¡Hola personitas! Espero que no me odien por el capítulo pasado.

Gracias a todos por leerme, eso es importante para mí. :D

Les recuerdo que se pasen por mi página ("Dichiro"), para que vean unas curiosidades que no saben sobre la historia ;3

Como lo prometí, este capítulo es épico (o al menos empieza el Elsanna). A leer.


En ese momento el departamento se sentía demasiado solo, como si las personas que estaban ahí no existieran o simplemente no se encontraran presentes, era como si vivieran en dos mundos distintos, a pesar de estar ahí no se percataban de su presencia pero a decir verdad en ese momento ella tampoco se percataba de Anna y Hans, mucho menos de Kristoff que permanecía en su cuarto sin hacer el más mínimo ruido. Por un momento el mundo había dejado de girar dejándola sumergida en un espacio en el que tiempo no avanzaba y en el que nada existía, poco a poco fue saliendo de ese anonadamiento comenzando a escuchar el ruido a su alrededor, llegando a sus oídos principalmente la conversación que mantenían los jóvenes en la sala, al parecer hablaban de puras trivialidades sin prestar atención al pobre ángel que seguía sollozando pausadamente y tal vez, en parte, fuera mejor así, pues ver llorar a un ángel era una experiencia que nadie debería vivir, ver a un ser tan bello y lleno de luz llorando haría sentir extremadamente triste a cualquiera.

-Desde aquí la vista es hermosa- comento el pelirrojo aún recargado sobre la ventana

-Sí, a decir verdad es lo que más disfruto de ese sitio-

-¿Tu apartamento tiene escalera a la azotea, verdad?-

-Sí, ¿Por qué?-

-Simple curiosidad…-

Hans siguió hablando pero Anna de pronto había dejado de escuchar, pues un repentino escalofrió recorrió su espalda y la hizo voltear hacia atrás, no vio nada en particular pero por algún motivo no podía apartar la vista del centro de la sala. Estaba viendo fijamente a Elsa, aunque claro, sin darse cuenta de que se encontraba ahí. Algo la hizo sentirse repentinamente triste, no era como para querer llorar pero sí que era un pequeño malestar. Se sobresaltó al sentir la mano de su novio tocando su hombro, volteo a verlo asustada por el contacto repentino y se encontró con su mirada de interrogación, al parecer había seguido hablando un rato sin darse cuenta de que ella no escuchaba ya.

-Perdón, ¿me decías?- preguntó apenada

-Te pregunte qué era lo que estabas viendo-

-Oh, realmente no veía nada, es solo que… sentí algo extraño, pero no importa, no ha sido nada- sonrió

-Bueno, si tú lo dices-

Elsa había notado la mirada de la chica y aun la miraba sorprendida, sabía por sus palabras que no la había visto, pero si se había percatado de su presencia que era lo importante o lo extraño mejor dicho, que ella supiera ningún humano los había notado antes, ni siquiera sin necesidad de verlos, pero bueno, tampoco podía estar segura de ello considerando que llevaba poco tiempo en la Tierra. Además, ahora lo importante era dar con lo que sea que hubiese matado a su amigo, esa era su prioridad, y aunque sabía que sería difícil, no descansaría hasta conseguirlo. Por supuesto que no descuidaría ni a Kristoff ni Anna, los cuidaría lo mejor posible. Se levantó del piso y floto hasta el cuarto donde se encontraba Kristoff, no tenía las más mínimas ganas de seguir ahí; normalmente solía ir caminando al igual que los humanos pero esta vez no tenía ánimos para caminar.

Al entrar vio a Kristoff profundamente dormido, parecía tan tranquilo que eso la hizo sentirse un poco mejor, la calma de cualquier humano hacía sentir a un ángel igual de tranquilo, y si ese humano era el suyo propio era aún mejor, pues era como una muestra de que estaban haciendo bien su trabajo. Se sentó a un lado de la cama y colocó sus antebrazos sobre sus piernas cubriéndose el rostro con las manos, ya se había calmado pero aún se sentía muy cansada, a pesar de que era un ángel y se suponía no podía cansarse.

-¿Qué voy a hacer? No tengo manera de encontrar a quien le haya echo eso- suspiro hablando para sí misma

Sven se acercó hasta sus piernas y se acostó justo ahí, al ser sumamente importante para el chico, el perro se había ido a vivir con ellos también. Elsa volteo a verlo y sonrió, al parecer solo él se daba cuenta de ella y de lo que estaba sintiendo en esos momentos, y podría decirse que ese gesto suyo era como una muestra de que la apoyaba.

-Es hora de irme, cuídate mucho, vendré a verte mañana- anuncio el pelirrojo

-De acuerdo, te veo mañana entonces-

Se despidieron en la puerta con un cálido abrazo, se sonrieron y Hans termino por marcharse, Anna siguió pensando en el extraño sentimiento que había tenido mientras se dirigía a la habitación de su amigo para ver como la estaba pasando o que estaba haciendo. Se asomó un poco viendo que estaba profundamente dormido por lo que prefirió dejarlo dormir y cerro la puerta de la habitación. Fue a su habitación, se metió a la ducha y al terminar, inmediatamente se acostó, no tenía nada mejor que hacer e intuía que mañana sería un día bastante largo.

A mitad de la noche se despertó por un ruido proveniente de la sala, primero creyó estar soñando pero después fue bastante más claro, definitivamente había alguien en su casa, se levantó lentamente de la cama sin hacer ruido y se acercó a la puerta para poder oír mejor. Tenía que hacer algo, quien sabe lo que podría estar haciendo en su casa la persona que se encontraba ahí.

Por su parte Elsa también había escuchado el ruido y al salir se dio cuenta de que había alguien en la casa, Kristoff seguía profundamente dormido y además estaba en muy mal estado como para poder hacer algo. De pronto recordó que Anna estaba sola y que Olaf ya no estaba para protegerla por lo que fue volando hasta su habitación y la encontró de pie al lado de la puerta, se le veía claramente toda la intención de salir y a saber que podría pasarle si se encontraba con aquel hombre que se encontraba afuera.

-Ni se te ocurra salir- le reclamo

-Salir podría ser peligroso… pero no voy a dejar que nadie me robe- dijo para sí misma y tomó el pomo de la puerta

-¿Qué? No puedes hacer nada, quédate aquí, es lo más seguro- insistió

El ángel estaba desesperada, sería mucho más difícil, por no decir que prácticamente imposible, cuidarla si llegaba a salir justo a donde se encontraba el ladrón, le entro pánico ¿Qué se supone que haría? Debía cuidarla, eso no estaba a discusión.

-Tal vez no debería salir…-

-¡Sí! ¡Tienes razón, no deberías salir!-

-… No, será mejor que vaya y haga algo-

Elsa volvió a entrar en pánico ¿Por qué no la escuchaba? ¿Acaso todos los humanos eran así de testarudos? Sus tonterías no tenían límites y no podía creer que su obstinación se pusiera por encima de su raciocinio sin darse cuenta de que si salía sería demasiado peligroso para ella. Una idea surgió en la mente de Elsa, tal vez era una medida drástica pero no tenía mucho tiempo para pensar en nada más, ya después tendría tiempo suficiente para pensar en las consecuencias. Acerco sus brazos hasta prácticamente rodear a Anna por la cintura y tapar su boca con la otra mano, y en un abrir y cerrar de ojos Elsa era visible y tangible por lo que la joven se horrorizo por los brazos que la sostenían, quiso gritar pero el ángel lo había previsto por eso había tapado su boca. A pesar de que Elsa era un ángel, ella no tenía manera de saberlo por lo que era más que obvio que estaba aterrada.

-Cálmate- le susurro –No voy a hacerte daño, solo quiero protegerte-

Anna trato de decir algo pero con la mano del ángel sobre su boca le fue imposible.

-Voy a soltarte, pero no puedes gritar, hay alguien haya afuera que podría hacerte daño, confía en mí-

Sin saber por qué, la chica se tranquilizó y asintió levemente, tenía que admitir que esa voz le transmitía una enorme paz que era muy difícil desconfiar de ella.

-¿Quién eres?- pregunto casi en un susurro

-Después te lo explicaré todo, por ahora llama a la policía mientras yo lo distraigo-

-Pero… ¿Cómo vas a hacer eso?-

-Anna, tienes que confiar en mí, te lo contare en cuanto ya no corran ningún riesgo- sonrió tiernamente

La joven se derritió con esa sonrisa, era la más pura y bella que había visto jamás en su vida. Pronto se concentró de nuevo en lo que le había dicho aquella misteriosa persona y asintió. Camino hasta el mueble al lado de su cama y llamo a la policía, para cuando volvió a girar hacía la puerta aquella muchacha ya no estaba.

El hombre llevaba un pasamontañas por lo que era imposible verle el rostro, pero eso no era importante, debía distraerlo para que no entrara a la habitación de ninguno de los dos chicos. El sujeto estaba en la cocina revisando los cajones y las puertas donde se encontraban los platos sin encontrar nada nuevo. Se fijó en la televisión y en el DVD que se encontraba en el mueble, se acercó hasta ahí dispuesto a llevárselos cuando creyó escuchar un ruido proveniente de un pequeño cuarto que se encontraba al frente de él. Se acercó cautelosamente y abrió la puerta, al parecer era el baño, pero no vio a nadie, se acercó hasta la regadera y deslizo la puerta pero nada. Se encogió de hombros y salió de ahí sin darle demasiada importancia a aquello.

Elsa estaba tratando de alejarlo de las habitación y llevándolo a otras, le había metido la idea a la cabeza de que algo sonó en aquella habitación y ahora le decía que la televisión sería un buen trofeo más que suficiente, aunque el ladrón no pensara exactamente igual, de pronto había cambiado su rumbo de la sala a la habitación de Anna, le entro miedo de que fuera a verla y pudiera hacerle daño pero soltó un suspiro de alivio cuando la policía entro repentinamente en la casa.

Tiraron al sujeto al piso y le sujetaron las manos contra la espalda, Anna salió de su habitación, en parte tratando de localizar a la muchacha que la había ayudado pero no la encontró por ninguna parte. Vio como sacaban al hombre de su apartamento y se disculpaban por haber abierto la puerta de esa manera, ella no le dio importancia y en cuanto se retiraron fue hasta la habitación de Kristoff quien se había despertado por el ruido. Parecía muy aliviado cuando la vio, seguramente con todo ese alboroto supuso lo peor y al no poder levantarse de la cama era seguro que no la estaba pasando nada bien.

-Anna, ¿Qué ha pasado?-

-Bueno… entro un ladrón a la casa-

-¿Qué? ¿Y no te hizo daño? ¿Estás bien?- preguntó visiblemente preocupado

-Estoy bien, no te preocupes, vuelve a dormir, mañana será otro día- le sonrió

-De acuerdo, buenas noches- le devolvió la sonrisa

Anna camino hasta su habitación aun sin poder sacarse de la cabeza a esa hermosa chica de voz de terciopelo, no podía olvidarla, ¿Y cómo lo haría? si prácticamente había aparecido de la nada para ayudarla y se había ido de la misma manera. Entro a su cuarto y se recostó en la cama mientras miraba fijamente el techo, no podía dormir así que se limitó a ver el firmamento que tenía dibujado en su techo.

-Me alegra que todo saliera bien- la sobresalto la misma voz dulce de hace unos minutos

La chica se levantó de la cama y fijo su vista al frente de la puerta que era donde se hallaba de pie aquella desconocida, llevaba puesto un pantalón gris ajustado, una playera de manga larga celeste y unas zapatillas negras. La verdad es que se veía bastante hermosa, pero Anna tenía cosas más importantes que pensar, como ¿Quién rayos era? Y ¿Cómo había entrado a su casa?

-Gracias por ayudarme- dijo sin embargo

-No fue nada, realmente-

-¿Ahora si me contaras quien eres y como entraste aquí?-

-…- suspiro –Creo que no tengo otra opción, siéntate, no quiero que te caigas de la impresión-

Sin saber muy bien porque no le dieron ganas de contradecirla y le hizo caso sin ninguna objeción. Tal vez se estaba volviendo loca por confiar prácticamente en una extraña, pero esa extraña la había ayudado y por lo menos le daría el beneficio de la duda.

-Te escucho- respondió al sentarse

-Bien, ¿Por dónde empiezo?... Veamos, yo soy… un ángel, por eso te estoy cuidando…- se vio interrumpida

-Espera… ¿Eres un ángel? Claro… y yo soy flash. Creí que me dirías la verdad pero ya veo que estoy perdiendo mí tiempo…-

-¡Oye! No me subestimes ¿Quieres? Los ángeles no mentimos…- una idea cruzo por su mente y sonrió –Si no me crees, tendré que mostrarte-

-¿Mostrarme? ¿Cómo probaras que eres un ángel? No me digas que vas a saltar por la ventana- respondió escéptica

-No, haré algo mucho mejor-

Anna la observo con atención sin notar cambio alguno, estaba por pedirle que se fuera de su casa cuando vio algo que la dejo con la boca abierta, su respiración se cortó por unos minutos hasta que sus pulmones exigieron el aire que necesitaban para respirar. En la espalda de la chica se extendían cada vez más unas hermosas alas blancas, y sobre ella una aureola que adornaba su cabeza, sí ya le parecía bonita, ahora sin duda era la más bella que había visto en toda su vida. Se quedó sin habla mientras el ángel mantenía en su rostro esa sonrisa suya.

-¿Ahora me crees?-

-… Es… fascinante- atino a decir la joven

Elsa se mantenía flotando con sus alas mientras mantenía las piernas cruzadas en equis como si estuviera sentada en algo, se veía sorprendente sentada en el aire.

-Bien, como iba diciendo, yo soy un ángel, y te estaré cuidando por un tiempo-

-¿Eres… mi ángel guardián?-

-En realidad no, pero… veras, tu ángel guardián era amigo mío y dio la casualidad de que tu amigo Kristoff es mi persona así que por eso puedo andar cerca, y bueno… en lo que respecta a Olaf…-

-¿Olaf?-

-Tu ángel… alguien acabo con su vida-

-¿Ah? ¿Por qué?- pregunto sorprendida

-No lo sé, pero te prometo que lo averiguare- un rastro de ira apareció en la mirada del ángel pero se disipo al instante

-¿Y tú estás cuidando de mí en su lugar?-

-Así es, no me supone ningún problema ya que Kristoff está viviendo contigo y no puede moverse a ningún lado, así que te cuidaré hasta que envíen a alguien más- sonrió

-Oh entiendo… ¿Por qué te has dejado ver? ¿Eso está permitido?-

-… en teoría no hay nada que nos lo prohíba, es solo que no solemos hacerlo porque los humanos no suelen tomarlo muy bien, algunos se aterran, otros prefieren creer que no vieron nada y otros, bueno se la pasan buscándonos toda su vida o creyendo que otra persona logrará ver a su ángel-

-Ya veo, pero si no suelen hacerlo ¿Entonces por qué lo hiciste?-

-Tenía que protegerte y no me escuchaste cuando te dije que no salieras- le reprocho

-¿Cuándo me dijiste eso?- alzo una ceja

-No es como si lo escucharas como una voz omnipotente, sino más bien suena como un pensamiento propio, pero si te lo dije, te dije que era peligroso y no te importo-

-Oh, lo siento- se disculpo

-No importa, estás bien y eso es lo importante, ahora supongo que volveré a mi estado normal de invisibilidad- le sonrió

-Espera… ¿Cómo sabias mi nombre?-

-Te he visto desde hace un tiempo, es lógico que lo sepa-

-Bueno, tú sabes mi nombre pero yo no sé el tuyo-

-Elsa, me llamo Elsa-

-Una cosa más, ¿Volveré a verte?-

Esa pregunta sorprendió al ángel y la dejo pensativa, definitivamente no se imaginaba que le fuera a pedir eso, se quedó en silencio haciendo que la otra chica se sintiera nerviosa, realmente quería volver a verla y no solo por ser su salvadora sino que quería aprender más cosas de su mundo, sin contar que posiblemente no lograría sacársela de la cabeza. Al fin Elsa volteo a verla después de haber estado viendo el techo como por cinco minutos, y sonrió.

-De acuerdo, volveremos a vernos, pero no le digas nada a Kristoff, entre menos gente sepa de nuestra existencia es mejor-

-No diré nada, lo prometo, pero… ¿Cuándo te veré?-

-Pronto- dijo curvando los labios, y desapareció

Anna se quedó de pie viendo fijamente hacía donde segundos antes había estado el ángel, reacciono unos segundos después y se acostó de nuevo en la cama sin poder quitar la imagen de Elsa de su mente. Siempre había pensado que los ángeles eran seres hermosos pero definitivamente sobrepasaban sus expectativas. Por un lado no le gustaba que se hubiera ido, pero por otra parte sabía que el ángel debía estar cerca, en algún lugar de su casa, lo más seguro era que estuviera en la habitación de Kristoff. Por un momento se vio envidiando a su amigo, pero sacudió la cabeza para sacarse la idea. Una pregunta le asalto la mente antes de conciliar el sueño ¿Se sentiría así por el hecho de haber visto a un ángel o habría otros motivos? Después aclararía sus dudas, por ahora necesitaba descansar, había muchas cosas que debía asimilar.


Respuestas a los reviews

para Madh-M: Lo siento, Olaf tenía que morir u.u Espero que una semana no sea demasiado tiempo. ü

para Chrismas-Machine: Gracias por comenzar a leer mi fic, espero que sigas pensando igual y no decepcionarte. Estoy bastante de acuerdo contigo en que escribir es como compartir un poquito de tu mundo y realmente me hace muy feliz hacerlo porque además lo han aceptado bien. Gracias de nuevo. Actualizo seguido (o al menos eso creo), cada fin de semana me tienen aquí dándoles otro nuevo capítulo.

para AzblueHell: Habrá justicia eso te lo aseguro (Y muchas cosas más x3). Esperemos que consiga su carácter. Gracias, hasta la próxima ü

para Loreley: Espero que te haya gustado este capítulo y por lo menos te dé un poco de calma que ya se hayan conocido. Gracias por seguirme leyendo. Hasta la próxima :D