-Yusuke, eres un tonto- Dice la chicha de cabello azul –Me sorprende como es que Keiko te haya aceptado- Todo esto en tono de burla puesto que ella sabe que no importa que tan imprudente o bobo sea el chico, él cuenta con un gran corazón.

-Vamos, sólo era una pequeña broma. Deberías aprender a tener un poco más de humor- Comenta el chico entre risillas.

-Hablando de Keiko, realmente me hubiera gustado que viniera, pero bueno no podemos desaprovechar los boletos que ganamos, ¿cierto Yusuke y Kurama?- Yusuke responde asintiendo animadamente pero Kurama no parece prestarle mucha atención a sus compañeros. –hn- Contesta el pelirrojo.

-Bueno, nosotros tres nos divertiremos mucho. Keiko y Kuwabara tienen la culpa. No puedo creer que hayan preferido quedarse a estudiar para su examen de la universidad. Deberían de aprender un poco más de Kurama que se tomó un poco de tiempo libre para salir con nosotros- Dice Yusuke mientras se cuelga de su pelirrojo amigo por atrás. Kurama ríe un poco –Así es, amigo- responde Kurama. –Bien, ahora entremos- Dice ahora pareciendo un poco más animado.

Kurama se vio muy afectado por la situación con su madre la noche anterior. Se suponía que este día le diría toda la verdad, pero cuando el despertó su madre le había dejado una nota diciéndole que había tenido que salir rápidamente a su empresa y que por eso tendrían que postergar su plática para la noche. Kurama esta vez no fue capaz de disimular sus problemas haciendo que Yusuke y Botan se dieran cuenta que algo andaba mal con su amigo, por eso mismo intentan verse un poco más animados de lo que normalmente estarían para tratar de transmitirle algo a su amigo.

A pesar de todo, tuvieron un día bastante agradable los tres juntos. Con tantas bromas entre Yusuke y Botan, Kurama no pudo evitar reír y ser partícipe de ellas.

Aún es temprano, pero deciden caminar hacia sus casas. Los tres tienen una plática bastante amena sobre el futuro que les espera, Yusuke les cuenta sobre lo feliz que se siente porque pronto se casará con Keiko pero también expresa sus nervios sobre la idea de formar una familia. Botan cuenta sobre "esa" persona en especial a la que piensa que tendrá que declarase ella, puesto que no cree que él vaya a hacerlo algún día o si él siente algo más por ella que amistad, tiene que tomar el riesgo. Kurama tranquilamente les hablo sobre la universidad a la que irá y que debido a sus sobresalientes notas no tendrá ningún problema en entrar a cualquier universidad que quisiera.

Después de una larga plática ha llegado el momento de decir adiós, en una encrucijada Yusuke se despide de sus amigos y toma un camino diferente mientras Botan y Kurama se despiden quedándose en ese lugar mientas ven a su amigo desaparecer a lo lejos.

-Kurama- Se voltea para verlo directo a los ojos- ¿Puedo hacerte una pregunta?-

-Bueno, la acabas de hacer- El pelirrojo no pudo evitar hacer burla del comentario de su amiga pero esta vez no pareció molestarle a la chica, más bien le causo cierto alivio al ver que su amigo no se encontraba tan serio.

-Ash, que gracioso eres. Pero bien, ¿Te sucede algo?- su tono despreocupado cambio por uno más serio –Últimamente te habías portado un poco raro, pero ésta vez realmente te veías muy sumergido en tus pensamiento. No me gusta verte triste, no me gusta ver a ninguno de ustedes tristes.-

-Muchas gracias por preocuparte- Contesta cálidamente –Pero… mmm… es un asunto personal, cuando se resuelva prometo contarte todo- Le esboza una pequeña y agradable sonrisa.

-Lo dijiste, es una promesa. Yo me encargare de recordártelo- Le dice con un tono de alegría pero al mismo tiempo de preocupación en su voz. Es su momento perfecto, declararle su amor, los dos completamente solos, pero la plática que ella quiere sacar a flote…. No sabe cómo.

-Siento mucho tener que irme, pero aún tengo unos asuntos pendientes que resolver antes de llegar a mi casa- Dice mientras empieza a caminar.

Pensó demasiado y perdió la oportunidad-De acuerdo, espero que nos veamos pronto-

Kurama toma su camino pero apenas dio unos pasos y voltea hacia Botan y le lanza una cálida sonrisa –De verdad, muchas gracias. Eres una gran amiga.- Tras eso retoma su camino. Botan sonríe, no pudo decirle lo que quería pero se sentía satisfecha con el final que había tenido su día. Su ropa casual para el mundo humano cambia mágicamente por su típico kimono rosado y con el aparece su remo, sube en él y se pone en marcha al mundo espiritual.

Antes de llegar a su casa Yusuke se dirigió a visitar a Keiko, pero antes de llegar a su casa pasó a una tienda para comprar una caja de bombones cubiertos de chocolate.

-Espera un poco, iré a avisarle que viniste.- El padre de Keiko se dirige a su habitación mientras Yusuke se queda esperando en la sala.

-Sí, muchas gracias- responde un poco apenado. Yusuke mostraba cada vez más pena al ir a la casa de quién era ahora su novia.

Después de un momento Keiko y su padre aparecen, este último se despide de ambos ya que tiene que regresar a vigilar su negocio.

-Hola, ¿Cómo se la pasaron?- Pregunta la chica que se sienta en el sofá contrario al que se encontraba su prometido.

-Pues…espera- Antes de contestar Yusuke recordó la caja de bombones que había comprado y se la entregó a Keiko –Te traje esto-

Keiko sonrojada tomo la cajita –Ah, muchas gracias, no debiste molestarte-

No importaba como fuera Yusuke. El y Keiko hacen una pareja totalmente encantadora pero a pesar de eso no una muy envidiable ya que solían discutir bastante seguido, pero bueno… así es el amor de ellos.

-Bueno, como te iba a empezar a decir, nos la pasamos bastante bien-

-Me hubiera encantado ir- Dice con algo de decepción la chica

-¿Sabes? Sigo algo preocupado por Kurama, él es igual que Hiei , siempre guardando sus problemas. Estoy seguro que algo no anda bien, pero no tengo ni la menor idea de qué sea, podría ser algo relacionado con su pasado o con su madre. Aunque si se tratara de su madre posiblemente ya nos hubiera dicho que está enferma o algo así, tal vez solo esté en esa etapa de la adolescencia, ya sabes- Comienza a rascarse la barbilla.

-Espero que se solucione pronto y me gustaría poder apoyarlo más, sólo espero que esto no influya el día que tenga que tomar el examen de admisión para la universidad-

-Oye- Mira el reloj, ya se había hecho un poco tarde –Tengo que irme, gor-di-ta.-

-¿Qué? ¿Qué te crees que eres para llamarme de esa manera?- Keiko se levanta de su asiento un poco alterada.

-Te traje una caja llena de deliciosos bombones cubiertos de chocolate y no me ofreciste ninguno- Dice en su defensa el chico-Eso te hace una tacaña y te convertirá en una gorda-

-Tú me los regalaste, son para mí y no tengo porque darte- Keiko abre la caja de chocolates y comienza a comerlos enfrente de Yusuke.

-Oh, tú, ¿cómo te atreves?- Dice indignado.

Después de una pequeña pero cómica pelea entre enamorados, Yusuke finalmente se despide y se dirige a su casa.

Al mismo tiempo que Yusuke llegaba a la casa de Keiko, Kurama había llegado a la casa de su antigua compañera de escuela. Por algunos problemas que había tenido ella en su primera preparatoria sus padres decidieron enviarla a una preparatoria exclusiva, claro que teniendo que hacer unos esfuerzos para no gastar de más y poder pagar esa preparatoria. Por cosa del destino terminó en la misma en la que estudia Kurama y después de tanto tiempo aunque Kurama le haya hecho perder los sentimientos, que alguna vez tuvo por él, regresaron. El único problema es que ella ya no era la misma chica inocente que creía en fantasmas. Los problemas que tuvo en su otra escuela fueron a causa del consumo y tráfico de droga, se había convertido es una dealer. A pesar de que los rumores sobre eso se habían extendido rápidamente a Kurama no le importó, pensó que era agradable haberse encontrado con una de las personas a las que de cierta manera les tomo cariño.

Kurama toca al timbre de la puerta y tras esperar un pequeño momento sale Maya a recibirlo.

-Minamino-kun, que agradable sorpresa. Pasa, por favor- Le dice la chica que simplemente no pudo ocultar la felicidad en su mirada.

Maya sirve un par de vasos con agua, después ambos se dirigen al segundo piso de la casa, rumbo al cuarto de ella.

-Realmente no esperaba verte aquí, viniste ayer- Le dice sonrojada la chica- Mis padres no están, tienen que trabajar algunas horas más. La situación económica en la casa no está nada bien, por eso después de la escuela tuve que tomar clases en una secundaria y preparatoria públicas-

-Lo sé, mi madre me contó acerca de eso. ¿Por eso te convertiste en una dealer?- Pregunta el chico que ya había tomado lugar en el asiento del escritorio, mientras la chica lo había tomado en su cama.

-mmm, Tal vez- Responde ella. -¿Pudiste arreglar algo con tu madre ayer?-

-No, no tuvimos mucho tiempo para hablar-

-Entiendo-

-Oye, lo que te inyectas es heroína, ¿me equivoco?-

-No. Estás totalmente en lo cierto- Y muy orgullosa de lo que hace agrega –También es una calidad excelente.-

-¿Y qué tal se siente? La euforia…-

-Magnifico. Podría darte una muestra gratis- Comenta la chica- Pero no me malinterpretes, yo sé que tienes dinero como para pagar por ella, aun así quisiera darte una, en muestra de agradecimiento por aceptarme en tu vida de nuevo-

-¿De qué hablas? Yo no he dicho que tengo interés en consumirla-

-Vamos, el simple hecho de que preguntes significa que quieres intentar- Poniéndose de pie se acerca al pequeño ropero de su cuarto y saca un pequeño maletín, de él saca un pequeño bote, un par de jeringas y una liga para hacer saltar la vena. –Toma- le lanza una sonrisa.

Kurama ríe nerviosamente, no podía creer lo que estaba haciendo pero se sentía tan mal ¿Cómo reaccionaría su madre? ¿Podría seguir amándolo?, además de esos sus amigos habían notado su tristeza y preocupación. Incluso el mismo ya no podía con ese sentimiento del que será cuando diga su gran secreto a la persona que más ama en el mundo, pero viera como lo viera lo que iba a hacer no era una buena opción, pero qué más da no piensa volverse adicto, solo lo haría para evitar sentirse de tal manera, solo mientras pasaba la zozobra del que será.

-¿Estás totalmente segura que no quieres que las pague?- Pregunta mientras toma las cosas y las guarda en el bolsillo de su pantalón.

-Totalmente segura. Sólo no dejes de frecuentarme y mucho menos dejar de ayudarme en la preparatoria- Contesta tranquilamente –No quiero correrte pero ya va a ser hora de que mis padres regresen y no sería una agradable sorpresa para ellos saber que su dulce niña tiene a un invitado tan sexy como tú en su cuarto-

-Sí. No te preocupes de todas maneras ya estaba por irme. Muchas gracias-

Kurama regresa a su casa y se da cuenta que su madre aún no ha llegado y aprovechando eso comienza el proceso de ser feliz, aunque sea por unos instantes.

Una vez en su habitación toma los materiales que le dio Maya y los deja sobre su escritorio. Después de despojarse de su camisa toma una jeringa y la inserta en el pequeño bote contenedor de la heroína, llena la jeringa. Acto seguido estira su brazo izquierdo y con ayuda de su mano derecha y boca coloca la liga fuertemente para saltar la vena, finalmente inyecta la droga.

Recostado en su cama y ya pasado unos cuantos minutos, se da cuenta de que el dolor provocado por las heridas desaparece y un gran sentimiento de felicidad lo invade. Estaba consciente del problema cuando llegara su madre, pero por el momento sólo podía ser feliz.

-Suichi, ¿estás dormido?- La voz de su madre suena desde el otro lado de la puerta, a continuación da unos golpecitos a la puerta.

Su felicidad estaba por acabarse. El momento de decir la verdad había llegado.