-Marcy, levántate.-
La movió un poco para levantarla y después de unos cuantos intentos por fin la vio abrir los ojos. Se hubiera quitado sin despertarla pero dado que estaba sobre ella la hazaña se volvía algo difícil por lo que no había tenido más remedio. Marceline estaba desperezándose sin quitarse de encima aun cuando era más que obvio que ya sabía dónde y en qué posición se encontraba y parecía no importarle en lo más mínimo y no era que a ella le molestara pero tenía que ir a hacer el desayuno.
-Buenos días.- saludo con una sonrisa la pelinegra aun encima de la chica.
-Buenos días, Marcy ¿Podrías quitarte de encima?-
-Oh por supuesto, Flame.-
Por fin se levantó de encima de la chica y se acomodó en el sofá. La televisión seguía prendida en el canal que habían estado viendo la noche anterior. Después de estar platicando por un buen rato se habían quedado completamente dormidas y cuando se sintieron incomodas en ese espacio tan pequeño se acomodaron como mejor pudieron solo para poder dormir a gusto. Ahora la cantante bostezaba y se estiraba mientras Flame se encontraba en la cocina preparando comida para ambas.
-Oye Flame ¿Puedo bañarme aquí?-
-Claro. Ya sabes dónde está el baño, mientras yo terminaré de hacer esto.-
-Genial. Vuelvo enseguida.-
Mientras la pelirroja preparaba el desayuno podía oír los cantos de la otra chica incluso desde donde se encontraba y no podía evitar sonreír ante ello. Cantaba muy bien aun siendo en la ducha pero eso no le sorprendía en lo absoluto. No era la primera vez que Marceline se quedaba a dormir en su casa y siempre que lo hacía terminaba haciéndole feliz la mañana con sus canciones y sus locuras. Incluso sabía que saldría del baño usando su ropa, cosa que era lógico considerando que no tenía ningún otro atuendo ahí.
No tardo mucho cuando salió la cantante del bañar y ya para ese momento Flame tenía ya puesta la mesa y la comida lista y servida en los platos. A la bajista le brillaron los ojos por lo delicioso que se veía el desayuno y no dudo en sentarse enseguida aunque se contuvo y esperó hasta que su amiga se hubiera sentado también para empezar a comer. Era poco decir que le gustaba mucho como cocinaba porque, literalmente, amaba su comida. La chica tenía mucho talento en la cocina y eso era indiscutible, seguramente le rompería la mandíbula a cualquiera que dijera lo contrario.
Como recompensa por la deliciosa comida Marceline se ofreció a lavar los platos y lo hizo mientras la pelirroja se duchaba.
Pasaba de medio día ya así que se despidieron y la cantante se retiró sondeando el sol pues era lo que menos le gustaba y odiaba quemarse. No se debía a que fuera delicada y esas cosas, simplemente no le gustaba. Estaba cerca de su apartamento pero se detuvo en seco en un puesto de revistas y no precisamente porque quisiera leer alguna sino por la noticia que veía en una de ellas. Era un artículo sobre ella y su vida privada pero eso no era todo, el titulo decía: "La nueva pareja de la gran Abadeer" ¿En qué momento había conseguido pareja? Porque ni ella misma se acordaba de eso y lo peor del caso era que en la portada venía una foto de ella y Flame abrazadas. Tenía que hacer algo sobre eso, además de que era una gran mentira podía acarrearle problemas a la pelirroja también.
Llegó casi corriendo a su departamento y sin siquiera haber entrado subió al coche. Estaba dispuesta a ir hasta esa dichosa imprenta para que arreglaran eso pero tenía una idea mucho mejor. Era hora de aparecer de nuevo en televisión, después de tanta ausencia seguro que los medios estarían encantados de verla de vuelta. Logró tranquilizarse y regreso de nuevo a su hogar, ya que si iba a aparecer en la pantalla necesitaba traer puesto algo más que un pijama de Flame.
Entró a su habitación y sin mucho esfuerzo decidió que se pondría sus habituales pantalones rotos, una camisa gris sin mangas y sus botas negras estilo militar. No recordaba la última vez que había hecho algo como lo que haría pero nunca se había vestido elegante así que no importaba mucho lo que usara. Tomó su celular y buscó un correo de alguna televisora al azar, los llamó y en cinco minutos ya tenía una cita para aparecer en televisión dentro de una hora.
…
-¿Cómo pudiste llamarme para esto tan de repente?- se quejaba una pelinegra.
-¿De qué te quejas? Me debes esto y más por el golpe que me diste.-
-Fue un accidente, Marce.-
-Bueno da lo mismo solo quédate.-
-Creo que no tengo otra opción.- se lamentó y se dejó caer en el sillón del camerino.
Minutos después dos chicos las condujeron hasta el set y cuando entraron las ovaciones, aplausos y gritos no se hicieron esperar. Para haber hecho esto tan de repente había demasiadas personas. Se sentaron en sus respectivos asientos mientras el productor hacía las presentaciones innecesarias y ellas solo sonreían y saludaban a la multitud.
-Es un gusto tenerlas aquí, chicas.- dijo el presentador con una gran sonrisa.
-Es un placer también para nosotras estar aquí.- contesto la guitarrista.
-Y díganos ¿Por qué tanto tiempo escondiéndose? No habíamos sabido nada de ustedes en mucho tiempo.-
-Teníamos asuntos personales que tratar pero ya todo se está solucionando.- esta vez fue Marceline quien contesto.
-Me alegra oír eso y creo que a su público también. Cuéntanos, Marceline ¿Qué te paso en la frente?-
-Bueno eso tendrían que preguntárselo a ella.- contesto señalando a su compañera.
-Con gusto les contaré como fue que esta chica lidio con su depresión…- sonrió con malicia.
-¡Hey! No estaba deprimida así que no vayan a creerse eso.- contesto enseguida tratando de defenderse.
-Ya veo que siguen teniendo el mismo sentido del humor chicas.- se burló el pequeño hombre canoso.
-Yo nunca cambiaré.- se encogió de hombros la cantante.
-Son fabulosas pero cuéntenos ¿Dónde están los dos chicos de la banda?-
-De fiesta, ellos siempre se la pasan de fiesta.- respondió Keila.
-Ya veo y me parece muy lógico.- rio –Ahora lo que todo mundo quiere saber ¿Quién es tú nueva pareja, Marceline?-
Sabía que no tardaría en hacer esa pregunta y estaba más que lista para aclarar ese malentendido. Sonrió brevemente al presentador y al público antes de continuar.
-No sé de donde han sacado eso honestamente. Yo sigo soltera y sin compromisos.-
-¿Y quién es esa chica que sale contigo en las fotos?-
-Oh, ella. Se llama Flame y es solo una amiga, es verdad que somos muy unidas pero vamos, todos ustedes saben también lo unida que soy con Keila…- la rodeó con su brazo –Pero seguimos siendo solo amigas.- se rio.
-¿Eso quiere decir que también tienes la misma clase de amistad con esa chica que con tu guitarrista?-
Esa pregunta si que no se la esperaba. Es cierto que se había acostado con Flame pero eso había sido solo una vez y tampoco iba a aceptar eso en televisión abierta.
-No, para nada. Flame y yo nos entendemos bien pero no pasa nada entre ella y yo. Es una muy buena actriz por cierto, tienen que ir a ver su película en cuanto salga.-
-Seguro que lo haremos. Bien, ahora aclarado el rumor daremos inicio a las preguntas del público.-
…
Flame veía el programa en casa de Bonnibel. Había llegado a saludarla y desgraciadamente la chica estaba viendo eso justamente. No podía haber un momento más incómodo que ese ¿Cómo podía pensar todo el mundo que ella y Marceline tenían algo? Ni siquiera había visto la dichosa revista pero ya tenía una idea de lo que debieron haber puesto en ella. Para cuando se dio cuenta la transmisión se había acabado y en la tele había comenzado el noticiero pero la pelirrosa lo apago.
-Bonnie… yo de verdad que no tengo nada con Marceline.-
-¿De qué hablas? No hace falta que me lo digas porque aun si tuvieras algo con ella no es de mi incumbencia.-
-Oh vamos, si se te nota demasiado que estas coladita por ella.-
-De todos modos no importa.-
-¿Entonces no estas molesta?-
-Para nada.- le sonrió.
-¿Me crees?-
-Sí, Flame. Te creo.-
-Pues eso me alegra mucho. Además de que Marcy y yo jamás podríamos tener nada porque ella está loca por ti.-
-Da igual. Hare algo de té ¿Quieres?-
-Por supuesto. Pero antes de que te vayas tengo que hablar contigo.-
-¿Sobre qué?-
-Bonnie, no deberías hacerle esto a Fionna. Digo, ella te quiere y tú quieres a otra persona. No tiene sentido vivir así.-
-Es complicado, Flame, pero no puedo dejarla sin importar que me guste otra persona. No puedo dejarla y ella tampoco quiere que lo haga.-
-Bueno, es tu vida y solo tú decides que hacer con ella.-
La pelirrosa se levantó para ir a preparar la bebida. Sabía que era verdad lo que le decía Flame pero ya había pasado por eso. No importa cuántas veces lo pensara no podría dejar a Fionna por lo tanto era mejor dejar las cosas como estaban. Aunque eso no quería decir que fuera fácil.
…
Fionna estaba en casa de su padre aunque no justamente porque quisiera verlo y saber cómo estaba sino para hablar con su hermano sobre todo lo que estaba pasando. Sabía que él era un cobarde pero seguía siendo su hermano después de todo y no podía juzgarlo por las decisiones que decidía tomar mientras ellas no afectaran su vida. Se encontraba sentada en la cama y el chico la miraba de frente desde su asiento en una silla.
-¿Por fin dejaste a Bonnibel?-
-Ya sabes que no, Finn.-
-No te entiendo, Fionna. Sabes lo que le paso a Gumball por culpa de tus caprichos pero aun así no has dejado en paz a Bonnie. Sabes que ella es la única que sufrirá ¿Verdad?-
-Es más fuerte de lo que piensas, enano. Además tú jamás entenderás mi posición. Y no me malentiendas, realmente siento mucho lo de Gumball y me culpo por ello pero aun así no puedo dejarla.-
-Eres una testaruda. Empiezo a pensar que no te importa verla sufrir con tal de no tener que dejarla.-
-¡Eso no es así! No voy a darte razones pero ni creas que voy a terminar con ella justo ahora.-
-Bien. ¿Y aún no ha recordado a su hermano?-
-No. Al parecer mi idea dio un buen resultado.-
-¿Qué idea?-
-Antes de irme de la casa de Bonnie mude todas las cosas de Gumball conmigo. No es como que se las haya robado ni me deshice de ellas, simplemente las estoy guardando para cuando llegue el momento regresárselas. Creo que por lo menos Marceline y yo estamos de acuerdo en que no es un buen momento para que ella se enterara de eso, querría verlo y sus papás no quieren eso.- suspiró –Sería un total problema emocional para ella.-
-Lo entiendo pero no me parece justo.-
-Tú no eres quien para opinar, Finn.-
-Lo sé pero aun así yo creo que deberían decirle la verdad.-
-No puedo hacer eso. Si puedo evitarle un poco de sufrimiento aunque sea por el momento voy a hacerlo, aunque me odie después por ello.-
-Estás loca, hermanita.-
Era una situación muy complicada para explicársela toda, de hecho para explicárselo a cualquiera. Aun así quedaba claro que haría lo posible para protegerla a pesar de que estaba comenzando a dudar de que sus decisiones fueran las correctas. Igual era mejor seguir con el plan original y retrasar los recuerdos de Bonnie el mayor tiempo posible para así evitarle todas las penas. Había muchas cosas que no le había dicho y que no le diría nunca, ella tendría que enterarse por su propia cuenta y sentía que cada vez la verdad estaba más cerca. Su hermano no delataría a su padre porque le temía demasiado para hacerlo pero sabía de buena fuente que pronto pagaría por lo que le había hecho a la pelirrosa. No podía creer que su propio padre viera más por su economía que por la felicidad de sus hijos pero francamente ya se había acostumbrado a ello. Eso al parecer era algo que tenían en común Bonnibel y ella, ambas tenían unos horribles padres que ni siquiera eran capaces de aceptar la sexualidad de sus hijas solo por el qué dirán, por suerte siempre se habían tenido entre ellas para apoyarse mutuamente. Sin embargo no estaba muy segura de cuánto tiempo exactamente le quedaba a esa relación.
