¡Hola personitas hermosas del mundo mundial! (sé que es redundancia) Estoy emocionada, porque hoy es el capítulo final pero todavía podrán ver un poquito más de esta historia en el epílogo que pienso subir entre semana.

Muchas gracias por estar conmigo durante toda la historia, también por los follows, favs y reviews y no olvido tampoco a aquellos que han llegado hasta aquí siendo totalmente anónimos. Gracias por detenerse un poco a leer las cosas que pongo aquí, no cualquiera lo hace así que gracias si es que lees esta paja que siempre dejo aquí xD

Creo que ya saben como va a ir esto pero espero igual lo disfruten mucho. Cuídense bastante y nos leemos pronto.


-No.

-¿No?- preguntaron los dos ángeles al unísono.

-Justo lo que escucharon. Elsa seguirá siendo un ángel y abandonaremos esta relación.- dijo muy segura.

-Anna…- se sorprendió la aludida.

-¿Estas segura?- cuestiono el chico.

-Por supuesto. Esta es la decisión final.

-¿Por qué estás haciendo esto? Yo creí…- preguntó tomándola de las manos.

Ella se soltó.

-Tú seguirás como ángel. No voy a quitarte lo que más quieres.

-¿Mis alas? ¿A eso te refieres? No es justo que elijas por mí.

-Pero solo repetí tus palabras, Elsa. No quiero que pierdas lo que más quieres por mi culpa. Deberías ir a cuidar de Kristoff.- le dio la espalda.

-Quítamelas.- dijo dirigiéndose a Jack.

-¿¡Qué!?- volteó enseguida la castaña pelirroja.

-Pónganse de acuerdo, chicas.

-No hay nada de que ponernos de acuerdo. Es mi decisión y yo digo que me las quites.

-¡No puedes hacer esto! Estoy tratando de no ser la causa de que pierdas lo más importante de tu vida y para ello estoy dispuesta a renunciar a ti.

-Pero yo no. Deja de decir eso ¿No entiendes que lo más importante para mi eres tú?

Anna que no se esperaba esa respuesta la tomó por sorpresa pues lo que Elsa estaba dispuesta a dar por ella, era demasiado. No sabía que la chica pensara de esa manera y de pronto sintió ganas de llorar de alegría.

-Te amo, Anna.- continuó ella –Desde la primera vez que te vi, descontrolaste todo a mi alrededor, yo estaba acostumbrada a tener las riendas y lo único que sentía por cualquiera era mera curiosidad pero cuando me di cuenta de que verte con cualquier otra persona me ponía mal pensé que esto solo podía ser una cosa, no puedo seguirlo negando porque además ese beso me ha hecho sentir más de lo que he llegado a sentir en toda mi vida. Prefiero perder mis alas que perderte a ti.-

-Elsa… Eso es… Lo más lindo que me has dicho. También te amo.-

No pudo resistirse y la abrazó mientras se soltaba a llorar.

-Traté de ocultarlo lo más que pude porque no quería nada malo para ti. Te quiero demasiado.

Se mantuvieron así, rodeándose la una a la otra con toda la ternura del mundo hasta que la voz del chico las interrumpió pues al parecer se habían olvidado completamente de él.

-Eso fue, muy lindo pero sigo aquí ¿Saben?

-Lo siento.- rio Elsa al separarse –Hazlo.-

-De acuerdo, tú mandas.

-Espera…- interrumpió Anna -¿Qué pasara con Kristoff?

-Yo me haré cargo de él, por eso no te preocupes.

-Bien.- asintió ella.

-Bueno, manos a la obra. Oh, hay algo que olvide mencionar.- se acercó hasta Anna y la tomó de la cabeza –Esto va a doler por lo que tú no puedes estar consciente.

-Querrás decir "presente".

-No, consciente.

Casi en un segundo el cuerpo de Anna cayó y se habría golpeado pero Jack la había sostenido y colocó su cuerpo en el sofá en lo que terminaba la dolorosa tarea que tenía con Elsa. Sería difícil para él pues a pesar de ya haberlo hecho antes esta vez era distinto porque la chica era una gran amiga suya y aunque sabía que lo hacía por su felicidad eso no lo hacía más sencillo.

-Es hora, ex angelito.- sonrió.

-¿Qué debo hacer?

-Solo sacar las alas y aguantar el dolor.

Fue imposible no tragar saliva en ese momento. Tenía que admitirlo, estaba asustada pero quería demasiado a Anna y no había marcha atrás. Haría lo que fuera por ella, incluso esto, por más daño que fuera a sufrir.

Se dio la vuelta dándole la espalda a Jack y saco sus alas, blancas y hermosas como ninguna otra cosa en el mundo, el blanco que tenían era tan puro y brillante, no había duda de porque los ángeles eran los guardianes enviados del cielo, sin duda sus alas reflejaban su pureza. Hizo que su ropa desapareciera para facilitarle el trabajo. Eran ángeles por lo que sentir pena era absurdo para ellos, era tan normal estas desnudos como para los humanos el llevar ropa pues su pensamiento inocente como el de un niño no les permitía ver más allá en la dichosa acción. Su bella figura quedo al descubierto dándole mayor libertad a su amigo sobre sus alas y lo que sea que fuera a realizar con ellas, es decir, sabía que se las quitaría pero no sabía cómo lo haría.

Cuando el joven las tocó la piel se le erizo y el miedo la invadió, debido en parte, a que no estaba acostumbrada al contacto físico y, a decir verdad, tampoco le agradaba a menos de que fuera Anna quien la tocara. Las sostenía desde el extremo superior en que sus alas tocaban su piel blanca aún sin hacer ningún otro movimiento. Lo escuchó respirar profundo y se preparó para lo peor.

El chico no estaba exagerando cuando decía que era doloroso, incluso podría decir que esa palabra se quedaba corta para describir lo que se sentía. Apenas un pequeño tirón, y Elsa soltó un alarido que le hubiera helado los huesos a cualquiera, si pudieran oírla. No se comparaba ni siquiera con las heridas que Hans le había provocado, esto llegaba a otro nivel indescriptible de sufrimiento. Trató de soportar todo lo que pudo sin gritar de nuevo y sorprendentemente lo estaba consiguiendo, lo que decía mucho de ella, por ejemplo que era más fuerte de lo que cualquiera pensaría. Mantenía la mandíbula y los puños apretados mientras sus alas desmembradas desgarraban su piel al irse cortando. No sangraba, solo quedaba un destello de luz donde iban quedando las heridas abiertas. Faltaba poco cuando le fallaron las fuerzas y cayó de rodillas sin poder evitar tampoco gritar de nuevo mientras lágrimas inundaban sus ojos; nunca había llorado pero algo le decía que no era solo el dolor sino el hecho de que la humanidad la estaba golpeando con lo que suponía eran sus nuevas emociones, mucho más fuertes que cualquier cosa que hubiera experimentado antes.

Su cuerpo se quedó boca abajo en el suelo sin energías suficientes para levantarse mientras las alas que antes habían sido suyas se desmoronaban en las manos de Jack hasta desaparecer por completo. El chico sacó su espada asustando más a Elsa quien lo vio aterrada y después cerró los ojos en un posible intento de seguir aguantando lo que viniera aunque su cuerpo estaba tensado, lo que demostraba su creciente miedo.

-Tranquila, esto no dolerá.

Su cuerpo se relajó con esas palabras y soltó un respiro dejando caer la cabeza sobre el piso aun con los ojos cerrados. Cuando la espada la tocó sintió un ligero cosquilleo que sin duda era soportable comparado con el dolor anterior. Sintió la espada recorres una a una sus heridas sin saber lo que estaba pasando realmente con ellas. Aun cuando supo que todo había terminado no tuvo las fuerzas necesarias para ponerse en pie y pudo sentir como el ángel la cargaba llevándola a que descansara seguramente. Ni siquiera se molestó en ver la habitación, al colocarla en algo blando cerró los ojos y se quedó profundamente dormida.

En la opinión de Jack, había sido muy valiente, pocos aguantaban todo el proceso sin gritar sin mencionar que muchos quedaban inconscientes cuando aún no terminaba, y ella había mantenido la boca cerrada la mayor parte del tiempo y también estuvo despierta hasta el final. Todavía recordaba el agonizante sufrimiento que había soportado Hans al ser convertido y eso era algo que dolía más, mucho más; considerando que era un castigo era algo lógico que doliera aunque aún no comprendía porque esto también causaba tanto dolor si era algo bueno.

Se acercó hasta donde estaba recostada Anna y con un ligero toque ella volvió a despertar.

Al no ver a Elsa ahí sintió pánico pero la sonrisa tranquila del muchacho la calmó.

-Ella está bien ahora, solo necesita descansar. He sanado sus heridas con mi espada por lo que ahora su cuerpo es completamente humano, es decir, también puede sangrar si llega a cortarse.

-Entiendo ¿Dónde está ella?- dijo enderezándose en el sofá.

-Está en tu habitación. Iré a ver a Kristoff, ya no me necesitas, ahora Elsa cuidará de ti en cuanto se recupere.

-Gracias por todo, Jack.

-No hay de que, Anna.- le sonrió –Cuídala bien y sean felices. Hasta pronto.

El chico salió por la misma ventana que había entrado Elsa hacía apenas una hora.

Se levantó finalmente y fue hasta su habitación donde encontró a la chica durmiendo y en su opinión se veía tan hermosa como cuando era un ángel y se sonrojo totalmente por el hecho de que estuviera desnuda y al pensarlo unos minutos se molestó al pensar que Jack la había visto así. Se tranquilizó forzándose a recordar que él era quien había hecho eso para ayudarlas a que su amor pudiera ser así que no estaba en posición alguna para enojarse con el chico por esas cosas mucho menos considerando que era un ángel y que por lo tanto no tenía el mismo tipo de pensamientos morbosos que ella, o por lo menos eso quería creer.

Sacó una sábana del armario y cubrió a la joven con ella. Después salió de la habitación para prepararle algo de comer, ahora que era humana seguro tendría hambre, así que haría algo sencillo como un espagueti con albóndigas, después de toda la reciente situación pocas ganas tenía de esforzarse en cosas tan triviales como hacer de comer. Colocó la olla en el fuego y vertió la pasta en ella junto con un el agua. La dejó ahí mientras se cocía y se sentó en una de las sillas de la mesa a esperar, apoyó los brazos en la mesa cubriéndose la cara con las manos. Había sido un día bastante agitado.

Unas manos le rodearon el cuello abrazándola y un peso pequeño se posó sobre su cabeza. Sabía quién era incluso sin la necesidad de voltear.

-Elsa.- dijo saboreando cada letra.

-Tal vez sea porque ahora soy humana pero necesitaba abrazarte.

Cuando se levantó de donde estaba y se giró su sangre cayó hasta sus pies y regresó de nuevo a su rostro con mayor intensidad hasta el grado que un tomate hubiera quedado opacado bajo el color que adquirió el rostro de la castaña pelirroja.

-Elsa.- esta vez su voz sonó ahogada.

-¿Si?- la miró confundida.

-Estas desnuda.

-¿Importa?

-Cuando se es un humano, la desnudes es algo que sí importa.

-Pero solo estas tú aquí.

-Te prestaré algo ¿De acuerdo?

-Pues si no hay más opción.

Fueron juntas a la recamara y Anna sacó algo de ropa que Elsa se puso enseguida aunque le quedaba algo pequeña ya que ella era un palmo más alta que la castaña. Por el momento tendría que aguantar un poco con la ropa de ella aunque a la ex ángel parecía no importarle mucho lo que estuviera usando, de hecho parecía feliz por traer puesta la ropa de la castaña.

-Anna, quiero besarte.- le dijo viéndola a los ojos con un sonrojo notable.

-Solo hazlo.- le sonrió.

No necesitaron más palabras, simplemente se besaron, no como la primera vez sino aún mejor pues con todos los sentimientos de Elsa a flor de piel recién descubiertos y lidiando lo mejor que podía con ellos, la caricia de sentir los labios de ella contra los suyos le daba un placer que no había sentido nunca antes de conocerla. Rodeó su cintura con sus manos mientras Anna mantenía sus manos en el cuello de ella, era una manera de profundizar el contacto de sus cuerpos, algo que jamás había creído que le gustaría tanto. El beso no fue de uno de los más apasionados del mundo en lo absoluto, ni tampoco el más tierno y calmado, era simplemente la más profunda demostración de amor que podían darse. Y era suya, no se podía comparar con ninguna otra porque nadie podía sentir el verdadero amor que se tenían y la calidez que les provocaba.


Respuestas a los reviews:

Para AzblueHell: ¡Por supuesto que sí! Me tendrás pronto aquí con una nueva historia (tal vez más pronto de lo que crees ;D), gracias por leerme todo este tiempo y por los reviews :3 Espero que su respuesta te haya gustado y que el final te dejara satisfecha aunque siempre puedes esperar el corto epílogo :D Que justamente hablara sobre el futuro de las chicas. jaja Cuídate mucho también tu. Hasta muy pronto. ü

Para sakuradakota: Gracias por darle una oportunidad y por dejar review :3 Te aseguro que pronto estaré escribiendo más sobre ellas. ¡Saludos! Hasta luego. :D