¡Hola personitas! Estoy muy feliz por sus reviews, me inspiran. /u\

Ahora, sobre la historia solo diré que queda todavía para rato.

El trozo de canción que sale en este capitulo es: Let her go de passenger.

Gracias por su apoyo y tenía un aviso que decirles pero se los explicaré mejor en la página de facebook por si quieren ir a verlo, es sobre la historia así que puede que les interese.

Hasta pronto. Espero les guste mucho.


-Jake... esto no es lo que piensas; tienes que creerme.-

-No puedes mentirme. Sé que fuiste tú ¿Cómo pudiste hacer eso?-

-¡No tenía opción! Tampoco fue lindo para mi hacerlo… ¿Vas a delatarme?-

-Debería hacerlo, le hiciste mucho daño a todos, incluyendo a Finn.-

Jake se pasó la mano por el cabello y suspiro con tono cansado, y es que de verdad lo estaba. Llevaba tanto tiempo investigando sobre el tema y no podría creer el giro que esto había dado, pero no podía dar marcha atrás ahora; esto era su deber, no solo como amigo sino también con la ley.

-Pero no lo harás ¿Cierto?- preguntó sacándolo de sus pensamientos.

-De acuerdo, pero necesito que me ayudes…-

-En lo que sea.- respondió sin dudar.

Por fin la pelirrosa podía descansar a solas un momento en su casa; toda la tarde se la había pasado con Fionna y no era que no disfrutara estar con ella pero estos últimos días prácticamente no la dejaba ni respirar sola. No tenía recuerdos de que la rubia fuera tan empalagosa, se estaba comportando sumamente raro pero considerando todo lo que había sucedido en estos meses no era mucho de extrañar.

Llevaba una semana sin ver a Marceline y ya la extrañaba demasiado. No entendía porque se había ido así nada más aunque tenía una idea pero aun así no le parecía suficiente justificación para marcharse. Tal vez debería dejar de ser tan egoísta, ella tenía pareja y sin embargo ¿Qué hacía? En lugar de anhelar tiempo con ella quería estar con otra persona, otra persona que aunque no quisiera admitirlo le encantaba desde la primera vez que la vio y que para colmo era alguien que su novia adoraba, si bien le daba la impresión de que también había arruinado eso. A Fionna parecía caerle cada vez peor Marceline.

Se recostó más en su cama y se acurruco en su cobija cerrando los ojos para poder dormir cuando el sonido de su celular lo impidió. No iba a contestar pero al ver que era Keila decidió hacerlo, después de todo ella le había hablado a la morena hace una hora para que fuera a ver a Marcy. Estaba preocupada y como ella no podía dejar a Fionna sola no había podido ir, y también estaba el hecho de que la pelinegra no le contestaba ni las llamadas.

-Hola, Keila ¿Cómo va todo?-

-Bonnie, tienes que ir a la cruz verde ahora mismo.-

-¿Qué? ¿Por qué?- preguntó realmente asustada.

-Es Marceline. No puedo decirte más ahorita pero tienes que ir con ella.-

-¡Espera…!- Demasiado tarde, ya había colgado.

Se levantó prácticamente de un salto de la cama y se puso lo primero que vio en su guardarropa. Se hubiera ido justo como andaba pero dado que su pijama consistía en una camiseta solamente no lo considero muy prudente. Tomó las llaves de su auto ya renovado y bajo corriendo las escaleras hasta el punto que casi se cae de ellas. Por suerte logró llegar al vehículo y ponerlo en marcha antes de hacerse daño.

Veinte minutos después ya se encontraba ahí a pesar de haber conducido como loca, incluso estuvo a punto de arrollar a una ancianita pero ¿Para que cruza la calle cuando se ha puesto en verde? No era culpa suya entonces. Se acercó hasta la recepción para conseguir algo de información sobre donde estaba la chica.

-Disculpe ¿Podría decirme en donde se encuentra la joven Marceline Abadeer?-

-Oh la cantante, ¡Por supuesto! Está en la sala B. Perdone la intrusión pero ¿Es usted su pareja?-

-No, no lo soy. Somos amigas… Eso es todo.-

-Vaya, perdone mi confusión.-

-No importa.-

Se alejó del pequeño cubículo de la enfermera directo a donde le había indicado y después de unos segundos de haber avanzado se dio cuenta que no tenía ni idea por donde llegar a dicha sala, igual no se detuvo y continuo andando hasta que por casualidad llegó. Entró justo cuando la pelinegra estaba recibiendo unas puntadas y la doctora encargada de la tarea la miro con cara de pocos amigos. Era una muchacha joven con el cabello castaño y ojos hermosamente verdes; a Bonnibel le dio la impresión de que había interrumpido más que una simple consulta y solo por eso se acercó aún más para evitar que continuara tirándole los tejos a la cantante, aunque tal vez era al revés pero prefería pensar que no.

-¿Qué haces aquí, Bonnie?-

-Keila hablo conmigo y me dijo que estabas aquí. Estaba preocupada así que vine.-

-Vaya, ya veo que no se atrevió a venir, seguramente por miedo.-

-¿De qué hablas?-

-Oh ya veo que no te lo dijo… ¡Auch!- volteo a ver a la doctora.

-Lo siento. Ya era todo, sanará en poco tiempo. Espérame aquí, vuelvo en un segundo.- le comunico la joven médico.

Se retiró dejando a Marceline a solas con Bonnibel aunque se veía a simple vista que no le gustaba la idea de hacerlo. Al parecer la chica se había quedado enganchada con la pelinegra.

-Me decías…- comento Bonnibel incitándola a continuar.

¿Qué era lo que Keila no le había dicho?

-Ah cierto. Keila fue quien me hizo esto.- dijo señalándose la pequeña herida que tenía en una esquina de la frente.

-¿Qué? ¿Pero cómo paso eso?-

-Ya volví. Tienes que aplicarte esto para que la herida no deje marcas.- Interrumpió la doctora y le dio una bolsa con su medicamento a Marceline.

-Gracias, Doc.- le sonrió bajándose de la plataforma de metal en la que estaba.

La chica se ruborizo y ni siquiera oculto el papel que le puso en la mano cuando se despidieron. Bonnibel seguía a Marceline calladamente hasta su auto, obviamente estaba celosa pero trataba de ocultarlo. La cantante se detuvo antes de subirse y volteo a ver a la pelirrosa, tenía en mente terminar la plática rápido y eso se notaba.

-No debiste venir, Bonnie, me estas lo estas poniendo muy difícil.-

-No sé de qué…-

-¡Lo sabes! Sabes perfectamente a que me refiero.-

Por un momento ambas se quedaron calladas. Era más que claro que Bonnibel sabía perfectamente a lo que se refería.

-Es que no entiendo. No entiendo porque quieres alejarte de mí.-

-Claro que lo sabes. Tú tienes pareja, no puedes pedirme que me quede a tu lado sabiendo que yo no quiero solo tu amistad.-

-Pero yo también te quiero.-

-Lo sé.- sonrió débilmente –Pero también sé que no dejarás a Fionna y tampoco yo te pediré que lo hagas porque no se lo merece.-

-Aun así, no quiero que te alejes.-

-¿Qué te paso, Bonnie? Tú, la que siempre me alejaba para no herir a Fionna, para no herir a nadie. Has cambiado desde el accidente. Te has vuelto egoísta.-

-Tal vez tengas razón y ahora sea demasiado egoísta, pero también puede ser que ese accidente me mostrara que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos y que en ti es en la persona que más pienso, maldita sea.-

-¿Y qué? No puedes hacerme esto, no tienes derecho a hacer todo lo posible para alejarme de ti y después, cuando al fin he decidido irme, querer retenerme. No tiene sentido y estás haciéndome daño ¿No te das cuenta de ello?-

-… Lo siento, tienes razón, no estoy siendo justa contigo. Solo estoy pensando en mí. Te quiero conmigo pero de todos modos no tengo intenciones de dejar a Fionna y es que no podría hacerlo después de tantas cosas. No volveré a molestarte con esto te lo prometo, pero por lo menos no me niegues tu compañía de vez en cuando y contéstame el maldito teléfono.-

-Bien, me parece justo. Ahora sube al auto, te llevaré a casa.-

-Yo traje mi coche.-

-No fue pregunta, solo sube.-

Suspiro y subió al auto, no tenía caso negarse. Marceline tenía mucha razón, después de ese accidente era completamente otra persona ¿Desde cuándo se había vuelto tan egoísta? No lo haría más pues lo que menos quería era herir a la pelinegra debido a sus caprichos.

-¿Y bien? ¿Cómo es que Keila te hizo eso?-

-Bueno, te contaré la historia en lo que llegamos…-

Flash Back

Después de la llamada de Bonnibel, Keila había ido inmediatamente a casa de su amiga para ver como seguía porque conociéndola podía estar enrollándose con cualquiera o bebiendo hasta quedar inconsciente. Toco la puerta infinidad de veces sin que nadie la atendiera así que decidió usar la llave que Marceline siempre mantenía escondida en una maseta.

Caminó hasta su habitación y cuando abrió la puerta se la encontró echada en la cama mirando el techo y para su sorpresa no había más mujeres ni latas de alcohol por ninguna parte, simplemente parecía un zombi mirando a la nada.

-Marce ¿Cómo estás?-

Ni siquiera la miro y siguió en la misma posición, cosa que hizo enojar a su amiga.

-¡Oye! ¡Ya levántate de ahí, vamos!-

Se acercó hasta ella parándose al pie de la cama con los brazos cruzados.

-No quiero, solo vete, Keila.-

-No voy a irme. Al parecer Bonnibel hizo muy bien en llamarme.-

-Así que Bonnie fue quien te llamó. Ya puedes irte yendo.-

-Que no. Vamos solo levántate y ya.-

La tomó de los brazos y la jaloneó hasta provocar que se cayera de la cama aunque ni así logro hacer que se moviera por lo que comenzó a arrastrarla para llevarla a la sala. La llevaba bien sujeta de los brazos moviéndola lo más rápido que le era posible.

-Keila, basta de esto. Suéltame de una buena vez.-

-No, porque seguirás en el piso si te dejo así.-

Algo la hizo detenerse. Al parecer no había calculado bien por donde iba y termino haciendo que Marceline se golpeara con la esquina del marco de la puerta. Eso la había hecho soltarla y ahora la pelinegra se encontraba sentada en el suelo con las manos sobre la frente mientras la sangre resbalaba por su rostro.

-Mira lo que hiciste.- le reprocho.

-Es tu culpa por no levantarte de ahí. Tienes que ir al hospital, yo te llevo.-

-¿Trajiste tu auto?-

-No, iremos en el tuyo.-

-Solo apúrate, siento que en cualquier momento podría desmayarme.- le ordeno bastante molesta.

Fin del Flash Back

-Y después de dejarme en el hospital se largó y por lo que veo te llamó a ti para que fueras.-

Bonnibel no contesto enseguida y la cantante se molestó al darse cuenta del porqué.

-¡Oye, no te rías! ¿Qué es tan divertido?- preguntó alzando una ceja sin desviar la vista del camino.

-No puedo creer que Keila te arrastrara por el piso y por eso te hayas golpeado.- respondió entre risas.

-Bueno ya que más da. Llegamos.- anunció al estacionarse.

-Bien, hasta luego.-

-Adiós, Bonnibel. Cuídate.-

La pelirrosa se bajó del coche y se metió a su casa dejando atrás a Marceline.

Un rato después se encontraba la bajista en casa de Flame. No quería dejarla sola mucho tiempo después de lo ocurrido con Finn. Si a ella le había afectado no quería ni imaginar cómo se la estaría pasando la chica. Para su buena suerte no se veía tan mal, o al menos se veía mejor que ella. Flame era notablemente más fuerte con eso aunque estaba segura de que no tanto como la hacía creer.

-¿Quieres café, Marcy?-

-Sí, por favor.-

-Entonces dices que eso te lo hizo Keila.-

-¿Puedes creerlo? Va y me arrastra por el suelo como si nada.-

-Míralo de este modo, estaba tratando de ayudarte no de romperte la cabeza.- comento sonriendo mientras llegaba con el café.

-Ja Ja que graciosa, Flame. Gracias por el café. ¿Cómo sigues?-

-Estoy bien, no tienes que preocuparte por mí. Lo de Finn me afecto pero yo sé que él es así, jamás hará nada mientras corra riesgo su vida.-

-Entiendo, igual sabes que cuentas conmigo para lo que sea.-

-Lo sé.- sonrió -¿Y cuándo regresaran Guy y Bongo?-

-No lo sé, se están divirtiendo allá por lo que no he querido contarles nada de lo que está pasando ¿Para qué? Mientras puedan seguir felices haré lo posible para que sea así. Y además ahorita no tenemos canciones que grabar ni conciertos que dar, los he estado rechazando todos.-

-¿Por qué?- preguntó asustada.

-Para tener algo de tiempo libre, aparte de que no tengo ganas de tocar ni de cantar y dudo que Keila se sienta diferente, ya sabes, necesitamos un respiro de eso.-

-Te entiendo. Oye ¿Tocarías un poco para mí?-

-¿Tienes un bajo? He olvidado traer el mío.- comento sonriendo.

-Tengo una guitarra.-

-Mm… Creo que servirá.-

Flame se levantó y fue por ella y unos minutos después ya se encontraba ahí de nuevo con guitarra en mano. Se sentó en el sofá junto a Marceline y se la dio.

-¿Sabes tocarla?- preguntó la pelinegra.

-Por supuesto.-

-Genial. Bueno, tocaré ¿Qué te gustaría?-

-… Sorpréndeme.-

-De acuerdo…-

Comenzó acariciando las cuerdas pensando en lo que iba a tocar hasta que por fin una canción cruzo por su mente y empezó con la melodía.

Cos you only need the light when it's burning low,

Only miss the sun when it start to snow,

Only know you love her when you let her go.

Only know you've been high when you're feeling low,

Only hate the road when you're missing home,

Only know you love her when you let her go

And you let her go.

-Que linda canción, Marcy.-

-Es solo algo que se me acaba de ocurrir.-

-¿Quieres decir que soy la primera en escuchar tu obra?-

-Sí, eres la primera.-

-Que honor. ¿Y seré la única también?-

-Eso no puedo asegurártelo.- se rio.

-Me lo imaginaba.- sonrió también.

-Me siento bien estando contigo, Flame. Siempre sabes cómo levantar mi ánimo.-

-Y tú sabes cómo levantar el mío.-

-Me pediste tocar porque sabias que me haría sentir mejor ¿no es así?- levanto una ceja sin borrar la sonrisa.

La pelirroja no dijo nada, únicamente le devolvió el gesto.