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Me odias. Lo sé, siento vuestro odio. Sé que es un capítulo muuuuy corto, y un final muy repentino, pero prometo que este era el final original. Iba a ser una historia sencilla, con poca cosa, inspirada por la historia que cuento aquí. (INSPIRADA, no os echéis encima mío porque me haya tomado ciertas libertades, por favor).
Así que aquí esta el último capi. Tardé tanto en publicarlo por motivos técnicos y de tiempo, espero que os guste, y tanto si sí o si no estaré encantada de leer vuestros comentarios.
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Thorin volvía de revisar las nuevas gemas que habían sacado de la montaña cuando se encontró con Elrond. No tenía ninguna gana de hablar con él, para ser sinceros no tenía ganas de hablar con nadie. Le quedaba un día muy largo por delante y no quería comenzarlo con elfos. Aún así el elfo se le acercó y Thorin no pudo evitar tener que pasear a su lado.
'Buenos días, Thorin hijo de Thrain.'
'Buenos días, Elrond, señor de Rivendel.'
Solo alguien experto en las expresiones del elfo sería capaz de ver la fina sonrisa que apareció en su rostro.
'Fue una gran velada la de ayer.'
'Si.' Thorin no tenía ganas de hablar. No veía el porqué tenía que darle conversación. No era su invitado, era el de su consorte.
'¿Vais a tomar la oferta de reconstruir los caminos del Bosque Verde?'
'Ninguna oferta se me ha hecho, y dudo mucho que se haga. El Bosque no es asunto mío.' Comentó el rey sin mirar a su interlocutor.
Elrond no dijo más. Sabía que dicha petición vendría. Pero no se había encontrando con Thorin para hablar sobre asuntos que no eran los suyos, pues otros eran sus motivos. Después de unos minutos en silencio Elrond habló.
'El señor Bolsón parece que se ha adaptado bien a vivir en la Montaña.' Lo dijo con ese tono casual que ponía siempre, como no dando importancia a sus palabras.
Thorin se paró en seco. No le gustaba que el elfo hablase de Bilbo así, como insinuando que no pertenecía en su reino. No importaba si últimamente había descubierto que toleraba a Elrond más que a cualquier otro elfo.
'¿Qué insinúas?' Su voz era dura.
'No insinúo nada, maestro enano, simplemente hago una observación. Después de todo es extraño ver como un ser de la luz, creado para vivir rodeado de naturaleza y cuya mayor felicidad es ver crecer su jardín vive rodeado de roca y sombra.'
'Bilbo tiene un jardín y todo el sol y naturaleza que quiera en el exterior; no vive prisionero aquí. Eligió Erebor.'
Thorin miró el elfo con una expresión dura, como desafiándole a que dijese algo más sobre el tema. Elrond no dijo nada más, pues su mirada y su silencio lo dijeron todo.
'Él es feliz aquí.' La voz de Thorin era segura, y fue entonces cuando Elrond no tuvo ninguna duda. No había querido aceptarlo al principio, pues no era posible, pero eran muchos los eventos que sucedían a los que él no podía dar significado.
'¿Cuánto sabes de Thingol, Señor de Beleriand?'
Thorin le miró sin comprender. La lógica de los elfos se le escapaba. No sabía que tenía que ver una cosa con otra, pero mucho atrás había dejado de comprender a tan extraña raza. Thorin no dijo nada. Conocía la historia de Thingol solo en lo que a su raza correspondía, pues nunca había sido una gran alumno cuando era joven ni nunca se había interesado por algo que no fuera de vital importancia.
'Thingol, cuando era llamado Elwë, iba a dirigirse a Valinor, junto con su pueblo, pero no lo hizo. Hubo algo que le retuvo aquí. Algo que vio que hizo que no necesitase ver otra luz, ni siquiera una tan pura como la de Valinor.' Elrond miró a Thorin, esperando una pregunta de él, pero el enano no dijo nada.
'Es una historia que deberías conocer Rey Bajo la Montaña, pues en lo que ha esa parte de la historia se refiere compartís algo en común.'
'No puedo ver que tengo que compartir con alguien como él.'
Thorin de dio la vuelta y empezó a irse. Había tenido suficiente conversaciones extrañas con elfos, no necesitaba más.
'Dicen que la Piedra del Arca tiene una luz única. Una luz pura y hermosa. Más hermosa que cualquier otra.'
'Así es.' Dijo Thorin volviéndose a él.
'Una luz que cualquiera daría su bien más preciado para poder contemplar.'
Thorin asintió, no le gustaba por donde iba Elrond. Se puso tensó, en posición de ataque de una forma inconsciente.
'Sin embargo su poseedor no la mira. ¿Qué puede ver su poseedor que sea más hermoso que dicha luz?'
Y con esas palabras Elrond se giró y se fue, dejando a Thorin sin saber qué decir. Se pasó unos minutos intentando averiguar las palabras del elfo, sin conseguir averiguar a que se refería. A los pocos minutos dio un gruñido, dándose la vuelta y dirigiéndose a su estudio, donde Balin le estaría esperando.
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'¿Qué sabes de Thingol?' Preguntó Thorin a Bilbo esa noche, mientras el mediano limpiaba los platos de la cena.
'¿El rey elfo?'
Thorin, desde la mesa con la jarra de cerveza en la mano asintió.
'No todo lo que me gustaría, para serte sincero. Conozco su historia gracias a algunos libros que mi madre tenía, y a las historias que mi madre me contaba, pero nada que pueda serte de interés. ¿Por qué?'
Thorin miró su jarra, no sabía porqué estaba investigando su conversación con Elrond, pero intuía el elfo no había hablado de dichos temas sin un motivo desconocido para él.
'¿Qué sabes de su comienzo? De cuando iba de camino a Valinor.'
Bilbo se giró. Cogió un trapo y se secó las manos.
'No es que no me guste que te intereses por los elfos, Thorin, sin embargo no comprendo a qué viene esta conversación.'
'No pasa nada. Olvidalo.' Dijo levantándose con intención de irse, pero Bilbo le paró, colocando sus manos en su pecho.
Thorin le miró y vio la pequeña sonrisa del hobbit y como sus labios formaban la palabra "ven". Bilbo se dirigió a las butacas de delante del fuego y esperó a que Thorin se le uniese.
'Es una historia muy romántica. Mi madre me la solía contar cuando era muy pequeño. Siempre tuvo debilidad por las historias románticas.' Dijo con un tono de voz triste. Thorin le cogió la mano, animándole a continuar.
'Mi madre me contó que Thingol fue uno de los grande reyes elfos de la Primera Edad. Me contó todo lo que sabía de él, que no era mucho, pero sí me contó lo que más le gustaba.' Bilbo se aclaró la garganta. 'Mi madre me decía que Thingol tenía la opción de irse a Valinor, que es donde van los elfos y donde la luz es tan pura que ninguna se le puede igualar. Sin embargo, mientras iba de camino, se encontró con la maia Melian. Mi madre me decía que era Melian no era una elfa, sino un ser mágico, extremadamente hermoso y que no pertenecía a ese lugar, sino a Valinor. Thingol vio a Melian, y en sus ojos vio una luz tan pura e intensa que se quedó completamente hechizado por ella. Ambos se enamoraron en ese momento y Thingol se perdió en el bosque donde ella moraba. No fue hasta cientos de años más tarde cuando su pueblo finalmente le encontró.'
'¿Y qué pasó con Melian?' Preguntó Thorin.
'Se quedó con él. Unió su vida a la del elfo y renunció a irse a Valinor.'
Bilbo sonrió, siempre le había gustado esa historia y la forma en la que su madre se la contaba.
'Es curioso que me lo preguntes, pues Elrond me ha regalado un libro donde se cuenta la historia de su hija, Luthien, y la historia de amor que tuvo con Beren, un humano.'
Bilbo siguió hablando, pero Thorin no le escuchaba. Había comprendido lo que el elfo tanto le quería decir. No sabía cómo reaccionar, nunca se había parado a pensar en ello, pero ahora estaba claro. Sin lugar a dudas era un señal, pues algo debería significar. Thingol había visto la luz en los ojos de Melian, la misma luz que le había hecho no querer volver a ver otra que no fuese ella. Él veía esa luz en los ojos de Bilbo. Era esa luz la que hacía que no quisiese volver a ver la Piedra del Arca, esa luz la que mantenía su enfermedad a raya, la que le guiaba a la hora de ser rey, la que había hecho posible que él crease el metal de sus ancestros.
No sabía muy bien como sentirse. No le gustaba lo más mínimo que alguien le comparase con el elfo que había insultado y menospreciado a su raza. Sabía que no era lo mismo. Melian era una maia, un ser más poderoso que cualquier elfo, enano o mortal. Bilbo era un simple hobbit, sabía que no era nada especial, sin embrago no dudaba que la luz que veía en sus ojos se asemejaba a la que Thingol vio un día en los de su amada.
Miró a Bilbo y vio que seguía hablando entusiasmado sobre no sabía qué, y Thorin sonrió.
'No me estas escuchando, ¿verdad?' Dijo Bilbo.
'Claro que sí, lukhudel.'
'¿Lukhudel?' Preguntó Bilbo, pues nunca había oído esa palabra.
Thorin le cogió de las manos y le miró a los ojos.
'Significa luz de todas la luces.'
Bilbo sonrió y sus mejillas se sonrojaron y sus ojos brillaron y Thorin supo en ese momento que no importaba lo que sucediese, pues mientras viese esa luz en los ojos de su amado podría con cualquier cosa.
