Bilbo sabía que algo no estaba correcto. No sabía el qué, pero notaba que algo no andaba bien. Se movió y sin darse cuenta se despertó. Era muy tarde o muy temprano, no sabía muy bien qué, aun así no eran horas para estar despierto.

Se había pasado todo el día ocupado. A primera hora había tenido una reunión con el jefe de los granjeros y agricultores de Dale para ayudarles con los nuevos cultivos, luego había tenido que ir a visitar el nuevo parque que estaban haciendo para los niños en la zona este de la montaña y más tarde se había puesto a escribir las invitaciones para la fiesta con Fili y Kili. Los dos hermanos tardaron muy poco en aburrirse y Bilbo se acabó viendo solo para escribirlas todas. Sabía que podía pedir a uno de los sirvientes reales que lo hiciese, como le había dicho Thorin, pero el pensaba que no era lo mismo, no era igual de personal, por lo que se había pasado toda la tarde escribiendo cartas personalizadas a cada uno de los invitados. Y todo sin segundo desayuno ni merienda. Cuando por fin había llegado el momento de cenar Bilbo se encontró solo en la sala para las comidas que tenía Thorin y él, vio que había una nota indicando que el Rey no podía ir a cenar con él debido a su agenda, por lo que Bilbo se preparó una humilde cena, ya sin apetito, y se fue a sus aposentos personales. Pasaron un par de horas hasta que oyó la puerta abrirse y vio a Thorin entrar con la vestimenta que usaba cuando quería estar cómodo. Bilbo no se inmutó y continuó leyendo. Thorin se colocó detrás de él y llevó sus manos a sus hombros para masajearle la espalada, pero Bilbo se apartó levantándose.

'Umzam, siento no haber estado para la cena.' En la voz de Thorin se notaba el cansancio que tenía, pero Bilbo estaba demasiado cansado y molesto por no haber podido verle todo el día que no se dio cuenta.

'Ni siquiera escribiste tu la nota.' Dijo sin mirarle dejando el libro sobre la mesa.

Thorin respiró profundamente. Lo último que quería era discutir con Bilbo sin motivos. Se había pasado todo el día reunido con su consejo por culpa de Dain y de sus nuevas peticiones de comercio. Cuando por fin había tenido un momento para el Dwalin había venido a contarle los problemas que estaba teniendo con los nuevos reclusos. No podía decirle que no, por lo que acabaron cenando juntos. Mientras cenaban Thorin le contó lo de la flecha. Le dijo que no sabía cómo la había hecho. No entró en detalles de lo que había estado haciendo con Bilbo previamente, no porque Dwalin no supiese sobre su vida sexual, sino porque sabía que a Bilbo no le gustaba que hablase de eso con nadie, ni siquiera con su mejor amigo, y él lo respetaba.

'Es extraño.' Dijo Dwalin dando un largo trago a la cerveza. '¿No recuerdas qué hiciste exactamente?'

Thorin negó con la cabeza. 'Solo sé que vi algo extraño en la punta de flecha. Como si se estuviese llendo una capa del metal.'

'Pero eso es imposible.'

'Lo sé.' El rey enano se llevó los dedos al puente de la nariz. 'Pero es lo que pasó. Estaba con Bilbo y de repente lo vi. Lo volví a intentar ayer, pero nada.'

'¿Lo intentaste solo?'

'Si.'

'Quizás sea eso.' Dijo Dwalin cogiendo el trozo de jabalí que quedaba en la mesa. 'Quizás deberías llevarte al hobbit. Ya sabes, repetir el proceso como la otra vez.'

'Eso no tiene sentido. Mi abuelo lo hizo solo, todos mis antepasados lo han hecho solos. No debo de necesitar a nadie para hacerlo.' El tono de Thorin se había vuelto más agresivo de lo normal, pero Dwalin no se inmutó, estaba acostumbrado.

'Yo solo te digo que repitas el proceso. Así a lo mejor descubres qué hiciste la otra vez.'

Thorin no respondió. Pasaron unos minutos más en un silencio cómodo, disfrutando la compañía del otro, hasta que Thorin se despidió.

'¿Tan ocupado estabas que no podías dedicar unos segundos a escribirme una nota diciendo que no ibas a venir a cenar?'

'Siento mucho si habías preparado la cena y…'

'No.' Grito Bilbo girándose. Sabía que Thorin no tenía la culpa de lo cansado que estaba, sabía que Thorin tenía muchas obligaciones, pero aún así eso no quitaba que se hubiese sentido decepcionado por no poder cenar con él, que no le había visto en todo el día y que ni siquiera se había dignado en escribirle él la nota diciendo que no iba a cenar con él después de que é se hubiese pasado toda la tarde escribiendo cartas a gente que ni siquiera sabía quien era. 'No había preparado la cena. ¿Sabes por qué? Porque llevo todo el día de un lado para otro, encargándome de cosas para tu reino y escribiendo invitaciones para la fiesta de tu sobrino. ¿Y sabes qué? Que he sacado tiempo en mi apretada agenda par venir y cenar contigo, pero hubiese dado igual, porque lo único que me encuentro al llegar aquí es una nota escrita por uno de tus sirvientes diciendo que no tienes hueco en tu agenda para mi.'

Bilbo no se enfadaba muy a menudo, no era un ser que perdiese el control, era una criatura tranquila, pues esa era su naturaleza. Ahora bien, cuando se enfadaba era algo digno de temer. Y Bilbo estaba enfadado. Estaba enfadado porque estaba cansado, porque no había visto a su esposo en todo el día y porque este ni siquiera se había molestado en escribirle la nota.

Thorin no sabía que decirle, no tenía escusa. Todo su ser le pedía que le gritase diciéndole que él no tenía que dar explicaciones a nadie, que para eso era el rey, pero su sentido común le hizo callarse y dirigirse hacia la puerta.

'Ni te ocurra irte, Thorin Escudo de Roble.' Dijo Bilbo señalándole con el dedo. Eso era lo único que necesitaba la parte de Thorin que pedía pelea.

'Me iré si me place. Este es mi reino, estos son mis aposentos y entro y salgo de ellos cuando quiera.'

Thorin miró a Bilbo desafiándole a decir algo y luego se fue, pegando un portazo a la puerta de madera que separaba los aposentos de los dos de los de Bilbo.

Como habíamos dicho, Bilbo se despertó notando que algo no estaba bien. Se giró en la cama y en seguida se dio cuenta de qué era. No estaba en su cama. Bueno, si, era su cama, pues Thorin la había hecho para él como su regalo de bodas, pues esa era la tradición entre los hobbits, pero no era su cama habitual. Su cama habitual era de mármol verde, con finas barras de oro que dibujaban figuras geométricas que representaban a la casa real. Y lo más importante, en su cama habitual había al lado suyo un enano de pelo negro canoso que roncaba suavemente.

Bilbo suspiró acordándose de la discusión. Sabía que no se había portado bien con él y que le había dicho cosas muy bruscas fuera de lugar. Parte de él quería quedarse en la cama y hacerse un ovillo y no moverse nunca, pero otra parte quería levantarse e tumbarse entre los fuertes brazos del enano y dormir. Al final se decantó por tragarse su orgullo, levantarse e irse a su cama. Se había quedado dormido con los pantalones con los tirantes bajados y la camisa medio medita, y así entró en su dormitorio y se encontró con una cama vacía.

'¿Thorin?' Llamó tímidamente. La cama estaba hecha y el fuego a punto de apagarse. Thorin no estaba allí. Bilbo se preocupó. ¿Dónde estaría su esposo? ¿Estaba tan enfadado con él que no soportaba estar en su dormitorio? Bilbo decidió averiguar donde estaba el rey, disculparse y pedirle que volviese a la cama con él. Conociendo a Thorin este estaría en su estudio. Pero no estaba allí. Tampoco estaba en la cocina ni en el cuarto de estar, ni donde se encontraba la gran chimenea. Bilbo se preocupó y decidió salir. Llegó a la puerta que separaba las estancias reales y preguntó a los guardias.

'Perdonar. ¿Habéis visto al rey salir de aquí?'

'Si, su alteza.' Dijo uno de ellos. Bilbo hizo una mueca incómodo. No le gustaba que le llamasen así y todos los guardias encargados de sus seguridad lo sabían, por lo que este debía de ser nuevo. 'Salió hace un par de horas.'

'¿Sabéis por un casual a donde se dirigía, señor…?'

'Mi nombre es Vili, su alteza. Y no, no lo digo, aunque se fue para la derecha.'

'Muchas gracias Vili. No hace falta que me llames alteza, con señor Bolsón sirve.'

Vili no supo que decir, por lo que se decantó por hacer una pequeña reverencia en señal de entendimiento. Su compañero sonrió tras su espesa barba.

'¿Podrías hacerme el favor de si vuelve y yo no estoy con él decirle que le estoy buscando?'

'Por supuesto su alt… señor Bolsón.'

'Gracias.' Dijo Bilbo con una sonrisa cortés antes de irse.

Pasó más de media hora hasta que por fin dio con alguien que había visto a su esposo. Era una hora extraña, y había muy pocos enanos despiertos merodeando por la gran montaña, pero Bilbo no dudó en preguntar a cada guardia que se encontraba. Sabía que ellos no dirían a nadie que estaba buscando al rey a estas horas tan raras. Por fin uno de ellos le dijo donde estaba.

'Entró en la fragua hace un par de horas. No ha vuelto a salir, señor Bolsón.'

'Muchas gracias, Narvi.'

Y Narvi tenía razón, al fondo, en su fragua, iluminado solo por la luz que salía del fuego, estaba el Rey Bajo la Montaña. Bilbo se acercó sin hacer ruido. Ahora que había encontrado a Thorin no sabía qué decirle. Thorin estaba demasiado concentrado en su trabajo que no se dio cuenta de Bilbo y gracias a ello Bilbo pudo ver que estaba trabajando en más puntas de flecha. Se quedó unos minutos viendo a Thorin trabajar. Siempre le había gustado verle trabajar, era lo más masculino que había visto en su vida. A los hobbits no les gustaba hacer labores como esas. Ellos eran más de cultivar y criar y dejar a otras razas preocuparse por las labores más pesadas y trabajosas. Y precisamente por eso no se veían hobbits trabajando el metal como los enanos lo hacía. Bilbo nunca había visto antes a un enano en una fragua, ahora podía ver a cientos, aún así ninguno captaba su atención como Thorin. Había algo en él, algo más allá de lo atractivo que estaba cuando trabajaba sus músculos que fascinaba a Bilbo. Seguramente era el hecho de que estaba en su elemento. Los hobbits cultivaban la tierra, los enanos forjaban preciosas joyas y armas. Era su naturaleza. Si alguien prestaba la más mínima atención podría ver lo relajado que estaba el rey enano cuando trabajaba por placer. Era como si durante esos momentos dejase de ser rey y tener bajo sus espaldas el peso de su reino. Era como si solo fuese Thorin, un enano forjando un objeto precioso.

'Lo siento mucho.' Dijo Bilbo rompiendo el silencio. 'Por favor, perdóname y ven a la cama.' Su voz tenía un todo de preocupación y de miedo al rechazo que no pasó desapercibido a Thorin.

Thorin dejó de golpear el metal y suspiró. 'Tengo que acabar esto.' Dijo sin girarse. 'Luego te prometo que iré.'

'¿Te falta mucho?' Preguntó Bilbo al cabo de unos segundos.

'No lo sé, ghivashel. ¿Por qué no me esteras en nuestra cama?' Su tono era suave y dulce.

'Prefiero esperarte aquí, sino te importa.'

Thorin se giró y vio a Bilbo intentando encontrar un sitio donde colocarse. Era en momentos como ese en los que se daba cuenta de lo pequeño que era. Aún sacándole solo una cabeza su cuerpo era casi el doble que le del hobbit, todo lo que le rodeaba había sido construido para enanos. Aún estando con gente de más o menos su tamaño uno no podía evitar darse cuenta de su tamaño. A veces Thorin se preguntaba si hacía bien en estar con él, si Bilbo no se merecía alguien de su propia raza y vivir en su amada Comarca, rodeado de todas las cosas que le hacían feliz. Thorin sabía que si Bilbo decidía irse un día y no volver Thorin no haría nada por impedírselo, pero también sabía que hasta que no llegase ese día iba a seguir siendo el enano egoísta que era y tener a Bilbo para el solo, aunque su conciencia le recordase más de una vez que no estaba bien.

'Creo que tienes razón, ghivashel, déjame que recoja y nos vamos a la cama. Es muy tarde.' Bilbo le miró y sonrió. Ahí estaba de nuevo esa hermosa luz que solo él veía en sus ojos. Thorin se giró para guardar los materiales y dejar las flechas a un lado para seguir otro día cuando se dio cuenta. Ahí estaba esa imperfección. La misma que había visto la otra vez.

'Bilbo, ¿puedes venir aquí?'

'¿Qué sucede, Thorin?' Dijo Bilbo colocándose a su lado.

'Me puedes decir si ves algo extraño en esta punta de flecha.' Dijo colocando la punta en la pequeña mano del mediano.

Bilbo la inspeccionó detenidamente. 'No. No veo nada raro. Aunque no sé mucho de esto.'

'¿No ves como hay una capa de metal que sobresale?'

'No. Yo la veo normal.'

Thorin cogió la punta y Bilbo se quedó mirándole. No sabía de que hablaba Thorin, supuso que tendría que ver con lo del metal negro y todo el asunto, pues aún no había hablado con Thorin sobre cómo lo había conseguido hacer el otro día.

Thorin giró la punta en sus manos, observándola. Bilbo no sabía que veía en ella, era una punta normal, bonita, pero normal. Entonces Thorin se puso a acariciarla con los dedos, como si estuviese dándola brillo, y Bilbo vio como un poco de polvo caía al suelo. Cuando acabó de limpiarla se quedó mirándola. Bilbo se puso de puntillas para mirar. Ahí estaba otra flecha forjada con el metal negro.

'Pero, ¿cómo?' Dijo Bilbo sin podérselo creer.

'Creo que empiezo a tener una idea de cómo.' Dijo Thorin mirándole con una sonrisa que podía iluminar cualquier cueva.

Bilbo notaba que todo estaba como debía de estar. Había sido un día largo y aunque no le quedaban muchas horas de sueño estaba feliz pues se encontraba en su cama con su enano rodeándole con sus fuertes brazos. Aún no sabía si creer a Thorin y su teoría de cómo había sido capaz de crear el metal, pero decidió no presionarle. Dentro de cuatro días volvía Bard y la flecha tenía que estar lista, y si Bilbo podía ayudar, aunque solo fuese con su presencia, lo haría.

Mientras tanto Legolas y sus compañeros llegaban a Dale y Elrond se disponía a partir hacia el Este, de camino al gran Reino del Enano por primera vez desde hacía casi doscientos años.