¡Hola personitas! Les traigo un nuevo capitulillo lleno de cosas nuevas. Espero les guste mucho porque lo hago con todo mi cariño y me esfuerzo por traérselos pronto :3
En fin, no olviden pasarse por mi página ya que publico cuando subiré capítulo y a veces otras cosas sobre las historias.
Bueno les agradezco mucho a todos los que están siguiendo la historia, también a los que le dieron Fav y por supuesto que les agradezco a los que me han dejado reviews porque me encanta levantarme por la mañana y ver un review en la historia, eso me alegra el día.
Ya no digo más y los dejo que lean. Hasta la próxima.
El sol se estaba oculto casi en su totalidad; toda la mañana había estado tratando de comunicarse con su amigo y cuando pensó que no le respondería nunca, por fin tomo la llamada. Su voz había sonado indiferente y solo había conseguido hablar con él por unos segundos antes de que se despidiera y cortara la comunicación.
Sabía bien lo que el chico había ido a hacer y también estaba consciente del peligro que acarreaba el hacerlo. Estaba preocupado por el así que decidió que iría a verlo solo para asegurarse de que todo siguiera en orden. Camino el último tramo que le quedaba para llegar a su casa con paso decidido. No era como que le gustara mucho ir a su casa pero sabía que su padre se encontraba en el trabajo y de verdad esperaba que el rubio no estuviera allá con él sino en su habitación.
Al llegar se detuvo frente a la puerta y tomo una bocanada de aire para relajarse antes de tocar el timbre. Al hacerlo escucho unos pasos dirigirse a la puerta y un señor con traje elegante le abrió; era el mayordomo de la casa y Jake lo conocía perfectamente, era un buen hombre que siempre había sido bastante amable con él. Le sonrió al canoso señor y este pareció tardar unos minutos en reconocerlo hasta que finalmente una sonrisa apareció en su rostro.
-¡Jake, muchacho, tanto tiempo sin verte!- lo saludó.
-Lo sé, Señor Philip, es solo que había estado estudiando en otro país y por eso no había podido venir.-
-Me alegra que estudiaras. ¿Buscas a Finn? Está en su habitación, pasa, ya sabes donde es- le sonrió amablemente el viejecillo.
-Gracias, lo veo luego, Don Philip-
Después de despedirse subió los escalones de dos en dos para llegar más rápido y en un segundo se encontraba en la segunda planta. Había recorrido de pequeño ese pasillo cientos de veces y aun no podía acostumbrarse, siempre lo hacía a hurtadillas para no molestar al señor de la casa pero esta vez era mayor y no le tenía miedo ya… y también influía el que ni siquiera se encontraba en casa. Se detuvo frente a una puerta blanca, exactamente igual a las demás, pero sabía que era la correcta; tocó antes de entrar y como nadie respondió asomo la cabeza.
Finn se encontraba viendo por la ventana, tan absorto en la vista que ni siquiera noto que su amigo se encontraba ahí. Jake no podía verlo de frente pero aun así noto que no estaba bien, debido a su postura pues estaba apoyado en una sola pierna y parecía un poco más inclinado hacia delante de lo habitual. Se acercó silenciosamente hasta él y le tomó el hombro sobresaltándolo y haciéndolo voltear.
Fue ahí cuando lo vio, su cara estaba magullada, su labio estaba amoratado al igual que su ojo y tenía unas cuatro puntadas en la frente. Parecía que un camión le hubiera pasado por encima, de pronto comprendió que la postura probablemente se debiera a que también tenía algunas costillas rotas. Lo vio levantar una ceja a modo de interrogación y apoyar el brazo en la ventana para sostenerse.
-¿Qué rayos te ha pasado?- preguntó visiblemente preocupado.
-¿Acaso importa?-
-Finn, ¿Quién te hizo esto?-
-Lo sabes perfectamente ¿no es así?-
-¿Por qué lo permitiste? Ya eres un adulto, puedes denunciar esta clase de abuso, además de hablar sobre lo que le hizo a Bonnie, sabes que no está bien-
-¿Con que pruebas? Él tiene razón, no tengo como culparlo y si lo intentara, las cosas serían peores de lo que ya son-
-Finn, debe haber algo que podamos hacer. ¿Acaso no piensas ayudar a tu hermana? Ya sé que es tu padre, pero ¡mató al hermano de Bonnibel!-
-¡No hay nada que pueda hacer! ¡Él me lo advirtió! Me dijo que si seguíamos con nuestros jueguitos nos íbamos a arrepentir y yo no lo escuche, mira lo que paso por eso. Ya estoy cansado de cubrir a Fionna, si ella no puede entenderlo ese ya es problema suyo. No quiero que nadie sufra, pero yo no puedo hacer nada contra él. Entiéndelo de una vez por todas-
Jake se quedó en silencio, contemplando con pesar en lo que su amigo se estaba convirtiendo. Sabía perfectamente el porqué de su actitud pero eso no justificaba que se quedara de brazos cruzados sin hacer nada. Estaba seguro de que había algo que podrían hacer, no solo por Fionna y Bonnibel, sino también por él. No había manera de que un crimen como ese se quedara sin castigo. Lo miro enojado y desafiante y no le tembló la voz cuando habló.
-Si tu no harás nada y te quedaras a lamentarte aquí está bien, pero yo encontraré la manera de meter a la cárcel a tu padre. No pueden quedarse las cosas así-
Finn no respondió y su amigo tampoco espero que lo hiciera. Se marchó molesto de la habitación y solo se detuvo antes de bajar las escaleras, volteo hacía la habitación del chico pero la puerta seguía cerrada. Bajo las escalera y salió de la casa sin despedirse siquiera del mayordomo que se encontraba en la cocina preparando la comida que llevaría a la recamara del muchacho.
Ya en la calle no se detuvo hasta que los ojos comenzaron a escocerle, no podía creer la falta de valentía de su amigo, y lloraba, de rabia y de impotencia por no poder hacer nada por él. Se metió en su coche y apoyo la cabeza contra el volante para tranquilizarse. Tenía muchas cosas que hacer pero antes de eso necesitaba hacer una llamada. Sacó su teléfono de la guantera y se limpió las lágrimas antes de marcar. Si él no podía ayudar a Finn, tenía que buscar a alguien que si pudiera.
…
POV Bonnibel
Estaba siendo bastante difícil volver a acoplarme a todo, incluso hablar con mis supuestas amigas me resultaba complicado. No podía tratar a las personas como antes porque simplemente no recuerdo como solía tratarlos, se siente tan extraño estar viviendo esta vida porque me hace sentir como si ni siquiera fuera mi vida. No me conozco ni sé nada de mi vida, es como empezar desde cero y me siento más desorientada que nunca. Tengo muchas preguntas y lo peor es que son sobre mi propia vida, no pueden imaginar lo extraño que es preguntarle a otra persona cosas sobre tu vida.
Hoy quede de verme con Keila. Quiero conocerlos nuevamente a todos y de verdad ansió poder llegar a quererlos a todos, porque han sido muy buenos conmigo y son mis mejores amigos aunque yo no logre recordarlos. Todavía hay muchas cosas que necesito saber de cada uno, por ejemplo ¿De dónde conozco a Keila? ¿Desde cuándo soy amiga de Flame? Y muchas otras cosas más.
Estoy en la sala de mi casa y me siento como una invitada, a pesar de que poco a poco he ido aprendiendo donde esta cada cosa en la casa. Hay algo muy extraño, quiero recordar mi vida pero a la vez siento como si no debiera hacerlo. ¿Para qué mentir? Tengo miedo de acordarme de todo, de saber quién me arrollo en caso de que realmente lo sepa y tengo miedo también de recuperar mis viejos sentimientos por Fionna y por Marceline, porque siento que eso es todo un lio.
Me levante del sofá sin mucho ánimo cuando escuche que tocaban la puerta. Era Keila quien me saludo de beso y me dedico una sonrisa que yo imité.
-Vayamos al parque- dijo enseguida
-De acuerdo, vamos- accedí
Caminamos un buen rato mientras ella seguía con esa sonrisa en su rostro, la verdad no entendía porque hasta que vi el parque. Seguramente ya había estado aquí antes pero para mí era la primera vez por lo que no pude evitar quedarme con la boca abierta y maravillarme con la vista. Unos árboles verdes y enormes junto a otros en tonos naranjas y rosas se alzaban por encima de nosotros rodeando la zona de juegos y un espacio llano con pasto cortado a la medida exacta para que se pudiera jugar en él. Había niños correteando por ahí y algunas parejas caminando por las banquetas tomados de las manos. Nunca había visto un lugar más hermoso.
-Es… maravilloso-
-Este era tu lugar favorito, si querías estar sola, si te sentías triste o molesta, siempre se te podía encontrar aquí-
Se puso delante de mí admirando también el lugar y luego volteo hacía mí y me sonrió, señalo un lugar algo más alejado y me hizo un gesto con la mano para que la siguiera; le hice caso sin decir palabra alguna pues si iba a mostrarme algo aún mejor yo no iba a negarme.
Rodeamos el espacio de juegos y atravesamos el campo y algunos árboles, adentrándonos más entre ellos; casi no había luz ahí por las enormes ramas que no permitían el paso del sol. Llegamos hasta un lugar donde había menos árboles y vi una banca de cemento delante de un árbol donde la sombra era muy buena pero también estaba lo suficientemente iluminada. Esto no podría ser mejor.
Me adelante hasta la banca y me senté mirando directamente a Keila quien sostenía mi mirada, esperando cualquier cosa que fuera a decir.
-Gracias- le dije y al fin se relajó.
Mi cabeza comenzó de pronto a dar vueltas, todo a mí alrededor giraba demasiado rápido; lo último que vi fue el rostro preocupado de Keila quien me grito algo que no logre comprender.
Cuando abrí los ojos el hermoso paisaje no estaba y en su lugar me encontraba en otro parque distinto, tal vez incluso era otro país, no lo sé. Había muchos niños jugando pero quien más llamó mi atención fue una niña de cabello rosa que corría sin parar, llevaba puesto un vestido color rosa con un listón blanco y unas zapatillas blancas también. De pronto tropezó y perdió el equilibrio cayendo al suelo de rodillas; quise correr a ayudarla pero no pude moverme así que seguí observando como un hombre se acercaba rápidamente hasta la niña y la tomaba en brazos limpiando con su manga las lágrimas de la pequeña quien tenía las manos y las rodilla sucias y de una de sus piernas escurría un poco de sangre. Sentí que la herida la tenía yo también y cuando mire mí pierna estaba sangraba al igual que la de la niña. Me parecieron tan familiares pero no logre reconocerlos; de pronto todo volvió a ponerse blanco hasta que finalmente apareció ante mí el rostro de Keila quien me sostenía entre sus brazos.
Mire alrededor y me di cuenta de que seguía en el parque, en el pasto para ser más exacta. Creo que me desmaye y me caí de la banca.
-¡Bonnie! ¿Estás bien?- se veía realmente preocupada.
-Estoy bien, no te preocupes- dije tomándome la cabeza. Aun me sentía un poco mareada.
-¿Qué te paso?-
Me senté en el pasto liberándome de sus brazos y cruzándome de piernas para poder estar frente a ella y hablar con más comodidad.
-Creo que recordé algo…-
-¿En serio? ¿Qué fue?-
-Bueno vi un parque y una niña, creo que era yo. Un hombre me cargo cuando me caí, pero no sé quién era él-
Me quede tratando de recordar algo más pero fue inútil, no pude encontrarle sentido a esa suerte de visión que tuve.
-Es fantástico que estés recordando- expresó. Aunque yo no la vi muy convencida.
-Sí, creo que es hora de ir a casa-
Ella asintió y me ayudo a ponerme de pie. Salimos de entre los arboles rumbo al área de juegos donde apenas quedaban unos cuantos niños. Salimos del parque y un par de metros más adelante nos topamos con Marceline. Iba caminando por la acera de enfrente, llevaba unos pantalones rotos y una camiseta de manga larga roja con rayas negras, sus botas negras y su cabello recogido en una coleta aunque aun así le llegaba hasta la cintura.
Levanto la vista del suelo y nos vio; su rostro mostro una sonrisa y después de mirar a ambos lados de la carretera se acercó hasta nosotras saludándonos con la mano mientras llegaba. Keila la saludo de la misma manera y yo me limite a sonreírle.
-Hola, chicas- dijo una vez hubo llegado.
-Hola, Marce ¿Qué haciendo por aquí?- preguntó Keila.
-Bueno, iba a encontrarme con Flame-
-¿Para qué?- pregunte sin poder evitarlo.
-En realidad no lo sé, ella me llamó y me dijo que fuera a su casa y ya que andaba cerca decidí caminar. ¿Cómo sigue tu recuperación, Bonnie?-
-Mejor.-
-Hoy recordó algo. Su memoria esta sanando- comunicó.
-¡Es fabuloso! De verdad espero que recuperes pronto la memoria.-
¿Por qué tanto Marceline como Keila ponían una cara extraña? Empezaba a pensar que ellas realmente no querían que recuperara la memoria, la cuestión era ¿Por qué?
Vi acercarse a Flame a toda velocidad. No sé porque se encontraba aquí pero tuve la sensación de que lo iba a averiguar pronto.
-¡Marcy! No llegaste rápido así salí a buscarte. Hola, chicas- agrego después dirigiéndose a nosotras.
Se supone que Flame es mi mejor amiga pero entonces ¿Por qué me siento tan molesta con su presencia? No creo que sea una mala persona, de hecho ha estado conmigo desde el primer día, pero no puedo evitarlo.
-Lo siento, Flame, iba caminando y además me topé con Bonnie y Keila-
-¿Les importa si me la llevo un momento?- pregunto dirigiéndose a nosotras.
-No te preocupes, por mi quédatela- bromeo Keila.
Yo estuve a punto de decirle que no quería que se la llevara pero me contuve; además, ¿Por qué estaba siendo tan posesiva?
-Por mi está bien- fue lo único que respondí.
Flame tomó a Marceline por el brazo y la llevo a la acera de enfrente, se quedaron ahí de pie. Yo trataba de prestarle atención a Keila pero por más que lo intentaba siempre terminaba viendo a Marceline ¿Por qué rayos está pasándome esto? Me duele la cabeza pues no entiendo a mi antigua yo. ¿Por qué estoy con Fionna si se nota que siento algo por Marceline? Y sé que esto no es solo de ahorita, seguramente llevo tiempo sintiéndome así. De verdad que no logro comprenderme.
-Bonnie… Estás ida-
-Ah, perdóname.-
-¿Estás celosa, Bonnie?-
-¿Qué? ¿De qué hablas? Yo no podría…- suspiré, no servía de nada negarlo –Sí, lo estoy-
-¿Sabes que Flame es tu amiga no es así?-
-Eso dicen-
-Pues es cierto y ella jamás se fijaría en Marceline ni haría nada con ella porque sabe que te gusta. Ella respeta eso- me sonrió.
Eso me hizo tranquilizarme hasta cierto punto pero aún seguía desconfiando un poco, creo que hasta mi antigua yo lo hubiera hecho sin importar cuanto cariño le tuviera a Flame.
-Gracias, Keila-
Cuando volví a voltear con ellas, Marceline tenía abrazada a Flame fuertemente entre sus brazos. Ahora sí que entré en cólera, no quería ni podía seguir ahí ¿Qué no intentaría nada con ella? ¡Y un carajo! ¡Si lo estaba haciendo justo frente a mis narices! Vi a Marceline fijarse en mi un segundo como queriendo decirme que eso no era nada o para ver como reaccionaba pero yo enseguida gire la vista, tomé a Keila del brazo y camine a toda prisa hacía mi casa.
Fin del POV Bonnibel
…
Después de que Flame separo a Marceline de Bonnibel y Keila por fin comenzó a hablar. Lo que quería decirle era algo importante y sentía que no podría hablarlo con nadie más. Podía notar las repentinas miradas de la pelirrosa sobre ellas pero no podía hacer nada respecto a esto.
-Marcy, necesito hablar contigo-
-¿De qué quieres hablar, Flame?-
-Es sobre Finn…-
-¿Qué pasa con él?-
-Jake me llamó y me dijo que había visto a Finn molido a golpes esta mañana cuando fue a su casa. Me preocupa que fue lo que paso pero no quiso decirme más. Dijo que contaba conmigo para hacerlo entrar en razón pero no sé a qué se refería-
La pelirroja se veía totalmente desesperada y preocupada, sabía que habían sido novios pero no sabía que aún le importara tanto el chico. De pronto cayó en la cuenta de que aquella vez que le dijo que ella también la había utilizado al acostarse con ella y que necesitaba hacerlo, había sido por culpa de él.
-¿Iras a verlo? Tal vez sea buena idea ir y ver qué es lo que paso-
-Aunque quisiera no puedo, su padre jamás me dejaría entrar ni me quiere en su casa-
-… ¿Y si yo te acompaño? ¿Te sentirías mejor si no vas sola?-
-¿Harías eso por mí?- preguntó con los ojos brillosos.
-Por supuesto que sí- le sonrió.
-Gracias. Estoy muy preocupada por él. Todavía lo quiero y él piensa que no es así- dijo comenzando a llorar.
-Se arreglaran las cosas entre ustedes, ya veras, pero no llores, Flame. No me gusta verte así.-
Marceline no pudo contenerse más y abrazó a Flame rodeándola con sus brazos por completo de una manera protectora. Le angustiaba lo que Bonnie pudiera pensar de aquel abrazo pero no podía dejar totalmente desconsolada a la pelirroja mientras lloraba sin parar. Sintió como Flame se acomodaba en su pecho y se aferraba a su camiseta. Marcy echo una mirada al lugar donde estaban Keila y Bonnibel y vio ira en la mirada de la pelirrosa. Sintió un escalofrió recorrer su cuerpo e intento explicarle con la mirada que el abrazo no era otra cosa que consuelo pero ella le dio la espalda y se llevó a Keila del brazo a toda velocidad.
Se sintió pésimo por la actitud de la chica pero no podía seguirla, al menos no en ese momento. Simplemente suspiro y enterró su rostro en el cabello de Flame el cual tenía un dulce aroma, no estaba segura pero podía haber apostado que era coco.
