¡Hola, personas! Perdón enorme por el retraso. Los que vieron las publicaciones en mi página saben que no fue intencional ni tampoco porque no tuviera listo el capítulo y para los que no saben, pues les cuento; el fin de semana antepasado tuve infinita tarea y este fin de semana pasado no tenía internet así que por eso hasta hoy.

Pero en fin, gracias por todo su apoyo, por dejar reviews, por dar fav y follow o simplemente por leerlo.

Sin más que decir por el momento los dejo leer. Espero lo disfruten.


Se encontraba en la cocina haciendo de comer pero no aguantaba la alegría al saber que el ángel que había visto andaba por ahí, en su casa, posiblemente la estuviera observando en estos momentos aunque por alguna razón se imaginaba que se encontraba en la habitación de Kristoff en estos momentos. Se apresuró a terminar y fue a comer junto a Kristoff en el cuarto.

Al entrar en la habitación el chico la saludo con una sonrisa y un gesto de mano para saludarla, a lo cual ella le devolvió la sonrisa como respuesta, incapaz de mover las manos por la comida que llevaba en los platos. Se sentó al lado de la cama en una silla mientras ambos comían y veían televisión, al parecer ya se había convertido en un hábito para ellos.

Elsa los observaba desde el lado opuesto de donde Anna se encontraba sentada, a veces se quedaba mucho rato mirando como sociabilizaban, como compartían experiencias y también como pasaban el tiempo que estaban juntos. Ya no tenía a Olaf para que se burlara de sus caras y eso la entristecía pero quería pensar que su amigo el ángel le hubiera gustado que cuidara también de la chica y eso era justamente lo que estaba haciendo, ese pensamiento la hacía sentirse un poco mejor y recobrar algo de ánimos.

Por otro lado el ángel no podía dejar de pensar en que tendría que mostrarse de nuevo a Anna, y no era que la idea no le emocionara, más bien se sentía algo extraña haciéndolo pues además de que no solían hacerlo era aún más raro el hecho de que ella le hubiera pedido eso. Aunque lo más extraño del asunto, todavía más que todo lo anterior, era que se sentía entusiasmada con la idea de volver a hablar con la chica, pero posiblemente se debía también a su curiosidad y a que así ya no estaría tan sola y tendría con quien hablar, o al menos eso le gustaba pensar pues era la única explicación lógica que podía encontrarle a su comportamiento y a todas esas emociones encontradas.

Cuando Anna se retiró del cuarto para lavar los platos y también para darle espacio a Kristoff y que pudiera tomar una ducha, Elsa la siguió. La castaña pelirroja se dio cuenta, no fue como si la viera, pero por algún motivo sentía su presencia cerca de ella y era extraño porque mientras no sabía de su existencia eso no le había pasado pero ahora no podía dejar de pensar en donde estaría, aunque no se mostraba desesperada por miedo a que el ángel se arrepintiera de haberse mostrado a ella, y así cumpliera su promesa. Le había dicho que pronto se verían de nuevo pero ese pronto se estaba haciendo eterno.

Volteo hacía el comedor y se quedó viendo directamente el lugar donde se encontraba Elsa, después se acercó y quedo justo frente a ella, sin ser capaz de verla todavía, solo era un presentimiento que le indicaba que el ángel se encontraba ahí y tampoco sabía porque le había hecho caso a un simple presentimiento. Suspiro y se dirigió a su habitación para descansar un poco ya que no tenía nada mejor que hacer.

Mientras tanto Elsa se había quedado muda y con la respiración agitada. Todavía era incapaz de explicarse porque al acercarse a la chica se alteraba tanto, jamás había experimentado algo similar y sin embargo ahí estaba ese sentimiento, confundiéndola por completo cada vez más. Decidió ir tras ella y al entrar en su alcoba la vio sentada en la cama con las piernas flexionadas de manera que sostuvieran el libro que se encontraba leyendo en silencio. La miro un poco más pero sintió que su rostro se ponía rojo por lo que se giró hacía la puerta y cuando por fin logro relajarse volvió a mirarla, se paró en el piso ya que había estado flotando todo el día y en un abrir y cerrar de ojos se hizo visible.

Anna no tardó mucho en darse cuenta de que había alguien en su habitación y quito la vista del libro para posarla en el ángel que de nuevo estaba ahí con ella. Se alegró demasiado pero trato de controlarse para no perder la calma y asustarla, sentía como si fuera una mariposa a quién debía cuidar y acercarse lentamente y con cuidado porque de lo contrario huiría de ella. Una notoria sonrisa apareció en su rostro.

-Estas aquí de nuevo.- exclamo Anna contenta.

-Te dije que me volverías a ver.- le sonrió.

-Me alegra mucho poder verte. Oye y ¿Dónde has estado todo el día?-

-Aquí en la casa, contigo y con Kristoff, cuidándolos.-

-Gracias por ocuparte de mí también. Puedo… preguntarte algo.- dijo apenada.

-Claro, ¿Qué quieres saber?-

-Bueno, además de volar ¿Qué más haces? Ya sabes, ¿Qué puedes hacer como ángel?-

-… Veamos.- se llevó la mano a la mejilla –Pues tengo mi espada, no es como una habilidad pero es especial.-

-¿Qué espada?-

Escudriño toda la figura de la chica en busca de la dichosa espada, y por fin la vio, yacía prendida en su cintura con una correa, no sé explicaba cómo era que hubiera estado eso ahí desde un principio y nunca la hubiera notado. Su cara demostraba sorpresa mientras que la del ángel permanecía con una hermosa sonrisa.

-No puedes verla si no sabes que existe, uno de los motivos por los cuales es especial.- explico serenamente.

-Vaya, es impresionante ¿Todo el tiempo la has tenido ahí?- preguntó fascinada.

-Sí, ha estado aquí todo el tiempo, incluso la otra noche.-

-Y ¿Podrías hacerme daño con ella?-

-Honestamente, no lo sé. Jamás he atacado a ningún humano con ella y tampoco sé de algún ángel que lo haya hecho.-

-Entiendo. Eso de ser ángel, debe ser fabuloso- comento con una amplia sonrisa.

-Bueno es bastante normal-

-¡Por supuesto que no! Tú puedes hacer que nadie te vea, puedes volar y portas una espada que normalmente nadie puede ver. Eso es increíble y nada normal.-

Se había levantado y de repente estaba un poco más cerca de Elsa sin darse cuenta.

-Bueno si lo expones de ese modo, tal vez si es algo fuera de lo normal. Pero ser humano también es fascinante.- sus ojos se iluminaron –Cada cosa que hacen es tan hermosa, y aunque a veces no entiendo sus reacciones me parecen tan lindas. Su manera de sonrojarse, no la entiendo pero es tan bello, o su fortaleza para afrontar las cosas.-

-Pareciera que estás enamorada de nuestra raza.- sonrió.

-Tal vez lo este, no sé lo que se siente el amor pero suena hermoso también.-

Anna estaba a punto de decir algo cuando un zumbido la interrumpió. Su celular estaba sonando en la mesita de noche al lado de su cama. No sabía si contestar o no, después de todo no quería pausar su conversación con el ángel, paso la vista de su celular a Elsa indecisa hasta que por fin decidió ir a tomarlo por miedo a que fuera algo importante. Se aproximó a la mesita, tomo su teléfono y vio que la llamada era de su novio, levantó la tapa y contestó.

-Hans, hola.- saludó la chica por el auricular.

-Anna, ¿Podría verte hoy? Perdona si es muy repentino.-

Miro de reojo al ángel ¿Por qué tenía que pedirle justo hoy que fuera con él? No era que no quisiera pero no sabía cuándo podría volver a ver a la joven, quería seguir hablando con ella. No sabía que responder y al otro lado podía escuchar la suave respiración del pelirrojo esperando por su respuesta.

-… De acuerdo ¿Dónde nos vemos?-

-¿Podrías esperarme frente a la estación del metro?-

-Por supuesto ¿A qué hora?-

-En realidad si te fueras ahora mismo estaría estupendo.-

-… Está bien, voy para allá.-

-Gracias, Anna, te veo en un rato.-

Colgó la llamada y volteo a ver a Elsa que permanecía impasible, no parecía molesta pero tampoco feliz. Se sintió avergonzada por tener que dejarla y más que nada decepcionada. Agacho un poco la cabeza.

-Iré contigo.- dijo sonriendo.

Anna levanto rápidamente el rostro sorprendida.

-¿Segura? ¿Qué pasa con Kristoff?-

-Estará bien. Su brazo ya sano pero sus piernas no por lo que no puede salir. Tu corres más peligro afuera que el adentro.-

-¡Bien! Entonces, voy a avisarle a Kristoff y luego nos vamos…- lo pensó por un momento y preguntó -¿Volverás a ser invisible de nuevo?-

-Sí, no puedo mostrarme a nadie.-

-Lo sé pero, no sabrán que eres un ángel si no muestras tus alas ¿No?-

Elsa no pudo evitar sonreír, le parecía muy tierno que la chica no quisiera dejar de verla a pesar de saber que iba a estar ahí con ella.

-No tienes de que preocuparte, Anna, seguiremos viéndonos y además sabes que voy a estar ahí cerca de ti-

La castaña pelirroja no pudo evitar sonrojarse por el comentario, era obvio que había dado en el clavo con él porque no quería que desapareciera de nuevo, pero no podía evitarlo, sentía que de pronto no volvería a verla.

-Bien, pero antes de que desaparezcas.-

Se acercó hasta el ángel y la abrazó. Ni siquiera sabía porque había hecho eso pero sentía la necesidad y no iba a negarse ese pequeño capricho, aunque pudo sentir como el ángel se tensó entre sus brazos, posiblemente sería porque nunca había tenido contacto con una persona.

-Lo siento.- dijo con una sonrisa al separarse.

-¿Qué fue eso?- preguntó con cara de incredulidad.

No pudo evitar que su pregunta le causara una infinita ternura. Parecía no saber siquiera lo que era un abrazo, sentía que estaba tratando con un niño pequeño que apenas está aprendiendo todo sobre el mundo. Su inocencia la hacía aún más bonita de lo que ya era.

-Un abrazo. Se dan cuando alguna persona esta triste o cuando se quiere a alguien.- le explicó.

-Se sienten… bien.- sonrió.

-Vamos.-

Anna salió de la habitación y se dirigió a la de Kristoff. Elsa aún seguía siendo visible y la seguía de cerca. Al entrar la pelirroja en la habitación del chico el ángel había desaparecido, aunque intuía que seguía estando a su lado.

Kristoff al verla pasar la saludó con los dos brazos, bastante feliz de estar recuperado aunque fuera solamente de una parte, pero al menos estaba progresando.

-Hola, Anna.-

-¿Cómo sigues?-

-Mejor. Mis piernas también están sanando muy rápido.-

-Me alegra oírlo. Tengo que salir, pero volveré pronto ¿De acuerdo?-

-Sí, no te preocupes por mí.-

-Te veo al rato, entonces.-

-Cuídate.-

-No te preocupes.- sonrió –Creo que tengo quien me cuide.-

Apareció una sonrisa en el rostro de Elsa al escucharla decir eso, vio como ella también sonreía posiblemente pensando lo mismo que pasaba por su mente. Sabía que ella la cuidaría y por eso había dicho eso. También se dio cuenta de la confusión que había en el rostro de Kristoff a pesar de aparentar estar en sintonía.

Anna se despidió con la mano y salió del cuarto y del apartamento dispuesta a ir a encontrarse con Hans.

Por fin la había visto salir del lugar, aunque sabía que aún estaba el chico ahí adentro no le importo pues ni siquiera podía salir de la habitación. Abrió la puerta con el mayor cuidado del mundo tratando de no hacer absolutamente nada de ruido y a decir verdad lo consiguió. La casa estaba sumida en el silencio a excepción por la televisión encendida en una de las habitaciones.

El pelirrojo subió sigilosamente las escaleras hasta llegar a la terraza. Era momento de ponerse manos a la obra, tenía aproximadamente una hora antes de que Anna volviera a su apartamento. Definitivamente se iba llevar una buena sorpresa al regresar.

Si bien era cierto que podía haber ido a cualquier otro lugar para hacerlo, la casa le parecía el lugar más privado de todos. Llevaba todo lo necesario en una maleta, la dejo en el piso y antes de colocar las cosas en su lugar se detuvo a admirar la vista que tenía desde ahí. Respiro profundo y dio gracias porque Anna le hubiera dado una copia de las llaves de su casa. Tomo la maleta del suelo y la subió a una mesa que había ahí comenzando a poner sobre ella todo lo que tenía adentro.

-No puedo creer que Hans me haya cancelado, después de que me hizo ir hasta allá sin previo aviso.- se quejaba para sí misma la chica.

Había llegado a la estación como él se lo había pedido y después de media hora esperando entro una llamada suya avisándole que no podría llegar y que lo dejaran para otra ocasión. Nada habría podido molestarla más que eso debido a que le había quitado la oportunidad de seguir conversando con Elsa solo para hacerla perder tiempo.

Cuando por fin llego a su casa de nuevo comenzó a sonar su celular, era otra vez Hans. Estaba pensando en no contestar pero cambio de idea y tomó la llamada.

-¿Qué pasa?- contesto molesta.

-Lo siento por plantarte, en serio, pero… ¿Podrías verme en otro lugar? Te prometo que esta vez estaré ahí y no está lejos.-

-¡Por supuesto que no! No sé qué pasa contigo, no es normal en ti ese comportamiento.-

-Ya lo sé pero si vas a tu azotea te lo explicaré todo.-

Colgó antes de que la chica pudiera decir una sola palabra más, estaba desconcertada pero accedió a hacer lo que él le pedía y subió los escalones sin siquiera pasar por el cuarto de Kristoff. Abrió la puerta que daba a la terraza y se sorprendió mucho. Camino despacio hasta el centro del lugar.

Hans sostenía una rosa en la mano y todo a su alrededor estaba hermosamente adornado con globos de colores, flores y serpentinas. La mesa lucía un elegante mantel blanco y sobre ella yacían dos platos de comida que se veían estupendos. Y por si fuera poco el sol había comenzado a esconderse dándole a la decoración aún más belleza con la luz que iba ocultándose de a poco.

Anna se tapó la boca. Le había encantado la sorpresa, ahora valía la pena la media hora que había estado esperándolo de pie frente a la estación. Corrió hasta él y lo abrazó fuertemente.

-Hans… es precioso.- dijo llena de emoción.

-Lo hice para ti.- le respondió al haberse separado.

Elsa miraba la escena desde la puerta, le parecía que era un hermoso detalle pero a pesar de eso no podía evitar sentirse incomoda. No quiso seguir invadiendo la privacidad del momento y se retiró de ahí dejándolos solos. Iría a cuidar de Kristoff, al parecer Anna estaba bastante bien.


Respuestas a los reviews:

para Madh-M: Gracias, que bueno que te gustara :3 jajaj si, yo creo que si. Perdón por haber tardado tanto, no vuelve a pasar, palabra.

para caeli18: Ae gracias:3 Trataré de resolver cualquier duda por medio de los capítulos, tal vez más pronto de lo que crees ;)

para A-little-death-for-you: Te entiendo perfectamente con los proyectos y exámenes, creo que ando en las mismas. Pero bueno conforme a la historia, pueden suceder muchas cosas, por ejemplo: la persona que atropelló a Kristoff no sé si vuelva a salir pero si se explicaran cosas sobre ella. Bueno los ángeles mueren solo a mano de otro ángel o demonio (en mi historia). tal vez esa información te ayude a hacer alguna idea de lo que paso. El aura de un ángel puede tranquilizar, creo :b Si te soy sincera, no sé donde puedas encontrar a otra Elsa igual, no me he topado con ningún fic parecido (al menos de esta pareja). Yo procuraré no tardarme tanto la próxima vez. Gracias por el apoyo :3

para loreley: jajaj me alegra oír eso, no hay nada mejor que satisfacer a los lectores ;) Gracias ü

para dma: Ö Bueno, supongo que cumplí tu deseo jaja

para AzblueHell: Solo puedo decir que hiciste una buena observación con lo de la azotea ;3 Hasta pronto. Cuídate ü

para eslove26: ¡Gracias! :D