Dos chicos se encuentran platicando en una habitación.
-Simplemente las cosas no se encuentran bien entre ella y yo- Dice Shuuichi con una mirada triste.
-Oh, no es la primera vez que me dices eso. Deberías esforzarte un poco más por contarme tus problemas.-la chica de cabellos cafés le reclama a su amigo.
-Sí, podría esforzarme más, pero no quiero- Contesta con una pequeña sonrisa.
-Está bien. Ya sabes que si las cosas siguen mal, yo te puedo ayudar a que te sientas mejor- La chica saca un pequeño maletín.
-Maya, ¿Estás consciente de que esa cosa te puede matar?-
-Sólo a los adictos, si tienes fuerza de voluntad no tiene por qué llegar más lejos-
-Maya…. Es tarde, debo irme. Fue un placer saludarte- Shuuichi se levanta de su asiento y se dirige hacia la puerta.
-La verdad me encantó que hayas venido y que me tengas la confianza… ammm…emmm… de … por lo menos decirme que tienes problemas, ya sabes, aunque no me digas que los causa- Maya se pone de pie –Te acompaño a la puerta-
-Muchas gracias-
Más tarde esa misma noche. Shuuichi se encuentra pensando en si entrar o no a su casa ya que últimamente las cosas se encontraban bastante tensas entre su madre y él puesto que Kurama debido al cansancio, después de un combate en el que el pelirrojo casi pierde la vida, olvido deshacerse de sus ropas de combate manchadas totalmente de sangre y desgarradas. Su madre limpiando un poco su habitación las encontró y desde ese día no ha parado de preguntarle a Kurama por una explicación y, si las cosas no se han puesto peor es porque Shiori ha decidido no comentarle nada a su actual esposo, aún.
-Me pregunto si… de verdad no quiero tener que recurrir a mis poderes para que mi madre olvide eso, ya no, fue suficiente la última vez que los use para que ambos aceptaran ese viaje alrededor del mundo, pero tampoco quiero mentirle… ni puedo decirle la verdad… o sí?- Kurama se pregunta mientras entra a su casa.
-Buenas noches, madre-
-Shuuchan, ¿ya cenaste?- Pregunta su madre.
-No, la verdad es que no tengo apetito-
-Perfecto. Ahora quítate la ropa, por favor- Prosigue Shiori con una voz firme.
-¡Mamá!- Kurama se muestra muy sorprendido por las palabras de su madre. No esperaba tales palabras.
-No me quieres decir de quién son, no sé en qué tipo de problemas está metido mi hijo, no sé si te están lastimando o si eres tú el que lástima a otras personas. Aun así la cantidad de sangre con la que se encuentran manchados esos trajes es demasiada y yo necesito saber qué es lo que pasa- Shiori se acerca a su hijo –Si no te las quitas tú, lo haré yo-
Kurama quedó en shock, no sabía cómo reaccionar o sí lo sabía pero no estaba seguro de querer hacerlo, se había hecho a la idea de dejar atrás su pasado pero últimamente habían estado saliendo trabajos del mundo espiritual que le hacían regresar a su antigua forma, trabajos que también le causaban serias heridas.-Tal vez ya es momento, tal vez deba decirle- Piensa –Será lo mejor-
-De acuerdo, las quitare yo mismo- comienza a desabrochar el saco de su uniforme poco a poco, una vez fuera se levanta la camisa blanca dejando ver una gran cantidad de vendas que rodean su torso y brazos, incluso se puede ver algunas gasas, ambas, gasas y vendas se encuentran manchadas de sangre, unas más que otras, dando a decir que las heridas son muy recientes.
Al ver las heridas Shiori queda completamente paralizada, qué ha estado pasando con su hijo, será acaso tan mala madre que no se dio cuenta de lo que ocurría en la vida de su hijo. Mientras ella se pregunta sobre sus cualidades como madre, Kurama continua, sigue el pantalón, lo baja rápidamente dejando ver una gran cantidad de marcas y lo que parecen ser quemaduras, sólo las que se veían grandes se encontraban vendadas.
Siente que le falta el aire, inmediatamente quita la mirada del cuerpo de su hijo y lo dirige hacia el comedor, se encuentra muy agitada y torpemente busca sentarse en una silla. Kurama comienza a vestirse inmediatamente y se dirige a su madre.
-Madre, ¿te encuentras bien?- pronuncia cada palabra con un completo tono de preocupación y de arrepentimiento por lo que acababa de hacer, había lastimado a su madre.
-¿Yo?- Responde sorprendida ante la extraña pregunta de su hijo, por qué le preguntaba eso a ella, él es el que se encuentra totalmente lastimado. -¿Qué es lo que te paso? ¿Tienes problemas en la escuela? ¿Con tus amigos? ¿Cómo soportas tanto dolor? ¿Cómo sigues de pie en esas condiciones?-
-Madre… te serviré un poco de agua- Había hecho lo correcto, debería continuar y decirle la verdad o en este punto utilizaría sus poderes y borrar su memoria. Termina de servir el agua en un vaso y se lo lleva.
-Entonces, ¿qué es lo que sucedió?- pregunta mientras toma el vaso de agua.
-Creo que es mejor dejar esto para otro día, deberías de descansar- le dice amablemente mientras tiende su mano para ayudarla a levantarse.
-Tienes razón, tú también deberías de descansar ¿Quieres que te de una pastilla para el dolor?
-No, no te preocupes. Ya me encuentro tomando algo. Mi padre y mi hermano no se encuentran, ¿cierto?-
-No. Tu padre fue a dejar a tu hermano con su abuela este fin de semana- Ambos se dirigen a la habitación de la señora. –Suuchan, sabes que te amo, sabes que eres lo más importante en mi vida y que definitivamente haré todo lo posible por ayudarte en lo que sea que pueda. Te amo, hijo- le da un beso en la mejilla- descansa- con eso último entra a su habitación y cierra la puerta. Kurama se sintió tan aliviado de escuchar a su madre decir esas palabras. Ahora se encontraba más decidido que nunca a revelarle su secreto.
