Hola personas.
Sé que dije que sería un corto epílogo pero esto llegó a mi mente y no pude evitar escribirlo.
Espero que lo disfruten mucho, así como yo lo hice al hacerlo. Les agradezco estar aquí leyendo la historia, me gustaría volver a leerlos en una futura historia. Gracias por todo.
Algunas personas si leyeron lo que les pregunté por facebook sobre la historia y quería decirles gracias por darme sus opiniones. Al final decidí que estaba mejor así como iba en un principio, con esa inocencia en la historia por lo que seguirá de esa manera hasta el final. Igual me gustaría mucho si me dijeran si les gusta lo que van a leer a continuación.
Se cuidan mucho y tengan una bonita vida. ü
Epílogo.
El sol rozaba tiernamente su rostro y sus brazos haciéndola sentir su caluroso abrazo. Mirando las aves alrededor con sus pequeñas alas caminando y después alzando el vuelo, le parecía precioso y no pudo evitar suspirar con nostalgia. Ella ya no podía volar pero a pesar de ello era feliz y nunca se había sentido tan libre como en esos últimos meses. Pudo sentir una mano apretando la suya y al voltear pudo ver la triste mirada que le dirigía la castaña; llevaba tiempo pensándolo y cada vez estaba más segura de que la chica se culpaba por la pérdida de sus alas además de seguir pensado que ella misma no era suficiente considerando su perdida. De verdad no sabía que equivocada estaba.
─ ¿Extrañas tus alas?
─A veces.─ respondió mirando hacia el cielo para después voltear con ella de nuevo ─Pero tenerte a ti es aún mejor. Además sigo conservando mis poderes.─ sonrió.
Colocó su palma derecha hacía arriba para que Anna pudiera verla y formó un pequeño copito de nieve en ella, el cual no se derritió ni perdió su forma en ningún momento. Le encantaba poder hacer eso porque sabía lo mucho que a su novia le gustaba también, en ocasiones le llenaba la sala de nieve y se divertían como si fueran una niñas pequeñas, a pesar de que obviamente ya no lo eran.
─Elsa…─ suspiró.
─Nada, Anna, yo elegí esto porque es lo que me hace feliz. No tienes que culparte por nada.
─No puedo evitarlo.
─ ¿Qué necesitas que haga para que lo entiendas?
─Nada, tienes razón. Debo sentirme feliz y no triste.─ sonrió.
Siguieron caminando por la calle, iban a verse con Kristoff y Aranda en un restaurante para pasar el rato. Hacía aproximadamente un mes que el rubio mantenía una relación con la chica y se veía mucho más enamorado de ella de lo que alguna vez llegó a estarlo de Anna. Al principio aún estaba un poco esperanzado con ella pero cuando le dijo sobre su relación con Elsa él la apoyó y dejó de tratar de conseguir algo más de ella que no fuera amistad, poco a poco fue conociendo mejor a la pelinegra y ahora los dos eran muy felices juntos.
Jack era el ángel guardián de Kristoff ahora y hacía muy bien su trabajo, sin contar que de esa manera podían verlo siempre que fueran de visita. Nunca había tenido tantas ganas como ahora de hablar con el chico pues desde que Olaf se había ido tenía pocas personas con quien conversar de la misma forma. Elsa solía escabullirse de las reuniones que solían hacer, solamente un par de minutos, para poder hablar en privado con Jack sin que nadie la considerara como loca por hablar sola.
Kristoff las saludó desde lejos cuando las vio acercarse, estaban todavía afuera del restaurante acabando de llegar ellos también. No tardaron mucho en darles su mesa y se pusieron a contarse sobre su vida mientras les traían los pedidos. El más platicador de todos era Jack pues de cualquier forma todos podían escucharlo excepto Kristoff quien era la única alma inocente en ese lugar.
─ ¿Por qué no le dicen sobre todo? Siempre lo sugiero porque se me hace algo injusto que sea el único sin saber.
Lo malo para él era que si hablaba nadie podía responderle así que tenía que limitarse a interpretar miradas o señas de parte de las chicas.
─Ya entendí, están aplicándome la ley del hielo. Como siempre.─ sonrió.
─Oye Anna, ¿Por qué no celebramos tu cumpleaños en mi casa? Ya sabes, eres la cumpleañera por eso no debes ser tu quien haga la fiesta.─ dijo el rubio.
─ ¿Y si la hacemos al aire libre?─ opinó la novia del joven.
─ ¿Al aire libre?─ preguntaron Elsa y Anna al mismo tiempo.
Se miraron y luego se rieron de ellas mismas por la coincidencia, no solo ellas se rieron sino también los demás en la mesa.
─Será entretenido, podemos ir a Fundidora* ¿Qué dicen?
─ ¿Eso no está muy lejos?─ hablo Anna.
─Es una ocasión especial. Es lindo y vale la pena ir.
─-Yo estoy de acuerdo con Aranda.
─Eso es porque es tu novia, Kristoff.─ se burló la ex ángel.
El chico no pudo evitar que sus mejillas se tornaran carmesí por el comentario y sonrió desviando la mirada, cosa que hizo reír a los demás, incluyendo a su novia.
─Solo bromaba, yo también estoy de acuerdo con ella.─ sonrió.
─Bien, vayamos entonces.
─Discúlpenme un segundo, iré al lavabo mientras llega nuestro pedido.
Jack se fue detrás de Elsa pues sabía perfectamente las ocasiones en las que solo quería escaparse para hablar un rato con él, cosa que agradecía mucho o de lo contrario moriría de aburrimiento al no poder entablar conversación con nadie. Después de haber llegado y haberse cerciorado de que no había nadie más cerró la puerta con llave para que continuara de esa manera.
─Gracias por hablar conmigo, a veces me aburro mucho.
─Debo admitir que no te traje aquí solo para que no mueras de aburrimiento. Necesito un consejo.
─ ¿Sobre qué? Cuéntale a tu tío Jack que es lo que te aqueja.─ colocó la palma de su mano en su mentón haciendo como que prestaría la máxima atención.
─No bromeo, esto es serio.
─Pues habla, muchacha, no tenemos todo el día.
─Es sobre Anna. Ella sigue pensando que no es suficiente para mí y que por su culpa he perdido lo que más quería.
─ ¿Aún sigue con esa idea?
─Sí y ya no sé qué hacer para convencerla de lo contrario.
─Esa chica es muy terca.
El ángel se rasco la barbilla y agachó la cabeza para concentrarse y pensar algo que pudiera ser de ayuda para su amiga, al parecer no tardó mucho en dar con una idea porque volteo a verla con una sonrisa de oreja a oreja, incluso podría decir que sus ojos brillaban aunque se veía como un maniático y no como alguien que verdaderamente tiene algo bueno que decir.
─Lo tengo.─ dijo en tono triunfante.
─ ¿Qué es lo que se te ha ocurrido?
─ ¿Por qué no hacemos que tenga el mejor regalo de cumpleaños?
Aún seguía sonriendo como esquizofrénico pero ella no entendió su punto. Un regalo de cumpleaños no parecía algo que la fuera a hacer cambiar de opinión, levantó una ceja a modo de interrogación poniendo su mejor rostro de incredulidad. De verdad que lo veía como si hubiera dicho la mayor de las locuras.
─ ¡Será asombroso! Ya lo tengo todo en mi mente.
─ ¿Podrías compartir tu grandioso plan? No le encuentro el sentido a lo que dices.
─Pero lo tendrás pronto, amiga mía.─ sonrió casi… con malicia.
La cena transcurrió demasiado tranquila, hablando trivialidades aunque Elsa no pudo sacarse de la cabeza las palabras de Jack y mucho menos porque no había querido darle los detalles de su ingenioso plan por lo que no tenía ni la más mínima idea de cómo un regalo de cumpleaños podría convencerla, lo único que él le había mencionado era algo como "Le gustará tanto que no le cabra la menor duda de que la amas y eres feliz a su lado". Al parecer tendría que esperar dos días más para averiguarlo. Se pusieron de acuerdo en todo respecto al viaje a pesar de que la novia de Anna apenas y escuchó unas cuantas frases.
…
Llegó el día y todos subieron juntos al coche de Anna para recorrer el largo camino hacía el lugar, era un bonito sitio para pasar el rato y por suerte sabían que en días como hoy, es decir, festivos en los cuales las personas solían pasarlos en familia, no solía haber mucha gente ahí; algo que les venía perfecto. Por fin apenas la noche anterior Jack había visitado a Elsa contándole todos los por menores de su "Gran idea" como le gustaba decirle y cuando terminaron la plática, la chica había estado de acuerdo en que no era una mala idea.
Metieron el coche al estacionamiento el cual estaba completamente vacío a excepción de un Volkswagen azul y del Nissan plateado que Anna conducía. Bajaron la comida en unas canastas, mantas y las mochilas con otras cuantas cosas, iba a ser algo así como un día de campo.
Caminaron un buen rato hasta que la castaña pelirroja por fin se decidió por un sitio que le pareció perfecto para simplemente estar ahí. Había pasto por todos lados y algunos árboles haciendo sombre mientras un pequeño arroyo corría cerca de ahí donde los patos lo usaban para nadar, debido a la luz del sol el agua tenía ese aspecto brilloso bastante encantador.
Anna extendió la manta en el suelo y cuando terminó estaba bastante contenta de haber aceptado venir a este lugar pues era bastante bonito aunque hacía mucho calor para ser noviembre.
─Toma, Anna. Este es mi obsequio.─ dijo Kristoff.
Le entregó una cajita envuelta en papel rosa y amarrado con un listón rojo, lo abrió enseguida sin tener mucho cuidado con la envoltura y descubrió una cadena de oro con su nombre en ella, era realmente linda.
─Muchas gracias, Kristoff.─ le sonrió.
─Yo soy un ángel, no necesito dar regalos.─ se defendió Jack.
Eso los hizo reír y ahí fue cuando Anna notó algo extraño, Kristoff también se estaba riendo… ¿Podía ver a Jack? ¿Pero cómo? Se quedó boquiabierta mientras trataba de procesarlo pero decidió que mejor preguntaría, o eso iba a hacer antes de que Aranda hablara primero.
─Antes de que lo preguntes, abre mi regalo.
Le entregó una bolsita celeste que contenía dentro unos pendientes a juego con el dije que le había dado el rubio.
─Son hermosos, mil gracias. Pero…
─Te dije que ya era hora de que el chico supiera, me aburría hablando solo. Ayudaré a Elsa a hacer algo lindo para ti ¿De acuerdo? Aún falta su obsequio.
Volteo a verla curiosa, preguntándose cuál sería el regalo que Elsa le daría como para que necesitara la ayuda de Jack. La vio respirar profundo y sonreírle, después se alejó un poco de ella.
─ ¿Estás lista, Anna?─ le preguntó.
La chica solo asintió, y vio cómo su novia daba un ligero toque al pasto con su pie y todo comenzaba a cubrirse de escarcha, no era una capa de nieve de varios centímetros pero eso era justo lo que lo hacía hermoso, los arboles antes verde ahora eran completamente blancos incluyendo el tronco de estos. Anna se tapaba la boca por el asombro pues aunque solían jugar en su casa no era la misma vista que tenía en esos momentos.
─Falta la mejor parte.─ presumió el ángel.
Se froto las manos y con una enorme sonrisa en el rostro las alargo hacía los lado creando esferas de hielo en ellas, al juntarlas no estaban ya ahí sino arriba de ellos estrellando en miles de pedazos dando un espectáculo tan bello como si de fuegos artificiales se tratara. Eso comparado con lo que Elsa había hecho era lo más maravilloso que podía haber hecho por ella. Iba a ir a abrazarla pero con un gesto de cabeza le indico que todavía no terminaba, ahora era ella quien trabajaba con sus manos moldeando algo que cada vez iba adquiriendo más forma hasta llegar a ser una rosa, podría haber hecho cualquier otra cosa pero ¿Qué mejor para demostrar amor que la flor cuyo significado es el amor y la fidelidad? Era puramente hecha de cristal y tenía grabado un copo de nieve en el tallo, si el estar hecha de hielo no la hacía única, ese pequeño toque personal definitivamente si lo conseguía.
Elsa se acercó hasta Anna y le dio la flor, la cual ella tomó con mucho cuidado entre sus manos, estaba, obviamente, fría pero no al grado de llegar a quemarle en la piel. No podía creer lo linda que estaba siendo con ella, dándole toda esta demostración privada de sus poderes en un sitio público.
─Cuando esta flor se descongele, ese sería el día en que deje de ser feliz a tu lado, Anna.
Sabía que eso jamás pasaría, la flor no perdería su forma a menos de que ella lo provocara y evidentemente no lo haría. Por eso es que se atrevía a prometer algo tan serio.
─Una última cosa.─ dijo antes de que ella pudiera contestar.
En lo que la chica rebuscaba en sus bolsillos Jack hizo caer algo de nieve ligera sobre todo el lugar para darle una mejor vista. Todo de blanco le parecía muy hermoso así que sonrió satisfecho por su gran idea y su trabajo en colaboración con Elsa; quien al fin pareció encontrar lo que buscaba, sus manos estaban cerradas y temblorosas, y su rostro estaba igual de rojo que el de Anna o tal vez incluso mucho más. Situó su rodilla derecha en el pasto mientras el otro pie solo lo flexionaba, esa posición la delataba por completo Anna ni siquiera espero a que dijera palabra alguna o a que abriera la cajita que tenía entre las manos y se lanzó contra ella tumbándola al tiempo que la abrazaba por el cuello.
─ ¡Sí! ¡Sí, sí, sí, sí, acepto!─ gritó totalmente emocionada.
La chica terminó de abrir la dichosa cajita y le puso el anillo en su dedo anular de la mano izquierda y después se besaron como si ninguno de sus amigos estuviera ahí. Los chicos avergonzados decidieron mirar hacia otro lado mientras las muchachas se demostraban su amor con un tierno beso.
─Tú me haces muy feliz, Anna. Jamás me he arrepentido de la decisión que tomé, al contario, doy gracias por haberte podido conocer y que ahora puedas estar en mi vida.
─Te amo, Elsa. No sé qué haría sin ti.
─Yo también te amo, como no tienes una idea.
Siguieron abrazadas en el suelo llenándose de nieve que caía sobre ellas casi haciéndolas parte del paisaje nevado que lograba verse por todas partes. A nadie le vendría mal un poco de frio donde sea que estuvieran después de todo, el tiempo en esta ciudad estaba loco así que un cambio repentino nunca era mal visto por las personas.
Kristoff y Aranda sacaron sus chamarras pues comenzaba a hacer un poco más del frio del que había en un principio. Anna ayudó a Elsa a ponerse de pie y también se pusieron sus chaquetas mientras Jack simplemente tronaba los dedos para cambiar de atuendo. Era el abrigo del primer día que lo vieron, en el momento en que había llegado a sus vidas.
Este día definitivamente sería inolvidable para todos pues al terminar el momento cursi del día comenzaron a jugar con la nieve e hicieron una guerra de la cual Anna quedo vencedora, cosa que no sorprendió a ninguno de ellos.
La flor estaba en el centro del mantel, esperando el regreso a sus hogares.
(*) Parque Fundidora es testimonio vivo de la historia de Monterrey, un acervo patrimonial del Estado en el cual conviven naturaleza, tradición y cultura para el goce de la comunidad.
Dato: Parque Fundidora es lindo y queda donde yo vivo pero como no sabía explicarlo con palabras propias puse la definición de lo que dice la misma Fundidora sobre ellos.
Respuestas a los reviews:
Para LaMafer: Muchas gracias por esperar el capítulo tan tarde, me dio mucho gusto leer eso /u\ Me basta con que hayas leído mi historia hasta aquí, no te preocupes por los reviews. Gracias :3
Para 6289: Aw muchas gracias, tu review me saco una sonrisa :3 No lo dudes, pronto andaré de nuevo por aquí ;D
Para sakuradakota: jajaj leí una vez que el amor es la fuerza que rige al mundo :D Espero que te gustara el como termino todo para Kristoff también. Aw gracias a ti por leer la historia y por dejar reviews, eso es muy lindo. Saludos. ü
Para AzblueHell: Ow Basta, me haces sonrojar /u\ Gracias por leerla desde el incio y por seguirlo haciendo hasta este punto, también por siempre (o la mayoría de las veces) dejar review :3 Te aseguro que pronto estaré aquí con más de Elsa y Anna. Me alegra saber que lo que hice de la historia te gusto. Te mando muchos besitos de esquimal :3 Hasta pronto. ü
