¡Hola personas!

Primero y más importante que todo quiero agradecerles todo su lindo apoyo conmigo y con la historia y gracias también por todos sus reviews.

Ahora que también tengo un pequeño aviso que hacer sobre la historia pero lo explicaré en facebook para que se entienda mejor (no es nada como que vaya a dejarla o algo así) Por si quieren pasarse por ahí.

Ahora los dejo leer ya saben que responderé sus reviews al final.


La mañana se alzaba ya y los tenues rayos del sol llegaban hasta la cama de cierta chica quien se subió más la sabana para evitarlo sin tener mucho éxito. Terminó levantándose finalmente de la cama y estiro los brazos hacia arriba para despejarse. Hizo lo que normalmente haría, camino al baño a darse una ducha, se vistió, fue a la cocina y preparó comida tanto para ella como para Kristoff. Preparó unos panqueques tostados con algo de jugo así que no tardo mucho y entro como todos los días a la habitación del muchacho para desayunar y al igual que siempre se lo encontró cambiando de canal la televisión. Todo parecía como todos los días a excepción de que no era así, apenas la noche anterior había estado curando las heridas de Elsa, su novio había desaparecido, se enteró de que los ángeles no tenían permitido enamorarse de los humanos y ahora realmente estaba sorprendida por poder ver al ángel que se encontraba a un lado de Kristoff, estaba flotando y también la miraba, al parecer se había percatado de que podía verla y estaba igual de sorprendida que ella. Trató de ignorarla para no hacer sospechar nada al chico pero era demasiado tarde, él ya estaba mirando en esa dirección aunque por su rostro de confusión saltaba a la vista que no había visto nada inusual.

-¿Qué pasa, Anna?- preguntó confuso.

-No es nada, creí haber visto algo pero creo que me equivoque.-

-De acuerdo, como tú digas ¿Cómo te fue ayer con Hans?-

-¿Disculpa?-

-Dijiste que te verías con él… Estas muy rara, Anna. ¿Te sientes bien?-

-Perdona, yo… te dejaré aquí tu comida y ahorita regreso, necesito hablar con alguien.-

Se acercó a la mesita de noche que era por donde se encontraba Elsa, le dedico una mirada furtiva y dejo la bandeja ahí y salió de la habitación dejando verdaderamente confundido al joven. Era el único que no sabía nada de lo que estaba ocurriendo y por ello muchas veces no entendía el comportamiento de la castaña. Él mismo sentía que había algo que no le estaba diciendo pero como tampoco la iba a obligar a hacerlo simplemente lo aceptaba lo mejor que podía.

Elsa se había dado cuenta de la indirecta y había salido tras Anna quien no se había detenido hasta llegar a la azotea. Le daba escalofríos ese lugar pues aunque tenía una hermosa vista apenas unas horas atrás había exterminado a un demonio ahí mismo y eso no la hacía sentir nada a gusto pero no dijo nada y espero a que la chica dijera algo. Parecía que no hablaría nunca pero finalmente lo hizo después de unos minutos.

-Elsa ¿Cómo es que puedo verte? Es decir, sé que hay ocasiones en las que dejas que te vea pero estoy casi segura de que esta vez no es una de esas ocasiones ¿No es así? Entonces ¿Cómo es posible?- preguntó entre fascinada y aterrada.

-Yo… no lo sé, no deberías poder verme. Esto no está bien, eres el caso más especial de humano que he visto, Anna. Tal vez sea por esa cosa que te dio de beber Hans, eso que te hizo dormir.-

-Y eso es otra cosa que quiero saber ¿Qué paso con Hans?-

-Tengo muchas cosas que explicarte pero primero tienes que decirme que pasó después de que te dejara a solas con él.-

-Pues cenamos, bebimos un poco mientras charlábamos de cosas triviales, nada especial hasta que empecé a ver que todo giraba y ya no supe más de mi.-

-Bueno entonces llegue yo, cuando ya te habías desmayado y obviamente me lance contra él por verlo ahí de pie a un lado tuyo pero volteo a verme lo que hizo que me detuviera y cuando me di cuenta lo tenía encima mío haciéndome daño con sus garras y su espada, me confeso que era un demonio, que era el antiguo ángel de Kristoff y que quería vengarse de ustedes dos pero como yo no iba a permitir eso tuvimos una pelea y… no tuve otra opción que matarlo.- explicó.

-Pero ¿Por qué quería vengarse de nosotros? ¿Y cómo es que se convirtió en demonio?-

-Esas dos preguntas me llevan a la misma respuesta, él se enamoró de los humanos, de ustedes y de sus vidas o al menos eso fue lo que dijo aunque no veo razones para que me mintiera…- siendo interrumpida.

-Ve al punto, Elsa.-

-Ah, claro. Sus alas se tornaron negras por culpa de ese amor y termino siendo un demonio, los culpaba a ustedes de su desgracia por eso quería acabarlos.-

-No puedo creerlo.-

-A mí también me costó trabajo aceptarlo.-

-Entonces ¿Tú no puedes enamorarte?-

-… No, creo que no, a menos de que quiera terminar como un demonio también.-

-Bueno… no queremos eso. ¿Alguna de esas cosas explica porque puedo verte?-

-No que yo sepa, no sé cómo es posible que me veas sin que yo lo quiera así.-

-Ya veo. Supongo que tampoco esta tan mal ¿Crees que sea capaz de ver también a los demás ángeles?-

-No lo sé.-

-Bien, me voy.- sonrió.

-¿A dónde vas?-

-Voy a averiguarlo, tú puedes quedarte a cuidar de Kristoff.-

-Espera, voy contigo, yo también quiero saber si es solo conmigo o con cualquiera.-

Ambas salieron del edificio tan rápido que incluso olvidaron despedirse de Kristoff o al menos en el caso de Anna porque era evidente que Elsa no podría hacerlo. Vagaron un rato por la calle observando cuidadosamente a todos pero la única que se percataba de los ángeles era Elsa por lo que quedo comprobado que no podía verlos a todos sino que solo funcionaba con ella.

El ángel empezó a formarse una teoría en la cabeza, una que obviamente no compartiría con Anna. Se supone que solamente cuando quieren dejarse ver por alguien se hacen visibles para ese alguien pero qué tal si el asunto no era con la chica sino con ella, podría ser que inconscientemente quería dejarse ver por Anna y era por eso que podía verla y no podía ver a ningún otro. Cabía la posibilidad pero no quería pensar que fuera eso porque de ser así significaría que esa joven era más importante para ella de lo que suponía, al grado de dejarse ver todo el tiempo. ¿Era eso posible? Ni siquiera estaba segura de ello pero era lo más realista que se le ocurría.

Llegaron de nuevo al apartamento y se veía claramente la decepción en el rostro de la castaña. Al parecer se había hecho la ilusión de poder ver todos los ángeles del mundo aunque para Elsa era mejor si no podía hacerlo porque de lo contrario posiblemente también podría ver a los demonios y no quería darle esa intranquilidad a su vida.

La pelirroja entró de nuevo al cuarto de Kristoff pero Elsa decidió quedarse afuera y solo se sentó en el sillón de la sala, tenía muchas cosas en las que pensar como por ejemplo en lo que haría si alguien de arriba se llegaba a dar cuenta de que adoraba a los humanos o de que Anna era alguien muy especial para ella, junto con Kristoff, por supuesto. Estaba casi segura de que le harían lo mismo que Hans sin importar que hubiera llevado clases para llegar a ser serafín. Siempre habían ido pregonando que el amor era necesario para el mundo pero entonces ¿Eso era solo mientras no fueran ellos quienes se enamoraran? Jamás le habían dado ninguna instrucción respecto a estas cosas y ella no lo había preguntado porque nunca le paso por la mente la idea de que fuera posible que un ángel se enamorara.

Tantas cosas en que pensar y ninguna respuesta que explicara todo. Solo tenía algo seguro y era que cuidaría de ambos todo el tiempo que hiciera falta pues además de que ese era su deber les había tomado mucho cariño y no concebía la idea de vivir lejos de ellos aunque tuviera que hacerlo.

Anna salió de la habitación e interrumpió sus pensamientos, ahí fue cuando noto que llevaba alrededor de una hora dándole vueltas a la situación. La chica se sentó a su lado y volteo a verla, parecía que tenía una nueva duda que seguramente también sería incapaz de responder.

-Oye Elsa ¿Es muy importante el amor para ti?-

-¡Por supuesto! Yo creo que el amor es la fuerza que rige al mundo aunque muchos digan otras cosas.-

-Y si te dieran a escoger entre tener a quien amas o conservar tus alas ¿Qué elegirías?-

Esa pregunta la tomo totalmente por sorpresa, ni siquiera había contemplado la posibilidad de perder sus alas ella simplemente estaba decidida a no enamorarse de los humanos. Ahora no sabía que elegiría, perder sus alas era lo peor que le podía pasar a un ángel pero perder el amor… eso era lo peor que le podía pasar a cualquier ser humano o sobrenatural del mundo. En toda su vida nunca había respondido a una pregunta tan complicada.

-… No lo sé. Para empezar yo no debería enamorarme y en segundo lugar, mis alas son lo más preciado que tengo, no sé si podría renunciar a ellas así nada más.-

-Entiendo. Sé que es difícil para ti. Aunque yo sin duda elegiría el amor.-

-Eso lo dices porque no tienes alas, si las tuvieras sería muy distinto. Un ángel no es nada sin sus alas, Anna, por eso me es imposible tomar esa decisión.-

-Está bien, yo entiendo tu postura y me resulta bastante lógica.-

-¿A qué viene la pregunta?-

-Simple curiosidad.-

Se levantó de donde estaba y se metió en su habitación. Elsa no se atrevió a seguirla, no tenía sentido que lo hiciera si de todos modos no tendría nada que decirle. Sabía que su decisión había decepcionado a Anna pero no podía hacer nada al respecto. Había algo que las unía, podía sentirlo pero no iba a ceder a ello. Tenía miedo de que realmente le quitaran sus alas, lo que la distinguía de todas las razas o especies que pudiera haber y le aterraba aún más la idea de que pudieran volverse negras y convertirla en demonio.

No estaba lista para una decisión como esa y realmente esperaba nunca tener que tomarla. Se estiro un poco más en el sofá y se quedó ahí otro rato antes de entrar a cuidar de Kristoff. El chico cada vez estaba mejor y eso solo quería decir que pronto regresarían a su hogar y también que pronto vendría alguien a cuidar de Anna. Ya no podría verla más que cuando Anna y Kristoff hicieran planes para verse. Eso la entristecía mucho pero tenía que resignarse a fin de cuentas era lo que había venido a hacer desde un principio, cuidar del chico, y todo lo demás habían sido simples contratiempos.

Al entrar al cuarto del rubio este se encontraba de pie y aunque era obvio que aún le dolía se veía que estaría bien incluso más pronto de lo que ella habría creído. Debería estar feliz por él pero no podía evitar sentir ese vacío que le decía que Anna le iba a hacer mucha falta. Cruzo las paredes hasta llegar a la habitación de la chica. Quería pasar el mayor tiempo posible con ella antes de que tuvieran que separarse.

La castaña volteo a verla con curiosidad, después le sonrió y simplemente se hizo a un lado para dejarle espacio a Elsa y que pudiera acostarse a su lado, cosa que no dudo en hacer. De pronto Anna comenzó a leer el libro que tenía en las manos en voz alta para que el ángel pudiera escucharlo también. Se podría decir que le estaba leyendo y la hacía adentrarse cada vez más en la historia hasta que termino totalmente interesada escuchando con emoción cada palabra y acto que la chica le narraba.

Se la pasaron leyendo toda la tarde hasta que fue la hora de ir a comer. Definitivamente se la habían pasado tan bien que el tiempo se les había pasado volando y de no ser porque también tenía que hacer comida para Kristoff no se hubiera levantado de la cama. Inocentemente esperaba y anhelaba muchos más días así al lado de Elsa.


Respuestas a los reviews:

Para Madh-M: jajaj lo mejor de todo es que le atinas xD Ya verás después lo que pasa con ellas, estoy segura que sabrás averiguarlo pronto. ;)

Para 6289: Muchas gracias :3

Para AzblueHell: Jaja si, creo que no volveremos a ver a Hans o al menos eso creo :p Actualizaré los fines de semana como siempre ya sabes aunque creo que deberías leer lo que pondré en face porque es respecto a las actualizaciones. Gracias por leerme, cuídate, hasta pronto :3