Los chicos habían llegado al templo de la maestra Genkai, y las heridas de Kurama habían sido tratadas y vendadas por Yukina. Ahora se encontraba seguro y descansando en una de las habitaciones del templo mientras los demás se encuentras fuera de su habitación.
-Me da gusto saber que Karasu no representó ningún problema para ustedes- dice la maestra Genkai.
-El problema nunca fue Karasu, el problema siempre fue ese tonto de Kurama- Menciona molesto Hiei.
-No puedo dejar de pensar en lo que nos dijo Karasu- al decir esto Yusuke se frota un poco la barbilla.
-¿De qué hablas Urameshi?- Kuwabara voltea a verlo y acto seguido Genkai, Hiei y Botan lo hacen también.
-Me refiero a que Karasu dijo que Kurama era un drogadicto- Tras escuchar eso la maestra Genkai apenas y reacciono.
Botan ofendida le reprocha a Yusuke -¡¿Pero cómo te pones a dudar de eso?! Kurama es una persona muy inteligente, además él no tendría por qué hacer esas cosas, ¿cierto?-
-Guarda silencio, haces mucho ruido- dice molesto Hiei –Tú qué sabes de Kurama. No sabes nada de su vida, no sabes por lo que él ha estado pasando. Estoy seguro que piensas que todo es color de rosa-
-Oye, enano, tampoco tienes porque hablarle así- Kuwabara se voltea hacia dónde Hiei.
-Vamos, tranquilos. Nadie tiene que enojarse- Yusuke trata de calmarlos un poco.
-Últimamente el enano se está volviendo muy participativo- Kuwabara lo dice en voz baja.
-Botan- Habla Genkai – Lo que les dijo Karasu es cierto y también lo es lo que acaba de decir Hiei-
La expresión de Kuwabara es la de una persona que ha estado pensando mucho –Entonces, lo qué le sucedió ¿Tiene algo que ver con el hecho de que su mamá se encuentre aquí y sepa todo?-
-¿Es eso cierto, maestra? Pregunta Yusuke.
-Eso es algo que no me corresponde informar a alguno de ustedes-
-¿También lo sabías, Hiei?- Pregunta más calmada Botan pero solo recibe un –hnm- por parte del demonio.
Justo después de eso, al lugar llegan Shiori y Yukina.
-Buenas noches- saluda Shiori –De verdad les agradezco que hayan traído de vuelta a Shuichi-
Kuwabara y Yusuke se apenaron un poco y en unísono le respondieron que no había nada que agradecer ya que el chico era su amigo.
Shiori sonríe amablemente, de verdad se encontraba muy agradecida con los chicos -¿Puedo pasar a verlo?- Pregunta, desde que los chicos llegaron no le habían dejado verlo debido al estado en el que lo habían regresado y no querían que se pusiera mal por ver a su hijo así.
-Claro que puede, solo le diré que aún se encuentra dormido- responde la maestra.
-No hay problema, y de ser posible me gustaría pasar la noche velando por él-
-No hay inconveniente alguno con eso pero tampoco se esfuerce mucho, recuerde que también tiene que pensar en el bebé que está en camino. Si hay algo que necesite durante la noche no dude en pedirlo- Genkai le sonríe.
-Muchas gracias. Que todos pasen buena noche- tras haber dicho Shiori eso, todos se despiden y cada uno va a su habitación.
Botan se va un poco decepcionada, ella tenía la esperanza de poder entrar a verlo aunque fuera un poco más, mañana a primera hora iría a revisarlo.
Shiori entra a la habitación y ve a su hijo acostado en el futón y a pesar de que se encontraba completamente tapado se le podían ver las vendas y gasas alrededor de su cuello y hombros. Cuando se acercó lo suficiente a su hijo, se sienta sobre sus rodillas y contempla su pequeña cara. Ella sabía que le habían hecho daño pero no sabía cuánto daño ni de qué manera se lo habían hecho. Levanta un poco la sábana y puede ver como todo su cuerpo está cubierto por vendas que, a pesar de haber sido colocadas hace poco, ya estaban completamente manchadas de sangre, cosa que provocó que Shiori comenzará a llorar desconsoladamente.
Acariciando el rostro del muchacho suavemente comienza a hablarle – Discúlpame, todo lo que te pasó fue mi total culpa, te traté mal y provoque que te fueras por mal camino y eso llevo a ese demonio a herirte así- continua llorando -¿Qué hubiera hecho si tus amigos no hubiesen podido salvarte?- seca un poco sus lágrimas con su mano pero continua sollozando.
Habían pasado ya un par de horas y Shiori seguía despierta cuidando de su hijo. Un momento después puede escuchar como su hijo se queja un poco.
-Shuichi ¿Estás despierto?- comienzan a brotarle lágrimas.
Poco a poco abre los ojos pero le cuesta un poco el poder tener una imagen clara del lugar en el que se encuentra. Cierra un poco los ojos y los vuelve a abrir, finalmente logra tener una imagen del lugar, se encontraba en el templo y eso le hacía feliz -¿Sra. Minamio?- pregunta al notar a su madre sentada a un lado suyo -¿Qué hace aquí?-
-¿Qué clase de pregunta es esa?- le sonríe y eso le causa gran tranquilidad a Kurama –Desde que te tuve entre mis brazos prometí que siempre iba a cuidar de ti. Sé que estos últimos días no he hecho las cosas bien, pero espero que comprendas que estaba asustada por supuesto que tampoco justifico lo mal que te hice sentir por eso….- es interrumpida.
Kurama se veía tan cansado, incluso su voz se notaba de esa manera pero eso no le impedía el continuar hablando con su madre –No te preocupes de nada. Yo soy quien se disculpa contigo, de todas las veces que salí acompañando a Yusuke en sus misiones pude no haber vuelto nunca más y seguramente hubiese sido muy doloroso para ti el no saber qué fue lo que ocurrió-
-Te amo tanto, hijo mío. Por favor deja de llamarme Sra. Minamino- Le da un pequeño beso en la frente y hace que Kurama se sonroje un poco.
-Por supuesto, madre-
-Por cierto, la maestra Genkai me dijo que no me preocupara porque Botan y Yukina te habían tratado las heridas y que además ella se encargó de que puedan sanar más rápidamente ¿Cómo te sientes?-
-Pues que las hayan atendido no significa que el dolor haya desaparecido, para ser sincero me duele cada una de ellas, duelen demasiado- sonríe nerviosamente, es la primera vez que le decía a alguien que le dolían sus heridas.
-Pobre de ti, te dejaré descansar más- acaricia la cabeza de su hijo –Pero antes de eso, cuando te recuperes completamente me gustaría que regresaras a la casa y que no canceles tu registro a la universidad-
-No me molestaría hacerlo- cierra un poco a los ojos, se sentía cansado y muy adolorido.
-Una cosa más, tal vez no sea el momento adecuado pero es un caso muy grave también-
Kurama se sorprende un poco, no sabía que más podría pedirle su madre.
-Quiero que busques ayuda para lo que te pasó-
Kurama abre completamente los ojos, será que sus amigos se dieron cuenta de lo que Karasu le hizo, o acaso Karasu les contó algo de lo sucedido. Sentía que se moría de la vergüenza. Karasu lo había herido justo antes de que llegaran sus amigos, no sabe exactamente qué fue lo que pasó… pero cómo se atrevieron sus amigos a decirle algo así a su madre.
Shiori continua –No quiero que tu padre ni tu hermano se enteren, así que buscaremos un buen lugar en donde puedas recibir atención-
-Madre…- es interrumpido.
-Aún no termino. Lo que hiciste fue muy grave…-
-Lo que yo hice- piensa el chico.
-Si la policía te hubiera encontrado con drogas te hubieran metido a la cárcel o pudiste haber muerto de una sobredosis, ¿en qué estabas pensando? Siempre pensé que eras más inteligente. Me siento un poco decepcionada-
-Era eso- le dice un poco más calmado, se sentía mal por haber hecho eso y aún más porque su madre se enteró pero se alivió al saber que solo era eso –Lo siento mucho, no me sentía bien en ese momento pero ya estoy en proceso de dejarlas-
-Me alegra escuchar eso, de igual manera me gustaría que buscaras ayuda profesional-
-Si eso te hace feliz, ten por seguro que lo haré-
-Muchas gracias. Ahora, te dejo descansar más- se inclina hacia él, le levanta el flequillo y le da un beso en la frente.
-Descansa-
Habían sido unos días horribles, se había sentido peor que la nada por no poder enfrentarse a Karasu y dejar que le hiciera todas esas desagradables cosas, era algo que nunca se iba a perdonar y posiblemente tendría pesadillas sobre eso durante mucho tiempo y ni se diga si es que sus amigos se enteraron de eso, pero las cosas parecían mejorar con su madre y trataría de pensar solo en eso.
Había amanecido, y Kurama despertó pero no pudo ver a su madre, como aún se encontraba muy adolorido decidió permanecer acostado un poco más.
Se abren las puertas corredizas y Botan entra a la habitación con un botiquín.
-Qué bueno que hayas despertado- dice alegre la chica.
-Buenos días, Botan-
La chica levanta el botiquín para que Kurama pueda verlo –Vine a cambiar tus vendajes- sonríe –Siento mucho no haber venido en toda la noche para cambiarlos, pero me quede dormida como un tronco, jajaja, lo siento-
-No te disculpes. No es necesario que lo hagas tú, puedo hacerlo sólo- lentamente se para, Botan corre hacía el para ayudarlo.
-No es problema, yo lo hago- Insiste ella.
-De acuerdo- dice el chico resignado.
Muy cuidadosamente comienza a quitarle los vendajes que para ese momento muchos se encontraban color café debido a la sangre seca mientras que otros se encontraban llenos aún con sangre fresca que le había salido durante la noche.
-Ardera un poco- le avisa la chica antes de empezar a limpiar sus heridas con alcohol -¿Puedo hacerte una pregunta?- dice seriamente.
-¿Otra?- Kurama trata de romper esa seriedad con la que se había llenado el cuarto.
Hizo caso omiso al intento de romper la tensión por parte de su amigo -¿Te gustaría que habláramos de lo que pasó con Karasu?- Se muerde un poco los labios al sentir como se tensiono el cuerpo de su amigo –Sé que no soy la persona con la que te gustaría comentarlo o si hay alguien con quién quieras hacerlo, pero te quiero mucho y me preocupo demasiado por ti, por todos ustedes-
-Exactamente qué es lo que quieres saber-
-Cuando llegamos al lugar, tú estabas sentado sobre Karasu y tu aspecto decía muchas cosas, sin mencionar que Karasu lo insinuó. Siento mucho que hayas tenido que pasar por todo eso-
Botan casi termina de ponerle los nuevos vendajes –Tienes razón, tú no eres la persona con la que me gustaría platicar eso, tampoco creo que exista esa persona-
-Entiendo. Termine- Dice ella asegurando la última venda.
Kurama se voltea hacia ella y le da un pequeño abrazo –Muchas gracias por preocuparte-
Botan no puede con la emoción y le regresa el abrazo pero no mide su fuerza y lo aprieta mucho causándole un inmenso dolor al chico –Te amo- le dice ella confundiendo el momento.
Kurama escuchó las palabras de Botan pero no les presto mucha atención por el dolor que sentía –Por favor, tranquila que me du…- Antes de terminar reacciono a esas palabras.
-Ay, discúlpame, pero que tonta fui-
-No te preocupes, solo no lo hagas tan fuerte mientras las heridas sigan ahí- se acerca a ella y le da un tierno beso en la boca causando que la chica se sonroje.
-Kurama, puedes apoyarte en mí- dice completamente apenada – en todo lo que quieras, con lo de Karasu o con lo de las drogas-
Kurama se pone totalmente nervioso -¿Cómo rayos es que todos terminaron enterándose de sus cosas?- piensa mientras ríe nerviosamente –Muchas gracias, sé que será así- A pesar de que su rostro no lo mostraba, por dentro se sentía completamente frustrado y avergonzado por el hecho de que todos parecían saber cómo Karasu lo había ultrajado.
-Tú mamá dijo que te traería el desayuno, y cuando lo termines vendremos a verte todos- Su cara de estaba completamente roja, casi mostraba el mismo color de cabello que Kurama –Iré a guardar el botiquín, tú mamá ya no debe de tardar, más tarde vendré yo también. Descansa- Dice mientras sale apresurada por la puerta.
-De acuerdo- vuelve a recostarse mientras espera a su madre.
