A/N:
Siento mucho el retraso de este capítulo. De verdad. He de decir que he tenido problemas para terminar esta historia, pues no sabía muy bien dónde dejarla. Tengo grandes ideas para mi otro fic y de ahí que este vaya a terminar dentro de poco. Lo siento, pero nunca pensé que escribiría algo así de largo. Esto iba a ser un fic de unos cuatro o cinco capítulos, nada más. Y mira ahora! De todas formas quiero dar las gracias a todos los que leéis esto y me comentáis, sin vosotros no podría seguir.
Espero no decepcionaros.
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La Sala donde se celebraba el banquete era lo más espectacular que Bard había visto en su vida. Los altos techos de Erebor estaban repletos de guirnaldas y lámparas que hacían que las vetas doradas de las paredes brillasen todavía más. Todo estaba decorado de una forma elegante y majestuosa, a juego con la familia real que residía bajo la piedra y roca. Bard había sido anunciado junto con sus hijas. Se dirigió a la mesa real y se inclinó ante el Rey y su Consorte. Uno de sus caballeros había traído consigo el regalo que iba a presentar al príncipe.
'Príncipe Kili, te deseo un feliz cumpleaños y espero que mi presente, por humilde que sea comparado con los que ya habrás recibido, sea de tu agrado.'
El caballero entregó el regalo a Kili que lo abrió con una gran sonrisa. Dentro de la gran tela se encontraba un tapiz donde se podía ver el árbol genealógico de su familia. Su hermano y él habían sido añadidos posteriormente, aunque con el mismo diseño que los anteriores retratos. A Kili le encantó el regalo.
'Muchas gracias Rey Bard.' Dijo con una amplia sonrisa. 'Es un gran regalo. ¿De dónde lo habéis sacado?'
'Ha estado en la Ciudad del Lago desde que tengo memoria. No ha sido hasta hace poco que lo volví a encontrar y lo mandé reparar y actualizar. Me alegro que sea de tu agrado.'
Después de esto Bard se sentó donde había sido asignado, al lado de Legolas, el cual había traído como regalo una daga élfica. Legolas se encontraba un poco fuera de sitio, a decir verdad. No sabía muy bien qué hacer. Había asistido con una escolta, pues Tauriel había sido asignada a controlar la parte oeste del bosque. Legolas estaba seguro que su padre la había mandado allí solo para castigarle por querer acercar posiciones con los enanos. En momentos como esos no sabía muy bien ni porqué se molestaba por aquella raza.
Fue entonces cuando el Señor Elrond fue anunciado. Entró acompañado de sus dos hijos. Se dirigió a la mesa principal, donde tenía reservado un sitio al lado de Bilbo y presentó sus respetos y su regalo a Kili.
'Recuerdo la primera vez que os vi, príncipe Kili, pues había algo en vos distinto de todo enano al que había visto. Seguramente eso lo consideran algunos una desventaja, sin embargo la experiencia me ha enseñado que lo diferente tiende a ser bueno y rejuvenecedor. De ahí mi regalo.'
Elladan abrió la caja que había traído y la colocó delante de Kili. En ella había un precioso arco. La madera con la que había sido tallada era de un tono marrón claro, un árbol sin duda propio de Rivendel, aún así no era un arco élfico ni humano. Había sido construido a su medida y el hierro que había en las puntas y en el centro se conectaba con pequillas venas que formaban un dibujo geométrico parecido al de las puertas de Erebor. Era un arco precioso y Kili no pudo evitar sacarlo de la caja y acariciarlo.
Thorin no necesitó más de dos segundos para darse cuenta de a valía del arco. Alguien que se había pasado décadas como herrero sabía identificar una obra maestra cuando la veía.
'Es una gran arco.' Le dijo a Elrond. No añadió nada más y el elfo supo que había sido el mayor cumplido que le había dicho a alguien de su raza en muchos años. Elrond inclinó la cabeza en señal de entendimiento. Puede que él no fuese rey ni un gran elfo de Valinor, pero sabía de armas y de letras, no sin razón la espada de Isildur se custodiaba en sus dominios.
'Es una maravilla. Muchas gracias.' Dijo Kili sin saber muy bien que decir ante tamaño regalo.
Legolas se había quedado mirando el arco asombrado. Era una obra maestra propia de su pueblo, no era para un enano, sin embargo había sido construido para las manos y la talla de un enano. Nunca hubiese pensado en hacer tamaño regalo a un enano y lo que más le sorprendió fue la reacción del príncipe. Lo miraba como si fuese lo más maravilloso que le habían regalado nunca. Legolas no acababa de comprender como a un enano le podía hacer más ilusión un arco que una daga.
'Quizás podamos ponerlo a prueba antes de nuestra partida.' Dijo Elrohin.
'Por supuesto.' Dijo Kili emocionado. Los tres elfos saludaron y se sentaron cada uno en sus respectivos sitios. Todos los invitados habían llegado, todos los regalos habían sido presentados y llevados a una parte de la sala donde se habían colocado en una gran mesa. El rey habló y el banquete comenzó.
La música era alegre, la comida deliciosa y el vino abundante. Los enanos en las otras mesas empezaron a hablar despreocupadamente. Fili se puso a hablar con su hermano y los dos gemelos elfos, pues se habían sentado a su lado.
'Mis felicidades. Es un banquete maravilloso.' Le dijo Elrond a Bilbo.
'Me alegra que sea de tu agrado.' Contestó el hobbit.
'Le visitado el Boque hace poco y lo he visto mucho más mejorado' comentó Gandalf a Legolas lo suficientemente alto como para que los que se encontraban cerca, que eran Bard, Thorin, Bilbo y Elrond, lo escuchasen. 'Me alegra saber que la oscuridad poco a poco lo abandona.'
'No ha sido fácil, pues había partes donde la oscuridad se había hecho presa del bosque desde hacía muchos años, aún así se esta recuperando.'
'¿Tenéis pensado rehacer los caminos?' Preguntó Bard.
'No es nuestra prioridad, hay otros asuntos más importantes.'
'Deben de ser realmente importantes.' Comentó Thorin en tono de voz neutral.
'¿A qué os referís?'
'Pues que si mi memoria no me falla, antiguamente había cuatro caminos que comunicaban el centro del bosque con cada punto exterior. Ahora solo hay uno, y dicho camino esta en unas condiciones que hacen que se deje de llamar camino.'
Thorin no lo dijo con todo de burla ni ofensa, sino con intención de dejar claro su punto. Aunque no quisiese reconocerlo, necesitaba la reconstrucción de los caminos del Bosque, pues era la única forma de poder hacer comercio con las tierras de Eriador.
'El camino que comunica Eriador con Erebor esta perfectamente accesible.' Dijo Legolas.
Thorin hizo un ruido que algunos confundirían con un resoplido, pero que en verdad era una de esas risas que salen de dentro y uno intenta evitar.
'Erebor estaba en mejores condiciones después del dragón que vuestro camino.'
Legolas le miró como si hubiese insultado a su familia. Qué sabría ese enano de caminos en un bosque. Alguien que destrozaba la naturaleza por su propio beneficio, alguien que no respetaba la vida salvaje del Bosque. Pero no tuvo tiempo de intervenir pues Gandalf habló.
'Lo que nuestro querido rey quiere decir es que el camino ha visto mejores días. No negaré que aunque siendo un buen camino los años han caído sobre él. No estaría mal ponerlo como prioridad.'
'Es cierto.' Comentó Elrond. 'Es verdad que hacía mucho que no me aventuraba tan hacia el este, más uno se aventuraría más si hubiese mayores facilidades.'
'¿Y cual es vuestra solución?' Dijo Legolas mirando al elfo. 'Mi pueblo esta bastante ocupado limpiando el bosque y curándolo como para ponerse a reconstruir un camino por el que no transita. El Bosque es nuestra prioridad.'
'Comprendo vuestra preocupación, aún así no podrás negar que con un camino mejor construido el comercio entre Eriador y Erebor sería más sencillo.' Dijo Gandalf poniendo en palabras el pensamiento de Thorin.
Hubo unos minutos de silencio, donde Legolas bebió, no sabiendo muy bien si responder la verdad o hacer como su padre.
'No tenemos suficientes elfos para ambas cosas, Mithrandir. Mi padre es consciente de la situación, aún así nuestra prioridad está en el Bosque.'
'Eso es fácil de solucionar. Por suerte para todos los enanos no tienen igual en construir o rehabilitar cualquier estancia, como puede verse en esta gran montaña.' Dijo Gandalf señalando los altos techos de Erebor. 'No tenéis más que contratar sus servicios. Estoy seguro que el Rey bajo la Montaña no se opondrá a algo que es beneficioso para todos.'
La mirada de Thorin no fue la única mirada hostil que recibió el mago.
'No pongo en duda su maestría con la roca, pero un bosque es algo completamente diferente.' Dijo Legolas.
Bilbo sabía que tenía que decir algo urgentemente, pues sino la conversación iba a acabar en una batalla por la mirada de su esposo. Aún así no fue él quien evitó las palabras hiriente de Thorin hacia el elfo, sino Elrond.
'Es cierto que el bosque es un material vivo, nadie lo sabe mejor que nosotros, aún así no conviene olvidar que muchas de las estancias más hermosas de Beleriand fueron construidas por enanos.' Elrond dejó un momento de silencio antes de continuar para que sus palabras causaran el efecto deseado. Justo cuando iba a continuar los sirvientes quitaron la comida para traer los postres.
'Quizás podamos continuar el tema después de los dulces.' Ofreció Bilbo con una sonrisa pues notaba como el ambiente empezaba a caldearse.
'Buena idea, mi querido Bilbo.' Dijo Gandalf cogiendo una porción de tarta de manzana. 'Dime si me equivoco, pero ¿no es esta la receta de tu madre?'
'Así es.' Contestó Bilbo ilusionado por el hecho de que el mago reconocieses la receta y por el cambio de conversación. 'La cosecha ha sido estupenda esta temporada en Valle y pensé que sería un buen uso de tan estupendas manzanas.' Dijo el mediano sonriendo a Bard.
'Es cierto que ha sido una buena temporada, pero el éxito no es nuestro. Sin vuestra ayuda no hubiésemos podido conseguir tamaña producción.' Dijo Bard sirviéndose un trozo.
'Eso no es verdad. Los terrenos eran fértiles y tenéis estupendos trabajadores.'
'Cierto, pero ambas cosas serían inútiles sin el conocimiento adecuado.'
Bilbo sonrió un poco sonrojado. Él no lo veía así. Él simplemente había querido ayudar con el cultivo dado que era lo que mejor sabía hacer, al fin y al cabo era un hobbit, y además sería beneficioso no solo para los humanos, sino para los enanos también.
'No se si será por ser un hobbit, pero Bilbo tiene un talento innato con las cosas que crecen.' Dijo el rey enano con una voz cálida mirando a su consorte.
'No es un don. Es trabajo y dedicación. Nada más.' Le contestó Bilbo. 'Además no soy un experto. Nunca me he dedicado al cultivo o al perfeccionamiento de la agricultura. En la Comarca solo me dedicaba a mi jardín por divertimento. Lo que enseñé a tu gente lo hubiese sabido cualquier hobbit. Créeme, rey Bard, cuando te digo que si mi jardinero, el bueno del Maestro Hamfast estuviese aquí, la producción de Valle sería cinco veces más fructífera.'
'La Comarca debe de ser un lugar donde la comida no escasee nunca.' Comentó Legolas.
'Así es. Nuestros prados están verdes durante todo el año, por lo que nuestro cultivo es continuo, solo cambiando el producto dependiendo de la estación.'
'Debe de ser un lugar precioso, lleno de verde y flores.' Comentó Bard.
'Lo es. Uno puede pasear por cualquiera de las cuatro Cuadernas y apreciar los arroyos y las colinas. Especialmente en primavera, cuando casi toda extensión de tierra está cubierta por flores.' Bilbo había empezado a hablar ilusionado, pero poco a poco se había dado cuenta de que una pequeña parte de él echaba de menos dichos prados y colinas. 'Es una zona única.' Dijo por fin.
Thorin no pudo evitar que el sentimiento de culpabilidad que sentía cada vez que recordaba que el hobbit no pertenecía en la Montaña, sino en sus verdes prados rodeado de flores y sol, se hiciese tan grande en su pecho que le fue difícil decir nada. Solo pudo mirar a su hobbit con infinita pena y culpabilidad.
'Debes echarlo de menos.' Dijo Legolas. 'Habiéndote criado en un lugar tan hermoso debe de ser difícil vivir en un sitio tan distinto.' El elfo quería entender porque un ser de la naturaleza, alguien como él, acostumbrado a los árboles y la luz, había decidido vivir en la sombra, rodeado de fría roca.
'Ahora vivo rodeado de otro tipo de verde. Y Erebor es hermoso de una forma distinta a la Comarca.' La voz de Bilbo era segura. Sin dejar de mirar a Legolas cogió la mano de Thorin. 'Además, hay cosas mucho más valiosas para mí que verdes prados y campos llenos de flores. Es cierto que de vez en cuando echo de menos el que fue mi hogar, pero no cambiaría el que tengo ahora por nada en todo Arda.'
Bilbo miró a Thorin y en los ojos del mediano vio esa luz más pura que la de cualquier diamante a la luz del sol, más hermosa que la Piedra del Arca. La pena y la culpabilidad desapareció de su cara y se volvieron a encerrar en ese pequeño rincón que tenían destinado dentro de las emociones del enano. Thorin veía amor en los ojos del mediano. Un amor duradero, incondicional y cálido, como la tierra de la que provenía, y Thorin sonrió.
'Creo que es hora de que nuestro Rey nos deleite con una canción.' Dijo Bilbo cambiando su tono a uno más jovial. Thorin asintió. Por mucho que no le gustase reconocer que tenía una debilidad, Thorin sabía que por su hobbit haría cualquier cosa.
