Bilbo se encontraba disfrutando de su primer cena cuando uno de los ayudantes de Balin se acercó a él.
'Mi señor Bolsón, Balin reclama su presencia en la Sala Grande.'
'¿Ahora?' Preguntó Bilbo un tanto molesto, pues no le gustaba que le interrumpiesen mientras comía. No era de buena educación hacerlo, aunque Bilbo sabía perfectamente que sus modales y principios gastronómicos no significaban nada para los Enanos.
'Bard está aquí y el príncipe Legolas le acompaña.' Fue toda la explicación que dio el enano.
'Comprendo.' Bilbo dejó de comer el estofado, se limpió la boca con la servilleta y se puso de pie. 'Muchas gracias por informarme. Iré en seguida.' El enano hizo una pequeña reverencia y se fue. Bilbo hizo una pequeña mueca. Seguía sin acostumbrarse a que la gente se inclinase delante de él. No era natural. El solo era un hobbit, la raza más pequeña de la Tierra Media, no quedaba natural que se inclinasen ante él. Con un leve suspiro Bilbo se dirigió a la sala, rezando por que Thorin no hubiese dicho algo inadecuado.
'Últimamente tenéis por costumbre llegar en el día equivocado.' Dijo Thorin entrando en la sala con toda la majestuosidad que poseía. Bard no pudo desear haber llegado en otro momento. Tratar con Thorin era algo pesado y que consumía toda su paciencia, pero tratar con él cuando no estaba en un buen humor, como era la mayor parte de las veces, era pura tortura.
'No por puro gusto, de eso podéis estar seguro.'
Thorin le miró con esos ojos penetrantes y fríos como el hielo. Justo cuando Bard pensaba que no podría mantener su mirada por mucho tiempo el rey enano miró al elfo.
'Y, ¿a qué debemos la presencia de elfos en Erebor?'
Legolas, que hasta entonces había estado en un segundo plano sin querer llamar mucho la atención, miró al rey con más bravuconería de la que debería.
'Mera coincidencia. Mis asuntos me llevan a Dale. Aquí me hallo como mero acompañante.'
Justo cuando Thorin iba a decirle, de una forma un tanto brusca y grosera, que la próxima vez se quedase en Dale, entró Bilbo con una sonrisa.
'Cuanto tiempo sin verte, Bard. Me enteré de tu viaje a Dorwinion, espero que haya sido beneficioso y no te hayas encontrado problemas.'
Bard saludó al hobbit con una sonrisa. No podía negar que la primera vez que había visto a la criatura se había quedado más que sorprendido. Nunca antes había visto a un Hobbit ni sabía de la existencia de la raza, pero no tardó mucho tiempo en apreciar al hobbit y en considerarle un amigo y aliado. Él era el único que le trataba como un amigo en el reino del enano y había aprendido a valorar la amistad del mediano como algo más importante que el oro o el estatus.
'Todo ha ido bien, gracias por preguntar. Dentro de poco volveremos a recibir mercancía y podremos reanudar el comercio.'
'Me alegra saberlo.' Y dicho esto se giró al príncipe elfo. 'Es un placer volver a verte, príncipe Legolas. Mucho tiempo ha pasado desde tu última visita.'
'No el suficiente.' Dijo Thorin entre dientes, pero lo suficientemente alto que Legolas, gracias a su aguda audición y Bilbo, por estar a su lado, pudieron oírlo. Aún así ambos hicieron como si no.
'Como le comentaba al Rey mi presencia en Erebor es meramente accidental.'
'Aún así es bienvenida.' La sonrisa de Bilbo y la sinceridad en su voz no dejaba lugar a réplicas.
'Sé que no venimos en una buena hora, pero me ha sido imposible llegar antes. Me gustaría tratar el tema que nos atañe lo antes posible.' En la voz de Bard se notaba su cansancio y que no estaba para guerra de palabras con el enano. Al menos no hoy.
Thorin hizo un gesto y uno de los guardias trajo una caja de roble. Era una caja sencilla pero con unos detalles tallados en la tapa preciosos e intrincados. El guardia miró a su rey y cuando este asintió abrió la caja. Dentro había tres flechas lo suficientemente largas para el gran arco del Hombre. Habían sido talladas como piezas de arte, aún así se notaba que eran instrumentos de guerra. Las plumas del final de cada flecha eran negras cual plumas de cuervo, y Bard supuso que eran precisamente de ese animal, un recordatorio constante de quién las había creado. Legolas miró las flechas y no pudo evitar que su cara demostrase su sorpresa cuando vio el material con las que habían sido forjadas. Era un metal negro y el elfo sabía que con cualidades mágicas. Nunca antes había visto semejante metal y deseaba inspeccionarlo y tocarlo con un deseo inexplicable. Bard pasó la mano por la punta de las flechas, admirando la suavidad y el frío del metal. Estas flechas eran sin duda mucho más hermosas que la que él había tenido en su poder.
'Son una auténtica maravilla.'
Thorin no dijo nada, pues sabía que su obra era perfecta. El enano cerró la caja y se la ofreció al Hombre. Bard la cogió con una inclinación de cabeza y miró a Thorin más serio que antes.
'Habéis cumplido vuestra parte, y he de decir que de una manera que no deja lugar a dudas de vuestra maestría. Ahora me pregunto, ¿qué es lo que debo pagar por semejante obra?'
Thorin no dijo nada durante unos segundo y Bilbo le miró preocupado. Temía que Thorin se dejase llevar por el asombro y respeto que le ofrecía Brad y pidiese algo que el Hombre no pudiese darle. Pero Thorin sorprendió a todos con su petición.
'El precio es una alianza en época de guerra. Es una promesa de que si Erebor se ve alguna vez en necesidad, ya sea ahora o dentro de doscientos años, Dale irá en su ayuda. El precio es tener la certeza de que cuando haya una vez en la que Erebor necesite aliados Dale y sus hombres estarán para ayudar de forma desinteresada.'
'¿Una vez?' Preguntó Bard.
Thorin asintió. No le gustaba repetirse. Bard miró la caja y miró al Enano. No se sentía cómodo recibiendo algo personal y dando a cambio algo que no estaba en su mano dar. Lo que el Rey de la Montaña Solitaria le pedía era algo que mostraba el profundo amor y preocupación que tenía por su reino. Era un precio alto, pero a la vez uno no que mostraba el respeto que tenía por los guerreros de Dale. Era una promesa de una alianza como las que había tenido su pueblo en el pasado y Bard encontró en ello cierta tranquilidad y esperanza.
'Acepto el trato, Rey bajo la Montaña.'
Thorin asintió y el mismo enano que había llevado al caja sacó un pergamino escrito en Westron. Era un contrato que explicaba el trato y el pago de las flechas y las condiciones. Bard lo cogió y lo leyó.
Mientras Legolas no paraba de dar vueltas a lo que acaba de presenciar. Debía contar a su padre lo que había visto y debía conocer más sobre dicho metal. Sabía que una flecha de ese metal había sido lo que había matado a Smaug, pero no sabía que su valor fuese tanto como para pedir a cambio de ella una alianza atemporal.
Bard pidió un pluma y firmó el contrato.
'Parece que todo está en orden.' Dijo Balin inspeccionando el documento.
'Me alegra haber llegado a un acuerdo, sin embargo ahora debo partir. Es muy tarde y el viaje a Dale es largo.'
'Si lo deseáis podéis quedaros aquí a cenar y pasar la noche.' Dijo Bilbo y Thorin no pudo evitar mirarle como si se hubiese vuelto loco. 'Si no me engañan mis ojos lleváis todo el día de viaje, e igual vos, príncipe Legolas. Os vendría bien descansar, llenar el estómago y partir mañana.'
'No diré que no es una oferta tentadora, más no quiera imponer nuestra presencia.' Dijo Bard cordialmente.
'No es imposición. Sería un placer. ¿Verdad, Thorin?' Dijo Bilbo mirando a su esposo con una mirada llena de amabilidad pero que Thorin conocía muy bien. Era una mirada que decía "más te vale hacerme caso en esto si quieres seguir durmiendo a mi lado".
'Sería todo un placer. Al fin y al cabo los Enanos somos famosos por nuestra hospitalidad.' Esto último lo dijo mirando fijamente al elfo.
'Pues no se hable más.' Dijo Bilbo con una sonrisa sincera, pues era un hobbit, y a los hobbits les encantan las visitas. 'Os acompañaré a vuestros aposentos. La cena será en más o menos dos horas. Podéis relajaros mientras. Mandaré a alguien a buscaros cuando sea la hora.'
'No había ninguna necesidad de invitarles. Dale no está tan lejos.' Dijo Thorin cuando Bilbo y él entraron en su dormitorio.
'Se llama ser educado, Thorin. Llevan todo el día de viaje.'
'En efecto. Y podrían estar perfectamente parte de la noche de viaje también.'
Bilbo le miró con el ceño fruncido. Thorin le respondió con otra mirada igual de hostil.
'Sabes que disfruto de la compañía de Bard. Y hace mucho que no veo a Legolas. Me gustaría saber que tal le va a él y a su reino.' Bilbo sabía que estaba entrando en un terreno peligroso, pero no tenía miedo de las circunstancias.
'No tengo nada en contra de que tengas amistad con Bard.' El tono de su voz decía lo contrario. 'Pero el elfo, eso es otro tema.'
'¿Me estas diciendo que no puedo ser su amigo?' El lado Took de Bilbo asomó en su voz.
'No digo tal cosa. Simplemente que no le quiero cerca de mis dominios.' El tono de Thorin estaba cargado de una irá que le estaba siendo difícil contener. No comprendía porqué Bilbo quería tener relación con alguien que no solo les había dado la espalda a su pueblo, sino que les había mantenido cautivos en su prisión durante semanas. Alguien que había hecho todo lo posible por apropiarse de un oro que no era suyo. Alguien que no era de fiar. Un elfo.
'Eso se puede arreglar fácilmente, iré a los suyos.' La voz de Bilbo era desafiante.
'Bilbo...' Más que decir su nombre lo gruñó. Bilbo sabía que había ciertos temas con los que nunca estaría de acuerdo con su esposo, pero era un ser cabezota y un hobbit adulto y no consentía que alguien le dijese lo que tenía o no que hacer.
'No, Thorin. No. No vamos a tener esta conversación otra vez. Tolero que tengas como enemigo personal a Thranduil, hasta lo puedo comprender, pero Legolas no te ha hecho nada…'
'¡Nos encerró en sus celdas y persiguió hasta dar con nosotros! ¿A eso tu le llamas nada?' En momentos como ese Bilbo daba gracias a que las pareces fuesen de ancha roca, pues sino los potentes gritos del rey se oirían por toda la planta.
'¡Eso fue por orden de su padre! Él no te ha hecho nada. Y aunque te hubiese hecho algo sería lo mejor que lo dejases en el pasado. No puedes pasarte toda la vida enemistado con el reino del Bosque Negro.'
'¡No permito que me digas lo que puedo o no hacer en mi propio reino!' Dijo Thorin acercándose a él.
'¡Ni yo tampoco!' Dijo Bilbo golpeando el duro pecho del enano con el dedo. 'Así que escúchame bien, oh Rey bajo la Montaña, porque estoy cansado de repetir siempre lo mismo. No puedes pasarte la vida enemistado con todo elfo que provenga de ese bosque, porque necesitas cosas de ellos. Son tus vecinos y te guste o no tu pueblo necesita de sus defensas y su comida. Sabes igual que yo que es mejor tenerlos como aliados que como enemigos. Así que perdóname si intento que la mínima opción que hay de que ambos reinos se reconcilien, como en los tiempos antiguos de los que tanto te gusta hablar, suceda.' Bilbo paró para respirar sin dejar de mirar a Thorin. Lo siguiente que dijo fue en un tono más dulce, sin elevar la voz y mirando hacia sus pies. 'Legolas no es su padre. Hay algo en él que me dice que es digno de nuestra confianza.'
Se pasaron unos segundos en silencio. Segundo que a Bilbo le parecieron horas y cuando por fin se atrevió a subir la mirada se sorprendió al no ver la ira que había antes en los ojos del enano, en su lugar había un ligero deje de resignación.
'Siempre has confiado en mi en asuntos importantes y sabes que lo único que quiero es lo mejor para ti y los tuyos.' Dijo Bilbo acariciando la hermosa túnica azul del rey. Aún con las capas de ropa podía notar el corazón del enano latir acelerado, por culpa de su discusión. 'Hay algo que me dice que Legolas puede ser un gran aliado para tu reino. No sé porque, pero no siento.'
'Depositas demasiado confianza en la gente.' Dijo Thorin en un tono más suave, llevando sus manos a la cintura del mediano.
'Y tu depositas muy poca.' Contestó Bilbo poniéndose de puntillas para besar ligeramente al enano.
Cuando sus labios se separaron Thorin junto su frente con la de Bilbo.
'Esta bien. Confiaré en ti en este asunto. Pero eso no quiere decir que me guste o que vaya a ser amable con él.'
'No hace falta que lo seas, solo que dejes la conversación a mi.'
Se pasaron unos segundos en silencio, Bilbo masajeando el pecho de Thorin, siguiendo el intrincado diseño y Thorin simplemente disfrutando del olor del pelo de Bilbo. Su dolor de cabeza no había hecho más que aumentar con la pequeña discusión que había tenido con su esposo, y ahora solo quería relajarse antes de tener que afrontar la cena con sus invitados.
'Ven.' Dijo Thorin separándose y cogiendo la mano del mediano.
'¿A dónde vamos?' preguntó Bilbo sorprendido.
'A tomar un baño.' Thorin no dijo nada más, pero Bilbo no lo necesito y se dejó guiar con una sonrisa hasta el majestuoso baño que compartían.
Decir que las discusiones entre Bilbo y Thorin eran poco frecuentes era negar la evidencia. Ambos tenían temperamentos muy fueres. Ambos eran seres cabezotas y con una clara visión de lo que se debía o no hacer. Ambos eran seres con valores e ideales completamente distintos y propios de su raza. Eran dos criaturas completamente opuestas. Todo hubiese sido diferente si Bilbo hubiese sido un enano, y Thorin lo sabía. Si Bilbo hubiese sido un enano, aunque fuese su esposo, sería su súbdito, y estaría obligado moralmente a obedecerle y no llevarle la contraría de una forma tan brusca, pero Bilbo era un hobbit y los Hobbits no reconocían a la realeza. Que Bilbo se hubiese casado con uno no decía que fuera súbdito suyo, y eso le daba el derecho a tratarle como a un igual y a expresar siempre su punto de vista. Y, aunque Thorin nunca lo reconocería en voz alta, era una de las principales razones por las que le había elegido como su cónyuge. El hobbit le irritaba como nadie le había irritado nunca. Estaba acostumbrado a que nadie le llevase la contraria, a que todos le tratasen como a su rey y nunca antes había conocido a alguien capaz de plantarle cara, alguien que no fuera de su familia. Y toda persona con poder necesitaba a alguien que le dijese la verdad a la cara y que le desafiase en el buen sentido. Thorin necesitaba a Bilbo, no solo para ser mejor enano, sino para ser mejor rey; y eso era algo que tenía presente siempre. Aún así eso no significaba que fuesen a dejar de discutir. Pues como ya hemos dicho, no había nadie que irritase más al rey enano que su amado hobbit.
No tardaron mucho en encontrarse en la gran bañera. Thorin apoyado contra el mármol verde y Bilbo contra el torso del enano. Las manos de Thorin acariciaban la suave piel del mediano, recorriendo sus piernas y el interior de sus muslos, acariciando la pequeña tripa y las curvas tan características de su raza. Bilbo apoyó su cabeza entre el cuello y el hombro de Thorin y este aprovechó para besarle.
'Si tienes en mente algo más que acariciarme deberías empezar ya. No tenemos toda la noche para nosotros.'
'La falta de tiempo no es culpa mía. Y ya sabes que me gusta dedicarle tiempo a las cosas en las que pongo mi atención y mis manos.' Dijo Thorin bajando las manos por la delgada línea de pelo que llevaba a la entrepierna de Bilbo.
Thorin estuvo un tiempo jugando con Bilbo mientras le besaba el cuello y Bilbo no tardó en empezar a moverse, haciendo que Thorin soltase un pequeño suspiro ante la fricción del cuerpo del mediano contra su miembro. Bilbo se irguió, poniéndose de rodillas de espaldas a Thorin y moviéndose hasta llegar al otro lado de la bañera donde había un frasco de aceite de belleza. Se lo ofreció a Thorin y se quedo con las manos y las rodillas apoyadas en el fondo de la bañera, esperando que Thorin cogiese la indirecta y empezase a prepararle.
'Un poco ansiosos, ¿no?' Dijo Thorin incorporándose un poco y acariciando el culo de Bilbo con sus grandes manos.
'No. Simplemente práctico. Pues aún tengo que lavarte y arreglarte el pelo.'
Thorin sonrió, mojando sus dedos en el aceite y acariciando con ellos la entrada de Bilbo.
'Habrá que volver a llenar la bañera.'
Bilbo bajó la cabeza, disfrutando de la sensación que tan bien conocía.
'Contaba con ello.'
Thorin besó el fin de la espalda de Bilbo mientras le introducía un dedo. Bilbo gimió y sus brazos temblaron un poco, pero no tardó en acostumbrarse a la intrusión.
'¿Qué pasaría si llegásemos tarde?'
Thorin estaba disfrutando del cuerpo de su esposo. Le encantaba ver como se abría a él, solo a él, como Bilbo dejaba de ser una criatura educada y correcta para pasar a ser un ser lleno de lujuria y pasión. Jugó con su dedo índice hasta que notó que había suficiente espacio para otro. No tardó en introducir otro dedo.
'Thorin.' Gimió Bilbo. Bien podía haber sido una reprimenda por la sugerencia de llegar tarde o por no ir lo suficiente deprisa.
'Me puedo imaginar sus caras.' Movió los dedos más rápido. 'Esperando nuestra llegada'. Con la otra mano empezó a acariciar el miembro de Bilbo. 'Y nosotros mojados. Y tu con una deliciosa cara de satisfacción y vergüenza.' Echó más aceite e introdujo otro más. 'Y ellos sabrían perfectamente el motivo de nuestra tardanza.'
Para entonces Bilbo no podía replicarle nada. Su brazos a penas le soportaban. Su mente solo estaba enfocada en el placer que sentía y en lo mucho que deseaba a Thorin, detrás de él, follándole hasta que se olvidase de su propio nombre. Thorin subió el ritmo con sus manos hasta que lo único que salía de Bilbo eran entrecortados gemidos. No había nada más erótico para Thorin que Bilbo en ese momento. No había necesitado tocarse para estar completamente duro, aún así quería disfrutar un poco más del momento, pues no siempre Bilbo estaba de humor para algo rápido y sucio. Ese era uno de los principales beneficios de sus rápidas discusiones, que ambos se quedaban con una energía e ira dentro que necesitaban sacar de una forma o de otra.
'¿Qué es lo que quieres?' Dijo Thorin con una voz grave, dejando de estimular a Bilbo.
'Sabes lo que quiero.' Dijo Bilbo, al cual dejar de sentir dicho estímulo le había aclarado un poco la mente.
'Dímelo.' Susurró Thorin colocándose encima de Bilbo pero sin apoyar su peso en el.
'Quiero que me folles. Quiero que me folles tan fuerte que pueda sentirlo toda la noche. Quiero notar cada parte de ti. Quiero que hagas que me corra solo por estar dentro de mi y luego quiero sentir como te corres en mi.' Todo esto lo dijo Bilbo mirando a los ojos a Thorin y este no tardó ni dos segundos en levantarse y salir de la bañera. Cogió a Bilbo y le sacó de ella. Sabía que al mediano no le gustaba que le moviesen como si fuera un niño, pero Thorin no tenía paciencia para que este saliese por su propio pie. Bilbo no tardó en ponerse de rodillas y agarrarse al borde de la bañera mientras Thorin untaba de aceite.
El único aviso que tuvo Bilbo fue la mano izquierda del rey recorriendo su espalda y apoyándose en su cintura, después de eso notó como el enano entraba en el con un movimiento decidido y como no esperaba a que Bilbo se acostumbrase a él como era habitual cada vez que hacían el amor. Pues en ocasiones como estas ambos necesitaban algo más salvaje y primitivo.
Bilbo tardó unos minutos en acostumbrarse a los rápidos empujones de Thorin, pues el rey enano trabaja su cuerpo con la misma intensidad con la que trabajaba la espada, pero cuando por fin sus gemidos pasaron a ser solo de inmenso placer no pudo evitar que sus caderas se movieran de forma involuntaria para unirse a los movimientos del enano. Thorin noto como las piernas de Bilbo empezaban a temblar y le agarró más fuerte de las caderas, con cuidado de no agarrarle muy fuerte para no dejar marcas. Sabía que tendría que utilizar todos sus recursos si quería que el mediano llegase al clímax de la forma en la que él quería, por lo que bajó el ritmo y empezó a dar empujones más lentos, sacando casi todo su miembro de forma lenta y entrando de nuevo en el caliente cuerpo del hobbit de forma rápida.
Bilbo no podía más. El cambio de ritmo era demasiado para él, todo su cuerpo le pedía que se rindiese, que se tocase y acabase con esta agonía, pues notaba su orgasmo cerca.
'Thorin.' Rogó con las pocas fuerzas que le quedaban para hablar entre gemido y gemido.
Thorin volvió a cambiar el ritmo, haciendo que esa parte dentro de Bilbo que le llenaba de placer no tuviese descanso. 'Esto es lo que querías, ¿no es verdad, mediano?'
'Sí. No pares, no pares.' Bilbo notaba como estaba cerca, muy cerca.
Thorin oyó como Bilbo susurraba algo y paró de moverse y con un brazo atrajo su cuerpo hacia el suyo, pegando su peludo y musculoso torso a la suave y pequeña espalda del mediano.
'¿Decías?'
Bilbo gimió de placer con el cambio de posición y no pudo evitar girar la cabeza y besar lo mejor que pudo al enano. Fue un beso lleno de pasión donde Bilbo no dudo en morder el labio inferior de Thorin y este no pudo evitar moverse dentro del hobbit de nuevo.
'Fóllame, mi rey.' Le susurró Bilbo al oído y Thorin no pudo más que complacerle.
A los pocos minutos Bilbo se encontraba gritando de placer. El orgasmo le golpeó con más fuerza de la esperada y la mano de Thorin en su miembro no hizo más que ampliarlo. Bilbo no notó que Thorin seguía moviéndose en él hasta unos segundos después cuando pudo recuperar el sentimiento de realidad. Por los movimientos de Thorin supo que aún no estaba cerca. Era en momentos como esos en los que otra de las grandes diferencias entre razas salía a flote. Bilbo era capaz de llegar al orgasmo varias veces en una misma noche. Gracias a la predisposición de su cuerpo por las cosas que dan placer se recuperaba más rápido que cualquier otra raza. Los Hobbits podían pasarse toda la noche disfrutando de los placeres del cuerpo, de ahí que fueran una raza tan fértil. Los enanos, por el contrario, aguantaban más que cualquier otra raza. Habían sido creados para ser duros y resistentes y soportar las necesidades del cuerpo más que cualquier otro ser. Su forma de hacer el amor era más animal y fuerte, más larga y con un final tan intenso que les dejaba sin recuperación hasta pasadas unas cuantas horas. Era sorprendente como hobbit y enano habían conseguido sincronizarse tan bien en el terreno sexual, aunque siendo sinceros, se complementaban a la perfección en cualquier terreno.
Bilbo esperó a recuperar fuerzas, mientras Thorin trabaja en él acariciándole la tripa, y cuando se vio capaz le dijo que parase. Era lo último que Thorin quería, pero aún así lo hizo. Bilbo se movió y se colocó mirando al enano, sentado sobre sus rodillas. La diferencia de estatura de ambos venía muy bien en momentos como esos, donde Thorin seguía erguido de rodillas y Bilbo podía acercarse a su duro miembro sin tener que pegarse mucho al suelo.
Bilbo acarició un poco a Thorin, notando el peso en su mano y acariciando sus genitales. Thorin llevó una mano a los rizos de Bilbo y este no tardó en llevarse el gran miembro a la boca. Una de las buenas cosas de los Hobbits a la hora de dedicarse a los placeres de la carne era que estaba acostumbrados a comer y a meterse en la boca grandes porciones de comida, por lo que habían aprendido a evitar ese reflejo involuntario que hacia que te dieran arcadas.
Bilbo colocó sus manos en las poderosas caderas del enano para indicarle que podía moverse en él y Thorin no pudo evitar mirar como su miembro desaparecía en la boca del mediano.
'Âzyungâl.' Dijo acariciándole la cabeza y moviéndose en él. Estaba cerca, pues pocas cosas conseguían que Thorin se corriese rápidamente que follar la boca de Bilbo.
Bilbo no había contado con el olor del enano cuando pensó en su plan. Era intoxicante. La forma en la que se movía en su boca, el peso de su miembro, su fuerte olor a metal y fuego y algo que era solo de Thorin era demasiado para Bilbo. Notó como volvía a ponerse duro y llevó una mano a su erección moviéndola al mismo tiempo que los empujones de Thorin. No pasó mucho hasta que Bilbo se encontró con la mano y la boca llena de semen.
