'¿Qué sucedió? Si puedo preguntar.' Dijo Elrond aceptando la taza de té que le hobbit le daba.
Bilbó paró la tetera, recordando el momento en que se había decidido quedarse en Erebor y siendo incapaz de encontrarlo. Sirvió su taza de té y se sentó en frente del elfo.
'No lo sé. Supongo que siempre quise volver, pero nunca era buen momento. Al principio pensé que Thorin no sobreviviría a sus heridas y, bueno, después de hacer las paces con él no podía irme, no podía dejarle sin saber cuál iba a ser su suerte. También estaba el asunto de que Kili no había despertado. No podía irme sin saber que ellos estaba bien y que se recuperarían. Luego, no sé. Una cosa llevó a la otra. Un día estaba a fuera de la tienda de Thorin esperando noticias suyas al otro estaba hablando en su nombre con el Rey Bard. Aún no sé cómo me eligieron a mi para hablar en nombre de nadie, pero supongo que el trato para la paz había sido que yo les daría mi parte del botín, por lo que tiene sentido.'
'Podías haberte vuelto una vez el linaje de Durin se hubiese recuperado y Erebor estuviese segura.'
'No. No podía. Yo quería volver. Quiero volver. Hecho de menos la Comarca, sus verdes praderas, sus arroyos. Pero no puedo. No sé cómo ni cuando, pero pertenezco a este lugar.'
'Thorin.' Dijo Elrond como di con el nombre del rey enano Bilbo entendiese a qué se refería.
'No es solo por él. Aunque en gran parte. No. Es por los demás. He pasado por muchas cosas a su lado y, sé que parecerá una tontería, pero para mi son como mi familia. Mi corazón está aquí, con ellos. Por mucho que eche de menos la Comarca no puedo imaginar mi vida si hubiese vuelto a ella después de lo que he vivido aquí.' Bilbo dio un sorbo a su té. 'Aunque no te voy a engañar. Si ha Thorin le hubiese pasado algo.' Bilbo no podía decir muerto, era algo que no quería ni imaginar, pues había estado demasiado cerca de convertirse en realidad. 'Seguramente hubiese vuelto. No me imagino estando aquí sin él.'
Ambos estuvieron un rato en silencio mientras disfrutaban del té y de las tartaletas que había hecho Bilbo. Justo cuando Elrond acabó su taza de té y Bilbo le ofreció otra este habló de lo que había estado queriendo preguntar durante años.
'He vivido mucho tiempo y he visto muchas parejas a lo largo de mi vida, mas no había oído nunca hablar de una como la que hacéis tu y Thorin.'
'¿Un hobbit y un enano? Si. La verdad es que no sé en que estaba pensando. Ni en que pensaba él. La verdad es que sigo sin saber muy bien en que pensamos los dos.' Dijo con una tímida sonrisa.
'Me refería a alguien con el carácter y la forma de ser del Rey Bajo la Montaña y alguien con tu carácter y forma de ser. Aunque ya que lo mencionas, no negaré que el hecho de que seáis de dos razas distintas es llamativo.'
Bilbo miró a Elrond con una ligera sonrisa. Durante los tres años que había vivido en Erebor se había mandado cartas con él. Al principio solo para agradecerle el tiempo que les había tenido como huéspedes, luego porque quería saber más de esa raza que tan fascinante le parecía y veía en Elrond a alguien de confianza y dispuesto a hablar con él sobre su cultura. Pero no fue hasta hace un año cuando realmente empezaron a tener confianza el uno con el otro. Bilbo no sabía cómo había surgido ni qué había hecho para merecer la amistad de alguien como el Señor de Rivendell, pero no pensaba desaprovechar la ocasión, pues veía en el a alguien con quien poder hablar de asuntos con los que nunca podría hablar con ningún enano, entre ellos su relación con el Rey.
'¿Crees que tenemos un futuro o es solo una locura pasajera?' Preguntó Bilbo en un tono mucho más serio.
'¿Qué te hace pensar que tengo la respuesta a esa pregunta?'
'Gandalf me dijo que aunque los elfos son capaces de ver más allá que cualquier otra raza, tú tenías el don de poder ver en el futuro.'
'¿Eso dijo?' La cara de Elrond era sería y su mirada severa y por un momento Bilbo tuvo miedo de haber hablado más de la cuenta, aún así asintió con la cabeza. Elrond se relajó al sentir al hobbit nerviso y ver que no hablaba con una intención oculta, sino desde el corazón.
'Es cierto lo que Gandalf te ha comentado, más no puedo ver todo lo que va a suceder. Tu futuro y el de Thorin es algo que no está en mi mano leer, no puedo decirte qué te depara la suerte a su lado.'
'¿Y puedes decirme lo que le depara a él?' La voz de Bilbo era baja pero segura. Elrond sonrió interiormente, el hobbit era una criatura lista.
'Vuestros futuros están interlineados, decirte lo que le depara a él influiría a la hora de ver el tuyo, es un gran peso saber que tus acciones están ligadas a la vida de otra persona. Aún así lo que yo veo no es un futuro exacto, veo lo que sucederá si todo sigue como hasta ahora. ¿Sigues queriendo saber?'
Bilbo asintió. Su curiosidad y preocupación por el bienestar de Thorin eran demasiado grandes como para decir que no.
'Las únicas dos cosas que impedirían a Thorin ser un gran rey, uno incluso mejor que sus antepasados, son su orgullo y la enfermedad que corre en su familia, y mientras tu estés a su lado ambas cosas pueden contenerse. No hace falta ver el futuro para darse cuenta del papel fundamental que juegas en la vida del rey, mi querido hobbit. Thorin no es un simple enano. Es alguien que ha vivido mucho tiempo lleno de dolor y sufrimiento. Es un rey que ha sido privado de su trono y que ha visto como su pueblo pasaba a ser mendigos y exiliados. Es descendiente del más importante de los Siete Padres de los Naugrim, en él están las más puras características de su raza. Su carácter es terco, su orgullo su perdición, y sobre él pesa la enfermedad que llevó a la ruina a su abuelo. Sin embargo, y ante toda idea posible de cambio, te encontró a ti. Un hobbit, una criatura completamente distinta a él, con una forma de ser y ver el mundo que ningún enano, u otra raza, puede acabar de comprender, pero aún así su perfecta mitad.' Elrond miró al hobbit con ternura mientras este se sonrojaba. La cara de Bilbo había pasado de preocupación, a enojo, a ternura, en cuestión de segundos. 'Puede que pienses que tu papel aquí no es importante, Bilbo Bolsón, pero no es cierto. Este reino te debe lo que es, y eso es algo que Thorin sabe perfectamente. Su futuro, siempre y cuando te tenga a su lado, será uno bueno.'
Y Elrond no quiso decir nada más. Bilbo intentó sonsacarle más tarde algo, pues no sabía muy bien que hacer con la información que el elfo le había dado, pero Elrond eludió el tema y pasó a hablar del jardín de Bilbo, y eso hizo que el hobbit olvidase el tema. Por el momento.
Elrond, y sus hijos, cenaron con la familia real y dio gracias al ver que la cena no iba a acabar en una pelea de comida. Para sorpresa del elfo,D Thorin fue cordial e incluso le preguntó por sus dominios y qué sucedía en sus tierras con interés. Más tarde la princesa se retiró, pues había quedado con una amiga y los príncipes invitaron a sus hijos a enseñarles una de las salas donde se guardaban las armas más antiguas de Erebor, Elrond conocía a sus hijos lo suficiente como para saber que no se resistirían, por lo que no tardaron en quedarse solos el hobbit, el enano y el elfo.
'Dijiste que conociste a mi abuelo.' Dijo Thorin al cabo de unos segundos de silencio. '¿Cuándo fue eso?'
'Hace mucho tiempo.' Dijo Elrond con la voz de alguien que ha vivido mucho. 'Al poco de ser nombrado Rey. Se celebró una fiesta en su honor, y yo no había sido invitado, pues no tenía trato con él, más por aquel entonces me encontraba por estas tierras, no recuerdo ahora por qué motivo. Recuerdo que fue tu abuela quien me instó a venir.'
Thorin miró a Elrond con asombro. No había conocido a su abuela, pues esta había muerto muchos años antes de que él naciera, y su abuelo nunca había hablado de ella con él, era un tema que le dolía demasiado.
'Me encontraba en el Bosque Verde, cuando sin saber como cayó una tormenta sobre mi y perdí mi camino y mi séquito. Al cabo de unos días llegué a los alrededores de la Montaña, por el otro lado, donde no hay civilización, y tu abuela me encontró. Yo no sabía quién era ella, pero supuse que una enana de gran importancia, por las joyas y la guardia que llevaba. Ella me preguntó mi nombre y yo se lo revelé, fue entonces cuando me invitó a Erebor y vi el interior de la Montaña por primera vez. Todavía recuerdo la cara de tu abuelo al verme. No estaba muy por la labor de invitar a cualquier desconocido a su reino, pero la reina habló con él y me invito a quedarme. Tuve mucho trato con ella durante unos años, pues le fascinaba la armería élfica y sentí mucho su pérdida al enterarme de su muerte. No he vuelto a Erebor desde entonces.'
'Me hubiese gustado mucho conocerla. Parece que era una gran enana.' Dijo Bilbo con un deje de pena en su voz.
'Era toda una reina.' Le contestó Elrond.
Thorin miró al fuego mientras daba un último sorbo al vino. Hubiese dado cualquier cosa por conocer a su abuela, y nunca se hubiese imaginado que el elfo hubiese sido un amigo de ella. Por un momento Thorin pensó en Orcrist y en lo mucho que hubiese disfrutado su abuela de la espada, si la pasión de ella por las armas élficas era cierta, como decía el elfo. Quizás podría descubrir más cosas de ella en futuras cenas.
Pasaron unos días donde Bilbo estaba ocupado con los últimos retoques de la fiesta y pasando tiempo con Elrond. Este había accedido a enseñarle su lengua y Bilbo no quería perder la oportunidad. Sabía que sería imposible aprenderla en la corta estancia del elfo, pero este le había prometido mandarle libros para ayudarle.
Una tarde, a tres días de la celebración de la fiesta, Bilbo se encontraba en su jardín, abonado las lilas. Cogió la pequeña pala del nuevo set que Thorin le había hecho y cavó para hacer hueco a las nuevas semillas de margaritas que iba a plantar.
'¿Qué es?' Preguntó Bilbo al ver la tela que había encima de la mesa.
'Un regalo.' Le respondió Thorin.
Bilbo fue a desenvolver el regalo y vio un precioso juego de jardinería dentro de una funda de cuero que llevaba sus iniciales en oro. Era un juego precioso, digno de un rey, más bonito que le que Thorin le había regalado años atrás.
'¿Es de tu agrado, ûrzudith?' Preguntó Thorin ante el silencio de Bilbo.
'Es precioso. Sí, que lo es. Muchas gracias.' Bilbo se giró y le abrazó fuertemente. 'No hacia falta.'
'Habías dejado de trabajar en tu jardín.' Dijo Thorin como si eso lo explicase todo. Bilbo le miró lleno de cariño. Los gestos de Thorin nunca dejarían de llenarle de ternura.
'Con que me hubieses remplazado la pieza que faltaba hubiese sido suficiente. No necesitaba un nuevo set.'
Thorin le miró sin saber si sentirse ofendido pues su regalo no era lo que el mediano quería.
'Aún así me encanta. Es precioso, Thorin. Muchas gracias.' Y Bilbo se puso de puntillas y besó al enano, borrando la expresión de preocupación de su rostro.
Cuando Bilbo acabó de echar las semillas se sacudió las manos y levantó del suelo, admirando su trabajo. No fue hasta unos minutos después, cuando se dio la vuelta para coger la regadera, que vio que Thorin estaba apoyado contra la puerta de la gran terraza.
'Es de mala educación espiar a la gente.' Dijo Bilbo al sobreponerse del susto.
'No estoy espiando, simplemente observo.'
'No sabía que mi jardín te interesase tanto.' Dijo Bilbo recogiendo las herramientas. 'En todos estos años nunca has mostrado interés por la naturaleza.'
'No son las flores o tus verduras lo que vengo a observar.' Dijo el rey con un tono dulce pero a la vez grave.
Bilbo le miró un poco sonrojado. La forma en la que Thorin le hablaba a él cuando estaban solos no era una forma a la que Bilbo estuviese acostumbrado. Ningún hobbit respetable hablaba así, y por mucho tiempo que pasese nunca dejaría de sonrojarse con sus comentarios.
'Te ves precioso bajo el sol, rodeado de todo esto.' Dijo Thorin acercándose.
Bilbo miró hacia su izquierda para ver su jardín. No era un verdadero jardín, era un terraza enorme dentro de la montaña que no se veía desde el exterior, y que al estar situada en la parte superior, era imposible considerarla una entrada a la Montaña. Bilbo la había descubierto al poco tiempo de vivir en Erebor y al darse cuenta del potencial del suelo había empezado a trabajar en ella. Con los años se había convertido en un hermoso jardín donde cultivaba las verduras que más le gustaban, como sus famosos tomates.
Thorin se pegó a él y miró hacia abajo para ver al hobbit. No cabía duda que era en ese entorno en el que pertenecía. El sol caía sobre él iluminando su pelo y haciendo que pareciese hecho de oro. Su piel tenía un color pálido pero sano, lleno de vida. Incluso su aroma, era más dulce de lo normal. Los hobbits habían sido creados para estar en contacto con la tierra y Thorin lo recordaba cada vez que veía a su consorte trabajar en el jardín. Verle le llenaba de alegría, pero a la vez le provocaba remordimientos, pues lo único que separaba a Bilbo de su amada Comarca era él.
'Estaba pensando en poner unas margaritas. Creo que querían bien con las azucenas.' Dijo Bilbo mirando el jardín. Thorin le cogió la barbilla suavemente haciéndole mirarle a los ojos. 'Creo que puede dar un bonito contraste…'
Thorin llevó sus dedos a los labios de Bilbo, acariciándolos. 'Eres precioso, mizimel.'
Bilbo le miró sin saber qué decir. Pero Thorin no quería que dijese nada.
'Menu sigim bundul.' La voz de Thorin era profuda y dura, como siempre que hablaba en su lengua secreta, pero aún así se podía diferenciar la devoción con que decía esas palabras.
En todo el tiempo que Bilbo había estado en Erebor nadie le había enseñado nunca khuzdul. No era común que un extraño aprendiese el lenguaje que Mahal les enseñó a los enanos, aunque ese extraño fuese el Consorte del Rey. Bilbo todavía recordaba lo que Thorin le dijo el día que le pidió que se lo enseñase.
'No puedo enseñártelo. Lo siento.' Dijo Thorin acariciando sus rizos. EN su voz había pena.
'Pero voy a vivir aquí. He prometido casarme contigo y ser tu Consorte. ¿No se supone que debería saber el idioma que habláis?' Bilbo se apoyó en el colchó para mirar a Thorin.
'Si por mi fuese te lo enseñaría, sanâzyung. Pero ni mi consejo ni mi pueblo lo verían bien. Aunque todos te quieran y te respeten por lo que has hecho, hay algunos que piensan que el papel de Consorte esta destinado a alguien de nuestra raza.'
Bilbo se dejó caer en el pecho de Thorin. Sabía que era imposible que todos aprobasen la idea de Thorin de convertirle en su Consorte, aún así Bilbo quería agradar.
'Pero no lo entiendo. Tanto si les gusta como sino voy a ser tu Consorte. ¿No debería el Consorte del Rey conocer la lengua de su pueblo?'
Thorin no pudo evitar el calor que recorrió su corazón al oír a Bilbo decir "su pueblo", aún así no podía enseñarle el idioma.
'Sé que es difícil de entender, pero hay cosas que ni siquiera alguien tan cabezota como tú podrá cambiar en la forma de pensar de toda una cultura. Lo siento.'
Bilbo resopló. Desde la primera vez que había odio el idioma en su agujero hobbit se había sentido intrigado por él. Sonaba tan profundo y pasional. No era elegante y melodioso como el de los elfos, o rápido como el de algunos hombres, aún así a Bilbo le pareció fascinante.
'Eso no quiere decir que no puedas aprenderlo por tu cuenta.' Dijo Thorin al cabo de un rato, mientras bajaba su mano y acariciaba la tersa espalda del mediano.
'¿A qué te refieres?'
'Me refiero a que si oyes palabras y relacionas esas palabras con cosas y lo aprendes sin que nadie te lo enseñe, solo por escucharnos… Bueno, nadie puede decir entonces que te lo hemos enseñado, aunque lo hayas aprendido.'
Bilbo miró a Thorin con una sonrisa pícara.
'¿Sanagung?'
'Sanâzyung.' Repitió Thorin. 'Sanâzyung. Significa perfecto amor.'
'Sanâzyung.' Dijo Bilbo imitando la gravedad de la voz del Rey. Thorin asintió y Bilbo se incorporó para besarle.
'Menu gamut khed.' Dijo Bilbo sin dejar de mirar a Thorin, pues la belleza del enano bajo los rayos del sol era hipnótica para Bilbo.
'Solo porque te tengo a mi lado.' Contestó Thorin antes de bajar la cabeza para besar a su hobbit.
Mizimel: jewel of all jewels
Menu sigim bundul: You are greater than words
Menu gamut khed: You are wonderful person
