¡Hola, hola! Que tengan una bonita tarde, mañana, o noche.

Ya el capítulo que sigue es el final, eso es triste he disfrutado mucho escribir esta historia para ustedes y leer sus reviews tan lindos. pero no hay que desanimarnos pues seguramente habrá más de esta pareja (no estoy segura), al menos eso creo. Por lo pronto espero disfruten mucho este capítulo.

Se cuidan mucho. Chao.


Hay momentos que deben disfrutarse con el alma, un beso es uno de ellos y más si tomamos en cuenta que uno de los protagonistas de la escena era un ángel o más bien, había dos ángeles en el lugar ya que Jack había vuelto y las observaba completamente sorprendido. Elsa se alejó de golpe de Anna al notar que se encontraba ahí de pie detrás de la joven. Al parecer el momento no les había durado tanto como hubieran querido y de verdad lamentaban que el primer gesto de amor que habían tenido, el único momento en el que se habían atrevido a hacer lo que tanto querían terminara de esa manera.

Las dos chicas se le quedaron viendo mientras él hacía lo mismo, como evaluando que castigo les daría pues no hay que olvidar que el chico no era un simple ángel guardián sino que también era un serafín por lo que tenía mayor autoridad, incluso podía castigarlas si así lo determinaba conveniente. Era imposible convencerlo de que no estaban haciendo nada justo cuando él mismo había visto ese beso. ¿Por qué les había durado tan poco? Se lamentaban mentalmente ambas jóvenes.

-Jack… esto no… ¿Qué haces aquí?- preguntó nerviosa Elsa.

-Yo las estaba buscando. Llegue y no había nadie en la sala más que Kristoff por lo que busqué por todos lados hasta llegar aquí.- explicó.

-¡Kristoff!- exclamó despacio la castaña pelirroja –Tengo que ir con él. Hablemos de esto después ¿De acuerdo?

La chica salió prácticamente corriendo del cuarto de baño hacía donde estaba su amigo, no se atrevía a quedarse un segundo más así que se despidió rápidamente y se marchó con el ángel pisándole los talones. Él no había dicho una sola palabra y en todo el camino se la paso de la misma manera únicamente viendo todo a su alrededor lo que le ponía los pelos de punta a la chica por el miedo que sentía. Ella no tenía el valor para voltear a verlo y ver su rostro de enfado así que simplemente continuo caminando mientras sentía como le temblaba todo el cuerpo, temía más por Elsa que por ella misma.

Al llegar a casa ella se sentó en la mesa y su ángel la imito sentándose frente a ella aunque aún seguían sin cruzar miradas. Anna entrelazo sus manos una con otra y las extendió en la mesa observándolas como si fueran el único ser vivo en el mundo mientras Jack la miraba a ella con esa mirada tan indiferente que no lo había visto poner en el poco tiempo que llevaba cuidando de ella, hasta que la chica no pudo más con la presión y volteo a verlo. Tenía que preguntarlo, por más que la respuesta no fuera a gustarle ella tenía que saber lo que pasaría con Elsa y con ella misma también, no podía seguir teniendo miedo si de todas manera lo hecho, hecho estaba ya y no había manera de que pudiera cambiarlo así que solo le quedaba atenerse a lo que sea que fuera a decidir el joven.

-Solo… di lo que tengas que decir.- se quejó.

-Les diré todo únicamente cuando estén ambas presentes.-

-¿No puedes decírmelo ahora y decírselo después a Elsa?

-No tiene caso, tendría que repetirlo, es mejor que las dos estén escuchando.

-Al menos dime si le quitaran las alas a Elsa o me darán algún castigo a mí, algo. Necesito saberlo.

-Lo siento, Anna, no diré nada por ahora ya te lo dije.

Suspiró resignada pues de nada servía seguir insistiendo. Estaba asustada por lo que pudiera pasar de todos maneras no podía dejar de pensar en Elsa, en como la afectarían sus actos pero sobre todo en lo bien que se había sentido besarla y en lo poco que la felicidad les había durado. Cuando decían que el "para siempre" duraba a veces tan solo un segundo, nunca se imaginó que lo decían tan literalmente. Por suerte para el ángel no era ella quien tendría que lidiar todo el día con su verdugo, pensaba la muchacha.

No podía evitar también sentirse algo culpable pues había sido ella quien la había besado y ahora por su culpa se habían metido en problemas y quién sabe si Elsa podría seguir conservando su puesto de ángel guardián. No es como que pensara que lo que había hecho pasara desapercibido ante los ojos del gran señor de los cielos, o señora, nunca se sabe; pero por lo menos esperaba tener algo más de tiempo para poder disfrutar del amor que había venido creciendo con el tiempo, por más poco que fuera.

Jack se levantó de la mesa y se recostó en el sillón dispuesto a esperar el tiempo que fuera necesario hasta poder hablar con las dos chicas pues lo que venía a continuación no sería nada fácil y mucho menos para la pobre de Elsa, honestamente tal vez sería ella quien se llevara la peor parte.

En otro apartamento el joven rubio estaba bastante inquieto, toda la emoción que sentía por estar de vuelta en su casa se había esfumado por completo por la reciente situación con su amiga pues no sabía que era lo que había hecho para que Anna se fuera de esa manera. Obviamente se estaba culpando pensando que no tenía más motivo para haberse marchado así a menos de que él hubiera hecho algo mal. Él era el más inocente en la situación pues de todos solo él vivía en la ignorancia y de todos modos era quien se sentía responsable por la súbita huida de la chica.

-¿Por qué se fue así? Fue después de ir al baño ¿Y si se sintió mal? Puede ser que tuviera una emergencia pero ¿Por qué no me dijo nada?- se mortificaba tomándose la cabeza.

-No es tu culpa, Kristoff.- le dijo cabizbaja procurando que no oyera sus palabras.

Sven era el único despreocupado y se mantenía ocupado jugando con una pelota de goma que chillaba con cada mordisco. De vez en cuando se le escapaba de la patas y él corría detrás de ella para volver a morderla; solo se detuvo cuando vio al rubio sentarse en el sofá mientras devoraba una zanahoria. Una pequeña afición del chico por esa verdura la cual también tenía su perro por lo que subió las patas delanteras al sillón y lo miro suplicante para obtener un poco del alimento. Él ni siquiera dudo en darle un poco a su cachorro pues además se encontraba demasiado distraído como para comerse toda la zanahoria.

Elsa no pudo evitar mirar con ternura la escena antes de que un ruido rasgara el silencio sobresaltando a todos ahí. El teléfono del chico estaba sonando sobre la mesa y él le dejó la zanahoria a Sven, quien la aceptó gustoso y huyó hacía la recamara, antes de ir a contestar, creía que podría ser Anna pero la llamada solo decía "número desconocido". Dudó en contestar pero decidió que podría ser alguna emergencia por lo que termino tomando el celular para contestar.

-Sí, diga.

-¿Kristoff?- preguntó del otro lado de la línea una voz femenina.

-Él habla ¿Con quién tengo el gusto?

-Soy Aranda ¿Me recuerdas?

-Oh por supuesto. Eres la que pago el hospital ¿No?

-Soy quien te atropelló pero gracias por decirlo de esa manera.

-Eso ya no importa, todo quedo en el asado, fue un accidente y a cualquiera podría pasarle. Y ¿Qué se te ofrecía?

-Ah claro. Bueno… yo quería invitarte a algún lugar, quiero volver a disculparme contigo por lo ocurrido y de verdad perdona por no haberlo hecho antes.

-… Me encantaría pero dado que aún no estoy del todo recuperado ¿Por qué no vienes a mi casa? Puedo hacer algo de comer si gustas.- ofreció amablemente.

-De acuerdo ¿Esta bien dentro de dos horas?

-Me parece perfecto.

-Entonces nos vemos.

-Por supuesto, hasta al rato.

Se oyó un clic del otro lado seguido por un pitido por lo que Kristoff cerró la tapa de su celular y lo deposito nuevamente arriba de la mesa. Al parecer dentro de dos horas tenía una cita con la joven que lo había arroyado y ahora que lo pensaba había sido él mismo quien le dio su número la única vez que se habían visto en el hospital. La verdad es que tal vez en ese momento estaba demasiado distraído como para darse cuenta pero la joven era muy linda y amable. No era una mala persona en lo absoluto, simplemente habían tenido mala suerte, pensaba él.

El ángel se la paso sobre el sofá jugando con Sven mientras el chico se bañaba, se cambiaba y preparaba la cena. Lo veía arreglar la mesa y hasta notó que cambiaba el mantel por uno blanco bastante lindo; notaba que se estaba tardando pues con muletas era muy difícil moverse y más hacer todo eso o por lo menos lo era ahorita mientras que aún no estaba acostumbrado a ello. Ahora que se ponía a pensar un poco en esa tal Aranda, tal vez había sido fácil para Hans manipularla porque ella no contaba con un ángel guardián y aun se preguntaba por qué sería.

Habían pasado exactamente dos horas cuando sonó el timbre de la puerta y el chico fue a abrir recibiendo con una de sus amables sonrisas a su invitada.

-Te ves… hermosa.- admiró el joven.

-Muchas gracias. Tú también te ves muy bien.- respondió algo apenada.

Y Kristoff tenía razón, se veía hermosa con su vestido rojo sin mangas a la altura de la rodilla y zapatos de tacón negros contrastando a la perfección con su oscuro cabello y su piel blanca un poco sonrosada en las mejillas, sin contar el bello color miel de sus ojos.

Lo que más había llamado la atención de Elsa desde la primera vez que la vio en el hospital no era para nada ninguna de las cosas en las que el muchacho se había fijado sino la ausencia de su ángel pero de todas maneras ella entendía mejor que nadie que algunas personas podían pasar cierto tiempo sin uno por lo que no le dio mayor importancia.

-Siéntate, iré a traer la comida ¿De acuerdo?

-¿No quieres que te ayude? Después de todo aun tienes que usar las muletas y…

-Yo puedo, no te preocupes.- la interrumpió.

Orgullo de hombre, pensó el ángel.

Le dedico una sonrisa y salió del comedor a paso lento dejando a la joven pelinegra sentada en la mesa. El ángel la observó pues seguía pensando en todo eso del accidente cuando la vio voltear en su dirección y sonreírle ¿Qué rayos? ¿Acaso podía verla? ¡No de nuevo! Se le plantó enfrente haciéndola mirarla directamente y tal como lo sospechaba si la estaba viendo a ella.

-Puedes verme.- dijo Elsa.

-No fue pregunta ¿No?- fue la respuesta de ella.

-No, no lo fue ¿Cómo es posible?- dijo algo a la defensiva.

Con la reciente situación bastante parecida con el ex novio de Anna, era difícil confiar en alguien que pudiera verla. Por lo que ella sabía bien podía ser también un demonio.

-Es largo de explicar.

-Kristoff va a tardar, tienes tiempo.

-Bien.- puso su bolso sobre sus piernas y apoyo las manos en la mesa –No debes preocuparte por mí, yo solía ser un ángel al igual que tú.

-¿Por qué ya no lo eres? ¿Eres un demonio?

-¿Qué? No, para nada. Soy ahora una simple humana. Yo solo rogué al creador que me permitiera vivir así y accedió. Ahora puedo ver a los ángeles pero no a los demonios, aunque no estoy segura a que se deba eso. Soy un simple mortal.

-¿Por qué querrías vivir una vida humana?

-Porque es hermosa, no hay más motivos.- le sonrió.

-¿Y por qué estás aquí? ¿Por qué has venido con Kristoff?

-Lo que dije es cierto. Estoy apenada por lo que paso y… él es muy atractivo.- confesó.

-¿Puedes probar lo que me estas contando?

-Chica, si me pides saltar de la ventana moriría pero tengo esto.- dijo mostrándole su espada angelical.

No la había visto antes. Al parecer seguía conservando esa pequeña característica de no mostrarse a quien no la estuviera buscando.

-Fue lo único que conservé aunque ya no me sirve a mí igual me gusta cargarla como recuerdo.- sonrió con nostalgia.

-… Bien, te creo.

En ese momento entró el chico con la bandeja de la comida y Aranda se levantó a ayudarlo.

Elsa se sintió más tranquila al ver el arma que sin duda comprobaba su historia aunque no podía creer que un ángel pudiera convertirse en humano. De pronto recordó que aún tenía un asunto pendiente y tragó saliva, tenía que arreglar esa situación lo antes posible. Se giró a ver de nuevo a la chica y decidió hablarle sin que Kristoff escuchara. Acababa de conocerla pero necesitaba pedirle un favor.

-Aranda, ¿Podrías cuidar de Kristoff un momento? Prometo no tardar.

La joven era incapaz de responder con palabras pero la vio hacer un ademan con la mano dándole a entender que podía irse.

El ángel salió por la ventana, necesitaba ir urgente a ver a Anna y a Jack; era una suerte que viviera solo a un par de calles.

Ángel y humana se sorprendieron al ver a Elsa ahí tan pronto. Anna tenía pensado ir mañana para que pudieran hablar y claramente le extrañaba que hubiera dejado solo a su amigo.

-Él está en buenas manos.- respondió ella a la pregunta no hecha.

-No pensé que te vería tan pronto, Elsa.- dijo Jack.

-Había un asunto que arreglar y entre antes sea mejor.

-Bien.- se puso en pie –Ahora sí puedo decírselo a ambas.

-Jack, sé que hicimos mal, es decir, sé que amar a un mortal no está bien pero…- trataba de explicar el ángel.

-Para, para ahí. ¿Quién dijo que está mal? Amar nunca ha sido ni será un pecado.

-Pero Hans…- empezaba a decir Anna.

-¿Hans? Ese chico era un caos. Yo personalmente me encargué de castigarlo por su envidia. Anhelaba a la humanidad, quería ser como ellos pero los odiaba por vivir una vida que él pensaba que jamás podría vivir. Tuve que actuar y hacerlo caer.- explicó.

-Entonces si no está prohibido amar ¿Por qué querías hablar con nosotras?- cuestiono la castaña.

-Miren, les explicaré ¿Bien? Ustedes no pueden estar juntas o al menos no si tu aún eres un ángel, Elsa, pero no quiere decir que vayas a caer. Tu amor es sincero y no eres la única a la que le ha pasado esto. El problema es que no puede un ángel estar con un humano por lo que tienes dos opciones: Dejarla, que no te lo recomiendo porque he sido testigo en carne propia de como duele; o podrías dejar tus alas y convertirte en una humana, conservarías tus dotes de ángel, a excepciones de tus alas claro; Anna no necesitaría un ángel porque tu podrías cuidarla.

-¿Tú te harás cargo de ejecutar la decisión que tome?

-Por supuesto, Elsa. Así que ¿Cuál es tu decisión?

Hace tiempo había dicho que jamás querría dejar sus alas, que eran lo más valioso para un ángel y que esperaba nunca tener que enfrentarse a una decisión tan difícil y ahora ahí estaba frente a ella. Tenía que decidir qué era lo más valioso, si sus alas, o su amor por Anna…


Respuestas a los reviews:

Para Dox2804: Andaba de vacaciones en Tamaulipas y ya regrese ;D

Para AzblueHell: Oww gracias por quererla tanto. También me gustaría que durara más pero realmente creo que solo estaría poniendo relleno así que mejor que termine así bonita :3 jaja eso es muy halagador de tu parte :D Sí, yo me cuido, no te preocupes. Cuídate mucho tu también. Nos estamos leyendo, bye.

Para Elsaookami: Muchas gracias, por la bienvenida y por tomarte el tiempo de escribir. Y creo que la intriga es buena jeje ;3 hasta pronto.