¡Hola personitas! Me entra nostalgia al pensar que ya es el final, pero sé que nos volveremos a leer pronto :'3
Gracias por estar aquí, se los agradezco mucho. gracias a todos aquellos que dieron Fav, Follow y a los que dejaron reviews pero también un enorme gracias a aquellos lectores anónimos que leen mi historia.
Estoy muy contenta de haber compartida esta experiencia con ustedes. Solo puedo decir, Nos leemos pronto.
Una cosa, este capítulo tiene lemon, el que no guste leerlo no lo haga, la verdad es que no creo que afecte mucho si no lo hace pero bueno si les gusta, disfrútenlo y perdónenme mucho por pasarme un poco del horario pero admitamoslo, podría ser peor xD
Esperen pronto un epílogo que subiré entre semana. No sé cuando exactamente pero será pronto. ü
Cuídense muchisímo. A leer.
Casi parecía fiesta por la cantidad de personas reunidas pero el ambiente que había en toda la casa daba a entender todo lo contrario, seguramente ninguna otra persona que fuera de visita habría querido quedarse mucho tiempo ahí con la sofocante tensión que se podía sentir. Se habían reunido en casa de Marceline sin planearlo y ya que se encontraban ahí decidieron poner al corriente a los dos jóvenes de la banda que acababan de volver de sus vacaciones y quienes también quedaron muy callados después de escuchar todo lo sucedido. La única no presente, por obvias razones, era la pelirrosa.
-Vaya, la chica ya me caía bien pero ahora la admiro.- comentó Bongo.
Marceline era la más afligida de todos y se notaba pues no había levantado ni una vez la vista de su vaso de whisky, el cual aún seguía lleno ya que no había bebido una sola gota. Tenía sus razones ya que dos meses habían pasado desde la última vez que había logrado ver al amor de su vida y aunque sabía que estaba bien eso no parecía bastarle ¿Cómo podía conformarse con simplemente verla desde lejos? Ella la quería cerca.
Keila se había encargado de cuidarla casi todo el tiempo aun cuando sus padres estaban con ella y se encargaba de avisar de cualquier progreso a la pelinegra, se podía decir que era algo así como el chivo expiatorio. Lo último que le había dicho es que su vida empezaba a estabilizarse de nuevo, ya se levantaba de la cama e incluso se había conseguido un trabajo de medio tiempo para mantenerse ocupada y estaba funcionando bastante bien.
-Marceline ¿Estás bien?- preguntó la pelirroja.
-Estoy bien, Flame. Es solo que…- suspiró –Necesito verla.
-¿Quieres que hable con ella?- se ofreció la guitarrista.
Flame tampoco había tenido la oportunidad de hablar con su amiga pues cada vez que lo intentaba la rechazaba al igual que lo hacía con Marceline, no quería saber de ninguna de las dos y eso quedaba bastante claro pero a ellas si les seguía importando Bonnibel.
-A mí me encantaría que lo hicieras.- comentó la actriz.
-Yo no quiero, está bien así.
-¿Estas segura?- se sorprendió Guy.
-Por supuesto. Yo misma iré a verla.
Eso sorprendió a todos ahí pues creyeron que bromeaba hasta que se puso de pie ¿Acaso estaba loca? No tenía caso cuanto tiempo pasara si la chica había dejado en claro que no quería ni verla. Seguro que ni le abriría la puerta, después de tantos desplantes esta vez no tenía por qué ser diferente ahora por mucho tiempo que hubiera pasado ya. Guy y Bongo la tomaron de los hombros antes de que saliera del apartamento y fuera a hacer alguna especie de locura como las que siempre hacía, que en lugar de mejorar las cosas terminaban empeorándolas.
-Hey, ¿A dónde vas?- dijo el baterista.
-Ya se los dije, iré a verla.
-No puedes. No quiere verte, Marceline.- comentó Finn desde el sillón en el que se encontraba sentado.
Recibió una mirada irritada por parte de la rockera.
-Tiene razón, Marce.- lo apoyo Bongo.
-¿Creen que no lo sé? Pero estoy cansada de esto. Bonnie no puede seguir evitándome como si fuera una niña pequeña. Hoy va a escucharme si o se.- explicó.
Se veía tan determinada que los chicos no se atrevieron a contradecirla ni a seguirla reteniendo más y la vieron salir con fiereza sin tomarse la molestia de sacarlos primero a todos de su casa pero pareciera que la prioridad para ella era otra en estos momentos.
…
Los padres de Bonnibel estaban en la mesa mientras ella tomaba una ducha después de haber llegado de su trabajo, bastante sucia y agotada. Se sentían más tranquilos al llevar una buena relación con su hija y también porque el culpable de la muerte de su hijo se encontraba en prisión condenado a cadena perpetua por la enorme cantidad de delitos que habían descubierto. Casi todo se había resuelto excepto la evidente tristeza con la que su pequeña cargaba pues aunque no se los decía, sabían que la estaba pasando mal sin aquella chica de la que Keila les había hablado. Por esa razón se alegraron al verla ahí en la puerta de su casa, aún seguía pareciendo un verdadero peligro con esas ropas y no estaban seguros si lo era o no pero si hacía feliz a Bonn y se preocupaba tanto por ella no tenían de otra que darle una oportunidad.
El señor la dejo pasar y tanto él como su esposa se quedaron esperando a que la joven dijera algo o explicara el motivo de su visita.
-Disculpen la molestia.
-No importa ¿Cuál es el motivo de tu visita? Tengo entendido que mi hija aun no quiere verte.
-Y tiene razón pero yo necesito que me dejen hablar con ella, estoy segura que si me escucha todo estará mejor.
-No estoy muy convencida.- admitió la madre –Pero si hay una posibilidad dejaremos que lo intentes.
-Gracias y si no les molesta me gustaría hablar a solas con ella.
-Por supuesto, hija. Puedes pasar a su habitación no debe tardar en salir de bañarse. Nosotros tenemos que ir de compras pero te quedas en tu casa.
-Muchas gracias, me alegra que la estén apoyando.- les sonrió tomando sus manos y volteo hacia las escaleras –Con permiso.
Mientras subía las escaleras escuchó como la puerta se abría y se cerraba indicando que los padres se habían marchado ya del lugar dándole vía libre para hablar con la pelirrosa aunque sabía que no sería nada sencillo hacerlo, considerando que los últimos dos meses se había negado rotundamente a recibirla en su casa.
Entró en la habitación en el mayor silencio que le fue posible y la chica que estaba terminando de ponerse la blusa de su pijama no se dio cuenta de la presencia y no lo hubiera notado de no ser porque escuchó su voz al hablar. La sobresalto y notó que la miró totalmente desconcertada y enojada por invadir su privacidad de esa manera, y tal vez también por simplemente estar ahí.
-Bonnie…
-¿Qué rayos haces aquí?
-Necesitaba verte. Tenemos que hablar, quiero explicarte todo.
-¿Por qué no entiendes que no quiero verte?
-Porque sé que si quieres verme pero eres demasiado terca y testaruda como para admitirlo.- se acercó.
-Estás equivocada.
A cada paso que Marceline daba hacía ella Bonnibel lo daba hacía atrás sintiéndose como una presa siendo acorralada por el cazador a punto de saltar sobre ella. No estaba muy equivocada. Siguió de esa manera hasta que no tuvo más espacio para retroceder pues ya había topado con el borde de la cama. Una emoción de pánico la invadió; era obvio que aun la amaba pero de todas maneras su traición le dolía por lo que no estaba dispuesta a perdonarla. Aunque tal vez solo era la costumbre de rechazarla.
-No des un solo paso más. Vete de aquí y déjame tranquila, por favor.
-Bonnie, no puedes hacerme esto, yo te amo y siento mucho lo que hice. Keila tenía razón, hacerlo en esos momentos era un error que por idiota cometí pero también debes entenderme…-
Le tomó la mejilla con la palma de la mano sintiendo como se inclinaba un milímetro para aplicar más presión al toque aunque estaba casi segura que había sido algo instintivo.
-Hervía de celos de saber que estabas con Fionna…- continuó explicando –Cada vez que pensaba que podían estarse besando o teniendo relaciones, el dolor me cegaba. Ni siquiera la música me ayudaba en esos momentos. Mi intención jamás fue lastimarte y que me haya acostado precisamente con Flame fue una simple coincidencia.
-Pudiste elegir no hacerlo.- su voz sonaba quebrada como quien está a punto de llorar –Debiste saber que con Flame jamás te lo perdonaría.
-No me paso por la cabeza, por favor perdóname.
…
Los chicos seguían en casa de Marceline por la simple razón de que confiaban tan poco en los resultados que la estaban esperando ahí mismo para consolarla o simplemente decirle algún "Te lo dije" pero la chica no regresaba desde hace un rato por lo que mientras esperaban se pusieron a platicar y a beber un rato.
-¿Creen que Marceline logre algo?- preguntó Flame.
-Lo único que va a lograr es que Bonnie la odie todavía más de lo que ya lo hace.- contestó el rubio.
-Oye, ellas se aman, seguro que podrán arreglarlo.- hablo Guy.
Keila no pudo hacer otra cosa que bufar por los comentarios de los chicos, parecía que no conocían otro tema de que hablar más que de Marceline y de Bonnibel y justamente porque eran sus amigas y las conocía demasiado bien sabía que resolverían sus problemas, pero los demás parecían tener un problema para confiar en ellos.
-¿Has sabido de Jake, Finn?
-Lo último que supe fue que el caso de mi padre lo hizo ganar prestigio como policía, lo ascendieron y ahora poco tiempo tiene para comunicarse.
-Siento mucho que ya no hablen.
-No te preocupes, es un buen amigo, escribe cuando puede y estoy muy feliz por él.- sonrió.
-Eres una buena persona, Finn.- expresó la pelirroja.
-¡Flame! Ahora que lo recuerdo, debiste habernos dicho que tu película ya salió.- dijo la guitarrista.
-¿¡Es eso cierto!?- cuestionó Bongo emocionado.
-Sí, pero no se los dije porque no era el momento, con todo lo de Bonnie y Marcy.- hablo algo nerviosa y sonrojada.
-Siempre es momento para eso. ¿Ya fue el estreno?- preguntó Finn.
-Hace una semana.
-¿Por qué no vamos todos al cine?- expuso Guy.
-¿Qué estamos esperando?- contestó Keila.
Todos tomaron las pocas cosas que traían y salieron rápido y felices del apartamento, el ánimo les había cambiado pronto. Seguramente de ahora en adelante las cosas estuvieran aún mejor, la banda seguiría funcionando y dando conciertos, Flame y Finn se llevaban mejor ahora que cuando eran novios y si tenían suerte, Marceline y Bonnibel arreglarían sus asuntos pronto y podrían salir todos juntos. Aunque posiblemente la vocalista no tuviera muchas ganas de ir de gira si arreglaba sus asuntos con la pelirrosa pero conociéndola bien encontraría la manera de dedicarle un tiempo justo a todos, incluso se podían llevar a la chica de gira con ellos si así lo querían, lo importante era divertirse y estar todos en paz.
…
Ante el silencio de la pelirrosa ella la tomó con ambas manos del rostro y la besó tiernamente. No se resistió por lo que intensificó el beso invitando a su lengua a jugar con la suya y provocando una lindas reacciones en la cara de la joven. La acción le duro poco cuando ella mordió su lengua tan fuerte que la obligó a retirarse y a llevarse las manos al lugar afectado solo para comprobar que le había sacado sangre.
-¡Ouch, Bonnie!
-Vete de mi casa, Marceline, y no vuelvas a hacer eso.- le ordenó mirando hacía un lado con las mejillas algo sonrojadas.
-¿Realmente quieres eso?
-Sí, de verdad lo quiero.
Seguía sin mirarla mientras abrazaba su cintura con una mano, se veía tremendamente sexy con ese pijama, que era una blusa de tirantes y un short, por lo que le fue fácil decidir que no se iría sin importar lo mucho que se lo pidiera. Apoyó su rodilla izquierda sobre la cama empujando levemente a la chica lo suficiente para desequilibrarla y hacerla caer de sentón en el suave colchón para después subir la otra pierna y encerrarla en una jaula hecha por su cuerpo al tener sus brazos apoyados a los extremos de su cabeza. Se veía como un gatito indefenso y desesperado por escapar.
-¿Qué haces? Quítate de encima.
-No quiero y no voy a hacerlo.
Cuando la dueña de la casa empezó a forcejear para tumbarla, tuvo que sostener con fuerza sus muñecas y aprisionarlas por encima de su rostro impidiéndole moverlas y apretó sus muslos entre sus piernas también haciéndole imposible flexionar siquiera un musculo.
-Esta parece la típica posición que usan los violadores ¿Acaso vas a violarme?- le dijo molesta.
-No sería una mala idea.
-¡No puedes hacerme esto!
-No me estas dejando muchas alternativas.
La besó casi de forma salvaje dejando sus labios rojos por la ferocidad del acto pero se tranquilizó y comenzó a usar la cabeza, una idea mejor pasó por su mente haciéndola sonreía a mitad del beso. Continuó besándola despacio y suavemente pasando por su barbilla y por su cuello en donde se detuvo para dejar marca provocándole un respiro ahogado a la chica. Siguió de esa manera hasta llegar al tirante de la blusa entonces jaló de sus manos para hacerla quedar sentada frente a ella y con cuidado levantó su blusa sin soltar sus manos logrando quitársela definitivamente y seguir sosteniéndola por las muñecas al mismo tiempo.
La pelirrosa que acostumbraba dormir sin bra ahora se arrepentía de eso y por la vergüenza que sentía su cara se tornó de un rojo intento al ver a Marceline manteniéndola cautiva sin dejar de mirarla. Podría jurar que hasta su cuello estaba ya del mismo rojo que la marca que la joven había dejado ahí.
La cantante colocó las manos de la chica en su espalda y al momento de acostarla nuevamente quedaron aprisionadas sin necesidad de sostenerlas. Sonrió viendo como Bonnie no hacía nada por irse y comenzó con su tarea acercándose a sus pechos y lamiendo uno de sus pezones provocando que la joven se excitara más de lo que ya lo estaba. Podía escuchar su entrecortada respiración, cosa que la incitaba a continuar pasando su lengua alrededor y mordiendo delicadamente. Llevó una de sus manos a su pecho y se dedicó a jugar con su otro pezón pellizcándolo y acariciándolo para escuchar más fuerte los gemidos que no podía controlar la pelirrosa y los cuales la estaban excitando a ella también pero pensaba ignorar eso al menos por ahora.
Paró lo que hacía solo para continuar mordiendo por todo su abdomen y levantó sus piernas para sacarle el short de encima al tiempo que le hacía lo mismo a su ropa interior dejándola completamente desnuda. Sus dedos comenzaron a recorres su pierna terminando sus caricias sobre el sexo de la joven quien ya apretaba los labios para no gemir descontroladamente.
Marceline detuvo su mano rozando con la punta de los dedos el clítoris de la pianista. No pensaba violarla, no iba a continuar mientras ella no se lo pidiera y de paso tenía pensado demostrar que todo lo que le había dicho antes era mentira y que la quería tanto como ella.
Podía ver el rostro suplicante mirándola y pidiéndole que no se detuviera pero ella quería escucharlo con sus palabras.
-Dilo.- le ánimo –Pídeme que te toque.
-… No…- gimió débilmente.
-Bien… Tú mandas.
Retiro su mano de donde estaba y se levantó de la cama, no quería irse pero mientras Bonnibel no la aceptara tampoco podía quedarse. Sus intenciones eran totalmente alejarse por lo menos de la habitación a pesar de que moría de ganas de volver sobre sus pies y follársela ahí mismo por eso se alegró tanto cuando sintió una mano sosteniendo su camisa.
-No… No te detengas, idiota, no puedes dejarme así.
-¿Qué te costaba decirlo?- le sonrió.
-Cállate.
¿Qué si su plan desde el principio era dejarla con ganas para que le pidiera seguir? Sí, ese era y había funcionado bastante bien. De nuevo volvió a la posición en la que estaba volviendo a besar su bosa y recorriendo nuevamente su cuerpo aunque esta vez los brazos de la pelirrosa se aferraban a su cuello. Marceline bajo su rostro besando suavemente su cuerpo para después llegar a su entre pierna y comenzar a lamer y chupar para darle placer y funcionaba pues sus gemidos no se hicieron esperar sin contar que la tenía agarrada de su cabello mientras acariciaba su nuca.
Se sentía tan caliente, cada parte que la rockera tocaba comenzaba a calentarse y vibrar de deseo y ni hablar de los lugares por lo que su lengua pasaba, la estaba haciendo sentir el mayor placer de su vida, metiéndola dentro de su cuerpo y succionando su clítoris provocándole así doble placer y haciéndola llegar al orgasmo tan solo con su boca.
La pelinegra se limpió su boca con su manga sonriendo y Bonnibel la acercó hasta sí despojándola de su camisa y de su sostén rápidamente pues no quería ser solo ella quien recibiera. Quería tocarla, quería hacerla suya y hacer que gimiera su nombre como ella había hecho hace unos minutos atrás.
Chupo sus pezones ya endurecidos escuchando como se hacía más pesada su respiración. La acostó sobre la cama y se posiciono sobre ella mordiendo su estómago y haciéndola soltar un suspiro de placer. Le quitó el pantalón tan rápido que hasta ella se sorprendió de lo ansiosa que estaba por hacerla suya, en cuanto la tuvo desnuda o dudo en meter sus dedos a la boca de la cantante quien los lamió y chupó de una manera tan seductora que la hizo volver a mojarse. Sacó sus dedos de la boca de la chica y los introdujo uno por uno y no pudo evitar soltar un gemido de placer cuando sintió la mano de Marceline tocándola también.
Los segundos se volvieron minutos y los minutos horas mientras hacían el amor como nunca lo habían hecho pero como siempre lo habían deseado terminando totalmente agotadas con las sabanas ya encima de ellas acariciando su piel desnuda.
Bonnibel estaba sobre el brazo de Marcy mientras la abrazaba por la cintura siendo muy feliz por poder estar al fin con la persona que quería. Aunque todo este tiempo hubiera podido hacerlo si no hubiera sido tan berrinchuda, pero eso ya estaba en el pasado.
-Me vuelve loca saber que Flame y Keila disfrutaron antes que yo de ti de esta manera.- se quejó.
-Si te sirve de consuelo, jamás volverá a pasar y tú me tendrás siempre que quieras.- le dijo mientras acariciaba su cabello con la mano que tenía bajo la cabeza de la joven.
-¿Serás solo mía?- preguntó moviendo el rostro para verla a los ojos.
-Yo solo soy tuya, Bonnie, incluso antes de conocerte siempre lo fui.
-Eres muy tierna, sabes.
-Sí.- sonrió divertida.
La pelinegra hizo ademan de levantarse pero la pianista se lo impidió abrazándola aún más fuerte contra su cuerpo. No quería que se fuera, no ahora.
-¿A dónde crees que vas?
-Quería vestirme y prepararte algo de cenar.- explicó.
-No quiero.
-¿Y si vienen tus papás y me ven aquí desnuda y acostada con su hija?
-Nunca entran a mi cuarto, y si lo hicieran verían a su hija tan feliz como nunca lo ha sido.
-¿Y si por casualidad te lo hago de nuevo y llegan en ese momento?- dijo con una pícara sonrisa.
-No será nada del otro mundo.- rio –Solo no te levantes. Quédate conmigo.
-¿Para siempre?
-Para siempre.
Marceline la rodeo con su otro brazo apretando sin querer su rostro contra sus pechos hasta que sintió la respiración de Bonnie y, no la estaba viendo, pero podría jurar que había sonreído. No podía creer lo mucho que amaba a la pelirrosa; era su primer amor y aunque ella era el segundo sabía que sería exactamente lo mismo. Se quedaría con ella toda la vida que tuviera por delante. Después de toda ella era su vida.
