio cuenta de la mirada de Keila se giró ella también quedando frente a frente.
-¿Por qué no te duermes?- pregunto la dueña de la casa.
-No puedo, perdona si te levante-
-No te preocupes-
Marceline se acercó hasta su amiga colocando su cabeza entre el cuello de ella y la abrazó por la cintura. Beso su cuello provocando un escalofrío en la chica. Keila se sorprendió y la aparto de ella con la mano.
-¿Qué haces?- preguntó levantando la ceja.
-¿No es obvio? Hace mucho que no lo hacemos-
-No voy a hacerlo contigo, Marceline- dijo tajante
-¿Por qué no?- frunció el ceño
-Porque es lógico que solo quieres hacerlo porque estás herida, porque te duele y eso te hace pensar en hacer estupideces, no voy a hacerlo contigo por esos motivos, así que olvídalo-
-Pero siempre tenemos sexo solo porque si, ¿Cuál es la diferencia con hacerlo ahora?-
-Acabo de decírtelo, antes no estabas dolida, además si lo hacemos después te arrepentirás de ello y como tú amiga es mi deber cuidarte-
-No me interesa que me cuides-
La bajista se levantó de la cama y comenzó a vestirse pues solía dormir solo en ropa interior.
-¿Qué haces? ¿Acaso planeas irte? Es tardísimo- replico Keila sentándose en la cama
-Sí, me largo- se le quedo viendo –Siempre encontraré a alguien con quien hacerlo-
Marceline se dirigió a la puerta pero su amiga la cogió del brazo apenas tocar el pomo, no le importo y se zafo de su agarre y salió del cuarto de todos modos. Keila no pudo hacer otra cosa que quedarse de pie escuchándola abrir y cerrar la puerta de entrada. Estaba segura de que la pelinegra cometería una estupidez, salió corriendo ella también pero ya no la encontró, la chica se había ido. Fue por su celular que estaba en la mesa para llamarla pero se dio cuenta de que también el de la bajista estaba ahí por lo que no tenía manera de encontrarla. Esto comenzaba a ser preocupante.
Mientras tanto Bonnibel acababa de llegar su casa sintiéndose mal por haber dejado solo a su pequeño hermano todo el día, pero con la maravillosa noticia que había recibido pocas ganas le daban de volver a casa a pesar de ser la una de la mañana pero bueno, los médicos se había encargado de que se marchara pues las horas de visita habían terminado, aunque solo pensar al día siguiente tendría con ella a Fionna la hacía querer brincar de felicidad.
Al entrar se encontró a Gumball acostado en el sillón completamente dormido, supuso que se había quedado esperándola y el sueño lo había vencido. Lo cargo y lo llevo hasta su habitación, solo le quito los zapatos, lo acostó y lo tapo, estaba por irse del cuarto pero su hermano le hablo.
-¿Bonn?- pregunto medio adormilado
-Sí, soy yo, perdóname por dejarte todo el día solo-
-¿Dónde estabas?-
-En el hospital con Fionna-
-¿Cómo está?-
-Mejor, ¿Recuerdas que me dijiste que siempre estaba triste con ella?- comento con una sonrisa –Pues ya no será más así, mañana Fionna se vendrá a vivir con nosotros ¿Te gusta el plan?-
-¿En serio? ¡Es fantástico!-
-¿Quieres acompañarme cuando vaya por ella?-
-¡Sí! Quiero ir-
-Bueno y ahora ya que está despierto, ponte la pijama-
-No quiero- hiso un puchero y volvió a taparse con la cobija
-Vamos, no te tardaras nada- se acercó hasta él con la pijama
Le quito la sabana de encima y le saco la camisa que llevaba para ponerle la de la pijama y lo mismo hiso con el pants, después volvió a cobijarlo y le dio un beso en la frente como despedida.
-Buenas noches, Gumball-
-Hasta mañana, Bonn-
Bonnibel salió del cuarto de su hermano y se fue directo a la ducha, estaba muy feliz por poder tener a Fionna de vuelta, aunque comenzó a pensar en la cantante y en cómo se sentiría, ella le había dicho que le gustaba y parecía muy sincera, pero ella no podía corresponder a esos sentimientos porque amaba a Fionna. Aunque no podía dejar de pensar en Marceline ¿Qué le estaba pasando? ¿Acaso le gustaban las dos? ¿Era eso posible? Que locura, ya ni siquiera podía pensar con claridad. Decidió enfocarse solo en lo bueno, es decir, en que la chica que amaba estaba bien y podrían volver a llevar una bonita relación.
Salió de la ducha y se puso el pijama, ella también necesitaba descansar así que se fue a su habitación y se acostó, no tardó mucho en quedarse completamente dormida.
Marceline iba caminando por la calle casi desierta pues a esas horas todos se hallaban durmiendo o en antros nocturnos, había olvidado su celular en casa de Keila así que no podía llamar a ninguna de sus compañeras de cama, aunque tampoco hacía falta, era cuestión de tiempo para encontrarse a alguien, alguna fan o algo así. Iba por la banqueta con la vista al frente y las manos metidas en los bolsillos de la chaqueta. Un coche pasó despacio junto a ella pero no hizo caso hasta que vio que se detuvo y escucho una voz conocida.
-¡Marcy!-
Se acercó hasta el coche y se recargo en la ventana del acompañante la cual estaba abierta.
-Hey, Flame, ¿Qué haces por aquí tan tarde?-
-Vengo de trabajar, las grabaciones terminaron muy tarde, ¿Y tú?-
-Bueno la verdad es que no iba a ningún sitio en particular- se encogió de hombros
-Oh ¿Y no te apetece ir a mi casa? Igual mañana no tengo trabajo-
Se quedó pensando un momento después de todo sus planes para hoy eran otros totalmente distintos, pero pensándolo bien, ¿Por qué no hacer las dos cosas a la vez? Era una buena oportunidad y si no podía simplemente se iría de casa de Flame.
-De acuerdo, porque no- sonrió
-Perfecto, sube-
Marcy hizo caso y subió al coche, no tardaron mucho en llegar a casa de Flame, de hecho quedaba bastante cerca de donde se encontraban, apenas unos quince minutos después ya habían llegado a la casa de la pelirroja. Ahora se hallaban dentro de la casa, que a decir verdad era muy bonita, y los muebles estaban bien acomodados, sin mencionar que la decoración parecía de un profesional.
-¿Quieres una cerveza?-
-Claro, me encantaría-
-Déjame traerla, espérame en el sofá-
-Vale-
La actriz fue a la cocina y la pelinegra se sentó donde le habían dicho, por lo menos podría tomar, le hacía falta. Flame regreso con dos cervezas, le pasó una a Marceline y se sentó junto a ella.
-Y dime, ¿Por qué andas vagando por la calle a estas horas?-
No pudo contestar enseguida debido a que estaba tomándole a la cerveza, se la bebió de un solo trago y dejo la botella sobre la mesita.
-Nada en especial-
-Vaya, ¿Algo te molesta?-
-¿Lo dices por la cerveza? Nah, así bebo siempre. Flame…- se acercó más hasta ella y la tomo del rostro suavemente -¿Yo te gusto?-
-¿Eh? Bueno… yo…- se puso roja y no pudo responder
Era verdad que consideraba muy guapa a Marceline ¿Pero quién no? Si incluso había sido nombrada como una de las mujeres más sexys por una revista de farándula.
La cantante se acercó aún más y besó a Flame quien no se negó y correspondió el beso también. Marcy acerco más a la pelirroja y la hizo que se sentara sobre sus piernas de frente a ella mientras se besaban, después la tomó de las piernas y se levantó en esa misma posición, con Flame aferrada a su cintura mientras ella la sostenía con ambas manos de sus piernas.
-¿Por dónde?- preguntó la pelinegra
-La primera puerta a la izquierda- contestó
La bajista se dirigió hacía ahí y abrió la puerta, camino derecho hasta llegar a la cama donde acostó a la chica y se posiciono sobre ella. Comenzó a besarla y después paso a su cuello el cual mordió hasta dejarle marca mientras ella la abrazaba con fuerza.
Marceline no estaba pensando en nada realmente, lo único que tenía en mente era que quería hacerlo con Flame ahora mismo y nada más, aunque lo más seguro era que se arrepintiera después.
En cambio en un restaurante que se mantenía abierto las veinticuatro horas del día se encontraban dos amigos charlando sobre todo lo que no se habían contado en tanto tiempo.
-Así que era eso ¿Flame es quien te tiene así no?-
-Sí, Jake, yo… no puedo creer que este enamorada de otra persona-
-¿Y sabes quién es esa persona?-
-No- contesto cabizbajo
-¿Y qué tal si te mintió, hermanito? Puede ser que quisiera alejarte de ella y para eso te engaño diciéndote mentiras-
-No lo creo, lo dijo bastante convencida-
-Finn, ella es actriz, puede hacer que todo lo que diga suene a verdad, no descartes la posibilidad de que te mintiera-
-Da lo mismo, ella no me ha perdonado y yo no puedo hacer nada porque sigo siendo un cobarde incapaz de desafiar a su padre por el amor de su vida. A veces me gustaría ser un poco más como Fionna-
-Pues hazlo, pelea por lo que quieres, hermano-
-No es tan fácil-
Finn estaba muy triste por su situación con la chica que quería, no podía creer que le gustara alguien más y aunque Jake tuviera razón, no podía hacer nada porque no estaba dispuesto a desafiar las órdenes de su padre, tal vez Flame había tenido razón y él era demasiado cobarde.
Le dio un trago a su café y suspiro, esto era muy difícil y complicado, lo único bueno era que su amigo por fin había vuelto.
Jake había estado escuchando toda la situación de su amigo y lo compadecía, más porque sabía que, por más que se quisieran, nunca podrían estar juntos mientras él no actuara y conociéndolo como lo conocía, sabía que jamás actuaría.
Al día siguiente Bonnibel estaba muy emocionada y solo por ir a recoger a Fionna iba a dejar que Gumball faltara ese día a la escuela solo por ser un día realmente importante. Se pusieron en camino y cuando llegaron la chica saludo a Sara como de costumbre y después pasó al cuarto de su novia. Fionna ya se encontraba vestida y parada al lado de la cama y se le ilumino el rostro al ver que la joven venía junto a Gumball, pues hacía tiempo que no lo veía.
-¡Gumball!- corrió a abrazarlo
-¡Fionna!- la abrazó también
-Me da mucho gusto volver a verte- dijo al separarse
-Bueno, bueno, ¿Por qué no nos vamos ya?
Salieron todos juntos del hospital y se dirigieron directo a la casa. Fionna se sentía realmente feliz y libre después de todo ese tiempo encerrada en el hospital. Cuando llegaron a la casa Bonnibel y Fionna hicieron de comer juntas como hace mucho tiempo que no hacían. Gumball estaba más que feliz por su hermana pues por fin la veía sonreír, se la pasó corriendo alrededor de la cocina en lo que estaba la comida, picando la comida y recibiendo regaños de su hermana por ello.
Se fueron juntos a comer y les emociono pensar que llevarían esa rutina a diario por mucho tiempo más y esta vez sin ninguna interrupción a su relación. Por fin después de tanto tiempo. En esos momentos no les preocupaba ni el padre de Fionna, ni tampoco los padres de la pelirrosa, a pesar de que sabían que estaban en contra de su relación. Solo por hoy todo era tranquilidad.
