-Deberías escapar conmigo-
-¿Escapar? Estamos muertos.-
-¿De verdad piensas cumplir con esta absurda condena, Toguro? Me rehúso a pasar mil años de sufrimiento y después convertirme en parte de la nada-
-La condena no es absurda. Karasu, estamos pagando por todos los pecados que cometidos cuando estábamos vivos. De todas maneras ¿Qué es lo que harás si consigues liberar tu alma de este infierno? Te recuerdo que ya no tenemos cuerpos. Si no mal recuerdo, Kurama dreno toda la sangre de tu cuerpo con esa planta y Yusuke me venció limpiamente, para estas alturas nuestros cuerpos ya deben de ser solamente huesos.-
- Aunque disfrute mucho nuestra pelea, me hubiese gustado el haber podido ver su hermoso rostro muerto. Maldito Kurama, no se pudo ir solo al infierno, el muy desgraciado tenía que arrastrarme con él.-
-Cierto, tú no lo sabes. Él no murió. Ese día se hizo más fuerte y su energía vital no se acabó. Ese día fuiste el único perdedor.- Tras esas últimas palabras de Toguro, Karasu queda totalmente sorprendido. Habían pasado ya un par de años desde ese día y apenas se enteraba que su presa no había muerto.
-¿Y a penas me entero? Pero, dime ¿Eso no te hace sentir ganas de escapar conmigo? Yo iría de nuevo tras mi presa, tal vez no lo mate y me quede con él… tal vez, y tú podrías ir y vengarte de Yusuke.-
-Te lo dije, Yusuke me venció limpiamente. Yo acepto mi castigo por lo que hice, acepto mi derrota de ese día. A demás, ya te mencione que seguramente nuestros cuerpos no existen. Pero si tú deseas salir, y logras salir de aquí, saluda a Urameshi de mi parte.-
-Es una pena que pienses de esa manera, ya tengo solucionado lo de los cuerpos, lo he estado pensando mucho y es algo que definitivamente va a funcionar. Suerte cumpliendo tus mil años de condena.- Su alma se desvanece en frente de Toguro.
-Espero que Urameshi me recuerde, si no sería muy vergonzoso que Karasu le mandara mis saludos y él no me recuerde… aunque nada me asegura que ese maldito de Karasu vaya a hacer algo. Ni si quiera que pueda escapar de aquí.- Regresa al campo a recibir sus castigos.
Llega el lunes y, Kurama y Maya, decidieron no asistir a la escuela. En lugar de eso pasarían la mañana en casa de la chica.
-¿Qué tal tu fin de semana, Minamino?- Pregunta Maya quien se encuentra acostada a un lado del chico y a causa de eso se le podía notar un poco nerviosa y sonrojada.
Kurama se acomoda en la cama, poniéndose sobre un costado para ver de frente a Maya, al ver eso, la chica hace lo mismo y quedan viéndose el uno al otro.
-Pues me fue- Responde el muchacho con una pequeña sonrisa. A pesar de que la apariencia de Kurama se veía muy descuidada, y su cara se veía cansada y sus ojos un poco opacos, se seguía viendo tan guapo e interesante.
-¿Pero qué clase de respuesta es esa?- Ríe la chica.-Siempre tan tú?
-¿Si ya me conoces por qué te sorprendes?-
-Nunca está de mal intentar, tal vez un día obtenga una respuesta diferente.- Ahora le tocaba sonreír a ella. Maya se siente muy nerviosa, ella desea con todo el corazón que ese día algo pase entre ellos. Se sentía tan atraída hacia él, claro quién no se sentiría de esa manera, que en ese momento hubiera dado cualquier cosa por que ese día fuese su primera vez haciendo el amor. Le hubiese gustado que su primera vez hubiese sido con él, pero las cosas no pueden cambiar, así que si algo llegase a pasar entre ellos ese día, ella lo tomaría como la primera vez que tiene relaciones con alguien.
-Tal vez un día cambie- Se acerca lentamente a su rostro y la besa suavemente.
Ella se emociona, podría ser verdad, si Minamino intentaba algo con ella era porque realmente está interesado en ella. Responde su beso de la misma manera, suavemente.
Las caricias comienzan a darse entre ambos. Minamino se pone de pie y le da su mano a Maya para ayudarla a levantarse. Una vez ambos están de pie, Minamino acerca rápidamente el cuerpo de Maya con el suyo y mientras lentamente desabrocha cada uno de los botones de la blusa de la chica piensa:
-¿Es correcto? Tengo más de 1500 años o por lo menos mi alma los tiene, debería de ser más consciente de las cosas que hago. Quiero mucho a Maya, le tengo gran cariño pero no la amo, ni si quiera me gusta. ¿Será mero despecho? Siempre he sido como un imán para las chicas, pero la única chica en la que me he fijado no voltea a verme. Vaya, realmente soy como cualquier otro hombre-
Separa sus labios –Maya…- No logra terminar de decir nada cuando se voltea inmediatamente hacia el piso y vomita. –Agh, lo siento mucho-
-Oh, no te preocupes. Es uno de los efectos.-
Levantándose lentamente apoya una mano en Maya –Yo lo limpiare y me iré a casa.-
-Ay, no, yo limpio. Tú puedes ir a casa y descansar.- Trago saliva, se sentía un poco enojada. Pudo haber sido uno de los mejores días de su vida.
Kurama se había marchado. Después de terminar de limpiar el pequeño desastre que hizo el chico, se deja caer sobre su cama, aunque en un inicio se había molestado un poco por como terminaron las cosas también pensó que es lo más cerca que había estado alguna vez de él, y que seguro las cosas podrían avanzar un poco más. Se encontraba feliz.
-Muero de sed- se dice a sí mismo mientras entra a su cocina.
-¿Madre?- Se sorprende a ver a su mamá sentada en la cocina comiendo una rebana de pastel. -¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar trabajando?-
-¿Shuichi? ¿Tú qué haces aquí? ¿No deberías estar en la escuela?- Contesta sarcásticamente mientras se lleva un pedazo de pastel a la boca.
-No me sentía bien, así que decidí no ir.- Se acerca al refrigerador y se sirve un poco de agua, acto seguido se sienta en la mesa a hacerle compañía a su madre. Se siente un poco incómodo, tenían tiempo sin cruzar palabras.
-¿Te sirvo un poco de pastel?-
-Por favor-
Shiori toma un plato y le sirve una rebanada, aprovechando que cortara una para su hijo, decide cortar otra para ella.
-Será un bebé grande, ¿cierto?- bromea el chico al ver que su madre se sirvió una segunda porción. Su madre se apena un poco.
-Las cosas, tienen que cambiar- corta drásticamente el pequeño momento que estaban teniendo. –No sé si sea correcto que te quedes aquí, después de todo eres un demonio- Se odiaba por tener que decir eso, pero el miedo, de que algún demonio intentara matar al hijo que tenía en su vientre, la carcomía por dentro.
Esas palabras le habían dolido tanto, era algo que él esperaba pero en el fondo tenía una esperanza de que su madre comprendiera que a pesar de todo si era su hijo, que su hijo Shuichi Minamino estaba vivo, que nunca murió. Tal vez suena complejo pero el alma del niño se había fusionado con la del demonio, desde ese día eran la misma persona.
-Entiendo- No pudo probar el pastel. Cabizbajo, dolido, sabía cómo quería expresarse… necesitaba llorar pero no podía.-Guardare un poco de ropa y me voy ya mismo- Levanta la cabeza y mira a su madre, aunque tenía una sonrisa en su rostro, sus ojos mostraban una gran tristeza. Se levanta de la mesa.
Al escuchar eso y ver que ya se ha levantado, ella se levanta rápidamente. –Espera. Dije que no sabía. No tienes que irte. ¿Puedes esperar? Por favor-
-No creo que esperar sea sano para Ud. ni para mí.- Se da la vuelta y se dirige a la salida de la cocina. –Siento mucho haberle causado tantos problemas Sra. Minamino.-
Usted, Sra. Minamino, esas palabras sonaban tan raras salidas de la boca de su hijo, a pesar de que en un principio no tuvieron una relación tan bueno, él nunca la había tratado de esa manera, con ese respeto que se le tiene a las personas desconocidas. Agitada, toma asiento de nuevo y recargada en la mesa, con ambas manos en la cara comienza a llorar.
Rápidamente entro en su habitación y suavemente cierra la puerta. Se queda completamente quieto viendo hacia la ventana. Su plan original era abandonarla cuando tuviera el suficiente poder para regresar al mundo demoníaco, pero las cosas cambiaron y había decidido quedarse y vivir como humano, quedarse para cuidarla, pero las cosas habían cambiado nuevamente pero la manera en la que tenía que irse…. Prácticamente corrido por la persona a quien más amaba. Posiblemente el peor rechazo que pudo haber recibido en su vida.
-Maldición, maldición- Se repetía una y otra vez mientras mordía su mano derecha por lo nervioso que se sentía. Busca su mochila y comienza a llenarla de ropa. Una vez todo listo y a punto de salir de su cuarto recuerda las dosis de droga que tenía escondidas. Se dio la vuelta y fue a sacarlas. –Maldito mugrero- las aprieta con la mano y la lanza contra la pared. –Qué estupidez.- Los frascos y agujas se rompen en muchos pedazos y el líquido que contenían se esparció en la pared.
Shiori se encuentra en la entrada de la casa esperando a su hijo. –Shuichi, lo siento mucho, no quiero que te vayas, no aún.-
-¿No aún?- Piensa él.
-Por favor, espera un poco. Te lo suplico.- Lágrimas comienzan a caer de su rostro.
La escena lo está matando.-Sra. Minamino, no tiene nada por que disculparse. Al contrario, soy yo quien tiene que pedirle disculpas por todos los problemas que le he causado desde que nací y más por los problemas y malos tiempos que le he hecho pasar estos últimos días. Le suplico que si a usted le parece mejor olvide que alguna vez tuvo un hijo que le dio esta gran decepción, que le mintió durante toda su vida.-
-Shuichi, por favor espera- Kurama hace caso omiso y sale de la casa, Shiori lo sigue hacia afuera pero inmediatamente Kurama desapareció.
Las alarmas del mundo espiritual suenan. –Señor Koenma, Señor Koenma- Entra gritando Ogree a la oficina. –Señor Koenma, ¿De qué son las alarmas?-
Koenma luce un poco molesto por la reacción del ogro –Esas son las alarmas de los infiernos-
-¿Las alarmas de los infiernos?- El ogro azul luce bastante confundido –¿Qué problema puede haber en los infiernos? Si son lugares que cuentan con mucha seguridad.-
Koenma tiene los brazos cruzados, en esos momentos se encuentra muy pensativo –Así es, por lo tanto no sé cómo es que pasó pero al parecer unas cuantas almas lograron escapar.-
Ogree se tensa.
-Si las almas consiguen llegar al mundo humano y materializar su cuerpo podría ser muy difícil capturarlas de nuevo, después de todo son almas que escaparon de uno de los peores infiernos.- Su frustración le provoca dolor de cabeza. –Muy bien Ogree, revisemos los informes y veamos que almas escaparon, así sabremos a que nos enfrentaremos.-
-A sus órdenes señor-
