-Muchas gracias- Dice el chico mientras pone los platos vacíos a un lado –Madre, me gustaría que regresemos a casa hoy mismo-
-Eso me encantaría pero aun no te ves muy bien- la mirada de Shiori ahora muestra total paz.
-Preferiría reposar en la casa- estira un poco los brazos –De esa manera tú también descansarías más. Espero que con las preocupaciones que tuviste en estos últimos días no te hayas sentido mal, ya sabes, por el bebé.-
Shiori toma suavemente una de las manos de su hijo y la acerca a su vientre, que a pesar de no ser muy notorio su embarazo se podía sentir como había crecido un poco.-¿Sientes?- Kurama soba el vientre de su madre.
-No mucho- continua sobando –Supongo que aún es muy pequeño-
-Por supuesto, pero aquí está y tanto el bebé como yo estamos bien. De momento mi prioridad eres tú.-
-¿Y el trabajo?- Kurama continúa insistiendo, era un hecho que se preocupaba por su madre y su futuro hermanito pero tampoco quería llegar a tener un tiempo a solas con alguno de sus amigos, no quería ni que le mencionaran lo sucedido con Karasu.
-Tú eres la prioridad. Aunque también he pensado en llevarte a un hospital. Claro que te ves mucho mejor que ayer, pero aun así me preocupa que a la maestra Genkai o a Yukina se les haya pasado algo y alguna de tus heridas empeore-
-Eso no sucederá. Además, piensa que podría ser algo complicado el explicar las quemaduras entre otras heridas. ¿Podemos regresar a casa hoy, por favor?-
-Shuichi…- Ya lo había pedido varias veces y no había manera de decirle una vez más que no al tierno rostro de su hijo –De acuerdo-
-Muchas gracias. Vayamos a agradecerles a los muchachos y a la maestra y nos vamos. Madre, hay un último favor que quiero pedirte- Eso último lo dice con un tono de preocupación y buscando evitar tener un contacto directo con los ojos de su madre.
-¿Qué sucede?-
Kurama busca las manos de su madre y sujeta ambas con fuerza, ahora también sus ojos verdes hacen contacto directo con los de su madre –Cuando lleguemos a la casa ¿Podrías marcar a la escuela y justificar mis faltas?-
-Oh, Shuichi ¿En qué momento volviste a ser un chico problemático?-
Kurama sonríe a su madre –Creo que nunca deje de serlo, simplemente no te enterabas de nada.- Su madre tuerce un poco la boca.
-¿Están seguros que tienen que irse?- Yusuke no se ve muy convencido de que se vayan tan rápido.
-Muchas gracias a todos, por todo- Shiori hace una pequeña reverencia en modo de agradecimiento.
-No tiene nada que agradecer- menciona la maestra.
-Es cierto, Kurama es nuestro amigo y haríamos cualquier cosa porque un amigo se encuentre bien- A Botan tampoco le parecía que se fueran, es muy pronto además sentía que ellos dos tenían que hablar un poco más. Sabía que si él se iba las cosas entre ellos quedarían atascadas.
- Por cierto, Kurama- Kuwabara voltea a verlo directamente –Ahora que las cosas parecen haberse arreglado, ¿regresaras a estudiar con Keiko y conmigo?-
-Por supuesto, Kuwabara- comenta Kurama y esas palabras hacen muy feliz a su madre –Aunque la verdad no pensé que me fueran a extrañar para los estudios-
Kuwabara sólo ríe nerviosamente y rasca un poco su nuca –Bueno… tanto así como que te extrañemos…a veces sueles ser un poco arrogante cuando se trata de estudiar pero… pues… necesitamos ser mínimo tres personas para que nos presten una sala de estudios en la biblioteca…- rasca su nuca con más intensidad –Claro que también nos alegra que continúes haciéndonos compañía, por su puesto un amigo siempre es un amigo- trata de componer un poco las cosas después de haber visto un poco de decepción en la cara del pelirrojo.
Mientras se despiden, Kurama se pregunta en dónde podría estar su pequeño amigo, probablemente habrá regresado ya al mundo demoníaco.
Ya había pasado un rato desde que Kurama y su madre habían dejado el templo, pero en éste aún permanecían Yusuke, Kuwabara y Botan haciéndole un poco de compañía a la maestra y a la dulce Yukina.
-Maldición- Se queja Yusuke – Tenía ganas de platicar un poco con Kurama-
-Sí, a mí también me hubiera gustado hablar con él- Kuwabara sorbe un poco de té.
Botan, que solo se encontraba escuchando hasta ese momento, alza la voz -¡Ustedes son unos tontos! Ni siquiera saben exactamente por lo que él tuvo que pasar.-
Kuwabara y Yusuke se quedan pensando un poco en lo que les acababa de decir su amiga -¡Tú! Tú hablaste a solas con él- la señala Kuwabara y la chica solo pudo reaccionar moviéndose un poco hacia atrás.
-¡Es cierto!- prosigue Yusuke -¿A caso te contó algo?-
-La verdad es que no- Dice un poco decepcionada.
Los dos chicos se encogieron de hombros al escuchar la respuesta de la barquera.
-No puedo creerlo. ¿En qué momento ustedes dos, par de imbéciles, se convirtieron en unos morbosos?-
-No es que seamos morbosos- refunfuña Yusuke – Es solo que estamos muy preocupados por lo que paso. ¡No hay que ser muy inteligente para comprender que fue lo que le hizo ese desgraciado! Pero tenemos algo de esperanza de que Kurama niegue lo que nosotros creemos.- Yusuke voltea a ver a otro lugar.
-Yusuke…- Botan baja la mirada.
-Ustedes tres, escuchen con mucha atención- Genkai se para justo enfrente de los tres – Los cuatro de ustedes vieron a Karasu con Kurama, y todos nosotros vimos sus heridas, por lo tanto es muy estúpido pensar que hay alguna esperanza de que lo único que pasó fue que Karasu lo bombardeo hasta casi matarlo. Ya son grandes y hay que aceptar las cosas tal como son así que solo queda esperar a ver si es que Kurama quiere compartir lo que sufrió para que lo apoyemos o si quiere lidiar el sólo con eso. Si llegan a hablar con él no le mencionen nada de lo ocurrido, especialmente tú Kuwabara- Terminó de hablar sentenciando a Kuwabara ya que es el que se verá más seguido con el chico debido a sus estudios.
-De acuerdo- dicen los tres al mismo tiempo.
-Lo siento mucho pero tengo que retirarme, tengo un par de pendientes en el mundo espiritual- Saca su remo y desaparece.
-Bien, será mejor que yo también me vaya- Dice Kuwabara – Tengo que llegar a la casa antes de que mi hermana se dé cuenta de que en estos días no he abierto los libros. ¿Te quedaras, Urameshi?
-No. Me iré contigo, tengo que seguir trabajando- Ambos chicos se despiden de la maestra Genkai y se dirigen a la salida del templo.
Ya en el metro rumbo a la ciudad los chicos continúan hablando.
-Oye Urameshi, dejando a un lado lo de Kurama ¿Cómo vas con Keiko?-
-Creo que bien, sabes, he estado trabajando muy duro, no quiero que en un futuro se queje por haberse casado con un bueno para nada-
-Claro, seguro cuando ella termine sus estudios y tenga su carrera establecida ella terminara manteniéndote… dudo mucho que eso le moleste a ella- se burla Kuwabara.
-Obviamente no voy a dejar que eso pase, si, muy posiblemente ella llegara a ganar mucho más que yo pero no por eso me desanimare, yo también le pongo mucho empeño a lo que hago, jamás dejare que Keiko se sienta decepcionada de mi- Dice sintiéndose muy seguro de que les irá bien a ambos.
-Esa es toda la actitud, Urameshi- Le da una palmada a su amigo en la espalda y ambos comienzan a reír escandalosamente.
Ya era de noche y Kurama se había instalado nuevamente en su habitación. Debido a que necesita seguir descansando un poco más su madre le había llevado la cena a su habitación mientras que ella disfrutaba de la cena con el resto de su familia en el comedor.
Justo iba a empezar a tomar su cena cuando es interrumpido por la ventana de su habitación abriéndose. Kurama solo voltea ligeramente para ver como Hiei entra por la ventana.
-Ya no ocupas venir a escondidas – Dice mientras se lleva un bocado de comida a la boca – De hecho, nunca necesitaste venir a escondidas- hace a un lado su comida.
-¿Cómo te sientes?- siempre hablando tan secamente.
-Pero que amable, viniste a verme porque estabas preocupado- Kurama lo mira con especial ternura haciendo que Hiei se sonrojara un poco y volteara a otra parte.
-No seas estúpido, no vuelvas a verme de esa manera-
-¿Cuántas veces tendré que decirte que no soy de esos? ¿Tal vez tú quieres que lo sea?-
-Ya cállate, aunque es bueno saber que no has perdido tu humor-
-¿Quieres algo de cenar?-
-No. Ignoraste mi pregunta ¿Cómo te sientes?-
-Menos adolorido-
-¿Qué harás?-
-¿Con respecto a qué?-
-A todo- dice en tono molesto, no le gustaba que su amigo tratara de llevarlo a hacer preguntas específicas, Hiei sabía que Kurama tenía la clara idea de que a que se refería.
-Pues, mi cuerpo está prácticamente libre de droga ya, así que retomare el camino del bien. Me quedare aquí y seguiré con mi vida humana-
-¿Qué sucederá con la drogadicta?-
-No puedo resolverle la vida a las demás personas, cuando regrese a la escuela la buscaré e intentare hablar con ella… lo que pase con su futuro dependerá de ella.-
-Lo que te hizo Karasu…- traga saliva, no sabe bien como continuar.
-Lo que sea que haya pasado, yo podré lidiar con eso. Ninguno de ustedes tiene que preocuparse más por eso, de verdad.- El tono de su voz había cambiado, se notaba que le incomodaba mucho hablar sobre eso.
-Siempre tan tú. De vez en cuando no es malo recibir ayuda-
Kurama queda totalmente sorprendido, no podía creer lo que su amigo le decía… bueno, le sorprendía que esas palabras salieran de él –No creo que tú seas la persona adecuada para decir esas cosa, pero de igual manera te lo agradezco mucho-
-Antes de que me vaya, tengo algo que preguntarte- Hiei cierra los ojos –No quiero que pienses que suelo hacer estás cosas pero…-
Cada palabra que decía Hiei le intrigaba más, Kurama no tenía idea que qué es lo que le quiere preguntar pero le intrigaban esas palabras -¿Qué sucede?-
-¿Tú… y… Botan… son pareja?- Lo había dicho.
-¿Pero de qué hablas?-
-Cuando regresamos al templo decidí vigilarte con mi jagan y vi que se besaron- se sonroja un poco -¿Entonces, si son pareja?- pregunta una vez más.
-Vaya, aunque no lo demuestres de verdad te preocupas por todos nosotros, ¿cierto?-
-Sólo responde si lo son o no-
-No, no lo somos.- dice Kurama con un tono de seriedad en su voz –Botan es una chica muy linda, y no te negare que me atrae, pero lo que pasó esta mañana estuvo completamente fuera de lugar.-
-No entiendo-
-Verás, yo tampoco muy bien… pero…-piensa un poco –Digamos que yo no debí de haberla besado, definitivamente no era situación ni momento para eso, ¿entiendes?-
-No realmente- se acerca a la ventana –Tengo que ir a donde Mukuro. No seas tan terco, y quieras lidiar con lo que sucedió tú solo- salta por la ventana.
Kurama se recuesta, genial lo que menos quería era pensar en eso y no solo las imágenes de lo que había pasado le regresaban a la mente, sino que al voltear a ver su comida se da cuenta que para ese momento ya debe estar totalmente fría y por supuesto Hiei no cerró la ventana y ahora tendría que pararse el mismo a cerrarla, con lo que le dolía el tener que sentarse.
Habían pasado ya unos cuantos meses y Kurama, Keiko y Kuwabara habían pasado el examen de admisión de la facultad, y en estos momentos Kurama y su pequeño hermano Shuichi están en la sala de su casa esperando a que sus padres lleguen a casa con la bendición de una nueva vida y con las ansías de saber si es una hermanita o un hermanito.
-¡Qué emoción! Ya quiero que lleguen- dice el menor de los Shuichi.
-Lo sé, espero que sea una niña- dice Kurama bastante alegre.
-¿Una niña? Vamos, con las niñas hay que ser más cuidadosos. Yo prefiero que sea un niño, así podré jugar a las luchas y a los videojuegos con él-
-Pero las niñas también luchan y juegan videojuegos- lo dice pensando en Genkai, quien cuenta con un cuarto lleno de videojuegos.
-Bueno, no importa, mientras llegue con bien-
-Tienes toda la razón, hermanito-
De repente alcanzan a escuchar que un carro se ha estacionado en frente de su casa, y un par de minutos después la puerta principal comienza a abrirse y ambos chicos ven a su madre entrar con un pequeño bulto en sus brazos y detrás de ella entra su padre.
-Hola- saluda su madre –Vengan a conocer al bebé-
Los chicos no pueden contener su emoción y rápidamente se acercan a su madre y se disponen a contemplar al bebé.
