-Pues nosotros no encontramos ningún tipo de rastro de Karasu- Dice Yusuke a la maestra Genkai.
-Ya veo- Responde ella –Posiblemente Botan tampoco encontró nada-
-Lo más seguro es que Karasu ni siquiera haya llegado al mundo humano- Continua Kuwabara.
-Qué alivio que no tendrán que ponerse en peligro- comenta feliz Yukina.
Hiei aparece frente a ellos de la nada –Imposible que no esté aquí-
-¿Qué haces aquí enano?-
-Bueno, tal vez no hayamos buscado aún por toda la ciudad pero el día de hoy no encontramos ninguna pista o algo por el estilo-
-En el mundo demoníaco tampoco ha habido pista alguna ¿En dónde está Kurama?-
-Kurama decidió no apoyarnos en esta ocasión- Responde Kuwabara un poco molesto por la falta de interés de su amigo.
-¿En dónde está?- Pregunta una vez más Hiei.
-Debe de estar en la ciudad- Responde Yusuke un poco fastidiado por la insistencia de Hiei.
-¿Qué tan estúpidos son ustedes los humanos? Si Karasu se encuentra en el mundo humano seguro tratara de matar a Kurama.- Dice con tono de soberbia.
Genkai y Yukina son las únicas que parecen sorprenderse tras el último comentario de Hiei, después de todo ella sabían que Kurama no se sentía muy bien últimamente y que posiblemente eso podría afectar su desempeño en la batalla.
-Entonces no le supondrá ningún problema a Kurama. Digo, ya lo venció una vez y ahora que es más fuerte no tendrá dificultades mayores en caso de que Karasu intente atacarlo.- La voz de Yusuke muestra gran confianza.
-La estupidez humana no tiene límites- A Hiei no le quedó más remedio que responder a su propia pregunta.
Kuwabara ofendido por las palabras de Hiei se le deja ir encima pero este último tan rápido como siempre no le costó nada esquivar su ataque.
-Hiei, deberías de confiar más en Kurama- Yusuke regaña al demonio.
-Hnm. No se dieron cuenta de su estado, ¿cierto?-
-Si a alguien no le gustará tanto andarse de rodeos y mejor ir directo al punto sería mucho más fácil- se queja Kuwabara.
-Creo que lo que quiere decir Hiei es que Kurama no se ha estado sintiendo bien últimamente.- Dice preocupada Yukina –Si Karasu llegase a atacar a Kurama las cosas podrían no salir tan bien como todos esperamos.-
-Cierto. Esta mañana no se veía muy bien- Sigue Yusuke -¿Será un resfriado?-
A Hiei le parecía bastante irritante la falta de preocupación de aquéllos chicos por Kurama, pero antes de que pudiera decir algo es interrumpido por Botan, quien llega muy nerviosa.
-¡Chicos, hay un gran problema!- grita la chica.
-¿Encontraste a Karasu?- Pregunta la maestra Genkai.
-Más bien él nos encontró a nosotros- Responde –Kurama se fue con él. Tengo mucho miedo que algo malo le pueda pasar-
Todos quedaron sorprendidos por lo que había pasado.
-Maldición. Espero que Kurama pueda manejar la situación hasta que lo encontremos.- dice preocupado Kuwabara.
-Maestra Genkai, ¿podría dar aviso al señor Koenma? Yo regresare a casa de Kurama y veré cómo se encuentra su madre-
-¿A qué te refieres con eso Botan?- Pregunta Yusuke.
-Verán, estábamos en casa de Kurama cuando de la nada apareció Karasu-
-Lo mejor será que tú vayas y avises directamente a Koenma, yo iré a ver a la señora. Mientras ustedes tres pónganse a buscar alguna pista-
Genkai había pedido a Yukina que la acompañara a la ciudad. Botan había salido inmediatamente al mundo espiritual y los chicos se habían quedado en el templo mientras Hiei intenta localizar a Kurama con su Jagan.
Karasu había llevado a Kurama a una pequeña cabaña que se encontraba cerca del lugar a dónde había llegado para poder materializar su cuerpo, claro que para poder hacerse dueño del lugar tuvo que matar a sus propietarios originales, cuyos cuerpos yacían detrás de la cabaña.
-Siéntete cómo en casa, pero tampoco te acostumbres mucho.-
–Karasu, será mejor que te prepares para morir nuevamente- Kurama lo mira fijamente y se coloca en posición de ataque.
-¿Piensas enfrentarte a mí?- Karasu se acerca lentamente a él –Te ves tan mal- Pasa sus manos entre el enmarañado cabello de Kurama –Si te enfrentas a mí en esa condición ten por seguro que tendrás una muerte segura- Comienza a acariciar el cuerpo del chico pero este se mueve inmediatamente hacia atrás.
-¿Qué pretendes está vez, Karasu?- Piensa Kurama, quien a su ansiedad se le ha agregado el nervio que le producía estar a solas con Karasu.
-Vuelve a alejarte y te haré explotar- Dice molesto –Sabes que en éstos momentos no me puedes dar una batalla decente, así que mejor aprende a acatar órdenes-
-No puedo tener miedo- Piensa Kurama –Casi pierdo la vida la primera vez que nos enfrentamos pero aun así logre derrotarlo completamente así que esta vez no debería de tener problema alguno en hacerlo una vez más-
Karasu desaparece de la vista de Kurama -¿A dónde se fue?- Piensa Kurama. Apenas y paso un segundo desde que Karasu había desaparecido y Kurama inmediatamente sintió como su cabeza era presionada por dos manos. Karasu había aparecido justo detrás de Kurama.
Presionando fuertemente su cabeza le dice -¿Tienes miedo?- No recibe ninguna respuesta por parte del chico quien aún se encontraba asimilando el hecho de que posiblemente Karasu había adquirido mayor poder también. –Está bien que no contestes, tú silencio es el miedo hablando. En estos momentos podría hacerte explotar completamente- Presiona la cabeza de Kurama con aún más fuerza –boom- le susurra al oído – Pero no es momento. No te muevas- Continua susurrándole pero esta vez una de sus manos baja acariciando el cuerpo de Kurama hasta que lentamente llega a sus testículos y los masajea suavemente.
Kurama, completamente molesto por la actitud de su enemigo, forcejea y rápidamente salta hacia atrás.
-Estás completamente retorcido- el pelirrojo se encontraba completamente agitado.
Los ojos de Karasu se abren completamente –No me digas que…- Sonríe con malicia.
Kurama saca inmediatamente una rosa de su cabello pero, antes de que la pudiera convertir en su látigo, Karasu la hace explotar lastimando la mano derecha de Kurama.
Kurama sabe que no podrá hacer nada contra él en su situación actual. Poco a poco la apariencia de Kurama se transforma hasta que su cuerpo se ha convertido totalmente en el de Youko.
-Se siente tan bien- Piensa mientras le da un vistazo a su mano –La droga solo afecta el cuerpo de Shuichi-
A Karasu no le pareció agradable el que Kurama se haya transformado –Quedamos en que harías lo que yo dijera si no lastimaba a aquéllas mujeres. No pensé que fueras la clase de personas que rompían su palabra así de fácil-
-Quedamos en que si te acompañaba no las lastimarías. Ya te acompañe. Ahora es tiempo de que regreses al infierno.- La seguridad de Kurama había regresado.
-Bueno. La verdad es algo que espere harías- Karasu chasquea los dedos y tras eso un demonio comienza a salir del suelo.
-Hola, Kurama- después de saludarlo abre su boca y aparece una pantalla mostrando una casa.
-¿La reconoces? Se ve bastante tranquila- Tras haber dicho eso en la pantalla se muestra como una gran cantidad de bombas rodean los puntos importantes de la casa -¿Tu madre se quedó ahí, cierto?-
Los ojos dorados de Youko mostraban una gran ira pero no podía permitir que nada malo sucediera así que regreso a tomar el cuerpo de Shuichi.
-Mucho mejor. Aunque ¿Sabes? Tu cara de odio quiero verla hasta el final- Se deja escuchar el sonido de una explosión. Mientras la expresión de Karasu fue de alegría, la de Kurama fue totalmente contraria. El chico siente un inmenso dolor, y por un momento aparta su mirada de Karasu para ver que tanto daño le había hecho la explosión. La bomba había explotado justo en su estómago y el no al verla no podía pensar en nada más que en el dolor que le provocaba.
Tenía miedo, no de morir, de lo que podría pasar con él si no conseguía hacer algo con Karasu, o aún peor Karasu por diversión, al acabar con él, hiciera explotar la casa de su familia.
-Me encanta esa expresión- Se acerca lentamente, sujeta el cabello de Kurama y lo jala tan fuerte que hace que el chico caiga al suelo y escupa un poco de sangre. Karasu lo mira directamente a los ojos, era un hecho que se encontraba disfrutando del miedo que se reflejaba en eses hermosos ojos verdes –Definitivo, ese terror en tus ojos y esa expresión de sufrimiento en tu rostro te hacen ver delicioso. Disfrutare tanto hacerte mío pero disfrutare más cuando le dé fin a tu vida-
Ya han pasado dos días y no habían sido capaces de encontrar pista alguna de Karasu y de Kurama.
Después de que Genkai retirara las bombas que rodeaban la casa de Kurama, Shiori había decidió acompañarlas de regreso al templo para poder estar más al pendiente de lo que pudiera pasar.
Todos los chicos se encontraban sentado alrededor de la mesa, a excepción de Hiei quién se encontraba en un cuarto aparte para concentrarse mejor.
-Maestra Genkai- Habla Kuwabara –Si usted quitó las bombas que rodeaban la casa no se supone que Karasu debió de haberlo notado, digo, si es con lo que tenía amenazado a Kurama ya no hay motivo para que él se deje de Karasu ¿Cierto?-
-Sí, sí, eso suena muy bien- Botan trata de ayudar un poco.
-Claro- Contesta Genaki –Eso pasaría si… ¡Karasu fuera tan estúpido como para informarle a Kurama que las bombas fueron retiradas!-
-¿Es que acaso debemos suponer lo peor?- Habla Yusuke pero al ver la expresión de preocupación en los rostros de Shiori, Yukina y Botan intenta arreglar las cosas un poco –No, no, no se preocupen. El que supongamos lo peor no significa que haya pasado- por lo menos intento arreglarlo.
-No puedo creer que mi hijo haya estado y siga pasando por malps momento a causa mía- Shiori baja la cabeza lamentándose.
-Sra. Minamino, no es culpa suya. Aunque no haya tenido el problema con él, no hubiésemos podido evitar esta situación- dice Botan.
Pero Shiori no se refería únicamente a la situación de Karasu sino a que mientras ella acompañaba a Yukina y a Genaki en busca de bombas dentro de la casa encontraron los frascos rotos de heroína que había roto Kurama aquella noche en su habitación –Tal vez tengas razón- Le sonríe a la chica.
En la otra habitación Hiei se esforzaba todo lo que le era posible para poder contactar a Kurama hasta que finalmente dio con él.
-Kurama- le habla pero no obtiene ninguna respuesta de él -¡Kurama!- Insiste.
-¿Hiei?-
-Kurama ¿En dónde estás?-
-¿Puedes ver algo?-
-No, concentre mi jagan para poder hablar telepáticamente contigo ya que no pude encontrarte en ningún sitio. ¿En dónde estás? Iremos por ti inmediatamente-
Kurama siente alivio al saber que Hiei no puede ver su estado, se sentiría muy apenado si fuese lo contrario –Mi madre- le dice.
-Ella está bien, Genkai retiro todas las bombas. Lo que necesito es que me digas en dónde estás para poder ir por ti y llevar a Karasu de vuelta al infierno-
Pasados unos minutos Hiei se dirige a avisarles a los demás acerca del contacto que había tenido con Kurama.
-Hiei, ¿cómo está?- Pregunta Shiori.
-Está vivo y esa es una gran ventaja- Responde.
Los tres chicos y Botan se dirigen a la salida.
-Muy bien, es hora de ir por Kurama y acabar con ese desgraciado- Dice animoso Yusuke.
-Resiste Kurama- dice Botan en voz baja.
Los chicos parten hacia el lugar en dónde se encuentra su amigo.
Yukina se encontraba sirviendo un poco de té a la maestra Genkai y a Shiori, pero al servirle a ésta última puede notar cuanto ha crecido su preocupación desde que se enteraron del lugar en el que se encontraba Kurama –Ya no se preocupe. Va a ver como todo estará mejor cuando regresen los chicos, ellos jamás dejarían que algo malo le pasara a Kurama- Sonríe cálidamente.
¿Kurama? Piensa Shiori, Kurama es el nombre del demonio y de esa manera lo llaman sus amigos –Espero que así sea, pequeña. ¿Creen que tarden mucho tiempo?
-No lo sé. Los chicos son muy fuertes pero el demonio, Karasu, al que se enfrentan es bastante poderoso y tiene el poder de hacer explotar las cosas. Usted misma vio las bombas que rodeaban su casa. La primera vez que su hijo se enfrentó a él, casi pierde la vida por lo tanto no sé si vaya a regresar vivo o no, incluso no sé si los demás vayan a regresar sanos y salvos-
-Entonces…- Los ojos de la señora comienzan a lagrimear.
Yukina ve con gran tristeza a Shiori, y después dirige su mirada a la maestra Genkai –Eso fue tan cruel, pero seguro la maestra Genkai lo hace para saber si la sra. Minamino está completamente segura de aceptar a Kurama de vuelta…ojalá sea así y nada malo le pase a ninguno de los chicos. Yo confío en ellos-
-De todas maneras sobrevivió- Les sonríe a ambas –Mi hijo aún tiene toda una vida por delante, Yusuke y los demás también. Estoy segura que regresaran con bien. Además, Shuichi aún tiene que ser castigado por meterse cosas ilegales- dice tranquilamente.
Yukina y Genkai le regresan la sonrisa.
-Repréndalo bien- le dice Yukina.
Kurama acostado en una cama, completamente solo dentro de una de las habitaciones de la pequeña cabaña.
La condición en la que el pobre chico se encontraba era horrible, su rostro mostraba el profundo miedo y resentimiento que le tenía a Karasu, y su cuerpo totalmente dañado y ensangrentado, el simple hecho de intentar moverse le provocaba un intenso dolor. A pesar de que no había pasado mucho tiempo con el demonio, el demonio no perdió oportunidad alguna para hacerlo sufrir, había abusado sexualmente del chico hasta quedar satisfecho, además de haberlo hecho sufrir explotándole bombas en diferentes partes de su cuerpo. Pero aún con todo ese dolor en él se sentía un poco tranquilo al saber que su madre y su familia se encontraban fuera de peligro, ahora sólo le quedaba tratar de recuperar un poco la compostura antes de que llegaran sus amigos a ayudarlo, sentía pena al pensar que lo pudiesen llegar a ver así.
