Apenas puso un pie dentro de su casa y el chico ya estaba escuchando pequeñas risas y murmullos viniendo de la sala. Al entrar a la sala es recibido con mucho cariño por su familia, podía sentir ese cálido ambiente familiar.

-Hermano, ¡qué bueno que llegaste! Nuestros padres tienen algo importante que decirnos- Dice el menor de los hermanos con mucho entusiasmo.

-Hijo, llegaste más tarde de lo usual, espero que no te moleste que hayamos tenido la cena sin ti, pero apenas les demos una gran noticia te preparare algo.-

-No te preocupes, madre-

Kurama toma asiento a lado de su pequeño hermano mientras que sus padres se ponen de pie y se paran en frente de ellos.

-¡Estoy embarazada!- Shiori suelta la bomba con gran emoción mientras frota su barriga.

-Van a tener un hermanito… o tal vez una hermanita.- Secunda el padre.

Los dos hermanos no pueden contener la felicidad y se paran rápidamente para ir a felicitarlos.

-Si es un niño….- dice el hermano menor -¡Por lo que más quieran NO le pongan Shuichi!-

-¡Es una excelente noticia! A mí me gustaría que fuera una niña- Sonríe Kurama –Será divertido jugar a ser el hermano espanta novios-

-Claro hijo, con la cara que tienes dudo mucho que puedas darle miedo a alguien- dice entre carcajadas su padre.

-Basta ya, vamos Shuichi, te preparare la cena-

-No es necesario, puedo hacerlo yo. Descansa madre. –

-Por lo menos déjame acompañarte a cenar…. Tal vez me haya quedado un poco de hambre – dice felizmente la señora.

-Muy bien, yo me retiro a mi habitación a continuar con mi tarea.- Dice el pequeño Shuichi.

-También me retiro, iré a recostarme un rato. Tanta felicidad también cansa.- Le da un beso a su esposa y se retira. –No te esfuerces mucho, cariño-

Después de cocinar un poco, Kurama sirve la mesa.

-¿Qué tal su estudio?-

-Muy bien, Keiko y Kuwabara son muy aplicados…. Hacen que el estudio se vaya más rápido.-

-Eso pensé, son buenos chicos.- Shiori da unas cuantas probadas a su comida. -¿Y qué hay de Yusuke?-

-Una vez que Keiko ingrese a la universidad se van a casar, de momento él se encuentra trabajando en el restaurante de fideos del padre de ella.-

-¿Y tú cuándo vas a traer a una chica a la casa? ¿O tal vez a un chico? No me importa lo que sea siempre y cuando tú te encuentres feliz.- Sonríe.

Esas palabras habían hecho sudar un poco a Kurama -¡Madre! Me gustan las chicas… espero pronto traer una a la casa- Baja la cabeza apenado.- Por cierto, lo de ayer… discúlpame-

-Ah, esperaba por esto ¿Qué sucedió?-

-Lo de la otra noche… sé que no sonó convincente pero es verdad….-

Kurama se puso a contar toda su historia… desde que Yoko fusiono su alma con la del aún no nacido Shuichi Minamino, hasta el cómo Yusuke lo había ayudado a salvarla aquél día en el que ella estuvo a punto de morir por su rara enfermedad y su ahora habilidad de poder convertir su cuerpo en el de Yoko. Todo fue contado con preciso detalle.

Todo eso la había puesto a pensar, especialmente la parte en la que "milagrosamente" se había recuperado de su enfermedad… pero era imposible…

-¿Crees que soy estúpida? Me preocupo por tu salud y te atreves a mentirme; te atreves a mentirle a tu madre de una forma tan ridícula y fantasiosa. Soy la persona que más te ama en el mundo y que más se preocupa por ti.- Pensaba que le mentía y eso le hacía sentir tanto coraje que sus manos no paraban de temblar.

Kurama saca unas pequeñas semillas de su pantalón y se las muestra a su madre –Observa- Las semillas se llenan de luz, y esa luz poco a poco se va estirando hasta el punto de que cada luz se convierte en una perfecta rosa roja.

-No puede ser… en verdad…. En verdad eres un demonio- Sus ojos se tornan llorosos, y suavemente se toca el vientre –Mataste a mi hijo-

Esas palabras… esas palabras… "Mataste a mi hijo" No era verdad… Haya sido como haya sido, era su hijo; las almas del demonio y del humano eran una sola.-Madre, no lo mate. Yo soy tu hijo. Nací de ti- Sus hermosos ojos verdes reflejaban una inmensa tristeza.

Ella tiene tantas preguntas, tanto miedo y Kurama podía sentirlo… y hacía que se sintiera peor. –Madre, será mejor que vayas a descansar. Si te estresas mucho le hará daño a ti y al bebé- Se acerca a ella y justo antes de si quiera poder tocarla ella da unos pasos para atrás-

-Mantén tu distancia. Dejemos las cosas así por el momento.- Deja la cocina y se dirige a su cuarto. ¿Qué debería de hacer ahora? De cierta manera se encontraba shockeada por lo que le había contado.

Ya en su cuarto, Kurama se recarga en la puerta y viendo fijamente a la ventana puede ver la hermosa luna llena de esa noche. Su madre ya sabía la verdad, si decidía borrarle la memoria sería comenzar a vivir una horrible mentira… ella ahora lo desprecia, no podría vivir con alguien que sabe que en el fondo de su corazón lo desprecia… esperaría a ver cómo avanzan las cosas. Más decaído no podría estar… pero de la nada recuerda las palabras de Keiko… también podría perder a Botan, y aunque esto último le dolía menos… seguía siendo un dolor más. Caminando hacia su cama recuerda que le había quedado una dosis de heroína… sabía que eso no es saludable pero le gustó la primera vez que la probo, lo hizo sentir bien y esta noche también se quería sentir bien. Hace el procedimiento necesario para inyectarla. Una vez hecho eso, se recuesta en su cama y deja que la droga haga lo suyo.

A la mañana siguiente Kurama toma su maletín de la escuela y sale muy temprano de su casa, sin despedirse de nadie. Tras correr por varias calles llega a casa de Maya. Tras tocas un par de veces la puerta la madre de la chica sale.

-Shuichi, que gusto verte- Saluda la señora amablemente.

-Muy buenos días señora- Kurama se ve un poco desesperado.

-Es un poco temprano para la escuela, ¿no?-

-Sí, sólo quería poder platicar un poco más con su hija antes de llegar a la escuela-

Aunque lo disimulaba muy bien, a la señora le agradaba mucho la idea de que un chico tan bueno y responsable como lo es Shuichi se interesara en su hija –Muy bien, adelante. Puedes subir a su habitación, pero no hagan cosas malas- Hace una pequeña broma confiando en los buenos modos del chico.

Ya en la habitación de Maya, Kurama se disculpa por haberla molestado tan temprano cosa que no parece afectar a la chica en absoluto.

-Necesito… quiero saber si podrías venderme un poco más de "eso"- Se sentía un hipócrita, apenas el día anterior le había dicho a la chica el daño que le provoca el consumir esa droga.

-Ah, lo siento, pero a diferencia de lo que los demás creen… y al parecer de lo que tú crees, yo no soy una dealer. Yo la consumo, no la vendo-

-Entonces véndeme un poco de lo tuyo, con lo que te daré lo repones, y de paso podrías comprar algo extra para mí- Saca de su maletín una muy buena cantidad de dinero.

-¿Pero qué rayos? Sólo has tomado dos dosis y ya te pusiste a robar dinero para comprar…- Quedo sorprendida por la cantidad de dinero que saco su amigo, se acerca a él para tomarlo.

-¿Pero qué dices? Mi madre siempre me ha dado suficiente dinero para pasar los días en la escuela, incluso me da para los fines de semana pero la verdad es que nunca he necesitado todo el dinero que me da, y a pesar de que le digo que no es necesario que me dé tanto lo sigue haciendo-

Maya saca unas cuantas dosis más de la droga junto con algunas jeringas –Pues qué bueno que hace caso omiso a tus peticiones, sino no tendrías manera de pagar esto- Le entrega los objetos.

Inmediatamente pasa a levantar la manga de su camiseta dejando ver algunas heridas, casi sanadas, de su brazo, heridas que no pasaron desapercibidas por la chica, pero esta decide no preguntar nada.

-Aún es temprano, ¿Desayunamos?-

-Por supuesto- responde con una leve y tranquila sonrisa.

Maya no podría estar más feliz, de alguna u otra manera se estaba acercando más a Shuichi.

Pasaron dos semanas y el último fin de semana del mes había llegado, y como se les había hecho costumbre pasarían esos dos días en el templo de la maestra Genkai. Para Kurama esas dos semanas habían sido más que horribles ya que la comunicación que había tenido con su madre había sido… menos que la mínima.

Yusuke, Keiko, Seiryu y Kurama se encontraban esperando el tren que los llevaría a la montaña.

-hey, Seiryu ¿En dónde está el atolondrado de tu hermano?- Yusuke se siente un poco desilusionado al creer que Kuwabara no asistiría.

-Mi hermano decidió adelantarse un poco- Apaga su cigarrillo al ver que el tren se encuentra por llegar.-últimamente se le ha metido la idea de que un demonio pretende a Yukina, y el muy imbécil piensa que pasando más tiempo cerca de ella podrá espantar al sujeto. Mi hermano es un tonto, provoca que me den dolores de cabeza. Si realmente hay un demonio que la pretende seguro terminara matando a Kazuma-

Keiko ríe nerviosamente –Ay, pero qué ideas se le meten en la cabeza a Kuwabara-

En un inicio Kurama no parecía muy interesado en la conversación, pero al notar la reacción nerviosa de Keiko se preguntaba si sólo había jugado con ellos aquélla vez, quién sabe.

El paseo en el tren fue muy tranquilo, Kurama se la pasó dormido todo el camino mientras que los otros tres chicos iban platicando.

Llegaron a su destino, la vista era tan hermosa… a excepción de la gran cantidad de escaleras que les quedaba por subir. Una vez arriba de las escaleras pudieron apreciar lo bello que era el templo, y el verde bosque que lo rodeaba, un landscape digno de postal. No tuvieron tiempo de seguir apreciando el lugar puesto que desde dentro del templo habían salido Yukina y Kuwabara corriendo para saludarlos y darles la bienvenida.

-Hey, ¿Por qué tardaron tanto?- Grita Kuwabara mientras se acerca a los chicos, estos solo voltean.

-Muchachos, ¡qué bueno que sí pudieron venir!- Se notaba muy contenta de verlos una vez más.- Vamos a pasar, adentro los están esperando la maestra Genkai. Incluso Hiei y Botan ya llegaron.-

-Entonces vayamos con ellos- Proclama Seiryu y todos se ponen en marcha hacía el templo.

Una vez dentro, se toparon a los tres mencionados anteriormente ya bebiendo el té.

-Tomen asiento chicos, iré a servirles un poco de té y también traeré pequeños bocadillos.- Yukina siempre tan servicial, definitivamente todo un encanto.

-Hiei, todo un tiempo sin verte. Seguro que Mukuro te trae vuelto loco.- Yusuke siempre bromeando pero feliz de ver a su amigo.

-Hnm- Es lo único que sale de la boca del chico de cabello negro. Hiei siente un aroma raro en la habitación y despistadamente trata de buscar de dónde viene.

-Pienso que Hiei debería de permanecer más tiempo en el mundo del mal, seguro haya es de más utilidad que aquí- comenta Kuwabara con todo el afán de molestar al chico.

-En esté mundo, en el otro mundo o en aquél mundo siempre voy a ser de mayor utilidad que tú, debilucho- Espera que ese haya sido un golpe certero y doloroso.

Rompiendo la tensión entre sus amigos, Kurama decide cambiar drásticamente el tema.-Botan-

La chica mueve la cabeza a todos lados buscando la figura de quien le había hablado hasta finalmente dar con ella.-Dime, Kurama- pone cara de gatito nervioso, pero no era la única que se había puesto nerviosa, Keiko se preguntaba si explotaría la bomba, no sabía si tendría un buen desarrollo, no sabía si debía de huir de ahí o si debía atenerse a las consecuencias de lo que había hecho…

-¿Qué tal van las cosas?- Pregunta Kurama.

-¿Qué cosas?- La chica veía algo diferente a Kurama.

-Ya sabes, tú y Koenma-

¡Zaz! La bomba había sido soltada. Los hombres son tan estúpidos, solo Seiryu y yo sabemos eso porque Botan nos lo contó. Ahora voy a quedar como la traidora del grupo. ¿Por qué los hombres son tan idiotas? Debió de haber hecho eso en privado. Keiko deseaba que la tierra se la tragara en ese momento, y lo deseo aún más cuando Botan, al escuchar las últimas palabras de Kurama, le dirigió una mirada asesina.

-Uy, pero qué interesante- Pensaron los chicos ajenos a la plática, por otra parte la maestra Genkai se encontraba tranquilamente tomando de su té, esperando a que Yukina llegara con los bocadillos.

-Pues… ya sabes, hemos tenido mucho trabajo últimamente, jejeje.-

-Uy, que fuerte- Piensan ahora solo Yusuke y Kuwabara, Hiei había decidido centrarse sólo en el olor.

-¿Trabajo?-

La plática fue cortara por Yukina quien irrumpió en la habitación con un bandeja llena de bocadillos, una tarra de té, y unos cuantos vasos que aparentaban ser de céramica. –Ya está todo listo-

-Ya era hora- Piensa Genkai. Los demás se encontraban un poco frustrados pues ya se habían quedado picados con lo que pasaba, a excepción de Keiko quien se encontraba sumamente aliviada.

Yukina sirve el té y entrega los vasos uno a uno, al acercarse a Kurama nota el extraño olor que desprende y aunque se quedó un poco preocupada no dijo palabra alguna.

El momento se había cortada, así que los chicos prefirieron dejar las cosas por la paz y hablar de cosas más amenas. Yusuke y Keiko compartieron su felicidad con todos, una felicidad muy extraña ya que a pesar de todo seguían discutiendo como niños. Kuwabara presumía de cuan alto habían subido sus calificaciones y Seiryu de lo orgullosa que estaba de su hermano. Yukina les comentaba que aún no tenía ninguna pista de en dónde pudiese estar su hermano. Kurama les contó la gran noticia de su futuro hermanito o hermanita. Genkai solo pudo decirles cuan feliz se encontraba de que todos hayan crecido y madurado tanto.

Por fin anocheció y la mayoría ya se habían pasado a retirar a dormir, o por lo menos eso habían dicho. Yusuke y Kuwabara pasaron a la recámara que compartirían con Hiei y Kurama. Las chicas junto a la maestra Genkai pasaron a platicar a la habitación de Yukina. Mientras tanto Kurama se encontraba contemplando el oscuro bosque y el estrellado cielo.

Sumido en sus pensamientos no nota la presencia de Hiei cerca de él.

-Apestas- dice el chico que hace acto de aparición a un lado de Kurama.

-¿M?-

-Apestas a humano vagabundo-

-Soy un humano- Contesta seriamente –Aunque no uno vagabundo-

-Te equivocas, no eres ni uno ni el otro pero apestas como uno- Hiei no sabía acerca del actual problema de su amigo y sin querer lo ofendió un poco.

-¿Quieres caminar un poco?- Pregunta el pelirrojo, quería alejarse un poco del templo así podría contarle un poco de sus problemas a Hiei. –Podrías tomarlo como una cita- Bromea un poco el chico.

Hiei solo pudo poner una cara de disgusto y un poco a pesar acepta ir –Muy bien, pero si te me acercas te mato.-

Después de caminar por algunos varios minutos se detienen frente a un lago. El lugar se veía tan tranquilo, una gran cantidad de árboles rodeando el lago y la gran luna reflejada en él.

-Es hermoso, ¿no crees?-

-hnm-

-Hnm. ¿Puedo contarte algo?-

-Hnm-

Hiei siempre fue una persona que se mostraba distante con la mayoría del grupo pero eso no significaba que los odiara, era todo lo contrario. El los apreciaba a todos, a su manera por supuesto, y admiraba las fortalezas que presentaba cada uno en los combates, especialmente Kurama; Kurama fue la primera persona que conoció en el mundo humano y que le brindo de su ayuda, así que se convirtió en la primera persona a quién aprecio y en su primer amigo. Por su parte, Kurama también sentía un gran apego hacía Hiei, así que siempre tomaba sus "hnm" como algo positivo y continuo hablando.

Kurama no se contuvo con sus palabras, solo todos y cada uno de sus recientes problemas, incluyendo a Maya.

-No puedo creerlo. Siempre te considere como la persona más fría y centrada de nuestro equipo. Esa mujer Maya no es una buena imagen.- Responde a todo lo que Kurama le había contado.-Te estas matando de la forma más horrible posible, y por lo que llegue a ver en el mundo humano: una no digna y patética.-

-Lo sé-

-¿Estás bajo sus efectos ahora?-

-Tal vez-

-Pensé que tu decrepito aspecto era porque te estabas sobre exigiendo con los estudios. Me decepciona que hayas caído tan bajo.-

-Yo también me siento decepcionado. ¿Mañana regresaras al mundo espiritual?-

-Sí. Mañana que se vayan todos también me retiraré ¿Quieres ir?-

-No estoy muy seguro si quedarme aquí, si no consigo arreglar algo esperare a que acaben las clases de la preparatoria, cancelare mi solicitud de ingreso a la universidad e iré a buscar a Yomi.-

-¿A ese tipo? Tal vez te gustaría ir al lugar de Mukuro.-

-Imposible, no podría.- Kurama pone una expresión dramática –Es una tontería que los tres podamos vivir bajo el mismo techo, ya me es muy difícil tener que compartirte con ella, no podría verlos juntos.-

-Idiota- Hiei se enoja un poco –Escucha bien, yo no soy nadie para decirte si lo que estás haciendo está bien, cada uno escoge la manera de morir que mejor le parezca.- Esas palabras dejaron a Kurama un poco confundido, pero no me estoy muriendo piensa Kurama.-Tampoco puedo decirte que es lo que mejor te conviene, pero es un hecho que si decides quedarte aquí y arruinar tu vida yo te voy a matar. Prefiero verte muerto que verte asesinando o robando por conseguir de ese mugrero que dices te hace sentir mejor, y me hará sentir muy bien saber que quién acabo con tu miserable vida fui yo.-

-Wow, Hiei, sabía que me tenías cariño, pero no tenía ni idea de que me amarás tanto- Era un hecho que Kurama se encontraba drogado, pero cosas como estas le salían naturalmente solo para molestar al chico.

Hiei sorprendio se sonroja. -¿De qué rayos hablas?...-Antes de que pudiera seguir hablando es interrumpido por una llamada entrante al celular de Kurama.

Kurama, al ver que es una llamada de su casa, decide cortar la llamada.

-¿Por qué no contestaste si es de tu casa?-

-Tengo miedo que mi madre me diga que es mejor que ya no regrese- Sonríe –Así por lo menos podré llegar a casa.-

-No tiene sentido- Se da la media vuelta y comienza a caminar-Sera mejor que volvamos ahora.

-Está bien- Lo sigue –Hiei. Es un secreto.-

Sin detenerse Hiei le contesta –No tengo intenciones de contar tan tonta historia a otras personas.-

-Gracias.-

En el templo las chicas se la estaban pasando de maravilla. Incluso la maestra Genkai se encontraba bastante animada.

-Hace mucho que no tenía una noche de chicas tan divertida.- Comenta la maestra.

-Sí. Desde el mes pasado que vinimos.- Seiryu continúa a manera de broma.

-Chicas, creo que debemos parar ya. Sólo miren a las pobres de Yukina y Keiko, las dos ya cayeron rendidas.- Dice Botan mientras les pone una sábana para que no pasen frío.

-Creo que tienes razón- Seiryu se acomoda en su futón.

-Buenas noches-Dice la maestra Genkai. Mientras sale de la habitación y cierra la puerta corrediza.

Un par de minutos después, el teléfono del templo suena. Tras preguntarse a sí misma quién podría ser a tan altas horas de la noche y tras haber sonado tres veces el timbre, la maestra contesta.

-Bueno-