Avanzando a pasos pequeños se sentía como un bebé pero era necesario hacerlo de esa manera para no lastimarse más de lo que ya lo estaba. Se estaba recuperando demasiado rápido y la mejoría empezaba a ser cada vez más notoria, incluso el medico lo había dicho. Esa debería ser una notica realmente feliz pero el único que se veía notoriamente alegre era Kristoff, ya que Anna apenas sonreía y bueno Elsa ni siquiera se molestaba en verse llena de ánimo puesto que el chico no podía verla aunque a veces olvidaba que la pelirroja si podía y solo veía su rostro observándola con curiosidad, tal vez por el hecho de que no se viera como alguien que acaba de recibir una buena noticia.
Ya le habían quitado los yesos al joven pero aún estaba débil por haber pasado tanto tiempo en cama por lo que primero tendría que acostumbrarse de nuevo antes de caminar con normalidad como lo hacía antes. Estaba yendo de aquí para allá con las muletas que traía ahora para intentar acoplarse a ellas y que se le hiciera más sencillo, incluso quiso subir a la azotea pero Anna lo detuvo pues aún era demasiado pronto como para sobre esforzarse. Elsa lo observaba por si sucedía cualquier cosa, no iba a permitir que se cayera ahora que se estaba recuperando por completo.
La castaña sostenía a Sven en sus manos para que no fuera a tumbar a Kristoff con sus juegos pues estaba muy emocionado de que por fin se levantara. En la vida de un perro lo más importante es el tiempo que su dueño le dedique y con lo de las lesiones apenas y había tenido tiempo para él en todo ese tiempo sin contar que Elsa también lo había descuidado por las distintas situaciones que se habían presentado, solo Anna le prestaba un poco más de atención ya que hasta hace poco había ignorado todo lo que estaba ocurriendo.
Ahora podría decirse que todas las cosas estaban volviendo a su lugar y eso no significaba que fuera bueno porque también el ángel tendría que separarse de la muchacha y no le gustaba para nada la idea de hacerlo. Además aun no venía el remplazo para Olaf y no podía dejar a la chica indefensa y sin protección por lo que estaba dispuesta a persuadir al rubio de que se quedaran más tiempo ahí con ella pero era lógico que lo haría mientras Anna no estuviera con ellos pues ahora podía verla y oírla y por algún motivo no quería que la escuchara decir algo como eso.
Cuando se percató de su alrededor la castaña estaba enfrente de ella viéndola fijamente y Kristoff había desaparecido, seguramente se habría ido a acostar. Últimamente se distraía demasiado, para cuando quería notar las cosas a su alrededor resultaba que ya no estaban haciendo lo mismo, se preguntó a si misma si esas pequeñas distracciones no la perjudicarían en algo. Fijo su vista en la chica frente a ella y así prestar atención a lo que suponía que estaba diciendo.
-Elsa, estás algo distraída.-
No podía admitirlo pero cada vez que la llamaba por su nombre su corazón daba un vuelco. Sentía que empezaba a latir más rápido, tanto que era como si se fuera a salir de su pecho. No lo entendía y aunque le gustaba no quería sentirse así.
-Sí, he estado pensando en las cosas que han pasado últimamente. Quiero saber que haré y tener un aproximado de cuándo llegará tu ángel.-
-¿Puedes saber cuándo llegará?-
-En realidad no, pero quería pensarlo de todos modos.- le sonrió.
-Y porque no dejas de pensar en eso y vamos de paso.-
-Me encantaría pero ¿A dónde vamos?-
-Es sorpresa. Me despediré de Kristoff y nos vamos ¿De acuerdo? Oh y Elsa ¿Podrías ir… visible?-
-¿Por qué?-
-Es más divertido de ese modo, es como si fuera una salida normal y además así podría hablarte con tranquilidad en público, de todos modos está bien mientras no muestres tus alas ¿No?-
-Sí, eso creo pero no estoy segura.-
Anna se acercó aún más y le tomó las manos suavemente mientras no le quitaba la mirada de encima. Ante eso Elsa no pudo hacer más que desviar la mirada aunque su sonrojo era más que evidente.
-Hazlo por mí, por favor.- le dijo con la voz más dulce que fue capaz de hacer.
El ángel comenzó a temblar, trato de ocultarlo pero no estaba funcionando muy bien que digamos por lo que tuvo que soltar las manos de la pelirroja.
-Bien, lo haremos a tu manera. Ve a avisarle a Kristoff.-
-Gracias.- le dedico una cálida sonrisa y beso su mejilla.
Enseguida se retiró a despedirse del chico sin darse cuenta de que había dejado en shock a la otra. Nunca en su vida había sentido algo así y aunque había sido un beso totalmente sin inocente o tal vez justamente por eso, estaba descontrolada, ya no importaba que no quisiera admitirlo, era obvio y tenía que asumirlo. Ahora lo único que podía hacer era tratar de controlarse para no hacer nada fuera de lugar pero la realidad la había golpeado tan fríamente que incluso le costaba trabajo respirar con normalidad; esa chica no era solo una persona más en el mundo sino que Elsa ya no veía mundo sin ella. Era más que obvio que se había enamorado, no quería separarse de ella pero a pesar de todo no podía ni debía decírselo. No quería ser castigada así que se guardaría sus sentimientos solo para ella misma.
Cuando Anna salió de la habitación el ángel dejo de flotar y puso los pies en el suelo, sus alas ya las llevaba bien ocultas dado que no solía abrirlas mucho a menos de que las necesitara por eso rara vez las mostraba inclusive a ella. La castaña le sonrió y juntas dejaron el edificio; caminaron entre las calles y a pesar de que Elsa era visible para todos solo algunas personas reparaban en ella, la mayoría eran hombres tratando de ligarla pues fea no era y el aura de un ángel podría atraer a cualquier persona aunque no supieran que era uno. Rehuía el contacto con cualquier persona por la costumbre sin embargo con toda esa gente caminando por ahí le era algo complicada la tarea.
Llegaron a un pequeño edificio con techo cilíndrico, era color blanco y lo suficientemente espacioso por dentro, cosa que no se notaba mucho desde afuera. Estaba subdividido en cinco áreas distintas con nombres que el ángel jamás había escuchado. Honestamente hubiera preferido ir a algún parque con plantas y naturaleza viva a su alrededor pero si Anna la había traído aquí sus razones debía de tener. La siguió hasta llegar a una puerta marcada con la letra "C" y tenía una palabra extraña grabada en una placa de metal en el centro de ella. Al entrar todo estaba totalmente oscuro y no había muchas personas; caminaron hasta unos asientos un poco alejados de las demás personas, cosa que el ángel agradeció internamente. Estuvieron ahí sentadas sin ningún movimiento que llamara su atención; estaba por hablar con Anna y preguntar que hacían ahí pero en eso unas pequeñas luces llenaron la habitación. Al principio se quedó mirando el suelo admirando las hermosas formas pero sintió la mano de la joven sobre la suya y cuando volteo a verla ella la miraba sonriendo y enseguida giro su cabeza mirando hacía el techo de la habitación. Cuando Elsa hizo lo mismo se quedó pasmada, eso era lo más maravilloso que había visto en su vida. Miles de pequeñas estrellas se alzaban formando constelaciones que parecían tan reales como si realmente estuvieran en el espacio, le encantaba y su rostro dejaba ver la fascinación que el espectáculo le estaba provocando.
En momentos la pelirroja miraba disimuladamente el rostro del ángel quien parecía una niña en su primera vez en el circo; se dijo a si misma que algún día la llevaría también al circo, seguro le encantaría. A decir verdad la constelación que se mostraba era maravillosa pero no se comparaba a ver el rostro fascinado del dulce ser de luz que se encontraba a su lado.
Una vez el cuarto volvió de nuevo a sumirse en la oscuridad las personas que se encontraban ahí fueron saliendo poco a poco, incluidas las dos jóvenes. No habían tardado mucho tiempo viendo pero de todas maneras había marcado un hermoso recuerdo en sus memorias. Iban caminando hacía la salida dispuestas a ir a otro lugar para seguir disfrutando de su día.
-¿Te gustó?-
-Fue maravilloso, Anna.-
-Qué bueno que pienses así porque esto todavía no acaba, hoy definitivamente veremos todos los más hermosos lugares de la ciudad.-
-¿En serio? ¿Cómo cuáles?-
-Prefiero que eso siga siendo secreto. Pones una expresión muy bonita cuando algo te sorprende y te gusta. Me gustaría volver a ver esa expresión.- le sonrió.
-Mi expresión es lo de menos, pero me gustó el lugar que has escogido así que me resignaré a ir a ciegas contigo.-
-Me alegra oír eso.-
…
Un chico de cabello blanco rondaba por las calles de la ciudad. Ya había estado ahí antes y a decir verdad jamás hubiera querido irse del lugar si no hubiera sido una orden pero ahora que podía estar de vuelta tenía pensado disfrutar lo más que le fuera posible del lugar. Aunque estaba consciente de que no todo sería diversión, también tenía que cumplir con su trabajo y sin duda alguna lo haría pero primero tenía que encontrar el lugar correcto en el que estaría de ahora en adelante.
Llevaba con él únicamente lo que traía puesto que consistía en un suéter gris con una chaqueta azul encima, una bufanda color esmeralda y unos pantalones negros haciendo juego con sus zapatos. La verdad era que se veía bastante apuesto y cualquiera caería rendida a sus pies. Sus ojos azul claro denotaban amabilidad y diversión.
Llevaba vagando por las calles unas cuantas horas y a decir verdad ya hubiera llegado a su destino si no se entretuviera con tanta facilidad. Al principio habían sido un par de gansos en un estanque, después una televisión en un escaparate y ahora se hallaba contemplando unos pájaros mientras disfrutaban de sus alimentos los cuales les estaban proporcionando una pareja de ancianos sentados en una banca del parque. La simplicidad de la vida podía ser lo más bello de contemplar.
Al mirar la hora se dio cuenta de que era sumamente tarde, se suponía que debía haber llegado hace algunas horas y sin embargo todavía se encontraba ahí sin hacer nada. Se puso a correr sorteando a las personas que se le atravesaban en el camino, por suerte era rápido y ágil por lo que evito chocar con alguno de los transeúntes.
Se encontraba más cerca de su destino de lo que suponía por lo que sin duda estaría ahí antes de caer la noche.
…
Mientras tanto afuera del apartamento de Anna se encontraban ya las chicas llegando por el pasillo. Todo había sido sumamente maravilloso, primero con el planetario, después habían ido al acuario y antes del anochecer habían parado un momento en un festival de fuegos artificiales. Casi cuando estaban por llegar a la puerta un niño en bicicleta se les atravesó, a decir verdad casi se lleva de encuentro a la pelirroja de no ser porque Elsa alcanzó a tomarla de la cintura y pegándola hacía ella logro retroceder hasta topar con la pared de modo que evito el choque entre la chica y el pequeño.
Suspiro aliviada por lo cerca que eso había estado pero después se dio cuenta de que mantenía agarrada a Anna por la cintura y que estaban prácticamente abrazadas por lo que su corazón comenzó a latir más deprisa.
-¿Te encuentras bien?- fue la única frase coherente que se le ocurrió articular al ángel.
-Sí, gracias por salvarme de eso.-
-No fue nada, solo era un niño.-
Al darse cuenta de que seguía sin soltarla aflojo los brazos para dejarla alejarse aunque a pesar de ello la castaña no se alejó enseguida sino después de un momento. Sacó las llaves del apartamento de su sudadera y entraron. Justo en ese momento Elsa volvió a flotar y ser invisible para cualquier otra persona que no fuera Anna.
Iban a sentarse en el sillón pero antes de eso un cuerpo se le vino encima al ángel de manera tan fuerte que parecía más bien que la habían tacleado. Cuando pudo respirar de nuevo y fijarse con más detenimiento se dio cuenta de que ella conocía ese cabello y al levantar el rostro vio esos ojos azules que tantas veces la habían ayudado durante sus prácticas.
-¡Elsa, que gusto verte!-
-¿Jack?-
-Me has reconocido, fantástico.- sonrió alegremente el joven.
-¿Podrías pararte de encima para que hablemos más a gusto?-
-Oh, tienes razón. Perdona mis modales pero me emociono mucho verte de nuevo.-
Cuando al fin el joven se levantó de encima del cuerpo de Elsa le tendió la mano para ayudarla y ella la acepto con gusto. Él estaba ansioso por hablar con ella mientras que Anna miraba con cara de interrogación la escena pues como solo podía ver a Elsa le daba la impresión de que se encontraba hablando sola pero eso era poco probable.
El ángel de Kristoff pareció darse cuenta del rostro que la chica estaba poniendo así que decidió aclarar las cosas.
-Jack ¿Podrías hacerte visible?-
-¿Eh? Pero ella me vería.- señaló a Anna.
-Ese es el punto. Veras, es complicado de explicar pero ella puede verme a mi así que si no te haces visible también se vería como que estoy hablando sola.- explicó.
-…De acuerdo, Elsa. Pero vas a tener que explicarme todo después.-
-Lo prometo.-
Un segundo después había tres personas en el comedor incluyendo a la pelirroja quien al ver al invitado se sorprendió. Al parecer también era un ángel o no sería capaz de hacer una aparición así pero lo que no entendía era ¿Qué estaba haciendo él ahí? ¿De dónde conocía a Elsa? Justo cuando pensaba que no había más cosas que explicar y que podría pasar un poco de tiempo con el ángel aparecía alguien más para complicarle los planes.
